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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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martes, 24 de agosto de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (X)

Esclava Blanca en África X


Como un sueño

Unos minutos después aparecieron las dos esclavas jóvenes que ya conocía. Me levantaron del suelo y me ayudaron a salir del establo.

Caminamos por una especie de jardín hacia una choza de madera y cáñamo. Era como media mañana y el sol empezaba a calentar, había perdido totalmente la noción del tiempo, me parecía que llevaba ya meses en aquella tierra y mi cuerpo de esclava empezaba a identificarse con su trato. A veces sentía que necesitaba más castigo, sin el me sentía inactiva, como inútil. Sacudí al cabeza tratando de quitar esos pensamientos de mi mente.

Entramos y la estancia era bastante agradable, una enorme bañera de hierro rebosante de agua con espuma y perfume me llamo la atención, las chicas con suavidad me llevaron hasta ella y me introdujeron dentro.

Echaron una especie de esencias y líquidos y note una enorme mejoría en mi maltrecho y maltratado cuerpo, ellas mismas se desnudaron y entraron dentro de la bañera.

Empezaron a acariciarme y a pasarme unas suaves esponjas por todo el cuerpo, lavando mi pelo, mi sexo en el que note se detenían las dos con delicadeza empezando a producirme una agradable sensación de placer.

Una vez me hubieron limpiado bien a fondo pero con gran ternura y delicadeza las dos se dedicaron a acariciar y besar cada parte de mi cuerpo, en un momento determinado una de ellas me miro fijo a los ojos, tenia unos enormes ojos negros, y avanzando muy despacio, empezó a besar mi boca.

Yo nunca había sentido algo así, aquella joven y suave boca buscaba mis labios y su lengua trataba de abrirlos, algo que enseguida consiguió. Su lengua se introdujo en mi boca y rebusco pro cada rincón mientras la mía también se activaba y pronto ambas estábamos unidas por un profundo beso.

Mientras la otra chica había ahuecado mis piernas y se detenía con delicadeza en mi sexo, donde pronto su boca empezó a chupar mi clítoris y labios, logrando entre las dos hacerme llegar a un estado de placer y satisfacción increíbles.

Hubiera dado lo que fuera para que aquello siguiera durante horas, pero con suavidad una vez lograron arrancar de mí un par de orgasmos, las dos jóvenes salieron de la tina y tras recoger sus ropas abandonaron la estancia.

Me quedé relajada, disfrutando, de aquella sensación de aquel placer generado por aquellas hermosas jóvenes cuya piel negra yo también disfrute, aunque ellas eran las que dominaban la situación, me gustaba ser dominada en todos los aspectos.

Se abrió la puerta y apareció mi amo. Por un momento mi placer, mi relax se volvió tensión y miedo.

"No temas zorra…" me dijo con voz melosa "también tengo un lado sensible y es ahora el tiempo de probar a mi puta esclava como una autentica mujer" se desnudo y se metió en la tina conmigo.

"Después del placer que te han dado mis zorritas, imagino que estarás receptiva a sentir a un buen macho como yo ya aportarte como una autentica hembra" y se acerco a mi acariciando y besando mi piel.

Como ya había dicho, mi amo a pesar de parecer un hombre mayor, gozaba de un magnifico aparato que ya estaba en plenitud. Me hizo un gesto para que mi boca tomara contacto con aquel pene y sin rechistar lo introduje en mi boca. El mientras acariciaba mis tetas y mi cuerpo.

"Sin duda sabes hacer disfrutar a un hombre del sexo, y estoy logrando hacerte una buena esclava física, con lo cual cuando vuelvas a tu mundo, tendrás un gran futuro como puta esclava y podrás vivir tu y tu amo de lo que has aprendido y perfeccionado aquí" me decía mientras yo seguía mamando bajo el agua y el me acariciaba.

Con una suavidad que me sorprendió, cogió mi cabeza y retiro mi boca de su enorme pene, me hizo poner a cuatro patas apoyada sobre el borde de la tina y con una suavidad increíble me penetro de un solo golpe hasta hacerme sentir sus testículos entre mis muslos, mientras me acariciaba y besaba la espalda.

"Una buena esclava como tu, también merece unos momentos de placer y sexo agradable como premio por su entrega y dedicación, pero aprovéchalos pues aún antes de volver a tu mundo, deberás pasar algunas duras pruebas más" y siguió empujando con ternura pero con firmeza, haciéndome sentir su enorme aparato dentro de mi sexo, llenándolo por completo.

Me bombeó durante largo rato, incluso me hizo volverme y tumbada sobre la tina me levanto las piernas para ensartarme más profundamente y poder ver mi cara de placer y disfrute. Yo también le miraba, era un hombre atractivo y guapo a pesar de aparentar ser mayor, y sus profundos ojos me imponían respeto pero también seguridad.

Me hizo un gesto de que me acercara a su polla una vez la saco de mi coño, y me imagine que llegaba el final. Efectivamente un enorme chorro de leche inundo mi boca casi atragantándome, pero el me obligaba a seguir con su aparto dentro de mi boca "traga, trágate toda esta leche, que sin duda disfrutaras de ella". Así lo hice, hasta que sus espasmos se detuvieron, y entonces con tranquilidad el salio del agua.

No había visto a las dos jóvenes que ahora con un taparrabos esperaban con una especie de manto al hombre que salía del baño y al que cubrieron con él, luego le acompañaron a la salida de la choza y volvieron junto a mi.

Me ayudaron a salir del agua, me secaron y perfumaron y me vistieron con un taparrabos de cuero y unas cintas del mismo material que ataron por debajo y alrededor de mis pechos, uniéndolas por detrás de mi cuello, como en forma de sujetador pero con los pechos al aire.

Me pusieron unas sandalias también de cuero y después me ayudaron a salir fuera.

Caminamos hacia una especie de prado donde pastaban algunos caballos, vi entonces a mi amo, sentado como en un trono de madera, con esclavos a su alrededor que le abanicaban y procuraban sombra con unas sombrillas de colores.

A su lado estaba el capataz, con un taparrabos de cuero, botas de montar y el temido látigo de cuero en su mano derecha.

Las jóvenes me acompañaron ante mi amo.

"!arrodíllate ante él¡" me grito el capataz haciendo restallar el látigo en el aire.

Así lo hice y mi amo se levanto, se acerco a mí y me hizo levantar.

"Ha llegado el momento de tus últimas pruebas como esclava y de esas últimas pruebas se encargara mi capataz." Sentí una gran angustia.

"Desde este momento el pasa a ser tu dueño y tu su propiedad, yo ya no ejerceré ningún tipo de control ni dominio sobre ti, ni para bien ni para mal, y hasta tu regreso a tu lugar de origen, el acabará el entrenamiento y trabajo pactado por tu autentico amo y señor que te trajo aquí para ello."

Hizo un gesto y por fin pude ver a Hans, junto a sus dos amigos que estaban filmando.

Hans llevaba un pantalón corto vaquero, una camisa caqui un enorme sombrero de ala ancha con botas de montar. Me hizo un gesto con la cabeza.

"Bien, llego ese momento" mi amo, cogió mi mano y se dirigió al capataz "es tuya, termina sin ningún tipo de restricciones el trabajo para el que estas preparado" y me hizo inclinar ante el capataz.

Este sonrió, hizo una inclinación de cabeza a su jefe y cogiéndome del brazo me llevo al centro de la pradera. "Ahora si nos divertiremos" me dijo entre dientes.

Hizo un gesto y una de las jóvenes le alcanzó un collar de cuero, una especie de capucha con un agujero en lo alto y una larga cinta de cuero.

La propia joven me coloco la capucha con abertura solo para mis ojos y nariz, y por cuyo orificio superior saco mi pelo en forma de cola de caballo.

Después me colocó el collar de cuero que unió por una trabilla a la cinta de cuero, cuyo extremo entrego al capataz. Este extendió la mano, y la otra joven le dio una especie de consolador terminado en una cola de caballo, con unas cintas a los lados.

Mientras una de las chicas sujetaba las riendas, el me hizo inclinar y se parándome la nalgas, me escupió en el agujero del culo, después sin avisar me enterró de un solo golpe la cola de caballo, haciéndome gemir de dolor, fijo las cintas por delante de mi pubis y me hizo levantar.

Entonces sin mediar palabra le vi coger dos campanillas terminadas en unas pinzas dentadas que sin miramientos colocó en mis pezones causándome un gran dolor notando como desgarraban mis areolas. Sonrió satisfecho al ver me gesto de dolor, tras comprobar que las pinzas habían quedado firmemente sujetas a mis pezones con un movimiento de tirón.

"No diré las cosas mas que una vez" me dijo tirándome del pelo"empieza a correr a trote ligero en círculos a la distancia que yo te marque de la cinta, como una buena yegua" y me dio unas palmadas en el culo.

Así lo hice y me vino a la mente la imagen de los caballos en los picaderos cuando corren en círculo para su entrenamiento, se iniciaba una nueva fase de mi entrenamiento. Estaba entretenida en mis pensamientos cuando oí retallar el látigo y su punta golpeo con fuerza mi espalda.

"Corre mas puta yegua, quiero que luzcas tus capacidades" mientras yo corría en circulo y mis pechos votaban y saltaban desbocados, el látigo seguía restallando y alcanzando mi espalda y glúteos, haciéndome seguir un ritmo de carrera que empezaba a agotarme.

Hacia ya tiempo que había perdido mis sandalias, por lo cual mis pies estaba también magullados y doloridos por el esfuerzo y la tierra.

El ritmo cada vez era más rápido y los latigazos más duros y seguidos, mi espalda y nalgas estaban de nuevo al rojo.

Pasados unos minutos me hizo parar y me indico que levantara las rodillas hasta la vertical alternativamente. Así hube de dar varias vueltas a su alrededor, mientras los presentes aplaudían y jaleaban.

Me hizo detener y en medio de todos ponerme a cuatro patas. Me colocó entonces un bocado con unas cinchas y agarrándolas se sentó sobe mi espalda tirando hacia atrás de ellas.

"Camina sin derrumbarte pues si lo haces recibirás 25 latigazos sin piedad."

Trate de mantener su peso mientras caminaba y el me daba en los costados con las botas, pero inevitablemente mi aguante tenia un limite y caí a tierra.

"levántate zorra" me dijo tirándome del pelo.

Una vez en pie me hizo separar las piernas y poner los brazos en mi nuca para evitar que el pelo tapara mi espalda.

"serán 25 gloriosos latigazos que espero cuentes en voz alta"

Uno a uno y cantados entre gritos y sollozos los 25 latigazos más duros y espeluznantes que había recibido desde mi llegada fueron cayendo sobre mi espalda, que note húmeda por la sangre que alguno de ellos me provocó.

Después volvió a hacerme correr en circulo a su alrededor, acortando o alargando la cinta con la que me guiaba, haciéndome tropezar con sus tirones hasta caer agotada al suelo.

Entonces me ato las muñecas y los tobillos, y me dejo en medio del prado a pleno sol mientras todos se retiraban a una sombra cercana donde bebieron y comieron sin prestarme atención.

Me sentía desfallecer y me parecía estar viviendo un sueño, lleno de dulzura y placer hacia tan solo unos minutos, y ahora como un animal tirada a pleno sol, mientras mi espalda en carne viva sangraba y mi cuerpo me sorprendía pidiéndome más castigo, necesitaba la acción de sentirme maltratada, mi cabeza empezaba a dolerme.

martes, 6 de abril de 2010

LA VENGANZA (IV)

LA VENGANZA (IV)



Cuando entró la encontró en el salón de la casona, se había recompuesto y al verle llegar le pidió por favor que la dejara marchar, "Ponte de rodillas y pídemelo" le dijo Francesc desabrochándose la hebilla del cinturón, ella le obedeció y le imploraba que la llevara a casa de pronto Francesc le soltó un bofetón que la hizo caer al suelo, lentamente se fue quitando el pantalón, mientras ella se arrastraba hacia la puerta "déjame ir, por favor, no me hagas nada..."

Despacio sin prisa Francesc se acercó a ella y cogiéndola del pelo la hizo levantar mientras con la otra mano se quitaba el pantalón "bájame los calzoncillos zorra" le dijo obligándola a arrodillarse de nuevo ante el..."con la boca".

Jenny acercó su boca a la prenda y empezó a tratar de bajarla, algo muy difícil, y menos sin su experiencia.

Fue a ayudarse de las manos, pero Francesc le golpeó con el cinturón, que ya se había quitado, en la espalda mientras le decía que se pusiera las manos a la espalda.

A duras penas y mientras el la tiraba del pelo fue bajando el calzoncillo hasta dejar libre la polla mas que erecta de Francesc. "Chupa puta" le dijo dándole otro tirón de pelos, "espero que en estos dos años hayas aprendido ya a mamarla, ¿recuerdas la otra vez? " y le dio una sonora bofetada, a continuación le arrancó literalmente la blusa y algunos botones volaron por el aire, y levantándola por el pelo un momento la obligo a ella a quitarse la falda, volviendo a empujarla al suelo ante él..

De pronto la tiró el pelo y casi a rastras la llevó hasta un sillón grande donde la tiró boca abajo.

Ella no se movió y seguía llorando y pidiendo clemencia, pero Francesc la iba hacer pagar esos dos años deseando encontrase con ella, y ahora se había cumplido su deseo.

Se colocó tras ella y separándole bruscamente las piernas la hizo poner a 4 patas apoyada sobre los antebrazos en el sillón.

La vista era impresionante, aquel culo y aquel peludo coño convulsionándose por el llanto de aquella zorra que pedía que no la penetrara, aunque aquel cuerpo estaba pidiéndole que los penetrara sin contemplaciones.

Sin duda ella esperaba que la follara por el coño, pero Francesc tenía otros planes, así que se colocó tras ella y en un rápido movimiento le abrió con ambas manos las nalgas y de un sólo golpe le colocó su polla en el culo, haciéndola dar un grito aterrador mientras se retorcía tratando de zafarse, pero el ya estaba sobre ella y la inmovilizaba contra el sillón mientras, tras notar la resistencia de su esfínter a recibir su polla y romper esa resistencia entre los alaridos de Jeny, la bombeaba sin piedad notando como sus cojones golpeaban sobre el coño de ella en cada envite y notando un liquido caliente, sin duda sangre, que lubricaba aquel agujero y facilitaba la penetracion cada vez mas profunda de su polla.

Cuando estaba a punto de correrse la hizo levantarse y haciéndola volverse le metió la polla en la boca, hasta la garganta, entre las arcadas de ella.

El sabía que ni con su marido era capaz de tragar, ni siquiera probar el semen, por lo cual espero justo hasta ese momento para empujándole la cabeza contra el sillón bloquearle la reacción de huida y corriéndose en su boca provocándole una serie de nauseas y arcadas pero haciéndola tragarse una gran cantidad de su leche, para los últimos restos terminarlos en su cara y su pecho.

Luego le quitó al ropa interior con sendos tirones rompiéndosela y cogiendo un collar de perro y su cadena correspondiente se los colocó y tomando la correa la llevó totalmente desnuda hasta el patio exterior de la casa.

De allí llegaron al establo donde Rogelio había colocado una serie de cajones en el centro y desde una viga colgado unas esposas de cuero. Francesc la hizo subir a los cajones ayudada por Rogelio que aprovechó para magrearle sin compasión las tetas el coño y el culo.

Francés la miró detenidamente mientras Rogelio la elevaba unos centímetros tirando de una cuerda unidas ambas muñecas de cuero.

Le gustaba ver aquella piel blanca suspendida de la viga, a su disposición, cuando su látigo de nueve colas actuara, imaginaba la belleza de las tiras rojas sobre la piel blanca y seguro que sus gritos de dolor le sonarían a música celestial.

Pero eso sería después, se volvió hacia un lado del establo y cogiendo una manguera le hizo un gesto a Rogelio, éste abrió la llave situada al extremo de la misma y un caudal enorme el agua salió por la boca de la manguera.

Rápidamente francés apuntó al cuerpo de Jeny que no esperaba tan potente chorro de agua, se agitó, gritó pero Francesc siguió con fuerza apuntando el chorro sobre aquel cuerpo suspendido de la viga del techo. La potencia del chorro hacia bambolearse el cuerpo hacia adelante, hacia atrás, a la derecha, hacia la izquierda, en función de la dirección en la que Francesc apuntaba la manguera.

Era excitante ver el cuerpo de aquella hembra a merced del agua y de las intenciones de Francesc.

Cuando se hubo divertidos suficiente, decidió pensar el siguiente paso, teniendo en cuenta que debía dejarla volver a su casa esa noche. Volvió al salón donde Rogelio había preparado su ropa de Master. Cogió de un armario su látigo de nueve colas, con un látigo largo y una fusta. Y volvió al establo.

Y allí estaba contemplando aquel cuerpo a su merced, dispuesto a convertir a aquella orgullosa hembra en la esclava más puta de cuantas habían pasado por sus manos.

Volvió a mirarla detenidamente, seguía con la cabeza vencida hacia delante y los ojos cerrados, en los oídos de francés aún sonaban sus gritos de piedad mientras la forzaba sobre el sillón.

Lanzó un agudo silbido y al momento apareció Rogelio: " que desea Sr. ".

" Átale bien separadas las piernas, y traerme para afeitarla ". Jeny dio un respingo al escuchar esto " no me afeites por favor, te piedad ". Francesc la miró sorprendido " no me hables zorra, sólo hablarás cuando tu amo te lo diga " y cogiendo el látigo largo de encima de la mesa, le cruzó la espalda de arriba abajo.

El alarido de la mujer resonó en el establo.

En ese momento llegó Rogelio con jabón de afeitar y una cuchilla, se dirigió hacia donde estaba la mujer y tirando de la cuerda la elevó unos centímetros más sobre el suelo.

Después le colocó unos grilletes en los tobillos y los ató fuertemente con las piernas muy separadas a sendas columnas a ambos lados del establo.

" Te concedo el honor Rogelio " dijo Francesc dándole los utensilios para afeitarla " Gracias señor ".

martes, 30 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VII)

Esclava en África VII



Follada en el desierto.

Desperté toda dolorida y magullada sobre mi celda de suelo de paja. Se oía fuera el rumor de los nativos, pero no sabía que hora era.

Mire mi cuerpo atado sobre el suelo con grilletes en postura fetal y comprobé sobre mis muslos las señales del látigo, algunas con sangre seca tras la laceración, mi espalda me escocía y dolía a rabiar por lo cual imagine esas mismas marcas y heridas en ella y en mis también ardientes nalgas.

Mis pechos estaban abrasados por el sol y yo toda estaba como enfebrecida por el castigo y a la exposición al sol.

De pronto se abrió la puerta de la celda y mis conocidos vigilantes llegaron con unas esponjas y agua, mientras hablaban entre ellos y tras ponerme una mordaza para mitigar mis gritos, empezaron a limpiarme con las esponjas y el agua, sin hacer caso de mis gemidos de dolor.

Me desataron y levantaron y me pusieron una especie de corset, que levantaba mis pechos, pero con una especie de asa en ambos costados.

Me hicieron calzar unas babuchas de tacón alto y taparon mi cabeza con una especie de capucha que solo dejaba mi nariz y mi boca libres.

Me colocaron unos grilletes en tobillos y muñecas que unieron con cadenas entre si y una especie de cinturón también hecho con cadenas que cubría mi sexo y ano, así como un collar de hierro, que comprimía mi garganta.

Me sacaron al exterior. Olía bien el aire y aunque no podía ver me dio sensación de ya anochecido, al menos la temperatura no era tan alta y no notaba el abraso del sol, y corría una suave brisa. Oí el ruido de un motor en marcha y los hombres me hicieron subir a la parte de atrás de una especie de camioneta que se puso en marcha.

Yo iba arrodillada y apoyada sobre uno de los laterales de la caja del camión. El vehiculo se puso en marcha y durante varios minutos circulamos bastante rápido por un suelo desigual que me hacia tambalearme, dar tumbos y golpearme contra el suelo del coche entre las risas de mis captores.

De pronto en la lejanía se oyeron risas y música de tambores, como una gran fiesta.

Nos acercamos hasta que el ruido se hizo cercano, oí una explosión de jubilo y grandes gritos todos de hombres.

El coche se detuvo y unos brazos fuertes me levantaron en volandas y me depositaron en el suelo, note un tirón de la cadena que se unía al collar de mi cuello y seguí su tirón.

Casi de inmediato sentí muchas manos sobando mi cuerpo y gritos de hombres que no entendía y que me daban azotes en las nalgas o me tiraban de los pezones y el pelo, o tanteaban mi sexo encadenado.

Uno de los hombres que me llevaban les hizo callar y tiro de mi cadena, me hizo inclinar sobre una especie de mesa o tabla y note como ataban mis brazos y mis piernas bien abiertos a las posibles patas de aquella mesa.

Se hizo el silencio, después uno de los hombres hablo con autoridad y la música y los gritos y risas volvieron a sonar con fuerza, aunque yo imaginaba que la parte fuerte de la fiesta sería yo.

Efectivamente en unos minutos note como me levantaban la cabeza y una polla entraba en mi boca que era follada literalmente por aquel miembro, al tiempo otra polla entraba en mi coño, y para completar la fiesta alguien se encargaba de forma irregular de azotar mi culo y espalda con un látigo.

Fue cuando descubrí para que sirvieran las especies de asas de mi corset, en ellas se agarraban los hombres para poder clavarme con más fuerza.

“La fiesta” duro largo tiempo, yo deje de disfrutar del placer al segundo polvo y mi boca pastosa de babas y semen, estaba como acorchada, me dolía la espalda y las nalgas de los latigazos, pero si pude diferenciar que algunos hombres me follaban con preservativo y otros no, aunque a partir del sexto o séptimo perdí toda sensación en mi sexo.

Cuando estaba medio aturdida y parece que ya se habían divertido, me rociaron con varios cubos de agua y me desataron de la mesa.

Me pusieron en pie y ataron mis tobillos entre si y mis muñecas por detrás de un árbol. Yo seguía con la cabeza tapada y solo mi nariz y boca al aire. Mi boca era una pasta de semen y saliva, tenia la lengua como dormida.

El hombre volvió a mandarles callar y les dijo algo, todos gritaron y unos segundos después mi cuerpo empezó a recibir latigazos desde varios puntos distintos que laceraron mi vientre, mis pechos, mis costados, la intensidad era diferente pero el dolor se hacia cada vez más agudo, no se el tiempo que estuvieron haciéndolo pues había perdido la noción del tiempo.

Cuando se cansaron de azotarme, yo sentía mi piel muy lastimada y caliente, me desataron del tronco, pero con los tobillos aún atados entre si, me pusieron una cuerda a modo de collar al cuello, no recuerdo cuando me habían quitado el collar que llevaba, y empezaron a tirar de mi. Trate de andar a saltitos y ellos se reían y me daban palmadas en el culo, pero cada dos por tres tropezaba y caía al suelo, arañándome todo el cuerpo con la tierra y las ramas, pues al caer el que tiraba de mi me arrastraba unos metros por el suelo.

Pasado un rato deje quizá de interesarles como diversión, así que me sacaron arrastrando de allí, pues note alejarse las voces de los hombres y solo un par de ellos me acompañaban.

Me pusieron en pie y me desataron los tobillos, pero era para torturarme una vez más.

Esta vez me ataron con la espalda pegada a un grueso tronco, y supe que era grueso pues ataron mis brazos por detrás del mismo abrazándolo y no lo abarcaba con el consiguiente dolor al estirarlos.

Hicieron igual operación con mis piernas doblándomelas hacia arriba a ambos lados del tronco y uniendo mis tobillos con mis muñecas, como si estuviera arrodillada en el aire, quedando así atada al árbol. Pero no habían acabado, pues después de un rato, regresaron para atarme los pechos entre si con una cuerda y colocaron unas pinzas con una cadena sobre mis pezones. La cadena la unieron a una pinza que habían colocado en mi boca. También colocaron sendas pinzas en los labios de mi sexo y las unieron entre si mediante una cadena que ataron por detrás del árbol, estirando mis labios y dejando mi coño abierto.

Para mantenerme despierta intente sentir cada rincón de mi organismo y es curioso como cuando tienes un sentido, en este caso mi vista, disminuido se potencian los demás.

Una vez terminaron me dieron unos cachetes en mis ya entumecidos pechos y se alejaron.

A pesar de la postura el cansancio me hacia desear dormir. Pero el miedo también se apoderaba de mí. Oía ruidos entre la maleza cercana, como de animales o algo arrastrándose y empecé a pensar en serpientes o reptiles o cualquier animal.

El pánico se apoderó de mí, pero no podía sino gemir, ya que mi lengua estaba pinzada con la cadena que se unía a mis pechos que ya casi no sentía.

No podía ver, pero mi nariz trataba de mantenerme conectada con mi entorno.

Se oían a los hombres en la lejanía, con su música y sus gritos y risas.

El cansancio era muy fuerte, me dolía todo el cuerpo, mi sexo estaba como abotargado, imaginaba mis labios vaginales inflamados y enrojecidos. La postura no era muy cómoda, pero el agotamiento y el sopor iban apoderándose de mi cuerpo. Sabía que si me dejaba llevar me desmayaría o me aletargaría aunque al distenderme las cuerdas se clavaban dolorosamente en mi carne, pero empezaba a estar muy cansada y como mentalmente perdida.

Recordaba medio en sueños que yo tenía una vida en otro país, una familia y que la lujuria y la excitación me habían llevado hasta aquel rincón de África, donde habían abusado de mi sin piedad e incluso podía dejar mi vida.



Con el ruido del bosque alrededor, una nube negra fue invadiendo mis sentidos y me transportó a otro lugar, mi última sensación fue mi cabeza cayendo hacia adelante.

miércoles, 10 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VI)

Esclava en África VI



Mi Diversión en el desierto


Una sensación de ahogo me hizo despertar, gran cantidad de agua fría caía sobre mi cara y mi boca y después por todo mi cuerpo. Los dos hombres que me habían “preparado” para la fiesta de la noche anterior, me rociaban con mangueras de agua a presión.


Yo trataba de esquivarlos pero estaba atada otra vez al suelo donde había dormido.

Por fin pararon y entonces me desataron pero me pusieron a cuatro patas sobre el suelo de paja. No sabía que hora era, ni lo que había dormido. La celda no tenía ventanas.

Mientras pensaba esto uno de los hombres se colocó ante mi y me metió su enorme polla negra en la boca, y al tiempo sentí como el otro situado tras de mi, me endosaba también su aparato en mi coño, ya que mi culo seguía ocupado por la cola de caballo que me habían puesto la noche anterior.

Por supuesto que me follaron sin compasión, y con violencia, dándome azotes y bofetadas, hasta que se corrieron dentro de mi boca y mi coño. Además debía mantenerme a cuatro patas, pues si flaqueaba me golpeaban en los riñones o me tiraban del pelo.

Después volvieron a rociarme con las mangueras mientras se reían y salieron de la celda.

Me quede mojada, dolorida y humillada sobre el suelo de paja húmeda hasta que llego una de las jóvenes esclavas.

Sin decir palabra, me hizo poner otra vez a cuatro patas y me quito el tapón con la cola de caballo. Me miro con lastima y me quede un poco sorprendida. Me entraron entonces unas enormes ganas de defecar, así que le pregunté dónde podía hacerlo, por gestos pues ella no entendía nada, me indico una puerta desvencijada en un lado del chamizo. Me desato y me acompaño hasta la puerta, al abrirla me cegó la luz del sol, era ya de día y aquella puerta daba a una especie de cuadra dónde había cabras, vacas y gallinas. Me indico un rincón sobre el suelo donde había más restos de los propios animales. Se me quedo mirando mientras yo trataba de hacerlo, algo que me costo un rato.

Al terminar mire tonta de mi a mi alrededor buscando con que limpiarme y tan solo vi unas hojas secas con las que trate de hacerlo ante la mirada de la joven. Después ella me acompaño y me volvió atar esta vez de pie junto a la pared. Se marcho.

Apenas unos segundos después entro uno de los hombres y me dijo algo en africano. Yo no me entere, pero unos segundos después llego su amigo con un balde y una especie de fuelle. Me desataron y me hicieron poner en el suelo a cuatro patas, entonces comprendí lo que iba a pasar.

Uno de los hombres cargo el fuelle en el balde de agua y me lo metió por el culo a modo de rudimentaria lavativa, yo grite y entonces el otro hombre se puso ante mí y tras darme una bofetada me metió su polla en la boca para que no gritara mientras me sujetaba la cabeza con las manos. Varias veces hizo el de atrás la operación de limpieza de mi intestino y notaba con vergüenza como todo lo que entraba salía de mi culo sobre el suelo, aunque debido a mi postura y mi boca ocupada en tragar aquella polla no podía ver el charco que se estaba haciendo junto a mis rodillas, aunque notaba chorrear mis piernas.

Cunado creyó oportuno el hombre del fuelle lo dejo y haciéndome levantar me llevo otra vez hasta la pared dónde me ato. El otro siguió masturbándose ante mí y me echó su leche por las piernas y el coño. Después me hizo agacharme para limpiarle los restos y se marcharon los dos.

Me sentí muy humillada y deprimida.

Unos minutos mas tarde entro la joven otra vez, como siempre con el torso desnudo y esta vez me fije en sus pechos firmes y levantados y de un tamaño medio, abajo llevaba una falda de ramas. Trato de no pisar en el charco de mierda que se había formado y tras desatarme me hizo gestos de que la acompañara.

Salí con ella por otra puerta hacia el exterior. Fuera había una especie de poblado donde la gente trabajaba, los niños jugaban… yo me sentí avergonzada allí desnuda, sucia, todos me miraban pero la joven me empujo para que me moviera rápido. Yo trataba de taparme al menos el pubis, después pensé en el ridículo pudor de la situación.

Miraba a mí alrededor tratando de situarme, el poblado estaba al resguardo de unas montañas pero al otro lado solo se veía un interminable desierto.

Andamos unos 50 metros hasta una especie de choza de cáñamo. Me empujo tras la cortina.

La choza era un poco más acogedora. Me fije en varios hombres y mujeres vestidos con taparrabos, las mujeres con los pechos al aire, que estaban en el fondo de la choza.

Un negro ya mayor, que reconocí como mi amo y dueño, con el torso denudo y un taparrabos, sentado sobre unas pieles me miro con detalle. Le dijo algo a un hombre alto situado a su derecha. Este se dirigió a mí en inglés.

“Colócate ahí entre las dos columnas”. Mire al centro de la choza donde dos enormes troncos sujetaban la techumbre. Avance despacio y me coloque entre ambos troncos. La esclava que me acompañaba me ato con dos correas de cuero las muñecas muy apretadas a los troncos, por encima de mi cabeza. El hombre se acerco y me hizo abrir las piernas y levantar el culo. Ato mis tobillos al suelo a unas argollas de madera. De reojo vi al negro mayor acercarse a mí. Me acaricio las nalgas y la espalda y sopeso mis tetas con dedicación. Después dio una orden y una de las jóvenes le puso un preservativo en su más que desarrollado pene que sobresalía de su taparrabos y que ya había mamado la noche anterior y me había follado. Se acerco a mí y siguió acariciándome las nalgas mientras su ayudante separaba mis cachetes y buscaba el orificio de mi culo. Desde que había llegado allí nadie había entrado en mi ano, pero eso sin duda iba a cambiar.

De reojo le vi acercarse y en unos segundos su enorme miembro entraba sin pudor ni cuidado en mi culo taladrándomelo como si fuera a partírmelo. Había silencio total en la choza mientras el hombre empujaba y de un solo golpe enterraba aquella estaca en mis entrañas que se estremecieron. Gemí, casi grite, de dolor y el me golpeo con ambas palmas en las nalgas mientras empezaba un ritmo de mete saca coreado por los presentes y subiendo de ritmo, clavándome sin compasión ni miramientos, mientras el dolor se hacia insoportable para mi. El hombre aguantaba a un buen ritmo, mientras me gritaba en inglés “buena esclava, las zorras blancas son las mejores” y seguía empujando sin contemplaciones, mientras también tiraba con fuerza de mis pezones, haciéndome gritar de dolor.

Pasaron muchos minutos antes de que con un gran gemido se derrumbara sobre mi espalda en señal de que había descargado su semen. Cosa que comprobé al instante pues llegando hasta mi cara me hizo mamarle y limpiarle bien la polla una vez le retiraron el preservativo, después me agarro del pelo y me inclino la cabeza hacia atrás y dejo gotear sobre mi boca abierta el contenido del mismo.

Después me desataron y me sacaron fuera. Debía ser ya casi mediodía por la situación del sol. Me ataron a un poste delante de la choza, desde donde podía ver un gran campo donde trabajadores de ambos sexos laboraban. Al verme empezaron a gritar y a reírse. Las mujeres me miraban con desprecio.

Hacia calor y empezaba a sentir los efectos del sol en mi blanca piel, pasados unos minutos salio el ayudante de mi amo y me roció la cabeza con una botella de agua fría que se agradecía, pero mi apariencia desnuda con todo el pelo mojado allí al sol debía ser horrible.

Cuando el sol empezaba a perder su verticalidad y yo sentía mi piel enrojecida por sus rayos, los dos hombres “encargados de mi” me desataron y me llevaron a rastras hacia la parte de atrás de la choza.

Allí había un gran poste en forma de cruz en el centro de una explanada rodeada de un alto seto.

Me colocaron contra el poste y ataron mis brazos a lo largo de los maderos y mis tobillos al poste central.

Taparon mis ojos con una venda elástica translucida y se hizo el silencio. El sol seguía curtiendo mi enrojecida piel, de pronto un chorro de agua fría me recorrió de arriba abajo haciéndome gemir de dolor ante el contacto del agua con mi quemada piel, pero aquello solo era el principio.

Mientras había sido rociada, no había notado la presencia de más personas a mí alrededor, pero pronto las iba a sentir, pues una vez acabado el chorro de agua oí un silbido y un golpe que cruzó mis nalgas de lado a lado me hizo comprender lo que me esperaba.

Un segundo restallido y esta vez desde otro ángulo mi espalda era cruzada de lado a lado, fue el principio pues durante no se cuantos minutos desde varios ángulos los latigazos marcaron con saña mi espalda, mis brazos, mis piernas y mis nalgas.

Yo me retorcía y pedía piedad gritando y llorando de dolor en castellano y en ingles y a cada petición mía una nueva serie de latigazos completaban el mosaico de señales de mi maltrecho cuerpo, desde diferentes ángulos haciéndome imposible esquivarlos.



Perdí la conciencia ante tamaño castigo.

jueves, 4 de marzo de 2010

OBJETO DE CAMBIO (III)

Objeto de Cambio (Capitulo III)


Resumen:
De regreso de una fiesta una pareja son asaltados en la carretera. Trasladados a un establo por sus cuatro asaltantes, el hombre es atado y golpeado y la mujer violada y ultrajada durante 4 horas…



En casa

Cuando pude terminar de vestirme, y recuperar un poco mi dignidad, me acerque para ayudar a mi marido que estaba tendido en el suelo, maltrecho por la paliza de aquellos hombres.

Mi cuerpo estaba pegajoso y sucio, y a duras penas podía aguantar mi propio olor.

Le levante y como pude le metí en el coche.

“Perdona cariño…” me decía…” no pude hacer nada…” se lamentaba implorante.

“No te preocupes… fue mejor así, de otra forma quizá nos hubieran matado…”

“Pero tú…” insistía el…”lo has pasado … muy mal…” decía tratando de consolarme…

“No te preocupes… ya pasó…” le dije poniéndome al volante del coche…

Arranqué y en pocos minutos entrábamos en el garaje de nuestro chalet…

El estaba un poco más animado…

“Si no me hubieran atado y golpeado…” se lamentaba no obstante…

Pero mi cabeza empezaba a elucubrar, quizá por el shock recibido y la falta de sueño, extrañas sensaciones…

“Déjalo…vamos a dormir un poco…”


Subimos al dormitorio de nuestra cómoda y confortable casa…

Entre en el baño y me prepare un caliente lecho de agua en la bañera donde pensaba sumergirme al menos durante un par de horas…

El se tumbó sobre la cama… murmurando…”mañana lo denunciaremos a la policía…”

La policía…?, que pintaba allí la policía, aquellos hombres sabían donde vivíamos, y habían prometido volver a cobrar, incluso podrian secuestrarme y venderme por ahí, un escalofrio me recorrio de arriba bajo mezcla de miedo y... ¿excitación?, así que mejor de momento esperábamos su visita y luego…

Mi marido se quedo dormido y yo entré en el cuarto de baño…

Ya frente al espejo mural me contemple detenidamente…

Durante casi 15 años, había sido de un sólo hombre, y hacia apenas unas horas, mi cuerpo había sido el juguete y disfrute de cuatro machos, mas jóvenes que mi marido y por ello quizá mas deseosos de gozar…

Me fui quitando despacio la sucia y destrozada ropa, que tan sólo la noche antes había sido la sensación de la fiesta…

La fiesta…!!!, que fiesta…?, para mi la fiesta quedaba en mi memoria como algo extraño, algo lejano, algo que parecía irreal frente a las cuatro horas vividas intensamente en aquel establo, sola, desnuda, frente a aquellos cuatro hombres insaciables…

Me sumergí despacio en el cálido lecho de agua, y me deje envolver por su fragancia y su reparadora caricia sobre mi maltratada piel…

En el espejo, había visto las señales rojizo pardas de los cinturones de aquellos hombres sobre mis nalgas y parte de mi espalda mientras me parecía volver a oír su restallar en el aire y su agudo dolor sobre mi piel… y aquellas dos “X” que marcaban mis glúteos como las marcas del ganado…

Ahora con el agua y la sales de baño, mis heridas me dolían pero al tiempo se restañaban después de lo vivido…

Poco a poco mi mente se fue quedando en blanco, y mi cuerpo se sumergió en aquel reparador baño…

Me desperté de pronto, con sensación de frío…, trate de incorporarme pero estaba entumecida, dentro de la bañera, que ahora me parecía incomoda debido a que el agua se había enfriado…

Escuche despacio… no se oía ni un ruido en la casa… mire el reloj digital del baño… marcaba las 10 de la mañana…

Salí del baño y alcancé la toalla… me envolví en ella y salí al dormitorio…

Sobre la cama sin desnudarse, mi marido dormía con un gesto de dolor en su cara…

Le contemplé despacio… había hecho lo que había podido, seguro que al revés, yo no hubiera podido hacer nada… incluso mientras aquel tío me follaba sobre el capó del coche y los otros hombres golpeaban a mi marido, no me sentí culpable…

Un momento…!!!, de pronto me di cuenta de que no me había sentido culpable casi desde que me ataron al coche…

La excitación… el miedo… buscaba en mi interior justificación a aquellas horas de sexo forzado, pero no rechazado…

Mi marido se revolvió en la cama… “No…!!!, no lo haga, por favor…!!! No…!!!”, decía una y otra vez…

Me acerqué y le bese en la frente…

jueves, 25 de febrero de 2010

OBJETO DE CAMBIO (II)

OBJETO DE CAMBIO...

La Iniciaciòn (II)

Cuando se corrio, llamò a otro de sus secuaces y le dijo que también me diera por culo...

“Hay que abrir ese agujero como si fuera un pozo... no sabes lo que se valora una buena enculada.. así que… dale duro!!!… sin compasiòn!!!… hasta que grite como una loca…”, le dijo a mi nuevo enculador…

“Si jefe…” le contestò el hombre mientras me embestia como un bulldozer… metiendome su màs que considerable aparato, hasta los cojones…

Los otros dos hombres le jaleaban…

“Venga màs fuerte!!!… aplastale las tetas contra el coche… duro con ella!!!…”

El chaval se estaba empleando a fondo y ya el dolor y el placer se entremezclaban en una sensaciòn que me hacia temblar y gemir de forma desesperada…

“Asi…Luigi…así… se lo estas abriendo bien…sigue….” le dijo el jefe…

Se volvió hacia mi marido y le preguntó que donde estaban las herramientas del coche...

Este le dijo que en el maletero, y alli se dirijiò...

Mientras un nuevo hombre había tomado el relevo del anterior en mi ya dolorido trasero, y el semen vertido en el me fluia abundante del culo, cayendo por mis muslos y piernas e impregnando mis medias...

Cuando el cuarto hombre, estaba terminando su faena, vi como llegaba el jefe con las pinzas de arrancar la bateria...

“Vamos a jugar un poquito, zorrita...”, me dijo mientras me desataban y me colocaba las pinzas en los pechos.

Entonces me desnudaron totalmente y me hicieron arrodillar delante de mi marido y uno a uno me hicieron chupar sus pollas, en su misma cara.

Cuando ya estuvieron a punto, me tumbaron en el suelo ante mi marido y se corrieron todos sobre mi cara y mi cuerpo…

Despues el jefe conectó las pinzas a un cable que habian conectado a su vez en el encendedor del coche, durante milesimas de segundo...

… pero lo suficiente como para que una sacudida electrica recorriera mis pezones que se pusieron aùn màs grandes y duros, así como todo mi cuerpo...

Tras repetir la operaciòn un par de veces... me tumbaron boca arriba sobre el capò del coche, atandome las muñecas a los retrovisores exteriores, una a cada lado, abriendome bien de piernas, atando mis tobillos a los bajos del coche y el jefe le pidiò a uno de sus secuaces la maquina de afeitar...

Yo me quedè alucinada, pero efectivamente el hombre, sacò de un bolsillo una rasuradora electrica que conectaron al encendedor del coche, y empezaron a rasurarme mi cuidado coño, que yo personalmente mantengo con poco pelo, hasta que quedò completamente pelado...

Todos reian mientras tanto...

“Como una niña...” y los cuatro me lo manoseaban “…te hemos dejado el chichi que està diciendo... Comeme!!!” decían entre grandes carcajadas...

En ese momento, apartando a los demás, el jefe se colocó entre mis piernas y comenzò a chuparmelo...

Yo crei que me moria...de placer...pero mi disfrute se viò cortado cuando escuchè gemir a mi marido...

Los otros tres hombres, mientras su jefe me comia el coño y yo atada sobre el capò del coche no podia hacer mas que retorcerme de placer... habian desatado a mi marido y le estaban dando una paliza...!!!

Yo trataba de ver que pasaba, pero en mi posiciòn era imposible, mientras aquel hombre seguia trabajandose mi entrepierna con una maestria increible... creo que me corrì un par de veces, antes de que el hombre se levantarà y bajandose denuevo los pantalones me endosara su aparato por mi màs que humedecido coño...

Cuando se corriò y yo notè como su liquido salia entre mis muslos sobre el capò del coche, les gritò que dejaran ya a mi marido, al que trajeron todo golpeado y arrojaron al suelo junto a mi...

Luego me follaron uno a uno así como estaba tumbada sobre el capó del coche y mientras uno me follaba otro me metía la verga en la boca y el tercero me magreaba las tetas... cuando uno se corria en mi coño, pasaba a ocupar el puesto del que me sobaba los pechos, asì hasta que me follaron todos...

Cuando estuvieron satisfechos me destaron y tras volver a colocar a mi marido esposado al retrovisor del coche me dieron la vuelta y volvieron a atarme en la misma postura de “X” a la baca del coche...

Entonces el jefe dirijiendose a mi marido le dijo:

“Bien... ha llegado el momento de dejarte un recuerdo de nuestra visita, para que recuerdes que debes pagar...vamos a marcar a esta zorra para que no se te olvide que nos debes dinero por la iniciación de esta zorra...” y mientras decia esto me hizo una “x” con la punta de la navaja en ambas nalgas...”Sabes... tienes suerte pues se ha portado como una autentica puta, aguantando y corriendose como una zorra...asì que no te cobrarè mucho por su formaciòn como puta, pues ha aprovechado la noche, y no han hecho falta clases extras…, pero ahora le daremos unos cuantos azotes y os dejaremos en paz... hasta que volvamos a cobrar...”

Me escocia el corte y notaba la humedad de la sangre, sobre mis nalgas, cuando de pronto note un agudo dolor sobre una de ellas...

Dos de los hombres se habian quitado sus cinturones y empezaron a azotarme con saña mi trasero, hasta dejarme las nalgas ardiendo de dolor, y según comprobaria mas tarde cruzadas por múltiples señales de los cinturones sobre mi piel...

“Y la próxima vez serán los pechos...”dijo el jefe dirijiendose a mi marido,”... y entonces no andaremos con miramientos...!!!”

Sòlo de pensarlo un escalofrio me recorrio el cuerpo..

Me desataron y mientras el jefe me abrazaba y daba un largo beso con lengua, al que tratè de no rersponder...

Dos de sus secuances, dieron un par de puñetazos a mi marido, mientras le recordaban que volverían y que sería mucho peor si no les daba dinero.

Incluso el jefe le dijo que hablaria con el para montarse el negocio conmigo...

”A esta zorra se le puede sacar mucha pasta, tres o cuatro polvos por noche... con gente bien... y tu te quedarias con el 31% y yo el 69%... ¿entiendes?... soy muy romantico...!!! bueno ya hablaremos...” y mirandome a mi continuo...”Te has portado como una autentica puta...ya te follarè otro dia...¿verdad que me la dejaras tio?” y mientras decia esto le diò una patada a mi marido...

Se fueron tras desatar a mi marido que quedò tendidio en el suelo...

Yo estaba destrozada, totalmente desnuda y dolorida...

Había ya amanecido y al mirar el reloj de mi marido comprobé, que habíamos estado màs de cuatro horas en aquel establo…

(Continuarà)