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miércoles, 12 de mayo de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (VIII-2)

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (capitulo 8, 2ª parte) (5)



4 de Abril "UNA NOCHE INTERMINABLE..."

Nos enjabonamos y entre besos y caricias nos duchamos bajo el agua tibia. Despues de secarnos volvimos a la habitación. En ella había mucho deseo, como si fuera la primera vez que estaba con un hombre, o al menso con un hombre que la estaba dando todo el placer que ella necesitaba.

Me tumbé boca arriba en la cama y le hice un gesto de acomodarse a mi lado. Estaba exhausto.

Me encanta cuando se siente tan exclava buscando el premio del sexo a su sumisión.

Ella se acomodó a mis pies y mientras me acariciaba los muslos comenzó a besarme las piernas y a reptar sobre mi, mirándome fijamente con aquellos ojos verdes llenos de deseo. Decididamente estaba dispuesta a exprimir hasta la última gota de mis testículos. Solo de verla así mi polla a pesar del esfuerzo empezó a recuperarse ante mi propia sorpresa.

En unos minutos mientras ella acariciaba mis caderas y mis muslos con dulzura, su boca se apoderó de mi miembro y comenzó a mamarlo con dedicación, con fruición, recreándose en cada paso por mi glande, lamiendo por fuera hasta la raíz de mi culo y subiendo y bajando por todo su contorno, como una auténtica profesional. De vez en cuando lo ensalivaba bien para poder deslizarse y como le había dicho y enseñado, sus dientes en ningún momento llegaron a tocar mi polla que se afianzaba en su tamaño y rigidez.

Cuando estuvo a punto de caramelo, la cogí de las muñecas y tiré de ella hacia arriba de forma que en un momento determinado su coño estuvo a ala altura de mi pene, entonces la levante a pulso y ella sola se ensartó de un solo golpe hasta mis huevos aplastando sus nalgas sobre ellos y frotando su chorreante coño sobre mi pubis. Lo que sucedió a partir de ese momento fue puro placer, vicio y deseo. Yo no tenia que hacer nada, ella subía y bajaba, se movía en círculos, salía totalmente tras ponerse en cuclillas y se volvía a ensartar dejándose caer sobre mi polla mientras gemía y me decía como le gustaba sentirse llena de polla, de "mi polla" y que le llegara muy adentro. Yo estaba desquiciado con aquel espectáculo, sus pechos danzaban arriba y abajo a derecha e izquierda en una danza lujuriosa que a veces interrumpían mis manos magreándolos y apretándolos sin compasión hasta dolerme las manos mientras ella gemía y sus pezones se ponían grandes como canicas y duros como piedras. Empecé a pellizcárselos y casi me dolía a mi cada vez que los retorcía, pero ella seguía embelesada clavándose ella sola cada vez mas hondo sobre mi pene. Con sus manos acariciaba mis caderas y a veces se masturbaba de forma frenética. Yo estaba concentrado en correrme lo mas tarde posible, despues de que ella alcanzara dos terroríficos orgasmos acompañados de los ojos en blanco y movimientos convulsivos de su pelvis sobre la mía, en el segundo de los cuales decidí soltar mi nueva ración de leche dentro de aquel insaciable coño gimiendo los dos como dos desesperados. (6)

Se derrumbo sobre mi, mientras me decía cuanto le gustaba cabalgar sobre su amo y señor y que esperaba que aquella noche fuera interminable e inolvidable para mi, que quería ser mi puta, mi mujer, mi hembra, mi esclava sin condiciones.

La hice tumbar en la cama a mi lado y luego me levanté acercándome a la nevera. Saqué una botella de vino que había guardado en ella junto a unos sándwichs y la invité asentarse junto a mi en el suelo al lado del sillón. Así lo hizo y directamente de la botella le vertí unas gotas de vino sobre su boca entreabierta, mientras sus ojos me miraban con deseo y admiración.

Casi no hablamos, no necesitábamos hablar para darnos cuenta de que ella estaba entregándose sin reservas a su amo y señor en una noche que acababa de empezar y que tenia un largo camino por recorrer.

Comió algo, no le apetecía mucho "solo quiero comerme tu polla" me dijo una vez que le dije si quería otro sándwich.

Seguí degustando el vino que a veces vertía muy despacio sobre su boca inclinada hacia mi, mientras ella acurrucada a mis pies me besaba los muslos y acariciaba por todas partes. Mientras yo seguía bebiendo en la copa, ella empezó de nuevo a juguetear con mi pene. Creí que después de los seis polvos que le había echado en apenas 5 horas, acababa de mirar el reloj y era lago mas de las dos de la madrugada, no podría volver a levantárseme esa noche, aunque ya la primera noche no sé si fueron 7 o más los que le había echado. Y cuando menos lo pensaba denuevo su boca hacia viguerías sobre mi aparato que en pocos minutos volvía a estar dispuesto ara la lucha. Sin duda sus habilidades como mamona podrían levantársela hasta a un muerto.

Retiré la mesa con los restos de la comida y mientras apuraba mi copa de vino ella adivino que quería y se volvió a clavar, esta vez por el culo de un solo golpe sentada sobre mi dándome la espalda. Le cogí desde atrás las tetas apretándoselas y magreándoselas bien mientras ella volvía a cabalgar y entonces vi las señales que le había dejado en la espalda al principio de la noche, y volví a morderle la espalda y arañársela mientras alternaba con besos y lengüetazos sobre las marcas que le había dejado hacia unas horas. Ella me decía que nadie le había trabajado nunca el culo como yo se lo había hecho y que nunca podría ser enculada por otro tío que no fuera yo, después empezó a fantasear sobre su violación por un grupo de hombres que la saltaban en la calle y le daban por todas partes mientras se movía como una batidora y yo seguía magreándole la tetas y dándole azotes en las nalgas ya sin miramientos. Volvió a correrse al menos un par de veces y tras una larga cabalgada como de 20 minutos por fin yo también vacíe mi carga justo cuando ella alcanzaba su segundo orgasmo, y se derrumbaba sobre mi mientras yo seguía amasando y ordeñando aquellas tetas que estaban enrojecidas de mis manoseos. (7)

Se dejó deslizar lentamente al suelo, mientras mi leche fluía de su culo dilatadísimo y que bien podía recibir un par mas de pollas sin problemas al mismo tiempo.

La levanté y tras darnos una nueva ducha, esta vez sin follar, nos tumbamos a descansar en la cama. Ella se tumbó boca abajo dispuesta a recuperar fuerzas y yo pinché la tele para distraerme un poco...

Me quedé dormido y cuando de pronto un sexto sentido me hizo despertar me quede alucinado. Allí estaba ella al borde de la cama a cuatro patas vestida con la ropa de esclava lamiendo mis pies. "No vas a castigarme un poco más...?" me dijo mientras seguía lamiendo mis pies.

Casi como un resorte mi pene de un salto se puso tieso como un palo, lo que la hizo sonreír. Miré el reloj eran cerca de las tres y media de la mañana. Me levanté y acercándome se la metí sin más en la boca.

Ella comenzó otra vez a mamármela como una loca, con deseo contenido, desesperada por tener aquel palo negro entre sus labios.

(Continuará)

jueves, 8 de abril de 2010

DE FIEL CASADA A... (VII-III)

(Capitulo VII: Paseando al perro, Tercera parte)


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Me desperté sobresaltada a las seis y media, y me puse el vestido rápidamente, comprobando que aquel amarillo con el bronceado de mi piel levantaba pasiones, por lo cual no me extrañaba que me desearan.

Entre en la oficina por la puerta del garaje, subiendo por el ascensor directamente al control de seguridad.

Cuando los chicos me vieron entrar casi les da un pasmo...

"Joder tía como te has puesto hoy..."

Lógicamente debí atender sin mas dilación las tres pollas que me esperaban impacientes, aunque eso si por riguroso turno, ya que era la hora de salida y no podían desatender las cámaras del edificio.

Así que me tumbe boca abajo sobre la misma mesa de control, tras quitarme simplemente las bragas y subirme el vestido, mientras les contaba mi affaire con los albañiles.

"Y no los dejaste catarte?", dijo uno de ellos, y añadió ",vaya dos manolas que se habrán hecho después..." y todos rieron.

Mientras uno tras otro me follaban, el ultimo en hacerlo, fue el propio Miguel, vi como la secretaria de don José cogía su coche, como una de mis futuras curritas, se ajustaba el sujetador en el ascensor creyendo que estaba sola, o como el botones, trataba de meterla mano por el pasillo a una de las nuevas secretarias, que no lo rechazo de pleno.

Por cierto que pensé que aquel chico quizá mereciera una oportunidad.

Como cada dia a las ocho en punto, Miguel me hizo entrar en su despacho, y mientras me ponía aquella horrible camisa azul y aquellos pantalones grises, no paro de sobarme y meterme mano...

"Hoy tengo una sorpresita para ti...", me ronroneaba al oído..."ya veras...ya veras ".

Hice la ronda en el furgón.

Esta semana cambiaban los turnos así que mis cinco degustadores eran nuevos y la verdad es que agradecieron el servicio.

A las nueve y media terminamos la ronda como siempre en la finca del pardo.

En el garaje Miguel me hizo poner esta vez, un mono de cuero que incluso terminaba en dos manoplas en las manos,, con las tetas al aire, pero el resto del cuerpo tapado, excepto dos amplios orificios en mi cocho y en mi culo.

Llegamos hasta la perrera y siguiendo el ritual, Miguel saco tres doberman de la misma, yo me coloque en posición canina y los cuatro fuimos enganchados a la traílla.

Yo note que los perros me olían mas que otras veces, ‘pensé que por mi mono completo de cuero, pero también observe que Miguel no decía nada.

Cuando llevábamos echo parte del primer recorrido y al llegar a unos arboles, algo lejos de la casa, Miguel cambio el recorrido hacia un sendero un poco mas espeso, los perros ‘parecieron excitarse conforme avanzábamos y tiraron con fuerza con lo cual fui casi arrastrada por el sendero.

Al final del mismo, este desembocaba en una especie de cobertizo con un patio trasero.

Entramos en el y pude ver utensilios de comida de los perros.

Miguel desenganchó a los tres canes de la traílla y los sujeto a unas argollas en la pared, luego me dijo que me levantara.

Me llevo hacia un rincón del establo, donde había una especie de banco bajo, alargado. Lo saco al centro del patio y me dijo que me tumbara bocabajo sobre el.

Se coloco detrás de mi y pensé que me iba a dar por culo o a follar de aquella guisa.

Pero tras unos segundos, oí un tintineo y note como Miguel me sujetaba las piernas bien abiertas a unas argollas en el suelo, dio la vuelta e hizo lo mismo con mis manos pero estas abrazadas al banco.
Pensé que significara aquello, cuando le oí a Miguel:

"Tranquilo zarco...tranquilo...si tu serás el primero, venga ven..."

no lo podía creer de un momento a otro iba a ser "cruzada" con uno de los compañeros de traílla!

Me prepare a ser ensartada, mientras los otros perros empezaban a ladrar con fuerza.

"no te revuelvas...", me dijo Miguel,"...y no te pasara nada, solo te la meterá por el culo!".

Fueron unos segundos eternos hasta que note como sus potentes patas delanteras se abrazaban a mis costados, y sin ayuda de nadie aquel vástago, curiosamente duro pero frío y húmedo se alojaba de un solo golpe en mi ya dilatado culo.

Comenzó entonces un frenético vaivén sobre mi espalda mientras me lamía la nuca, hasta que en una especie de estertor, note un cálido y abundantisimo liquido invadir mi ano y luego al retirarse satisfecho, chorrear por entre mis piernas.

Zarco había sido mi primer amante animal.

Mientras aun reaccionaba ante lo que estaba pasando Miguel me coloco, de nuevo en posición...

"venga avenger, te toca a ti..."

volví a sentir unas potentes patas que se abrazaban a mi, y un jadeante aliento en mi nuca, mientras una nueva verga se introducía en mi culo...

Por ultimo fue william el que me poseyó...

Una vez terminado, Miguel me desato y me lavo el culo con un fuerte detergente, mientras me inyectaba una solución desinfectante que hizo labor de lavativa, por lo cual, evacue no solo hasta el ultimo resto de semen de aquellos animales sino hasta el desayuno de por la mañana...

"Esto es lo que sienten las perras...", me dijo Miguel mientras me lavaba,"...espero que pueda enriquecer tus experiencias sobre el sexo.."

Una vez repuesta, Miguel me volvió a enganchar a la traílla, y curiosamente los tres perros trataban de darme calor arrimándose mucho y me chupaban una y otra vez, todo el cuerpo.

Me sentí como una reina...como una reina perra, pero como una reina...sin duda fue una experiencia difícil de olvidar...

Hicimos el resto de la ronda y al dejarlos en la perrera, me miraron con cara de ternura... y me sentí bien.

Al volver al furgón, Miguel tuvo el detalle de no poseerme, y la verdad es que cuando regrese a casa, el olor a perro impregnado en mi piel, a pesar del baño reparador, hizo que a la salud de zarco, avenger y william, me masturbara unas cuantas veces antes de dormirme.

jueves, 18 de marzo de 2010

DE FIEL CASADA A... (VII-I)

De fiel Casada a....


(Capitulo VII: Paseando al perro, primera parte)

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A la semana siguiente, yo seguía con mi horario de jefe, ósea iba tarde por la mañana y salía tarde por la noche, mas que nada porque tenía que cumplir mi horario sexual con el equipo de guardia de la empresa, ya que tras dedicarme a Miguel exclusivamente durante unos días, este dijo, que era un "romantico" y que le gustaba mas follarme con sus compañeros del curro, que le gustaba compartir, y algunas sutilezas mas...

Luego me entere que les cobraba a dos mil pelas la jodienda, y bien que les rentaba pues alguno me follaba dos veces en un par de horas.

La verdad es que los chicos se lo pasaban bien conmigo: me tenían desnuda por el control y de vez en cuando me pellizcaban o me pedían que se la chupara un rato y luego me jodian o me daban por el culo.

Una tarde estabamos en esas cuando Miguel, el supervisor jefe, me cogió por detrás y me tiro literalmente sobre la mesa de control boca abajo.

Mientras me follaba por detrás y me levantaba la cabeza agarràndome del pelo me contó su "nuevo servicio":

"Mira rica, he pensado que voy a ponerte a disposición de toda la plantilla de seguridad, unos 15 tíos, pero no solo en esta oficina," me dijo mientras me follaba, "asì que presta atención a lo que te voy a contar, y empezaras mañana".

"Por supuesto", añadió, "que no lo harás gratis..., Pues ellos me pagaran a mi una cantidad y si rindes bien yo te daré un 10 por ciento de lo que saquemos cada semana... )te parece? " y sonrió.

¿me podía yo negar?, Por supuesto que no, así que asentí con la cabeza.

Al dia siguiente al llegar al control, Miguel me sorprendió con uno de sus uniformes:

"Quítate toda la ropa y póntelo", me dijo.

Después baje con el al garaje de la empresa y me hizo subir al furgón de seguridad que iría recogiendo a las patrullas de los diferentes edificios.

La historia estaba en que en la parte trasera del furgón debían follarme los que salían de guardia, así que posiblemente durante las dos siguientes horas, me joderian unos cuatro o cinco tíos.

Eso si tuvo el detalle de habilitarme una cámara acorazada dentro del blindado para que pudiera tener intimidad... En un habitáculo de 2x2 donde debían follarme de pie o contra la pared.

Así fue, y ya a punto de terminar la ruta mi coño estaba hasta el iden, cuando al llegar al ultimo relevo, en una especie de casa de campo en las afueras de Madrid, me sorprendió ver allí a Miguel.

"Hola perra te lo has pasado bien", me dijo maliciosamente, "pues ahora viene lo mejor… sìgueme!".

Fui con el hasta el garaje de la casa donde me hizo quitarme el uniforme, bastante estropeado de tanto quitármelo y ponérmelo, pues por mi hubiera estado desnuda todo el recorrido pero mas de uno quería desnudarme..., Y me dio unas braguitas tanga negras transparentes y un sujetador de cuero muy escueto.

"Ponte esto", me dijo, y alargándome unas botas que me llegaban hasta medio muslo añadió, "y estas botas".

La verdad es que debía tener una pinta increíble pues el propio Miguel harto de jugar conmigo, parecía excitado.

Salimos fuera y mientras nos dirigíamos a un lugar del jardín de aquella finca, yo notaba como una especie de gemidos o algo así.

Al doblar la esquina de un cobertizo, vi una enorme perrera con casi una docena de doberman, que empezaron a rebullir inquietos.

Me quede petrificada, pero Miguel me tranquilizo:

"No te preocupes que no te harán nada," dijo mientras me echaba un spray por el cuerpo, y añadió "pues vas conmigo, espera aquí", me dijo.

Entro en la perrera y saco tres enormes perros que le seguían dócilmente y que al verme se acercaron a olisquearme.

"No hagas ninguno movimiento brusco y no te harán nada", me indico. Me alargo un collar como los que llevaban los perros y tras colocarmelo, saco una traílla para cuatro perros y se la engancho a los tres que estaban allí, se volvió hacia mi:

"Arrodíllate", me dijo.

Así lo hice y el cuarto enganche lo unió a mi collar.

"Ponte a cuatro patas como ellos", me dijo.

Me coloque en esa posición y entonces Miguel me dijo que me moviera muy despacio entre los perros, que ya me chupaban por todas partes, sin abandonar la posición canina.

El situado detrás iba avanzando controlando la traílla.

Las botas que me había dado, me protegían las rodillas, pero al verme poner las manos sobre el suelo, me dio unos guantes para protegérmelas.

De esa guisa y rodeada por los tres doberman, di con ellos una vuelta al edificio, haciendo la ronda, unida a la traílla.

Miguel hablaba con los perros y les decía cosas:

"Venga zurro no seas vago, muévete,...tranquilo boby no pasa nada,...chaka sigue, sigue,..."

Se dirigió entonces a mi:

"Y tu perra...)como vas?...(no hables!, Solo asiente con la cabeza si estas bien... O como mucho gruñe y gime como ellos pero suavemente...""

Asentí...

eso esta bien!...

Estuvimos como una hora dando la vuelta, volvimos pasado ese tiempo a la perrera y tras desengarcharnos de la traílla, Miguel volvió a guardar a los perros en la perrera, yo me iba a levantar, cuando me dijo:

"Sigue así, a cuatro patas..."

Le mire para protestar...

"Y no hables o te meto dentro con ellos..."

Me obligo a engancharme a una cadena y comenzó a tirar de mi camino de la casa:

"A cuatro patas hasta que yo te diga, eh..."

Cuando llegamos al garaje, me hizo chuparsela a cuatro patas, y luego me enculò. Después me hizo vestir y en el furgón de seguridad volvimos a la oficina.

Durante tres días esa fue la historia, hasta que llego el fin de semana.

El sábado y el domingo perdía de vista todo aquello. A veces estaba cansada y mi coño era ya como un túnel, al igual que mi culo. En el ultimo mes y pico había sido follada mas que en toda mi vida.

Ese fin de semana fue mucho mas tranquilo, pues Javier y Pedro estuvieron fuera y Don Jaime vino un par de veces tan solo a ver el estado de sus "posesiones" y por supuesto a disfrutarlas.

Pero salvo eso, dormir y comer como una cerda, aprovechando para mantener mi moreno en la piscina del chalet, ya que debía exhibirme desnuda por una finca...de vaya Ud. a saber quien...aunque pronto lo sabría.

Mientras tanto en mi trabajo todo iba viento en popa. Seguía ganando cuentas, con el sudor de mi cuerpo y los jugos de mi conejillo, y por tanto mi sueldo y comisiones seguían subiendo.

Aquel lunes, me llamo el director de la empresa, para decirme que presidiría la reunión de ejecutivos de cuentas de esa semana, y que esperaba que les diera un discurso sobre el trabajo, mis métodos de captaciòn, la forma de contacto, etc. ..., Seguro que el hombre no estaba al tanto de mis "métodos"... O si?.

Así que el martes llego la reunión.

Yo le había dicho a Miguel que el lunes no podríamos seguir nuestro habitual "trabajo extra" con lo que fue comprensivo, por tanto dormí como una niña, traviesa pero niña al fin de alcabo, para estar radiante para la reunión.

Cuando llegue a la sala de juntas, alrededor de la mesa siete jóvenes hombres con su traje y su corbata y tres chicas, arregladitas pero un poco grises, me esperaban.

Pedro, que se encargaba de elegirme la ropa, me había sacado un vestido de una pieza con una falda de vuelo, bastante vaporosa, y ligeramente entallada en la cintura, aunque no transparente, que se completaba en la parte de arriba con un cuerpo suelto bastante escotado, de color amarillo limón, que era lo único que junto a un tanga blanco minúsculo, componían toda mi vestimenta.

Pude notar los gestos de admiración de los hombres y las caras de envidia de las tres jovencitas, cuando entre en la sala de reuniones.

El director me presento y durante treinta minutos les hable de la captaciòn de clientes y de las armas "ortodoxas" por supuesto, que deben usarse en dicha captaciòn.

Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se dio por terminada la reunión.