BIENVENIDOS

Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

Mostrando entradas con la etiqueta dominacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dominacion. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de abril de 2010

OBJETO DE CAMBIO (V)

Al mismo tiempo el hombre se volvió hacia mi…


"Bienvenida Signora…" dijo dejando el contraluz que me impedía ver su rostro y acercándose a mi…

Me quede petrificada… no podía ser !!!… aquel hombre…!!!, otra vez no…!!!

"Sorprendida…?" dijo con una sonrisa que me dejó helada, "quizá no esperabas verme tan pronto querida…", dijo rodeando la mesa y acercándose a mi…

Era él… el hombre que había dirigido mi tortura la noche anterior, y allí estaba yo ante él, sorprendida, sin saber que hacer… "Cómo…?", balbucí mientras las lagrimas acudían a mis ojos…

"Como has llegado aquí…?" termino él, mientras me cogía, eso sí suavemente por los brazos…

Yo asentí con la cabeza, mientras una sensación de rabia, de miedo y de angustia se apoderaba de mi ser…

"El destino… mía donna… el destino…" dijo sonriendo y atrayéndome hacia sí, en un abrazo que yo demasiado sorprendida no pude resistir…

Me besó en el cuello y luego lentamente su boca fue buscando mi boca…

Yo no quería luchar… en es momento me acordé de mi marido… estaría él implicado en aquella situación o le habían engañado cuando pidió el coche…?

No podía creerlo, y mientras tanto aquel hombre abrazándome y besándome…

Sentí su lengua dentro de mi boca, buscando frenética cada rincón… me resistí al principio, pero luego decidí disfrutar, en lo que pudiera de la situación…

Tras el intenso morreo y sintiéndome relajada, el hombre se separó de mi… "recuerdas mi promesa de anoche…?, la de hacerte una Puta de lujo…?, pues bien hoy es el día señalado para iniciar tu carrera…"

"Pero mi marido…" dije yo con un hilo de voz…

"Tu marido…" dijo el mirándome fijamente," no pinta nada en esta historia… al menos de momento, tu eres una propiedad mía, una propiedad más de Don Vicenzo, que yo usaré a mi antojo… hasta sacarle buenos beneficios y después ya veremos cual es tu futuro…" dijo sonriendo y volviéndose hacia la mesa…

Mi marido no estaba implicado…!!!, era sin duda la noticia mejor desde que llegara a aquella casa…

"Señorita… "dijo por un interfono… "está listo el coche…?" y mirándome de arriba abajo continuó, "En ese caso, ya salimos…"

Se acercó a mi y tomándome suavemente, pero con decisión, por el brazo me llevó hacia la puerta…

Ahora recordaba la cara del chofer, era uno de los hombres de la noche anterior…!!!!

Me hizo subir al coche y el entró tras de mi…

El vehículo se puso en marcha y enfiló hacia la ciudad.

Ya era casi totalmente de noche y cuando llegamos al núcleo urbano, las luces de sábado, parecían brillar alegres para los que en la calle disfrutaban de su tarde de descanso, pero para mi pasaban centelleantes a través de los cristales semitintados del coche…

Llegamos a una calle céntrica y el coche se detuvo frente a un local muy iluminado con luces parpadeantes…

El chofer se bajo del coche y nos abrió la puerta…

Al salir comprobé que el lugar era un sexshop de esos con actuaciones en directo…

Vicenzo me ayudo solicito a bajar del coche… "No trates de hacer ninguna tontería pues lo pasaría muy mal… y tu marido a lo mejor peor que tú…" dijo apretando firmemente mi brazo, mientras sonreía a un imponente negro que nos abría la puerta del local…

Entramos en una especie de teatro, donde el ir y venir sobre todo de hombres solos era constante y con paso rápido avanzamos hasta una puerta situada a un lado del mismo…

Traspasamos la puerta, y entramos en una especie de camerino de artistas… me pareció oír el murmullo del publico al otro lado de una cortina roja situada a la derecha del cuarto…

Vicenzo me miro detenidamente allí de pie…" sin duda hoy va a ser tu gran lanzamiento…" y diciendo esto me empujó a través de la cortina…

----------

La dirección que me había dado Vicenzo por teléfono estaba situada en pleno centro de la ciudad…

Al detenerse el taxi, frente al numero indicado, comprobé con sorpresa que se trataba de un sexshop con actuaciones en vivo…

Me quede perplejo, y el hombre de la puerta, un enorme y musculoso negro de casi 2 metros sonrió y me hizo un gesto de que me acercara, cosa que hice casi como un autómata…

"El señor busca algo fuerte…?" me pregunto sonriendo…

Yo le miré desconcertado…

"Pues en la sala 3 va a comenzar un numero que sin duda le interesará…" continuó franqueándome la puerta…

En el maremagnun de personas que deambulaban en el interior bajo una luz tenue y destellos rojizos, busque la sala 3… "Hoy Gran estreno..." decía un rotulo luminoso sobre la numerada puerta, "… "¡Sometida!"…

lunes, 22 de marzo de 2010

ALARDEANDO DE CUERNOS

ALARDEANDO DE CUERNOS




La historia comienza a primeros de año, en Enero entro a trabajar en la nueva empresa, y tengo que dar unas clases de inglés para mejorar mi idioma `pues debo salir de viaje de inmediato a varias ferias del automóvil en Alemania, Inglaterra y Francia. Me matriculo en una escuela, y por las tardes mientras los niños se quedan con la cuidadora, ella al salir del trabajo me iba a buscar a clase y nos veníamos. Uno de esos días vio a un profesor de la escuela de unos 30 años, el típico inglés y dice que sintió un algo. Él pareció darse cuenta el caso es que al tercer día que fue a buscarme, cuando salí no estaba. Me mando un mensaje al móvil de que le había surgido "una reunión urgente" y que me fuera a casa. Se fue a tomar café con este tío, y así durante un par de días.

A la semana se iba mientras yo daba clase a casa de este tío a follar con él. Según me dijo luego había sido como un flechazo y puesto que yo la animaba a follar fuera de casa creyó ver en el su oportunidad de hacerlo.

La verdad es que la relación fue intensa y en el limite de la dominación, pues después de unos escarceos como de novios en parques y demás, y tras una semana de hacerlo en su casa, parece que "normalmente", durante la última semana de Lunes a viernes, ella iba a su casa después del trabajo y nada más llegar sin decir palabra él la desnudaba y la hacia mamársela en la entrada hasta que se la ponía bien dura.

Entonces la ataba las manos a la espalda, le vendaba los ojos y le daba por el culo o la follaba, luego se duchaban y ella le volvía a mamar esta vez en otra habitación de la casa y cuando estaba a tono, la volvía atar y hacia lo que no había hecho antes ósea la follaba o la enculaba y todo sin hablar, a veces la ponía cara a la pared antes o después de follarla y la azotaba con el cinturón.

Después, siempre en silencio, la hacía vestirse y la echaba de su casa.

El último día después de las dos sesiones, le dijo que ya no quería seguir con ella pues se iban ha hacer daño y la mandó para casa diciéndole que no le llamara durante una temporada.

Ella se lo tragó sólita sin decirme nada y me dijo que con él hubiera hecho lo que le pidiera pues estaba realmente encoñada.

Eso fue a primeros de Enero.

Un par de semanas después este Jefe suyo después de comer en un restaurante y a la salida follársela en el servicio del restaurante, aprovechando que ella estaba todavía con el desengaño del inglés, le propuso ir a León a un congreso de Jueves a Sábado y llevarla como secretaría a lo que ella aceptó.

Yo no sabía lo del inglés y cuando me dijo que se iba con este tío a León aun congreso, me imaginé que antes o después, y aún no sabía lo del restaurante, se la acabaría follando.

Allí durante esos días según me dijo la folló de todas las formas y maneras incluso una noche en un parque y según me contó unas semanas mas tarde, le echaba un polvo por la mañana, otro al mediodía y a veces un par por la noche.

Incluso en la oficina alguna vez la había llevado al servicio de caballeros y la había follado o enculado, casi siempre a pelo.

En esa época entró en juego mi amigo que estaba cansado de verla en foto y estaba deseando tirársela. Yo le dije que organizáramos un "encuentro" accidental en el metro al volver del trabajo, y así lo hicimos.

Tras encontrar conocidos comunes en temas de trabajo, pues ambos trabajan en lo mismo y un par de invitaciones a comer y tomar café, un día se la llevó al parque del oeste y le metió mano a placer.

Un par de días después la llevó a ver su oficina y allí ella le mamó por primera vez y el se la folló, y a partir de ese momento, desde marzo o abril que se veían con menos frecuencia, y lo sé sólo a través de él, los martes, hoy precisamente estará con él ahora, queda en la oficina de él y se la tira, y los jueves van a un apartamento por horas en el centro.

Como verás ha aprovechado bien el comienzo del milenio.

Ahora tengo dos amigos, que resulta que les va el rollo de tirarse a las esposas de los demás y que conocí accidentalmente también en una fiesta del trabajo, que me han dicho que no les importaría montar una orgía con ella, a uno como te dije le va el sado y cuando le conté la historia me dijo que una vez se la hubiera tirado un par de veces le sería mas fácil irle montando sesiones de azotes y demás.



Te seguiré contando.

martes, 9 de marzo de 2010

VENGANZA (III)

LA VENGANZA



LA INICIACIÓN III

Introducción

Dos amigos y antiguos compañeros de trabajo se encuentran después de los años, uno Joan está felizmente casado con una hermosa mujer otro Francesc está dos veces separado y su visión de las mujeres pasa por prismas cuando menos extraños y excitantes.

Joan lleva unos meses tratando de introducir a su mujer en el intercambio de parejas y en el sado, y ha conseguido algunos escarceos.

Sincerándose ambos amigos Joan le cuenta esta situación a Francesc que se confiesa un veterano Master en sado y se compromete en domar a la mujer de Joan.

Tras varios intentos y situaciones esto no es posible, y Francesc se obsesiona, puesto que ha sido la primera mujer que no ha podido domar, con conseguir como sea doblegar a aquella hermosa jaca con o sin el consentimiento de su marido y amigo.

Los avatares del destino llevan a Jennifer, la mujer de Joan, a encontrase de nuevo con Francesc en una situación extraña, ella con un amigo en un pub, lo que le permite a este idear una forma de chantaje para `por fin conseguir no sólo domarla sino hacerla la esclava más importante de su cuadra, pues tiene varias mujeres en diversos niveles de adiestramiento, e incluso se propone ofrecerla por Internet sin decirle nada a su amigo hasta que no al haya convertido en una auténtica esclava del sexo a disposición de quien quiera o no pagar cualquier tipo de servicio para el que la está entrenado.


El principio

Francesc abrió la puerta del establo y se deleito con lo que sus ojos veían. Allí estaba con su melena castaña que apenas le rozaba los bien torneados hombros y se mezclaba sobre sus brazos estirados y unidos a la altura de las muñecas con aquellas cintas de cuero, que la sujetaban a la viga tendida sobre el lugar, la cabeza caída hacia adelante en demostración de sumisión, y aquellos voluminosos pero bien formados pechos elevados por el estiramiento de los brazos.

Se acercó a ella y con el mango del látigo recorrió sus caderas y su vientre introduciéndolo suavemente entre sus piernas juntas.

Ella tenía los ojos cerrados y Francesc la rodeo lentamente para ponerse a su espalda.

La separaban tan sólo unos centímetros de la pila de cajones sobre la que la habían subido para atarla después de haber disfrutado sexualmente de ella.

Siguió paseando con lentitud el mando del látigo por su espalda, sus muslos, sus nalgas y sus piernas.

Había vuelto con la intención de darle su primera sesión con el látigo de nueve colas, pero viéndola ahí tan indefensa entregada, después de la exhibición de orgullo que había aguantado durante tantos meses tratando de domarla y hacia apenas unos minutos cunado llegaron a la finca, sus ganas de empezar cuanto antes le empujaban a descargar sin piedad aquellas tiras de cuero sobre su cuerpo suspendido, pero un algo, un calor interno en él le impedía hacerlo.

Volvió a colocarse frente a ella y con el mango del látigo le empujo la barbilla hacia arriba, ella abrió aquellos enormes y hermosos ojos miel y le miró como suplicándole piedad.

Francesc sonrió y mientras seguía dando vueltas a su alrededor, recordó como había caído aquella codiciada presas en sus manos, y con la que no solo no iba a tener piedad pues conocía su capacidad de aguante, sino que la convertiría en la esclava mejor entrenada que había tenido hasta el punto de que al limite de su humillación y sufrimiento seguiría pidiendo más y su propio rechazo a la situación la haga querer ser mas humillada aún: Convertirla en una auténtica bomba sado-sexual.

Hacía poco más de un mes que había recibido un mail de Joan su amigo, interesándose por su vida y como le iban las cosas, pues hacia dos años que nos e veían ni charlaban.

Esos dos años que Francesc había revivido día a día pensando en aquella cena de Julio en casa de Joan donde conoció a Jennifer y como había ideado sus planes de entrenamiento de sumisión a petición de su marido y como había logrado una primera sesión, tras la cual ella se había negado a seguir, pero el destino la había vuelto a poner a su alcance y esta vez llegaría hasta el final...

Joan le había contado que en ese tema se había estancado totalmente y que en lo del intercambio había conseguido, pero siempre sin su presencia que mantuviera relaciones sexuales fuera del hogar con dos compañeros de trabajo, uno de ellos un jefe de ella, y con un amigo de Joan que llevaba 5 años detrás de ella y al que Joan enviaba todas las fotos que le hacia en sus momentos íntimos.

En ese email también venia una foto de la Zorra que ahora se balanceaba suspendida de aquella viga y que le había revuelto a Francesc pues debía reconocer que aquella puta tenía un cuerpo ideal para ser domado y exprimido hasta el limite, pero además una belleza especial no tanto física y sobre todo un estilo de esclava puta que le daría caché entre sus compañeros Masters.

Justo unos días después de recibir el mail, había quedado con una de sus pupilas en un pub del extrarradio para realizar una sesión de exhibicionismo y mientras la chica iba al servicio a Francesc le pareció que la mujer que se morreaba con aquel hombre canoso aunque atractivo en una mesa cercana le sonaba de algo. Hizo memoria y recordó que con el pelo un poco mas largo era sin duda la mujer de su amigo Joan, peo no era su amigo Joan el que le metía la mano por el escote ni la mordisqueaba la oreja.

Cuando su pupila volvió del servicio le dijo que se suspendía la operación y se marchaban, que le esperara en el coche, pues antes iba a saludar a una vieja amiga.

Se dirigió a la mesa:

"¿Jennifer?" preguntó como sorprendido.

Ella dio un respingo y se le quedo mirando sin poder recordar de que le conocía: ¿si...?" dijo sorprendida y ruborizada.

"¿No te acuerdas de mi...?" ella dudo..."Francesc, el amigo de Joan, nos conocimos hace dos años en una cena una noche..."

De pronto a ella se le encendió la luz... el hombre que Joan le había llevado aquella noche para seducirla y que le hizo pasar tan mal rato... "Hola..." dijo levantándose y componiéndose la blusa donde unos momentos antes sE alojaban las manos de su acompañante "claro... " dijo dándole dos besos " como estas..."

"Bien... "respondió el, y volviéndose al acompañante que se había puesto también de pie le dio la mano "soy un amigo de la familia de hace tiempo..." dijo sonriendo burlonamente.

Se volvió de nuevo a ella "sigues trabajando en el mismo sitio... me gustaría llamarte un día y tomarnos un café... tal vez... mañana" dijo mirándola fijamente a los ojos.

Ella se quedo un tanto cortada "... si... vale...tienes mi teléfono?" , "Creo que sí..." contestó Francesc que estaba disfrutando enormemente de la situación "pero no obstante lo apuntaré..." y sacando un bolígrafo del bolsillo apuntó sobre una servilleta del local el número que ella le dictó como una autómata.

Al terminar se dieron un par de besos en los que Francesc se recreo muy cerca de la comisura de los labios de ella y dándose la vuelta salio del local.

Al día siguiente la llamó temprano para quedar a comer. En la comida Jenny, como la llamaba Joan, se mostró muy nerviosa y aunque Francesc era consiente de que Joan estaba al tanto de su aventura estaba claro que si jugaba el papel del confidente que guardaría su secreto, podría por fin lograr alguna ventaja sobre aquella orgullosa hembra.

Efectivamente ella le dijo que no se lo contara, quizá tratando de salvaguardar el honor propio y de su marido, al menos ante él, por lo que Francesc que llevaba años deseando encontrarse en una situación así le dijo que a cambio un par de días después pasaría a recogerla para llevarla a su casa en el Campo para hablar mas a fondo y descubrir, así se lo dijo, el tesoro que aquella noche de verano Joan trato de ofrecerle a su amigo y ella se había negado a darle por las buenas: su cuerpo, aunque el lo había tomado a la fuerza, pero quería hacerla su esclava permanente.

Incluso se dio el gustazo de decirle la ropa que quería que llevara: Medias y sujetador negro con liguero, una blusa sencilla y una falda corta, la más corta que tuviera... y las bragas en el bolso, con zapatos de tacón alto.

Hacía unas tres horas que habían llegado, después de que Francesc pasara a recogerla por su trabajo, eran primeros de mayo y el clima siendo agradable a media tarde empezaba a ser un tanto fresco.

Cuando la recogió y ya en el coche la obligó a subirse la falda para que se le vieran bien los muslos y a desabrocharse algún botón de la blusa, con lo cual la vista desde los autobuses seguro que calentó a mas de uno. Rápidamente cogieron la carretera que llevaba hasta la finca de Francesc a unos 25 kilómetros de la ciudad.

Durante el recorrido la hizo ir totalmente erguida con la espalda tiesa y de vez en cuando acariciarle la polla por encima del pantalón.

Ella al principio se mostró un poco reacia pero Francesc le advirtió que cualquier negativa tendría su castigo al llegar a la finca, por lo cual ella fue entrando en todas las sugerencias, incluso cuando en un stop, la hizo abrirse un poco más la blusa y enseñarle el sujetador al coche parado junto a ellos donde un señor de mediana edad se quedo un poco cortado al verla.

Cuando llegaron la idea de Francesc era forzarla, no quería que ella se entregara voluntariamente por miedo o por lo que fuera, por ello, ya llegando a la finca la hizo abrirle la cremallera del pantalón e iniciar una mamada que el corto dándole un empujón antes de detener el coche.

Había funcionado, pues al entrar en la finca y bajarse del coche, ella se quedó mirándole esperando alguna orden.

"Entra en casa y espérame..." le dijo mientras iba a la casa de los guardeses a buscar a su capataz Rogelio. Le dijo que no les molestaran oyeran lo que oyeran pues había traído una novicia y tendría que enseñarla de cero.

Rogelio, un lugareño sesentón, conocía perfectamente sus andanzas e incluso en algunos casos había participado para dar morbo con algún intento de violación fingido, etc.


Pero esta vez, Francesc quería hacerlo él mismo.

sábado, 20 de febrero de 2010

DE FIEL CASADA A... (VI-I)

De fiel Casada a.... (Capitulo 6: Videosexo controlado, primera parte)


Me desperté en casa sobre mi cama pero aun con el sabor de la leche de aquellos tíos en la boca y mi cuerpo totalmente dolorido. Por supuesto que el orificio de mi culo, dolorosamente dilatado, y mi coño, como un pimiento morrón.


Me revolví en la cama y al mirar a los pies de la misma, vi a don Jaime sentado en un sillón mirándome.


"Es Ud. Un...", empecé a decir, pero me interrumpió con energía:


"¡cállate puta!...¿no querías marcha?... pues lo de esta tarde solo ha sido una muestra, vas a vivir sensaciones y experiencias que te convertirán en una experta del sexo insaciable, así que ahorra tus fuerzas y duerme, pues mañana vas a necesitar energías...!", y tras decir esto se levanto y se marcho apagándome la luz del dormitorio.


"¡joder con el maestro!", pensé yo.


Y mi marido mientras tanto en Ámsterdam... ¿Ámsterdam?... ¿sería casualidad?...


La verdad es que ahora analizándolo fríamente fue el principio de una serie inimaginable de experiencias que me han hecho una degustadora del sexo hasta extremos insospechados, y me han permitido viajar por todo el mundo y conocer muchos rituales del sexo.


Pero lo que paso al día siguiente y en días sucesivos os lo contaré mas tarde.


Ese fin de semana fue más o menos tranquilo, y digo más o menos porque mis "guarda... ¿espaldas?", me follaron un mínimo de 3 veces cada uno al día.


Y la siguiente semana tan solo alguna jodienda con Javier o Pedro hasta mediados de semana que volví a vivir el sexo intensamente pero esta vez en el trabajo.


Cada vez que había que conseguir alguna cuenta difícil con algún cliente macho, no sé porque, o si lo sé, me la pasaban a mí.


Pero aquel día me sorprendió mi jefe cuando me dijo que desde ese mismo día tendría mi despacho en la planta noble de la oficina, con todos los jefazos, y que conste que he dicho jefazos.


Cuando me trasladé, descubrí que el decorador no era malo y que el despacho no estaba tan mal. Comprobé también que dos puertas me separaban por un lado del despacho del director general, según este porque mis últimos logros en la empresa le habían llevado a pensar en mi como estrecha colaboradora, estrecha no sé hasta qué punto, y por el otro lado otra puerta me comunicaba con el despacho del subdirector de la compañía.


Aquella misma tarde me ocurrió algo curioso.


Mi jefe me había encargado el estudio de unos futuros clientes, tres hombres y una mujer, y este último me sorprendió, pero dado que su negocio era de asesoría fiscal no le di mucha importancia.


El caso es que me tuve que quedar en la oficina tras avisar a Javier, a Pedro y por supuesto...a don Jaime, que eso si respetaba a rajatabla mi trabajo y mi carrera.


Eran cerca de las ocho y estaba sola en mi nuevo despacho cuando llamaron a la puerta, y acto seguido entro el vigilante de noche, un hombre bastante apuesto de unos 35 años, alto y moreno, bueno no estaba mal.


"Buenas noches señorita", me dijo," ¿se quedara hasta muy tarde?", me pregunto, y al responderle que no sabía, añadió, "bien, pues si necesita algo no tiene más que llamar, puesto que entro de guardia y estaré hasta las ocho de la mañana"


"Muchas gracias", le conteste, observando que me miraba mitad con admiración, quizá por mi ascenso, mitad con un cierto morbo, pues debía pensar que estando tan buena algo había en mi progresión laboral.


Seguí trabajando, estábamos próximos al verano, y a pesar de que tenía aire acondicionado en la oficina, la verdad es que me gustaba ir ligerita de ropa.


Aquel día llevaba una minifalda blanca, por supuesto sin bragas, y una camiseta tipo baloncesto negra, también sin sujetador, y sobre ella una chaqueta amarilla.


A eso de las diez cuando estaba a punto de irme, volvió a entrar el vigilante


"Señorita", me dijo, ¿se va a quedar mucho tiempo más en la oficina?, es que ya no queda nadie en el edificio y me gustaría ir a mi oficina a cenar".


"Está bien", respondí, “me quedaré aun un rato mas así que puede irse a cenar si quiere, yo le avisaré cuando vaya a salir".


Se marcho y yo seguí un rato más. Cerca de las once decidí que ya estaba bien así que llame por el teléfono interior al vigilante pues debía abrirme la puerta del edificio.


"Enseguida voy", me respondió.


Efectivamente apenas unos minutos después, llamo a la puerta, ya estaba a punto de salir, y al entrar él en mi despacho le vi titubear, al verme de cuerpo entero, pues solo me había visto tras la mesa.


"Bien, la acompaño al ascensor", me dijo.


"¿cual es su nombre?", le pregunte.


"Miguel", me respondió mientras me cedía el paso en la puerta y aprovechaba para echar un vistazo hacia mi escote. Sentí que al pasar detrás de mí, mi culo era el blanco de su mirada, así que lo contonee un poco.


"Que casualidad...” le dije, “se llama Ud. Como mi marido...."


"¿Esta Ud. Casada...?", pregunto cómo sorprendido sin perder de vista mi trasero...


"Si", le conteste mirándole de reojo...


Se coloco a mi lado y hablamos de cosas triviales hasta llegar al ascensor, mientras lo esperábamos, yo la verdad estaba con ganas de juerga, pero una juerga mía, no programada por don Jaime.


"Miguel", le dije de pronto a punto de entrar en el ascensor, “nunca he estado en un control de seguridad, y puesto que ahora estoy en el staff, ¿le importaría enseñármelo?", y mientras decía esto le mire fijamente la entrepierna. Vi que se quedaba un poco cortado, y reaccionando me contesto que estaría encantado.


Entramos en el ascensor y yo estaba dispuesta a follármelo, pero quería disfrutar de su aparente inocencia o del miedo a liarse con una ejecutiva. En un momento determinado me agache frente a él como si se me hubiera caído algo, dejándole ver a través de mi escote mis hermosas tetas, quedo sorprendido.


"¿se le ha caído algo?", me dijo mientras también se agachaba para ayudarme y nuestras caras quedaron muy cercanas.


"No", respondí, “creí que un pendiente, pero no, lo llevo en el bolso, me lo quite para hablar por teléfono y no me acorde de volvérmelo a poner".


Seguimos hasta el sótano 2 que era donde estaba el control de seguridad.


Vi que estaba un poco nervioso y decidí seguir jugando con él antes de probar su aparato, que empezaba a revolverse inquieto bajo el azul pantalón de reglamento.


Al llegar al control, abrió y volvió a cederme el paso, por lo cual volví a mover suavemente mi culito, para su deleite.


"Está bien esto", dije sonriéndole, mientras el cerraba la puerta, y después echaba la llave, pensé yo que por seguridad.


Un amplio cuarto con una mesa llena de luces y botones y sobre ella una docena de monitores de televisión, que nos mostraban diversas partes del edificio.


Un poco más allá había una puerta, me acerque hasta ella, mientras observe que tras una rápida mirada a los monitores de una forma muy profesional, volvía a fijar sus ojos en mi anatomía.


"¿donde da esta puerta?", la pregunte, mientras la entreabría.


"A un cuarto con un par de camas", sentí que decía a mi espalda.


¡Perfecto! Pensé yo, al menos no me follara en el suelo.


"¿quiere un café, o una bebida fresca?", me pregunto.


Me volví tras ver el estado de dos camastros un tanto cutres, pero que bien podían cumplir su función.


Últimamente a la hora de abrirme de piernas había decidido no ser muy exigente, le daba más morbo al tema, e incluso había leído en algún sitio, que se disfruta más...


"Bueno", conteste, “mejor un café", cerré la puerta del cuarto y volví junto a los monitores mientras él iba hacia una maquina de café.


Me senté distraídamente en el borde de la mesa mirando hacia donde él estaba, entrecruzando la piernas, lo suficiente para que al volverse, viera mi pelado coño sin bragas frente a él.


Efectivamente cuando se volvió con los cafés en la mano, se quedo un momento quieto y le costaba apartar los ojos de mi rajita que de forma entrevelada se veía entre mis muslos.


Se acerco titubeante, "tenga su café".


"Miguel", dije recreándome en el nombre, "¿no tendría Ud., algo con lo que bautizar este café?".


"¡por supuesto que no señorita!", me dijo como si hubiera tratado de pillarle, ya que el alcohol, está prohibido en seguridad durante el servicio.


"Es una lástima", dije bajándome de la mesa, mientras me quitaba la chaqueta y la dejaba sobre una silla, “puesto que yo con un poco de alcohol me pongo muy cariñosa".


Vi que dudaba y comencé a pasearme por la habitación. Observe sobre una mesa auxiliar unas revistas para hombres y pensé que el tema pues podía salir mucho mejor.


"Vera...", le oí decir desde el otro extremo de la habitación,"...si no dice Ud. Nada le diré que siempre llevo una pequeña petaca de whisky, más que nada porque aquí son muchas horas solo y a veces apetece echar un traguito"


"¡estupendo!", dije volviéndome rápidamente de forma que mis pechos bailaran un poco, y acercándome a él,"¡venga esa copa!", le dije tendiéndole la mano.


Cogí la pequeña botella y le di un largo trago. El me miraba mitad sorprendido, mitad incrédulo y bastante excitado.


Se la devolví y volví a sentarme sobre la mesa, esta vez con las piernas bien abiertas, para que pudiera ver mi coño.


"Perdone señorita...", empezó a decir mientras trataba en vano de apartar su vista de mi entrepierna,"...pero no sé muy bien lo que pretende"


"¡yo no pretendo nada, caballero!", respondí yo como muy ofendida, bajándome de la mesa y sentándome en una silla en plan modosito," tan solo ver como es este control y tomarme un café y una copa con Ud. Para que no se sienta solo esta noche".


"Perdone", me dijo volviendo a cortarse.


Guardando la botella, se estiro la chaqueta del uniforme y acercándose a donde yo estaba sentada, posiblemente su sitio para controlar los monitores, volvió a disculparse


"Si me permite, seguiré con mi trabajo", me dijo mientras trataba, debido a su posición de pie junto a mí, de no mirar mi escote, "si quiere la acompaño fuera del edificio".


"No por dios", dije yo, “no se moleste, conozco el camino", y me incline a recoger mi chaqueta, dejándole ver mi desnudo culito, durante unos segundos.


Hacía rato que estaba buscando la forma de prender la mecha de aquel hombre cuyo paquete estaba a punto de reventar, y creí haberlo conseguido, pues en cuestión de unos segundos oí un rudo a mi espalda, de una silla al caer y me sentí empujada brutalmente sobre el sillón donde estaba mi chaqueta.


"¡no puedo más...", decía Miguel jadeante,"...tú te lo has buscado zorrona, ya sé cómo has llegado arriba y ahora vas a ver como las gastamos aquí en el sótano...", y mientras decía esto se quitaba las esposas de la parte trasera del cinturón y sujetándome las manos a la espalda me las ponía con un clic, que a mí me sonó a música celestial,"...te voy a follar cuanto quiera y no vale que grites, primero porque no hay nadie en el edificio, y luego porque este cuarto esta insonorizado, así que prepárate...", siguió vociferando mientras dándome la vuelta me tiraba de espaldas sobre el sillón.


Le vi allí todo enfurecido y excitado, mientras se quitaba primero la porra del cinturón y la dejaba sobre la mesa, después se desprendía de la pistola y hacia lo propio y por último se desabrochaba los pantalones, quitándoselos con rapidez, por lo cual pude ver un hermoso y voluminoso paquete que apenas podía mantenerse dentro de unos calzoncillos de un sugerente color negro.


Yo quería provocarle mas así que me hice la estrecha,"¡no por favor!, no me violes, solo trataba de ser un poco amable y de hacerte compañía...", gemía yo tratando de enfardarle aun mas.


"¡cállate hija de zorra!... ¡te voy a dar sexo!... ¿no era eso lo que buscabas?", y mientras decía esto se quitaba la chaqueta y la camisa dejando ver un musculoso cuerpo y un fuerte torso, que me presagiaban una noche estimulante.


Pero yo estaba sedienta de violencia.


Cuanto más enfadado le veía más me apetecía picarle, por ello me deslice al suelo, tratando de hacerle creer que quería escapar...


"¡donde crees que vas puta!", me dijo cogiéndome del pelo y haciéndome levantar...


Trate de zafarme opero aquel hombre estaba realmente enfadado.


Luego después de pasado todo, pensé lo que arriesgue, pues aquel hombre enfurecido no solo estaba bien armado entre las piernas, sino que tenía a su alcance un arma de fuego.


Me levante y de pronto sentí un fuerte golpe en la cara, y vi una especie de relámpago a mi alrededor, ¡me había soltado una bofetada!, y lo peor es que me gustaba. Me tambalee mientras me insultaba y cogiéndome por los brazos me tumbaba sobre el sillón...


"¡te la voy a meter hasta la garganta por el coño!...o mejor...", dijo volviéndose rápidamente hacia la mesa,"...mejor por el culo..."


Entonces comprobé, por primera vez horrorizada de verdad, que no se refería a su todavía no liberada polla, sino a su larga y gruesa porra reglamentaria que blandía en el aire...


Esta vez sí suplicaba de verdad,"¡no por favor...eso...no!", le dije gimiendo desesperada, recordando entonces que quien juega con fuego se quema...


Me cogió otra vez por los pelos y me llevo sobre la mesa de control,"¡apoya las tetas sobre la mesa...y ábrete de piernas...quiero ver bien el agujero de tu jodido culo!...


Yo trataba de levantarme de la mesa pero su poderoso brazo sobre mi espalda me apretaba las tetas contra la fría madera, mientras por el reflejo de los monitores podía ver como se disponía a ensartarme como una aceituna...

domingo, 14 de febrero de 2010

sábado, 13 de febrero de 2010

MUJER BLANCA CASADA, ESCLAVA BLANCA EN AFRICA (III)

ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA III



Sintiéndome esclava.


"Hola pequeña, ¿Cómo va el viaje?" Le dije que bien pero que quería mear. Le dio las llaves del cierre del cinturón a la negra grande que me hizo un gesto de que la siguiera.

Entramos en una especie de cuadra donde había unos caballos, varios cerdos y vacas, detrás de la casa, me quito la falda y la blusa y después me quito el cinturón con los consoladores y mientras yo meaba allí en medio desnuda en cuclillas ante su atenta mirada empecé a sentirme incomoda, "¿tal vez así se sentían los esclavos?" pensé.

"Let us go white slut!" me grito mientras con una manguera limpiaba el cinturón de los consoladores y me lo tendía para ponérmelo. No me pude ni limpiar, ella misma cerró el cinturón y tomándome del pelo me arrastro hacia el interior de la casa.

Al entrar en el salón los cinco hombres me miraron divertidos. Allí estaba, descalza y desnuda con el cinturón de los dildos puesto y chorreándome aún los restos de mi orina y el agua por las piernas.

"¡Arrodíllate puta!" me grito Hans. Me sorprendió, pero sin duda mi esclavitud empezaba ya a ser efectiva. Vi como el hombre mayor del avión la daba un fajo de billetes a Hans y su acompañante me empujaba a arrodillarme ante su jefe. Un gesto me indico que debía sacarle otra vez la polla del pantalón y mamársela. Estaba en ello cuando vi a Hans que haciéndome un gesto de un beso con los labios, salía con mis guardaespaldas de la casa. Oí ruido a mi espalda y antes de reaccionar un seco golpe sobre mis nalgas me hizo sentir un látigo que levantaba un ardor inesperado en mi piel.

Trate de esquivarlo y deje de mamar, lo que me supuso un enorme bofetón del negro mayor "¡sigue mamando zorra¡" grito en un perfecto castellano. Seguí mamando mientras el látigo seguía golpeando mis nalgas, mis costados y mi espalda.

La zurra siguió hasta que el hombre se corrió abundantemente en mi boca haciéndome tragar toda su leche. Me hizo levantar y paso sus dedos sobre los verdugones que el látigo había dejado en mi cuerpo, me ardían y me dolían a la presión, imaginé que para ellos debía ser excitante ver mi cuerpo marcado después de haberme oído gemir con la boca llena de la polla de aquel hombre.

La negra se acercó me cogió por los pelos y volvió a llevarme a la cuadra. Con una cuerda que colgaba de una viga me ato las muñecas y me suspendió del techo. Después con la manguera que había utilizado anteriormente me dio una ducha de agua fría por todos los rincones de mi cuerpo. Cunado el agua incidía con la presión sobre mi lacerado cuerpo la mezcla de dolor y satisfacción era indefinible.

Cuando acabo mi ducha, salio de allí. Me quede suspendida del techo, y algunos animales se acercaron a husmearme, unas cabras, unos cerdos, alguna cabra me lamió los muslos y me olisqueaban el coño tapado con el cinturón de cuero que mantenía mis agujeros ocupados.

Pasado un tiempo, la negra volvió, me desato y cogiéndome nuevamente del pelo me llevo al salón. Allí me limpio a fondo con una esponja de piedra pómez y una toalla grande y áspera, con lo que mis marcas de los latigazos me dolían al contacto con la toalla.

Una vez bien seca, me hizo poner una túnica de colores, unas sandalias y un tocado tipo turbante de lana en la cabeza recogiendo mi pelo. Me roció con una especie de perfume muy penetrante y me unto al cara con una sustancia negra, que oscurecía mi piel, después me llevo junto a a la puerta y me hizo arrodillarme con la espalda bien recta en un rincón.

Al cabo de un rato oí un coche que se detenía. Seguía siendo de noche aunque parecía empezar a amanecer. Oí voces fuera y se abrió la puerta, dos hombres fuertes negros entraron en la sala, me miraron y hablaron con la negra, esta asintió y acercándose me ato las muñecas a la espalda. Uno de los hombres me cogió en volandas y me saco de la casa. Me deposito sin miramientos en la parte trasera de una pick up, junto con varias jaulas de animales y cajas de comida. Subió a la furgoneta y arranco.

Media hora nos separaba del aeropuerto.

Al llegar a la Terminal, el conductor del camión me dio una bolsa de mano con mi documentación y poco más y con gestos me indico que entrara en el aeropuerto. El volvió al camión y se alejó.

Me sentí extraña, con la cara sucia, aquella vestimenta "africana" y sobre todo sola en aquel aeropuerto y con el cinturón de los consoladores puesto y cerrado. Noté que la gente me miraba sorprendida al ver una mujer blanca, con esas pintas. Al menos olía bien tras la limpieza que aquella mujer negra me hiciera.

Entre en el aeropuerto y mire los vuelos, el mío, de South African Airways, SA 1763 salía a las 5,30 y eran casi las 5 de la mañana, fui hacia el control de pasaportes. Para pasarlo no había mucha gente y debí esperar unos minutos.

En la cabina un guardia negro que me miro con sorpresa: "¿Vuela a Gaborone?" me pregunto en inglés sin quitarme ojo. "Sí" contesté yo tímidamente. "¿Y su equipaje?" pregunto él, "Lo facture desde Lisboa" me miró detenidamente "¿A que va a Gaborone?" me quede petrificada, no sabía que decirle, ¿placer?, ¿trabajo? ¿Le contaba que sería explotada sexualmente para un reportaje de TV?... "Voy con un equipo de TV para unos reportajes sobre la fauna del país, pero me despisté y he perdido a mis compañeros, espero encontrarlos en el avión. "¿El nombre de sus compañeros?" me pregunto mientras yo miraba el reloj del aeropuerto y la hora de embarcar se acababa.

Le di el nombre de Hans, consulto sus papeles y llamó a una policía negra que estaba fuera de la cabina. Habló algo en africano con ella y se marchó. La mujer me miró "Esta bien…desnúdate" me dijo en inglés. "¿Cómo?" pregunté sorprendida. "Qué te desnudes" casi me grito. " Perderé el avión" dije compungida. "No lo perderás tranquila, debemos asegurar tu entrega…¿te desnudas o te desnudo yo?" me dijo acercándose.

Me quite lentamente la túnica y ella me miro con gesto sorprendido el cinturón de los consoladores "¿Y eso?" pregunto. No supe que responder. Se colocó detrás de mi y me cacheo de arriba abajo, los pechos los costados, las nalgas. Toco despacio las señales de los latigazos y murmuro "buen trabajo para empezar".

Note que le gustaba sobarme. Me tomo la cara con ambas manos y mirándome a los ojos me beso en la boca con intensidad, me deje hacer y su lengua me penetro casi hasta la garganta, luego se retiro, me dio una palmada en el culo y tras contemplarme unos minutos me hizo vestir otra vez. "¡Sígueme!" me dijo. Así lo hice y me llevó por un pasillo interior.

La hora de despegar se acercaba y yo seguía allí. Estaba asustada, nerviosa y cabreada. Entramos en una sala donde había dos policías. La mujer se volvió hacia mi "desnúdate" me dijo. Intente negarme, pero me dio una bofetada "desnúdate zorra" me grito. Me desnude y los guardias me miraron sorprendidos y sonrientes, se acercaron y tras sobarme bien, se detuvieron en mi cinturón. "¿es cómodo?" me pregunto uno de ellos."Lastima que lleves eso puesto guarra, pues si no ya habrías probado unas buenas varas negras" dijeron dándome unos cachetes en las nalgas. Después la mujer les indico las señales de mi cuerpo "ya ha sido azotada, así que ira a alguna granja de esclavos" dijo sonriendo.

La mujer me hizo un gesto de que me vistiera y me hizo seguirla.

Me dejo al borde de la pista y me indicó un avión pequeño, de hélice. "ese es tu avión puta. Que disfrutes tu experiencia africana zorra blanca" me dijo mientras me pellizcaba los pechos con dureza a través de la túnica y después me empujaba hacia el avión. Una vez en él comprobé los dos moretones que me había dejado en ambos pechos.

Vi gente que subía aún por la escalerilla y como pude corrí hacia el avión. Al llegar una azafata me pidió mi billete. Se lo enseñe y me hizo subir al avión. Me llevo hacia una parte trasera, separada por una especie de reja del resto de la cabina. La gente me miraba sorprendida. En aquella especie de jaula había tres asientos y algunas cajas y utensilios. Me indico un asiento con los ojos. Me senté y me puse en cinturón de seguridad. Unos minutos después subieron dos hombres de mediana edad mal vestidos que entraron dentro de la jaula conmigo y no paraban de mirarme. La azafata echó una cortina que nos separaba definitivamente del resto de la cabina. Observe de reojo a mis compañeros de asiento. Me miraban con descaro.

Oí que el avión iba a despegar pero no había visto a Hans ni a mis amigos. Estaba asustada.

Ya había amanecido y recordaba que en el plan de vuelo, teníamos una hora de viaje hasta Gaborone. El final de la primera etapa de mi viaje se acercaba, llevaba casi 24 horas en danza. Trate de relajarme y dormir.

Me despertaron unas manos sobre mis muslos. Abrí los ojos y fui a gritar, cuando unas manos me taparon la boca. Mis dos acompañantes trataban de pasarse un buen rato conmigo. No sabían que mis entradas estaban tapadas, pero tras descubrirlo, mientras uno me tapaba la boca el otro sobaba mis tetas. Se turnaron en ambas tareas mientras hablaban en algún dialecto que yo no entendía y reían divertidos. Uno me cogió la cabeza y me obligo a meterme la polla de su amigo en la boca. No estaba muy limpia pero era grande y dura, hasta ahora las polla negras que había ido conociendo hacían justicia a la leyenda. Ni que decir tiene que tuve que comerme ambas pollas con el tiempo justo para aterrizar.

Cuando estábamos llegando se corrió la cortina, los hombres le guiñaron un ojo a la azafata. Esta me miro con desprecio, "Cuando aterricemos espera aquí, vendrán a buscarte" me dijo en tono muy seco. Y salio.

Al detenerse el avión, los hombres me guiñaron un ojo y salieron. Yo me quede sentada.

Pasados unos minutos dos hombres negros de fuerte complexión entraron en el compartimiento. Sin decir una palabra me taparon los ojos y me ataron las manos a la espalda. Uno de ellos me cogió por la cintura y me cargo sobre su hombro como un fardo. Sentí el fresco del aire en mi cara al salir del avión.

En unos minutos estaba dentro de un coche, camino de una nueva experiencia.

jueves, 11 de febrero de 2010

EL SOTANO (IV)

Allí tumbada boca abajo atadas mis muñecas por dos esposas por debajo del banco, y mis piernas abiertas sujetas a unas cajas de bebidas también con grilletes, estaba claro que era carne de cañón…


El Sótano IV

Según calculé, pues mi reloj en algún momento había desaparecido de mi muñeca, debían ser cerca de las tres de la mañana, y yo me sentía tremendamente sola, pero al tiempo una tensión interna me mantenía dispuesta a afrontar lo que fuera… aunque eso sí con cierto desasosiego, pues no conocía para nada a aquel hombre, siempre me pasaba lo mismo¡¡¡, y me había entregado en mi exceso de experimentar, y ahora las cosas llevaban un camino, como mínimo, extraño…

Traté de incorporarme, pero mis ataduras me lo impedían. Tenia las piernas como entumecidas y notaba mi culo húmedo y pegajoso de los restos resecos de mis dos enculadas anteriores. También la cara estaba pegajosa, me sentía sucia, físicamente, y hubiera dado algo por una simple ducha, aunque fuera helada…

Oí que alguien bajaba por la escalera… a mis espaldas e abrió la puerta del sótano y al volver la cabeza, vi a mi amo entrar fumando un cigarro… venia sólo.

"Que tal estas cariño…?" dijo acercándose, y al ver mi estado lamentable, se volvió a buscar una toalla, y comenzó a limpiarme el rostro…

"Mira bonita…" me dijo mientras tanto, "no queremos hacerte nada que tu no quieras…" y sonrió," pero creo que eres una mujer dispuesta a todo…" y me acarició tiernamente las mejillas, " por eso quiero que colabores…" siguió limpiándome…

"Por que me haces esto…" le dije implorante con lagrimas a punto de brotar.." yo hubiera pasado la noche contigo sin más, me hubieras podido hacer lo que quisieras, estaba dispuesta a ello, me gustaste nada más verte… pero esto es demasiado…"

"Lo sé, cielo…" dijo besándome los labios, ya limpios después de las dos mamadas," pero al ver ese cuerpo, que no es muy habitual a tus años, y esa disposición a disfrutar, me volví loco…" dudo un momento, dio una larga calada al cigarro, y levantándose termino…"ahora es difícil parar…"

Le imploré, "No sé tu nombre…" hice una pausa intencionada esperando que me lo dijera, pero no lo hizo…"pero me ofrezco a ser tu esclava sexual, a cambio de nos mas historias esta noche… mañana he de trabajar y no sé que hora es ni como iré mañana al trabajo…"

En ese momento dude de sí era jueves noche o viernes noche…

"De lo del trabajo no te preocupes, ya se nos ocurrirá algo…" y siguió fumando, " y de lo de ser mi esclava…" me miró intensamente a los ojos y luego recorrió mi cuerpo de un lado a otro, "Ya lo eres pequeña, y como tal puedo disponer de ti, para mi uso personal, o el de aquellos que a mí me dé la gana…"

Se levanto y dándome un cálido beso en los labios, "procura descansar, dentro de un rato bajaremos Jeremy y yo para ver que se puede hacer con esas hermosas tetas, dijo pasando una mano por mis pechos…" volvió a sonreírme," Hertha me ha llamado diciendomé que vendrá mas tarde o a lo mejor mañana por la mañana, así que descansa, pues ella no se andará con niñerías, es dura y depravada…".

Le oí salir del sótano, después de acariciar mi espalda y nalgas y pasar una toalla húmeda por mi pegajoso sexo…

"Gracias… " le dije, sorprendida yo misma de mis palabras…se detuvo en la puerta, y le escuche decir. "Serás una buena esclava…" y cerrando la puerta salió…

Al cabo de unos segundos volvieron a entrar los dos bebiendo una cerveza y bromeando...

Se acercaron donde yo estaba, "Te vamos a dar una duchita..." me dijo el negrito, desatándome las muñecas mientras mi amo hacia lo mismo con mis piernas...

Entre los dos casi me arrastraron, pues yo estaba entumecida, hasta el aseo que allí había, donde sin más me metieron bajo la ducha, abriendo el agua fría...

Al principio di un respingo por el contacto del agua sobre mi piel, pero luego lo agradecí...

Durante unos minutos estuve bajo el agua pensando en que todo cambiaría, me dieron un frasco de gel, y tras unos minutos, de yo aclararme, mientras me observaban detenidamente como me duchaba, me dieron una toalla.

Me seque y así desnuda me llevaron hasta el sótano denuevo.

Mi amo volvió al servicio mientras allí desnuda de pie, frente a Jeremy, experimente curiosamente lo que los esclavos negros, o mejor las esclavas, debían sentir en las épocas aquellas al estar desnudas frente a sus amos blancos... sólo que aquí era al revés...

Al cabo de un rato volvió mi amo con un frasco e colonia..."Es de hombre, pero servirá..." dijo mientras me rociaba entera de colonia, efectivamente con un fuerte olor masculino, además a Hertha le encantan las mujeres con perfume de hombre,,," y los dos rompieron a reír...

"Siéntate en el banco, que ahora estamos contigo..." dijo mi amo, mientras rebuscaba entre unas cajas... "Ven Jeremy ayúdame a colocar estas filas de cajas aquí..."


Los dos hombres se dedicaron a levantar dos torees de cajas de bebidas, muy bien apiladas, hasta una altura de 2 metros mas o menos..., luego mi amo, midió con `pasos entre ellas... "Ven aquí..." me dijo.

Me levante y fui hacia el... "Colocaré entre las dos filas de cajas y levanta las manos hasta arriba... " así lo hice y entonces con las esposas me esposó las muñecas una a cada columna en la última caja, con lo cual tuve que ponerme de puntillas, para que no se lastimaran mis muñecas..." Separa las piernas hasta las cajas..." acaté su orden y volvió a esposarme los tobillos a la última caja pero de puntillas, lo cual ya me producía una ligera molestia... "Estoy incomoda mi amo..." le dije sorprendida de mi sumiso tono y palabras... Jeremy se volvió sorprendido... "Ha asumido que es tu esclava... !Cuanto me gustaría a mi tener una esclava blanquita como Tú…. ¡," dijo mirándome y haciéndome un guiño... "Cuando esté bien entrenada... "dijo mi amo mirándome fijamente... "Te la venderé..." y volviéndose otra vez a mi me dijo "Que te ocurre...?" respondí "Tengo que estar de puntillas y es incomodo y doloroso, y quizá no pueda seguir el castigo...", otra vez Jeremy me miró asombrado... "tiene razón la chica y si alguna vez me la vas a vender, creo que debemos tratar de que esté en las mejores condiciones..."

"Esta bien... " dijo mi amo.. "Bajaremos unos centímetros las esposas de las muñecas..." así lo hice y mi posición se hizo más cómoda...

"Bien empecemos..." dijo mi amo.

Sacó e una caja una botella de aceite de oliva y me la vertió poco a poco por los pechos... mientras Jeremy los magreaba para extender el aceite y de paso me iba calentando diciéndome cosas... "Que par de tetas más suculentas... veremos lo que nos divertiremos con esos pesones tan sonrosados, y que cojonudo volumen¡¡¡"

Cuando ya estaban bien aceitados, mi amo saco una cuerda de cáñamo, la paso en cruz por mis hombros y mi cuello, y empezó a enrollarla en mis pechos, comprimiéndolos hacia afuera como dos peras... recordé haber visto en algún documental una tribu africana que hacia lo mismo pero con aros metálicos, y lograban que las mujeres tuvieran los senos puntiagudos...

Al principio notaba una ligera presión que no era desagradable, pero conforme pasaba el tiempo, era como si e me durmieran...

Cuando estaban ya bastante prominentes, me miró fijamente... "Esto te va a doler un poco, pero luego lo admitirás sin miedo... si no resistes el dolor me lo dices y paramos..." y sin darme tiempo a contestar empezó a palmearme con las dos manos un pecho... el primer cachete más flojo me hizo dar un salto, pues al estar medio entumecido sentí como una descarga de miles de alfileritos… aun no me había repuesto cuando con la otra mano, me lo golpeó en sentido contrario, a cada golpe subía la intensidad, mientras animaba a Jeremy ha hacer lo mismo con mi otros pecho… "Vamos chico, participa, nunca quisiste palmearle el pecho a una esclava blanca…?" y los dos rieron a placer… conforme avanzaba el tema, el entumecimiento de las ataduras y los golpes de las manos planas sobre mis pechos me producían una sensación de dolor, placer, adormilamiento, que me hicieron temer por mis tetas…

"Ya esta bien…" dijo mi amo deteniéndose, "De momento la experiencia ha funcionado…" y al mirarme los pechos los vi como tres veces más grandes y mas puntiagudos… Mi amo le hizo una seña a Jeremy y se fueron tras de mi… yo no podía volver la cabeza, sujeta en parte por la cuerda de mis pechos, pero estaba pensando que ocurriría, cuando ¡¡¡Zas!!, recibí un latigazo en plena espalda… Esta vez no era un v cinturón, era como una vara de caña, que en cada golpe, me hacia sentir un cosquilleo como de miles de agujitas clavándose en la piel…

"Veremos cuanto aguanta esta poderosa espalda…" dijo mi amo… "sigue dándole caña…" le dijo a Jeremy que era el brazo ejecutor…

Así estuvieron durante unos minutos, mientras hablaban de las señales que iban dejando en mi espalda y de vez en cuando en mis nalgas…

"Cuando la vamos a follár por fin…'" preguntó de pronto Jeremy… "Ya llegará. Tenemos toda la noche…" respondió mi amo…"Vamos a tomar una copa…"

Salieron denuevo y me dejaron allí, en cruz con los pechos entumecidos y la espalda y las nalgas ardiendo tras los golpes de la vara aquella…

Cual seria el siguiente paso….

Pasados unos minutos volvieron a bajar, cada vez se les notaba más borrachos, lo cual me hacia temer pudieran pasarse en algún momento.

"¿Qué tal está mi putilla esclava…?" preguntó mi amo, dándome unos cachetitos en la cara, mientas Jeremy me magreaba a placer las tetas y me metía mano en el coño…

"Ayúdame…¡" dijo mi amo, desatándome y sin preocuparse de mí, que entumecida caí al suelo, comenzaron a retira las cajas…

Al cabo de un rato, yo los contemplaba desde el suelo, aún con los pechos atados y entumecidos, Jeremy se acercó a mí. "Estoy deseando follarte Puta blanca…" me dijo con los ojos brillantes, "pero hasta que tu amo no me deje, tendré que joderme… pero en cuanto pueda… te vas a joder tu…" me dijo tocándose el paquete…

Mi amo mientras tanto estaba retirando las cajas…. "Acabo de acordarme que las estanterías tienen unos enganches en la pared…" decía en voz alta como trasmitiendo sus pensamientos… "vamos a colgarla de ellas…" dijo riéndose…

Yo me asusté pues pensé que se refería a colgarme literalmente, pero luego aclaró… "La suspenderemos de las muñecas, cara a la pared, y la prepararemos para la llegada de Hertha…"

Retiró unas estanterías y aparecieron unas escarpias enormes, como a unos dos metros y medio de altura…" Traelá a aquí…." Le dijo a Jeremy… este me cogió por los sobacos y me arrastró hasta mi amo, mientras me decía al oído… "Cuando te la meta, te destrozaré…"

Mi amo había preparado las cuerdas, y me ato las muñecas con unos trapos… tras desatarme los pechos que empezaron a hormiguearme de forma dolorosa, fue hizándome alrededor de las escarpias, hasta dejarme literalmente suspendida de ellas, cara a la pared… al menos el frescor de yeso aliviaba mis pechos, pero la humedad y la mugre que se acumulaban sobre el, me daban nauseas…

Luego colocó unos cajones bajos mis pies, separados, con los cual volvía a estar crucificada en suspensión pero cara a la pared…

"Bien, bien… dijo a mi espalda, pues no podía verle…" se muestra magnifica y preparada para el castigo…"

"Es cierto… "dijo Jeremy… "pero porque no nos la tiramos antes de que llegue tu amiguita alemana…?"

"No…" dijo enérgico mi amo…" a ella le gusta iniciarla estando limpia de polvo y paja…" y se rió con ganas…

"Ya pero, ya nos la follamos por el culo…" dijo Jeremy…" SI, pero no es lo mismo, para Hertha el sexo es la parte noble y el culo la entrada de los plebeyos…"

Me asombró esa filosofía…

"Bien putita…" dijo mi amo acercándose por detrás y cogiéndome del pelo…" descansa lo que puedas, pues tu hora está a punto de llegar…

"Vamos Jeremy…un momento…" dijo a mi espalda, "no crees que deberíamos asearla un poco…?

"No sé a que te refieres…" dijo el negro.

"Espera un momento…" le oí ir al aseo y llenar con agua algún recipiente… estaba pensando en ello, cuando un gélido chorro de agua, me cubrió de pies a cabeza…

"Ahora esta mas limpia…" dijeron los dos riendo. Me habían echado por encima un cubo de agua fría.

"Que descanses, Putón… " dijo mi jefe dándome unas palmadas en las nalgas…

"Prepárate, blanquita… " me dijo Jeremy… "cuando la alemana te ennoblezca… " y se echó a reír…" yo te meteré mi plebeya pero enorme tranca hasta los huevos…" y se marcho riendo…

Se apagaron las luces y les oí cerrar la puerta…

Otro parentesis para una noche interminable.

miércoles, 10 de febrero de 2010

DE FIEL CASADA A... (V)

Capitulo V: cine "X"...en vivo



El viernes empezó como todos los días desde que Miguel se marchó. Después de trabajar vino Pedro a buscarme y me llevo a casa.

Allí recogimos a Javier y ambos me dijeron que nos íbamos al cine.

Me agrado la idea pues quería volver a salir por las tardes, así que nos fuimos a Madrid.

Les pregunte que íbamos a ver y me dijeron que era una sorpresa. Llegamos al centro y tras dejar el coche en un parking fuimos andando por la zona de carretas y por ahí, hasta llegar a un cine en una calle estrecha.

Era...¡una película x!...

Me dijeron entonces que debía entrar sola y que ellos luego me esperarían a la salida.

La verdad es que no me hacia mucha gracia, pero me dijeron que eran ordenes de don Jaime así que me arme de valor y entre.

El portero se quedo un poco sorprendido al verme y murmuro algo así como "...que hace una chica como tu, en un sitio como este".

El acomodador maliciosamente me pregunto si prefería por "delante", por "detrás", o en medio, "es donde hay mas hombres", me dijo mientras me desnudaba con la mirada.

Le dije que me daba igual, y el hombre me hizo sitio justo en el centro del patio de butacas, que ya estaba obscuro, puesto que estaban poniendo un corto sobre no se que pueblo de la sierra.

Pase sorteando espectadores hasta el asiento que me iluminaba la linterna del acomodador.

Cuando mis ojos se acostumbraron a la obscuridad, vi que efectivamente estaba rodeada de hombres que directamente o de reojo me miraban curiosos.

Empezó la película que trataba de unas campesinas alemanas que iban de recolección de "nabos", y ademas de los del campo encontraban alguno mas.

Estaba entretenida en la película cuando note una mano que se posaba en mi muslo derecho.

No quise mirar pero hacia un rato ese asiento estaba libre.

Seguí mirando la película, mientras mi corazón se ponía a cien y la mano empezaba a deslizarse entre mis piernas, lo hacia con lentitud pero con firmeza y la verdad es que me estaba poniendo cachonda, por un lado quería que fuera mas deprisa pero por otro la sensación de estar siendo "metida mano" a cámara lenta me excitaba mucho mas.


Por fin alcanzo su objetivo y comenzó por debajo de la braguita, que curiosamente me había puesto por primera vez en toda la semana, a manosearme el ya endurecido clítoris, hasta arrancarme un par de orgasmos contenidos, por aquello del escándalo, que son precisamente los peores. Cuando hubo terminado volvió a salir suavemente y yo no me atreví a mirar a aquel intruso de mi intimidad que me había añadido una nueva experiencia a mi semana del sexo.

Cuando llego el descanso, era programa doble, mire a mi lado y no había nadie. Tan solo un joven con barba y gafas un poco mas allá, pero parecía ensimismado en la pantalla donde estaban pasando unos anuncios, que por cierto reclamaron lógicamente mi atención.

Volvieron a apagarse las luces, y al poco de iniciarse la segunda película que trataba de unas americanas que se lo montaban con un grupo de jugadores de baloncesto, todos negros ademas, para mayor excitación, quien estaba detrás de mi empezó a jadearme en el cuelo y de pronto sus manos como dos garras se aferraron a mis pechos apretandome contra el asiento. Estuvo así durante varios minutos manoseándome los pechos y al cabo de un rato me dijo algo del servicio de caballeros.

Me quede parada, pensando si me había citado en el servicio de caballeros, lo cual me pareció aun mas excitante. espere unos minutos y salí, no sin molestar a un par de tíos de mi fila que en el momento de pasar me metieron mano al culo por debajo de la falda... sin duda me confundieron con una puta de la zona.."¡coño!", pensé, "¡debo llevar un cartel luminoso que diga: metame mano esta usted en su sexo, joder con los tíos!".

Salí al hall del cine totalmente desierto y vi una flecha que decía a los servicios, bajando una escalera. La baje despacio, y al fondo vi la puerta de caballeros y a la derecha la de señoras. Mire hacia atrás y alrededor y me deslice por la puerta del de hombres.

Era bastante lúgubre y ver todas aquellas tazas de pared alineadas me hizo pensar en la de pollas que habrían pasado por allí.

Entonces note unos pasos que se acercaban a la puerta. Me escondí en un recodo del servicio y escuche abrirse y cerrarse la puerta. Trate de ver por el espejo quien había entrado, pero en ese momento se apago la luz y al instante dos brazos me sujetaron por los hombros y me taparon la poca. Trate de desasirme y gritar pero fue inútil, me llevaron arrastrando y salimos a través de una puerta que no era la del servicio. Tras unos metros y escuchar cerrarse esa puerta, quien fuera me lanzo aun a oscuras sobre una especie de camastro, me quede un momento quieta, mientras oía ruido de ropas cerca de mi, y parecían mas de una persona. Intente levantarme y alguien me sujeto, mientras unas manos me desnudaban rápidamente: la blusa, la falda, y me dejaban con el sujetador y las bragas.

Una boca empezó a besarme el cuello, los hombros la espalda, mientras seguía inmovilizada, luego note como esas manos que me desnudaron, empezaban a acariciar mis pechos por encima del sujetador, para acabar sacándolos de el, sin quitármelo. Lo que si me quitaron fueron las bragas, por lo cual imagine que me iban a follar allí a obscuras.

No podía ni gritar, estaba inmovilizada,...¡esperaba que don Jaime estuviera de verdad detrás de todo esto, pues empezaba a tener verdadero miedo!.

Efectivamente un hombre se puso sobre mi y comenzó a restregarse con mi cuerpo, el olor era extraño, diferente, un cierto olor a una esencia extraña, no era desagradable, pero si dulzón y envolvente. no se el tiempo que estuvo restregandose, pero se me hizo eterno, estaba deseando que me follaran y me dejaran en paz.

De pronto algo como una porra, penetro violentamente por mi coño. Parecía mas grande y largo de lo que mi vagina podía aguantar, y la sensación de placer y dolor con una serie de descargas eléctricas a través de las paredes de mi coño, me hacían retorcerme y orgasmar una y otra vez. Tras unos instantes de angustio comprobé que era un pene, pues era caliente y musculoso, pero...¡vaya pedazo de polla!.

Cuando se corrió, casi me inunda por dentro. El hombre se levanto y me dio la vuelta colocándome bocabajo en aquel camastro, ¡ y seguíamos a obscuras!. ¡con lo que me hubiera gustado ver aquel pollòn!.

Estaba pensándolo, cuando note que volvía a colocarse sobre mi, me separaba las piernas y me embutía de nuevo su miembro a través del culo...¡un momento!, este no era tan grande por lo cual pensé que era el otro hombre el que me enculaba, suposición acertada pues de pronto el otro hombre me metió su enorme pene por la boca hasta la garganta.

Allí estaba yo como una sardina ensartada por delante y por detrás y a obscuras...

En un momento determinado se corrió en mi boca, con lo cual casi me asfixio al tratar de gemir, por el placer que me estaba dando mi enculador cuyo tamaño de porra era lo de menos, pues me hizo reventar de gusto cuando se corrió en mis entrañas.

De pronto sentí como si me pasaran un pañuelo perfumado por el rostro, quizá para limpiarme el sudor, pensé... pero no me dio tiempo a más pues me empezó a entrar una especie de soñolencia... y me quede totalmente dormida.

No se cuanto tiempo había pasado, cuando me desperté, seguía a obscuras sobre aquel camastro y el silencio era mortal.

Mis ojos se fueron acostumbrando a la obscuridad ahora que estaba mas tranquila y pude ver por una tenue luz que se filtraba por debajo de una puerta que el suelo era de moqueta, como si aquello hubiera sido la planta baja de un bar, pues las paredes enmoquetadas también tenían aun restos de apliques de luz y marcas de cuadros, y había algunos muebles, pero tenía la extraña sensación de que aunque el camastro era el mismo, el lugar no era exactamente el mismo.

De pronto se abrió la puerta y la luz del exterior me cegó, tras un momento de sorpresa vi como se recortaban contra la luz tres siluetas, dos hombres y una mujer, que avanzaron y tras encender una luz ambiental, cerraron la puerta.

Los tres eran negros y era la primera vez en mi vida que los veía.

Me di cuenta entonces de que estaba completamente desnuda y mis ropas no estaban en la habitación.

La chica vestía ropa de cuero con tachuelas y unos collares de cadenas plateadas y ellos ropa de sport.

Me medio incorpore sobre el camastro y les pregunte con un hilo de voz que querían.

No me respondieron pero la chica se quito los pantalones y la camiseta, bajo los cuales llevaba un body de cuero. Sin duda me iba a zurrar, puesto que saco un látigo como de piel y vino hacia mi.

Me levante y trate de salir corriendo, pero entonces comprendí por que las paredes y el suelo estaban como enmoquetados, puesto que realmente estaban acolchados, la habitación pues estaba insonorizada...¡el cabrón de don Jaime me estaba dando una autentica sesión de sexo en todas sus variantes!... primero violada, ahora disciplinada, ¿que vendría después?.

Los dos maromos de casi dos metros y fuertes como toros, me sujetaron por los brazos y me llevaron sin decir palabra en volandas ante la tía, que se paseaba el látigo por el cuerpo, al ponerme ante ella me cogió por el pelo y acercándose a mi cara me dijo en un castellano bastante chapucero:

"Mira blanquita...lo vamos a pasar muy bien juntas si colaboras, sino lo vas a pasar muy mal y yo muy bien, y si eres buena luego estos chicos te pueden enseñar como se follan a una blanca dos machos negros...¿estamos pequeña?"

"La leche", pensé yo, me iban a dar una sesión sado y encima aquellos dos bestias cuyos paquetes adivinaba pondrían el fin de fiesta.

No me dio tiempo a pensar mas, pues mientras los dos hombretones me esposaban las manos a la espalda y me colocaban un pañuelo a modo de mordaza, oí restallar el látigo en el aire y un acerado dolor en mi nalga derecha, otro restallar y ahora era mi nalga izquierda, y así varias veces mientras notaba cada latigazo marcando, o al menos eso creía yo, mi culo y mi espalda.

Fueron unos segundos tras los cuales me untaron todo el cuerpo de aceite y de reojo pude ver como la tía tras quitarse el body, se quedo solo con un tanga también de cuero, mostrando un espléndido cuerpo de color negro azabache, rematado por dos voluminosos aunque bien formados y proporcionados pechos, se acerco a la cama...

"¿nunca te lo has montado con una tía?", me pregunto, y sin duda al leer en mis ojos que no, continuo,"pues tu y yo nos lo vamos a montar un rato bien".

La mujer en cuestión se sentó a caballo sobre mi espalda aceitosa, a pesar de lo cual note la sensación sobre mi piel, del tanga de cuero que cubría su coño, o al menos eso creía yo, restregandose contra mi dolorida espalda, lo cual me daba una sensación mitad agradable mitad dolorosa, pues el cuero me tiraba pellizcos sobre la piel.


Luego comenzó a masajearme la espalda, el culo y las caderas, mientras canturreaba algo.

Así estuvo durante un rato para acabar tumbandose sobre mi, y apretando sus duros pechos contra mi espalda empezó a besarme el cuello, se arqueo sobre mi espalda para quitarse el tanga y mientras tanto los dos tíos, que empezaban a dar síntomas de ponerse cachondos, me levantaron por la cintura poniéndome a cuatro patas.

De pronto un duro y palpitante instrumento entro como un rayo ardiente a través de mi culo...¡no podía ser!, los dos tíos estaban a ambos lados y yo podía verlos...luego...¡debía ser un consolador!...pero era como humano...estaba en estas dudas cuando el rítmico ir y venir sobre mi espalda de la tía, empezó a sacarme de dudas, empezaba a sentir aquel olor dulzón en el ambiente, y aquel aparato iba creciendo y creciendo dentro de mi culo...¡aquella negra era un negrazo, era un travestí!...

Cuando por fin me di cuenta, ella o el, estaba corriendose dentro de mi culo, mientras frente a mi, uno de los negros se despojaba de la ropa, y me quede petrificada al ver aquel enorme aparato, no soy una experta en pollas, pero aquello debía medir unos 25 cm de largo, como mínimo, por unos 7 u 8 de ancho.

Se quedo cimbreando su armamento frente a mi, mientras entre la tía y el otro, que aun permanecía vestido, me quitaban las esposas y me dejaban sobre la cama.

Se apartaron a un lado y vi avanzar aquella mole hacia mi, de pronto oí a la tía gritarme:

"¡yo que tu no le dejaba blanquita, o te hará un agujero nuevo!", y se reía la muy cabrona.

La verdad es que debía tratar de zafarme, así que mire a mi alrededor tratando de encontrar una salida o un sitio donde esconderme...tan solo un desvencijado armario y una especie de barra de bar junto con el camastro componían todo el mobiliario de la habitación.

Salte de la cama y corrí hacia el armario, mientras el negrote avanzaba hacia mi y los otros dos se reían a carcajadas.

!pero el armario estaba cerrado!, así que trate de esconderme detrás de la barra del bar.

Era solo prolongar la jugada pues antes o después aquel tío me iba a follar con aquel cacho de polla, y lo que estaba consiguiendo con mis carreras era solo excitarle aun mas.

Estaba en estos pensamientos mientras trataba de esconderme tras la barra, cuando el se paro en el centro de la habitación y me grito:

"¡no podrás escapar...cazador negro se follara a la zorra blanca!".

La verdad es que estaba a punto de desistir, cuando al pasar tras la barra, vi como una especie de puerta de almacén, trate de abrirla...¡y lo conseguí!, entrando en una habitación a obscuras.

Cerré la puerta rápidamente, pero aquello había sido el canto del cisne.

Tras un breve forcejeo, mi cazador derribo la puerta, y tras agarrarme por los brazos y obligarme a arrodillarme ante su instrumento me la endoso de un solo golpe en la boca hasta la garganta. Creí que moriría asfixiada, pero aquel tío debió darse cuenta y sacando parte de su polla de mi dilatada boca me hizo mamarsela casi sin respiro, mientras a mi espalda, la tía, o lo que fuera, me levantaba las piernas estilo carretilla, y el otro tío se ponía detrás de mi y mientras me sujetaba las piernas levantadas, me endosaba desde atrás, pero esta vez por mi pelado coño, otra monumental vara.

Cuando mi cazador se corrió, mi garganta no daba a basto a tragar tanta leche, algo parecido a lo que le ocurría a mi coño, mientras el travestí colocado ya debajo de mí, chupaba y magreaba mis tetas.

Pero aun no habían acabado conmigo.

Tras hacerme orgasmar media docena de veces, mi cazador paso a chuparme y morderme las tetas, y su ayudante me coloco su semiflacida verga de nuevo en la boca, mientras me decía:

"Tu ponérmela otra vez gorda y beber mi leche".

"Caray estos tipos", pensé, "que pronto aprenden el castellano que les interesa".

Estaba en estas reflexiones cuando note que el travestí me ponía una especie de cinturón de castidad, y al mirar de reojo vi con sorpresa sobresalir de mi pelado coño, un pene artificial.

"Tu, darme a mi por culo blanquita", me dijo y se coloco a cuatro patas.

Yo me mostré sorprendida, pero no tarde mucho en introducirle aquel aparato en su pardo esfínter, puesto que mi cazador, que había recuperado parte de su potencia, me inclino sobre el travestí, mientras seguía con la polla del tercero en la boca.

En encular a aquel maricón estaba, cuando note como la polla de mi cazador, empezaba a buscar el orificio de mi culo. Trate de zafarme pero estaba sentenciada.

Sus poderosas manos me sujetaban por los brazos, y mientras el tercer hombre me introducía su ya engordada polla mas aun en la boca para que no gritara, el gran cazador negro, me coloco en el culo, con un dolor atroz por mi parte, casi toda su escopeta, comenzando ritmicamente a embestirme hasta que ya exhausta mezclando placer y dolor perdí el conocimiento.

Aquello había sido demasiado.

viernes, 29 de enero de 2010

VENGANZA (II)

VENGANZA POR DESPECHO

La iniciación (II)


A cada golpe había un estremecimiento por mi parte que hacia tensarse las cadenas y mis pezones parecían a punto de arrancarse de sus areolas. Fue un tormento breve pero muy doloroso que me hizo llorar y gemir como una loca ante su impasividad.

Después se sentó a contemplarme saboreando su copa.

Cuando termino la bebida, me desató de pies y manos, me coloco un collar de perro y me llevó hasta una especie de potro, plano por arriba y que me llegaba desde la parte inferior del cuello hasta el ombligo. Me obligó a colocarme sobre ella boca abajo con las piernas abiertas y me ato los tobillos y las muñecas a las cuatro patas de la borriqueta después de quitarme la ropa interior y acariciarme a discreción las tetas y el coño, retorciendo mi vello púbico que a veces arrancaba sin compasion a mechones y tirando de sus labios brutalmente hasta hacerme gritar.

Mi cabeza quedaba fuera colgando y mi culo y sexo también fuera de la borriqueta y totalmente accesibles.

Una vez atada le vi coger un largo látigo y dirigirse hacia mí "voy a darte otra sesión de latigazos así que deberás aguantar" dijo haciendo restallar el látigo en el aire, luego metódicamente despacio fue descargándolo sobre mi espalda y mis nalgas.

Me obligo a cantr en alta voz los casi 20 azotes que arrancaban gemidos de mi enardeciéndole más todavía.

Cuando creyó haberme marcado bastante dejo el látigo. "Creo que llegó el momento de devolverte a casa" dijo mientras se acercaba a mi. En la postura que tenía mi culo y mi sexo quedaba totalmente expuesto así que imagine lo que iba a suceder. Unos segundos después su aparato empezaba a oradar mi culo, despacio pero sin detenerse produciéndome un gran dolor, ante su regocijo. Cuando lo hubo enterrado entero en mi ano, volvió a sacarlo, para repetir varias veces la situación. Por último tras dar unos sorbos de su whisky decidió encularme definitivamente así que volvió a colocarse frente a mi ano, y esta vez de un solo y doloroso golpe me enterró su polla, luego no haciendo caso de mis gemidos y lagrimas marco un frenético ritmo de entrada y salida hasta que sentí que se corría abundantemente en mis entrañas. Después se limpio con un trapo y dándome un par de azotes con la mano abierta en ambas nalgas, se marchó.

A los pocos minutos volvió con un vibrador unido a un cinturón, poco a poco lo fue introduciendo en mi ano, hasta enterrarlo totalmente y lo puso en marcha. Me sentía explotar de placer ante las vibraciones, pero esa sensación dio paso a otra diferente cuando se acercó a mi cabeza y sujetándola con ambas manos me obligo a meterme su polla en la boca. El me follaba, dirigía sus movimientos de riñones y el movimiento de mi cabeza.

Pero no le gustaba mi forma de mamar así que cada vez que mis dientes rozaban su glande, la sacaba de mi boca y me daba una bofetada “Haré de ti una buena mamona, pero cada error llevara ese castigo”.

Volvía a metérmela en la boca y la operación se repetía, yo lloraba pero el seguía abofeteándome a discreción, la cara me ardía y las lagrimas no me dejaban ver, solo sentía su polla llenando mi boca a veces llegando hasta mi garganta lo que me hacia dar arcadas que eran “premiadas” con nuevas bofetadas.

Cunado estuvo a punto de correrse la saco de mi boca y dándome una ultima bofetada mientras me agradecía la mamada ("acabaras mamándola como una buena puta, como mi mejor puta...") se dirigió otra vez a mi retaguardia que seguía enardecida por el vibrador. Sin detenerlo noté como su polla empezaba a penetrar mi coño, primero muy despacio, pero luego con más ritmo y fuerza y en cada empujón mis tetas y mi pecho se rozaban dolorosamente con la madera, para en el siguiente momento al tirar de mis caderas hacia atrás, volver a su posición inicial. No se corrió en mi interior como yo esperaba sino que lo hizo sobre mis nalgas y mi espalda. Entonces volviendo a ponerse delante de mi me obligó a limpiarle la polla, algo que nunca había hecho ni a mi marido. Volvió a colocarme el bocado “Así deberías estar siempre mientras no te usa un macho” dijo sonriendo. Después sin decir nada salió.

Pasaron bastantes minutos antes de su regreso, me desato y me dio mi ropa."Vístete" dijo mientras el me contemplaba desde el sillón apurando su bebida. Hasta el último momento no me retiro el bocado, Y tras darme un beso en la boca hizo sonar una campana. Apareció una chica de unos 30 años que me agarró por el brazo sin decirme nada. Salí como en volandas del chalé y cuando empecé a reaccionar estábamos camino de Madrid. Unos minutos después llegaba a casa.

Mi marido me preguntó que donde había estado y le mentí diciéndole que por ahí de copas con Francis y unos amigos que me había presentado. Trate de que no viera mi rostro aún caliente por las bofetadas, le dije que estaba muy cansada y pasé al baño donde me duche durante casi una hora, quería quitar de mi cualquier rastro de aquella tarde que empezaba a sembrar dudas en mi cabeza. No me gustaba lo ocurrido pero pude marcharme y no lo hice, aunque me consolaba diciéndome a mi misma que él no me hubiera dejado. Quedó en llamarme a la semana siguiente. Pero no lo hizo.

Luego el verano y las vacaciones me hicieron olvidar aquella historia.





NOTA DEL MARIDO: Nunca me ha contado ella aquella tarde, la reconstrucción es por un completo informe de mi amigo Francisc, aún hoy él no la ha vuelto a llamar, aunque me escribe de vez en cuando para saber como está y para decirme que algún día se la llevara unos días para disfrutar otra vez con ella. Yo le tengo al tanto de sus avances en sexo y el dice que el momento se acerca. A ella nunca le he preguntado pero se que la experiencia le ha dejado una huella y en su momento le gustó, aunque es como si la hubiera borrado de su memoria real.

Pero la historia tendría continuacion...

jueves, 28 de enero de 2010

domingo, 24 de enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010

lunes, 4 de enero de 2010

ESTRENANDO UNA CASADA (Y III)

SUMISA SIN REMISIÓN

Me sorprendía como la puta iba entrando en el juego y su calentura y deseo la hacían entregarse cada vez más, recreando y disfrutando cada momento.

O la zorra estaba en los límites de la ninfomanía o el cornudo maricón de su marido realmente no le daba todo lo que ella necesitaba… y por lo que llevaba visto era mucho lo que ella necesitaba.

Disfrutaba yo de mi whisky tumbado sobre la cama cuando la ella salió del baño, totalmente desnuda pero peinada y arreglada como deseando gustarme, se acerco a la cama y casi de inmediato se dirigió a mi polla medio crecida.

Le hice un gesto de que esperara y me levante, fui hacia mi ropa y quite el cinturón de cuero de mi pantalón, ella esperaba de pie junto a la cama, la hice levantar los brazos sobre su cabeza y primero con suavidad y después con más decisión y firmeza empecé a darle con el cinturón en las nalgas.

Se sorprendió con el primer azote y se volvió tratando de evitarlo, bajo los brazos y entonces le dije que volviera a subirlos, que era un juego y no le haría daño. Me miro sorprendida pero obedeció.

Durante unos minutos gire a su alrededor azotándola en las nalgas, muslos, costados… cuando su piel tomo un color rojizo en aquellas zonas entonces me acerqué y sin mediar palabra la bese en la boca con pasión mientras colocaba mi cinturón en su cuello y lo cerraba en forma de collar. Se dejo hacer y una vez colocado el cinturón la empujé con los brazos suavemente hacia el suelo de rodillas.

Pensó que quería otra mamada, pero cuando fue a meterse mi miembro en la boca, sujetando el cinturón me aparte y cayó de bruces en la alfombra, me miro sorprendida y entonces tire del cinturón que se cerró sobre su cuello, volvió a mirarme con ojos de sorpresa y suplica y le dije que se pusiera a cuatro patas, cosa que hizo de inmediato.

Tire suavemente del cinturón y ella me siguió a cuatro patas por la habitación.

Su entrega y sumisión era total y yo mismo me sorprendía del nivel de sometimiento que en esa primera noche estaba consiguiendo de la zorra.

Una vez la hice dar vueltas siguiéndome como una perra a cuatro patas por la habitación, recupere mi whisky y le indique que siguiera dando vueltas mientras yo me sentaba en el sillón.

Pasados unos minutos con un gesto la indique que se acercara a mí, y la hice tumbarse a mis pies.

Apure mi copa, pero las últimas gotas se las hice beber con el fin de conseguir que el alcohol también funcionara en ese juego.

Entonces la hice ponerse otra vez a cuatro patas, me coloque detrás de ella y mientras tomaba con una mano el cinturón, tirando hacia atrás lo que le hizo dar un gemido y levantar la cabeza, le enterré mi polla en el coño e un solo golpe.

Dio un respingo y gimió agobiada, el cinturón le oprimía la garganta, yo tiraba hacia atrás en cada empellón y ella trataba de empujar hacia tras para recibir entera mi polla en su coño, y al tiempo evitar el ahogo del cinturón en su cuello.

Su excitación subía con la follada, la asfixia del cinturón…

Gemía gritaba, gruñía, pero se retorcía para sentir mi polla taladrándola a través de su depilado sexo que aumentaba las sensaciones de roce y placer.

Fueron más de 20 minutos de lucha, dolor, placer, sexo, sometimiento, en un cabalgar frenético que la hizo llegar un par de veces y que me permitió a mi enviarle una nueva carga de leche caliente al interior de sus entrañas entre grandes espasmos de placer y con mi cuerpo enardecido y lanzado sobre ella sin importarme su agobio, su dolor o su entrega.

Cuando descargue toda la leche en su coño la solté y cayó de bruces chorreando semen sobre la alfombra. Yo me levante y me fui al baño dejándola allí tirada.

Tardo unos segundos en aparecer en la puerta del baño, chorreando semen por sus muslos, entro en la bañera y se puso bajo el agua junto a mí, en silencio, me abrazo y el agua nos envolvió a los dos.

Estuvimos largo rato abrazados sintiendo el agua tibia sobre la piel y aunque yo tenía ganas de volver a acariciarla fue ella la que empezó suavemente a acariciarme, y besarme y se apretaba fuerte contra mí.

Como imaginaba después de unos minutos se fue deslizando bajo el agua hasta el suelo de la bañera y arrodillándose volvió a coger mi polla entre sus manos y en pocos segundos estaba otra vez en su boca.

Esta vez le costó volver a ponérmela en marcha, pero sin duda es una mamona increíble y con mucho tesón pues no sé cómo pero en unos minutos mi polla volvía a ponerse erecta y dura.

La hice levantarse e inclinarse con medio cuerpo fuera de la ducha y las manos apoyadas en el suelo del baño, y sin ninguna contemplación su aún dilatado culo recibió mi polla casi sin oposición y al empujarla duro hasta el fondo casi se cae de bruces, pero con sus piernas, que hay que decir que son duras y bien formadas, aguantó con entereza el envite y apoyándose fuerte en el suelo recibió varios empellones que la hacina gemir en cada empujón.

La hice levantarse y ensartada por el culo la lleve hasta la habitación, donde la hice apoyarse en el borde de la cama y seguí empujando con todas mis ganas sintiendo como mi polla le llegaba muy dentro y mis huevos golpeaban su chorreante coño mientras ella aguantaba con gran entereza, por fin se apoyo de lado en la cama y se masturbo con una mano, mientras yo volví a descargar mi leche en sus entrañas.
Yo tenía ya la polla súper irritada y ella sobre todo el culo, que le cabía un cirio pascual.

Se dejo caer sobre la alfombra y yo volví al baño a lavarme y tras asearme me metí en la cama apagando las luces.

Ella siguió tirada junto a la cama y yo me quede dormido.

Mi técnica de seducción y sometimiento, tratarla por sorpresa con cariño o displicencia, hacia efecto, ella volvía por mas sexo y le daban igual mis desplantes.

Me desperté de madrugada… con ella enganchada en mi polla metiéndosela en la boca, “¿Qué haces?” le pregunte retirándola con firmeza pero suavemente…

“No podía dormir… y necesitaba más sexo…” se rebullo en la cama sobre mi cuerpo, estaba caliente y se frotaba sobre mi piel.

“Está bien, sigue mamando…” le dije mientras me estiraba y encendía la luz.

Estaba alucinado, hacia unas horas ni la conocía y aquella tía casada con dos niños, y eso si un pedazo de cornudo maricón por marido, estaba entregada a mí, la había follado a discreción, la había humillado, sometido… y seguía pidiéndome sexo.

La hice levantarse y ponerse a cuatro patas mamando mi polla, así veía bailar sus tetas y era una forma de someterla, de vez en cuando le apretaba las tetas como si fuera a ordeñarla e incluso yo sentía dolor por mi forma de apretar, pero ella seguía mamando de forma disciplinada.

Cuando ya me puso la polla en condiciones la retire con firmeza y la hice levantarse de la cama, comenzaba a amanecer y se me ocurrió que podía tratar de humillarla más, le pedí que me trajera otra vez el cinturón.

Volví a ponérselo alrededor del cuello y así la hice ponerse en la ventana de la habitación, que daba a la avenida, y con ella abierta, mientras yo me ponía un albornoz, ella desnuda con las manos sobre el poyete de la ventana y mientras la cogía del pelo y tiraba hacia atrás se la enterré de un solo golpe a pelo por el coño.

La manejaba con el cinturón a modo de brida, tirando y aflojando según me apetecía.

Se revolvió “a pelo no” me dijo. “Te callas, zorra y et aguantas a lo mejor a tu marido le gusta que te deje embarazada” y seguí dándole sin compasión.

Ella se revolvía pero tras darle varios azotes con todas mis ganas con la mano abierta en las nalgas dejo de pelear y se entrego a la follada.

Fue meticulosa, lenta y duradera, jugué con su coño, la golpee con las manos en ambas nalgas, la empuje, disfrute mientras amanecía y la gente empezaba a pasar por la calle, los coches, los autobuses…

Ella encajaba muy bien y aguantaba también para no correrse, fue una dura lucha y al final se corrió y yo aún seguí dándole un rato mas hasta que decidí llenarle el coño de leche bien profunda la corrida…

Corrida que podría disfrutar su marido ya que la hice ponerse una compresa manteniendo la leche en su coño y al enviarla para casa le dije que le contara a su marido como había disfrutado con un autentico macho y le enseñara la carga de leche que llevaba en sus entrañas.

“¿Cuándo vuelves?” me pregunto ansiosa, “Ya te avisare, pero reserva un par de días la próxima semana para dedicármelos enteros a mí.” La di un azote y un beso en la mejilla y cerré la puerta de la habitación.

Me tire sobre la cama frotándome las manos, había encontrado una verdadera zorra sumisa casada que me daría mucho juego en el futuro.