BIENVENIDOS

Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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viernes, 20 de agosto de 2010

TRIPLE (II)

TRIPLE FOLLADA (II)




Luego se fue al baño a lavarse y unos segundos después ella se incorporaba al baño empezando a acariciarle el torso, la espalda, las nalgas. Estaba realmente caliente y quería que él la follara sin parara mientras estuviera allí. Era consciente de que él debía volver en unas horas a su casa con su familia y ella pasaría el resto de la noche sola en la habitación recordando lo vivido, antes de que el volviera a primera horade la mañana para darle "un buen desayuno" y después ella volara a casa como si nada hubiera pasado.

Se metieron en la ducha y tras enjabonarse y acariciarse el juego comenzó otra vez, el agua caía sobre sus cuerpos, ella se agacho y empezó de nuevo a comerle la polla, como le gustaba aquel miembro y como no, sabia lamerlo y mamarlo para arrancarle verdaderos espasmos de placer.

Cuando volvió a estar listo, él la volvió poniéndola contra la pared y muy despacio, esta vez por el coño, empezó un rítmico mete saca que ella acompañaba con golpes de pelvis buscando en cada envite sentir su polla lo mas dentro posible.

Así estuvieron muchos minutos, mientras el cambiaba de postura, levantándole una pierna e incluso volviéndola de frente para pode ver su cara y sus ojos cuando ella empezó a tener nuevos orgasmos y el aguantaba el tirón tratando de tenerla muy caliente hasta el momento de volver a dejar su leche en su interior.

Al cabo de unos minutos ambos estallaron a la vez y tras quedarse abrazados bajo la ducha que seguía cayendo sobre sus cuerpos, decidieron darse un respiro.

En ese momento sonó el móvil de él. El miró al pantalla le hizo un gesto de fastidio, le hizo una indicación de guardar silencio y contestó. Era del trabajo y le requerían urgentemente un viernes por la tarde cerca ya de las nueve, para un problema surgido. Ella se empeño en acompañarle y tras vestirse rápidamente los dos, salieron hacia la oficina.

Ella le dijo que aparcara un poco mas lejos de la oficina y le esperaría en el coche. Así lo hicieron y tras media hora de espera el la llamó para decirla que podía subir pues debería resolver unos temas pero ya no había nadie en la oficina.

Al llegar a la recepción del edificio se encontró con un vigilante de unos treinta años, moreno alto, atractivo, pensó ella, que la sonrió cuando ella le indico a que planta y oficina iba. Se ofreció a acompañarla, pero ella dijo que no era necesario.

Entro en el ascensor. Piso 17.

Cuando llegó al despacho, el estaba tecleando en el ordenador. Rodeo la mesa y la beso en el cuello. La mano de él se coló bajo la falda y noto su húmedo coño que no llevaba bragas. La acarició mientras terminaba un informe y lo enviaba por coreo electrónico.

Luego se levantó y tomándola por los hombros la beso con pasión mientras la sentaba en el borde de la mesa. Ella busco bajo la cremallera del pantalón hasta sacar fuera el grueso falo de él, que la apartó un momento para ir a cerrar la puerta del despacho.

Cuando volvió ella se arrodillo ante él y empezó a chuparle su aparato. Oyeron ruidos y entonces él se fue a su mesa sentándose mientras ella se colocaba debajo de la mesa y seguía chupando aquel manjar de chocolate.

Unos segundos después el vigilante llamaba a la puerta.

"Sr.... está Ud. ahí"

"Si gracias, ¿pasa algo?" dijo él entrecortada la voz por el placer que ella le daba desde debajo de la mesa.

El vigilante entró y se sorprendió de no ver a la mujer "No estaba Ud. acompañado" pregunto con un deje de malicia "Ah, si... está en el servicio..." dijo él, mientras ella jugaba bajo la mesa con su aparato cada vez más duro...

"Bien solo le traía estos papeles que acaba de traer un mensajero para ud”, dijo el hombre acercándose a la mesa.

Ella podía ver desde su escondite hasta la cintura del vigilante y no sabía bien porque, quizá el imaginara algo de lo que estaba pasando, noto un bulto en su pantalón que le delataba.

Su amante recogió los papeles y el vigilante salió del despacho cerrando la puerta.

miércoles, 7 de abril de 2010

EL POLVO DE HOY

Miércoles 26 de septiembre 2001. 20:30 horas.

Acabo de terminar una jornada muy dura en el trabajo. Muchos problemas, reuniones, no he podido ni ir a comer.

Había quedado con Marcos a las 19 horas y tuve que mandarle varios mensajes al móvil diciéndole que no sabía si al fin podríamos quedar.

Hace unos minutos al terminar la reunión le he manado uno citándonos en la plaza de Castilla a las 20:50.

20:55. Tras un paseo en Metro he llegado a mi destino. Hay mucha gente pues había futbol creo y el metro venia abarrotado, pero por fin he llegado. Le he visto esperándome en su BMW rojo. Me ha saludado con la mano y me ha invitado a subir. Le he dado un beso en la mejilla y hemos charlado de como estaba, etc. Me ha dicho lo bonita y bien que estaba y hemos pensado en ir a una cafetería próxima a su oficina a pocos pasos de aquí.

21:00. Al llegar a la cafetería no había sitio donde aparcar, pues sigue estando en Castellana y con el futbol. Entonces me ha sugerido salir de Madrid. Hemos cogido la carretera de Burgos y tras unos kilómetros hemos salido por la vía de servicio no sé bien hacia donde. El caso es que poco después estábamos casi en pleno campo. Parece mentira que en Madrid aún queden sitios así. Ha aparcado cerca de unos árboles y hemos estado charlando. Le he contado que estoy indecisa con su relación, sin comentarle que contando a mi marido, en cuatro días he estado con tres hombres. El me ha dicho que le sigo gustando y que le apetece mucho estar conmigo y acariciarme y sentirme y que desde hace un mes que estuvimos juntos en la cama por última vez, estaba deseando volver a verme. Ha estado fuera por temas de trabajo y de ahí que no hayamos podido vernos antes.

Me ha cogido las manos y ha querido besarme, pero yo estaba muy nerviosa y confundida, a veces me siento una autentica puta, devoradora de hombres y pienso si tal vez he llegado a un nivel en que cualquier hombre que se acerque a mí y me proponga una relación física lo aceptaré sin más. Le he rechazado un poco y le he notado sorprendido y triste.

Me ha dicho que me pasaba pero no podía contárselo con detalle. Ha insistido un poco más y... he sucumbido. Nuestras bocas se han devorado mientras su manos han desabrochado mi chaqueta y mi blusa apoderándose de mis tetas en un abrir y cerrar de ojos, ha echado mi asiento para atrás y una mano levantado mi corta falda dejando mis piernas y sexo al aire tras apartar el diminuto tanga que me había puesto hoy, entonces su cabeza ha bajado hasta my sexo y ha empezado a comérmelo mientras mis gemidos agarrada al asiento llenaban todo el coche.

Cuando me he corrido le he empujado hacia atrás y he sacado su polla del pantalón y sin pensarlo me la he metido en la boca mientras él seguía magreando mis tetas y mi culo que dice que le encantan.

Tras una larga mamada se ha corrido sobre mi cara aunque algo he tragado pues no me dio tiempo de sacármela de la boca cuando llegaba.

Después hemos seguido besándonos, yo casi desnuda dentro del coche por lo que mi sensación de puta ha aumentado, y de pronto el me ha dicho que no podía aguantarse más y que me iba a follar. Le he dicho que no, al menos en el coche que buscáramos otro sitio.

Se ha recompuesto mientras yo me vestía y hemos vuelto a Madrid. Había poco tráfico de entrada y hemos llegado a su oficina cerca de la plaza de Castilla, ha dejado el coche en el parking y hemos subido. Ya en el ascensor ha vuelto a meterme mano y besarme como un loco. Nada más entrar en la oficina, me ha llevado a la sala de reuniones y me ha tumbado sobre la mesa con las piernas colgando.

Me ha subido la falda y quitado las bragas. Luego me ha abierto la chaqueta y la blusa y ha empezado a comerme las tetas.

Yo estaba súper caliente y deseando que me la metiera ya. Entonces se ha puesto un preservativo y de un solo golpe me la ha metido hasta los cojones haciéndome dar un grito de dolor. Estaba realmente frenético y en cada empujón yo pensaba que me la sacaría por la boca, mientras me agarraba de las tetas para que con sus envites no saliera disparada de la mesa y me decía lo puta que era y lo bien que se lo estaba pasando conmigo.

Yo le gritaba que me diera más duro, me apetecía sentirle así de salvaje.

Ha sido de escándalo mientras yo me ayudaba con la mano, pues tenía ya el clítoris muy irritado. Nos hemos corrido casi al tiempo y se ha derrumbado sobre mí.

Le he notado como muy dominante, pues tras unos segundos se ha levantado y sin decirme nada se ha ido al baño.

Yo me he quedado tumbada sobre la mesa mientras me entraban unos escalofríos de excitación y pensaba que en 6 días, contando a mí marido me habían follado 4 hombres y había tenido al menos dos por día el de turno y/o mi marido.

Nunca había tenido una semana igual y me sentía muy puta.

Cuando ha vuelto le he dicho que, me sentía extraña, como una puta ninfómana y se ha sonreído.

Me ha dado un beso y me ha dicho que mañana hablaríamos, que era tarde, cerca de las once, y debíamos volver cada uno a nuestra casa.

Me ha llevado y en el coche casi no hemos hablado, le he notado serio y pensativo. Al despedirnos nos hemos dado un fugaz beso en los labios y al subir a casa me sentía como flotando.

Mi marido sabía que había quedado con él así que al llegar me ha peguntado que tal. Le he dicho que muy bien pero que me sentía extraña.

Hemos cenado casi en silencio y luego nos hemos sentado en el salón. Le he dicho que estoy un poco desorientada, 4 hombres en seis días, y que además cada vez me gusta más el sexo y los plazos desde que conozco a un hombre y las ganas de acostarme con él, son más cortos, que me siento como una puta ninfómana, una devoradora de hombres y no estoy segura de no aceptar al primero que llegue y me proponga irme con él a la cama.

En las reuniones con frecuencia miro a los hombres presentes y me imagino con ellos en la cama. Mi marido me ha dicho que no me preocupara y que debía quizá tomarme un respiro estos días y lo vería todo de otra manera en unos días.

Luego con mucho cariño y sensibilidad me ha desnudado me ha tumbado sobre la mesa del salón y tras comerme el coño y hacerme llegar un par de veces, me ha follado con mucha ternura provocándome algún orgasmo más.

Luego nos hemos duchado y nos hemos ido a dormir. Mañana será otro día.

Y el viernes he quedado a comer con Mathews. No sé si me propondrá reanudar nuestra relación, pero no estoy segura de poder resistir si decide atacar de nuevo.

viernes, 2 de abril de 2010

EN EL METRO (I)

Tengo 38 años y trabajo de secretaria de una multinacional, estoy casada y tengo tres niños. Debido a mi trabajo muchas tardes llego después de las siete a casa, lo que en invierno supone que llego de noche.


Hace unos meses me ocurrió la historia que os cuento.

Una tarde de viernes salí casi cerca de las 10 de la oficina, pues mi jefe me pidió que terminara unos informes y dossieres que debía llevarse de viaje ese fin de semana a un congreso.

Los viernes suele haber mucho ambiente en las calles y en el metro, transporte que utilizo habitualmente para ir y volver del trabajo. En el trayecto que realizo debo hacer un transbordo por un largo pasillo que a veces está muy concurrido.

Aquella tarde hacia un par de estaciones que unos chavalillos de apenas 20 años, me miraban y hablaban entre ellos. Cuando llegue a mi estación salí del vagón, pero no miré hacia atrás pensando en lo tarde que era para llegar a casa.

Al abordar el pasillo tan largo, comprobé que a pesar del día y la hora este estaba desierto, pero no le dí más importancia y apreté el paso. Poco después oí a los chicos abordar el pasillo mientras silbaban y me decían algunas groserías, lo cual me alarmó y decidí apretar el paso. Los muchachos aceleraron y se pusieron dos uno a cada lado mientras me decían cosas como "que buena que estas..." "seguro que la mamas bien, y follando debes ser una fiera", yo miraba al frente y apretaba el paso, hasta que noté una mano en el culo por detrás "lo tiene apretado tíos" dijo el autor del manoseo.

Los demás rieron y se colocaron ante mi arrinconándome contra la pared en uno de los ángulos el pasillo "Que pasa mami, que no somos bastante mayores para ti?, dijo uno de ellos acercando la mano a mi escote y abriéndome el abrigo.

De pronto se oyeron unos silbidos, mas atrás en el pasillo y los tres chavales salieron a la carrera... poco después un vigilante jurado se acercó a mi "esta Ud. bien señora?, me dijo solicito... le contesté que sí, pero estaba medio aterrada, algo confundida y sobre todo muy excitada por lo que los chavales me habían dicho y tratado de hacer.

Quiere acompañarme a mi oficina a tomar un vaso de agua", me dijo el muchacho de unos treitaitantos, bastante alto y fornido.

Me sentí más tranquila aunque seguía estando excitada. Me cogió por un brazo y me llevo a lo largo del pasillo hasta una zona acotada donde tras pasar una puerta entramos en un cuarto a oscuras, encendió la luz y era una especia de oficina con uniformes colgados en las perchas, y un par de mesas y algo que me llamó la atención, una celda de 3x3 más o menos en una esquina del cuarto. La habitación estaba algo fría por lo cual di un pequeño respingo.

"Tranquila señora, me dijo" llevándome hacia una silla, quítese el abrigo y le traigo algo de beber".

 Así lo hice mientras le sentía moverse detrás de mí. Al sentarme comprobé que quizá por el frío o la excitación mis pezones estaban gordos y duros, "Podría describirme a los chicos que la molestaban" le oí preguntar desde detrás mío, "no sé si podré" dije mientras sentía mis pezones arder. , no me dió tiempo a pensarlo otra vez, cuando el muchacho se inclino sobre mí con el vaso de agua.

Le note algo azarado pues al agacharse sus ojos se fijaron primero en el escote de mi blusa, y luego en mis endurecidos pezones que resaltaban de la misma.

Me tendió el vaso de agua y yendo hacia la puerta la cerró.

Trajo una silla y se sentó frente a mí.

miércoles, 31 de marzo de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... (VI)

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS


Cap. 6



INTRODUCCION: Por motivos de trabajo, debía yo desplazarme a Barcelona durante ese fin de semana. Hable con él y me dijo si existía la posibilidad de que la llevara conmigo. Estudiamos las posibilidades y arreglando todos los problemas de intendencia domestica de última hora, por fin logramos coordinar de forma que saldríamos el viernes hacia barna.

Ocurrió que por temas de trabajo él debía venir también a Madrid y coordinamos para volver los tres juntos en el mismo avión.

El morbo de la situación estaba servido.

Durante el viaje ellos iniciaron descaradamente sus toqueteos mientras yo observaba complacido... así lo vivió él una vez más.





22 de MARZO: FIN DE SEMANA INTENSO...





Me alegro que os lo hayáis pasado bien. Ayer me dio la impresión que nos estábamos pasando de la raya pues la acaparaba delante de ti sin miramientos, pero me ha sido imposible resistirme a tenerla un poco mas, unos minutos mas. Para mí debe haber sido el mejor fín de semana de mi vida. No se cuantas veces revisé vuestros billetes para asegurarme que los llevaba encima. Desde cuando la vi entrar el viernes en vuestra casa mientras la esperábamos, que venía radiante y hermosa, ese beso y caricias delante de ti en el pasillo que me dio un vuelco el corazón, el viaje en el taxi contigo sentado delante con el taxista hablando del tiempo en el que ella se resistió entre risas a que mi mano siguiera subiendo mas allá del muslo pero estaba encantada.

Luego en el avión en medio de los dos cuando nos cogíamos la mano (y tampoco me dejaba subirla) debajo de la revista primero y el periódico despues. Los besos furtivos en medio de la multitud durante el vuelo contigo al lado, el paseo en el coche hasta buscar las llaves del apartamento donde la llevaría despues y luego el ir al hotel y subir a vuestra habitación para que se cambiara y para verla salir del lavabo absolutamente deslumbrante con esa blusa de malla sin sujetador, la chaqueta negra con falda a juego que destacaba de manera importante ese culo que me vuelve loco y esas medias también de rejilla. Verla y tener una erección fue todo uno.

Luego cuando fuimos al Puerto Olímpico me pareció que flotaba. Había que ver la cara del camarero chino que os había visto haciendo carantoñas en el puerto y luego vio como ella se sentaba a mi lado y empezábamos a besarnos y morrearnos ante tí. Creo que los ojos se le agrandaron mas cuando nos fuimos que cuando llegamos.

Cuando finalmente te dejamos en el pub y nos fuimos ella y yo al apartamento estaba que estallaba y me notaba con unas ganas y una fuerza increíbles y pensaba que sería el mejor día juntos y creo que así fue. Cuando llegamos allí me di cuenta que había olvidado en el coche los preservativos y bajé como una flecha.

Al volver a entrar ella estaba en el ventanal que daba a la Diagonal. Le mostré el balcón y mientras se asomaba la cogí por detrás y le subí la falda. No pude resistirme a tenerla ahí, semi desnuda, con la Diagonal a nuestros pies y sabiendo que era para mí. Entonces me baje la cremallera del pantalón y sin dejarla volverse le bajé los pantys y la braga y se la clavé por el culo. Ella se apoyó en la barandilla y empezó a empujar hacia atrás para recibir toda mi polla dentro, mientras se contenía para no correrse. Era morboso con la gente pasando por la calle y ella asomada a la barandilla mientras yo la estaba ensartando por detrás. Por fin se corrió pero aguantando los gemidos mientras yo seguí bombeándola, para unos minutos después acabar también dentro de su culo. Ella se encendió y entramos. Casi ni nos dimos cuenta cuando estabamos totalmente desnudos. Le pregunté donde quería seguir: en unos cojines encima de la alfombra, en el sofá o en la cama. Ella escogió los cojines. Empecé a besarla y a tocarla, le abrí los labios del coño con la mano y noté que estaba chorreando. Le mordí lentamente los pezones y luego fui bajando hasta ponerle la boca en el clítoris. Ella se estremeció mientras le comía lentamente esa rajita divina y así estuvimos un buen rato pero ella no se corrió. La puse de rodillas apoyada en un murito que hay y la ensarté de golpe. Se volvió loca, se movía como una batidora intentando que yo me corriera mientras yo la agarraba por las caderas y la clavaba hasta el fondo. Estuvimos ahí un buen rato hasta que yo tuve una buena corrida.

Luego casi sin pausa empezamos un 69 impresionante, ella encima mío, me comía con muchas ganas y sabía que quería que me corriera de nuevo pero a mí me apetecía verla a ella, me pasaba la lengua y se la tragaba de golpe, casi con desesperación mientras yo le abría bien y le metía dos dedos mientras le pasaba la lengua. En un momento dado se sentó de golpe y se ensartó desesperada, estaba a punto ya de explotar y lo hizo al cabo de unos diez minutos mientras me decía que quería ser el mejor coño que yo hubiese tenido nunca y que me iba a exprimir esa noche. Estaba frenética y cuando le vino el orgasmo fue fortísimo y tuve que agarrarla porque daba la impresión que estaba a punto de tener una contractura de la fuerza que estaba haciendo.

Luego descansó un poco encima mío y estuvimos hablando un rato, no tardé mucho en ponerme otra vez encima de ella y metérsela hasta el fondo mientras ella me cogía las caderas y apretaba fuerte, diciéndome que era mi yegua y quería que yo la cabalgase fuerte, lo cual hice mas y mas fuerte hasta que no pude aguantar mas. Tuve una corrida bestial y ella me miraba con una sonrisa porque era la primera vez que yo llevaba mas que ella. Descansé unos minutos y nos fuimos a la cama. Allí quise penetrarla un par de veces por detrás pero no se dejó, siempre me la cogía y se ensartaba por delante. Al final desistí y estando ella de lado se la metí por delante y ella se dejó caer hacía mí de manera que casi miraba boca arriba mientras nuestras piernas eran como un juego de tijeras abiertas. Estaba como un horno y sin embargo tardó por lo menos 15 minutos en tener un orgasmo muy fuerte. Me gusta cuando los tiene en esa postura porque puedo notar como tensa las nalgas y aprieta mucho. Como yo estaba a medias la hice subirse encima y se volvió a mover intentando que yo terminara porque para ella era como una tortura porque tenía el coñito mas que escaldado, apenas se le podía tocar...y tuvimos que parar. Descansamos un rato mientras hablábamos y yo la acariciaba. En un momento dado la puse a cuatro patas y se la metí en el coño para humedecerla, a la segunda o tercera embestida la saqué y se la metí hasta el fondo del culo. Eso le hizo algo de daño al principio pero luego ella misma empujaba hacia atrás para clavarse y notarme, decía que quería sentir clavados hasta los cojones y en esos momentos de frenesí le vino otro orgasmo. No podía mas así que en cuanto me tumbé ella se me adelantó y empezó a comérmela lentamente y luego mas rápido. La dejé hacer. Era muy difícil que yo me corriera en su boca por el grado de tensión que llevaba así que en un momento dado lo que hice fue levantarla a pulso y dejarla caer en mi polla. En ese momento no llevaba preservativo y a ella le encantó sentirla, se puso como una moto y empezó a moverse arriba y abajo como una desesperada y moviendo las caderas de lado a lado. En poco tiempo llené ese coñito hermoso con mi semen y me sentí en la gloria. Ella también lo notó y no se movió, dejó que resbalara hacia abajo y allí estuvimos abrazados hasta la hora de irnos.

El Sábado por la mañana me levanté muy excitado pero cuando llegamos a la oficina había gente en la otra parte del edificio trabajando en unas obras. Aún así y cuando estuvimos relajados nos metimos en un lavabo, éramos como dos críos. Le quité el pantalón y me encantó descubrir el liguero y las mini braguitas que llevaba, estaba, como siempre, hermosa. Pero no se dejó tocar el coño, estaba totalmente sensible así que la apoyé en el mármol, le separé las bragas y se la metí hasta el fondo en el culo. Fue impresionante, se movía como queriéndose clavar hasta el último milímetro. Me tragó todo lo que pudo y mas . le agarré las careras y miraba como entraba y salía. Todo un espectáculo. De repente noté como el culo se ponía durísimo y solo tuve que mirarle los ojos en el espejo para saber que estaba teniendo un orgasmo muy fuerte. Se tuvo que sentar en la taza del lavabo y le quedó mi polla a la altura de la boca. No se lo pensó y empezó a comérserla primero despacio y luego muy bien, con fuerza, incluso puso sus manos en mi culo atrayéndome mientras le entraba toda. Yo la miraba y luego miraba el efecto en el espejo, era increíble. En poco rato descargué un buen chorro en su garganta y ella no paró, seguía y seguía hasta que yo no pude mas. Me había exprimido hasta la última gota en esos dos días. La miré y vi que se había tragado hasta esa última gota. Luego oímos ruidos y nos cambiamos casi justo a tiempo antes que pasara el vigilante del edificio que se quedó intrigado cuando vio subir a semejante hembra.

El resto ya lo conoces, el mejor fin de semana de mi vida. Mil gracias por ello.

domingo, 7 de marzo de 2010

DE FIEL CASADA A... (VI-II)

(Capitulo VI: Videosexo controlado, segunda parte)


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Creí que mi culo se desgarraba para dejar entrar aquel ariete de cuero negro, que se fue abriendo paso en mis entrañas, hasta que le oí gritar


"ya estas empalada...guarra...", y comprobé horrorizada al dejar incorporarme a medias, la rigidez de aquel instrumento en mi interior, del que solo se veía fuera de mi culo, la correa con la que se sujeta a la muñeca.

"y ahora...!", seguía gritando fuera de si mientras me daba la vuelta y me apoyaba sobre el borde de la mesa, con lo cual aquella vara de cuero me hacia sentir plena casi hasta los intestinos,"...ahora...me la vas a chupar un rato", y diciendo esto se quito el calzoncillo.

Yo creí que me moría al ver aquella porra de carne no tan larga pero si enormemente gruesa, que cogiéndome con ambas manos la cabeza, me obligo a engullir hasta las bolas.

Cuanto mas chupaba mas gorda me parecía aquella manguera que ocupaba toda mi boca provocándome nauseas, cuando su glande golpeaba contra mi garganta, y trataba de respirar pero Miguel me mantenía firmemente sujeta la cabeza sobre su enorme aparato.

Pareció aflojar un momento, lo que aproveche para coger aire y 'pedirle que me sacara el consolador policial de mi culo, a lo que pareció acceder.

Me giro y tirando de la correa, lo saco de un golpe, lo que me produjo un sorprendente orgasmo, que le dejo perplejo...

"te ha gustado zorra!", me dijo poniéndome la porra húmeda de mis jugos ante la cara,"...luego te la meteré otra vez, pero esta vez por el coño, después de que te haya follado...", y diciendo esto, me tumbo sobre la mesa y de un solo golpe mientras me levantaba las piernas al cielo, me endoso su enorme instrumento a través del coño.

La verdad es que antes de que el vertiera toda su leche en mis entrañas me corrí como nunca y comencé a abrazarle y besarle, lo cual le calmo un poco, aunque no cesaba de insultarme y decirme cosas que me iba hacer.

Cuando por fin se corrió, se apoyo sobre la mesa mientras yo me deslizaba hasta el frío suelo donde con la falda a medio quitar y mis manos esposadas a la espalda me quede unos momentos aturdida, mirando desde abajo aquel chorreante miembro que había dejado su carga de sexo dentro de mi vagina.

Fueron unos minutos, tras los cuales, Miguel se incorporo del todo y se dirigió hacia otra puerta que yo no había visto.

Poco después oí ruido de agua como de una ducha, y tras unos minutos le vio salir con una toalla a la cintura, mirándome sonriente...

"no querías marcha?...pues creo que has tenido una poca...verdad?", me decía mirándome con sorna,"así que, así ascienden las putitas como tù en esta empresa!...

"cuantos ejecutivos te han pasado por la piedra?", me preguntaba mientras cogiéndome de nuevo por los pelos me tiraba de espaldas sobre el sillón,...y no me digas que ninguno, porque no me lo creo".

Cuando pude hablar mientras el se sentaba a horcajadas sobre la silla de control y encendía un cigarro, le conteste,"pues aunque no te lo creas, aun no me he follado a ninguno, pero en cualquier caso seguro que no son tan bestias como tu..."

"zorra...tu viniste aquí buscando tomarme el pelo y te has llevado una sorpresa...) o no?"

"No...", le dije,"...yo vine aquí dispuesta a que me follaras y lo he conseguido...)satisfecho?"

Se levanto y se acerco a mi,"mira tía, este será el principio de una larga relación, sexual por supuesto, puesto que pienso follarte no solo alguna vez mas esta noche, sino muchos días mas...) entendido?"

En ese momento descubrí que también me iba el sado, pues aquello me gustaba.

Se acerco y levantándome me llevo hacia el cuarto,"y ahora desnudate y tumbate en la cama como una niña buena pues aun queda mucha noche por delante", y mientras decía esto me quito las esposas...

Yo dude un momento, por lo cual acercándose a mi me tiro de la falda y me quito la camiseta.

Volví a sentir esa vergüenza del sexo, el cuerpo a disposición de un extraño ante mi, que me había follado a placer, pero seguía siendo un desconocido para mi.

"La verdad!, me dijo, "es que estas para comerte...y no solo el coño, sino el culo, las tetas...no tienes desperdicio", y mientras me empujaba hacia uno de los catres, volvía a ponerme las esposas que esta vez sujeto por un extremo a uno de los barrotes de la cama.

"No te muevas que ahora vuelvo"

Poco después volvía para traerme un café, y con otro par de esposas amarro mi tobillo contrario a los pies del camastro con lo cual no podía moverme.

Me fue vertiendo el café sobre los labios, mientras me miraba de arriba abajo,"...de verdad...eres todo un ejemplar...no me extraña que en la compañía todos quieran joderte...no me extraña".

Cuando termine de beberme el café, salió y apago la luz,"duerme un rato si quieres, puesto que en cuanto mi instrumento este dispuesto, te voy a follar otra vez", y salió dejando la puerta entreabierta.

Yo pensé en las situaciones por las que estaba pasando y en como acabaría aquello, de pronto interrumpió mis pensamientos, la voz de Miguel que hablaba por teléfono con alguien en la sala de control...

"Si tío...y no veas como esta...la tengo esposada en uno de los camastros del cuartete...no, no creo que diga nada...le va la marcha...seguro...ya lo veras...hasta luego"

De aquella conversación deduje que me aguardaba una noche mucho mas movida de lo que esperaba.

Me quede medio dormida y me despertó el timbre del teléfono...

"Si dígame...", escuché contestar a Miguel,"...si esta aquí, pero esta trabajando en su despacho y ha dicho que no le pasen llamadas...como...ah Javier...bueno se lo diré...no, creo que se quedara aquí toda la noche...si, tiene mucho trabajo pendiente...bueno, se lo diré...buenas noches"

Descubrí que Javier había llamado, pero Miguel había toreado perfectamente el toro...vaya si me iba a quedar toda la noche...pero atada a aquel camastro!...y respecto a lo del trabajo pendiente me lo imaginaba...

A los pocos minutos oí una llave en la puerta electrónica de la sala y el ruido de la silla de Miguel al levantarse, creí escuchar un par de voces diferentes a la de Miguel, riendo y bromeando...

"Bueno nos tomaremos primero unas cervezas...y luego veremos ese mirlo blanco que tienes escondido, cabrón..", decía uno de los recién llegados,"...tío yo quiero verla primero...para las cervezas siempre hay tiempo... y es verdad que la tienes atada...? eres un cabrón!",escuche al segundo.

Oí unos pasos y de pronto me cegó la luz.

Allí en el borde de la puerta dos enormes tíos, sin duda en seguridad escogen a los mejores, me miraban mitad divertidos, mitad deseosos de poner sus manos sobre mi...sus manos o lo que fuera...

"Hola preciosa...", dijo uno de ellos acercándose a la cama,"carajo...vaya ejemplar!", exclamo el otro tras el,")es o no es como os había dicho?", les pregunto Miguel desde la puerta... con el tono del cazador que enseña su pieza cobrada...

"vaya que si lo es, esta como un tren y ademas tiene pinta de viciosa...verdad guarrona?", dijo el primero arrodillandose y cogiéndome la cara,"mira rica me llamo Vicente, y este de aquí abajo...", y se toco la entrepierna,"se llama vicenton y esta deseando conocerte profundamente..."

El otro recién llegado se acerco por el otro lado,"...también mi picha esta lista, yo me llamo Guillermo...y tu?".

Yo me quede cortada, ibas a responder cuando Miguel interrumpió,"(venga tíos, dejarla descansar un poco, así nos podrá satisfacer a los tres, vamos por esas cervezas!", y apagando de nuevo la luz, salieron de la habitación.

Les oí reír y bromear al otro lado de la puerta durante bastante rato, al cabo de este tiempo oí a Vicente decirles,"...bueno tíos vamos a tirarnosla de una vez, antes de que estemos mas borrachos...", y les oí acercarse al cuarto.

Volvió a cegarme la luz, y vi el primero a Vicente quitándose la camisa, bajo la cual volví a ver un musculoso cuerpo, se dio cuenta y me dijo"...)te gusto verdad?...pues esto no es nada comparado con lo que guardo aquí debajo...", y diciendo esto se quito el pantalón y los calzoncillos. Me quede alucinada pues allí había màs de 20 cm de dura, y erguida carne, dispuesta a penetrarme...por donde?.

En ese momento entro Miguel,"...venga tío ya se la has enseñado...es que eres un obseso...", y cogiendole de un brazo trato de sacarle del cuarto,"...vamos a cumplir lo pactado, el que gane esta mano de cartas se la tira primero...", y lo saco de la habitación.

se estaban jugando a las cartas ser el primero en follarme!

Pasaron unos minutos y escuche a Guillermo gritar,"(mía...tío...esta mano es mía...y esa puta también...", poco después entraba quitándose la ropa en el cuarto y sin pensarselo dos veces se tiro sobre mi en la cama, mientras con la mano derecha me magreaba las tetas, con la izquierda colocaba su instrumento en la entrada de mi coño, y de un golpe me lo metía hasta los cojones.

Empezó a besarme en el cuello, las tetas, la boca, mientras seguía su frenético mete saca en mi coño, mientras escuchaba a Miguel y Vicente jalear y cantar las arremetidas, sobre mi cuerpo, de Guillermo.

"...siete...ocho...nueve...diez...(venga tío correte ya que todavía nos toca a nosotros!", decían ambos entre risas.

De pronto Vicente exclamo,"bueno tito el ya la ha empezado a follar, porque vamos a esperar, que nos la chupe mientras tanto", y diciendo esto se colocaron a ambos lados de mi cara poniéndome sus enormes y duras pollas casi al unísono en la boca.

Aquello me gustaba y empecé a correrme como una loca con las embestidas de Guillermo, hasta que me inundo de leche las entrañas, casi sin darme tiempo a reponerme, fue Vicente el que ocupo el lugar de Guillermo en mi coño mientras seguía mamandosela a Miguel.

Guillermo salió fuera del cuarto a seguir bebiendo.

Yo seguía esposada a la cama, así que era un juguete para aquellos fornidos, y bien armados machos.

Vicente también se corrió, y mientras salía del cuarto, fue Miguel quien ocupo su lugar. De un golpe me la endiño toda, mientras me decía cosas al oído y me magreaba las tetas

"pero que buena estas...vaya par de domingas, da gusto manosearlas...)te las habrán magreado muchas veces?...(venga tía muévete que estas muerta y mi polla quiere ritmo!...(vamos tía, mueve el culo, arriba y abajo, con energía!...así...así, venga que te voy a ahogar el coño con mi leche...(vamos puta muévete!...venga...venga...!"

Yo me movía según el me pedía y logre correrme al menos dos veces mas antes de que el dejara todo su semen en mi vagina y entre mis muslos,"...vas aprendiendo zorrita...vas aprendiendo...pero aun te queda mucho que aprender esta noche", y sonriendo salió del cuarto.

Yo llevaba ya cuatro polvos encima y un empalamiento, así que estaba rendida.

Pero aun me aguardaban algunas sorpresas.

Paso un rato en el que les oía reír y contar guarrerías...

"Que gozada de tía tu...como la chupa, esta es una mamona experta...y como se mueve, si casi tu no tienes que hacer...se ve que esta le da a menudo...pero tenemos que disfrutarla mas..."

De pronto y tras un silencio, Vicente exclamo,"(tíos y si la hacemos saltar!", yo me quede en silencio pues no sabia lo que era eso,"(no tío no seas borrico!", decía Miguel,"(que si tío, controlando, podemos pasarlo da buten!", tercio Guillermo, "bueno", accedió Miguel, "pero yo controlo el tema, no quiero historias".

Estaba tratando de adivinar que era eso de saltar, cuando entraron los tres en la habitación.

Miguel llevaba unos cables muy finitos con unas pinzas al final unidos a una especie de batería pequeña, que coloco junto a la cama,"mira tía, te vamos hacer bailar un poco, no pasa nada pero es una sensación que veras como quieres repetir", y mientras decía esto me coloco una de lasa pinzas enganchada a un pezón,"si tía!", dijo Vicente,"veras que guay...

Me colocaron la otra pinza en el otro pezón, mientras me soltaban el tobillo esposado, pero me esposaban la otra mano.

"lista?", me pregunto Miguel, yo no sabia de que iba, así que tímidamente asentí con la cabeza, y entonces empecé a sentir un hormigueo en los pezones que comenzaron a ponerse grandes y duros, mientras una corriente muy suave se desplazaba por mi cuerpo y me hacia dar pequeños saltitos sobre la cama.

"(funciona tío, funciona...mira como salta, dale mas...!", decía Vicente que tenía ya un nivel de alcohol, mas que considerable.

"(eso, eso!...dale mas...", añadía Guillermo con expresión sádica.

Yo me sentía como electrificada, y notaba como todos los pelos de mi cuerpo se erizaban, mientras el volumen de mis pezones crecía poco a poco, como yo nunca lo había visto.

De pronto ceso la corriente,")que tal? me pregunto Miguel, yo aun estaba electrizada y sobre todo alucinaba con el tamaño y dureza de mis pezones.

Miguel me quito las pinzas, y Vicente se lanzo sobre mis tetas mordisqueando y chupando aquellos duros picos de mis pechos, que parecía que nunca iban a volver a su planario estado original.

Entonces fue cuando me corrí de la forma mas brutal y salvaje hasta ese momento.

Mis gemidos excitaron a los tres hombres, y mientras Guillermo se colocaba debajo de mi y me endosaba su miembro por el culo, Vicente seguía chupando aquellos picos duros y enormes, y Miguel se colocaba entre mis piernas y me ensartaba con su dura polla hasta el fondo de mi vagina.

Me debí correr como seis o siete veces mientras ellos eyaculaban por todos mis agujeros, ya que tras dejar mis tetas, Vicente me había metido a su vicenton en la boca.

La experiencia me dejo exhausta.

Cuando me hube repuesto, pasados unos minutos en que ellos siguieron con sus risas y sus cervezas, volvieron de nuevo.

Esta vez era Miguel quien llevaba una especie de radio portátil, que sujeto con esparadrapo sobre mi ombligo, con un cable que colgaba justo delante de mi coño.

Entonces me introdujo una especia de huevo dentro de la vagina.

"Junta las piernas", me dijo,"y ahora sin separarlas comienza a moverlas como si fueras en bicicleta", el primer movimiento me hizo gemir, pues una descarga eléctrica recorrió mi vagina,"(sigue pedaleando...veras como te gusta", insistía Guillermo.

Trate de repetir el movimiento y otra descarga me sacudió internamente, otra vez mis pezones se endurecieron, y mientras Miguel me obligaba a seguir "pedaleando", cada pedalada era una descarga eléctrica lo suficientemente sensible como para hacer que me corriera, una vez que fui enlazándolas una tras otra.

Tras correrme un montón de veces , me quitaron los aparatos, y Miguel me dijo que podía vestirme y marcharme, pero que durante las próximas semanas debía dejarme follar por los tres, al final del trabajo.

Cuando mire el reloj eran las seis de la mañana, Guillermo y Vicente me acompañaron hasta la puerta de mi coche, no sin haberme magreado y manoseado sin reparos por el pasillo, y medio follado ambos, vestida, en el ascensor, luego sabría que Miguel desde el control, grabo sus manoseos y follada en video, en el ascensor y casi en mi propio coche.

Llegue a casas cerca de las siete de la mañana, todos dormían, me di una ducha y me metí en la cama, efectivamente como me prometió Miguel, aquella noche había vivido y aprendido nuevas sensaciones.

Alterne las folladas con mis guardianes en casa, con las de mis "escoltas" del trabajo, y los caprichos de don José, durante mas de 10 días, hasta que le dije a Miguel que no me importaba seguir follando con el, pero fuera del trabajo y pasando de Vicente y Guillermo.

Pero nuevas sensaciones en el sexo me aguardaban cuando hacia mas de un mes que mi marido me había dejado a cargo de aquellas gentes insaciables.

sábado, 20 de febrero de 2010

DE FIEL CASADA A... (VI-I)

De fiel Casada a.... (Capitulo 6: Videosexo controlado, primera parte)


Me desperté en casa sobre mi cama pero aun con el sabor de la leche de aquellos tíos en la boca y mi cuerpo totalmente dolorido. Por supuesto que el orificio de mi culo, dolorosamente dilatado, y mi coño, como un pimiento morrón.


Me revolví en la cama y al mirar a los pies de la misma, vi a don Jaime sentado en un sillón mirándome.


"Es Ud. Un...", empecé a decir, pero me interrumpió con energía:


"¡cállate puta!...¿no querías marcha?... pues lo de esta tarde solo ha sido una muestra, vas a vivir sensaciones y experiencias que te convertirán en una experta del sexo insaciable, así que ahorra tus fuerzas y duerme, pues mañana vas a necesitar energías...!", y tras decir esto se levanto y se marcho apagándome la luz del dormitorio.


"¡joder con el maestro!", pensé yo.


Y mi marido mientras tanto en Ámsterdam... ¿Ámsterdam?... ¿sería casualidad?...


La verdad es que ahora analizándolo fríamente fue el principio de una serie inimaginable de experiencias que me han hecho una degustadora del sexo hasta extremos insospechados, y me han permitido viajar por todo el mundo y conocer muchos rituales del sexo.


Pero lo que paso al día siguiente y en días sucesivos os lo contaré mas tarde.


Ese fin de semana fue más o menos tranquilo, y digo más o menos porque mis "guarda... ¿espaldas?", me follaron un mínimo de 3 veces cada uno al día.


Y la siguiente semana tan solo alguna jodienda con Javier o Pedro hasta mediados de semana que volví a vivir el sexo intensamente pero esta vez en el trabajo.


Cada vez que había que conseguir alguna cuenta difícil con algún cliente macho, no sé porque, o si lo sé, me la pasaban a mí.


Pero aquel día me sorprendió mi jefe cuando me dijo que desde ese mismo día tendría mi despacho en la planta noble de la oficina, con todos los jefazos, y que conste que he dicho jefazos.


Cuando me trasladé, descubrí que el decorador no era malo y que el despacho no estaba tan mal. Comprobé también que dos puertas me separaban por un lado del despacho del director general, según este porque mis últimos logros en la empresa le habían llevado a pensar en mi como estrecha colaboradora, estrecha no sé hasta qué punto, y por el otro lado otra puerta me comunicaba con el despacho del subdirector de la compañía.


Aquella misma tarde me ocurrió algo curioso.


Mi jefe me había encargado el estudio de unos futuros clientes, tres hombres y una mujer, y este último me sorprendió, pero dado que su negocio era de asesoría fiscal no le di mucha importancia.


El caso es que me tuve que quedar en la oficina tras avisar a Javier, a Pedro y por supuesto...a don Jaime, que eso si respetaba a rajatabla mi trabajo y mi carrera.


Eran cerca de las ocho y estaba sola en mi nuevo despacho cuando llamaron a la puerta, y acto seguido entro el vigilante de noche, un hombre bastante apuesto de unos 35 años, alto y moreno, bueno no estaba mal.


"Buenas noches señorita", me dijo," ¿se quedara hasta muy tarde?", me pregunto, y al responderle que no sabía, añadió, "bien, pues si necesita algo no tiene más que llamar, puesto que entro de guardia y estaré hasta las ocho de la mañana"


"Muchas gracias", le conteste, observando que me miraba mitad con admiración, quizá por mi ascenso, mitad con un cierto morbo, pues debía pensar que estando tan buena algo había en mi progresión laboral.


Seguí trabajando, estábamos próximos al verano, y a pesar de que tenía aire acondicionado en la oficina, la verdad es que me gustaba ir ligerita de ropa.


Aquel día llevaba una minifalda blanca, por supuesto sin bragas, y una camiseta tipo baloncesto negra, también sin sujetador, y sobre ella una chaqueta amarilla.


A eso de las diez cuando estaba a punto de irme, volvió a entrar el vigilante


"Señorita", me dijo, ¿se va a quedar mucho tiempo más en la oficina?, es que ya no queda nadie en el edificio y me gustaría ir a mi oficina a cenar".


"Está bien", respondí, “me quedaré aun un rato mas así que puede irse a cenar si quiere, yo le avisaré cuando vaya a salir".


Se marcho y yo seguí un rato más. Cerca de las once decidí que ya estaba bien así que llame por el teléfono interior al vigilante pues debía abrirme la puerta del edificio.


"Enseguida voy", me respondió.


Efectivamente apenas unos minutos después, llamo a la puerta, ya estaba a punto de salir, y al entrar él en mi despacho le vi titubear, al verme de cuerpo entero, pues solo me había visto tras la mesa.


"Bien, la acompaño al ascensor", me dijo.


"¿cual es su nombre?", le pregunte.


"Miguel", me respondió mientras me cedía el paso en la puerta y aprovechaba para echar un vistazo hacia mi escote. Sentí que al pasar detrás de mí, mi culo era el blanco de su mirada, así que lo contonee un poco.


"Que casualidad...” le dije, “se llama Ud. Como mi marido...."


"¿Esta Ud. Casada...?", pregunto cómo sorprendido sin perder de vista mi trasero...


"Si", le conteste mirándole de reojo...


Se coloco a mi lado y hablamos de cosas triviales hasta llegar al ascensor, mientras lo esperábamos, yo la verdad estaba con ganas de juerga, pero una juerga mía, no programada por don Jaime.


"Miguel", le dije de pronto a punto de entrar en el ascensor, “nunca he estado en un control de seguridad, y puesto que ahora estoy en el staff, ¿le importaría enseñármelo?", y mientras decía esto le mire fijamente la entrepierna. Vi que se quedaba un poco cortado, y reaccionando me contesto que estaría encantado.


Entramos en el ascensor y yo estaba dispuesta a follármelo, pero quería disfrutar de su aparente inocencia o del miedo a liarse con una ejecutiva. En un momento determinado me agache frente a él como si se me hubiera caído algo, dejándole ver a través de mi escote mis hermosas tetas, quedo sorprendido.


"¿se le ha caído algo?", me dijo mientras también se agachaba para ayudarme y nuestras caras quedaron muy cercanas.


"No", respondí, “creí que un pendiente, pero no, lo llevo en el bolso, me lo quite para hablar por teléfono y no me acorde de volvérmelo a poner".


Seguimos hasta el sótano 2 que era donde estaba el control de seguridad.


Vi que estaba un poco nervioso y decidí seguir jugando con él antes de probar su aparato, que empezaba a revolverse inquieto bajo el azul pantalón de reglamento.


Al llegar al control, abrió y volvió a cederme el paso, por lo cual volví a mover suavemente mi culito, para su deleite.


"Está bien esto", dije sonriéndole, mientras el cerraba la puerta, y después echaba la llave, pensé yo que por seguridad.


Un amplio cuarto con una mesa llena de luces y botones y sobre ella una docena de monitores de televisión, que nos mostraban diversas partes del edificio.


Un poco más allá había una puerta, me acerque hasta ella, mientras observe que tras una rápida mirada a los monitores de una forma muy profesional, volvía a fijar sus ojos en mi anatomía.


"¿donde da esta puerta?", la pregunte, mientras la entreabría.


"A un cuarto con un par de camas", sentí que decía a mi espalda.


¡Perfecto! Pensé yo, al menos no me follara en el suelo.


"¿quiere un café, o una bebida fresca?", me pregunto.


Me volví tras ver el estado de dos camastros un tanto cutres, pero que bien podían cumplir su función.


Últimamente a la hora de abrirme de piernas había decidido no ser muy exigente, le daba más morbo al tema, e incluso había leído en algún sitio, que se disfruta más...


"Bueno", conteste, “mejor un café", cerré la puerta del cuarto y volví junto a los monitores mientras él iba hacia una maquina de café.


Me senté distraídamente en el borde de la mesa mirando hacia donde él estaba, entrecruzando la piernas, lo suficiente para que al volverse, viera mi pelado coño sin bragas frente a él.


Efectivamente cuando se volvió con los cafés en la mano, se quedo un momento quieto y le costaba apartar los ojos de mi rajita que de forma entrevelada se veía entre mis muslos.


Se acerco titubeante, "tenga su café".


"Miguel", dije recreándome en el nombre, "¿no tendría Ud., algo con lo que bautizar este café?".


"¡por supuesto que no señorita!", me dijo como si hubiera tratado de pillarle, ya que el alcohol, está prohibido en seguridad durante el servicio.


"Es una lástima", dije bajándome de la mesa, mientras me quitaba la chaqueta y la dejaba sobre una silla, “puesto que yo con un poco de alcohol me pongo muy cariñosa".


Vi que dudaba y comencé a pasearme por la habitación. Observe sobre una mesa auxiliar unas revistas para hombres y pensé que el tema pues podía salir mucho mejor.


"Vera...", le oí decir desde el otro extremo de la habitación,"...si no dice Ud. Nada le diré que siempre llevo una pequeña petaca de whisky, más que nada porque aquí son muchas horas solo y a veces apetece echar un traguito"


"¡estupendo!", dije volviéndome rápidamente de forma que mis pechos bailaran un poco, y acercándome a él,"¡venga esa copa!", le dije tendiéndole la mano.


Cogí la pequeña botella y le di un largo trago. El me miraba mitad sorprendido, mitad incrédulo y bastante excitado.


Se la devolví y volví a sentarme sobre la mesa, esta vez con las piernas bien abiertas, para que pudiera ver mi coño.


"Perdone señorita...", empezó a decir mientras trataba en vano de apartar su vista de mi entrepierna,"...pero no sé muy bien lo que pretende"


"¡yo no pretendo nada, caballero!", respondí yo como muy ofendida, bajándome de la mesa y sentándome en una silla en plan modosito," tan solo ver como es este control y tomarme un café y una copa con Ud. Para que no se sienta solo esta noche".


"Perdone", me dijo volviendo a cortarse.


Guardando la botella, se estiro la chaqueta del uniforme y acercándose a donde yo estaba sentada, posiblemente su sitio para controlar los monitores, volvió a disculparse


"Si me permite, seguiré con mi trabajo", me dijo mientras trataba, debido a su posición de pie junto a mí, de no mirar mi escote, "si quiere la acompaño fuera del edificio".


"No por dios", dije yo, “no se moleste, conozco el camino", y me incline a recoger mi chaqueta, dejándole ver mi desnudo culito, durante unos segundos.


Hacía rato que estaba buscando la forma de prender la mecha de aquel hombre cuyo paquete estaba a punto de reventar, y creí haberlo conseguido, pues en cuestión de unos segundos oí un rudo a mi espalda, de una silla al caer y me sentí empujada brutalmente sobre el sillón donde estaba mi chaqueta.


"¡no puedo más...", decía Miguel jadeante,"...tú te lo has buscado zorrona, ya sé cómo has llegado arriba y ahora vas a ver como las gastamos aquí en el sótano...", y mientras decía esto se quitaba las esposas de la parte trasera del cinturón y sujetándome las manos a la espalda me las ponía con un clic, que a mí me sonó a música celestial,"...te voy a follar cuanto quiera y no vale que grites, primero porque no hay nadie en el edificio, y luego porque este cuarto esta insonorizado, así que prepárate...", siguió vociferando mientras dándome la vuelta me tiraba de espaldas sobre el sillón.


Le vi allí todo enfurecido y excitado, mientras se quitaba primero la porra del cinturón y la dejaba sobre la mesa, después se desprendía de la pistola y hacia lo propio y por último se desabrochaba los pantalones, quitándoselos con rapidez, por lo cual pude ver un hermoso y voluminoso paquete que apenas podía mantenerse dentro de unos calzoncillos de un sugerente color negro.


Yo quería provocarle mas así que me hice la estrecha,"¡no por favor!, no me violes, solo trataba de ser un poco amable y de hacerte compañía...", gemía yo tratando de enfardarle aun mas.


"¡cállate hija de zorra!... ¡te voy a dar sexo!... ¿no era eso lo que buscabas?", y mientras decía esto se quitaba la chaqueta y la camisa dejando ver un musculoso cuerpo y un fuerte torso, que me presagiaban una noche estimulante.


Pero yo estaba sedienta de violencia.


Cuanto más enfadado le veía más me apetecía picarle, por ello me deslice al suelo, tratando de hacerle creer que quería escapar...


"¡donde crees que vas puta!", me dijo cogiéndome del pelo y haciéndome levantar...


Trate de zafarme opero aquel hombre estaba realmente enfadado.


Luego después de pasado todo, pensé lo que arriesgue, pues aquel hombre enfurecido no solo estaba bien armado entre las piernas, sino que tenía a su alcance un arma de fuego.


Me levante y de pronto sentí un fuerte golpe en la cara, y vi una especie de relámpago a mi alrededor, ¡me había soltado una bofetada!, y lo peor es que me gustaba. Me tambalee mientras me insultaba y cogiéndome por los brazos me tumbaba sobre el sillón...


"¡te la voy a meter hasta la garganta por el coño!...o mejor...", dijo volviéndose rápidamente hacia la mesa,"...mejor por el culo..."


Entonces comprobé, por primera vez horrorizada de verdad, que no se refería a su todavía no liberada polla, sino a su larga y gruesa porra reglamentaria que blandía en el aire...


Esta vez sí suplicaba de verdad,"¡no por favor...eso...no!", le dije gimiendo desesperada, recordando entonces que quien juega con fuego se quema...


Me cogió otra vez por los pelos y me llevo sobre la mesa de control,"¡apoya las tetas sobre la mesa...y ábrete de piernas...quiero ver bien el agujero de tu jodido culo!...


Yo trataba de levantarme de la mesa pero su poderoso brazo sobre mi espalda me apretaba las tetas contra la fría madera, mientras por el reflejo de los monitores podía ver como se disponía a ensartarme como una aceituna...

miércoles, 20 de enero de 2010