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miércoles, 21 de abril de 2010

UNA ZORRA PARA DOS (III)

Mientras ella preparaba el café, Marco se acercó por detrás y comenzó a acariciarle los pechos," déjame por favor... " dijo ella revolviéndose," no ves que puede venir Joan... " Marco seguía insistiendo mientras la empujaba suavemente sobre la pila... " si como dices a él le da lo mismo con quien folles, seguro que si ahora entrará se uniría a la fiesta... ".


Roxana trató de soltarse, pero Marco muy hábil había conseguido inmovilizarla con sus piernas contra la pila... " esta vez no te escapas zorra... Hoy te voy a follar aquí y ahora... " y diciendo esto Marco empezó a desabrocharle la blusa. Pronto aquellas maravillosas tetas quedaban al aire tan sólo cubiertas por el mínimo sujetador. Ellas se revolvió pero Marco la mantuvo apoyada contra la pila mientras con una mano trataba de bajarle el pantalón. En unos momentos este a pesar de lo estrecho ser deslizaban por las piernas de aquella puta hasta los tobillos. Entonces fue cuando ella le dijo:" Ya que me vas a follar... Porque no lo hacemos sobre la cama... " y logrando separarse de Marco fue hacia el dormitorio." Espera aquí unos segundos cuando esté lista te llamaré " dijo lanzándole un beso.

Marco efectivamente esperó unos minutos y cuando llegó al dormitorio la encontró espectacularmente tumbada sobre la cama esperando la llegada de un macho, un macho que la hiciera gozar.

Así que Marco estaba disfrutando de la bella vista de aquel cuerpo de la esposa de su mejor amigo que pronto sería suya.

Recordando su sueño lentamente se desabrochó la camisa, entonces se acercó a la cama y cogiéndola de los brazos la hizo sentar en el borde. Luego cogió sus manos y las llevó sobre su ya abultado paquete. Ella como ocurrió en el sueño seguía con los ojos cerrados, pero al sentir aquel enorme aparato abrió los ojos sorprendida. Mientras le bajaba la cremallera del pantalón levantó sus ojos hacia él pidiéndole permiso para degustar aquel hermoso vástago. Marco hizo un gesto afirmativo con la cabeza y segundos después ella se introducía aquel duros miembro en la boca. Marco volvió a revivir los pensamientos de su sueño recordando que esta vez si iba a disfrutadas en las cualidades de mamona de la mujer de su amigo tal como él le había contado tantas veces.

Roxana se esforzaba en chupar aquel enorme aparato y lo hacía desaparecer en su boca, palmo a palmo, centímetro a centímetro, Marco desde su posición veía como su pene desaparecía dentro de la boca de aquella mujer hasta su raíz. El placer era inmenso y casi no podía sostenerse sobre sus piernas, por ello decidió tomar la iniciativa. Fue entonces cuando suavemente la hizo levantar del todo y recordó que en su sueño en aquel momento buscaba el famoso antifaz con el que taparle los ojos. Se retiró hacia el cajón donde sabía que estaba.

Roxana le miró sorprendido,:" Donde vas..." .

Él la miró, allí totalmente desnuda, junto a la cama de matrimonio donde tantas veces sin duda Joan se la había tirado, para luego contárselo incluso con fotos a su amigo. La excitación era enorme, después de tantos años deseando poseerla por fin iba hacer realidad sus sueños. Entonces sacó del cajón el antifaz y fue hacia ella.

Ella le miró sorprendida... " como sabias... Que estaba ahí... ".

" Tu me dijiste una vez... " mintió él dándose cuenta que quizá habría metido la pata," que Joan té tapada a veces los ojos con un antifaz que guardabais en el cajón de la cómoda... ".

Roxana pareció contrariada, algo que no encajaba pero casi no tuvo tiempo de pensar Marco ya estaba tras de ella y colocándole el antifaz la hizo inclinarse apoyando las manos sobre la cama, entonces poniéndose tras ella, mientras con una mano le atrapó una y de las tetas sacándola del sujetador, con la otra cogió su pelo y como en el sueño tiró suavemente hacia atrás haciéndola girar la cabeza... " así me gusta pequeña zorra que seas obediente pues si no tendré que castigarte... ".

Roxana sintió un escalofrío, de pronto recordó la época en la que Joan la azotaba con aquel látigo que el principio le causaba dolor pero que acabó gustándola. Marco deslizaba su pene entre sus nalgas mientras le besaba el cuello," espero que aguantes mis empujones como una buena puta, y que no te derrumbes... " La dijo al oído mientras empezaba un suave mete y saca en aquella chorreante cueva.

viernes, 2 de abril de 2010

EN EL METRO (I)

Tengo 38 años y trabajo de secretaria de una multinacional, estoy casada y tengo tres niños. Debido a mi trabajo muchas tardes llego después de las siete a casa, lo que en invierno supone que llego de noche.


Hace unos meses me ocurrió la historia que os cuento.

Una tarde de viernes salí casi cerca de las 10 de la oficina, pues mi jefe me pidió que terminara unos informes y dossieres que debía llevarse de viaje ese fin de semana a un congreso.

Los viernes suele haber mucho ambiente en las calles y en el metro, transporte que utilizo habitualmente para ir y volver del trabajo. En el trayecto que realizo debo hacer un transbordo por un largo pasillo que a veces está muy concurrido.

Aquella tarde hacia un par de estaciones que unos chavalillos de apenas 20 años, me miraban y hablaban entre ellos. Cuando llegue a mi estación salí del vagón, pero no miré hacia atrás pensando en lo tarde que era para llegar a casa.

Al abordar el pasillo tan largo, comprobé que a pesar del día y la hora este estaba desierto, pero no le dí más importancia y apreté el paso. Poco después oí a los chicos abordar el pasillo mientras silbaban y me decían algunas groserías, lo cual me alarmó y decidí apretar el paso. Los muchachos aceleraron y se pusieron dos uno a cada lado mientras me decían cosas como "que buena que estas..." "seguro que la mamas bien, y follando debes ser una fiera", yo miraba al frente y apretaba el paso, hasta que noté una mano en el culo por detrás "lo tiene apretado tíos" dijo el autor del manoseo.

Los demás rieron y se colocaron ante mi arrinconándome contra la pared en uno de los ángulos el pasillo "Que pasa mami, que no somos bastante mayores para ti?, dijo uno de ellos acercando la mano a mi escote y abriéndome el abrigo.

De pronto se oyeron unos silbidos, mas atrás en el pasillo y los tres chavales salieron a la carrera... poco después un vigilante jurado se acercó a mi "esta Ud. bien señora?, me dijo solicito... le contesté que sí, pero estaba medio aterrada, algo confundida y sobre todo muy excitada por lo que los chavales me habían dicho y tratado de hacer.

Quiere acompañarme a mi oficina a tomar un vaso de agua", me dijo el muchacho de unos treitaitantos, bastante alto y fornido.

Me sentí más tranquila aunque seguía estando excitada. Me cogió por un brazo y me llevo a lo largo del pasillo hasta una zona acotada donde tras pasar una puerta entramos en un cuarto a oscuras, encendió la luz y era una especia de oficina con uniformes colgados en las perchas, y un par de mesas y algo que me llamó la atención, una celda de 3x3 más o menos en una esquina del cuarto. La habitación estaba algo fría por lo cual di un pequeño respingo.

"Tranquila señora, me dijo" llevándome hacia una silla, quítese el abrigo y le traigo algo de beber".

 Así lo hice mientras le sentía moverse detrás de mí. Al sentarme comprobé que quizá por el frío o la excitación mis pezones estaban gordos y duros, "Podría describirme a los chicos que la molestaban" le oí preguntar desde detrás mío, "no sé si podré" dije mientras sentía mis pezones arder. , no me dió tiempo a pensarlo otra vez, cuando el muchacho se inclino sobre mí con el vaso de agua.

Le note algo azarado pues al agacharse sus ojos se fijaron primero en el escote de mi blusa, y luego en mis endurecidos pezones que resaltaban de la misma.

Me tendió el vaso de agua y yendo hacia la puerta la cerró.

Trajo una silla y se sentó frente a mí.