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miércoles, 10 de febrero de 2010

DE FIEL CASADA A... (V)

Capitulo V: cine "X"...en vivo



El viernes empezó como todos los días desde que Miguel se marchó. Después de trabajar vino Pedro a buscarme y me llevo a casa.

Allí recogimos a Javier y ambos me dijeron que nos íbamos al cine.

Me agrado la idea pues quería volver a salir por las tardes, así que nos fuimos a Madrid.

Les pregunte que íbamos a ver y me dijeron que era una sorpresa. Llegamos al centro y tras dejar el coche en un parking fuimos andando por la zona de carretas y por ahí, hasta llegar a un cine en una calle estrecha.

Era...¡una película x!...

Me dijeron entonces que debía entrar sola y que ellos luego me esperarían a la salida.

La verdad es que no me hacia mucha gracia, pero me dijeron que eran ordenes de don Jaime así que me arme de valor y entre.

El portero se quedo un poco sorprendido al verme y murmuro algo así como "...que hace una chica como tu, en un sitio como este".

El acomodador maliciosamente me pregunto si prefería por "delante", por "detrás", o en medio, "es donde hay mas hombres", me dijo mientras me desnudaba con la mirada.

Le dije que me daba igual, y el hombre me hizo sitio justo en el centro del patio de butacas, que ya estaba obscuro, puesto que estaban poniendo un corto sobre no se que pueblo de la sierra.

Pase sorteando espectadores hasta el asiento que me iluminaba la linterna del acomodador.

Cuando mis ojos se acostumbraron a la obscuridad, vi que efectivamente estaba rodeada de hombres que directamente o de reojo me miraban curiosos.

Empezó la película que trataba de unas campesinas alemanas que iban de recolección de "nabos", y ademas de los del campo encontraban alguno mas.

Estaba entretenida en la película cuando note una mano que se posaba en mi muslo derecho.

No quise mirar pero hacia un rato ese asiento estaba libre.

Seguí mirando la película, mientras mi corazón se ponía a cien y la mano empezaba a deslizarse entre mis piernas, lo hacia con lentitud pero con firmeza y la verdad es que me estaba poniendo cachonda, por un lado quería que fuera mas deprisa pero por otro la sensación de estar siendo "metida mano" a cámara lenta me excitaba mucho mas.


Por fin alcanzo su objetivo y comenzó por debajo de la braguita, que curiosamente me había puesto por primera vez en toda la semana, a manosearme el ya endurecido clítoris, hasta arrancarme un par de orgasmos contenidos, por aquello del escándalo, que son precisamente los peores. Cuando hubo terminado volvió a salir suavemente y yo no me atreví a mirar a aquel intruso de mi intimidad que me había añadido una nueva experiencia a mi semana del sexo.

Cuando llego el descanso, era programa doble, mire a mi lado y no había nadie. Tan solo un joven con barba y gafas un poco mas allá, pero parecía ensimismado en la pantalla donde estaban pasando unos anuncios, que por cierto reclamaron lógicamente mi atención.

Volvieron a apagarse las luces, y al poco de iniciarse la segunda película que trataba de unas americanas que se lo montaban con un grupo de jugadores de baloncesto, todos negros ademas, para mayor excitación, quien estaba detrás de mi empezó a jadearme en el cuelo y de pronto sus manos como dos garras se aferraron a mis pechos apretandome contra el asiento. Estuvo así durante varios minutos manoseándome los pechos y al cabo de un rato me dijo algo del servicio de caballeros.

Me quede parada, pensando si me había citado en el servicio de caballeros, lo cual me pareció aun mas excitante. espere unos minutos y salí, no sin molestar a un par de tíos de mi fila que en el momento de pasar me metieron mano al culo por debajo de la falda... sin duda me confundieron con una puta de la zona.."¡coño!", pensé, "¡debo llevar un cartel luminoso que diga: metame mano esta usted en su sexo, joder con los tíos!".

Salí al hall del cine totalmente desierto y vi una flecha que decía a los servicios, bajando una escalera. La baje despacio, y al fondo vi la puerta de caballeros y a la derecha la de señoras. Mire hacia atrás y alrededor y me deslice por la puerta del de hombres.

Era bastante lúgubre y ver todas aquellas tazas de pared alineadas me hizo pensar en la de pollas que habrían pasado por allí.

Entonces note unos pasos que se acercaban a la puerta. Me escondí en un recodo del servicio y escuche abrirse y cerrarse la puerta. Trate de ver por el espejo quien había entrado, pero en ese momento se apago la luz y al instante dos brazos me sujetaron por los hombros y me taparon la poca. Trate de desasirme y gritar pero fue inútil, me llevaron arrastrando y salimos a través de una puerta que no era la del servicio. Tras unos metros y escuchar cerrarse esa puerta, quien fuera me lanzo aun a oscuras sobre una especie de camastro, me quede un momento quieta, mientras oía ruido de ropas cerca de mi, y parecían mas de una persona. Intente levantarme y alguien me sujeto, mientras unas manos me desnudaban rápidamente: la blusa, la falda, y me dejaban con el sujetador y las bragas.

Una boca empezó a besarme el cuello, los hombros la espalda, mientras seguía inmovilizada, luego note como esas manos que me desnudaron, empezaban a acariciar mis pechos por encima del sujetador, para acabar sacándolos de el, sin quitármelo. Lo que si me quitaron fueron las bragas, por lo cual imagine que me iban a follar allí a obscuras.

No podía ni gritar, estaba inmovilizada,...¡esperaba que don Jaime estuviera de verdad detrás de todo esto, pues empezaba a tener verdadero miedo!.

Efectivamente un hombre se puso sobre mi y comenzó a restregarse con mi cuerpo, el olor era extraño, diferente, un cierto olor a una esencia extraña, no era desagradable, pero si dulzón y envolvente. no se el tiempo que estuvo restregandose, pero se me hizo eterno, estaba deseando que me follaran y me dejaran en paz.

De pronto algo como una porra, penetro violentamente por mi coño. Parecía mas grande y largo de lo que mi vagina podía aguantar, y la sensación de placer y dolor con una serie de descargas eléctricas a través de las paredes de mi coño, me hacían retorcerme y orgasmar una y otra vez. Tras unos instantes de angustio comprobé que era un pene, pues era caliente y musculoso, pero...¡vaya pedazo de polla!.

Cuando se corrió, casi me inunda por dentro. El hombre se levanto y me dio la vuelta colocándome bocabajo en aquel camastro, ¡ y seguíamos a obscuras!. ¡con lo que me hubiera gustado ver aquel pollòn!.

Estaba pensándolo, cuando note que volvía a colocarse sobre mi, me separaba las piernas y me embutía de nuevo su miembro a través del culo...¡un momento!, este no era tan grande por lo cual pensé que era el otro hombre el que me enculaba, suposición acertada pues de pronto el otro hombre me metió su enorme pene por la boca hasta la garganta.

Allí estaba yo como una sardina ensartada por delante y por detrás y a obscuras...

En un momento determinado se corrió en mi boca, con lo cual casi me asfixio al tratar de gemir, por el placer que me estaba dando mi enculador cuyo tamaño de porra era lo de menos, pues me hizo reventar de gusto cuando se corrió en mis entrañas.

De pronto sentí como si me pasaran un pañuelo perfumado por el rostro, quizá para limpiarme el sudor, pensé... pero no me dio tiempo a más pues me empezó a entrar una especie de soñolencia... y me quede totalmente dormida.

No se cuanto tiempo había pasado, cuando me desperté, seguía a obscuras sobre aquel camastro y el silencio era mortal.

Mis ojos se fueron acostumbrando a la obscuridad ahora que estaba mas tranquila y pude ver por una tenue luz que se filtraba por debajo de una puerta que el suelo era de moqueta, como si aquello hubiera sido la planta baja de un bar, pues las paredes enmoquetadas también tenían aun restos de apliques de luz y marcas de cuadros, y había algunos muebles, pero tenía la extraña sensación de que aunque el camastro era el mismo, el lugar no era exactamente el mismo.

De pronto se abrió la puerta y la luz del exterior me cegó, tras un momento de sorpresa vi como se recortaban contra la luz tres siluetas, dos hombres y una mujer, que avanzaron y tras encender una luz ambiental, cerraron la puerta.

Los tres eran negros y era la primera vez en mi vida que los veía.

Me di cuenta entonces de que estaba completamente desnuda y mis ropas no estaban en la habitación.

La chica vestía ropa de cuero con tachuelas y unos collares de cadenas plateadas y ellos ropa de sport.

Me medio incorpore sobre el camastro y les pregunte con un hilo de voz que querían.

No me respondieron pero la chica se quito los pantalones y la camiseta, bajo los cuales llevaba un body de cuero. Sin duda me iba a zurrar, puesto que saco un látigo como de piel y vino hacia mi.

Me levante y trate de salir corriendo, pero entonces comprendí por que las paredes y el suelo estaban como enmoquetados, puesto que realmente estaban acolchados, la habitación pues estaba insonorizada...¡el cabrón de don Jaime me estaba dando una autentica sesión de sexo en todas sus variantes!... primero violada, ahora disciplinada, ¿que vendría después?.

Los dos maromos de casi dos metros y fuertes como toros, me sujetaron por los brazos y me llevaron sin decir palabra en volandas ante la tía, que se paseaba el látigo por el cuerpo, al ponerme ante ella me cogió por el pelo y acercándose a mi cara me dijo en un castellano bastante chapucero:

"Mira blanquita...lo vamos a pasar muy bien juntas si colaboras, sino lo vas a pasar muy mal y yo muy bien, y si eres buena luego estos chicos te pueden enseñar como se follan a una blanca dos machos negros...¿estamos pequeña?"

"La leche", pensé yo, me iban a dar una sesión sado y encima aquellos dos bestias cuyos paquetes adivinaba pondrían el fin de fiesta.

No me dio tiempo a pensar mas, pues mientras los dos hombretones me esposaban las manos a la espalda y me colocaban un pañuelo a modo de mordaza, oí restallar el látigo en el aire y un acerado dolor en mi nalga derecha, otro restallar y ahora era mi nalga izquierda, y así varias veces mientras notaba cada latigazo marcando, o al menos eso creía yo, mi culo y mi espalda.

Fueron unos segundos tras los cuales me untaron todo el cuerpo de aceite y de reojo pude ver como la tía tras quitarse el body, se quedo solo con un tanga también de cuero, mostrando un espléndido cuerpo de color negro azabache, rematado por dos voluminosos aunque bien formados y proporcionados pechos, se acerco a la cama...

"¿nunca te lo has montado con una tía?", me pregunto, y sin duda al leer en mis ojos que no, continuo,"pues tu y yo nos lo vamos a montar un rato bien".

La mujer en cuestión se sentó a caballo sobre mi espalda aceitosa, a pesar de lo cual note la sensación sobre mi piel, del tanga de cuero que cubría su coño, o al menos eso creía yo, restregandose contra mi dolorida espalda, lo cual me daba una sensación mitad agradable mitad dolorosa, pues el cuero me tiraba pellizcos sobre la piel.


Luego comenzó a masajearme la espalda, el culo y las caderas, mientras canturreaba algo.

Así estuvo durante un rato para acabar tumbandose sobre mi, y apretando sus duros pechos contra mi espalda empezó a besarme el cuello, se arqueo sobre mi espalda para quitarse el tanga y mientras tanto los dos tíos, que empezaban a dar síntomas de ponerse cachondos, me levantaron por la cintura poniéndome a cuatro patas.

De pronto un duro y palpitante instrumento entro como un rayo ardiente a través de mi culo...¡no podía ser!, los dos tíos estaban a ambos lados y yo podía verlos...luego...¡debía ser un consolador!...pero era como humano...estaba en estas dudas cuando el rítmico ir y venir sobre mi espalda de la tía, empezó a sacarme de dudas, empezaba a sentir aquel olor dulzón en el ambiente, y aquel aparato iba creciendo y creciendo dentro de mi culo...¡aquella negra era un negrazo, era un travestí!...

Cuando por fin me di cuenta, ella o el, estaba corriendose dentro de mi culo, mientras frente a mi, uno de los negros se despojaba de la ropa, y me quede petrificada al ver aquel enorme aparato, no soy una experta en pollas, pero aquello debía medir unos 25 cm de largo, como mínimo, por unos 7 u 8 de ancho.

Se quedo cimbreando su armamento frente a mi, mientras entre la tía y el otro, que aun permanecía vestido, me quitaban las esposas y me dejaban sobre la cama.

Se apartaron a un lado y vi avanzar aquella mole hacia mi, de pronto oí a la tía gritarme:

"¡yo que tu no le dejaba blanquita, o te hará un agujero nuevo!", y se reía la muy cabrona.

La verdad es que debía tratar de zafarme, así que mire a mi alrededor tratando de encontrar una salida o un sitio donde esconderme...tan solo un desvencijado armario y una especie de barra de bar junto con el camastro componían todo el mobiliario de la habitación.

Salte de la cama y corrí hacia el armario, mientras el negrote avanzaba hacia mi y los otros dos se reían a carcajadas.

!pero el armario estaba cerrado!, así que trate de esconderme detrás de la barra del bar.

Era solo prolongar la jugada pues antes o después aquel tío me iba a follar con aquel cacho de polla, y lo que estaba consiguiendo con mis carreras era solo excitarle aun mas.

Estaba en estos pensamientos mientras trataba de esconderme tras la barra, cuando el se paro en el centro de la habitación y me grito:

"¡no podrás escapar...cazador negro se follara a la zorra blanca!".

La verdad es que estaba a punto de desistir, cuando al pasar tras la barra, vi como una especie de puerta de almacén, trate de abrirla...¡y lo conseguí!, entrando en una habitación a obscuras.

Cerré la puerta rápidamente, pero aquello había sido el canto del cisne.

Tras un breve forcejeo, mi cazador derribo la puerta, y tras agarrarme por los brazos y obligarme a arrodillarme ante su instrumento me la endoso de un solo golpe en la boca hasta la garganta. Creí que moriría asfixiada, pero aquel tío debió darse cuenta y sacando parte de su polla de mi dilatada boca me hizo mamarsela casi sin respiro, mientras a mi espalda, la tía, o lo que fuera, me levantaba las piernas estilo carretilla, y el otro tío se ponía detrás de mi y mientras me sujetaba las piernas levantadas, me endosaba desde atrás, pero esta vez por mi pelado coño, otra monumental vara.

Cuando mi cazador se corrió, mi garganta no daba a basto a tragar tanta leche, algo parecido a lo que le ocurría a mi coño, mientras el travestí colocado ya debajo de mí, chupaba y magreaba mis tetas.

Pero aun no habían acabado conmigo.

Tras hacerme orgasmar media docena de veces, mi cazador paso a chuparme y morderme las tetas, y su ayudante me coloco su semiflacida verga de nuevo en la boca, mientras me decía:

"Tu ponérmela otra vez gorda y beber mi leche".

"Caray estos tipos", pensé, "que pronto aprenden el castellano que les interesa".

Estaba en estas reflexiones cuando note que el travestí me ponía una especie de cinturón de castidad, y al mirar de reojo vi con sorpresa sobresalir de mi pelado coño, un pene artificial.

"Tu, darme a mi por culo blanquita", me dijo y se coloco a cuatro patas.

Yo me mostré sorprendida, pero no tarde mucho en introducirle aquel aparato en su pardo esfínter, puesto que mi cazador, que había recuperado parte de su potencia, me inclino sobre el travestí, mientras seguía con la polla del tercero en la boca.

En encular a aquel maricón estaba, cuando note como la polla de mi cazador, empezaba a buscar el orificio de mi culo. Trate de zafarme pero estaba sentenciada.

Sus poderosas manos me sujetaban por los brazos, y mientras el tercer hombre me introducía su ya engordada polla mas aun en la boca para que no gritara, el gran cazador negro, me coloco en el culo, con un dolor atroz por mi parte, casi toda su escopeta, comenzando ritmicamente a embestirme hasta que ya exhausta mezclando placer y dolor perdí el conocimiento.

Aquello había sido demasiado.

sábado, 6 de febrero de 2010

CAZADA EN EL GIMNASIO (I)

Cazada en el Gimnasio (I)


La primera experiencia lésbica de mi mujer.

La pasión que mi mujer siente por los hombres de piel negra es enorme y casi preferente sobre los de piel blanca, excepto yo, a la hora de meterse con ellos en la cama. Esa preferencia quizá se ha vuelto una especie de talismán, puesto que hace un par de días, vivió su primera experiencia lésbica… con una mujer negra.

Ella suele ir al gimnasio por las tardes desde hace un par de años, alrededor de una hora siempre que puede.

El pasado viernes me dijo como siempre al volver del trabajo que iba al gimnasio. Yo como siempre la esperé trabajando en el ordenador, pero pasado un tiempo prudencial comprobé que tardaba en regresar. No suele llevarse el móvil cuando va al gimnasio y alguna vez se ha retrasado al encontrarse con alguna amiga, o en alguna clase extra de aeróbic, o una sesión más de sauna, por lo cual no me preocupé en exceso.

Pasada una hora y media largas de su habitual hora de regreso, llegó como muy excitada y feliz y me contó lo que le acababa de ocurrir en el gimnasio.

Resulta que tras terminar su sesión de aeróbic y su correspondiente sauna posterior, llegó al vestuario y le sorprendió que no hubiera nadie, se metió en la ducha y la salir vio a una chica de unos 30 años de piel negra azabache, de 1,80 metros de altura, mi mujer mide 1,70 y tiene 45 años aunque aparenta 10 menos. La chica tenía un buen cuerpo, pechos no muy grandes pero duros y bien formados, largas piernas, como de gacela me indicó, unas caderas bien proporcionadas y un pelo negro y largo que le llegaba a media espalda.

Estaba sentada en uno de los bancos dándose una crema, y miró a mi mujer con cierto detenimiento. Mi mujer se conturbó un poco al observar aquellos ojos también negros mirándola con un cierto disimulo y prosiguió secándose el pelo.

Pasados unos minutos la chica se acercó y la saludo con un tímido hola, al que mi mujer contestó, entonces la chica se ofreció a peinarle a mi mujer su pelo, ella también lo lleva largo aunque no mucho, a lo que mi mujer sorprendida accedió. Apenas habían pasado unos segundos en que la mujer negra empezara a peinarla cuando ella le acercó los labios al cuello de mi mujer y la empezó a besar sin darle tiempo a reaccionar a mi mujer, y colocándole la mujer negra sus manos en los pechos a mi mujer colocada tras ella y apretando los pechos de la mujer negra sobre la espalda de mi mujer.

Ella hizo intención de separarse, pero la mujer negra la había sujetado con suave firmeza contra el borde de los lava manos y seguía acariciándole los pechos con firme ternura mientras la besaba el cuello y la espalda.

Mi mujer sintió una gran excitación y decidió ver en que acababa aquella sensación que siendo nueva para ella no era tan desagradable como hubiera imaginado en frío.

Una vez la sintió rendida a sus deseos la mujer hizo inclinarse a mi mujer hacia delante sobre los lava manos y comenzó a besarle la espalda descendiendo por ella al tiempo que se deslizaba hacia el suelo acariciando los costados, caderas y muslos de mi mujer.

Mi mujer observaba por el espejo del lava manos, inclinada hacia adelante sobre los lava manos, como la mujer empezaba a besarle y acariciarle las nalgas y de pronto sintió una húmeda y caliente lengua que trataba de abrirse paso en su ano, mientras las manos de la mujer negra se perdían entre sus muslos y pronto sus dedos empezaron a jugar con el sexo de mi mujer.

Mi mujer estaba muy excitada y caliente y su cuerpo se estremecía ante los avances de la mujer negra tanto en el orificio de su culo como sobre su sexo.

Pasados unos minutos de máximo placer por parte de mi mujer, la chica negra la acarició por todo el cuerpo mientras se incorporaba y cogiéndola de la mano la llevaba hacia la pared del vestuario, allí la acorraló contra la pared con decisión pero con ternura y empezó a morderle los labios a mi mujer mientras la acariciaba de arriba abajo, deteniéndose en el sexo de mi mujer que pellizcaba suavemente. Mi mujer temblaba como una hoja mientras la chica negra la acariciaba y le comía la boca metiéndole la lengua profundamente en la boca de mi mujer que empezó a corresponderle en lametazos y besos.

La chica negra la abrazó y la llevó hacia uno de los bancos del vestuario donde la hizo tumbarse a mi mujer boca arriba y luego ella se sentó sobre ella haciendo coincidir sus sexos. Mi mujer estaba ya muy excitada y observaba la cara de placer de la chica, sus enormes y negros ojos estaban entornados, su boca de labios gruesos pero perfectos sonreía dejando paso a profundos suspiros y su pelo se movía cuando ella agitaba la cabeza a un lado y otro mientras cabalgaba sobre el sexo de mi mujer.

La chica se inclinó sobre mi mujer y la besó profundamente en la boca, mientras gemía de placer al mismo tiempo que mi mujer que empezaba a estar al borde de alcanzar el orgasmo. Pasados unos minutos y casi al unísono las dos mujeres comenzaron a agitarse y gemir unidas por el sexo y la boca y estallaron en un espectacular orgasmo.

La joven se levantó le dijo simplemente a mi mujer, gracias, y se fue hacia su bolsa y trajo una tarjeta con un número de teléfono apuntado, después se metió en la ducha.

Mi mujer la escuchó ducharse y fue incapaz de levantarse hasta pasados unos minutos tras los cuales la vio salir del vestuario con unos pantalones blancos y una blusa amarilla. Mi mujer se levantó lentamente como flotando aún por el placer sentido, guardó la tarjeta en su bolsa y se duchó muy despacio, sintiendo el agua tibia recorrer su piel y reviviendo mentalmente su primera experiencia lésbica… que la había resultado de un enorme placer.