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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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jueves, 1 de septiembre de 2011

... y adiestrando a una joven esclava.

... and training a young slave.



Una historia grafica BDSM.
A graphic history BDSM.

martes, 30 de agosto de 2011

Training MILF...

Entrenando a una madura...



Uno historia gráfica BDSM.
A graphic history BDSM.

miércoles, 21 de abril de 2010

UNA ZORRA PARA DOS (III)

Mientras ella preparaba el café, Marco se acercó por detrás y comenzó a acariciarle los pechos," déjame por favor... " dijo ella revolviéndose," no ves que puede venir Joan... " Marco seguía insistiendo mientras la empujaba suavemente sobre la pila... " si como dices a él le da lo mismo con quien folles, seguro que si ahora entrará se uniría a la fiesta... ".


Roxana trató de soltarse, pero Marco muy hábil había conseguido inmovilizarla con sus piernas contra la pila... " esta vez no te escapas zorra... Hoy te voy a follar aquí y ahora... " y diciendo esto Marco empezó a desabrocharle la blusa. Pronto aquellas maravillosas tetas quedaban al aire tan sólo cubiertas por el mínimo sujetador. Ellas se revolvió pero Marco la mantuvo apoyada contra la pila mientras con una mano trataba de bajarle el pantalón. En unos momentos este a pesar de lo estrecho ser deslizaban por las piernas de aquella puta hasta los tobillos. Entonces fue cuando ella le dijo:" Ya que me vas a follar... Porque no lo hacemos sobre la cama... " y logrando separarse de Marco fue hacia el dormitorio." Espera aquí unos segundos cuando esté lista te llamaré " dijo lanzándole un beso.

Marco efectivamente esperó unos minutos y cuando llegó al dormitorio la encontró espectacularmente tumbada sobre la cama esperando la llegada de un macho, un macho que la hiciera gozar.

Así que Marco estaba disfrutando de la bella vista de aquel cuerpo de la esposa de su mejor amigo que pronto sería suya.

Recordando su sueño lentamente se desabrochó la camisa, entonces se acercó a la cama y cogiéndola de los brazos la hizo sentar en el borde. Luego cogió sus manos y las llevó sobre su ya abultado paquete. Ella como ocurrió en el sueño seguía con los ojos cerrados, pero al sentir aquel enorme aparato abrió los ojos sorprendida. Mientras le bajaba la cremallera del pantalón levantó sus ojos hacia él pidiéndole permiso para degustar aquel hermoso vástago. Marco hizo un gesto afirmativo con la cabeza y segundos después ella se introducía aquel duros miembro en la boca. Marco volvió a revivir los pensamientos de su sueño recordando que esta vez si iba a disfrutadas en las cualidades de mamona de la mujer de su amigo tal como él le había contado tantas veces.

Roxana se esforzaba en chupar aquel enorme aparato y lo hacía desaparecer en su boca, palmo a palmo, centímetro a centímetro, Marco desde su posición veía como su pene desaparecía dentro de la boca de aquella mujer hasta su raíz. El placer era inmenso y casi no podía sostenerse sobre sus piernas, por ello decidió tomar la iniciativa. Fue entonces cuando suavemente la hizo levantar del todo y recordó que en su sueño en aquel momento buscaba el famoso antifaz con el que taparle los ojos. Se retiró hacia el cajón donde sabía que estaba.

Roxana le miró sorprendido,:" Donde vas..." .

Él la miró, allí totalmente desnuda, junto a la cama de matrimonio donde tantas veces sin duda Joan se la había tirado, para luego contárselo incluso con fotos a su amigo. La excitación era enorme, después de tantos años deseando poseerla por fin iba hacer realidad sus sueños. Entonces sacó del cajón el antifaz y fue hacia ella.

Ella le miró sorprendida... " como sabias... Que estaba ahí... ".

" Tu me dijiste una vez... " mintió él dándose cuenta que quizá habría metido la pata," que Joan té tapada a veces los ojos con un antifaz que guardabais en el cajón de la cómoda... ".

Roxana pareció contrariada, algo que no encajaba pero casi no tuvo tiempo de pensar Marco ya estaba tras de ella y colocándole el antifaz la hizo inclinarse apoyando las manos sobre la cama, entonces poniéndose tras ella, mientras con una mano le atrapó una y de las tetas sacándola del sujetador, con la otra cogió su pelo y como en el sueño tiró suavemente hacia atrás haciéndola girar la cabeza... " así me gusta pequeña zorra que seas obediente pues si no tendré que castigarte... ".

Roxana sintió un escalofrío, de pronto recordó la época en la que Joan la azotaba con aquel látigo que el principio le causaba dolor pero que acabó gustándola. Marco deslizaba su pene entre sus nalgas mientras le besaba el cuello," espero que aguantes mis empujones como una buena puta, y que no te derrumbes... " La dijo al oído mientras empezaba un suave mete y saca en aquella chorreante cueva.

martes, 9 de marzo de 2010

VENGANZA (III)

LA VENGANZA



LA INICIACIÓN III

Introducción

Dos amigos y antiguos compañeros de trabajo se encuentran después de los años, uno Joan está felizmente casado con una hermosa mujer otro Francesc está dos veces separado y su visión de las mujeres pasa por prismas cuando menos extraños y excitantes.

Joan lleva unos meses tratando de introducir a su mujer en el intercambio de parejas y en el sado, y ha conseguido algunos escarceos.

Sincerándose ambos amigos Joan le cuenta esta situación a Francesc que se confiesa un veterano Master en sado y se compromete en domar a la mujer de Joan.

Tras varios intentos y situaciones esto no es posible, y Francesc se obsesiona, puesto que ha sido la primera mujer que no ha podido domar, con conseguir como sea doblegar a aquella hermosa jaca con o sin el consentimiento de su marido y amigo.

Los avatares del destino llevan a Jennifer, la mujer de Joan, a encontrase de nuevo con Francesc en una situación extraña, ella con un amigo en un pub, lo que le permite a este idear una forma de chantaje para `por fin conseguir no sólo domarla sino hacerla la esclava más importante de su cuadra, pues tiene varias mujeres en diversos niveles de adiestramiento, e incluso se propone ofrecerla por Internet sin decirle nada a su amigo hasta que no al haya convertido en una auténtica esclava del sexo a disposición de quien quiera o no pagar cualquier tipo de servicio para el que la está entrenado.


El principio

Francesc abrió la puerta del establo y se deleito con lo que sus ojos veían. Allí estaba con su melena castaña que apenas le rozaba los bien torneados hombros y se mezclaba sobre sus brazos estirados y unidos a la altura de las muñecas con aquellas cintas de cuero, que la sujetaban a la viga tendida sobre el lugar, la cabeza caída hacia adelante en demostración de sumisión, y aquellos voluminosos pero bien formados pechos elevados por el estiramiento de los brazos.

Se acercó a ella y con el mango del látigo recorrió sus caderas y su vientre introduciéndolo suavemente entre sus piernas juntas.

Ella tenía los ojos cerrados y Francesc la rodeo lentamente para ponerse a su espalda.

La separaban tan sólo unos centímetros de la pila de cajones sobre la que la habían subido para atarla después de haber disfrutado sexualmente de ella.

Siguió paseando con lentitud el mando del látigo por su espalda, sus muslos, sus nalgas y sus piernas.

Había vuelto con la intención de darle su primera sesión con el látigo de nueve colas, pero viéndola ahí tan indefensa entregada, después de la exhibición de orgullo que había aguantado durante tantos meses tratando de domarla y hacia apenas unos minutos cunado llegaron a la finca, sus ganas de empezar cuanto antes le empujaban a descargar sin piedad aquellas tiras de cuero sobre su cuerpo suspendido, pero un algo, un calor interno en él le impedía hacerlo.

Volvió a colocarse frente a ella y con el mango del látigo le empujo la barbilla hacia arriba, ella abrió aquellos enormes y hermosos ojos miel y le miró como suplicándole piedad.

Francesc sonrió y mientras seguía dando vueltas a su alrededor, recordó como había caído aquella codiciada presas en sus manos, y con la que no solo no iba a tener piedad pues conocía su capacidad de aguante, sino que la convertiría en la esclava mejor entrenada que había tenido hasta el punto de que al limite de su humillación y sufrimiento seguiría pidiendo más y su propio rechazo a la situación la haga querer ser mas humillada aún: Convertirla en una auténtica bomba sado-sexual.

Hacía poco más de un mes que había recibido un mail de Joan su amigo, interesándose por su vida y como le iban las cosas, pues hacia dos años que nos e veían ni charlaban.

Esos dos años que Francesc había revivido día a día pensando en aquella cena de Julio en casa de Joan donde conoció a Jennifer y como había ideado sus planes de entrenamiento de sumisión a petición de su marido y como había logrado una primera sesión, tras la cual ella se había negado a seguir, pero el destino la había vuelto a poner a su alcance y esta vez llegaría hasta el final...

Joan le había contado que en ese tema se había estancado totalmente y que en lo del intercambio había conseguido, pero siempre sin su presencia que mantuviera relaciones sexuales fuera del hogar con dos compañeros de trabajo, uno de ellos un jefe de ella, y con un amigo de Joan que llevaba 5 años detrás de ella y al que Joan enviaba todas las fotos que le hacia en sus momentos íntimos.

En ese email también venia una foto de la Zorra que ahora se balanceaba suspendida de aquella viga y que le había revuelto a Francesc pues debía reconocer que aquella puta tenía un cuerpo ideal para ser domado y exprimido hasta el limite, pero además una belleza especial no tanto física y sobre todo un estilo de esclava puta que le daría caché entre sus compañeros Masters.

Justo unos días después de recibir el mail, había quedado con una de sus pupilas en un pub del extrarradio para realizar una sesión de exhibicionismo y mientras la chica iba al servicio a Francesc le pareció que la mujer que se morreaba con aquel hombre canoso aunque atractivo en una mesa cercana le sonaba de algo. Hizo memoria y recordó que con el pelo un poco mas largo era sin duda la mujer de su amigo Joan, peo no era su amigo Joan el que le metía la mano por el escote ni la mordisqueaba la oreja.

Cuando su pupila volvió del servicio le dijo que se suspendía la operación y se marchaban, que le esperara en el coche, pues antes iba a saludar a una vieja amiga.

Se dirigió a la mesa:

"¿Jennifer?" preguntó como sorprendido.

Ella dio un respingo y se le quedo mirando sin poder recordar de que le conocía: ¿si...?" dijo sorprendida y ruborizada.

"¿No te acuerdas de mi...?" ella dudo..."Francesc, el amigo de Joan, nos conocimos hace dos años en una cena una noche..."

De pronto a ella se le encendió la luz... el hombre que Joan le había llevado aquella noche para seducirla y que le hizo pasar tan mal rato... "Hola..." dijo levantándose y componiéndose la blusa donde unos momentos antes sE alojaban las manos de su acompañante "claro... " dijo dándole dos besos " como estas..."

"Bien... "respondió el, y volviéndose al acompañante que se había puesto también de pie le dio la mano "soy un amigo de la familia de hace tiempo..." dijo sonriendo burlonamente.

Se volvió de nuevo a ella "sigues trabajando en el mismo sitio... me gustaría llamarte un día y tomarnos un café... tal vez... mañana" dijo mirándola fijamente a los ojos.

Ella se quedo un tanto cortada "... si... vale...tienes mi teléfono?" , "Creo que sí..." contestó Francesc que estaba disfrutando enormemente de la situación "pero no obstante lo apuntaré..." y sacando un bolígrafo del bolsillo apuntó sobre una servilleta del local el número que ella le dictó como una autómata.

Al terminar se dieron un par de besos en los que Francesc se recreo muy cerca de la comisura de los labios de ella y dándose la vuelta salio del local.

Al día siguiente la llamó temprano para quedar a comer. En la comida Jenny, como la llamaba Joan, se mostró muy nerviosa y aunque Francesc era consiente de que Joan estaba al tanto de su aventura estaba claro que si jugaba el papel del confidente que guardaría su secreto, podría por fin lograr alguna ventaja sobre aquella orgullosa hembra.

Efectivamente ella le dijo que no se lo contara, quizá tratando de salvaguardar el honor propio y de su marido, al menos ante él, por lo que Francesc que llevaba años deseando encontrarse en una situación así le dijo que a cambio un par de días después pasaría a recogerla para llevarla a su casa en el Campo para hablar mas a fondo y descubrir, así se lo dijo, el tesoro que aquella noche de verano Joan trato de ofrecerle a su amigo y ella se había negado a darle por las buenas: su cuerpo, aunque el lo había tomado a la fuerza, pero quería hacerla su esclava permanente.

Incluso se dio el gustazo de decirle la ropa que quería que llevara: Medias y sujetador negro con liguero, una blusa sencilla y una falda corta, la más corta que tuviera... y las bragas en el bolso, con zapatos de tacón alto.

Hacía unas tres horas que habían llegado, después de que Francesc pasara a recogerla por su trabajo, eran primeros de mayo y el clima siendo agradable a media tarde empezaba a ser un tanto fresco.

Cuando la recogió y ya en el coche la obligó a subirse la falda para que se le vieran bien los muslos y a desabrocharse algún botón de la blusa, con lo cual la vista desde los autobuses seguro que calentó a mas de uno. Rápidamente cogieron la carretera que llevaba hasta la finca de Francesc a unos 25 kilómetros de la ciudad.

Durante el recorrido la hizo ir totalmente erguida con la espalda tiesa y de vez en cuando acariciarle la polla por encima del pantalón.

Ella al principio se mostró un poco reacia pero Francesc le advirtió que cualquier negativa tendría su castigo al llegar a la finca, por lo cual ella fue entrando en todas las sugerencias, incluso cuando en un stop, la hizo abrirse un poco más la blusa y enseñarle el sujetador al coche parado junto a ellos donde un señor de mediana edad se quedo un poco cortado al verla.

Cuando llegaron la idea de Francesc era forzarla, no quería que ella se entregara voluntariamente por miedo o por lo que fuera, por ello, ya llegando a la finca la hizo abrirle la cremallera del pantalón e iniciar una mamada que el corto dándole un empujón antes de detener el coche.

Había funcionado, pues al entrar en la finca y bajarse del coche, ella se quedó mirándole esperando alguna orden.

"Entra en casa y espérame..." le dijo mientras iba a la casa de los guardeses a buscar a su capataz Rogelio. Le dijo que no les molestaran oyeran lo que oyeran pues había traído una novicia y tendría que enseñarla de cero.

Rogelio, un lugareño sesentón, conocía perfectamente sus andanzas e incluso en algunos casos había participado para dar morbo con algún intento de violación fingido, etc.


Pero esta vez, Francesc quería hacerlo él mismo.

sábado, 13 de febrero de 2010

MUJER BLANCA CASADA, ESCLAVA BLANCA EN AFRICA (III)

ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA III



Sintiéndome esclava.


"Hola pequeña, ¿Cómo va el viaje?" Le dije que bien pero que quería mear. Le dio las llaves del cierre del cinturón a la negra grande que me hizo un gesto de que la siguiera.

Entramos en una especie de cuadra donde había unos caballos, varios cerdos y vacas, detrás de la casa, me quito la falda y la blusa y después me quito el cinturón con los consoladores y mientras yo meaba allí en medio desnuda en cuclillas ante su atenta mirada empecé a sentirme incomoda, "¿tal vez así se sentían los esclavos?" pensé.

"Let us go white slut!" me grito mientras con una manguera limpiaba el cinturón de los consoladores y me lo tendía para ponérmelo. No me pude ni limpiar, ella misma cerró el cinturón y tomándome del pelo me arrastro hacia el interior de la casa.

Al entrar en el salón los cinco hombres me miraron divertidos. Allí estaba, descalza y desnuda con el cinturón de los dildos puesto y chorreándome aún los restos de mi orina y el agua por las piernas.

"¡Arrodíllate puta!" me grito Hans. Me sorprendió, pero sin duda mi esclavitud empezaba ya a ser efectiva. Vi como el hombre mayor del avión la daba un fajo de billetes a Hans y su acompañante me empujaba a arrodillarme ante su jefe. Un gesto me indico que debía sacarle otra vez la polla del pantalón y mamársela. Estaba en ello cuando vi a Hans que haciéndome un gesto de un beso con los labios, salía con mis guardaespaldas de la casa. Oí ruido a mi espalda y antes de reaccionar un seco golpe sobre mis nalgas me hizo sentir un látigo que levantaba un ardor inesperado en mi piel.

Trate de esquivarlo y deje de mamar, lo que me supuso un enorme bofetón del negro mayor "¡sigue mamando zorra¡" grito en un perfecto castellano. Seguí mamando mientras el látigo seguía golpeando mis nalgas, mis costados y mi espalda.

La zurra siguió hasta que el hombre se corrió abundantemente en mi boca haciéndome tragar toda su leche. Me hizo levantar y paso sus dedos sobre los verdugones que el látigo había dejado en mi cuerpo, me ardían y me dolían a la presión, imaginé que para ellos debía ser excitante ver mi cuerpo marcado después de haberme oído gemir con la boca llena de la polla de aquel hombre.

La negra se acercó me cogió por los pelos y volvió a llevarme a la cuadra. Con una cuerda que colgaba de una viga me ato las muñecas y me suspendió del techo. Después con la manguera que había utilizado anteriormente me dio una ducha de agua fría por todos los rincones de mi cuerpo. Cunado el agua incidía con la presión sobre mi lacerado cuerpo la mezcla de dolor y satisfacción era indefinible.

Cuando acabo mi ducha, salio de allí. Me quede suspendida del techo, y algunos animales se acercaron a husmearme, unas cabras, unos cerdos, alguna cabra me lamió los muslos y me olisqueaban el coño tapado con el cinturón de cuero que mantenía mis agujeros ocupados.

Pasado un tiempo, la negra volvió, me desato y cogiéndome nuevamente del pelo me llevo al salón. Allí me limpio a fondo con una esponja de piedra pómez y una toalla grande y áspera, con lo que mis marcas de los latigazos me dolían al contacto con la toalla.

Una vez bien seca, me hizo poner una túnica de colores, unas sandalias y un tocado tipo turbante de lana en la cabeza recogiendo mi pelo. Me roció con una especie de perfume muy penetrante y me unto al cara con una sustancia negra, que oscurecía mi piel, después me llevo junto a a la puerta y me hizo arrodillarme con la espalda bien recta en un rincón.

Al cabo de un rato oí un coche que se detenía. Seguía siendo de noche aunque parecía empezar a amanecer. Oí voces fuera y se abrió la puerta, dos hombres fuertes negros entraron en la sala, me miraron y hablaron con la negra, esta asintió y acercándose me ato las muñecas a la espalda. Uno de los hombres me cogió en volandas y me saco de la casa. Me deposito sin miramientos en la parte trasera de una pick up, junto con varias jaulas de animales y cajas de comida. Subió a la furgoneta y arranco.

Media hora nos separaba del aeropuerto.

Al llegar a la Terminal, el conductor del camión me dio una bolsa de mano con mi documentación y poco más y con gestos me indico que entrara en el aeropuerto. El volvió al camión y se alejó.

Me sentí extraña, con la cara sucia, aquella vestimenta "africana" y sobre todo sola en aquel aeropuerto y con el cinturón de los consoladores puesto y cerrado. Noté que la gente me miraba sorprendida al ver una mujer blanca, con esas pintas. Al menos olía bien tras la limpieza que aquella mujer negra me hiciera.

Entre en el aeropuerto y mire los vuelos, el mío, de South African Airways, SA 1763 salía a las 5,30 y eran casi las 5 de la mañana, fui hacia el control de pasaportes. Para pasarlo no había mucha gente y debí esperar unos minutos.

En la cabina un guardia negro que me miro con sorpresa: "¿Vuela a Gaborone?" me pregunto en inglés sin quitarme ojo. "Sí" contesté yo tímidamente. "¿Y su equipaje?" pregunto él, "Lo facture desde Lisboa" me miró detenidamente "¿A que va a Gaborone?" me quede petrificada, no sabía que decirle, ¿placer?, ¿trabajo? ¿Le contaba que sería explotada sexualmente para un reportaje de TV?... "Voy con un equipo de TV para unos reportajes sobre la fauna del país, pero me despisté y he perdido a mis compañeros, espero encontrarlos en el avión. "¿El nombre de sus compañeros?" me pregunto mientras yo miraba el reloj del aeropuerto y la hora de embarcar se acababa.

Le di el nombre de Hans, consulto sus papeles y llamó a una policía negra que estaba fuera de la cabina. Habló algo en africano con ella y se marchó. La mujer me miró "Esta bien…desnúdate" me dijo en inglés. "¿Cómo?" pregunté sorprendida. "Qué te desnudes" casi me grito. " Perderé el avión" dije compungida. "No lo perderás tranquila, debemos asegurar tu entrega…¿te desnudas o te desnudo yo?" me dijo acercándose.

Me quite lentamente la túnica y ella me miro con gesto sorprendido el cinturón de los consoladores "¿Y eso?" pregunto. No supe que responder. Se colocó detrás de mi y me cacheo de arriba abajo, los pechos los costados, las nalgas. Toco despacio las señales de los latigazos y murmuro "buen trabajo para empezar".

Note que le gustaba sobarme. Me tomo la cara con ambas manos y mirándome a los ojos me beso en la boca con intensidad, me deje hacer y su lengua me penetro casi hasta la garganta, luego se retiro, me dio una palmada en el culo y tras contemplarme unos minutos me hizo vestir otra vez. "¡Sígueme!" me dijo. Así lo hice y me llevó por un pasillo interior.

La hora de despegar se acercaba y yo seguía allí. Estaba asustada, nerviosa y cabreada. Entramos en una sala donde había dos policías. La mujer se volvió hacia mi "desnúdate" me dijo. Intente negarme, pero me dio una bofetada "desnúdate zorra" me grito. Me desnude y los guardias me miraron sorprendidos y sonrientes, se acercaron y tras sobarme bien, se detuvieron en mi cinturón. "¿es cómodo?" me pregunto uno de ellos."Lastima que lleves eso puesto guarra, pues si no ya habrías probado unas buenas varas negras" dijeron dándome unos cachetes en las nalgas. Después la mujer les indico las señales de mi cuerpo "ya ha sido azotada, así que ira a alguna granja de esclavos" dijo sonriendo.

La mujer me hizo un gesto de que me vistiera y me hizo seguirla.

Me dejo al borde de la pista y me indicó un avión pequeño, de hélice. "ese es tu avión puta. Que disfrutes tu experiencia africana zorra blanca" me dijo mientras me pellizcaba los pechos con dureza a través de la túnica y después me empujaba hacia el avión. Una vez en él comprobé los dos moretones que me había dejado en ambos pechos.

Vi gente que subía aún por la escalerilla y como pude corrí hacia el avión. Al llegar una azafata me pidió mi billete. Se lo enseñe y me hizo subir al avión. Me llevo hacia una parte trasera, separada por una especie de reja del resto de la cabina. La gente me miraba sorprendida. En aquella especie de jaula había tres asientos y algunas cajas y utensilios. Me indico un asiento con los ojos. Me senté y me puse en cinturón de seguridad. Unos minutos después subieron dos hombres de mediana edad mal vestidos que entraron dentro de la jaula conmigo y no paraban de mirarme. La azafata echó una cortina que nos separaba definitivamente del resto de la cabina. Observe de reojo a mis compañeros de asiento. Me miraban con descaro.

Oí que el avión iba a despegar pero no había visto a Hans ni a mis amigos. Estaba asustada.

Ya había amanecido y recordaba que en el plan de vuelo, teníamos una hora de viaje hasta Gaborone. El final de la primera etapa de mi viaje se acercaba, llevaba casi 24 horas en danza. Trate de relajarme y dormir.

Me despertaron unas manos sobre mis muslos. Abrí los ojos y fui a gritar, cuando unas manos me taparon la boca. Mis dos acompañantes trataban de pasarse un buen rato conmigo. No sabían que mis entradas estaban tapadas, pero tras descubrirlo, mientras uno me tapaba la boca el otro sobaba mis tetas. Se turnaron en ambas tareas mientras hablaban en algún dialecto que yo no entendía y reían divertidos. Uno me cogió la cabeza y me obligo a meterme la polla de su amigo en la boca. No estaba muy limpia pero era grande y dura, hasta ahora las polla negras que había ido conociendo hacían justicia a la leyenda. Ni que decir tiene que tuve que comerme ambas pollas con el tiempo justo para aterrizar.

Cuando estábamos llegando se corrió la cortina, los hombres le guiñaron un ojo a la azafata. Esta me miro con desprecio, "Cuando aterricemos espera aquí, vendrán a buscarte" me dijo en tono muy seco. Y salio.

Al detenerse el avión, los hombres me guiñaron un ojo y salieron. Yo me quede sentada.

Pasados unos minutos dos hombres negros de fuerte complexión entraron en el compartimiento. Sin decir una palabra me taparon los ojos y me ataron las manos a la espalda. Uno de ellos me cogió por la cintura y me cargo sobre su hombro como un fardo. Sentí el fresco del aire en mi cara al salir del avión.

En unos minutos estaba dentro de un coche, camino de una nueva experiencia.