De Takashi me enamoré, mi marido nunca lo supo. Tenía algo, era rudo y fuerte, pero sensible y tierno, cuando el quería disfrutar te anulaba, pero te sentías feliz haciéndole gozar. Entonces no pensaba que algún día pudiera hacerme suya, tal vez si no hubiera estado Juan, me hubiera entregado a él.
Ha habido varios hombres en mi vida que me han hecho sentir así, Takashi el primero, a los demás ya los conoceréis.
Of Takashi I fell in love, my husband never knew it. He had something, it was rude and strong, but sensitive and tender, when the one wanted to enjoy he it annulled, but you felt happy making him enjoy. Then I didn't think that someday could make me his, perhaps if Juan had not been, I had surrendered to him.
There have been several men in my life that they have made me feel this way, Takashi the first one; to the other ones you will already know them.
UN LUGAR PARA LEER... APRENDER... ...Y DISFRUTAR... ...CADA UNO A SU MANERA. A PLACE TO READ... TO LEARN... AND TO ENJOY... EACH ONE TO THEIR WAY
BIENVENIDOS
Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately
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sábado, 30 de abril de 2011
miércoles, 21 de abril de 2010
UNA ZORRA PARA DOS (III)
Mientras ella preparaba el café, Marco se acercó por detrás y comenzó a acariciarle los pechos," déjame por favor... " dijo ella revolviéndose," no ves que puede venir Joan... " Marco seguía insistiendo mientras la empujaba suavemente sobre la pila... " si como dices a él le da lo mismo con quien folles, seguro que si ahora entrará se uniría a la fiesta... ".
Roxana trató de soltarse, pero Marco muy hábil había conseguido inmovilizarla con sus piernas contra la pila... " esta vez no te escapas zorra... Hoy te voy a follar aquí y ahora... " y diciendo esto Marco empezó a desabrocharle la blusa. Pronto aquellas maravillosas tetas quedaban al aire tan sólo cubiertas por el mínimo sujetador. Ellas se revolvió pero Marco la mantuvo apoyada contra la pila mientras con una mano trataba de bajarle el pantalón. En unos momentos este a pesar de lo estrecho ser deslizaban por las piernas de aquella puta hasta los tobillos. Entonces fue cuando ella le dijo:" Ya que me vas a follar... Porque no lo hacemos sobre la cama... " y logrando separarse de Marco fue hacia el dormitorio." Espera aquí unos segundos cuando esté lista te llamaré " dijo lanzándole un beso.
Marco efectivamente esperó unos minutos y cuando llegó al dormitorio la encontró espectacularmente tumbada sobre la cama esperando la llegada de un macho, un macho que la hiciera gozar.
Así que Marco estaba disfrutando de la bella vista de aquel cuerpo de la esposa de su mejor amigo que pronto sería suya.
Recordando su sueño lentamente se desabrochó la camisa, entonces se acercó a la cama y cogiéndola de los brazos la hizo sentar en el borde. Luego cogió sus manos y las llevó sobre su ya abultado paquete. Ella como ocurrió en el sueño seguía con los ojos cerrados, pero al sentir aquel enorme aparato abrió los ojos sorprendida. Mientras le bajaba la cremallera del pantalón levantó sus ojos hacia él pidiéndole permiso para degustar aquel hermoso vástago. Marco hizo un gesto afirmativo con la cabeza y segundos después ella se introducía aquel duros miembro en la boca. Marco volvió a revivir los pensamientos de su sueño recordando que esta vez si iba a disfrutadas en las cualidades de mamona de la mujer de su amigo tal como él le había contado tantas veces.
Roxana se esforzaba en chupar aquel enorme aparato y lo hacía desaparecer en su boca, palmo a palmo, centímetro a centímetro, Marco desde su posición veía como su pene desaparecía dentro de la boca de aquella mujer hasta su raíz. El placer era inmenso y casi no podía sostenerse sobre sus piernas, por ello decidió tomar la iniciativa. Fue entonces cuando suavemente la hizo levantar del todo y recordó que en su sueño en aquel momento buscaba el famoso antifaz con el que taparle los ojos. Se retiró hacia el cajón donde sabía que estaba.
Roxana le miró sorprendido,:" Donde vas..." .
Él la miró, allí totalmente desnuda, junto a la cama de matrimonio donde tantas veces sin duda Joan se la había tirado, para luego contárselo incluso con fotos a su amigo. La excitación era enorme, después de tantos años deseando poseerla por fin iba hacer realidad sus sueños. Entonces sacó del cajón el antifaz y fue hacia ella.
Ella le miró sorprendida... " como sabias... Que estaba ahí... ".
" Tu me dijiste una vez... " mintió él dándose cuenta que quizá habría metido la pata," que Joan té tapada a veces los ojos con un antifaz que guardabais en el cajón de la cómoda... ".
Roxana pareció contrariada, algo que no encajaba pero casi no tuvo tiempo de pensar Marco ya estaba tras de ella y colocándole el antifaz la hizo inclinarse apoyando las manos sobre la cama, entonces poniéndose tras ella, mientras con una mano le atrapó una y de las tetas sacándola del sujetador, con la otra cogió su pelo y como en el sueño tiró suavemente hacia atrás haciéndola girar la cabeza... " así me gusta pequeña zorra que seas obediente pues si no tendré que castigarte... ".
Roxana sintió un escalofrío, de pronto recordó la época en la que Joan la azotaba con aquel látigo que el principio le causaba dolor pero que acabó gustándola. Marco deslizaba su pene entre sus nalgas mientras le besaba el cuello," espero que aguantes mis empujones como una buena puta, y que no te derrumbes... " La dijo al oído mientras empezaba un suave mete y saca en aquella chorreante cueva.
Roxana trató de soltarse, pero Marco muy hábil había conseguido inmovilizarla con sus piernas contra la pila... " esta vez no te escapas zorra... Hoy te voy a follar aquí y ahora... " y diciendo esto Marco empezó a desabrocharle la blusa. Pronto aquellas maravillosas tetas quedaban al aire tan sólo cubiertas por el mínimo sujetador. Ellas se revolvió pero Marco la mantuvo apoyada contra la pila mientras con una mano trataba de bajarle el pantalón. En unos momentos este a pesar de lo estrecho ser deslizaban por las piernas de aquella puta hasta los tobillos. Entonces fue cuando ella le dijo:" Ya que me vas a follar... Porque no lo hacemos sobre la cama... " y logrando separarse de Marco fue hacia el dormitorio." Espera aquí unos segundos cuando esté lista te llamaré " dijo lanzándole un beso.
Marco efectivamente esperó unos minutos y cuando llegó al dormitorio la encontró espectacularmente tumbada sobre la cama esperando la llegada de un macho, un macho que la hiciera gozar.
Así que Marco estaba disfrutando de la bella vista de aquel cuerpo de la esposa de su mejor amigo que pronto sería suya.
Recordando su sueño lentamente se desabrochó la camisa, entonces se acercó a la cama y cogiéndola de los brazos la hizo sentar en el borde. Luego cogió sus manos y las llevó sobre su ya abultado paquete. Ella como ocurrió en el sueño seguía con los ojos cerrados, pero al sentir aquel enorme aparato abrió los ojos sorprendida. Mientras le bajaba la cremallera del pantalón levantó sus ojos hacia él pidiéndole permiso para degustar aquel hermoso vástago. Marco hizo un gesto afirmativo con la cabeza y segundos después ella se introducía aquel duros miembro en la boca. Marco volvió a revivir los pensamientos de su sueño recordando que esta vez si iba a disfrutadas en las cualidades de mamona de la mujer de su amigo tal como él le había contado tantas veces.
Roxana se esforzaba en chupar aquel enorme aparato y lo hacía desaparecer en su boca, palmo a palmo, centímetro a centímetro, Marco desde su posición veía como su pene desaparecía dentro de la boca de aquella mujer hasta su raíz. El placer era inmenso y casi no podía sostenerse sobre sus piernas, por ello decidió tomar la iniciativa. Fue entonces cuando suavemente la hizo levantar del todo y recordó que en su sueño en aquel momento buscaba el famoso antifaz con el que taparle los ojos. Se retiró hacia el cajón donde sabía que estaba.
Roxana le miró sorprendido,:" Donde vas..." .
Él la miró, allí totalmente desnuda, junto a la cama de matrimonio donde tantas veces sin duda Joan se la había tirado, para luego contárselo incluso con fotos a su amigo. La excitación era enorme, después de tantos años deseando poseerla por fin iba hacer realidad sus sueños. Entonces sacó del cajón el antifaz y fue hacia ella.
Ella le miró sorprendida... " como sabias... Que estaba ahí... ".
" Tu me dijiste una vez... " mintió él dándose cuenta que quizá habría metido la pata," que Joan té tapada a veces los ojos con un antifaz que guardabais en el cajón de la cómoda... ".
Roxana pareció contrariada, algo que no encajaba pero casi no tuvo tiempo de pensar Marco ya estaba tras de ella y colocándole el antifaz la hizo inclinarse apoyando las manos sobre la cama, entonces poniéndose tras ella, mientras con una mano le atrapó una y de las tetas sacándola del sujetador, con la otra cogió su pelo y como en el sueño tiró suavemente hacia atrás haciéndola girar la cabeza... " así me gusta pequeña zorra que seas obediente pues si no tendré que castigarte... ".
Roxana sintió un escalofrío, de pronto recordó la época en la que Joan la azotaba con aquel látigo que el principio le causaba dolor pero que acabó gustándola. Marco deslizaba su pene entre sus nalgas mientras le besaba el cuello," espero que aguantes mis empujones como una buena puta, y que no te derrumbes... " La dijo al oído mientras empezaba un suave mete y saca en aquella chorreante cueva.
jueves, 1 de abril de 2010
UNA ZORRA PARA DOS (II)
UNA ZORRA PARA DOS (II)
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
Se acercó por detrás de ella, y muy despacio le colocó el antifaz mientras apretaba su pene contra las nalgas de ella, tras bajarle las bragas. Luego la hizo inclinarse hacia adelante sobre el borde de la cama, y suavemente con sus manos separó sus muslos. Le encantaba verla así, dispuesta a recibirle en sus entrañas, sin protestar, entregada y sumisa.
Se inclinó sobre ella y mientras con una mano atrapaba una de sus tetas sacándola del sujetador, con la otra tiró suavemente pero con firmeza de su pelo haciéndola levantar la cabeza.
" No sabes cuánto he deseado tenerte así " le dijo al oído para después deslizar sus labios por su cuello y su espalda mientras su polla se acomodaba entre sus nalgas, deslizándose entre sus muslos para por fin alcanzar la entrada de aquella maravillosa gruta.
Se inclinó sobre su espalda y mientras la obligaba a mantener los brazos extendidos sobre la cama fue poco a poco, centímetro a centímetro, palmo a palmo, introduciendo su aparato entre aquellos labios totalmente mojados que lo engullían como si hiciera mucho tiempo, aunque él sabía que hacia apenas unos minutos, que no disfrutaban de un buen rabo.
" Aguanta como una buena puta" le decía al oído mientras la embestía," y aguanta sin derrumbarte hasta que te llene de leche, sino tendré que castigarte”.
Cada envite le costaba más a aquella zorra, mantenerse erguida, pero estaba segura de que él cumpliría su amenaza. Roxana recordaba la época en la que Joan la ataba a la cama y la azotaba sin piedad. A ella al principio no le gustaba, pero poco a poco ella misma provocaba sus castigos diciéndole que se había portado mal y merecía ser azotada.
Marco seguía aumentando el ritmo, mientras recordaba aquella vez que Joan le contó que le había prestado su mujer a un master sado durante un fin de semana para que la entrenara como esclava puta.
La imagen de ella atada y azotada provocó tal excitación que acabó conrriéndose dentro de su coño.
Aún así siguió empujando deseando que ella se derrumbara. Joan le había dicho dónde guardaba un látigo de siete colas, por si ella le desobedecía. Por fin lo consiguió, ella se dejó caer sobre la cama, de bruces, con los brazos y las piernas abiertas. Marco vio su oportunidad: además de follada, azotada.
Rápidamente rodeó la cama y allí en el armario que su buen amigo Joan le había dicho, encontró el látigo.
No se lo pensó dos veces, y empezó a descargar sobre la espalda y las nalgas de aquella zorra, uno tras otro varios latigazos que ella al principio acusó, pero que luego encajó casi sin oposición.
Mientras la azotaba, Marco miró el reloj de la mesilla, su buen amigo había tenido el detalle, en retrasarse en la vuelta del trabajo, dándole mayor margen para que pudiera disfrutar de aquella furcia a su entero gusto y sin prisas. Cuando la espalda y las nalgas empezaban a tomar un bonito color púrpura, decidió dejar de azotarla.
Mientras ella sollozaba en silencio él salió del dormitorio, se dirigió al baño donde se ducho y regreso a la alcoba donde aún la mujer de su amigo seguía tumbada boca abajo sobre la cama. Se vistió en silencio y dándola dos sonoros azotes con la mano abierta, en ambas nalgas aún enrojecidas por los latigazos, le dejó un billete de 5000 pesetas junto a la cara," Esto es para que se lo des a tu marido, por el tiempo que he disfrutado contigo. Y pronto volveré a disfrutarte " luego terminó de vestirse y se puso la chaqueta," se me olvidaba " le dijo mientras cogiéndola de pelo, la obligaba a levantar la cabeza " dile a Joan que el truco de los libros fue muy efectivo " y soltando la cabeza, salió del dormitorio y pocos segundos después de la casa.
Hoy por el fin era aquel día y por fin iba a disfrutar de verdad de aquella zorra. Cuando llamó a la puerta y aunque esperaba encontrarla le sorprendió lo hermosa que estaba con aquella blusa azul que realzaba sus hermosos pechos y aquel pantalón de flores ajustado que hacía sus muslos francamente apetecibles.
" Que haces tú aquí " preguntó ella nerviosa," Joan puede llegar en cualquier momento... Y si te encuentras aquí... ".
" No dices que el te da libertad para follar con quien quieras... Además he venido a traer los libros que él te pidió... ".
" Si pero no en nuestra casa... Además, como justificaría que tu estés aquí ".
" Venga no seas tonta y ofréceme al menos un café... ".
Marco la empujó suavemente hacia el interior de la casa y cerro la puerta. Ella a regañadientes llegó hasta la cocina," Vale un café pero enseguida y... enseguida te marchas... ".
"De acuerdo... venga ese café..." contestó él mientras la achuchaba hacia la cocina.
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
Se acercó por detrás de ella, y muy despacio le colocó el antifaz mientras apretaba su pene contra las nalgas de ella, tras bajarle las bragas. Luego la hizo inclinarse hacia adelante sobre el borde de la cama, y suavemente con sus manos separó sus muslos. Le encantaba verla así, dispuesta a recibirle en sus entrañas, sin protestar, entregada y sumisa.
Se inclinó sobre ella y mientras con una mano atrapaba una de sus tetas sacándola del sujetador, con la otra tiró suavemente pero con firmeza de su pelo haciéndola levantar la cabeza.
" No sabes cuánto he deseado tenerte así " le dijo al oído para después deslizar sus labios por su cuello y su espalda mientras su polla se acomodaba entre sus nalgas, deslizándose entre sus muslos para por fin alcanzar la entrada de aquella maravillosa gruta.
Se inclinó sobre su espalda y mientras la obligaba a mantener los brazos extendidos sobre la cama fue poco a poco, centímetro a centímetro, palmo a palmo, introduciendo su aparato entre aquellos labios totalmente mojados que lo engullían como si hiciera mucho tiempo, aunque él sabía que hacia apenas unos minutos, que no disfrutaban de un buen rabo.
" Aguanta como una buena puta" le decía al oído mientras la embestía," y aguanta sin derrumbarte hasta que te llene de leche, sino tendré que castigarte”.
Cada envite le costaba más a aquella zorra, mantenerse erguida, pero estaba segura de que él cumpliría su amenaza. Roxana recordaba la época en la que Joan la ataba a la cama y la azotaba sin piedad. A ella al principio no le gustaba, pero poco a poco ella misma provocaba sus castigos diciéndole que se había portado mal y merecía ser azotada.
Marco seguía aumentando el ritmo, mientras recordaba aquella vez que Joan le contó que le había prestado su mujer a un master sado durante un fin de semana para que la entrenara como esclava puta.
La imagen de ella atada y azotada provocó tal excitación que acabó conrriéndose dentro de su coño.
Aún así siguió empujando deseando que ella se derrumbara. Joan le había dicho dónde guardaba un látigo de siete colas, por si ella le desobedecía. Por fin lo consiguió, ella se dejó caer sobre la cama, de bruces, con los brazos y las piernas abiertas. Marco vio su oportunidad: además de follada, azotada.
Rápidamente rodeó la cama y allí en el armario que su buen amigo Joan le había dicho, encontró el látigo.
No se lo pensó dos veces, y empezó a descargar sobre la espalda y las nalgas de aquella zorra, uno tras otro varios latigazos que ella al principio acusó, pero que luego encajó casi sin oposición.
Mientras la azotaba, Marco miró el reloj de la mesilla, su buen amigo había tenido el detalle, en retrasarse en la vuelta del trabajo, dándole mayor margen para que pudiera disfrutar de aquella furcia a su entero gusto y sin prisas. Cuando la espalda y las nalgas empezaban a tomar un bonito color púrpura, decidió dejar de azotarla.
Mientras ella sollozaba en silencio él salió del dormitorio, se dirigió al baño donde se ducho y regreso a la alcoba donde aún la mujer de su amigo seguía tumbada boca abajo sobre la cama. Se vistió en silencio y dándola dos sonoros azotes con la mano abierta, en ambas nalgas aún enrojecidas por los latigazos, le dejó un billete de 5000 pesetas junto a la cara," Esto es para que se lo des a tu marido, por el tiempo que he disfrutado contigo. Y pronto volveré a disfrutarte " luego terminó de vestirse y se puso la chaqueta," se me olvidaba " le dijo mientras cogiéndola de pelo, la obligaba a levantar la cabeza " dile a Joan que el truco de los libros fue muy efectivo " y soltando la cabeza, salió del dormitorio y pocos segundos después de la casa.
Hoy por el fin era aquel día y por fin iba a disfrutar de verdad de aquella zorra. Cuando llamó a la puerta y aunque esperaba encontrarla le sorprendió lo hermosa que estaba con aquella blusa azul que realzaba sus hermosos pechos y aquel pantalón de flores ajustado que hacía sus muslos francamente apetecibles.
" Que haces tú aquí " preguntó ella nerviosa," Joan puede llegar en cualquier momento... Y si te encuentras aquí... ".
" No dices que el te da libertad para follar con quien quieras... Además he venido a traer los libros que él te pidió... ".
" Si pero no en nuestra casa... Además, como justificaría que tu estés aquí ".
" Venga no seas tonta y ofréceme al menos un café... ".
Marco la empujó suavemente hacia el interior de la casa y cerro la puerta. Ella a regañadientes llegó hasta la cocina," Vale un café pero enseguida y... enseguida te marchas... ".
"De acuerdo... venga ese café..." contestó él mientras la achuchaba hacia la cocina.
viernes, 19 de marzo de 2010
UNA ZORRA PARA DOS (I)
UNA ZORRA PARA DOS (I)
Estaba claro que sin duda a aquella puta la situación le gustaba.
Tumbada sobre la cama, su propia cama de matrimonio donde sólo unos minutos antes había estado follando con su marido, esperaba ser penetrada hasta la extenuación.
En ese momento Marco entró en la habitación, miró su cuerpo sobre la cama y se dispuso a disfrutar de aquel peludo coño que tanto había deseado y que trataba de salir de la opresión de la braguita que lo cubría a duras penas.
El sabía que unos segundos antes su marido había estado sobre ella y eso le excitaba más aún. Hacia tiempo que pensaba en los minutos en los que pudiera tener su cuerpo bajo él y no iba dejar pasar la ocasión.
Mientras la miraba pensaba en lo que la iba a hacer disfrutar. Sus blancas tetas, apenas cubiertas por el minúsculo sujetador azul que dejaba ver aquellos pezones grandes y duros, se movían rítmicamente al compás de su respiración y sin duda esperaban que en cualquier momento las manos de un hombre, de aquel hombre, se posaran sobre ellas y empezarán a magrearlas.
Tenía los ojos cerrados, sin duda esperando ese gran momento.
Todo comenzó unos días antes cuando Marco y Joan se habían encontrado en un viejo café entonces Marco le contó a Joan el sueño que había tenido la noche anterior. En él, Marco sorprendía en su casa a Roxana la mujer de Joan con el pretexto de llevarle unos libros a su marido.
Marco y Joan se habían conocido unos años antes a través de las listas de noticias de Internet, donde congeniaran e intercambiaban fotos de sus respectivas en bolas. Con el tiempo Marco se obsesiono con poder algún día tirarse a la mujer de su amigo, mientras por contra su mujer no estaba ni mucho menos por la labor de hacérselo con Joan aunque apuntó estuvo de ello.
Después de muchos avatares por fin parecía que llegaba el momento en el que Marco hiciera posible el sueño de retozar con Roxana, sueño doble que compartía Joan deseoso de que un buen amigo también disfrutará de ella.
Puesto que hasta ese momento tan sólo podía saber de las aventuras de su mujer, que eran bastantes, con otros hombres por lo que ella le contaba.
Esta vez sería el propio hombre que se la tirara el que se lo contara en primera persona y con todo lujo de detalles.
Volviendo al sueño que Marco le contaba a Joan, ella solicita le ofreció un café que lógicamente Marco aceptó encantado, por fin tenía la oportunidad e iba a disponer del cuerpo de Roxana a su antojo sin que nadie se lo impidiera.
Ella se fue a la cocina a preparar el café momento que aprovechó Marco para llegando por detrás y preguntándole cuándo volvería Joan empezará a acariciarle la espalda.
En principio ella se revolvió pero Marco no estaba dispuesto a dejar escapar su presa por algo su amigo Joan le llamaba EL CAZADOR.
Con habilidad Marco la sujetó por los hombros justo contra la pila mientras con una mano le levantaba la falda, ella trataba de separarse pero Marco estaba dispuesto a cobrar su pieza.
“No Marco por favor, Joan vendrá en cualquier momento " dijo sollozando.
“Estoy convencido de que a Joan le encantará vernos así " dijo Marco mientras le bajaba las bragas.
" No puedo creerlo " dijo Roxana rompiendo a llorar," estabais de acuerde " y volviéndose ella misma se bajo la falda con rabia " puesto que quiere que me folles, no me opondré " y empujando suavemente a Marco se dirigió al dormitorio.
El se quedó sorprendido y la siguió hasta la alcoba.
Roxana acabó de desnudarse y se tendió sobre la cama, cerró los ojos y con voz suave dijo": Estoy a tu disposición... ".
Marco no podía creerlo después de tanto tiempo de haber visto una y otra vez las fotos que su amigo Joan le había mandado de su mujer desnuda durante los últimos años, por fin la tenía frente a él y a su disposición, había deseado tanto ese momento....
La observó mientras lentamente se quitaba la chaqueta, y mientras se aproximaba a la cama fue desabrochándose la camisa mirándola una vez más pensando en cuando sus cuerpos se juntasen sobre la cama, ella respiraba al principio lentamente. Seguía con los ojos cerrados y su respiración se hacía cada vez más rápido mientras intuía como se desnudaba Marco y se acercaba la cama.
Se quitó despacio la camisa y por momentos se detuvo a contemplar aquel blanco cuerpo sobre la cama. Aquella grandes y atractivas tetas, aquel suave vientre, y lo que más le excitaba aquella mata de pelo negro entre las piernas que sin duda ocultaba la entrada a la cueva del máximo placer.
Despacio fue desabrochando la hebilla de su cinturón, después mientras sus ojos recorrían aquel templo de placer, también abrió el botón de su pantalón. Luego lentamente lo dejó caer.
Entonces se acercó a la cama, tomó las manos de Roxana y la hizo sentar sobre ella. Muy despacio llevó sus manos hacia su pene y la obligó a acariciarlo.
Ella continuaba con los ojos cerrados, pero obediente empezó a acariciarlo primero sobre el calzoncillo y luego, con más decisión no exenta de rabia, sacó aquel ya crecido miembro y muy despacio se lo introdujo en la boca.
Marco no esperaba esa reacción, pero recordó con satisfacción cuántas veces Joan le había hablado de las cualidades de mamona de su mujer y cuántas noches mientras contemplaba, las fotos que Joan le había mandado, imaginaba aquella sensual boca posándose sobre su polla.
Y ahora estaba allí, en el dormitorio de su querido amigo, donde tantas veces Marco sabía que Joan se había tirado a su mujer para después contárselo con detalle, y estaba de pie junto al lecho nupcial, con su pene al fin dentro de la boca de la mujer de su amigo, esa boca que tanto había deseado sentir.
Una enorme sensación de placer, le sacó de sus pensamientos, era producida por aquella experta boca que recorría con su lengua cada palmo de su miembro.
Verdaderamente Joan tenía razón aquella puta mamona por la que muchos hombres pagarían una fortuna para que les mamara sus miembros, le estaba haciendo llegar al cielo.
Decidió, que era momento de tomar la iniciativa.
La retiró suavemente y cogiéndola de los hombros la hizo levantar. Recordó entonces que Joan le había contados, que a veces le tapaba los ojos con un antifaz que había en el primer cajón de la mesilla.
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
Estaba claro que sin duda a aquella puta la situación le gustaba.
Tumbada sobre la cama, su propia cama de matrimonio donde sólo unos minutos antes había estado follando con su marido, esperaba ser penetrada hasta la extenuación.
En ese momento Marco entró en la habitación, miró su cuerpo sobre la cama y se dispuso a disfrutar de aquel peludo coño que tanto había deseado y que trataba de salir de la opresión de la braguita que lo cubría a duras penas.
El sabía que unos segundos antes su marido había estado sobre ella y eso le excitaba más aún. Hacia tiempo que pensaba en los minutos en los que pudiera tener su cuerpo bajo él y no iba dejar pasar la ocasión.
Mientras la miraba pensaba en lo que la iba a hacer disfrutar. Sus blancas tetas, apenas cubiertas por el minúsculo sujetador azul que dejaba ver aquellos pezones grandes y duros, se movían rítmicamente al compás de su respiración y sin duda esperaban que en cualquier momento las manos de un hombre, de aquel hombre, se posaran sobre ellas y empezarán a magrearlas.
Tenía los ojos cerrados, sin duda esperando ese gran momento.
Todo comenzó unos días antes cuando Marco y Joan se habían encontrado en un viejo café entonces Marco le contó a Joan el sueño que había tenido la noche anterior. En él, Marco sorprendía en su casa a Roxana la mujer de Joan con el pretexto de llevarle unos libros a su marido.
Marco y Joan se habían conocido unos años antes a través de las listas de noticias de Internet, donde congeniaran e intercambiaban fotos de sus respectivas en bolas. Con el tiempo Marco se obsesiono con poder algún día tirarse a la mujer de su amigo, mientras por contra su mujer no estaba ni mucho menos por la labor de hacérselo con Joan aunque apuntó estuvo de ello.
Después de muchos avatares por fin parecía que llegaba el momento en el que Marco hiciera posible el sueño de retozar con Roxana, sueño doble que compartía Joan deseoso de que un buen amigo también disfrutará de ella.
Puesto que hasta ese momento tan sólo podía saber de las aventuras de su mujer, que eran bastantes, con otros hombres por lo que ella le contaba.
Esta vez sería el propio hombre que se la tirara el que se lo contara en primera persona y con todo lujo de detalles.
Volviendo al sueño que Marco le contaba a Joan, ella solicita le ofreció un café que lógicamente Marco aceptó encantado, por fin tenía la oportunidad e iba a disponer del cuerpo de Roxana a su antojo sin que nadie se lo impidiera.
Ella se fue a la cocina a preparar el café momento que aprovechó Marco para llegando por detrás y preguntándole cuándo volvería Joan empezará a acariciarle la espalda.
En principio ella se revolvió pero Marco no estaba dispuesto a dejar escapar su presa por algo su amigo Joan le llamaba EL CAZADOR.
Con habilidad Marco la sujetó por los hombros justo contra la pila mientras con una mano le levantaba la falda, ella trataba de separarse pero Marco estaba dispuesto a cobrar su pieza.
“No Marco por favor, Joan vendrá en cualquier momento " dijo sollozando.
“Estoy convencido de que a Joan le encantará vernos así " dijo Marco mientras le bajaba las bragas.
" No puedo creerlo " dijo Roxana rompiendo a llorar," estabais de acuerde " y volviéndose ella misma se bajo la falda con rabia " puesto que quiere que me folles, no me opondré " y empujando suavemente a Marco se dirigió al dormitorio.
El se quedó sorprendido y la siguió hasta la alcoba.
Roxana acabó de desnudarse y se tendió sobre la cama, cerró los ojos y con voz suave dijo": Estoy a tu disposición... ".
Marco no podía creerlo después de tanto tiempo de haber visto una y otra vez las fotos que su amigo Joan le había mandado de su mujer desnuda durante los últimos años, por fin la tenía frente a él y a su disposición, había deseado tanto ese momento....
La observó mientras lentamente se quitaba la chaqueta, y mientras se aproximaba a la cama fue desabrochándose la camisa mirándola una vez más pensando en cuando sus cuerpos se juntasen sobre la cama, ella respiraba al principio lentamente. Seguía con los ojos cerrados y su respiración se hacía cada vez más rápido mientras intuía como se desnudaba Marco y se acercaba la cama.
Se quitó despacio la camisa y por momentos se detuvo a contemplar aquel blanco cuerpo sobre la cama. Aquella grandes y atractivas tetas, aquel suave vientre, y lo que más le excitaba aquella mata de pelo negro entre las piernas que sin duda ocultaba la entrada a la cueva del máximo placer.
Despacio fue desabrochando la hebilla de su cinturón, después mientras sus ojos recorrían aquel templo de placer, también abrió el botón de su pantalón. Luego lentamente lo dejó caer.
Entonces se acercó a la cama, tomó las manos de Roxana y la hizo sentar sobre ella. Muy despacio llevó sus manos hacia su pene y la obligó a acariciarlo.
Ella continuaba con los ojos cerrados, pero obediente empezó a acariciarlo primero sobre el calzoncillo y luego, con más decisión no exenta de rabia, sacó aquel ya crecido miembro y muy despacio se lo introdujo en la boca.
Marco no esperaba esa reacción, pero recordó con satisfacción cuántas veces Joan le había hablado de las cualidades de mamona de su mujer y cuántas noches mientras contemplaba, las fotos que Joan le había mandado, imaginaba aquella sensual boca posándose sobre su polla.
Y ahora estaba allí, en el dormitorio de su querido amigo, donde tantas veces Marco sabía que Joan se había tirado a su mujer para después contárselo con detalle, y estaba de pie junto al lecho nupcial, con su pene al fin dentro de la boca de la mujer de su amigo, esa boca que tanto había deseado sentir.
Una enorme sensación de placer, le sacó de sus pensamientos, era producida por aquella experta boca que recorría con su lengua cada palmo de su miembro.
Verdaderamente Joan tenía razón aquella puta mamona por la que muchos hombres pagarían una fortuna para que les mamara sus miembros, le estaba haciendo llegar al cielo.
Decidió, que era momento de tomar la iniciativa.
La retiró suavemente y cogiéndola de los hombros la hizo levantar. Recordó entonces que Joan le había contados, que a veces le tapaba los ojos con un antifaz que había en el primer cajón de la mesilla.
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
miércoles, 17 de marzo de 2010
VIERNES NOCHE... LOS TRES.
Un viernes "especial"
Estuvimos cenando en un restaurante del centro.
Ella llevaba un traje pantalón rojo, con una camiseta sin mangas blanca y debajo un conjunto azul de raso. Entramos a las 10, y desde que llegamos ellos no paraban de mirarse.
Luego fuimos a tomar una copa ceca ya de las 12 a la zona de Huertas, y fué cuando empezó a llover, por lo cual propuse que fuéramos a casa. Al principio pensé que ella reacia a mantener relaciones con otros hombres en nuestra propia casa, se negaría, pero dado como estaba la noche metida en lluvia, apuntó débilmente la posibilidad de irnos a bailar.
Yo sabia que los dos estaban desando meterse mano en cuanto estuvieran a solas.
Llegamos a casa y puse un poco de música salsa y le ofrecí a Ralf un Whisky, yo me puse otro y ella no tomo nada y se puso a trajinar por la casa.
Por fin cerca de las 2 de la mañana, ellos se pusieron a bailar.
Yo hubiera propuesto irnos los tres a la cama, y estaba de acuerdo con Ralf en ello, pero no lo creí oportuno ya que "oficialmente" yo no sabia de su intensa relación del fin de semana que yo estuve de viaje.
Cerca de las 2,30 decidí darles una oportunidad.
Ya al llegar a casa les dije que subieran mientras iba a aparcar y según me contó ella despues, en el ascensor se morrearon e incluso ya dentro de casa se acariciaron por encima de la ropa.
Como digo, a las 2,30 decidí darles una oportunidad y como había dejado de llover dije que bajaría a dar una vuelta con el perro, que estaba incomodo. Tarde unos 35 minutos.
Según me marche, ellos empezaron a morrearse y fue Ralf el que sacándose su aparato la hizo sentarse en el sillón y que se lo chupara estando el de pie.
Cuando ya estaba bien duro, fue él el que se sentó en el sillón y quitándole a ella los pantalones y las bragas se la sentó encima ensartándola hasta arriba con sus 25 cms.
Estuvieron follando hasta que a punto de correrse, él decidió, dado que no llevaba preservativo, correrse fuera y lo hizo sobre el estomago y el pecho de ella. Luego la tumbó en el sillón y la acarició hasta arrancarle dos orgasmos.
Cuando iban a comenzar una nueva tanda, con ella mamándole a él, yo volví pues de pronto había empezado a llover a cántaros otra vez.
Procuré no hacer ruido y desde el pasillo a través del espejo pude ver como ella se la estaba mamando, el sentado en el sillón y ella de rodillas entre sus piernas.
Procuré no hacer ruido, hasta que vi como el se corría parte dentro de la boca de ella y parte fuera. Les di tiempo a recomponerse antes de hacer ruido en la puerta y simular mi llegada en ese momento.
Estuvimos charlando y bebiendo y a ratos ellos bailaban.
Ya cerca de las 6 de la mañana, Ralf dijo que se iba pues acababa de llegar el día anterior de viaje y estaba cansado. Me ofrecía acompañarlo hasta su casa para charlar con el del tema, pero luego sobre la marcha se me ocurrió algo mejor.
"Voy a buscar el coche y cuando esté en la puerta os llamo" era ocasión de darles una segunda oportunidad.
Me bajé a la calle y como estaba diluviando, llame para decir que tardaría un poco.
Nada mas irme se desnudaron y él le volvió a pedir que se la mamara. Se tumbaron sobre el sofá del salón y él volvió a metérsela hasta los huevos por el coño, estuvo follándola hasta que a punto de correrse, quiso cambiar de agujero.
Ella al principio dijo que no, pero tras un poco de insistencia, la colocó con las manos apoyadas en el sillón y el culo en pompa y con cuidado despues de chuparle y ensalivarle bien el agujero del culo, se la fue metiendo despacio hasta que casi se la clavó entera.
Ella me dijo después que la sentía casi en la boca del estomago. Con un rítmico mete-saca estuvo bombeando su culo hasta que a punto de correrse, se salió haciéndolo en su espalda y nalgas.
En ese momento llamé yo para decir, y era cierto, que tardaría un poco más pues iba a echar gasolina.
Fue entonces cuando ella le pidió que le comiera el coño, a lo que Ralf se prestó gustoso arrancándole varios orgasmos y volviendo a empalmarse, con lo cual le dijo que quería volver a follársela, esta vez por el coño.
La tumbó sobre la mesa del salón y se la follo en plan salvaje, esta vez el decidió por su cuenta dejarle la leche dentro y se corrió sin avisarla, lo que a ella en principio la desconcertó, pero luego me comentaría la agradable sensación de su leche caliente inundándole las entrañas.
Cierto que estuvo preocupada unos días por si la había embarazado, cosa que no ocurrió esta vez.
Entonces llamé yo desde abajo diciendo que bajaran cuando quisieran.
Al bajar les dije que se sentaran atrás tratando de que tuvieran algún toqueteo y demás mientras íbamos a llevarle a su casa, pero no se atrevieron.
Le dejamos en su casa y volvimos a la nuestra.
Entonces en el dormitorio la desnudé, excepto la ropa interior que la hacia mucho más atractiva y la tumbé sobre la cama.
La empecé a besar despacio en los labios y luego fui bajando por todo el cuerpo, le saque los pechos sin quitarle el sujetador y tras quitarle las bragas le comí el coño, notando el sabor de él, haciéndola correrse un par de veces.
Yo ya estaba bien empalmado, así que me coloqué sobre ella y muy despacio se la fui metiendo, aumentando el ritmo de entrar y salir, saliendo del todo y volviendo a entrar hasta la raíz de mi pene.
Ella gemía y empezó a decirme lo puta que se sentía y como le gustaba.
Por fin nos corrimos juntos.
Nos duchamos y nos fuimos a dormir, eran las 7 de la mañana y los dos trabajábamos ese sábado a partir de las 9,30.
Estuvimos cenando en un restaurante del centro.
Ella llevaba un traje pantalón rojo, con una camiseta sin mangas blanca y debajo un conjunto azul de raso. Entramos a las 10, y desde que llegamos ellos no paraban de mirarse.
Luego fuimos a tomar una copa ceca ya de las 12 a la zona de Huertas, y fué cuando empezó a llover, por lo cual propuse que fuéramos a casa. Al principio pensé que ella reacia a mantener relaciones con otros hombres en nuestra propia casa, se negaría, pero dado como estaba la noche metida en lluvia, apuntó débilmente la posibilidad de irnos a bailar.
Yo sabia que los dos estaban desando meterse mano en cuanto estuvieran a solas.
Llegamos a casa y puse un poco de música salsa y le ofrecí a Ralf un Whisky, yo me puse otro y ella no tomo nada y se puso a trajinar por la casa.
Por fin cerca de las 2 de la mañana, ellos se pusieron a bailar.
Yo hubiera propuesto irnos los tres a la cama, y estaba de acuerdo con Ralf en ello, pero no lo creí oportuno ya que "oficialmente" yo no sabia de su intensa relación del fin de semana que yo estuve de viaje.
Cerca de las 2,30 decidí darles una oportunidad.
Ya al llegar a casa les dije que subieran mientras iba a aparcar y según me contó ella despues, en el ascensor se morrearon e incluso ya dentro de casa se acariciaron por encima de la ropa.
Como digo, a las 2,30 decidí darles una oportunidad y como había dejado de llover dije que bajaría a dar una vuelta con el perro, que estaba incomodo. Tarde unos 35 minutos.
Según me marche, ellos empezaron a morrearse y fue Ralf el que sacándose su aparato la hizo sentarse en el sillón y que se lo chupara estando el de pie.
Cuando ya estaba bien duro, fue él el que se sentó en el sillón y quitándole a ella los pantalones y las bragas se la sentó encima ensartándola hasta arriba con sus 25 cms.
Estuvieron follando hasta que a punto de correrse, él decidió, dado que no llevaba preservativo, correrse fuera y lo hizo sobre el estomago y el pecho de ella. Luego la tumbó en el sillón y la acarició hasta arrancarle dos orgasmos.
Cuando iban a comenzar una nueva tanda, con ella mamándole a él, yo volví pues de pronto había empezado a llover a cántaros otra vez.
Procuré no hacer ruido y desde el pasillo a través del espejo pude ver como ella se la estaba mamando, el sentado en el sillón y ella de rodillas entre sus piernas.
Procuré no hacer ruido, hasta que vi como el se corría parte dentro de la boca de ella y parte fuera. Les di tiempo a recomponerse antes de hacer ruido en la puerta y simular mi llegada en ese momento.
Estuvimos charlando y bebiendo y a ratos ellos bailaban.
Ya cerca de las 6 de la mañana, Ralf dijo que se iba pues acababa de llegar el día anterior de viaje y estaba cansado. Me ofrecía acompañarlo hasta su casa para charlar con el del tema, pero luego sobre la marcha se me ocurrió algo mejor.
"Voy a buscar el coche y cuando esté en la puerta os llamo" era ocasión de darles una segunda oportunidad.
Me bajé a la calle y como estaba diluviando, llame para decir que tardaría un poco.
Nada mas irme se desnudaron y él le volvió a pedir que se la mamara. Se tumbaron sobre el sofá del salón y él volvió a metérsela hasta los huevos por el coño, estuvo follándola hasta que a punto de correrse, quiso cambiar de agujero.
Ella al principio dijo que no, pero tras un poco de insistencia, la colocó con las manos apoyadas en el sillón y el culo en pompa y con cuidado despues de chuparle y ensalivarle bien el agujero del culo, se la fue metiendo despacio hasta que casi se la clavó entera.
Ella me dijo después que la sentía casi en la boca del estomago. Con un rítmico mete-saca estuvo bombeando su culo hasta que a punto de correrse, se salió haciéndolo en su espalda y nalgas.
En ese momento llamé yo para decir, y era cierto, que tardaría un poco más pues iba a echar gasolina.
Fue entonces cuando ella le pidió que le comiera el coño, a lo que Ralf se prestó gustoso arrancándole varios orgasmos y volviendo a empalmarse, con lo cual le dijo que quería volver a follársela, esta vez por el coño.
La tumbó sobre la mesa del salón y se la follo en plan salvaje, esta vez el decidió por su cuenta dejarle la leche dentro y se corrió sin avisarla, lo que a ella en principio la desconcertó, pero luego me comentaría la agradable sensación de su leche caliente inundándole las entrañas.
Cierto que estuvo preocupada unos días por si la había embarazado, cosa que no ocurrió esta vez.
Entonces llamé yo desde abajo diciendo que bajaran cuando quisieran.
Al bajar les dije que se sentaran atrás tratando de que tuvieran algún toqueteo y demás mientras íbamos a llevarle a su casa, pero no se atrevieron.
Le dejamos en su casa y volvimos a la nuestra.
Entonces en el dormitorio la desnudé, excepto la ropa interior que la hacia mucho más atractiva y la tumbé sobre la cama.
La empecé a besar despacio en los labios y luego fui bajando por todo el cuerpo, le saque los pechos sin quitarle el sujetador y tras quitarle las bragas le comí el coño, notando el sabor de él, haciéndola correrse un par de veces.
Yo ya estaba bien empalmado, así que me coloqué sobre ella y muy despacio se la fui metiendo, aumentando el ritmo de entrar y salir, saliendo del todo y volviendo a entrar hasta la raíz de mi pene.
Ella gemía y empezó a decirme lo puta que se sentía y como le gustaba.
Por fin nos corrimos juntos.
Nos duchamos y nos fuimos a dormir, eran las 7 de la mañana y los dos trabajábamos ese sábado a partir de las 9,30.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
UN BUEN PRINCIPIO DE AÑO
UN BUEN PRINCIPIO DE AÑO
Son las 4 y 20 de la mañana de este primero de Enero del 2002 cuando escribo...
Estoy tremendamente nervioso por algo que está sucediendo en este instante, pero... empezaré por el principio.
La velada de fin de año se presentaba como un año más: cenaríamos en casa de mis suegros, auténticos padres para mi tras la perdida de los míos hace años.
Estas Navidades han estado un poco tensas pues mis cuñados, la hermana de mi mujer, no se han portado bien con nosotros cambiando fechas de reuniones a su antojo y de una forma un tanto arbitraria. El caso es que al final conseguimos coincidir esta noche. Junto a mis suegros, mi cuñada, la hermana de mi mujer, que hace un par de veranos estuve en un tris de follarme y que tiene un buen polvo, aunque lleva un año bastante histérica, mi cuñado ejecutivo mediocre, aunque el se cree brillante, prepotente y aveces demasiado cínico y egoísta, mi sobrino de 20 años que es el autentico calco de su padre aunque tiene el agravante de que si fuera listo podría montárselo con las tías de vicio, pero las trata peor que en Afganistán y así ha perdido auténticos bombones como novias, mi sobrina de 23 años, una trabajadora un poco "locuela" y que también tiene un buen polvo, aunque yo la quiero mucho, es la mas sana de la familia de mi cuñada.
Estabamos también mi esposa, y mis dos pequeños.
Este año no ha sido malo para nosotros y mi mujer ha descubierto una sexualidad que tenia olvidada, no dentro del matrimonio que nos llevamos fantástico, sino fuera en sus relaciones con otros hombres.
El caso es que habíamos empezado a cenar, cuando mi mujer ha recibido un mensaje en el móvil de un viejo amigo malagueño, deseándonos felices fiestas y un buen inicio de año. Son un matrimonio amigo que viven en el sur y con los que en verano pasamos unos días en la playa, tiene un hijo de 14 años. Mi mujer me ha dicho que le iba a llamar para devolverle la felicitación, y cuando estaba hablando con ella, se ha quedado un poco parada, han charlado y al colgar me ha dicho: "Se han separado y Angel está en Madrid, solo y sin nadie con quien pasar esta noche". Hemos acordado que tras la cena le llamaríamos para quedar a tomar una copa.
Durante la cena le he dado vueltas a su separación, se llevaban fenomenal y es de esos matrimonios que lo que menos esperas es que se separen. Él es un andaluz gracioso, ingeniero de alta tecnología, trabajador a tope y ella es una mujer rubia, muy graciosa también, voluptuosa en todos los sentidos y que trabaja en un hospital como enfermera jefe. Lo dicho no me encajaba su separación que además parece que es desde hace 3 o 4 meses.
Al terminar de cenar le hemos dicho a mis suegros si les importaba quedarse con los niños, pues acababa de llamarnos un amigo de fuera que estaba solo en Madrid y queríamos ir a tomar una copa. La verdad es que teníamos pensado ir de todas formas, para lo cual mi mujer se había puesto un conjunto de ropa interior rojo con su liguero y sus medias todo a juego, que realzaban sus buenos pechos y culo (96-80-90), con una falda de volantes blanca y una blusa de terciopelo verde. Estaba preciosa.
Le hemos llamado y hemos quedado cerca de su hotel por el extrarradio. Al vernos se le han humedecido los ojos y nos hemos dado un gran abrazo, aunque, me ha parecido que el de mi mujer ha sido un poco más intenso que el mío. La verdad es que en el verano él la miraba con cierto interes y yo también a su mujer, a la que no me hubiera importado hacerle algún favor, por lo que aún notando esa diferencia de abrazo, lo he pasado de momento por alto.
Hemos estado un rato en la cafetería del hotel tomando una copa y luego le hemos dicho que si quería que fuéramos al centro a lo que ha aceptado. Nos ha contado que últimamente no sabe porque reñían por todo y no se llevaban bien y por ello decidieron separarse de prueba un mes, pero que la cosa se ha ido alargando y lo están pasando muy mal.
Hemos charlado de muchas cosas y hemos tomado un par de copas por el centro. Él estaba más animado que al vernos y bromeaba con mi mujer cogiéndola de la cintura en un par de veces, notando yo que a ella no le desagradaba este sobeteo furtivo.
Al cabo de un rato ha sido ella quien ha sugerido que podíamos venir a casa a tomar una copa y charlar tranquilos y ver un poco que pensaba hacer, etc. A mi no me ha parecido mal, así que hemos cogido el coche y nos hemos venido.
Le dejado en casa mientras yo iba a aparcar el coche y he tardado como 20 minutos, tras los cuales al llegar a casa les he notado un poco nerviosos. Estaban en el salón escuchando música y tomando unos cubatas, pero he notado algo en el aire. Tras un rato de servirme yo una copa mi mujer me ha hecho señas de que la siguiera a la cocina.
"Escucha, Angel me ha besado al llegar y me ha metido mano, me ha dicho que desde que nos conocimos los cuatro ha soñado con follarme muchas veces y que sabe que a ti te gustaba su mujer, aunque ella esas historias entonces no le iban..."
Me quede helado "solo te ha metido mano?"
"Si pues tenia miedo de que llegaras y nos sorprendieras, pero a mí me gustaría acostarme con él esta noche... esta solo y muy deprimido..." me decía como tratando de justificar su comportamiento.
"Esta bien..." he respondido yo, "pero hagámoslo natural y si surge el follarte los dos espero que no te vuelvas atrás..." Pues hace tiempo que se lo vengo proponiendo, hacer un trío, sin suerte, quizá esta noche fuera la ideal...
"Vale cielo..." me ha dicho dándome un cálido y tierno beso.
Hemos vuelto al salón y ella le ha ofrecido bailar un poco mientras hablábamos. Mientras bailaban me he fijado en como la apretaba él y en un momento determinado ella le ha dado un ligero beso en la mejilla al que él la correspondió con un beso en el cuello, como si yo no estuviera. Han seguido bailando mientras yo he pretextado ir al baño y desde el pasillo he podido ver como al salir del salón se han fundido en un desesperado beso con todo mientras se acariciaban.
Yo he ido a la cocina a buscar hielo y cuando regresaba les he oído besarse y desde el pasillo he visto como él la estaba desnudando dejándola en ropa interior. He esperado un poco más para ver como se sentaban en el sillón y se comían a besos. Al entrar yo, han seguido como si no estuviera, de pronto Angel se ha vuelto hacia mí
"Quillo, eres un tío genial, me ha dicho tu mujer que te ha contado lo que ha pasado hace un momento y no estas disgustado, así que con tu permiso me gustaría poder disfrutar de ella un rato..."
Me he quedado parado y sorprendido, la situación se me hacia irreal pero excitante y atractiva: Un buen amigo me estaba pidiendo follarse a mi mujer en mi propia casa y esta como una furcia, ya en ropa interior y sin duda muy caliente, nos miraba desde el sillón esperando que yo le diera autorización para ello.
Ella me ha mirado a los ojos y cogiéndole de la mano, se lo ha llevado a nuestra habitación, mientras yo me he quedado en el salón tomándome un whisky y escuchando como justo al lado ellos empezaban a comerse y a jadear. No me parecía ético acercarme a mirar y me he contentado con escuchar sus jadeos y sus revolcones sobre nuestra cama, que por cierto suena un poco pues debía haber engrasado los muelles hace unos meses y no lo he hecho. Pasada una media hora, y tras unos gemidos de mi mujer que conozco y me indicaban que se estaba corriendo como una loca y escuchar también la explosión de él, le he oído salir del dormitorio hacia el baño.
Me he armado de valor y he ido al dormitorio, donde he encontrado a mi mujer aún con el liguero y las medias, pero sin bragas ni sujetador, abierta de piernas sobre la cama, aún temblando por el polvo que le acababa de echar Angel y cuyos restos de semen fluían de su coño sobre las sabanas... "Papito ha sido fantástico, le he dicho que me gustaría que me follárais los dos y en principio no le ha parecido bien, pero me ha dicho que puedes follarme mientras el se da una ducha..."
Alucinaba en colores, aquel tío me "daba permiso" para follarme a mi mujer, mientras el se preparaba para un segundo polvo. La verdad es que mi polla estaba a reventar y ella allí recién follada sobre la cama estaba pidiéndome con su cuerpo y sus ojos que se la metiera hasta dentro...
Me he desnudado lentamente y me he tumbado junto a ella comenzando a morderle las tetas y a sentir que su cuerpo olía a otro tío que hacia unos minutos había estado sobre ella, he comenzado a magrearla, a besarla a sobarla queriendo recuperar ese olor a mí en su piel, ese sabor en su boca y por fin he decidido que le daría bien duro por el culo, para lo que la he puesto a cuatro patas, mientras notaba como aún seguía saliendo semen de su coño, ("ha estado tres meses sin follar así que la habrá inundado" he pensado mientras poco a poco iba metiendo mi polla en su culo, mientras ella se retorcía primero de dolor, siempre le duele aunque lo hagamos a menudo, pero con cada centímetro que entraba, ella empujaba mas mientras me decía como le gustaba que la diera por el culo.
Cuando he terminado nos hemos derrumbado mientras ella tenía un gran orgasmo y ha sido entonces cuando hemos oído a Angel aplaudir acompasadamente desde al puerta del dormitorio...
"Genial tío, yo no lo hubiera hecho mejor..." me ha dicho sentándose en el borde de la cama y encendiendo un cigarrillo. Ella se ha revuelto melosa y mientras me ponía a mí una mano en la polla se ha deslizado hacia la de Angel, empezando a chupársela.
Me he quedado alucinado ante la escena. Mientras Angel seguía fumando impasible y mirándola con ojos de deseo, ella se ha metido su aparato en la boca y ha comenzado a jugar con él... tratando al tiempo de pajear mi polla que empezaba a ponerse otra vez tiesa ante el espectáculo de mi mujer mamándosela a otro tío en mis propias narices. Ha sido cuando me he levantado y me he salido al salón, donde tras servirme otro whisky he encendido el ordenador y he empezado a escribir esto. En este momento les oigo jadear y gemir mientras ella le está pidiendo a gritos que le rompa el culo, osea que la debe estar enculando y que le gusta como la folla... no sé si volveré a participar o "esperaré mi turno" de momento voy al baño...
06:00 a.m.
Al regresar me he parado en la puerta del dormitorio, ella estaba con las piernas abiertas boca arriba en el borde de la cama de matrimonio y Angel semiarrodillado la estaba enculando pero desde delante con lo cual ella me ha visto, poniendo los ojos en blanco de placer, aunque el no me podía ver, pero seguro que sabia de mi presencia, pues la incitaba a decirle cuanto le gustaba que la estuviera follando y cuantas veces ella lo había deseado sin decirlo cuando les visitábamos en la playa, a lo que mi mujer asentía diciendo que muchas noches soñaba que era Angel y no yo quien la follaba cuando estabamos en la playa y que le encantaba como la estaba partiendo el culo...
Ha sido entonces cuando ella me ha hecho un gesto de que me acercara y le pusiera mi polla en la boca, para lo que se ha retorcido hacia el borde lateral de la cama donde yo me he tumbado y mientras ella se la metía en la boca sintiendo yo entonces los envites de Angel sobre ella, he podido ver claramente la polla de Angel entrando y saliendo de su culo.
"Es una autentica yegua esta mujer tuya... no te importa que te lo diga verdad?" me ha dicho sonriendo mientras se aplicaba con mas dureza al culo de ella, "seguro que es capaz de estar follando así con los dos toda la noche y querrá mas y mas..." le temblaba la voz anunciando su inminente corrida, a lo que ella sacándose mi polla de la boca le ha gritado que no se corriera todavía, que quería que nos corriéramos los tres a la vez "una autentica joya..." ha dicho Angel mientras bajaba un poco el ritmo y mi mujer masajéaba su clítoris buscando sincronizar su propio gesto con los envites de Angel y la mamada que me estaba haciendo. Tras unos minutos en los que Angel me ha alabado las capacidades amatorias y follatórias de mi mujer con todo tipo de adjetivos, nos hemos corrido los tres de forma salvaje... derrumbándonos los dos sobre ella y ella besándonos y agradeciéndonos ese momento de placer.
Luego se ha levantado para irse a la ducha, mientras nos animaba a hacer lo propio. Ya en la ducha ha sido Angel quien se ha metido con ella primero enjabonándola y magreándola a placer y ella le ha chupado un poco la polla, luego Angel se ha salido a secarse y he entrado yo a seguir calentándola con una suave mamadita también para mí, pero echándome cuando empezaba a calentarse la cosa, pues dice que quería disfrutar bajo la ducha del recuerdo de los polvos que la acabábamos de echar y que luego quería dormir un rato... "antes de que me folleis los dos a la vez..." nos ha dicho echándonos del baño.
Angel se ha puesto mi albornoz y yo una bata que había allí y nos hemos ido al salón a seguir bebiendo un whisky.
"Es una autentica fiera..." me ha dicho Angel una vez sentados "puro fuego y pasión... perdóname pero no sé si será siempre así en cuyo caso esta tía necesita mas de un hombre para sentirse satisfecha, no porque y tu no la satisfagas, sino porque se la ve insaciable..."
"Veras Angel..." le he dicho, mientras le contaba que en el año 2001, se la han cepillado unos siete tíos, entre amigos míos y compañeros suyos o conocidos de ella. Él asentía como si supiera la historia "yo me di cuenta que era una hembra insaciable cuando ibais por allí en verano, pero los niños, mi mujer, etc., me impedían hacer un acercamiento con intenciones más profundas, aunque, si sé los antecedentes, hace unos meses que me hubiera venido de vez en cuando por aquí para echarle algún casquete" y se echó a reír "yo hubiera "descargado" un poco los depósitos, y ella hubiera tenido otra polla mas para disfrutar" me miro y me tendió la mano "aunque eso aún se puede remediar... socio" me dijo estrechándome la mano, "si te soy sincero esta noche me he venido para acá, pues estaba seguro de que podría follármela" y tras dar un trago ha añadido" llevo días pensando en ella..."
Tras esa conversación la oímos volver al dormitorio "Donde están mis hombres" dijo con descaro. Fuimos para allá y nos hizo tumbar en la cama a ambos lados de ella. "Descansemos un par de horitas y luego la traca final" y dándonos un morreo a cada uno se acurruco tratando de dormir.
10:30 a.m.
Dormimos algo mas de tres horas, Angel nos diría despues que las necesitaba pues llevaba algunos días sin dormir, y nos despertó el teléfono. Era mi cuñada que quería hablar con su hermana. Me resulto divertido, ¡si ellos supieran!, verla hablando con su hermana como si tal cosa flanqueada por su marido y su amante en la cama mientras empezaba a acariciar nuestras pollas con el fin de ponerlas a tono para el asalto final.
Cuando terminó de hablar empezó a acariciarnos con ambas manos "debemos darnos prisa, pues he quedado con ella para preparar la comida..." y volviéndose a Angel le dijo "Y tu hoy comerás con nosotros" Angel me miro sorprendido, yo asentí y fue cuando ella se lanzo sobre nuestras pollas con su boca yendo de una a otra hasta que estuvieron a tono para lograra su objetivo un glorioso "sándwich" que ha puesto punto final a este buen inicio de año.
Nos hemos turnado por el culo y el coño y al final nos hemos corrido ambos sobre ella, pues quería que la bañáramos en leche. Despues de darnos un morreo de agradecimiento se ha ido a la ducha y tras vestirse se ha ido en busca de su hermana.
Yo me he quedado con Angel charlando en casa tras ducharnos y luego hemos ido a su hotel para cambiarse el de ropa. La comida con toda la familia y el secreto entre los tres, nos esperaba unas horas despues.
Son las 4 y 20 de la mañana de este primero de Enero del 2002 cuando escribo...
Estoy tremendamente nervioso por algo que está sucediendo en este instante, pero... empezaré por el principio.
La velada de fin de año se presentaba como un año más: cenaríamos en casa de mis suegros, auténticos padres para mi tras la perdida de los míos hace años.
Estas Navidades han estado un poco tensas pues mis cuñados, la hermana de mi mujer, no se han portado bien con nosotros cambiando fechas de reuniones a su antojo y de una forma un tanto arbitraria. El caso es que al final conseguimos coincidir esta noche. Junto a mis suegros, mi cuñada, la hermana de mi mujer, que hace un par de veranos estuve en un tris de follarme y que tiene un buen polvo, aunque lleva un año bastante histérica, mi cuñado ejecutivo mediocre, aunque el se cree brillante, prepotente y aveces demasiado cínico y egoísta, mi sobrino de 20 años que es el autentico calco de su padre aunque tiene el agravante de que si fuera listo podría montárselo con las tías de vicio, pero las trata peor que en Afganistán y así ha perdido auténticos bombones como novias, mi sobrina de 23 años, una trabajadora un poco "locuela" y que también tiene un buen polvo, aunque yo la quiero mucho, es la mas sana de la familia de mi cuñada.
Estabamos también mi esposa, y mis dos pequeños.
Este año no ha sido malo para nosotros y mi mujer ha descubierto una sexualidad que tenia olvidada, no dentro del matrimonio que nos llevamos fantástico, sino fuera en sus relaciones con otros hombres.
El caso es que habíamos empezado a cenar, cuando mi mujer ha recibido un mensaje en el móvil de un viejo amigo malagueño, deseándonos felices fiestas y un buen inicio de año. Son un matrimonio amigo que viven en el sur y con los que en verano pasamos unos días en la playa, tiene un hijo de 14 años. Mi mujer me ha dicho que le iba a llamar para devolverle la felicitación, y cuando estaba hablando con ella, se ha quedado un poco parada, han charlado y al colgar me ha dicho: "Se han separado y Angel está en Madrid, solo y sin nadie con quien pasar esta noche". Hemos acordado que tras la cena le llamaríamos para quedar a tomar una copa.
Durante la cena le he dado vueltas a su separación, se llevaban fenomenal y es de esos matrimonios que lo que menos esperas es que se separen. Él es un andaluz gracioso, ingeniero de alta tecnología, trabajador a tope y ella es una mujer rubia, muy graciosa también, voluptuosa en todos los sentidos y que trabaja en un hospital como enfermera jefe. Lo dicho no me encajaba su separación que además parece que es desde hace 3 o 4 meses.
Al terminar de cenar le hemos dicho a mis suegros si les importaba quedarse con los niños, pues acababa de llamarnos un amigo de fuera que estaba solo en Madrid y queríamos ir a tomar una copa. La verdad es que teníamos pensado ir de todas formas, para lo cual mi mujer se había puesto un conjunto de ropa interior rojo con su liguero y sus medias todo a juego, que realzaban sus buenos pechos y culo (96-80-90), con una falda de volantes blanca y una blusa de terciopelo verde. Estaba preciosa.
Le hemos llamado y hemos quedado cerca de su hotel por el extrarradio. Al vernos se le han humedecido los ojos y nos hemos dado un gran abrazo, aunque, me ha parecido que el de mi mujer ha sido un poco más intenso que el mío. La verdad es que en el verano él la miraba con cierto interes y yo también a su mujer, a la que no me hubiera importado hacerle algún favor, por lo que aún notando esa diferencia de abrazo, lo he pasado de momento por alto.
Hemos estado un rato en la cafetería del hotel tomando una copa y luego le hemos dicho que si quería que fuéramos al centro a lo que ha aceptado. Nos ha contado que últimamente no sabe porque reñían por todo y no se llevaban bien y por ello decidieron separarse de prueba un mes, pero que la cosa se ha ido alargando y lo están pasando muy mal.
Hemos charlado de muchas cosas y hemos tomado un par de copas por el centro. Él estaba más animado que al vernos y bromeaba con mi mujer cogiéndola de la cintura en un par de veces, notando yo que a ella no le desagradaba este sobeteo furtivo.
Al cabo de un rato ha sido ella quien ha sugerido que podíamos venir a casa a tomar una copa y charlar tranquilos y ver un poco que pensaba hacer, etc. A mi no me ha parecido mal, así que hemos cogido el coche y nos hemos venido.
Le dejado en casa mientras yo iba a aparcar el coche y he tardado como 20 minutos, tras los cuales al llegar a casa les he notado un poco nerviosos. Estaban en el salón escuchando música y tomando unos cubatas, pero he notado algo en el aire. Tras un rato de servirme yo una copa mi mujer me ha hecho señas de que la siguiera a la cocina.
"Escucha, Angel me ha besado al llegar y me ha metido mano, me ha dicho que desde que nos conocimos los cuatro ha soñado con follarme muchas veces y que sabe que a ti te gustaba su mujer, aunque ella esas historias entonces no le iban..."
Me quede helado "solo te ha metido mano?"
"Si pues tenia miedo de que llegaras y nos sorprendieras, pero a mí me gustaría acostarme con él esta noche... esta solo y muy deprimido..." me decía como tratando de justificar su comportamiento.
"Esta bien..." he respondido yo, "pero hagámoslo natural y si surge el follarte los dos espero que no te vuelvas atrás..." Pues hace tiempo que se lo vengo proponiendo, hacer un trío, sin suerte, quizá esta noche fuera la ideal...
"Vale cielo..." me ha dicho dándome un cálido y tierno beso.
Hemos vuelto al salón y ella le ha ofrecido bailar un poco mientras hablábamos. Mientras bailaban me he fijado en como la apretaba él y en un momento determinado ella le ha dado un ligero beso en la mejilla al que él la correspondió con un beso en el cuello, como si yo no estuviera. Han seguido bailando mientras yo he pretextado ir al baño y desde el pasillo he podido ver como al salir del salón se han fundido en un desesperado beso con todo mientras se acariciaban.
Yo he ido a la cocina a buscar hielo y cuando regresaba les he oído besarse y desde el pasillo he visto como él la estaba desnudando dejándola en ropa interior. He esperado un poco más para ver como se sentaban en el sillón y se comían a besos. Al entrar yo, han seguido como si no estuviera, de pronto Angel se ha vuelto hacia mí
"Quillo, eres un tío genial, me ha dicho tu mujer que te ha contado lo que ha pasado hace un momento y no estas disgustado, así que con tu permiso me gustaría poder disfrutar de ella un rato..."
Me he quedado parado y sorprendido, la situación se me hacia irreal pero excitante y atractiva: Un buen amigo me estaba pidiendo follarse a mi mujer en mi propia casa y esta como una furcia, ya en ropa interior y sin duda muy caliente, nos miraba desde el sillón esperando que yo le diera autorización para ello.
Ella me ha mirado a los ojos y cogiéndole de la mano, se lo ha llevado a nuestra habitación, mientras yo me he quedado en el salón tomándome un whisky y escuchando como justo al lado ellos empezaban a comerse y a jadear. No me parecía ético acercarme a mirar y me he contentado con escuchar sus jadeos y sus revolcones sobre nuestra cama, que por cierto suena un poco pues debía haber engrasado los muelles hace unos meses y no lo he hecho. Pasada una media hora, y tras unos gemidos de mi mujer que conozco y me indicaban que se estaba corriendo como una loca y escuchar también la explosión de él, le he oído salir del dormitorio hacia el baño.
Me he armado de valor y he ido al dormitorio, donde he encontrado a mi mujer aún con el liguero y las medias, pero sin bragas ni sujetador, abierta de piernas sobre la cama, aún temblando por el polvo que le acababa de echar Angel y cuyos restos de semen fluían de su coño sobre las sabanas... "Papito ha sido fantástico, le he dicho que me gustaría que me follárais los dos y en principio no le ha parecido bien, pero me ha dicho que puedes follarme mientras el se da una ducha..."
Alucinaba en colores, aquel tío me "daba permiso" para follarme a mi mujer, mientras el se preparaba para un segundo polvo. La verdad es que mi polla estaba a reventar y ella allí recién follada sobre la cama estaba pidiéndome con su cuerpo y sus ojos que se la metiera hasta dentro...
Me he desnudado lentamente y me he tumbado junto a ella comenzando a morderle las tetas y a sentir que su cuerpo olía a otro tío que hacia unos minutos había estado sobre ella, he comenzado a magrearla, a besarla a sobarla queriendo recuperar ese olor a mí en su piel, ese sabor en su boca y por fin he decidido que le daría bien duro por el culo, para lo que la he puesto a cuatro patas, mientras notaba como aún seguía saliendo semen de su coño, ("ha estado tres meses sin follar así que la habrá inundado" he pensado mientras poco a poco iba metiendo mi polla en su culo, mientras ella se retorcía primero de dolor, siempre le duele aunque lo hagamos a menudo, pero con cada centímetro que entraba, ella empujaba mas mientras me decía como le gustaba que la diera por el culo.
Cuando he terminado nos hemos derrumbado mientras ella tenía un gran orgasmo y ha sido entonces cuando hemos oído a Angel aplaudir acompasadamente desde al puerta del dormitorio...
"Genial tío, yo no lo hubiera hecho mejor..." me ha dicho sentándose en el borde de la cama y encendiendo un cigarrillo. Ella se ha revuelto melosa y mientras me ponía a mí una mano en la polla se ha deslizado hacia la de Angel, empezando a chupársela.
Me he quedado alucinado ante la escena. Mientras Angel seguía fumando impasible y mirándola con ojos de deseo, ella se ha metido su aparato en la boca y ha comenzado a jugar con él... tratando al tiempo de pajear mi polla que empezaba a ponerse otra vez tiesa ante el espectáculo de mi mujer mamándosela a otro tío en mis propias narices. Ha sido cuando me he levantado y me he salido al salón, donde tras servirme otro whisky he encendido el ordenador y he empezado a escribir esto. En este momento les oigo jadear y gemir mientras ella le está pidiendo a gritos que le rompa el culo, osea que la debe estar enculando y que le gusta como la folla... no sé si volveré a participar o "esperaré mi turno" de momento voy al baño...
06:00 a.m.
Al regresar me he parado en la puerta del dormitorio, ella estaba con las piernas abiertas boca arriba en el borde de la cama de matrimonio y Angel semiarrodillado la estaba enculando pero desde delante con lo cual ella me ha visto, poniendo los ojos en blanco de placer, aunque el no me podía ver, pero seguro que sabia de mi presencia, pues la incitaba a decirle cuanto le gustaba que la estuviera follando y cuantas veces ella lo había deseado sin decirlo cuando les visitábamos en la playa, a lo que mi mujer asentía diciendo que muchas noches soñaba que era Angel y no yo quien la follaba cuando estabamos en la playa y que le encantaba como la estaba partiendo el culo...
Ha sido entonces cuando ella me ha hecho un gesto de que me acercara y le pusiera mi polla en la boca, para lo que se ha retorcido hacia el borde lateral de la cama donde yo me he tumbado y mientras ella se la metía en la boca sintiendo yo entonces los envites de Angel sobre ella, he podido ver claramente la polla de Angel entrando y saliendo de su culo.
"Es una autentica yegua esta mujer tuya... no te importa que te lo diga verdad?" me ha dicho sonriendo mientras se aplicaba con mas dureza al culo de ella, "seguro que es capaz de estar follando así con los dos toda la noche y querrá mas y mas..." le temblaba la voz anunciando su inminente corrida, a lo que ella sacándose mi polla de la boca le ha gritado que no se corriera todavía, que quería que nos corriéramos los tres a la vez "una autentica joya..." ha dicho Angel mientras bajaba un poco el ritmo y mi mujer masajéaba su clítoris buscando sincronizar su propio gesto con los envites de Angel y la mamada que me estaba haciendo. Tras unos minutos en los que Angel me ha alabado las capacidades amatorias y follatórias de mi mujer con todo tipo de adjetivos, nos hemos corrido los tres de forma salvaje... derrumbándonos los dos sobre ella y ella besándonos y agradeciéndonos ese momento de placer.
Luego se ha levantado para irse a la ducha, mientras nos animaba a hacer lo propio. Ya en la ducha ha sido Angel quien se ha metido con ella primero enjabonándola y magreándola a placer y ella le ha chupado un poco la polla, luego Angel se ha salido a secarse y he entrado yo a seguir calentándola con una suave mamadita también para mí, pero echándome cuando empezaba a calentarse la cosa, pues dice que quería disfrutar bajo la ducha del recuerdo de los polvos que la acabábamos de echar y que luego quería dormir un rato... "antes de que me folleis los dos a la vez..." nos ha dicho echándonos del baño.
Angel se ha puesto mi albornoz y yo una bata que había allí y nos hemos ido al salón a seguir bebiendo un whisky.
"Es una autentica fiera..." me ha dicho Angel una vez sentados "puro fuego y pasión... perdóname pero no sé si será siempre así en cuyo caso esta tía necesita mas de un hombre para sentirse satisfecha, no porque y tu no la satisfagas, sino porque se la ve insaciable..."
"Veras Angel..." le he dicho, mientras le contaba que en el año 2001, se la han cepillado unos siete tíos, entre amigos míos y compañeros suyos o conocidos de ella. Él asentía como si supiera la historia "yo me di cuenta que era una hembra insaciable cuando ibais por allí en verano, pero los niños, mi mujer, etc., me impedían hacer un acercamiento con intenciones más profundas, aunque, si sé los antecedentes, hace unos meses que me hubiera venido de vez en cuando por aquí para echarle algún casquete" y se echó a reír "yo hubiera "descargado" un poco los depósitos, y ella hubiera tenido otra polla mas para disfrutar" me miro y me tendió la mano "aunque eso aún se puede remediar... socio" me dijo estrechándome la mano, "si te soy sincero esta noche me he venido para acá, pues estaba seguro de que podría follármela" y tras dar un trago ha añadido" llevo días pensando en ella..."
Tras esa conversación la oímos volver al dormitorio "Donde están mis hombres" dijo con descaro. Fuimos para allá y nos hizo tumbar en la cama a ambos lados de ella. "Descansemos un par de horitas y luego la traca final" y dándonos un morreo a cada uno se acurruco tratando de dormir.
10:30 a.m.
Dormimos algo mas de tres horas, Angel nos diría despues que las necesitaba pues llevaba algunos días sin dormir, y nos despertó el teléfono. Era mi cuñada que quería hablar con su hermana. Me resulto divertido, ¡si ellos supieran!, verla hablando con su hermana como si tal cosa flanqueada por su marido y su amante en la cama mientras empezaba a acariciar nuestras pollas con el fin de ponerlas a tono para el asalto final.
Cuando terminó de hablar empezó a acariciarnos con ambas manos "debemos darnos prisa, pues he quedado con ella para preparar la comida..." y volviéndose a Angel le dijo "Y tu hoy comerás con nosotros" Angel me miro sorprendido, yo asentí y fue cuando ella se lanzo sobre nuestras pollas con su boca yendo de una a otra hasta que estuvieron a tono para lograra su objetivo un glorioso "sándwich" que ha puesto punto final a este buen inicio de año.
Nos hemos turnado por el culo y el coño y al final nos hemos corrido ambos sobre ella, pues quería que la bañáramos en leche. Despues de darnos un morreo de agradecimiento se ha ido a la ducha y tras vestirse se ha ido en busca de su hermana.
Yo me he quedado con Angel charlando en casa tras ducharnos y luego hemos ido a su hotel para cambiarse el de ropa. La comida con toda la familia y el secreto entre los tres, nos esperaba unas horas despues.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
DE FIEL CASADA A... (I)
Historia sucedida en 2001
(Capítulo 1: Mujer para dos...en principio)
Mi marido, Miguel no me había contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de
viaje. el se marchaba un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando
estábamos cenando me pregunto que me perecer a que mientras el estaba fuera para
que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.
Yo le dije que no hacía falta puesto que yo trabajo por la mañana y durante la
semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid donde vivimos los fines
de semana no era necesario que nadie me acompañara pero el insistió así que le
dije que bueno.
Entonces me dijo que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses
que el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría en cuanto yo
necesitara.
Yo me quede un poco perpleja pues en mi época de soltera si simultanee de vez en
cuando varias camas al mismo tiempo pero desde que me case nunca lo había hecho.
Así mismo me indicó que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme en
las faenas de la casa y a nivel personal.
Esa noche hicimos el amor como nunca y Miguel me trato de varias formas con
cariño con rudeza como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta,
lo cual me dio que pensar.
Al día siguiente habíamos quedado con este amigo suyo, luego supe que contactado
a través de una revista de esas de contactos, llamado Javier.
Cuando se presentó en casa me sentí como muy conturbada puesto que no paraba de
observarme de arriba a abajo.
Se mostró muy cariñoso desde el principio.
Era apuesto y atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca
de mi vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel.
Estábamos comiendo en la casa de madrid pues mi marido había trabajado ese
sábado por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos a la casa
de la sierra.
Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo que nos pusiéramos los dos atrás
pues así podríamos hablar y conocernos mejor durante el camino.
(Miguel): yo le había dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer
algún acercamiento de tipo físico.
(Ana) y la verdad es que me sentí incómoda sentada en la parte trasera del coche
que conducía mi marido con un hombre joven y atractivo que acababan de
presentarme y que sin duda parecía muy interesado por mi además pensaba que
durante los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas al día« para
entonces Miguel tampoco me había dicho que serían dos hombres los que se
alternarían en "cuidarme".
En el recorrido hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trató
de cogerme las manos en dos ocasiones y se sentí muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de invitados a
Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche.
Cuando llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió que esperaba verse
correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome que él entendía mi
situación.
Le dejé instalándose y me reuní con Miguel en el salón.
Nos pusimos unas copas mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual me
dejo atónita.
(Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes empezaran a conocerse mas
íntimamente mejor que era importante que lo hicieran antes de marcharme yo por
si la cosa no funcionaba.
(Alicia) ¿y como no iba a funcionar? si Javier estaba buenísimo! era cariñoso y
agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda.
Al cabo de unos segundos apareció él en el salón recién duchado con una camiseta
ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante volumen en su
entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón me refiero, dejaban ver unos
poderosos y musculosos muslos.
Antes de seguir diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que en
ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.
Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme a tono y dejar a los
dos hombres a solas.
(Miguel) Javier me dijo que estaba encantado y que mi mujer estaba mucho mas
buena que en la foto que le había enseñado y que estaba deseando acostarse con
ella a lo que le indique que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda
aquella noche con ella.
Esto le iluminó los ojos aun mas cuando apareció Ana en el salón vistiendo un
sort negro muy ajustado sin duda no llevaba bragas y una blusa de encaje negro
semitransparente que marcaba sus redondeados y bien formados pechos apenas
cubiertos por un sujetador tipo balconette.
(Alicia) Me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón. Miguel sonrió y
me guiñó un ojo y ví como Javier me desnudaba literalmente con la mirada.
"Bueno" les dije "que os parece si jugamos un rato a algo antes de tomar un café
y luego salimos a dar una vuelta por el campo?".
Los dos parecían estar dispuestos a complacerme en todo así que jugamos un rato
a las cartas donde por supuesto gané yo pues Javier bastante tenía con jugar a
poseerme mentalmente, y Miguel con observar las reacciones de este.
Tras el café hablamos de muchas cosas y llegó la hora de salir a dar una vuelta.
Justo antes de hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas
cómodo por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón.
Nada mas marcharse Miguel, Javier se me acercó y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice la estrecha
en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo de conocernos mas íntimamente
cuando se marchara Miguel a lo cual me contestó que no sabía si podría esperar.
Seguimos charlando mientras cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de
Miguel que parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como si
tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos.
Salimos los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el hombro
mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distanció un poco pero,
recorridos unos metros se acercó y disimuladamente comenzó a acariciarme el
muslo izquierdo y la nalga de ese lado.
Me sentía halagada y en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a
hacerme el amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mí un perfecto desconocido hasta hacía apenas una horas y que me
estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo que
quisieran muchas mujeres.
Regresamos a la casa y dije de ir a preparar la cena lo cual significó una buena
excusa para que ellos dos volvieran a quedarse a solas.
Javier subió a ponerse algo y entonces le dije a Miguel las caricias que él me
había hecho a lo cual mi marido contestó que se había dado cuenta y le parecía
perfecto.
Volvió Javier y yo me marche a la cocina.
(Miguel) hablamos Javier y yo de cosas relacionadas con aquella situación y le
indique que durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. luego dije que se
pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho a resolver unos asuntos
antes de marcharme.
(Alicia) No se lo que hablarían los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que
yo no estuve en el salón pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el
pretexto de ayudarme a algo.
Le dije que no hacía falta y tras hablar de diversos temas estaba yo frente al
horno cuando le noté detrás de mí.
Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando noté sus dos poderosas manos que
agarraron con fuerza primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos,
mis pechos que de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados y que
desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.
Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba que yo
bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto de defensa.
Traté de volverme pero él empujándome suavemente sobre el fogón lo impidió
mientras me murmuraba al oído:
"Voy a poseerte aquí y ahora...", decía mientras trataba de quitarme la blusa
con habilidad, " y te pienso follar en este mismo instante".
"Por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame que puede venir Miguel"
"Y qué", respondí vehemente," así verá como te follo y lo bien que lo hago..."
Hice unos iniciales intentos de zafarme pero tampoco estaba por la labor de
perder aquella sensación: follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un
decir y con mi marido a tan solo unos metros de allí. además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer mi culo
brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con sus rodillas,
separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza, haciéndome sentir entre
las nalgas, un enorme bulto que luchaba por salir de su opresión.
Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras me empujaba contra el fogón y
apretaba mis tetas con una sola mano, ya introducida en mi blusa, fue bajándose
la cremallera del chandal que se había puesto bajo el cual, según comprobé
después, llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió una enorme verga
que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short y me lo bajaba hasta
los pies, busco ávidamente los orificios de mi cuerpo.
Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio de mi culo
llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos muslos y enredada en el
vello de mi pubis aquel vástago de placer, de pronto su ya durísima polla volvió
atrás y empezó a horadar mi pequeño esfínter anal.
Traté de protestar pero él me tapó la boca con una mano mientras con la otra me
hacía separar las piernas mientras me decía al oído:
"Escucha bonita, primero te daré por el culo... te han enculado alguna vez?", me
preguntó, a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca con su
mano, traté de contestarle que mi marido un par de veces... algo que quizá no
comprendió, puesto que me contesto:
"Pues ahora sabrás lo que es bueno..." dijo mientras parte de su duro miembro se
introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en los próximos
meses..." me dijo al oído mientras iba horadando como un autentico barreno mi
virginal trasero, "al menos una vez al día te encularé... hasta dejarte tu lindo
culito preparado para admitir cualquier tamaño de polla..."
"Primero quiero entrarte por detrás" me decía mientras seguía envistiéndome con
fuerza y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metertela por el coño merecerá otro momento y otra preparación."
Lo que sin duda no sabía era, que efectivamente iba a preparar una excelente
culera, puesto que no sería el único en utilizar mi vía trasera.
Mientras tanto y con un fuerte dolor por mi parte su enorme y dura polla fue
abriéndose paso a través de mi culo y conforme los envites se hacían más
rítmicos y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra.
Cuando estaba a punto de llegar me inclinó aún más sobre el fogón, aplastando
mis ya desnudos pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón me alojó
sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que noté golpear entre mis muslos, en
mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con la enorme descarga de aquella
poderosa manguera.
Mientras tanto como sabría después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de
la cocina a mi primera sodomización postmatrimonial.
(Miguel) Era una imagen sorprendente y al tiempo excitante, ver a aquel hombre
inclinado sobre la espalda de mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando,
con un rítmico golpe de riñones adelante y atrás, que hacía pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente una y
otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón y casi desnuda,
ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora y lasciva retaguardia
a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos ni contemplaciones,
penetrándola salvajemente.
Yo no sabía que la estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier.
Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y disfrute, abandoné la
cocina y me dirigí al salón donde me serví una copa.
Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas lúdicas imágenes, que recomiendo a
aquellos maridos que quieran sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un
whisky, cuando apareció Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos.
Se sentó frente a mi y me dijo: "Acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer
en la cocina."
Se me quedó mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste:
"¡Ah la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo perro".
A lo que el me respondió:
"No, eso será mas tarde."
Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante y sensacional que
había sido.
Unos minutos después entró mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia.
Momento en el que Javier se levantó y haciéndole un gesto de complicidad salió
del salón con el pretexto de ir al servicio.
(Alicia) Tras la experiencia vivida en la cocina Javier se marchó sin decirme nada
ni un gesto... nada, con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a
la espera de que otro perro se me chingara por detrás.
Tardé unos minutos en reaccionar. después me recompuse y traté de seguir
haciendo la cena pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante
sensación que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo.
Decidí volver al salón y proponer salir fuera a cenar.
Cuando entré en el salón los dos hablaban animádamente imagino que de mí, y se
quedaron en silencio al verme entrar.
Javier me miró con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando de
adivinar mis sensaciones. yo no sabía que estaba al corriente de lo ocurrido en
la cocina.
Entonces se levantó y salió.
Yo fui incapaz de decirle nada a mi marido, lo cual imagino sería parte del
juego que estábamos empezando a practicar. además tampoco tuve mucho tiempo pues
Javier volvió a entrar y se sentó displicente en el sillón.
Me senté en el brazo del sillón justo al lado de Javier y les sugerí el salir a
cenar al pueblo a lo que los dos accedieron.
"Bien voy a vestirme" les dije levantándome y notando como fugazmente Javier me
manoseaba el muslo hasta la nalga.
Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente.
(Miguel) Fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. para la ocasión a Javier
le dejé un smokin ya que aun no se había traído ropa suficiente y yo me puse
también de etiqueta.
Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado bajo el
cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su correspondiente liguero
con medias también negras. estaba preciosa.
En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier se
colocaba justo en el asiento trasero tras el de Alicia.
(Ana) Ya durante el corto trayecto de ida Javier no dejó de meterme mano por los
muslos y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo a
la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.
Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos la atención por
nuestro atuendo de fiesta y más de uno rumoreaba debido a las atenciones que me
prestaban Miguel y Javier sobre nuestra relación lo cual me puso muy cachonda y
a ellos les llenó de orgullo.
Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos pero
sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa en cuanto
podían.
Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió ir a tomar una copa a un local de
un pueblo cercano a unos 40 kilómetros ofreciéndose a conducir a lo que Miguel
se negó argumentando que no le gustaba dejar a nadie el coche.
Bromeó:" Ni el coche, ni la pluma... ni la mujer... " dudó un instante, nos miró
y sonrió..." con lo último no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..."
Al salir del restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos
me enlazaron por la cintura mientras yo hacía lo propio.
Cuando llegamos al coche Miguel me indicó que me sentara detrás con Javier con
lo cual imaginé que en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder.
Al principio hablamos de coches de velocidad y otras cosas. en un momento
determinado Miguel se colocó en el carril de la izquierda de la autopista y
comenzó a acelerar a fondo casi en ese mismo instante noté la mano de Javier
deslizándose por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris que tras
apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear.
Casi simultúneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó a besar en
el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta mi boca.
Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente impreterrita de
Miguel mientras rodábamos a 130 o más kilómetros por hora.
En pocos minutos la cosa se desató.
Javier estaba bajando la cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo
propio con la de su pantalón.
Me bajó el vestido hasta quitármelo del todo dejándome en ropa interior y
después el se desprendió del pantalón y los calzoncillos.
Me reclino sobre el asiento hacia atrás y comenzó a acariciarme los pechos a
través del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó a chupar
desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba ya sin consideración mi
otra teta mientras subiendo por mi cuello besaba mi barbilla y mi boca.
Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano en el coche de mi marido mientras
el conducía como si tal cosa a 160 por la autopista.
La sensación era de frenesí.
De pronto Javier colocó una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue
inclinando hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se
alzaba dura y fuerte.
Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago de carne y músculo, que me
llenó la boca hasta la garganta.
(Miguel) A juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían estar
pasando de miedo. yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero en la
obscuridad no ve a nada. era una sensación difícil de describir: pisando el
acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba tirando a mi mujer en el
asiento de atrás.
(Alicia) Tras unos momentos en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca
dentro de mi boca Javier me retiró suavemente la cabeza de sus cojones y me
sentó encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodó de la forma
adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo que me perforo el
coño de abajo arriba como un ariete mientras una corriente eléctrica recorría
las paredes de mi vagina y el placer me hacía perder la visión.
Al principio lentamente luego con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia
arriba y hacia abajo mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres o
cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo le gritaba que
era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba jodiendo de maravilla.
(Miguel): De pronto un grito de placer de Ana me sobresaltó casi inmediatamente
empezó a gemir como una loca mientras Javier la llamaba puta, zorra miré por el
retrovisor y vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que
Javier se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo...
Ella le gritaba también y le pedía que la jodiera más y más.
Se corrieron varias veces hasta que escuché como Javier gemía de puro éxtasis
quizá corriéndose también de forma bestial.
Nos acercábamos ya al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué que
volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver a follar.
(Alicia): Tras unos minutos magníficos Javier también se corrió y cuando estábamos
intentándolo de nuevo Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indicó que
estábamos a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos tiempo de
follar mas adelante.
Al bajar del coche me quedé alucinada cuando al salir del mismo Miguel, mi
marido, apareció con una gorra puesta tipo chofer y comenzó a llamarnos "los
señores primero me sorprendí luego me hizo gracia y Javier se quedó unos
segundos parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió la broma
diciéndole: "Gracias Miguel estaremos unos minutos dentro tomando unas copas, y
morreandonos un poco, espérenos aquí",
"Claro señor", contestó mi marido y se quedo apoyado en el coche.
El portero del local no nos perdía de vista y miraba con avidez mi escotado
vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y de mí.
Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente en la boca
me llevó casi en voladas al interior del local.
Era una especie de club de carretera, de esos de putas, a media luz aunque muy
elegantemente puesto.
El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,¿la mesa de siempre?" a lo que Javier contesto que si.
Nos llevó hacia un rincón bastante obscuro del local donde pocos segundos
después un camarero trajo una botella de champan.
Poco después ví como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba en el local y
se colocaba en una mesa detrás de nosotros.
"Así que la mesa de siempre?, le solté a Javier mientras nos sentábamos, "con
quien vienes tu aquí habitualmente?"
"Con putas como tu, zorruna!", me contestó mientras se disponía a gozar de mi.
Pero...",intenté protestar.."el metre me tomara por una furcia y...".."
Acaso no lo eres?", me dijo mirándome con picardía...
"Esta bien," reconocí sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que
el camarero próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", le increpe a
Javier que rió divertido.
Distrajo mi atención la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi
entrepierna que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas.
En pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba mi
coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías hasta su polla atrapada
en el pantalón y me susurraba al oído que se la sacara.
Le miré sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Miré a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía no permitía hacerse
idea de lo que estaba ocurriendo en las otras mesas así que le baje la
cremallera y saqué su nuevamente erguido instrumento.
El seguía susurrandome al oído, lindezas como ¡puta te la voy a meter aquí
mismo!, zorra mamámela bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien
mientras yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó a
convulsionarse y un salado liquido tibio inundó mi boca.
A punto de atragantarme el me decía: ¡Trágate mi leche!...¡trágatela toda!...
¡no desperdicies ni una gota!...
Yo la verdad es que nunca me había tragado el líquido seminal pues cuando se la
chupo a Miguel o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía. pero
no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella calida
y pastosa leche me supo divina y me tragué hasta la última gota.
Después el me masturbó varias veces haciéndome llegar tres o cuatro veces, tras
lo cual y después de tomar unas copas de champan salimos del local.
No se cuando salió Miguel del club, lo que se es que cuando llegamos al coche
estaba con su gorra puesta diligente. abrió la puerta trasera y antes de hacerme
pasar me cogió por la cintura y me plantó un beso retorcido que sorprendió no
sólo a Javier sino al portero del club que se quedo alucinado.
Se metió dentro del coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a
Javier mientras le gritaba: ¡ahora conduce u.d.« señor, pues a esta zorrona me
la voy a tirar yo!...
El portero del club no daba crédito a sus oídos y a sus ojos cuando Javier se
puso al volante y arrancamos en dirección a casa a toda velocidad.
Por supuesto que en el trayecto de vuelta Miguel me folló como nunca dándose el
caso de que jamás lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...¡dos veces!...
Sin duda para mi aquel fin de semana sería inolvidable.
Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos el sobre que nos
había prometido.
Al abrirlo me di cuenta de que los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso
sexual, algo novedoso para mí, pero la experiencia por lo vivido en las últimas
horas, prometía ser excitante por lo cual no me importaba, más bien lo
contrario: estaba abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran.
En el papel Miguel me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada
momento y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de la
casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente quisiera follarme o
encularme no solo debía dejarme hacer sino que debía darles el máximo placer
posible además de disfrutar al máximo.
De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora o ama de llaves como el
decía yo pasaría a ser la criada de la casa y por lo tanto debía obediencia
absoluta, pasara lo que pasara.
Dicho esto Miguel me ordenó desnudarme totalmente en medio del salón en
presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me ruborizó y me hizo
sentirme avergonzada.
"Aquí te la entrego para que la goces y la disfrutes sin límite, hazla gozar
pero también sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante",
y dirigiéndose a mi me dijo" y tú sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre a hacerle
gozar a el y a quien el te ofrezca".
Después le dijo a Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio.
Este no lo dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levantó en
volandas y se dirigió hacia la escalera, Miguel se acercó y me besó en la boca,
"disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció en dirección al cuarto de
estar.
Javier mientras subíamos por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas por el
estilo.
Efectivamente durante unas horas fuí un auténtico juguete en sus manos me follo
un par de veces y me dió por culo otras tantas en un derroche de energía que me
alucinó.
Nos quedamos dormidos.
(Capítulo 1: Mujer para dos...en principio)
Mi marido, Miguel no me había contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de
viaje. el se marchaba un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando
estábamos cenando me pregunto que me perecer a que mientras el estaba fuera para
que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.
Yo le dije que no hacía falta puesto que yo trabajo por la mañana y durante la
semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid donde vivimos los fines
de semana no era necesario que nadie me acompañara pero el insistió así que le
dije que bueno.
Entonces me dijo que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses
que el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría en cuanto yo
necesitara.
Yo me quede un poco perpleja pues en mi época de soltera si simultanee de vez en
cuando varias camas al mismo tiempo pero desde que me case nunca lo había hecho.
Así mismo me indicó que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme en
las faenas de la casa y a nivel personal.
Esa noche hicimos el amor como nunca y Miguel me trato de varias formas con
cariño con rudeza como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta,
lo cual me dio que pensar.
Al día siguiente habíamos quedado con este amigo suyo, luego supe que contactado
a través de una revista de esas de contactos, llamado Javier.
Cuando se presentó en casa me sentí como muy conturbada puesto que no paraba de
observarme de arriba a abajo.
Se mostró muy cariñoso desde el principio.
Era apuesto y atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca
de mi vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel.
Estábamos comiendo en la casa de madrid pues mi marido había trabajado ese
sábado por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos a la casa
de la sierra.
Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo que nos pusiéramos los dos atrás
pues así podríamos hablar y conocernos mejor durante el camino.
(Miguel): yo le había dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer
algún acercamiento de tipo físico.
(Ana) y la verdad es que me sentí incómoda sentada en la parte trasera del coche
que conducía mi marido con un hombre joven y atractivo que acababan de
presentarme y que sin duda parecía muy interesado por mi además pensaba que
durante los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas al día« para
entonces Miguel tampoco me había dicho que serían dos hombres los que se
alternarían en "cuidarme".
En el recorrido hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trató
de cogerme las manos en dos ocasiones y se sentí muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de invitados a
Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche.
Cuando llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió que esperaba verse
correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome que él entendía mi
situación.
Le dejé instalándose y me reuní con Miguel en el salón.
Nos pusimos unas copas mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual me
dejo atónita.
(Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes empezaran a conocerse mas
íntimamente mejor que era importante que lo hicieran antes de marcharme yo por
si la cosa no funcionaba.
(Alicia) ¿y como no iba a funcionar? si Javier estaba buenísimo! era cariñoso y
agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda.
Al cabo de unos segundos apareció él en el salón recién duchado con una camiseta
ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante volumen en su
entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón me refiero, dejaban ver unos
poderosos y musculosos muslos.
Antes de seguir diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que en
ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.
Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme a tono y dejar a los
dos hombres a solas.
(Miguel) Javier me dijo que estaba encantado y que mi mujer estaba mucho mas
buena que en la foto que le había enseñado y que estaba deseando acostarse con
ella a lo que le indique que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda
aquella noche con ella.
Esto le iluminó los ojos aun mas cuando apareció Ana en el salón vistiendo un
sort negro muy ajustado sin duda no llevaba bragas y una blusa de encaje negro
semitransparente que marcaba sus redondeados y bien formados pechos apenas
cubiertos por un sujetador tipo balconette.
(Alicia) Me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón. Miguel sonrió y
me guiñó un ojo y ví como Javier me desnudaba literalmente con la mirada.
"Bueno" les dije "que os parece si jugamos un rato a algo antes de tomar un café
y luego salimos a dar una vuelta por el campo?".
Los dos parecían estar dispuestos a complacerme en todo así que jugamos un rato
a las cartas donde por supuesto gané yo pues Javier bastante tenía con jugar a
poseerme mentalmente, y Miguel con observar las reacciones de este.
Tras el café hablamos de muchas cosas y llegó la hora de salir a dar una vuelta.
Justo antes de hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas
cómodo por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón.
Nada mas marcharse Miguel, Javier se me acercó y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice la estrecha
en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo de conocernos mas íntimamente
cuando se marchara Miguel a lo cual me contestó que no sabía si podría esperar.
Seguimos charlando mientras cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de
Miguel que parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como si
tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos.
Salimos los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el hombro
mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distanció un poco pero,
recorridos unos metros se acercó y disimuladamente comenzó a acariciarme el
muslo izquierdo y la nalga de ese lado.
Me sentía halagada y en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a
hacerme el amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mí un perfecto desconocido hasta hacía apenas una horas y que me
estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo que
quisieran muchas mujeres.
Regresamos a la casa y dije de ir a preparar la cena lo cual significó una buena
excusa para que ellos dos volvieran a quedarse a solas.
Javier subió a ponerse algo y entonces le dije a Miguel las caricias que él me
había hecho a lo cual mi marido contestó que se había dado cuenta y le parecía
perfecto.
Volvió Javier y yo me marche a la cocina.
(Miguel) hablamos Javier y yo de cosas relacionadas con aquella situación y le
indique que durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. luego dije que se
pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho a resolver unos asuntos
antes de marcharme.
(Alicia) No se lo que hablarían los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que
yo no estuve en el salón pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el
pretexto de ayudarme a algo.
Le dije que no hacía falta y tras hablar de diversos temas estaba yo frente al
horno cuando le noté detrás de mí.
Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando noté sus dos poderosas manos que
agarraron con fuerza primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos,
mis pechos que de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados y que
desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.
Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba que yo
bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto de defensa.
Traté de volverme pero él empujándome suavemente sobre el fogón lo impidió
mientras me murmuraba al oído:
"Voy a poseerte aquí y ahora...", decía mientras trataba de quitarme la blusa
con habilidad, " y te pienso follar en este mismo instante".
"Por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame que puede venir Miguel"
"Y qué", respondí vehemente," así verá como te follo y lo bien que lo hago..."
Hice unos iniciales intentos de zafarme pero tampoco estaba por la labor de
perder aquella sensación: follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un
decir y con mi marido a tan solo unos metros de allí. además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer mi culo
brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con sus rodillas,
separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza, haciéndome sentir entre
las nalgas, un enorme bulto que luchaba por salir de su opresión.
Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras me empujaba contra el fogón y
apretaba mis tetas con una sola mano, ya introducida en mi blusa, fue bajándose
la cremallera del chandal que se había puesto bajo el cual, según comprobé
después, llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió una enorme verga
que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short y me lo bajaba hasta
los pies, busco ávidamente los orificios de mi cuerpo.
Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio de mi culo
llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos muslos y enredada en el
vello de mi pubis aquel vástago de placer, de pronto su ya durísima polla volvió
atrás y empezó a horadar mi pequeño esfínter anal.
Traté de protestar pero él me tapó la boca con una mano mientras con la otra me
hacía separar las piernas mientras me decía al oído:
"Escucha bonita, primero te daré por el culo... te han enculado alguna vez?", me
preguntó, a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca con su
mano, traté de contestarle que mi marido un par de veces... algo que quizá no
comprendió, puesto que me contesto:
"Pues ahora sabrás lo que es bueno..." dijo mientras parte de su duro miembro se
introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en los próximos
meses..." me dijo al oído mientras iba horadando como un autentico barreno mi
virginal trasero, "al menos una vez al día te encularé... hasta dejarte tu lindo
culito preparado para admitir cualquier tamaño de polla..."
"Primero quiero entrarte por detrás" me decía mientras seguía envistiéndome con
fuerza y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metertela por el coño merecerá otro momento y otra preparación."
Lo que sin duda no sabía era, que efectivamente iba a preparar una excelente
culera, puesto que no sería el único en utilizar mi vía trasera.
Mientras tanto y con un fuerte dolor por mi parte su enorme y dura polla fue
abriéndose paso a través de mi culo y conforme los envites se hacían más
rítmicos y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra.
Cuando estaba a punto de llegar me inclinó aún más sobre el fogón, aplastando
mis ya desnudos pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón me alojó
sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que noté golpear entre mis muslos, en
mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con la enorme descarga de aquella
poderosa manguera.
Mientras tanto como sabría después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de
la cocina a mi primera sodomización postmatrimonial.
(Miguel) Era una imagen sorprendente y al tiempo excitante, ver a aquel hombre
inclinado sobre la espalda de mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando,
con un rítmico golpe de riñones adelante y atrás, que hacía pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente una y
otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón y casi desnuda,
ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora y lasciva retaguardia
a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos ni contemplaciones,
penetrándola salvajemente.
Yo no sabía que la estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier.
Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y disfrute, abandoné la
cocina y me dirigí al salón donde me serví una copa.
Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas lúdicas imágenes, que recomiendo a
aquellos maridos que quieran sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un
whisky, cuando apareció Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos.
Se sentó frente a mi y me dijo: "Acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer
en la cocina."
Se me quedó mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste:
"¡Ah la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo perro".
A lo que el me respondió:
"No, eso será mas tarde."
Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante y sensacional que
había sido.
Unos minutos después entró mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia.
Momento en el que Javier se levantó y haciéndole un gesto de complicidad salió
del salón con el pretexto de ir al servicio.
(Alicia) Tras la experiencia vivida en la cocina Javier se marchó sin decirme nada
ni un gesto... nada, con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a
la espera de que otro perro se me chingara por detrás.
Tardé unos minutos en reaccionar. después me recompuse y traté de seguir
haciendo la cena pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante
sensación que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo.
Decidí volver al salón y proponer salir fuera a cenar.
Cuando entré en el salón los dos hablaban animádamente imagino que de mí, y se
quedaron en silencio al verme entrar.
Javier me miró con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando de
adivinar mis sensaciones. yo no sabía que estaba al corriente de lo ocurrido en
la cocina.
Entonces se levantó y salió.
Yo fui incapaz de decirle nada a mi marido, lo cual imagino sería parte del
juego que estábamos empezando a practicar. además tampoco tuve mucho tiempo pues
Javier volvió a entrar y se sentó displicente en el sillón.
Me senté en el brazo del sillón justo al lado de Javier y les sugerí el salir a
cenar al pueblo a lo que los dos accedieron.
"Bien voy a vestirme" les dije levantándome y notando como fugazmente Javier me
manoseaba el muslo hasta la nalga.
Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente.
(Miguel) Fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. para la ocasión a Javier
le dejé un smokin ya que aun no se había traído ropa suficiente y yo me puse
también de etiqueta.
Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado bajo el
cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su correspondiente liguero
con medias también negras. estaba preciosa.
En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier se
colocaba justo en el asiento trasero tras el de Alicia.
(Ana) Ya durante el corto trayecto de ida Javier no dejó de meterme mano por los
muslos y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo a
la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.
Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos la atención por
nuestro atuendo de fiesta y más de uno rumoreaba debido a las atenciones que me
prestaban Miguel y Javier sobre nuestra relación lo cual me puso muy cachonda y
a ellos les llenó de orgullo.
Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos pero
sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa en cuanto
podían.
Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió ir a tomar una copa a un local de
un pueblo cercano a unos 40 kilómetros ofreciéndose a conducir a lo que Miguel
se negó argumentando que no le gustaba dejar a nadie el coche.
Bromeó:" Ni el coche, ni la pluma... ni la mujer... " dudó un instante, nos miró
y sonrió..." con lo último no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..."
Al salir del restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos
me enlazaron por la cintura mientras yo hacía lo propio.
Cuando llegamos al coche Miguel me indicó que me sentara detrás con Javier con
lo cual imaginé que en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder.
Al principio hablamos de coches de velocidad y otras cosas. en un momento
determinado Miguel se colocó en el carril de la izquierda de la autopista y
comenzó a acelerar a fondo casi en ese mismo instante noté la mano de Javier
deslizándose por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris que tras
apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear.
Casi simultúneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó a besar en
el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta mi boca.
Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente impreterrita de
Miguel mientras rodábamos a 130 o más kilómetros por hora.
En pocos minutos la cosa se desató.
Javier estaba bajando la cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo
propio con la de su pantalón.
Me bajó el vestido hasta quitármelo del todo dejándome en ropa interior y
después el se desprendió del pantalón y los calzoncillos.
Me reclino sobre el asiento hacia atrás y comenzó a acariciarme los pechos a
través del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó a chupar
desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba ya sin consideración mi
otra teta mientras subiendo por mi cuello besaba mi barbilla y mi boca.
Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano en el coche de mi marido mientras
el conducía como si tal cosa a 160 por la autopista.
La sensación era de frenesí.
De pronto Javier colocó una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue
inclinando hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se
alzaba dura y fuerte.
Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago de carne y músculo, que me
llenó la boca hasta la garganta.
(Miguel) A juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían estar
pasando de miedo. yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero en la
obscuridad no ve a nada. era una sensación difícil de describir: pisando el
acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba tirando a mi mujer en el
asiento de atrás.
(Alicia) Tras unos momentos en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca
dentro de mi boca Javier me retiró suavemente la cabeza de sus cojones y me
sentó encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodó de la forma
adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo que me perforo el
coño de abajo arriba como un ariete mientras una corriente eléctrica recorría
las paredes de mi vagina y el placer me hacía perder la visión.
Al principio lentamente luego con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia
arriba y hacia abajo mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres o
cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo le gritaba que
era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba jodiendo de maravilla.
(Miguel): De pronto un grito de placer de Ana me sobresaltó casi inmediatamente
empezó a gemir como una loca mientras Javier la llamaba puta, zorra miré por el
retrovisor y vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que
Javier se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo...
Ella le gritaba también y le pedía que la jodiera más y más.
Se corrieron varias veces hasta que escuché como Javier gemía de puro éxtasis
quizá corriéndose también de forma bestial.
Nos acercábamos ya al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué que
volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver a follar.
(Alicia): Tras unos minutos magníficos Javier también se corrió y cuando estábamos
intentándolo de nuevo Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indicó que
estábamos a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos tiempo de
follar mas adelante.
Al bajar del coche me quedé alucinada cuando al salir del mismo Miguel, mi
marido, apareció con una gorra puesta tipo chofer y comenzó a llamarnos "los
señores primero me sorprendí luego me hizo gracia y Javier se quedó unos
segundos parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió la broma
diciéndole: "Gracias Miguel estaremos unos minutos dentro tomando unas copas, y
morreandonos un poco, espérenos aquí",
"Claro señor", contestó mi marido y se quedo apoyado en el coche.
El portero del local no nos perdía de vista y miraba con avidez mi escotado
vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y de mí.
Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente en la boca
me llevó casi en voladas al interior del local.
Era una especie de club de carretera, de esos de putas, a media luz aunque muy
elegantemente puesto.
El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,¿la mesa de siempre?" a lo que Javier contesto que si.
Nos llevó hacia un rincón bastante obscuro del local donde pocos segundos
después un camarero trajo una botella de champan.
Poco después ví como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba en el local y
se colocaba en una mesa detrás de nosotros.
"Así que la mesa de siempre?, le solté a Javier mientras nos sentábamos, "con
quien vienes tu aquí habitualmente?"
"Con putas como tu, zorruna!", me contestó mientras se disponía a gozar de mi.
Pero...",intenté protestar.."el metre me tomara por una furcia y...".."
Acaso no lo eres?", me dijo mirándome con picardía...
"Esta bien," reconocí sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que
el camarero próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", le increpe a
Javier que rió divertido.
Distrajo mi atención la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi
entrepierna que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas.
En pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba mi
coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías hasta su polla atrapada
en el pantalón y me susurraba al oído que se la sacara.
Le miré sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Miré a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía no permitía hacerse
idea de lo que estaba ocurriendo en las otras mesas así que le baje la
cremallera y saqué su nuevamente erguido instrumento.
El seguía susurrandome al oído, lindezas como ¡puta te la voy a meter aquí
mismo!, zorra mamámela bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien
mientras yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó a
convulsionarse y un salado liquido tibio inundó mi boca.
A punto de atragantarme el me decía: ¡Trágate mi leche!...¡trágatela toda!...
¡no desperdicies ni una gota!...
Yo la verdad es que nunca me había tragado el líquido seminal pues cuando se la
chupo a Miguel o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía. pero
no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella calida
y pastosa leche me supo divina y me tragué hasta la última gota.
Después el me masturbó varias veces haciéndome llegar tres o cuatro veces, tras
lo cual y después de tomar unas copas de champan salimos del local.
No se cuando salió Miguel del club, lo que se es que cuando llegamos al coche
estaba con su gorra puesta diligente. abrió la puerta trasera y antes de hacerme
pasar me cogió por la cintura y me plantó un beso retorcido que sorprendió no
sólo a Javier sino al portero del club que se quedo alucinado.
Se metió dentro del coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a
Javier mientras le gritaba: ¡ahora conduce u.d.« señor, pues a esta zorrona me
la voy a tirar yo!...
El portero del club no daba crédito a sus oídos y a sus ojos cuando Javier se
puso al volante y arrancamos en dirección a casa a toda velocidad.
Por supuesto que en el trayecto de vuelta Miguel me folló como nunca dándose el
caso de que jamás lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...¡dos veces!...
Sin duda para mi aquel fin de semana sería inolvidable.
Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos el sobre que nos
había prometido.
Al abrirlo me di cuenta de que los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso
sexual, algo novedoso para mí, pero la experiencia por lo vivido en las últimas
horas, prometía ser excitante por lo cual no me importaba, más bien lo
contrario: estaba abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran.
En el papel Miguel me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada
momento y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de la
casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente quisiera follarme o
encularme no solo debía dejarme hacer sino que debía darles el máximo placer
posible además de disfrutar al máximo.
De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora o ama de llaves como el
decía yo pasaría a ser la criada de la casa y por lo tanto debía obediencia
absoluta, pasara lo que pasara.
Dicho esto Miguel me ordenó desnudarme totalmente en medio del salón en
presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me ruborizó y me hizo
sentirme avergonzada.
"Aquí te la entrego para que la goces y la disfrutes sin límite, hazla gozar
pero también sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante",
y dirigiéndose a mi me dijo" y tú sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre a hacerle
gozar a el y a quien el te ofrezca".
Después le dijo a Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio.
Este no lo dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levantó en
volandas y se dirigió hacia la escalera, Miguel se acercó y me besó en la boca,
"disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció en dirección al cuarto de
estar.
Javier mientras subíamos por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas por el
estilo.
Efectivamente durante unas horas fuí un auténtico juguete en sus manos me follo
un par de veces y me dió por culo otras tantas en un derroche de energía que me
alucinó.
Nos quedamos dormidos.
martes, 22 de diciembre de 2009
EL MANUAL DEL MARIDO (cornudo) FIEL
DEL DÍA A DÍA (II)
Sorpresas de la vida diaria.
Si al llegar a casa del trabajo o de estar con tus colegas, encuentras a tu mujer en la cama desnuda y junto a ella un condón usado, no lo tires quizá ella los coleccione.
De igual forma si algún día la descubres a cuatro patas sobre vuestra cama con un hombre encima y gritando como una loca, sal disimuladamente y tras un tiempo prudencial de espera, vuelve a entrar pero esta vez con algunas bebidas y aperitivos, el follar da mucha hambre.
Cuando invitéis a alguien a cenar, procura que se ponga muy sexy, falda corta, blusa abierta o transparente, poca o ninguna ropa interior… y sobre todo que vaya a la cocina con frecuencia, para que se luzca y si ves interés en algún invitado/a, sugiérele que vaya a ayudarla a la cocina.
Tardaran en volver pero ambos seguro que satisfechos… y tal vez repitan alguna vez a lo largo de la noche.
Si es invitada habrás descubierto el otro lado de tu putita… también le van las tías.
Una vez establecida tu condición de cornudo, además consentidor, y la suya de furcia, acondiciona la casa con zonas de exclusivo acceso vuestro y de sus machos a las que no pueda acceder nadie que no deba.
En vuestro dormitorio, dada su característica, acondiciona parte del armario ropero para poder observar cómodamente a tu mujer mientras disfruta del sexo con sus amantes, no obstante algunas mujeres adulteras disfrutan con la humillación de su marido por sus machos, así que trata de tener lo necesario para esas humillaciones: Material sado, ropita femenina de tu taya, etc…
Eso dará crédito y respetabilidad a tu mujer dentro de su círculo de amistades masculinas, pues aparte de adultera zorra será considerada una dominante cabrona.
Cuando regreses a casa, sobre todo al principio, procura ser ruidoso al entrar para darle tiempo a tu mujer de sacarse sin sobresaltos lo que tenga en el coño… mas adelante, ya acostumbrada pasara de ti y seguirá a su faena sin problemas.
Asimismo si ella alguna noche te avisa de que llegara tarde, procura dejarle libre la cama si decides dormirte sin esperarla, pues lo más seguro es que remate la noche llevándose el polvo a casa.
Si decides esperarla, prepara bebidas y algo de comer, es de buen gusto recibir bien a las visitas y en este caso hacerlas sentirse como en casa. Después tú desaparece salvo que ella te pide que te quedes o su macho decida jugar contigo antes de volver a montar a tu mujer.
Por la mañana, procura que tengan el desayuno en la cama en el momento de despertarse y llévales también reconstituyentes y para tu mujer la píldora del día después… si es que no quieres descendencia de momento.
Sorpresas de la vida diaria.
Si al llegar a casa del trabajo o de estar con tus colegas, encuentras a tu mujer en la cama desnuda y junto a ella un condón usado, no lo tires quizá ella los coleccione.
De igual forma si algún día la descubres a cuatro patas sobre vuestra cama con un hombre encima y gritando como una loca, sal disimuladamente y tras un tiempo prudencial de espera, vuelve a entrar pero esta vez con algunas bebidas y aperitivos, el follar da mucha hambre.
Cuando invitéis a alguien a cenar, procura que se ponga muy sexy, falda corta, blusa abierta o transparente, poca o ninguna ropa interior… y sobre todo que vaya a la cocina con frecuencia, para que se luzca y si ves interés en algún invitado/a, sugiérele que vaya a ayudarla a la cocina.
Tardaran en volver pero ambos seguro que satisfechos… y tal vez repitan alguna vez a lo largo de la noche.
Si es invitada habrás descubierto el otro lado de tu putita… también le van las tías.
Una vez establecida tu condición de cornudo, además consentidor, y la suya de furcia, acondiciona la casa con zonas de exclusivo acceso vuestro y de sus machos a las que no pueda acceder nadie que no deba.
En vuestro dormitorio, dada su característica, acondiciona parte del armario ropero para poder observar cómodamente a tu mujer mientras disfruta del sexo con sus amantes, no obstante algunas mujeres adulteras disfrutan con la humillación de su marido por sus machos, así que trata de tener lo necesario para esas humillaciones: Material sado, ropita femenina de tu taya, etc…
Eso dará crédito y respetabilidad a tu mujer dentro de su círculo de amistades masculinas, pues aparte de adultera zorra será considerada una dominante cabrona.
Cuando regreses a casa, sobre todo al principio, procura ser ruidoso al entrar para darle tiempo a tu mujer de sacarse sin sobresaltos lo que tenga en el coño… mas adelante, ya acostumbrada pasara de ti y seguirá a su faena sin problemas.
Asimismo si ella alguna noche te avisa de que llegara tarde, procura dejarle libre la cama si decides dormirte sin esperarla, pues lo más seguro es que remate la noche llevándose el polvo a casa.
Si decides esperarla, prepara bebidas y algo de comer, es de buen gusto recibir bien a las visitas y en este caso hacerlas sentirse como en casa. Después tú desaparece salvo que ella te pide que te quedes o su macho decida jugar contigo antes de volver a montar a tu mujer.
Por la mañana, procura que tengan el desayuno en la cama en el momento de despertarse y llévales también reconstituyentes y para tu mujer la píldora del día después… si es que no quieres descendencia de momento.
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