TRIPLE FOLLADA
Miraba nerviosa a través de la ventanilla del avión mientras este se elevaba de regreso a casa, y por su mente pasaban las imágenes vividas en apenas 15 horas desde que despegara el día anterior.
Había decidido darle una sorpresa a su amante y tomar un avión para estar con él y sentir otra vez sus caricias y disfrutar del sexo salvaje con el que él la obsequiaba en cada encuentro.
Había avisado a su marido de que le surgía un vuelo de trabajo y estaría fuera 24 horas.
Ahora en la tranquilidad de la cabina del avión, trataba de recordar en el tiempo de vuelo hasta casa, todo lo vivido en las últimas horas y su cuerpo se estremeció con el recuerdo.
Cuando llegó el día anterior al aeropuerto le había llamado al móvil para decirle que estaba allí, eran casi las siete de la tarde, y quedaron en el hotel donde ella se hospedaría aquella noche, pues a él no le daba tiempo a recogerla en el aeropuerto.
Estaba muy excitada y al llegar al hotel, subió rápidamente a la habitación y tras desnudarse se tumbó sobre la cama un momento imaginado las horas que iba a pasar con él.
Luego se ducho y se vistió como a él le gustaba, ropa interior de encaje negro con liguero y medias de rejilla, y enzima tan solo la chaqueta y la falda negras que a él también le encantaban. Un pañuelo al cuello de colores disimulaba que no llevaba nada bajo la chaqueta. Se perfumó y bajo a la recepción, justo en el momento que él llegaba.
Se besaron en los labios con ternura, y él le dijo lo hermosa que estaba, ella se reclino en su hombro y decidieron salir a tomar lago. Luego volverían al hotel.
Pasearon por la ciudad aunque en su interior estaban deseando estar a solas en la habitación para poder dar rienda suelta a su pasión contenida. Apenas estuvieron fuera media hora en la que tomaron algo en un bar próximo y volvieron al hotel.
En la panta 5, habitación 531 les esperaba el placer y ya en el ascensor los dos solos él empezó a comerle la boca mientras metía sus manos por debajo de la falda y el escote de la chaqueta, haciéndola vibrar. Nada más entrar en la habitación sus bocas volvieron a unirse en un larguísimo y apasionado beso, mientras él le quitaba la chaqueta y ella hacía lo propio con su americana.
La llevó a empujones casi hasta la cama y allí ella se sentó para desabrocharle el cinturón y dejar caer sus pantalones a los que siguieron los calzoncillos liberando aquella gruesa polla negra que sin pensárselo metió entera en su boca, mientras él se desabrochaba la camisa y se la quitaba.
Ella mamaba con desesperación pero con suma pericia haciéndole vibrar y gemir, mientras aquel miembro se endurecía como una piedra y crecía como a ella le gustaba. La retiro contra su voluntad y la hizo levantar. Le quito la falda y la contemplo con aquella sensual ropa interior de pie frente a él al borde de la cama. Ella estaba húmeda sin duda.
Despacio la volteo y la hizo apoyar sobre la cama con el culo levantado, apartó con cuidado el tanga y tras pasar sus dedos por su coño ya chorreante, lubrifico con su propios jugos su trasero y casi sin darle tiempo la ensartó hasta los huevos.
Ella dio un respingo y empezó a gemir mientras se movía en círculos tratando de meterse toda la polla hasta el fondo y le pedía a gritos que la follara en plan salvaje, que la hiciera sentir aquel negro aparato hasta sus entrañas.
El contraste de aquel culo blanco palmeado por las manos de color del hombre, mientas recibía en duras embestidas su polla, eran un cuadro plástico digno de ser reproducido por cualquier pintor o sacado de una película porno interracial.
El siguió bombeando mientras ella aguantaba con fuerza erguida cada empellón y sus gemidos se hacían cada vez más seguidos y notorios, mientras él la palmeaba las nalgas con una mano marcándole el ritmo, con la otra alcanzó su clítoris y empezó a masajearlo con habilidad arrancando espasmos de aquel cuerpo caliente que en unos segundos había enlazado varios orgasmos, ella le gritaba que se corriera que quería sentir su leche caliente invadiendo sus entrañas y él no tardo en soltar un impresionante chorro que llenó por completo su culo y reboso por entre las nalgas, cayendo por su muslos.
Ella se dejó caer sobre la cama, exhausta mientras el acababa de regar sus nalgas con la leche que aún brotaba de su pene.
UN LUGAR PARA LEER... APRENDER... ...Y DISFRUTAR... ...CADA UNO A SU MANERA. A PLACE TO READ... TO LEARN... AND TO ENJOY... EACH ONE TO THEIR WAY
BIENVENIDOS
Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately
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sábado, 3 de abril de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
DE FIEL CASADA A...
(Capitulo III: Nuevas perspectivas laborales)
A la mañana siguiente cuando me desperté, Pedro me había preparado el desayuno y el baño e incluso me había elegido la ropa para ir a trabajar.
Al ir a vestirme vi que no había ropa interior, por lo que le pregunte el porque, me contesto que mis pechos merecían estar libres y que si me encontraba incómoda en el trabajo, por cierto luego hablaré de el, que al día siguiente me elegiría un sujetador, y que respecto a las bragas, con los picores era mejor no llevarlas durante unos días.
El caso es que me convenció, así que allí estaba yo con mi falda hueso, mi blusa amarilla de seda y mi chaqueta color crema...¡y sin ropa interior! A punto de ir a trabajar en mi primer día de mujer compartida.
Mientras iba en el coche, me dijo Pedro que mi marido había llamado el domingo por la tarde desde Amsterdam y que no me despertaron pues el dijo que no lo hicieran, pero que volvería a llamar por la tarde ese día.
Prometí hablar de mi trabajo: pues bien soy ejecutiva de cuentas de una empresa publicitaria por lo cual me paso el día de reuniones y visitando clientes.
Esto viene al caso porque cuando llegue a la agencia, note como algo extraño en los compañeros del trabajo: los veía como mas hombres, mas machos y mas apetecibles, y algo les debía yo irradiar, pues algunos que eran amables conmigo pero nada mas, notaba que me desnudaban con la mirada...¡ y la verdad es que poco tenían que quitarme de ropa aquel día!.
La mañana paso entre miradas mas o menos lascivas y alguna que otra insinuación, sobre lo guapa que estaba y el conjunto que llevaba, puesto que debido al calor hube de quitarme la chaqueta en el trabajo, con lo cual mis pechos bailaron según les vino en gana para deleite de mis compañeros, a alguno de los cuales sorprendí asomándose a mi escote mientras veíamos unas pruebas de un anuncio y yo me inclinaba sobre la mesa de dibujo.
Lo que me mal traía era el picor de mi coño, y buscaba cualquier momento para darme una rascadita disimulada.
Mi primer día de mujer fatal en el trabajo me gusto y al final de la mañana tenía una cita con un importante directivo de una empresa que quería encargarnos una campaña para televisión.
Le recibí en mi despacho y le ofrecí algo de beber.
Desde el principio note que no perdía ojo a mis pechos y sobre todo a mis piernas."¡si supieras que no llevo bragas!", pensaba yo para mis adentros.
Hablamos de temas de trabajo y ya a punto de despedirnos se me quedo mirando y me dijo:"¿sabes que hoy estas muy atractiva?, si quieres te invito a comer", yo sonreí y le dije que no que tenía otros planes, pero según me volvía hacia mi mesa para coger unos papeles, me fije como se perdían sus ojos hacia mi culo, que con la fina tela de mi falda y sin bragas se mostraba sin duda apetecible.
Me volví de pronto y le sorprendí aceptando su invitación.
Llame a Pedro para decirle que no viniera a buscarme que tenía trabajo y después me llevarían a casa, que avisara a Javier.
Me recordó que debía estar en forma pues me esperaba una tarde noche de orgía, a lo cual, estando en mi despacho José Carlos, el susodicho ejecutivo, me resulto doblemente excitante, por lo cual le dije que no se preocupara, "quedaréis ampliamente satisfechos", fueron mis ultimas palabras ante una extraña mirada de José Carlos, mientras colgaba el teléfono.
"Cuando quieras nos vamos", le dije ofreciéndole el brazo,
Sonrió y tomándome del mismo salimos de mi despacho, ante la sorpresa de los presentes, puesto que nadie había logrado hacer el negocio con josé Carlos, pero como bien sabéis... "pueden mas dos tetas, y en este caso ademas de un culo, que cien carretas".
Hace unos días apenas 72 horas, hubiera sido incapaz de salir del trabajo del brazo de un cliente y orgullosa de mis atributos femeninos, como lo hacia en ese momento.
Fuimos a un caro restaurante y durante toda la comida no paro de hablarme de lo guapa que estaba, que no se había dado cuenta hasta ese día de mi atractivo, que debía estar ciego, etc.
Cuando llegamos al postre tras una comida que le iba a costar un riñón, me lanzo el ataque:
"Jana",me dijo,"veras, resulta que tu eres toda una hembra, ya se que estas casada y no quiero que esto que te voy a decir pueda romper nuestras amistad o nuestra relación laboral que pese a todo creo que va a ser duradera", carraspeo "yo quisiera decirte lo hermosisima que estas, lo atractiva, y me gustaría conocerte mas profundamente, sin que te lo tomes a mal," hizo una pausa y me miro intensamente a los ojos.
Yo trate de mantenerle la mirada mientras continuaba hablando:
"Quisiera charlar contigo de tus gustos, de tus hobbys, que nos conociéramos mas a fondo, si quieres puedes decir que no, que no pasara absolutamente nada y todo seguirá como antes", se detuvo,"¿quieres venir a mi casa a tomar una copa?"
Le mire como sorprendida y al tiempo recatada, pero desde la segunda palabra sabia que me quería llevar a la cama, lógicamente la formula era la invitación a su casa a tomar la copa "nada mas", en fin que se estaba poniendo cachondo y ya no eran los millones del contrato, sino que simplemente a mi me apetecía probar otra mas, pues Miguel me había montado dos meses de orgía controlada y yo quería hacer algún ejercicio fuera del curso, para al final sacar nota.
"Bueno...", hice como que dudaba,"..pero solo una copa nada mas, eh", y me hice la cortita.
Se le iluminaron los ojos como satisfecho de haberme llevado al huerto, pero aunque yo sabia que iba a terminar en su cama y con su polla dentro, el no lo sabia, o al menos no estaba seguro de ello, así que se lo iba a poner un poquito difícil.
Salimos del restaurante y el aparca coches nos había traído su Bmw a la puerta.
Me abrió solicito la puerta, mientras sus ojos se recreaban en mi escote, y después subió por el otro lado, yo me senté como distraída por lo cual la falda se me subió lo suficiente como para que el intuyera, pero no viera nada, salvo mis apretados y hermosos muslos.
En el trayecto hacia su apartamento hablamos de temas banales como el calor, o como estaba el mercado de la publicidad, o los gastos de una campaña importante, mezclamos temas, pero sus manos se morían por tocarme y sus ojos trataban de adivinar que había bajo aquella falda.
Llegamos a su casa y ventajosamente se accedía a su apartamento desde el garaje, por lo cual no había control, así que pensé la cantidad de chavalas que José Carlos se habría cepillado en su casa.
En el estrecho ascensor trato de no acercarse mucho a mi, pero yo empecé el juego rozandole el brazo con mis pechos, e inclinándome con el pretexto de no se que, de forma que pudiera verlos a través de mi escote, lo cual le puso mucho mas cachondo.
Rápidamente hice un gesto de cerrarme la blusa, y el se sonrojo como un crío pillado en falta.
Salimos del ascensor y el paso delante para abrirme la puerta de su casa.
Un pequeño y coqueto apartamento, con un salón, un dormitorio, una cocina y un cuarto de baño.
Era confortable.
Me miro y me dijo que, que quería tomar. Se quedo sorprendido cuando le dije que un zumo de algo.
"Eh",me dijo,"ese no era el trato, yo te he invitado a tomar una copa".
"Bueno",respondí,"pues ponme un poco de coñac".
Se fue al mueble bar y me trajo mi coñac mientras el se ponía el sempiterno whisky que parece hecho para estos casos.
Se sentó junto a mi en el sillón y empezó a hablarme de sus gustos de sus hobbys.
En un momento determinado cruce distraída las piernas y sin duda el debió ver mi sonrosada y pelada rajita, pues dio un pequeño respingo y se quedo fijo en mi entrepierna.
"...y sexualmente que te gusta", me pregunto de pronto.
Yo le mire fijamente y le dije sonriendo con cierta complicidad, mientras balanceaba mis entreabiertas piernas, y trataba de poner una voz sugerente:
"Por supuesto mi marido", le conteste.
"Me imagino",dijo,"pero de no ser tu marido quien te gustaría que te jodiera"
"Bueno...",empecé yo, descruzando las piernas de forma que el pudiera ver mi coño sonrosado, ya algo húmedo, y totalmente rasurado,"...pues hay muchos, todo el mundo tiene sus fantasías sexuales alguna vez, y a ti...¿con quien te gustaría follar en este momento?"
Me miro indeciso, y algo inquieto, como temiendo que al decirme lo que iba a decirme yo saliera de estampida de allí, así que lo dijo como un susurro:
"Por supuesto...¡contigo!"
"¿como has dicho?", pregunte yo como si no le hubiera oído.
"Si, follar contigo", volvió a decir un poco mas alto.
Yo le mire sonriendo, y comencé a desabrocharme la blusa, aunque ya pocos botones me quedaban por abrir.
Se quedo como petrificado, entonces sin acabar de desabrocharme, empecé a aflojarle el nudo de la corbata.
Me miro como anonadado, y nerviosamente se fue quitando la chaqueta, mientras yo me quitaba del todo la blusa y me ponía de pie ante el.
Me miro de abajo arriba exclamando "¡caray, vaya pechos chiquilla!", y se levanto empezando a magrearmelos.
Aproveche para ir quitándole la chaqueta y le desabroche el cinturón del pantalón, entonces el me desabrocho la falda y se quedo perplejo.
"¿no llevas bragas?...y ademas tienes el coño afeitado!", me dijo mientras metía una de sus manos entre mis piernas,"que sensación mas ideal, nunca he follado con una tía con el chocho pelado", exclamo como un niño que encuentra un juguete nuevo.
Fue entonces cuando me di cuenta que se le habían caído los pantalones y que de sus calzoncillos, trataba de liberarse un aparato que no era nada del otro jueves, pero me podía dar un poco de placer.
Me agache y ante su sorpresa comencé a mamarsela de forma salvaje.
Se dejo caer sobre el sillón mientras gemía y me sujetaba la cabeza entre sus piernas.
"Aaasiii, mas, chupamela mas, aassiii", gemía.
Estuvimos durante un rato en esa posición hasta que yo note una dureza suficiente, momento en el que me separe.
"¿que haces?",me dijo,"¡sigue!"
"No tío, yo he venido aquí a que me folles, no a mamartela"
Se quedo alucinado, mientras yo me levantaba y me dirigía al dormitorio.
Se levanto como un rayo y me pillo a mitad de camino empujándome boca abajo al suelo, y sentándose a caballo sobre mi culo, mientras sujetaba mis brazos contra el suelo.
"¿así que quieres guerra?...¡pues vas a tenerla!", sentí como metía sus manos bajo mis pechos y me hacia rodar sobre el de forma que quede encima de el pero de espaldas, entonces me semiincorporò, y abriéndome las piernas me endoso su corta pero dura estaca entre las nalgas, haciendome sentar sobre ella.
¡por que siempre empiezan por el culo!, pensaba yo mientras me iba metiendo y sacando su polla con una energía de desesperado.
Me hizo correrme dos o tres veces en esa posición y el llego de forma delirante dejándome una carga de cálido fluido explorando mi recto, mientras me decía que estaba satisfecho de encularme, pues ese había sido su objetivo desde que me conoció en la agencia y que se había apostado con un directivo de su empresa, que me acabaría llevando a la cama.
¡pobre infeliz!, pensé yo, si supiera que la que le había seducido había sido yo...
Me dijo que tenía el culo mas apetecible del mundo y que pasaba de follarme por delante, pues lo que a el le enloquecía era mi culo.
Cuando termino, se derrumbo sobre mi y me beso en el cuello, yo tras unos momentos me levante y me fui al baño donde tras ducharme me vestí.
Al salir el estaba sentado en el sillón con el whisky famoso.
"Ha sido fantástico", me dijo.
"No ha estado mal", conteste yo sentándome frente a el en el sillón con las piernas entre abiertas.
"¿como que no ha estado mal?", me contesto un poco molesto.
"Bueno..., la verdad es que ha estado bien, pero me falta catarte por el coño...",hizo ademán de levantarse y sujetarme,"...pero hoy no tengo tiempo, tengo dos mas en la cola esta tarde, mañana nos veremos", y levantándome salí del apartamento, viendo de reojo como se quedaba totalmente planchado.
Baje a la calle y me metí en una cafetería desde donde llame a Pedro para que fuera a buscarme.
Me dijo que estaban muy enfadados conmigo y que cuando llegara a casa me iba a enterar pues tenía visita y Miguel había llamado dos veces.
Me intrigo lo de la visita, y le dije a Pedro que me adelantara algo, pero no quiso hacerlo y me dijo que en 20 minutos estaba allí.
Estaba tan ensimismada con mi café pensando en aquella visita, que no me percate que al cruzar las piernas, un chaval de unos 20 años se estaba poniendo ciego a ver mis muslos y mis nalgas, me gusto la sensación de sentirme semidesnuda frente a aquel chaval en una mesa de un bar, le guiñe un ojo y me gire, descruzando las piernas, de forma que por un momento vio mi coño pelado al aire.
Al pobre muchacho se le abrieron los ojos como platos, momento que aproveche para volver a cruzar las piernas ahora con mas recato y bajarme un poco la falda.
El chaval se quedo un poco cortado, y yo pensé que después de tanto tiempo un tío de veintitantos no me vendría tampoco mal, hice ademán de levantarme e ir hacia donde el chaval estaba, pero en ese momento oí que me llamaban.
Fue una lastima, pero aun quedaban muchos días de aquellos dos intensos meses.
Pedro llego antes de lo previsto, y la verdad es que no parecía muy contento.
"¿donde estabas?", me pregunto,"hemos llamado a tu agencia y nos dijeron que habías salido con un ejecutivo a comer",hizo una pausa y añadió,"...habías salido o...te habías salido?", me miro mientras me levantaba de la mesa, e insistió, "¿solo...a comer?..."
"¡a ti que te importa!", le dije muy enfadada mientras salía de la cafetería.
"No si a mi me da igual, yo te voy a dar por culo y a follar cuando quiera, pero tu marido llamo varias veces, y sobre todo el que esta cabreado es "don Jaime", me dijo.
"¿quien?", pregunte yo.
"Ya lo veras", me dijo mientras nos poníamos en marcha.
No me hablo durante todo el recorrido lo cual me dejo perpleja.
Aquello empezaba a ser raro, no sabia quien era el tal "don Jaime", y ademas me molestaba que Pedro se enfadara conmigo y que mi marido, que me había metido en esto, también se mosqueara."¿y Javier?", le pregunte.
"Dice que cuando llegaras hablaríais".
A la mañana siguiente cuando me desperté, Pedro me había preparado el desayuno y el baño e incluso me había elegido la ropa para ir a trabajar.
Al ir a vestirme vi que no había ropa interior, por lo que le pregunte el porque, me contesto que mis pechos merecían estar libres y que si me encontraba incómoda en el trabajo, por cierto luego hablaré de el, que al día siguiente me elegiría un sujetador, y que respecto a las bragas, con los picores era mejor no llevarlas durante unos días.
El caso es que me convenció, así que allí estaba yo con mi falda hueso, mi blusa amarilla de seda y mi chaqueta color crema...¡y sin ropa interior! A punto de ir a trabajar en mi primer día de mujer compartida.
Mientras iba en el coche, me dijo Pedro que mi marido había llamado el domingo por la tarde desde Amsterdam y que no me despertaron pues el dijo que no lo hicieran, pero que volvería a llamar por la tarde ese día.
Prometí hablar de mi trabajo: pues bien soy ejecutiva de cuentas de una empresa publicitaria por lo cual me paso el día de reuniones y visitando clientes.
Esto viene al caso porque cuando llegue a la agencia, note como algo extraño en los compañeros del trabajo: los veía como mas hombres, mas machos y mas apetecibles, y algo les debía yo irradiar, pues algunos que eran amables conmigo pero nada mas, notaba que me desnudaban con la mirada...¡ y la verdad es que poco tenían que quitarme de ropa aquel día!.
La mañana paso entre miradas mas o menos lascivas y alguna que otra insinuación, sobre lo guapa que estaba y el conjunto que llevaba, puesto que debido al calor hube de quitarme la chaqueta en el trabajo, con lo cual mis pechos bailaron según les vino en gana para deleite de mis compañeros, a alguno de los cuales sorprendí asomándose a mi escote mientras veíamos unas pruebas de un anuncio y yo me inclinaba sobre la mesa de dibujo.
Lo que me mal traía era el picor de mi coño, y buscaba cualquier momento para darme una rascadita disimulada.
Mi primer día de mujer fatal en el trabajo me gusto y al final de la mañana tenía una cita con un importante directivo de una empresa que quería encargarnos una campaña para televisión.
Le recibí en mi despacho y le ofrecí algo de beber.
Desde el principio note que no perdía ojo a mis pechos y sobre todo a mis piernas."¡si supieras que no llevo bragas!", pensaba yo para mis adentros.
Hablamos de temas de trabajo y ya a punto de despedirnos se me quedo mirando y me dijo:"¿sabes que hoy estas muy atractiva?, si quieres te invito a comer", yo sonreí y le dije que no que tenía otros planes, pero según me volvía hacia mi mesa para coger unos papeles, me fije como se perdían sus ojos hacia mi culo, que con la fina tela de mi falda y sin bragas se mostraba sin duda apetecible.
Me volví de pronto y le sorprendí aceptando su invitación.
Llame a Pedro para decirle que no viniera a buscarme que tenía trabajo y después me llevarían a casa, que avisara a Javier.
Me recordó que debía estar en forma pues me esperaba una tarde noche de orgía, a lo cual, estando en mi despacho José Carlos, el susodicho ejecutivo, me resulto doblemente excitante, por lo cual le dije que no se preocupara, "quedaréis ampliamente satisfechos", fueron mis ultimas palabras ante una extraña mirada de José Carlos, mientras colgaba el teléfono.
"Cuando quieras nos vamos", le dije ofreciéndole el brazo,
Sonrió y tomándome del mismo salimos de mi despacho, ante la sorpresa de los presentes, puesto que nadie había logrado hacer el negocio con josé Carlos, pero como bien sabéis... "pueden mas dos tetas, y en este caso ademas de un culo, que cien carretas".
Hace unos días apenas 72 horas, hubiera sido incapaz de salir del trabajo del brazo de un cliente y orgullosa de mis atributos femeninos, como lo hacia en ese momento.
Fuimos a un caro restaurante y durante toda la comida no paro de hablarme de lo guapa que estaba, que no se había dado cuenta hasta ese día de mi atractivo, que debía estar ciego, etc.
Cuando llegamos al postre tras una comida que le iba a costar un riñón, me lanzo el ataque:
"Jana",me dijo,"veras, resulta que tu eres toda una hembra, ya se que estas casada y no quiero que esto que te voy a decir pueda romper nuestras amistad o nuestra relación laboral que pese a todo creo que va a ser duradera", carraspeo "yo quisiera decirte lo hermosisima que estas, lo atractiva, y me gustaría conocerte mas profundamente, sin que te lo tomes a mal," hizo una pausa y me miro intensamente a los ojos.
Yo trate de mantenerle la mirada mientras continuaba hablando:
"Quisiera charlar contigo de tus gustos, de tus hobbys, que nos conociéramos mas a fondo, si quieres puedes decir que no, que no pasara absolutamente nada y todo seguirá como antes", se detuvo,"¿quieres venir a mi casa a tomar una copa?"
Le mire como sorprendida y al tiempo recatada, pero desde la segunda palabra sabia que me quería llevar a la cama, lógicamente la formula era la invitación a su casa a tomar la copa "nada mas", en fin que se estaba poniendo cachondo y ya no eran los millones del contrato, sino que simplemente a mi me apetecía probar otra mas, pues Miguel me había montado dos meses de orgía controlada y yo quería hacer algún ejercicio fuera del curso, para al final sacar nota.
"Bueno...", hice como que dudaba,"..pero solo una copa nada mas, eh", y me hice la cortita.
Se le iluminaron los ojos como satisfecho de haberme llevado al huerto, pero aunque yo sabia que iba a terminar en su cama y con su polla dentro, el no lo sabia, o al menos no estaba seguro de ello, así que se lo iba a poner un poquito difícil.
Salimos del restaurante y el aparca coches nos había traído su Bmw a la puerta.
Me abrió solicito la puerta, mientras sus ojos se recreaban en mi escote, y después subió por el otro lado, yo me senté como distraída por lo cual la falda se me subió lo suficiente como para que el intuyera, pero no viera nada, salvo mis apretados y hermosos muslos.
En el trayecto hacia su apartamento hablamos de temas banales como el calor, o como estaba el mercado de la publicidad, o los gastos de una campaña importante, mezclamos temas, pero sus manos se morían por tocarme y sus ojos trataban de adivinar que había bajo aquella falda.
Llegamos a su casa y ventajosamente se accedía a su apartamento desde el garaje, por lo cual no había control, así que pensé la cantidad de chavalas que José Carlos se habría cepillado en su casa.
En el estrecho ascensor trato de no acercarse mucho a mi, pero yo empecé el juego rozandole el brazo con mis pechos, e inclinándome con el pretexto de no se que, de forma que pudiera verlos a través de mi escote, lo cual le puso mucho mas cachondo.
Rápidamente hice un gesto de cerrarme la blusa, y el se sonrojo como un crío pillado en falta.
Salimos del ascensor y el paso delante para abrirme la puerta de su casa.
Un pequeño y coqueto apartamento, con un salón, un dormitorio, una cocina y un cuarto de baño.
Era confortable.
Me miro y me dijo que, que quería tomar. Se quedo sorprendido cuando le dije que un zumo de algo.
"Eh",me dijo,"ese no era el trato, yo te he invitado a tomar una copa".
"Bueno",respondí,"pues ponme un poco de coñac".
Se fue al mueble bar y me trajo mi coñac mientras el se ponía el sempiterno whisky que parece hecho para estos casos.
Se sentó junto a mi en el sillón y empezó a hablarme de sus gustos de sus hobbys.
En un momento determinado cruce distraída las piernas y sin duda el debió ver mi sonrosada y pelada rajita, pues dio un pequeño respingo y se quedo fijo en mi entrepierna.
"...y sexualmente que te gusta", me pregunto de pronto.
Yo le mire fijamente y le dije sonriendo con cierta complicidad, mientras balanceaba mis entreabiertas piernas, y trataba de poner una voz sugerente:
"Por supuesto mi marido", le conteste.
"Me imagino",dijo,"pero de no ser tu marido quien te gustaría que te jodiera"
"Bueno...",empecé yo, descruzando las piernas de forma que el pudiera ver mi coño sonrosado, ya algo húmedo, y totalmente rasurado,"...pues hay muchos, todo el mundo tiene sus fantasías sexuales alguna vez, y a ti...¿con quien te gustaría follar en este momento?"
Me miro indeciso, y algo inquieto, como temiendo que al decirme lo que iba a decirme yo saliera de estampida de allí, así que lo dijo como un susurro:
"Por supuesto...¡contigo!"
"¿como has dicho?", pregunte yo como si no le hubiera oído.
"Si, follar contigo", volvió a decir un poco mas alto.
Yo le mire sonriendo, y comencé a desabrocharme la blusa, aunque ya pocos botones me quedaban por abrir.
Se quedo como petrificado, entonces sin acabar de desabrocharme, empecé a aflojarle el nudo de la corbata.
Me miro como anonadado, y nerviosamente se fue quitando la chaqueta, mientras yo me quitaba del todo la blusa y me ponía de pie ante el.
Me miro de abajo arriba exclamando "¡caray, vaya pechos chiquilla!", y se levanto empezando a magrearmelos.
Aproveche para ir quitándole la chaqueta y le desabroche el cinturón del pantalón, entonces el me desabrocho la falda y se quedo perplejo.
"¿no llevas bragas?...y ademas tienes el coño afeitado!", me dijo mientras metía una de sus manos entre mis piernas,"que sensación mas ideal, nunca he follado con una tía con el chocho pelado", exclamo como un niño que encuentra un juguete nuevo.
Fue entonces cuando me di cuenta que se le habían caído los pantalones y que de sus calzoncillos, trataba de liberarse un aparato que no era nada del otro jueves, pero me podía dar un poco de placer.
Me agache y ante su sorpresa comencé a mamarsela de forma salvaje.
Se dejo caer sobre el sillón mientras gemía y me sujetaba la cabeza entre sus piernas.
"Aaasiii, mas, chupamela mas, aassiii", gemía.
Estuvimos durante un rato en esa posición hasta que yo note una dureza suficiente, momento en el que me separe.
"¿que haces?",me dijo,"¡sigue!"
"No tío, yo he venido aquí a que me folles, no a mamartela"
Se quedo alucinado, mientras yo me levantaba y me dirigía al dormitorio.
Se levanto como un rayo y me pillo a mitad de camino empujándome boca abajo al suelo, y sentándose a caballo sobre mi culo, mientras sujetaba mis brazos contra el suelo.
"¿así que quieres guerra?...¡pues vas a tenerla!", sentí como metía sus manos bajo mis pechos y me hacia rodar sobre el de forma que quede encima de el pero de espaldas, entonces me semiincorporò, y abriéndome las piernas me endoso su corta pero dura estaca entre las nalgas, haciendome sentar sobre ella.
¡por que siempre empiezan por el culo!, pensaba yo mientras me iba metiendo y sacando su polla con una energía de desesperado.
Me hizo correrme dos o tres veces en esa posición y el llego de forma delirante dejándome una carga de cálido fluido explorando mi recto, mientras me decía que estaba satisfecho de encularme, pues ese había sido su objetivo desde que me conoció en la agencia y que se había apostado con un directivo de su empresa, que me acabaría llevando a la cama.
¡pobre infeliz!, pensé yo, si supiera que la que le había seducido había sido yo...
Me dijo que tenía el culo mas apetecible del mundo y que pasaba de follarme por delante, pues lo que a el le enloquecía era mi culo.
Cuando termino, se derrumbo sobre mi y me beso en el cuello, yo tras unos momentos me levante y me fui al baño donde tras ducharme me vestí.
Al salir el estaba sentado en el sillón con el whisky famoso.
"Ha sido fantástico", me dijo.
"No ha estado mal", conteste yo sentándome frente a el en el sillón con las piernas entre abiertas.
"¿como que no ha estado mal?", me contesto un poco molesto.
"Bueno..., la verdad es que ha estado bien, pero me falta catarte por el coño...",hizo ademán de levantarse y sujetarme,"...pero hoy no tengo tiempo, tengo dos mas en la cola esta tarde, mañana nos veremos", y levantándome salí del apartamento, viendo de reojo como se quedaba totalmente planchado.
Baje a la calle y me metí en una cafetería desde donde llame a Pedro para que fuera a buscarme.
Me dijo que estaban muy enfadados conmigo y que cuando llegara a casa me iba a enterar pues tenía visita y Miguel había llamado dos veces.
Me intrigo lo de la visita, y le dije a Pedro que me adelantara algo, pero no quiso hacerlo y me dijo que en 20 minutos estaba allí.
Estaba tan ensimismada con mi café pensando en aquella visita, que no me percate que al cruzar las piernas, un chaval de unos 20 años se estaba poniendo ciego a ver mis muslos y mis nalgas, me gusto la sensación de sentirme semidesnuda frente a aquel chaval en una mesa de un bar, le guiñe un ojo y me gire, descruzando las piernas, de forma que por un momento vio mi coño pelado al aire.
Al pobre muchacho se le abrieron los ojos como platos, momento que aproveche para volver a cruzar las piernas ahora con mas recato y bajarme un poco la falda.
El chaval se quedo un poco cortado, y yo pensé que después de tanto tiempo un tío de veintitantos no me vendría tampoco mal, hice ademán de levantarme e ir hacia donde el chaval estaba, pero en ese momento oí que me llamaban.
Fue una lastima, pero aun quedaban muchos días de aquellos dos intensos meses.
Pedro llego antes de lo previsto, y la verdad es que no parecía muy contento.
"¿donde estabas?", me pregunto,"hemos llamado a tu agencia y nos dijeron que habías salido con un ejecutivo a comer",hizo una pausa y añadió,"...habías salido o...te habías salido?", me miro mientras me levantaba de la mesa, e insistió, "¿solo...a comer?..."
"¡a ti que te importa!", le dije muy enfadada mientras salía de la cafetería.
"No si a mi me da igual, yo te voy a dar por culo y a follar cuando quiera, pero tu marido llamo varias veces, y sobre todo el que esta cabreado es "don Jaime", me dijo.
"¿quien?", pregunte yo.
"Ya lo veras", me dijo mientras nos poníamos en marcha.
No me hablo durante todo el recorrido lo cual me dejo perpleja.
Aquello empezaba a ser raro, no sabia quien era el tal "don Jaime", y ademas me molestaba que Pedro se enfadara conmigo y que mi marido, que me había metido en esto, también se mosqueara."¿y Javier?", le pregunte.
"Dice que cuando llegaras hablaríais".
sábado, 23 de enero de 2010
AL SEXO Y POR DERECHO (II)
VISITA SORPRESA
Me fui para casa y tras ver un par de pelis porno y ponerme como una moto imaginando lo que la estarían haciendo me acosté.
A las 4 de la mañana, yo la había dejado como a la una con sus nuevos amigos, sonó el teléfono y era ella, para decirme que estaba en un descanso, que llevaba follando desde la una sin parar y que a sus dos amigos se unía ahora el segurata mulato de la discoteca, que me contaría con detalle por la mañana, y que aunque a ella no le hacia mucha gracia al principio, y contra su voluntad (¿), la habían follado a pelo, ahora entendía yo el comentario de “…hacerle un bombo”, pero que ahora el mulato llevaba condones y ya seguirían follando con condón, esperaba me dijo, el resto de la noche.
Oí de fondo risas de los tíos y algún comentario “cuéntale a tu marido como lo estas pasando, y como te hemos llenado de leche los agujeros, y leche calentita y abundante” y enormes carcajadas. Ella les decía que se callaran, pero se que esos comentarios a ella la excitaban más y le gustaban, “dile que si quiere se venga y lo vea en directo…” de pronto oí al mulato que le cogía el teléfono” oye chico, ya te contó no?, pues vamos a seguir follándola, si quieres vente a buscarla de madrugada y te contamos en directo lo zorra que es y le echamos los últimos polvos a tu salud…ciao” y me colgó.
Me volví a meter en la cama con un calentón tremendo.
A duras penas logre calmarme y dormirme.
Me despertó el ruido de la puerta de la calle, y unas voces. Mire el reloj y eran casi las nueve de la mañana.
De pronto se encendió la luz del pasillo y ella se puso en la puerta del dormitorio
“Hola cariño, no he dormido nada, aquí estamos, hemos venido a desayunar contigo, te esperamos en el salón” y tras ella vi pasar a… ¡los tres tíos¡, se los había traído a casa.
Me levante y fui al salón.
Ella estaba sentada en el sillón, con los dos tíos primeros a los lados y el mulato buscaba entre los discos, se volvió:
“Así que tu eres el cabrón?” dijo tendiéndome la mano. Yo allí en pijama parecía grotesco, le salude.
Los dos amigos se levantaron y me estrecharon la mano: “Buena zorra tienes” me dijeron casi al unísono.
La mire y estaba radiante, no parecía que hubiera estado toda la noche sin dormir, seguía vestida por completo, en eso ella es muy exigente y detallista, así que imaginé que en unos segundos se iniciaría el ritual de volver a dejarla en pelotas.
“Papi cariño” me dijo sonriendo” preparas el desayuno mientras estos chicos van entonándose?” y me guiño un ojo.
“Un momento” dijo el mulato, “al menos que vea los prolegómenos” y dirigiéndose hacia ella la levanto despacio y en medio del salón empezó a morrearla mientras le levantaba el vestido hasta la cintura.
Los otros dos se acercaron a ella y uno empezó a bajarle las medias mientras el otro le quitaba los zapatos, en un momento la dejaron solo con la ropa interior, un conjunto en azul obscuro, arriba le resaltaban sus ya abundantes pechos y abajo un tanga que apenas cubría su raja y la tira se metía entre sus nalgas.
Uno a uno fueron morreándola y magreándola, y el mulato la empujó de espaldas sobre la mesa.
Uno de los tíos se volvió “ya has visto bastante, vete a preparar el desayuno, para que cuando vuelvas veas como nos la follamos” y se echo a reír.
Antes de marcharme vi como el mulato le apartaba el tanga de su casi depilado pubis, tan sólo una pequeña cresta coronaba su monte de Venus, le levantaba ambas piernas por encima de sus hombros, y esta vez sin preservativo le clavaba su negra y enorme polla entre los muslos.
Ella dio un respingo, la polla del negro era bastante grande, y un gritito, mientras el mulato empezaba un rítmico mete saca en aquel agradecido coñito.
Los tres estaban ya en pelotas y mientras el negro iniciaba la faena, uno ya se la había metido en la boca y el otro mientras se masturbaba y ponía su polla a tono, le sobaba las tetas.
Salí del salón hacia la cocina con los primeros jadeos y gemidos de mi mujer recibiendo lo que mas le gustaba: buena ración de polla.
En al cocina oía risas y jadeos y gemidos, mientras me disponía a preparar el desayuno.
Café, tostadas, zumo, me había puesto el delantal sobre el pijama y tenia una pinta de marujona increíble, me fui tranquilizando mientras iba preparando la bandeja.
Se abrió la puerta y entro uno de los tíos, totalmente en bolas y todavía empalmado, pero sin rastros de haber mojado aún.
“Puedes darme un vaso de agua” me dijo sonriendo al ver como me fijaba en su aparato levantado. Mientras le llenaba un vaso de agua me miro” Oye tío, tu no le das caña a esta zorra?", y sonrió” es que no sabes como ha follado toda la noche, como una leona, nos ha dejado exhaustos” y se bebió el vaso de un tirón “nos va a dejar secos, menos mal que Ricky el negrazo es un semental y cuando no podemos más nosotros, el llega y se la clava otra vez. Hemos perdido la cuenta de los polvos que le hemos echado y la muy puta quiere cada vez más. La idea de venir aquí a sido suya y nos ha dicho que quiere que la follemos en su cama de matrimonio, que le da morbo y que nadie aún la ha follado en ella más que tú” me miro con picardía” cosa que dudo con una hembra tan caliente como la que tienes” y salio de la cocina.
Yo alucinaba y no me dio tiempo a reaccionar cunados e asomo por la puerta “ por cierto el negro es bi, así que si quieres probar polla tal vez sea tu oportunidad” y se marchó riendo.
Estaba bloqueado pues aún excitado, mientras preparaba todo en la bandeja, mi polla no se levantaba lo cual me empezaba a preocupar.
Se abrió otra vez la puerta de la cocina y entro el otro tío, traía la polla tiesa pero con restos de babas de haber tenido una buena mamada “El cabrón del negro sigue calzándosela, entre el aguante de el y el de ella, por cada polvo nuestro el le echa dos, pero nos da tiempo a recuperar y bien y no veas como disfruta y aguanta la zorra de tu mujer”
Me miro divertido “ mira mi polla, me la acaba de mamar tu mujer y sin duda ya sabes lo buena mamona que es, ¿ o a ti no te la mama?” y me miro la entrepierna asombrado al no ver erección. Sonrío “claro¡” exclamo “ tu ya no le das y ella tiene que buscarlo, no?” me quede muy cortado y confundido, trate de explicarle que estaba bloqueado y no se me levantaba. “Te queda bien el mandil” dijo riendo “quítate el pijama anda y quédate solo con el mandil capullo” me dijo divertido.
Casi como un autómata reaccione quitándome el pijama y quedándome desnudo con el mandil, miro mi polla inactiva y se echo a reír.”Anda vamos para el salón que esto va a ser divertido, por cierto tu mujer nos ha dicho que tienes inquietudes “anales”, y lanzo una carcajada “pues el negro puede descubrirte esas inquietudes si quieres” y dándome un empujón me hizo salir de la cocina con la bandeja en las manos con el desayuno.
Conforme me acercaba al salón oía más los gemidos de mi mujer pidiéndole al negro más polla y con más dureza y al negro diciéndola como la iba a destrozar y a taladrar, esta vez era el otro tío el que tenía su polla en la boca de mi mujer.
El espectáculo era tremendo ella tumbada boca arriba en la mesa del salón, donde habitualmente comíamos y cenábamos, el negro empujando mientras mantenía las piernas de ella por encima de sus hombros con lo que en cada envite la gran polla negra se enterraba hasta los huevos en el coño de mi mujer que gemía con la boca ocupada por la polla del otro tío.
Deje la bandeja en una mesa pequeña ante el sillón y mi mujer en pleno frenesí al verme solo con el delantal sonrío con la boca llena y me guió un ojo. El negro se volvió y me miro mientras seguía ensartando a mi mujer. “Que bien te queda cornudo, creo que además hoy descubrirás tu lado maricón” y siguió bombeando el coño de ella.
El otro tío, se echo a reír mientras mi mujer seguía mamándole “ Cornudo y maricón, vaya juerga que nos estamos pasando”
Me senté en el sillón, mientras el ritmo de los tres iba creciendo y casi como puestos de acuerdo los gemidos, gritos y demás, marcaron la corrida de los tres, del negro dentro del coño de mi mujer, de mi mujer con la polla del negro dentro y del otro tío en la boca de mi mujer de la que por primera vez vi salir abundante semen de su boca… que no era el mío.
Me fui para casa y tras ver un par de pelis porno y ponerme como una moto imaginando lo que la estarían haciendo me acosté.
A las 4 de la mañana, yo la había dejado como a la una con sus nuevos amigos, sonó el teléfono y era ella, para decirme que estaba en un descanso, que llevaba follando desde la una sin parar y que a sus dos amigos se unía ahora el segurata mulato de la discoteca, que me contaría con detalle por la mañana, y que aunque a ella no le hacia mucha gracia al principio, y contra su voluntad (¿), la habían follado a pelo, ahora entendía yo el comentario de “…hacerle un bombo”, pero que ahora el mulato llevaba condones y ya seguirían follando con condón, esperaba me dijo, el resto de la noche.
Oí de fondo risas de los tíos y algún comentario “cuéntale a tu marido como lo estas pasando, y como te hemos llenado de leche los agujeros, y leche calentita y abundante” y enormes carcajadas. Ella les decía que se callaran, pero se que esos comentarios a ella la excitaban más y le gustaban, “dile que si quiere se venga y lo vea en directo…” de pronto oí al mulato que le cogía el teléfono” oye chico, ya te contó no?, pues vamos a seguir follándola, si quieres vente a buscarla de madrugada y te contamos en directo lo zorra que es y le echamos los últimos polvos a tu salud…ciao” y me colgó.
Me volví a meter en la cama con un calentón tremendo.
A duras penas logre calmarme y dormirme.
Me despertó el ruido de la puerta de la calle, y unas voces. Mire el reloj y eran casi las nueve de la mañana.
De pronto se encendió la luz del pasillo y ella se puso en la puerta del dormitorio
“Hola cariño, no he dormido nada, aquí estamos, hemos venido a desayunar contigo, te esperamos en el salón” y tras ella vi pasar a… ¡los tres tíos¡, se los había traído a casa.
Me levante y fui al salón.
Ella estaba sentada en el sillón, con los dos tíos primeros a los lados y el mulato buscaba entre los discos, se volvió:
“Así que tu eres el cabrón?” dijo tendiéndome la mano. Yo allí en pijama parecía grotesco, le salude.
Los dos amigos se levantaron y me estrecharon la mano: “Buena zorra tienes” me dijeron casi al unísono.
La mire y estaba radiante, no parecía que hubiera estado toda la noche sin dormir, seguía vestida por completo, en eso ella es muy exigente y detallista, así que imaginé que en unos segundos se iniciaría el ritual de volver a dejarla en pelotas.
“Papi cariño” me dijo sonriendo” preparas el desayuno mientras estos chicos van entonándose?” y me guiño un ojo.
“Un momento” dijo el mulato, “al menos que vea los prolegómenos” y dirigiéndose hacia ella la levanto despacio y en medio del salón empezó a morrearla mientras le levantaba el vestido hasta la cintura.
Los otros dos se acercaron a ella y uno empezó a bajarle las medias mientras el otro le quitaba los zapatos, en un momento la dejaron solo con la ropa interior, un conjunto en azul obscuro, arriba le resaltaban sus ya abundantes pechos y abajo un tanga que apenas cubría su raja y la tira se metía entre sus nalgas.
Uno a uno fueron morreándola y magreándola, y el mulato la empujó de espaldas sobre la mesa.
Uno de los tíos se volvió “ya has visto bastante, vete a preparar el desayuno, para que cuando vuelvas veas como nos la follamos” y se echo a reír.
Antes de marcharme vi como el mulato le apartaba el tanga de su casi depilado pubis, tan sólo una pequeña cresta coronaba su monte de Venus, le levantaba ambas piernas por encima de sus hombros, y esta vez sin preservativo le clavaba su negra y enorme polla entre los muslos.
Ella dio un respingo, la polla del negro era bastante grande, y un gritito, mientras el mulato empezaba un rítmico mete saca en aquel agradecido coñito.
Los tres estaban ya en pelotas y mientras el negro iniciaba la faena, uno ya se la había metido en la boca y el otro mientras se masturbaba y ponía su polla a tono, le sobaba las tetas.
Salí del salón hacia la cocina con los primeros jadeos y gemidos de mi mujer recibiendo lo que mas le gustaba: buena ración de polla.
En al cocina oía risas y jadeos y gemidos, mientras me disponía a preparar el desayuno.
Café, tostadas, zumo, me había puesto el delantal sobre el pijama y tenia una pinta de marujona increíble, me fui tranquilizando mientras iba preparando la bandeja.
Se abrió la puerta y entro uno de los tíos, totalmente en bolas y todavía empalmado, pero sin rastros de haber mojado aún.
“Puedes darme un vaso de agua” me dijo sonriendo al ver como me fijaba en su aparato levantado. Mientras le llenaba un vaso de agua me miro” Oye tío, tu no le das caña a esta zorra?", y sonrió” es que no sabes como ha follado toda la noche, como una leona, nos ha dejado exhaustos” y se bebió el vaso de un tirón “nos va a dejar secos, menos mal que Ricky el negrazo es un semental y cuando no podemos más nosotros, el llega y se la clava otra vez. Hemos perdido la cuenta de los polvos que le hemos echado y la muy puta quiere cada vez más. La idea de venir aquí a sido suya y nos ha dicho que quiere que la follemos en su cama de matrimonio, que le da morbo y que nadie aún la ha follado en ella más que tú” me miro con picardía” cosa que dudo con una hembra tan caliente como la que tienes” y salio de la cocina.
Yo alucinaba y no me dio tiempo a reaccionar cunados e asomo por la puerta “ por cierto el negro es bi, así que si quieres probar polla tal vez sea tu oportunidad” y se marchó riendo.
Estaba bloqueado pues aún excitado, mientras preparaba todo en la bandeja, mi polla no se levantaba lo cual me empezaba a preocupar.
Se abrió otra vez la puerta de la cocina y entro el otro tío, traía la polla tiesa pero con restos de babas de haber tenido una buena mamada “El cabrón del negro sigue calzándosela, entre el aguante de el y el de ella, por cada polvo nuestro el le echa dos, pero nos da tiempo a recuperar y bien y no veas como disfruta y aguanta la zorra de tu mujer”
Me miro divertido “ mira mi polla, me la acaba de mamar tu mujer y sin duda ya sabes lo buena mamona que es, ¿ o a ti no te la mama?” y me miro la entrepierna asombrado al no ver erección. Sonrío “claro¡” exclamo “ tu ya no le das y ella tiene que buscarlo, no?” me quede muy cortado y confundido, trate de explicarle que estaba bloqueado y no se me levantaba. “Te queda bien el mandil” dijo riendo “quítate el pijama anda y quédate solo con el mandil capullo” me dijo divertido.
Casi como un autómata reaccione quitándome el pijama y quedándome desnudo con el mandil, miro mi polla inactiva y se echo a reír.”Anda vamos para el salón que esto va a ser divertido, por cierto tu mujer nos ha dicho que tienes inquietudes “anales”, y lanzo una carcajada “pues el negro puede descubrirte esas inquietudes si quieres” y dándome un empujón me hizo salir de la cocina con la bandeja en las manos con el desayuno.
Conforme me acercaba al salón oía más los gemidos de mi mujer pidiéndole al negro más polla y con más dureza y al negro diciéndola como la iba a destrozar y a taladrar, esta vez era el otro tío el que tenía su polla en la boca de mi mujer.
El espectáculo era tremendo ella tumbada boca arriba en la mesa del salón, donde habitualmente comíamos y cenábamos, el negro empujando mientras mantenía las piernas de ella por encima de sus hombros con lo que en cada envite la gran polla negra se enterraba hasta los huevos en el coño de mi mujer que gemía con la boca ocupada por la polla del otro tío.
Deje la bandeja en una mesa pequeña ante el sillón y mi mujer en pleno frenesí al verme solo con el delantal sonrío con la boca llena y me guió un ojo. El negro se volvió y me miro mientras seguía ensartando a mi mujer. “Que bien te queda cornudo, creo que además hoy descubrirás tu lado maricón” y siguió bombeando el coño de ella.
El otro tío, se echo a reír mientras mi mujer seguía mamándole “ Cornudo y maricón, vaya juerga que nos estamos pasando”
Me senté en el sillón, mientras el ritmo de los tres iba creciendo y casi como puestos de acuerdo los gemidos, gritos y demás, marcaron la corrida de los tres, del negro dentro del coño de mi mujer, de mi mujer con la polla del negro dentro y del otro tío en la boca de mi mujer de la que por primera vez vi salir abundante semen de su boca… que no era el mío.
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