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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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miércoles, 14 de abril de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (VIII-1)

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (capitulo 8, 1ª parte, de 4)


4 de Abril "UNA NOCHE INTERMINABLE..."

Hola Cornudillo.

Como sabrás mi vuelo llegó sobre las 10 de la noche. Había hablado con ella de que no iría a buscarme al aeropuerto pues prefería pasar primero por casa a cambiarse y a dejar todo en orden, y reunirse conmigo despues en el hotel.

Mientras tanto recibí tu llamada en la que me decías que llevaría una ropa interior especial y una sorpresa y que estaba dispuesta a no parar de follar en toda la noche, lo que me puso francamente caliente.

Ya cuando llegué al aeropuerto el solo pensamiento de que en poco tiempo estaría disfrutando del cuerpo de tu mujer y entregado a mi placer y a su disfrute, me puso a cien y en el taxi hasta el hotel no pude reprimir una primera erección, mientras le mandaba un mensaje al móvil diciéndole lo caliente que estaba.

Despues ya en la habitación la llame para decirle el número como siempre y lo caliente que estaba esperándola, y me dijo que estabas ayudándola a vestirse, lo cual me produjo más morbo, pues pensé en ti vistiéndola para unos minutos despues desnudarla yo. Le mandé recuerdos para ti.

Unos minutos mas tarde me llamaste diligente para decirme que acababa de salir de casa, con lo que calculé que tardaría unos 15 minutos en llegar y decidí meterme en la ducha.

Cuando salí a pesar de la refrescante ducha, seguía estando muy caliente y mi pene empezaba nuevamente a coger volumen, casi exactamente 15 minutos despues de tu llamada oí golpear suavemente con los nudillos en la puerta. Me abroché el albornoz y abrí... y allí estaba radiante con esos ojos grandes que te devoran, aquella boca que iba a besar en unos segundos, embutida en aquel abrigo gris que prometía en su interior un cuerpo de autentico vicio.

La hice pasar y casi sin darme tiempo para cerrar la puerta ya estabamos besándonos y comiéndonos con desesperación la boca. Abrazados llegamos hasta el dormitorio. Ella se quedó de pie y la quité el abrigo, esperando encontrar bajo aquella ropa ese cuerpo que pensaba disfrutar sin parar toda la noche, de pie ante mi la observe despacio, con aquel traje de chaqueta con los delfines que le regale en Barcelona antes de despedirnos, y aquellas botas. No creía que pudiera estar mucho tiempo vestida.

De pronto se inclinó hacia mi con aquel maravilloso culo en pompa y sacándome la polla del albornoz comenzó a mamarla con desesperación, con deseo, me empujó suavemente hacia la cama y me hizo sentar sin separar su boca de mi pene. Luego se arrodilló ante mi y comenzó a mamarla con más fuerza, mientras yo acariciaba su pelo.

Estaba claro que venía dispuesta a todo y la deje que mamara a gusto notando que en unos minutos iba a tener mi primera corrida de la noche, y esta vez se la haría tragar hasta la última gota... como así fué unos minutos despues mientras yo lanzaba una potente chorro hacia su garganta ella siguió mamando y mamando sin parar y a cada empuje mío notaba que mi leche pasaba de su boca a su garganta directamente... y fué mucha la leche que deje salir en aquella primera corrida. (1)

Pasados unos minutos de auténtico placer conmigo derrumbado sobre la cama y ella relamiendo los restos de leche de mi polla, se levantó y muy despacio mirándome con deseo y lujuria a los ojos, se quitó la chaqueta. La camiseta blanca sin mangas ajustada la hacia aún mas deseable, me recordó a Lara la de los videojuegos, luego se bajó la cremallera de la falda y la dejó caer... me sorprendió su tanga con tiras de cuero que me hicieron abrir los ojos como platos. Entonces se quitó al camiseta y el espectáculo fue increíble: aquel cuerpazo que conozco y he disfrutado en todos sus rincones, cubierto con aquel sujetador de cuero negro anudado al cuello por unas tiras con anillas en forma de cruz, que apenas podía contener sus maravillosamente grandes pechos y la hacían aún mas apetecible junto al tanga de cuero con tiras... pero de pronto observé algo que me dejó anonadado, bajo aquel tanga un segundo elemento de cuero con tachuelas y... un candado... ¡¡¡ un cinturón de castidad!!! que protegía aquel coño que en unos minutos iba a penetrar sin contemplaciones.

Me levante despacio de la cama "Hoy vienes de esclava sumisa y eso habrá que celebrarlo" le dije acercándome a ella y tomándola de las nalgas la apreté fuerte contra mi polla. Le dí en esa postura unos cuantos azotes y luego la hice girar ante mí. Estaba espléndida.

Iba solo con el atuendo de esclava, sin las medias pero con las botas, lastima que no fueran negras y me puso a mil, supongo que por eso te dijo que estaba algo desbocado.

La empecé a tocar y luego le besé y mordisqueé los pezones mientras le iba arañando lentamente con detenimiento sintiendo su piel bajo mis uñas, la espalda y luego le dí la vuelta (sin quitárselo) y la tumbé sobre la cama, mientras le iba mordiendo el culo y creo que había bastantes marcas.

Luego le dí varios azotes rápidos pero muy seguidos en ambas nalgas, los dos primeros la sobresaltaron pero luego me ofreció descaradamente el culo para que lo siguiera palmeando mientras sus nalgas tomaban un bonito color rojo y ella los encajaba gimiendo de placer. La hice levantar con el culo en pompa boca abajo sobre la cama y le empecé a comer el culo y el coño, primero suave y luego algo mas fuerte mientras alternaba una serie de azotes que cada vez enrojecían mas sus deseadas nalgas con la inserción de dos y hasta tres dedos por el coño y un cuarto por el culo y recorría su interior en todas direcciones, fue entonces cuando ella se corrió.

Le quité despacio, recreándome la ropa de esclava y se quedó solo con el cinturón de castidad. Sin levantarla de la cama la puse a cuatro patas y apartando la tira de cuero del cinturón, la próxima vez ajústaselo más, se la metí de un golpe sin contemplaciones y empece a bombear aquel coño desde atrás mientras seguía dándole azotes y pellizcos en las nalgas que cada vez estaban mas rojas. Seguí arañándole la espalda mientras empujaba con fuerza mi polla dentro de aquel coño chorreante y caliente. Esta vez ella llegó a un espelúznate orgasmo y poco despues le endose por el coño la segunda ración de leche d la noche... (2)

Tras unos minutos de descanso fue cuando ella sacó la llave y se quitó todo pero yo estaba lanzado y empezó a comerme con desesperación.

Luego hicimos un muy buen 69 ella encima de mi yo comiéndole el coño con placer y ella disfrutando de mi otra vez enardecida polla, hasta logra en pocos minutos un espectacular orgasmo de ella y al rato una enorme corrida mía en su boca que tragó, esta vez sí, sin rechistar hasta la última h gota de mi leche. Nos tumbamos en la cama y tuvo el detalle aún de terminar de relamerme la polla y limpiar hasta el último rastro de semen. Con esa maniobra volvió en pocos minutos a ponérmela hacia arriba, por lo cual comprendí lo que me habías dicho de que estaba dispuesta a follar toda la noche sin interrupción. (3)

Cuando ya no podía mas la llevé al lavabo donde la apoyé sobre el mármol y mirando su cara de lujuria y deseo en el espejo, es una auténtica exhibicionista, empecé a magrearle las tetas mientras mi polla encontraba muy lubrificado su coño y poco a poco fui bombeándola primero con suavidad luego con fuerza en su coño, mientras a cada empujón sus tetas golpeaban contra el mármol del lavabo y su pelvis se restregaba contra el borde del mismo. Le dí así con fuerza, mientras ella gemía y me animaba a darle mas duro: "así, rómpeme, que sienta tu polla en la garganta, dame duro...", y seguí dándole sin contemplaciones durante mas de un cuarto de hora. Ella se corrió un par de veces acariciándose el clítoris mientras yo le besaba y mordía los hombros y la espalda, y cuando estaba apunto de correrme, me salí rápidamente y se la metí de un golpe entera por el culo y sin casi darle tiempo a quejarse en un gemido mezcla de dolor y placer, le llené de nuevo el culo de leche que rebosaba entre sus nalgas y chorreando por sus muslos llegaba hasta sus tobillos, mientras inclinado sobre ella le decía al oído lo hermosamente puta que era y como me gustaba tenerla entre mis piernas, a lo que ella respondía que era la mejor polla que la había trabajado nunca sus agujeros y deseaba que la siguiera follando. (4)

Nos metimos en la ducha y dejamos caer el agua sobre nuestros cuerpos. Pero ella estaba realmente caliente, nunca había visto así a una mujer, ni siquiera a la tuya con lo caliente que es, así que en unos minutos la tenia arrodillada ante mi bajo la ducha volviendo a chupar mi aparato que ante tal estimulo no podía resistirse, Era impresionante desde arriba verla mamar con desesperación, con lujuria con pasión mi negra polla entrando y saliendo de su boca, mientras con esos ojos verdes de placer y deseo me miraba buscando en mi un gesto de placer que en pocos minutos llegó pues era tal su maestría mamando, espero que ya lo hayas probado por ti mismo, que difícilmente podía uno resistirse a gemir.

Cuando la tuve otra vez bien levantada y tras una magnifica mamada, bajo el agua tibia de la ducha, la coloqué contra la pared y volví a metérsela por el culo de un solo golpe. Se revolvió tratando de acomodársela bien y luego me empujo hacia atrás hasta notar como mis huevos tocaban su coño "mi marido nunca me llega tan dentro" me dijo gimiendo "sigue dándome sin compasión... hoy quiero ser tuya sin concesiones..." con lo que seguí bombeándola mientras sus tetas se aplastaban sin compasión contra la pared de la ducha y su cuerpo se estremecía en cada envite mío, que además dada mi calentura y deseo de poseerla realmente, era recreado en cada empellón, siendo consciente e que la estaba haciendo daño, pero sus gemidos de placer y quejidos de dolor en cada aplastamiento contra la pared me enardecían mientras ella seguía con sus manos apoyadas en mis nalgas desde atrás empujando con más fuerza en cada ataque de mis caderas sobre su culo. No sé lo que duró, fue muy largo y reconfortante para mi aunque se que doloroso para ella, y sé tan solo que ella se corrió al menos dos veces más y que cuando yo llegué fue tan electrizante mi corrida que por un momento creí que moriría en aquel polvo. (5)

(entre paréntesis, los incontables polvos míos de aquella magnifica noche)

martes, 13 de abril de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VIII)

Esclava Blanca en África VIII




EN LA GRANJA

Sentí que corría por un hermoso jardín, pero me dolía el cuerpo, mis articulaciones, y mi boca estaba como adormecida, una suave lluvia caía sobre mi piel tratando de mitigar el dolor.

Me desperté y comprobé que la lluvia era lo único real de mi situación, pues llovía abundantemente, estaba totalmente empapada y dolorida y el viento agitaba los árboles a mi alrededor, no se oía ni un solo ruido humano.

La lluvia arreciaba y mi dolorido cuerpo agradecía aquel bálsamo sobre mi escarnecida piel, la funda de mi cabeza, de cuero, me pesaba enormemente y pronto recupere la sensibilidad de mi lengua pinzada y unida a la cadena que dolorosamente recordé, se unía a mis pezones, al tratar de levantar la cabeza para que el agua me mojara la boca.

Mis brazos y piernas estaban entumecidos, pero note que mi postura no era la misma que cuando me dormí, ya que mis rodillas se apoyaban en el suelo mojado, aunque mis brazos seguían atados tras el árbol, pero separados de mis tobillos.

No podía ver nada pero oía la lluvia y el viento a mi alrededor y azotando mi maltrecho cuerpo.

Me parecía escuchar ruidos entre los matorrales, seguía allí atada a aquel árbol, casi fundida con el barro bajo mis pies y rodillas, me dolía todo y solo oía ruidos, la lluvia y el viento. Estaba aterida tenia frío… y miedo.

No se cuanto tiempo paso, empecé a llorar despacio, allí perdida echaba de menos mi mundo mi gente, mi casa, mi marido…

Oí un ruido como de un caballo, y alguien que se acercaba, me pesaba el capuchón de cuero empapado en agua que se metía hasta mis entrañas, oí las voces y pronto los caballos detenerse, voces de hombres y note como me desataban, estaba entumecida, el hombre me cargo al hombro y luego sobre la silla de un caballo, me ato como un fardo las muñecas y tobillos y me ato con cuerdas al caballo, este empezó a moverse, y al rato galopaba mientras yo botaba y parecía irme a caer con el miedo de ser pisoteada por el animal, fueron unos minutos que se hicieron eternos.

Seguía lloviendo, estaba desnuda y aterida, cuando entramos en un recinto a cubierto.

El hombre me desato del caballo y me dejo resbalar atada como estaba hasta dar en el suelo con mi cuerpo sobre la tierra. Me quito la capucha y poco a poco me acostumbre a la luz, fuera se oía el viento y la lluvia, estábamos en un recinto circular como de piedra muy amplio con una enorme hoguera en medio, ya había empezado a notar el calor.

El hombre que era el ayudante de mi amo, vino hacia mí, me pregunto si tenía frío, asentí con la cabeza. "Bien" me dijo, "pronto estarás caliente" y sonrió.

Dio una voz y aparecieron dos hombres con un grueso palo de madera y unas cuerdas. Aprovechando mis ataduras me ataron al palo por las muñecas, rodillas y tobillos y lo levantaron en volandas llevándome hacia el fuego.

Mire aterrada, una enorme cucaña se levantaba sobre el fuego y por lo que deduje yo sería la pieza a asar. Sentí terror y empecé a gritar y a llorar. El hombre se acercó a mi y me dio una bofetada "Cállate zorra" me dijo abofeteándome de nuevo "solo queremos que te calientes un poco" y les hizo un gesto a los dos hombres que me colocaron sobre la cucaña, que tenia una manivela.

Notaba el calor del fuego bajo mi espalda, pero no me quemaba, solo notaba un calor como de una estufa cuando te acercas mucho.

Uno de los hombres empezó a darle vueltas a la manivela, veía el fuego bajo mi cuerpo al pasar boca abajo, y lo sentía en mi espalda o en mis pechos, pero aunque notaba el calor que empezaba a ser asfixiante haciéndome sudar, no sentía que me quemara.

Mis pensamientos se rompieron de pronto por un silbido seguido de un impacto en mis nalgas, un látigo de cuero largo y fino acababa de marcar mis glúteos, el hombre lo manejaba con habilidad mientras yo giraba en la cucaña, y así casi todo mi cuerpo fue marcado por las finas líneas de aquel látigo mientras mi cuerpo sudaba a chorros y mis energías volvían a difuminarse en el tiempo.

Cuando desperté, estaba tumbada boca abajo en el suelo de tierra, mis muñecas y tobillos atados a sendos postes en una perfecta "X", el fuego estaba un poco más allá y sobre el la cucaña, ahora llevaba en su vara una autentico animal, una cabra o algo así, pelado y desollado que a una distancia menor del fuego, crepitaba mientras empezaba a dorarse.

Levante un poco más la cabeza y vi unas muescas en los postes a los que estaba atada, mi pelo sucio caía a un lado de la cara y mi vientre y mi sexo se pegaban al suelo de tierra húmeda. Volvieron los hombres junto a mí y fueron levantando mis ataduras hasta la tercera muesca de los postes, con lo que quede en suspenso en el aire a uno metro del suelo más o menos.

Apareció mi amo, con el temido látigo de cuero de un solo hilo, Se acerco a mi cara "¿esta sufriendo bastante mi zorrita?" me miro despacio "después de este entrenamiento serás capaz de aguantar cualquier tipo de castigo bajo cualquier circunstancia y situación, serás una verdadera esclava dispuesta siempre para tus amos".

Se paseo a mí alrededor y sin avisar descargo su látigo en mi espalda enrollándose a mi cuerpo y lacerando también mis pechos que colgaban obscenamente. Iba a protestar cuando una nueva sorpresa me hizo gritar: un fuerte chorro de agua caliente a presión golpeo sobre mi sexo, haciéndome dar un respingo, tras el cual un nuevo latigazo recorrió mi espalda y costados. El chorro siguió aumentando la presión sobre mi sexo y creo que entrando dentro de mi vagina, causándome espasmos de placer y dolor simultáneos, mientras el látigo seguía marcando mi piel.

La temperatura del agua cambiaba súbitamente de fría a caliente, mis orgasmos se confundían con el dolor del látigo y la presión del agua, pero cuando hacia ademán de rendirme mi amo se plantaba frente a mi y me abofeteaba para despejarme.

También mis tetas suspendidas y sensibles sufrían a veces del chorro a presión pareciendo que se me iban a arrancar o recibían un latigazo de refilón que era mucho más doloroso si cabe.

Después me he enterado que esas sesiones eran apenas de 3 o 4 minutos, pero a mi me parecían eternas.

Cuando mi cuerpo no aguanto ya más presión y estalle en un alarido de placer y dolor en un orgasmo que no he vuelto a sentir, el agua paro, los latigazos pararon y los hombres me bajaron a ras de suelo, donde mi cuerpo reposo unos minutos sobre el embarrado suelo.

Allí permanecí algunos minutos que me sirvieron de relax, pero no tardaría mucho en volver a ser consciente de mi condición de esclava.

Pasado ese espacio de tiempo, me desataron y me llevaron casi arrastrando hasta un especie de establo, allí un caballo movía una noria de agua que servia para abastecer a los hombres de mi amo.

Me ataron a un poste por la cintura en un rincón y me pusieron un plato con arroz, una especie de salsa y algunas hierbas. Con las muñecas atadas entre si, al igual que los tobillos me indicaron que debía comer con las manos, cosa que hice. No recordaba ya el tiempo que hacia que no comía y me sentía desfallecida.

Devoré el plato con fruición ante la risa de los presentes que me pusieron otro, esta vez con más hierbas de las primeras, una especie de hojas de menta pero dulces, que me tonificaban.

Pero aquel momentáneo descanso y recuperación de fuerzas, era para afrontar adecuadamente la siguiente etapa de mi entrenamiento como esclava.

sábado, 10 de abril de 2010

OBJETO DE CAMBIO (V)

Al mismo tiempo el hombre se volvió hacia mi…


"Bienvenida Signora…" dijo dejando el contraluz que me impedía ver su rostro y acercándose a mi…

Me quede petrificada… no podía ser !!!… aquel hombre…!!!, otra vez no…!!!

"Sorprendida…?" dijo con una sonrisa que me dejó helada, "quizá no esperabas verme tan pronto querida…", dijo rodeando la mesa y acercándose a mi…

Era él… el hombre que había dirigido mi tortura la noche anterior, y allí estaba yo ante él, sorprendida, sin saber que hacer… "Cómo…?", balbucí mientras las lagrimas acudían a mis ojos…

"Como has llegado aquí…?" termino él, mientras me cogía, eso sí suavemente por los brazos…

Yo asentí con la cabeza, mientras una sensación de rabia, de miedo y de angustia se apoderaba de mi ser…

"El destino… mía donna… el destino…" dijo sonriendo y atrayéndome hacia sí, en un abrazo que yo demasiado sorprendida no pude resistir…

Me besó en el cuello y luego lentamente su boca fue buscando mi boca…

Yo no quería luchar… en es momento me acordé de mi marido… estaría él implicado en aquella situación o le habían engañado cuando pidió el coche…?

No podía creerlo, y mientras tanto aquel hombre abrazándome y besándome…

Sentí su lengua dentro de mi boca, buscando frenética cada rincón… me resistí al principio, pero luego decidí disfrutar, en lo que pudiera de la situación…

Tras el intenso morreo y sintiéndome relajada, el hombre se separó de mi… "recuerdas mi promesa de anoche…?, la de hacerte una Puta de lujo…?, pues bien hoy es el día señalado para iniciar tu carrera…"

"Pero mi marido…" dije yo con un hilo de voz…

"Tu marido…" dijo el mirándome fijamente," no pinta nada en esta historia… al menos de momento, tu eres una propiedad mía, una propiedad más de Don Vicenzo, que yo usaré a mi antojo… hasta sacarle buenos beneficios y después ya veremos cual es tu futuro…" dijo sonriendo y volviéndose hacia la mesa…

Mi marido no estaba implicado…!!!, era sin duda la noticia mejor desde que llegara a aquella casa…

"Señorita… "dijo por un interfono… "está listo el coche…?" y mirándome de arriba abajo continuó, "En ese caso, ya salimos…"

Se acercó a mi y tomándome suavemente, pero con decisión, por el brazo me llevó hacia la puerta…

Ahora recordaba la cara del chofer, era uno de los hombres de la noche anterior…!!!!

Me hizo subir al coche y el entró tras de mi…

El vehículo se puso en marcha y enfiló hacia la ciudad.

Ya era casi totalmente de noche y cuando llegamos al núcleo urbano, las luces de sábado, parecían brillar alegres para los que en la calle disfrutaban de su tarde de descanso, pero para mi pasaban centelleantes a través de los cristales semitintados del coche…

Llegamos a una calle céntrica y el coche se detuvo frente a un local muy iluminado con luces parpadeantes…

El chofer se bajo del coche y nos abrió la puerta…

Al salir comprobé que el lugar era un sexshop de esos con actuaciones en directo…

Vicenzo me ayudo solicito a bajar del coche… "No trates de hacer ninguna tontería pues lo pasaría muy mal… y tu marido a lo mejor peor que tú…" dijo apretando firmemente mi brazo, mientras sonreía a un imponente negro que nos abría la puerta del local…

Entramos en una especie de teatro, donde el ir y venir sobre todo de hombres solos era constante y con paso rápido avanzamos hasta una puerta situada a un lado del mismo…

Traspasamos la puerta, y entramos en una especie de camerino de artistas… me pareció oír el murmullo del publico al otro lado de una cortina roja situada a la derecha del cuarto…

Vicenzo me miro detenidamente allí de pie…" sin duda hoy va a ser tu gran lanzamiento…" y diciendo esto me empujó a través de la cortina…

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La dirección que me había dado Vicenzo por teléfono estaba situada en pleno centro de la ciudad…

Al detenerse el taxi, frente al numero indicado, comprobé con sorpresa que se trataba de un sexshop con actuaciones en vivo…

Me quede perplejo, y el hombre de la puerta, un enorme y musculoso negro de casi 2 metros sonrió y me hizo un gesto de que me acercara, cosa que hice casi como un autómata…

"El señor busca algo fuerte…?" me pregunto sonriendo…

Yo le miré desconcertado…

"Pues en la sala 3 va a comenzar un numero que sin duda le interesará…" continuó franqueándome la puerta…

En el maremagnun de personas que deambulaban en el interior bajo una luz tenue y destellos rojizos, busque la sala 3… "Hoy Gran estreno..." decía un rotulo luminoso sobre la numerada puerta, "… "¡Sometida!"…

martes, 30 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VII)

Esclava en África VII



Follada en el desierto.

Desperté toda dolorida y magullada sobre mi celda de suelo de paja. Se oía fuera el rumor de los nativos, pero no sabía que hora era.

Mire mi cuerpo atado sobre el suelo con grilletes en postura fetal y comprobé sobre mis muslos las señales del látigo, algunas con sangre seca tras la laceración, mi espalda me escocía y dolía a rabiar por lo cual imagine esas mismas marcas y heridas en ella y en mis también ardientes nalgas.

Mis pechos estaban abrasados por el sol y yo toda estaba como enfebrecida por el castigo y a la exposición al sol.

De pronto se abrió la puerta de la celda y mis conocidos vigilantes llegaron con unas esponjas y agua, mientras hablaban entre ellos y tras ponerme una mordaza para mitigar mis gritos, empezaron a limpiarme con las esponjas y el agua, sin hacer caso de mis gemidos de dolor.

Me desataron y levantaron y me pusieron una especie de corset, que levantaba mis pechos, pero con una especie de asa en ambos costados.

Me hicieron calzar unas babuchas de tacón alto y taparon mi cabeza con una especie de capucha que solo dejaba mi nariz y mi boca libres.

Me colocaron unos grilletes en tobillos y muñecas que unieron con cadenas entre si y una especie de cinturón también hecho con cadenas que cubría mi sexo y ano, así como un collar de hierro, que comprimía mi garganta.

Me sacaron al exterior. Olía bien el aire y aunque no podía ver me dio sensación de ya anochecido, al menos la temperatura no era tan alta y no notaba el abraso del sol, y corría una suave brisa. Oí el ruido de un motor en marcha y los hombres me hicieron subir a la parte de atrás de una especie de camioneta que se puso en marcha.

Yo iba arrodillada y apoyada sobre uno de los laterales de la caja del camión. El vehiculo se puso en marcha y durante varios minutos circulamos bastante rápido por un suelo desigual que me hacia tambalearme, dar tumbos y golpearme contra el suelo del coche entre las risas de mis captores.

De pronto en la lejanía se oyeron risas y música de tambores, como una gran fiesta.

Nos acercamos hasta que el ruido se hizo cercano, oí una explosión de jubilo y grandes gritos todos de hombres.

El coche se detuvo y unos brazos fuertes me levantaron en volandas y me depositaron en el suelo, note un tirón de la cadena que se unía al collar de mi cuello y seguí su tirón.

Casi de inmediato sentí muchas manos sobando mi cuerpo y gritos de hombres que no entendía y que me daban azotes en las nalgas o me tiraban de los pezones y el pelo, o tanteaban mi sexo encadenado.

Uno de los hombres que me llevaban les hizo callar y tiro de mi cadena, me hizo inclinar sobre una especie de mesa o tabla y note como ataban mis brazos y mis piernas bien abiertos a las posibles patas de aquella mesa.

Se hizo el silencio, después uno de los hombres hablo con autoridad y la música y los gritos y risas volvieron a sonar con fuerza, aunque yo imaginaba que la parte fuerte de la fiesta sería yo.

Efectivamente en unos minutos note como me levantaban la cabeza y una polla entraba en mi boca que era follada literalmente por aquel miembro, al tiempo otra polla entraba en mi coño, y para completar la fiesta alguien se encargaba de forma irregular de azotar mi culo y espalda con un látigo.

Fue cuando descubrí para que sirvieran las especies de asas de mi corset, en ellas se agarraban los hombres para poder clavarme con más fuerza.

“La fiesta” duro largo tiempo, yo deje de disfrutar del placer al segundo polvo y mi boca pastosa de babas y semen, estaba como acorchada, me dolía la espalda y las nalgas de los latigazos, pero si pude diferenciar que algunos hombres me follaban con preservativo y otros no, aunque a partir del sexto o séptimo perdí toda sensación en mi sexo.

Cuando estaba medio aturdida y parece que ya se habían divertido, me rociaron con varios cubos de agua y me desataron de la mesa.

Me pusieron en pie y ataron mis tobillos entre si y mis muñecas por detrás de un árbol. Yo seguía con la cabeza tapada y solo mi nariz y boca al aire. Mi boca era una pasta de semen y saliva, tenia la lengua como dormida.

El hombre volvió a mandarles callar y les dijo algo, todos gritaron y unos segundos después mi cuerpo empezó a recibir latigazos desde varios puntos distintos que laceraron mi vientre, mis pechos, mis costados, la intensidad era diferente pero el dolor se hacia cada vez más agudo, no se el tiempo que estuvieron haciéndolo pues había perdido la noción del tiempo.

Cuando se cansaron de azotarme, yo sentía mi piel muy lastimada y caliente, me desataron del tronco, pero con los tobillos aún atados entre si, me pusieron una cuerda a modo de collar al cuello, no recuerdo cuando me habían quitado el collar que llevaba, y empezaron a tirar de mi. Trate de andar a saltitos y ellos se reían y me daban palmadas en el culo, pero cada dos por tres tropezaba y caía al suelo, arañándome todo el cuerpo con la tierra y las ramas, pues al caer el que tiraba de mi me arrastraba unos metros por el suelo.

Pasado un rato deje quizá de interesarles como diversión, así que me sacaron arrastrando de allí, pues note alejarse las voces de los hombres y solo un par de ellos me acompañaban.

Me pusieron en pie y me desataron los tobillos, pero era para torturarme una vez más.

Esta vez me ataron con la espalda pegada a un grueso tronco, y supe que era grueso pues ataron mis brazos por detrás del mismo abrazándolo y no lo abarcaba con el consiguiente dolor al estirarlos.

Hicieron igual operación con mis piernas doblándomelas hacia arriba a ambos lados del tronco y uniendo mis tobillos con mis muñecas, como si estuviera arrodillada en el aire, quedando así atada al árbol. Pero no habían acabado, pues después de un rato, regresaron para atarme los pechos entre si con una cuerda y colocaron unas pinzas con una cadena sobre mis pezones. La cadena la unieron a una pinza que habían colocado en mi boca. También colocaron sendas pinzas en los labios de mi sexo y las unieron entre si mediante una cadena que ataron por detrás del árbol, estirando mis labios y dejando mi coño abierto.

Para mantenerme despierta intente sentir cada rincón de mi organismo y es curioso como cuando tienes un sentido, en este caso mi vista, disminuido se potencian los demás.

Una vez terminaron me dieron unos cachetes en mis ya entumecidos pechos y se alejaron.

A pesar de la postura el cansancio me hacia desear dormir. Pero el miedo también se apoderaba de mí. Oía ruidos entre la maleza cercana, como de animales o algo arrastrándose y empecé a pensar en serpientes o reptiles o cualquier animal.

El pánico se apoderó de mí, pero no podía sino gemir, ya que mi lengua estaba pinzada con la cadena que se unía a mis pechos que ya casi no sentía.

No podía ver, pero mi nariz trataba de mantenerme conectada con mi entorno.

Se oían a los hombres en la lejanía, con su música y sus gritos y risas.

El cansancio era muy fuerte, me dolía todo el cuerpo, mi sexo estaba como abotargado, imaginaba mis labios vaginales inflamados y enrojecidos. La postura no era muy cómoda, pero el agotamiento y el sopor iban apoderándose de mi cuerpo. Sabía que si me dejaba llevar me desmayaría o me aletargaría aunque al distenderme las cuerdas se clavaban dolorosamente en mi carne, pero empezaba a estar muy cansada y como mentalmente perdida.

Recordaba medio en sueños que yo tenía una vida en otro país, una familia y que la lujuria y la excitación me habían llevado hasta aquel rincón de África, donde habían abusado de mi sin piedad e incluso podía dejar mi vida.



Con el ruido del bosque alrededor, una nube negra fue invadiendo mis sentidos y me transportó a otro lugar, mi última sensación fue mi cabeza cayendo hacia adelante.

domingo, 7 de marzo de 2010

DE FIEL CASADA A... (VI-II)

(Capitulo VI: Videosexo controlado, segunda parte)


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Creí que mi culo se desgarraba para dejar entrar aquel ariete de cuero negro, que se fue abriendo paso en mis entrañas, hasta que le oí gritar


"ya estas empalada...guarra...", y comprobé horrorizada al dejar incorporarme a medias, la rigidez de aquel instrumento en mi interior, del que solo se veía fuera de mi culo, la correa con la que se sujeta a la muñeca.

"y ahora...!", seguía gritando fuera de si mientras me daba la vuelta y me apoyaba sobre el borde de la mesa, con lo cual aquella vara de cuero me hacia sentir plena casi hasta los intestinos,"...ahora...me la vas a chupar un rato", y diciendo esto se quito el calzoncillo.

Yo creí que me moría al ver aquella porra de carne no tan larga pero si enormemente gruesa, que cogiéndome con ambas manos la cabeza, me obligo a engullir hasta las bolas.

Cuanto mas chupaba mas gorda me parecía aquella manguera que ocupaba toda mi boca provocándome nauseas, cuando su glande golpeaba contra mi garganta, y trataba de respirar pero Miguel me mantenía firmemente sujeta la cabeza sobre su enorme aparato.

Pareció aflojar un momento, lo que aproveche para coger aire y 'pedirle que me sacara el consolador policial de mi culo, a lo que pareció acceder.

Me giro y tirando de la correa, lo saco de un golpe, lo que me produjo un sorprendente orgasmo, que le dejo perplejo...

"te ha gustado zorra!", me dijo poniéndome la porra húmeda de mis jugos ante la cara,"...luego te la meteré otra vez, pero esta vez por el coño, después de que te haya follado...", y diciendo esto, me tumbo sobre la mesa y de un solo golpe mientras me levantaba las piernas al cielo, me endoso su enorme instrumento a través del coño.

La verdad es que antes de que el vertiera toda su leche en mis entrañas me corrí como nunca y comencé a abrazarle y besarle, lo cual le calmo un poco, aunque no cesaba de insultarme y decirme cosas que me iba hacer.

Cuando por fin se corrió, se apoyo sobre la mesa mientras yo me deslizaba hasta el frío suelo donde con la falda a medio quitar y mis manos esposadas a la espalda me quede unos momentos aturdida, mirando desde abajo aquel chorreante miembro que había dejado su carga de sexo dentro de mi vagina.

Fueron unos minutos, tras los cuales, Miguel se incorporo del todo y se dirigió hacia otra puerta que yo no había visto.

Poco después oí ruido de agua como de una ducha, y tras unos minutos le vio salir con una toalla a la cintura, mirándome sonriente...

"no querías marcha?...pues creo que has tenido una poca...verdad?", me decía mirándome con sorna,"así que, así ascienden las putitas como tù en esta empresa!...

"cuantos ejecutivos te han pasado por la piedra?", me preguntaba mientras cogiéndome de nuevo por los pelos me tiraba de espaldas sobre el sillón,...y no me digas que ninguno, porque no me lo creo".

Cuando pude hablar mientras el se sentaba a horcajadas sobre la silla de control y encendía un cigarro, le conteste,"pues aunque no te lo creas, aun no me he follado a ninguno, pero en cualquier caso seguro que no son tan bestias como tu..."

"zorra...tu viniste aquí buscando tomarme el pelo y te has llevado una sorpresa...) o no?"

"No...", le dije,"...yo vine aquí dispuesta a que me follaras y lo he conseguido...)satisfecho?"

Se levanto y se acerco a mi,"mira tía, este será el principio de una larga relación, sexual por supuesto, puesto que pienso follarte no solo alguna vez mas esta noche, sino muchos días mas...) entendido?"

En ese momento descubrí que también me iba el sado, pues aquello me gustaba.

Se acerco y levantándome me llevo hacia el cuarto,"y ahora desnudate y tumbate en la cama como una niña buena pues aun queda mucha noche por delante", y mientras decía esto me quito las esposas...

Yo dude un momento, por lo cual acercándose a mi me tiro de la falda y me quito la camiseta.

Volví a sentir esa vergüenza del sexo, el cuerpo a disposición de un extraño ante mi, que me había follado a placer, pero seguía siendo un desconocido para mi.

"La verdad!, me dijo, "es que estas para comerte...y no solo el coño, sino el culo, las tetas...no tienes desperdicio", y mientras me empujaba hacia uno de los catres, volvía a ponerme las esposas que esta vez sujeto por un extremo a uno de los barrotes de la cama.

"No te muevas que ahora vuelvo"

Poco después volvía para traerme un café, y con otro par de esposas amarro mi tobillo contrario a los pies del camastro con lo cual no podía moverme.

Me fue vertiendo el café sobre los labios, mientras me miraba de arriba abajo,"...de verdad...eres todo un ejemplar...no me extraña que en la compañía todos quieran joderte...no me extraña".

Cuando termine de beberme el café, salió y apago la luz,"duerme un rato si quieres, puesto que en cuanto mi instrumento este dispuesto, te voy a follar otra vez", y salió dejando la puerta entreabierta.

Yo pensé en las situaciones por las que estaba pasando y en como acabaría aquello, de pronto interrumpió mis pensamientos, la voz de Miguel que hablaba por teléfono con alguien en la sala de control...

"Si tío...y no veas como esta...la tengo esposada en uno de los camastros del cuartete...no, no creo que diga nada...le va la marcha...seguro...ya lo veras...hasta luego"

De aquella conversación deduje que me aguardaba una noche mucho mas movida de lo que esperaba.

Me quede medio dormida y me despertó el timbre del teléfono...

"Si dígame...", escuché contestar a Miguel,"...si esta aquí, pero esta trabajando en su despacho y ha dicho que no le pasen llamadas...como...ah Javier...bueno se lo diré...no, creo que se quedara aquí toda la noche...si, tiene mucho trabajo pendiente...bueno, se lo diré...buenas noches"

Descubrí que Javier había llamado, pero Miguel había toreado perfectamente el toro...vaya si me iba a quedar toda la noche...pero atada a aquel camastro!...y respecto a lo del trabajo pendiente me lo imaginaba...

A los pocos minutos oí una llave en la puerta electrónica de la sala y el ruido de la silla de Miguel al levantarse, creí escuchar un par de voces diferentes a la de Miguel, riendo y bromeando...

"Bueno nos tomaremos primero unas cervezas...y luego veremos ese mirlo blanco que tienes escondido, cabrón..", decía uno de los recién llegados,"...tío yo quiero verla primero...para las cervezas siempre hay tiempo... y es verdad que la tienes atada...? eres un cabrón!",escuche al segundo.

Oí unos pasos y de pronto me cegó la luz.

Allí en el borde de la puerta dos enormes tíos, sin duda en seguridad escogen a los mejores, me miraban mitad divertidos, mitad deseosos de poner sus manos sobre mi...sus manos o lo que fuera...

"Hola preciosa...", dijo uno de ellos acercándose a la cama,"carajo...vaya ejemplar!", exclamo el otro tras el,")es o no es como os había dicho?", les pregunto Miguel desde la puerta... con el tono del cazador que enseña su pieza cobrada...

"vaya que si lo es, esta como un tren y ademas tiene pinta de viciosa...verdad guarrona?", dijo el primero arrodillandose y cogiéndome la cara,"mira rica me llamo Vicente, y este de aquí abajo...", y se toco la entrepierna,"se llama vicenton y esta deseando conocerte profundamente..."

El otro recién llegado se acerco por el otro lado,"...también mi picha esta lista, yo me llamo Guillermo...y tu?".

Yo me quede cortada, ibas a responder cuando Miguel interrumpió,"(venga tíos, dejarla descansar un poco, así nos podrá satisfacer a los tres, vamos por esas cervezas!", y apagando de nuevo la luz, salieron de la habitación.

Les oí reír y bromear al otro lado de la puerta durante bastante rato, al cabo de este tiempo oí a Vicente decirles,"...bueno tíos vamos a tirarnosla de una vez, antes de que estemos mas borrachos...", y les oí acercarse al cuarto.

Volvió a cegarme la luz, y vi el primero a Vicente quitándose la camisa, bajo la cual volví a ver un musculoso cuerpo, se dio cuenta y me dijo"...)te gusto verdad?...pues esto no es nada comparado con lo que guardo aquí debajo...", y diciendo esto se quito el pantalón y los calzoncillos. Me quede alucinada pues allí había màs de 20 cm de dura, y erguida carne, dispuesta a penetrarme...por donde?.

En ese momento entro Miguel,"...venga tío ya se la has enseñado...es que eres un obseso...", y cogiendole de un brazo trato de sacarle del cuarto,"...vamos a cumplir lo pactado, el que gane esta mano de cartas se la tira primero...", y lo saco de la habitación.

se estaban jugando a las cartas ser el primero en follarme!

Pasaron unos minutos y escuche a Guillermo gritar,"(mía...tío...esta mano es mía...y esa puta también...", poco después entraba quitándose la ropa en el cuarto y sin pensarselo dos veces se tiro sobre mi en la cama, mientras con la mano derecha me magreaba las tetas, con la izquierda colocaba su instrumento en la entrada de mi coño, y de un golpe me lo metía hasta los cojones.

Empezó a besarme en el cuello, las tetas, la boca, mientras seguía su frenético mete saca en mi coño, mientras escuchaba a Miguel y Vicente jalear y cantar las arremetidas, sobre mi cuerpo, de Guillermo.

"...siete...ocho...nueve...diez...(venga tío correte ya que todavía nos toca a nosotros!", decían ambos entre risas.

De pronto Vicente exclamo,"bueno tito el ya la ha empezado a follar, porque vamos a esperar, que nos la chupe mientras tanto", y diciendo esto se colocaron a ambos lados de mi cara poniéndome sus enormes y duras pollas casi al unísono en la boca.

Aquello me gustaba y empecé a correrme como una loca con las embestidas de Guillermo, hasta que me inundo de leche las entrañas, casi sin darme tiempo a reponerme, fue Vicente el que ocupo el lugar de Guillermo en mi coño mientras seguía mamandosela a Miguel.

Guillermo salió fuera del cuarto a seguir bebiendo.

Yo seguía esposada a la cama, así que era un juguete para aquellos fornidos, y bien armados machos.

Vicente también se corrió, y mientras salía del cuarto, fue Miguel quien ocupo su lugar. De un golpe me la endiño toda, mientras me decía cosas al oído y me magreaba las tetas

"pero que buena estas...vaya par de domingas, da gusto manosearlas...)te las habrán magreado muchas veces?...(venga tía muévete que estas muerta y mi polla quiere ritmo!...(vamos tía, mueve el culo, arriba y abajo, con energía!...así...así, venga que te voy a ahogar el coño con mi leche...(vamos puta muévete!...venga...venga...!"

Yo me movía según el me pedía y logre correrme al menos dos veces mas antes de que el dejara todo su semen en mi vagina y entre mis muslos,"...vas aprendiendo zorrita...vas aprendiendo...pero aun te queda mucho que aprender esta noche", y sonriendo salió del cuarto.

Yo llevaba ya cuatro polvos encima y un empalamiento, así que estaba rendida.

Pero aun me aguardaban algunas sorpresas.

Paso un rato en el que les oía reír y contar guarrerías...

"Que gozada de tía tu...como la chupa, esta es una mamona experta...y como se mueve, si casi tu no tienes que hacer...se ve que esta le da a menudo...pero tenemos que disfrutarla mas..."

De pronto y tras un silencio, Vicente exclamo,"(tíos y si la hacemos saltar!", yo me quede en silencio pues no sabia lo que era eso,"(no tío no seas borrico!", decía Miguel,"(que si tío, controlando, podemos pasarlo da buten!", tercio Guillermo, "bueno", accedió Miguel, "pero yo controlo el tema, no quiero historias".

Estaba tratando de adivinar que era eso de saltar, cuando entraron los tres en la habitación.

Miguel llevaba unos cables muy finitos con unas pinzas al final unidos a una especie de batería pequeña, que coloco junto a la cama,"mira tía, te vamos hacer bailar un poco, no pasa nada pero es una sensación que veras como quieres repetir", y mientras decía esto me coloco una de lasa pinzas enganchada a un pezón,"si tía!", dijo Vicente,"veras que guay...

Me colocaron la otra pinza en el otro pezón, mientras me soltaban el tobillo esposado, pero me esposaban la otra mano.

"lista?", me pregunto Miguel, yo no sabia de que iba, así que tímidamente asentí con la cabeza, y entonces empecé a sentir un hormigueo en los pezones que comenzaron a ponerse grandes y duros, mientras una corriente muy suave se desplazaba por mi cuerpo y me hacia dar pequeños saltitos sobre la cama.

"(funciona tío, funciona...mira como salta, dale mas...!", decía Vicente que tenía ya un nivel de alcohol, mas que considerable.

"(eso, eso!...dale mas...", añadía Guillermo con expresión sádica.

Yo me sentía como electrificada, y notaba como todos los pelos de mi cuerpo se erizaban, mientras el volumen de mis pezones crecía poco a poco, como yo nunca lo había visto.

De pronto ceso la corriente,")que tal? me pregunto Miguel, yo aun estaba electrizada y sobre todo alucinaba con el tamaño y dureza de mis pezones.

Miguel me quito las pinzas, y Vicente se lanzo sobre mis tetas mordisqueando y chupando aquellos duros picos de mis pechos, que parecía que nunca iban a volver a su planario estado original.

Entonces fue cuando me corrí de la forma mas brutal y salvaje hasta ese momento.

Mis gemidos excitaron a los tres hombres, y mientras Guillermo se colocaba debajo de mi y me endosaba su miembro por el culo, Vicente seguía chupando aquellos picos duros y enormes, y Miguel se colocaba entre mis piernas y me ensartaba con su dura polla hasta el fondo de mi vagina.

Me debí correr como seis o siete veces mientras ellos eyaculaban por todos mis agujeros, ya que tras dejar mis tetas, Vicente me había metido a su vicenton en la boca.

La experiencia me dejo exhausta.

Cuando me hube repuesto, pasados unos minutos en que ellos siguieron con sus risas y sus cervezas, volvieron de nuevo.

Esta vez era Miguel quien llevaba una especie de radio portátil, que sujeto con esparadrapo sobre mi ombligo, con un cable que colgaba justo delante de mi coño.

Entonces me introdujo una especia de huevo dentro de la vagina.

"Junta las piernas", me dijo,"y ahora sin separarlas comienza a moverlas como si fueras en bicicleta", el primer movimiento me hizo gemir, pues una descarga eléctrica recorrió mi vagina,"(sigue pedaleando...veras como te gusta", insistía Guillermo.

Trate de repetir el movimiento y otra descarga me sacudió internamente, otra vez mis pezones se endurecieron, y mientras Miguel me obligaba a seguir "pedaleando", cada pedalada era una descarga eléctrica lo suficientemente sensible como para hacer que me corriera, una vez que fui enlazándolas una tras otra.

Tras correrme un montón de veces , me quitaron los aparatos, y Miguel me dijo que podía vestirme y marcharme, pero que durante las próximas semanas debía dejarme follar por los tres, al final del trabajo.

Cuando mire el reloj eran las seis de la mañana, Guillermo y Vicente me acompañaron hasta la puerta de mi coche, no sin haberme magreado y manoseado sin reparos por el pasillo, y medio follado ambos, vestida, en el ascensor, luego sabría que Miguel desde el control, grabo sus manoseos y follada en video, en el ascensor y casi en mi propio coche.

Llegue a casas cerca de las siete de la mañana, todos dormían, me di una ducha y me metí en la cama, efectivamente como me prometió Miguel, aquella noche había vivido y aprendido nuevas sensaciones.

Alterne las folladas con mis guardianes en casa, con las de mis "escoltas" del trabajo, y los caprichos de don José, durante mas de 10 días, hasta que le dije a Miguel que no me importaba seguir follando con el, pero fuera del trabajo y pasando de Vicente y Guillermo.

Pero nuevas sensaciones en el sexo me aguardaban cuando hacia mas de un mes que mi marido me había dejado a cargo de aquellas gentes insaciables.

sábado, 6 de marzo de 2010

lunes, 1 de marzo de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

OBJETO DE CAMBIO (II)

OBJETO DE CAMBIO...

La Iniciaciòn (II)

Cuando se corrio, llamò a otro de sus secuaces y le dijo que también me diera por culo...

“Hay que abrir ese agujero como si fuera un pozo... no sabes lo que se valora una buena enculada.. así que… dale duro!!!… sin compasiòn!!!… hasta que grite como una loca…”, le dijo a mi nuevo enculador…

“Si jefe…” le contestò el hombre mientras me embestia como un bulldozer… metiendome su màs que considerable aparato, hasta los cojones…

Los otros dos hombres le jaleaban…

“Venga màs fuerte!!!… aplastale las tetas contra el coche… duro con ella!!!…”

El chaval se estaba empleando a fondo y ya el dolor y el placer se entremezclaban en una sensaciòn que me hacia temblar y gemir de forma desesperada…

“Asi…Luigi…así… se lo estas abriendo bien…sigue….” le dijo el jefe…

Se volvió hacia mi marido y le preguntó que donde estaban las herramientas del coche...

Este le dijo que en el maletero, y alli se dirijiò...

Mientras un nuevo hombre había tomado el relevo del anterior en mi ya dolorido trasero, y el semen vertido en el me fluia abundante del culo, cayendo por mis muslos y piernas e impregnando mis medias...

Cuando el cuarto hombre, estaba terminando su faena, vi como llegaba el jefe con las pinzas de arrancar la bateria...

“Vamos a jugar un poquito, zorrita...”, me dijo mientras me desataban y me colocaba las pinzas en los pechos.

Entonces me desnudaron totalmente y me hicieron arrodillar delante de mi marido y uno a uno me hicieron chupar sus pollas, en su misma cara.

Cuando ya estuvieron a punto, me tumbaron en el suelo ante mi marido y se corrieron todos sobre mi cara y mi cuerpo…

Despues el jefe conectó las pinzas a un cable que habian conectado a su vez en el encendedor del coche, durante milesimas de segundo...

… pero lo suficiente como para que una sacudida electrica recorriera mis pezones que se pusieron aùn màs grandes y duros, así como todo mi cuerpo...

Tras repetir la operaciòn un par de veces... me tumbaron boca arriba sobre el capò del coche, atandome las muñecas a los retrovisores exteriores, una a cada lado, abriendome bien de piernas, atando mis tobillos a los bajos del coche y el jefe le pidiò a uno de sus secuaces la maquina de afeitar...

Yo me quedè alucinada, pero efectivamente el hombre, sacò de un bolsillo una rasuradora electrica que conectaron al encendedor del coche, y empezaron a rasurarme mi cuidado coño, que yo personalmente mantengo con poco pelo, hasta que quedò completamente pelado...

Todos reian mientras tanto...

“Como una niña...” y los cuatro me lo manoseaban “…te hemos dejado el chichi que està diciendo... Comeme!!!” decían entre grandes carcajadas...

En ese momento, apartando a los demás, el jefe se colocó entre mis piernas y comenzò a chuparmelo...

Yo crei que me moria...de placer...pero mi disfrute se viò cortado cuando escuchè gemir a mi marido...

Los otros tres hombres, mientras su jefe me comia el coño y yo atada sobre el capò del coche no podia hacer mas que retorcerme de placer... habian desatado a mi marido y le estaban dando una paliza...!!!

Yo trataba de ver que pasaba, pero en mi posiciòn era imposible, mientras aquel hombre seguia trabajandose mi entrepierna con una maestria increible... creo que me corrì un par de veces, antes de que el hombre se levantarà y bajandose denuevo los pantalones me endosara su aparato por mi màs que humedecido coño...

Cuando se corriò y yo notè como su liquido salia entre mis muslos sobre el capò del coche, les gritò que dejaran ya a mi marido, al que trajeron todo golpeado y arrojaron al suelo junto a mi...

Luego me follaron uno a uno así como estaba tumbada sobre el capó del coche y mientras uno me follaba otro me metía la verga en la boca y el tercero me magreaba las tetas... cuando uno se corria en mi coño, pasaba a ocupar el puesto del que me sobaba los pechos, asì hasta que me follaron todos...

Cuando estuvieron satisfechos me destaron y tras volver a colocar a mi marido esposado al retrovisor del coche me dieron la vuelta y volvieron a atarme en la misma postura de “X” a la baca del coche...

Entonces el jefe dirijiendose a mi marido le dijo:

“Bien... ha llegado el momento de dejarte un recuerdo de nuestra visita, para que recuerdes que debes pagar...vamos a marcar a esta zorra para que no se te olvide que nos debes dinero por la iniciación de esta zorra...” y mientras decia esto me hizo una “x” con la punta de la navaja en ambas nalgas...”Sabes... tienes suerte pues se ha portado como una autentica puta, aguantando y corriendose como una zorra...asì que no te cobrarè mucho por su formaciòn como puta, pues ha aprovechado la noche, y no han hecho falta clases extras…, pero ahora le daremos unos cuantos azotes y os dejaremos en paz... hasta que volvamos a cobrar...”

Me escocia el corte y notaba la humedad de la sangre, sobre mis nalgas, cuando de pronto note un agudo dolor sobre una de ellas...

Dos de los hombres se habian quitado sus cinturones y empezaron a azotarme con saña mi trasero, hasta dejarme las nalgas ardiendo de dolor, y según comprobaria mas tarde cruzadas por múltiples señales de los cinturones sobre mi piel...

“Y la próxima vez serán los pechos...”dijo el jefe dirijiendose a mi marido,”... y entonces no andaremos con miramientos...!!!”

Sòlo de pensarlo un escalofrio me recorrio el cuerpo..

Me desataron y mientras el jefe me abrazaba y daba un largo beso con lengua, al que tratè de no rersponder...

Dos de sus secuances, dieron un par de puñetazos a mi marido, mientras le recordaban que volverían y que sería mucho peor si no les daba dinero.

Incluso el jefe le dijo que hablaria con el para montarse el negocio conmigo...

”A esta zorra se le puede sacar mucha pasta, tres o cuatro polvos por noche... con gente bien... y tu te quedarias con el 31% y yo el 69%... ¿entiendes?... soy muy romantico...!!! bueno ya hablaremos...” y mirandome a mi continuo...”Te has portado como una autentica puta...ya te follarè otro dia...¿verdad que me la dejaras tio?” y mientras decia esto le diò una patada a mi marido...

Se fueron tras desatar a mi marido que quedò tendidio en el suelo...

Yo estaba destrozada, totalmente desnuda y dolorida...

Había ya amanecido y al mirar el reloj de mi marido comprobé, que habíamos estado màs de cuatro horas en aquel establo…

(Continuarà)

martes, 23 de febrero de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (IV)

ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA IV


En el mercado de esclavos.


Una vez el coche se puso en marcha, note que alguien me levantaba la falda, me deje hacer, no podía hacer otra cosa. Me quitaron el cinturón de castidad y alguien me limpio con agua y jabón y me perfumo. Luego me tumbaron sobre el asiento. Me quede dormida.

Una mujer me despertó "desde este momento tu nombre aquí será "AN" me ayudo a incorporarme "sígueme". Bajamos del coche y entramos en una casa. Allí me quitaron la venda y me desataron las manos. "¿Querrás ducharte?" me dijo la mujer, negra, bien parecida de unos treinta años, me llamo la atención sus grandes pechos aunque levantados y proporcionados, bien vestida aunque al estilo africano, con una túnica de colores. Le dije que sí y me llevo a un cuarto de baño en condiciones, con una ducha, lavabo, la civilización después de lo que había pasado. Me dejo sola.

Me metí bajo la ducha, primero fría para reaccionar y luego templada hasta alcanzar una temperatura ideal, y me deje llevar por el relax.

Después de la ducha, la mujer me llevo a una pequeña habitación sin ventanas donde había una especie de camastro, pero con sabanas limpias y parecía confortable, donde me tumbe y me quede dormida.

Me desperté sobresaltada, no se cuanto había dormido, pero a mi alrededor, varios hombres armados con palos me observaban. Al verme despierta dos se abalanzaron sobre mí y con rapidez me ataron las manos a la espalda y me colocaron una capucha tras ponerme cinta aislante en la boca. Me levantaron de la cama y en volandas me sacaron de la habitación. Bajamos por unas escaleras hasta un coche en marcha.

En el coche me dieron a beber un líquido y en unos segundos estaba otra vez dormida.

Me desperté abofeteada, seguía sin poder ver nada por la capucha y etnia la boca seca y tapada con una cinta. Me despeje y note un tremendo dolor de cabeza, oía ruido a mi alrededor como de estar en una gran sala o algo así. Oía a un hombre que gritaba como en una feria hablando en un lenguaje extraño y la gente gritaba. Me pusieron de pie y me quitaron la capucha. Estaba en un estrado de madera en medio de una especie de nave industrial pequeña, mire a mi alrededor, varios hombres y mujeres negros amordazados y atados de pies y manos estaban junto a mi, entonces me di cuenta d que estaba en un mercado de esclavos. Al igual que los otros, yo estaba completamente desnuda, y sin duda mi blanca piel llamaba la atención, sobre todo por algunas marcas aún visibles de la sesión de latigazos sufrida.

Los presentes eran todos negros, solo yo era de raza blanca.

Cuando mis ojos se acostumbraron a la luz mejor vi a Hans en un extremo de la sala grabando con una cámara de video, sonreía. Junto a el mis dos supuestos guardaespaldas.

El hombre que voceaba se acercó a mi me agarro por el pelo y me hizo adelantarme al resto. Los presentes gritaban, sin duda me iban a vender.

Mientras hablaba a los presentes el hombre sopeso mis tetas, me abrió la boca como a un caballo, me palmeo las nalgas y la parte interior de los muslos y me hizo ponerme sobre una pierna guardando el equilibrio. Acerco su mano a mi entrepierna y acaricio primero mi peludo coño, luego tiro sin miramientos de mi vello púbico ante las risas de los presentes. Seguía hablando y como subastándome, de pronto un hombre mayor en un extremo de la sala levanto la mano. El hombre que hablaba paro y el público quedo en silencio. El hombre hizo un gesto a otro junto a él y este se acercó hasta el estrado, le dio un fajo de billetes al que gritaba y este me coloco un collar con una correa que entrego al otro hombre. Este tiro de la correa y me obligo a bajar del estrado y entre los gritos de los presentes me saco fuera del recinto.

Era de día, hacia calor y parecía ser más del mediodía, el hombre me llevo a tirones hasta una camioneta desvencijada obligándome a subir a la caja trasera. Me ato las muñecas y los tobillos a unas argollas y se volvió al recinto dejándome allí al sol.

Poco después Hans apareció con su cámara grabando, pero haciendo como que no me conocía, no contestaba a mis llamadas y después de grabarme en aquella situación volvió al recinto. La camioneta se fue llenando con otros esclavos que aquel hombre había comprado, 4 hombres, tres de ellos muy jóvenes y dos muchachas de menos de 20 años. Todos fueron atados igual que yo y al cabo de unos minutos el hombre volvió y tras inspeccionarnos, subió a la cabina y arranco.

Se introdujo por una zona de selva hasta llegar a una especie de claro, donde había una avioneta. Teníamos que agarrarnos fuerte para no caer por los baches del terreno, así que casi instintivamente decidimos tumbarnos unos sobre otros, sentí su piel áspera pero caliente y ellos me miraban con cara de compasión, pero me reconfortaba sentir sus cuerpos junto al mío.

La camioneta se detuvo junto a la avioneta, nos desato pero manteniendo nuestras manos amarradas a la espalda y con unos grilletes que nos unían entre nosotros por los tobillos. Nos hizo bajar de la camioneta y subir a la avioneta, en una especie de bodega, sucia y con cajas obligándonos a sentarnos en el suelo sobre unas mantas raídas y todos juntos, como en una especie de fardo humano, nos rodeo con unas cuerdas y cadenas por la cintura. Me fije entonces en mis compañeros de cautiverio. Las chicas tenían la piel bastante cuidada y parecían limpias, me fije en su sexo muy depilado y comparé con el mío bastante peludo, lamentaba no habérmelo depilado, pero Hans me dijo que no lo hiciera, sin duda buscaba contrastes de mi cuerpo con los nativos, las chicas tenían buenos pechos muy proporcionados a su edad y eran de estatura media.

Los hombre, mas jóvenes, debían pasar los 20 años, fuertes para su edad, latos de piel muy negra también y con un buen pene a pesar de estar en reposo. Me miraban con compasión. El cuarto hombre de unos treinta año, parecía mas curtido, buenos músculos y también bien dotado, pero mantenía los ojos cerrados. Nos echaron una manta por encima y cerraron la bodega.

En unos minutos el traqueteo de la avioneta nos indicó que rodábamos hacia el despegue.

No se el tiempo que estuvimos en el aire, pero una de las chicas, la que iba atada a mi, se mareo y vomito sobre la manta y sobre ella misma y los hombres parecían inquietos. Yo estaba como aturdida pensando en como acabaría todo y que al menos ver a Hans me había tranquilizado un poco.

La avioneta se detuvo y se abrió el portón de la bodega, el hombre tiro de uno de los negros y nos hizo levantar a todos, yo estaba atada entre uno de los hombres jóvenes que no había parado de mirar mi peludo sexo durante el vuelo y la chica que había vomitado.

Bajamos en fila india del avión y nos alienaron sobre el suelo de la pista. Estaba atardeciendo y estábamos en un paraje agreste sin una sola casa alrededor. Un Jeep esperaba un poco más allá pero nada más. El hombre a nuestro cargo se despidió del piloto que me miro con lujuria y el comento algo en africano. El hombre se rió a carcajadas y me miro. Me ruboricé y baje la vista. Al pasar junto a mí el capataz me dio dos palmadas en el culo con bastante fuerza que me hicieron estremecer.

Después se coloco ante la fila y empezó a hablar en africano, los demás le entendían pero no decían nada, yo no entendía nada pero estaba asustada, fue parándose ante cada uno de nosotros y entonces vi que llevaba un látigo en la mano y con el mango levantaba la barbilla de alguno de los otros o se lo pasaba a las chicas por entre las piernas o los pechos, paso a mi lado sonriendo y también me metió el mango por entre las piernas pero con mas dedicación que a las otras y me manoseo personalmente las tetas, diciendo "good, good", luego paso por detrás inspeccionado sin duda nuestros culos y espalda, volvió a darme dos duras palmadas y noté que pasaba su mano por mi espalda "strong" dijo como sorprendido, se retiro unos pasos hacia atrás y el látigo restallo en el aire una vez, la segunda vez tras el ruido note una laceración en mi espalda, el hombre rió al verme encogerme y dijo algo en africano que no entendí pero los otros esclavos creo que habían entendido pues la fila empezó a moverse, yo iba la última.

El hombre de treinta y tantos iba al frente de la línea, el capataz golpeo con el látigo el suelo, el hombre empezó a caminar un poco mas rápido hacia el Jeep. El capataz subió al coche y arrancó mientras el hombre que encabezaba la fila se situaba tras el coche y empezaba a andar.

Estábamos descalzos, yo notaba las hierbas y las tierras bajo mis doloridos pies… ¡iríamos andando detrás del coche hasta donde fuera!. Me armé de paciencia.

Caminamos durante más de media hora, calcule yo, por un sendero de tierra y piedras tras el coche a un buen paso. Mis compañeros de cautiverio parecían caminar sin dificultad pero yo ya tenia heridas en los pies, aunque trate de no rendirme.

Nos detuvimos ante una especie de choza de cañas con tejado de brezo o algo así. El capataz nos desato los grilletes de los tobillos y nos fue haciendo entrar en la casa.

Cunado me toco a mi, entre y vi una serie de vigas de madera alrededor de la misma, en ellas había algunos hombres y mujeres atados a las mismas por la cintura y con los brazos extendidos hacia arriba y los tobillos con grilletes a los lados de las vigas. En las paredes lucían antorchas que iluminaban fantasmagóricamente el lugar.

El capataz de hizo un gesto para que fuera hacia una de las vigas. Me desato las manos pero volvió a unirlas con una soga que lanzo por encima de una viga transversal, empezó a tirar hasta que mis brazos estuvieron bien estirados hacia arriba. Fijo entonces la cuerda tras mi cabeza y me obligo a pegar mi espalda a la viga. Me ato por la cintura con una cinta de cuero a la viga y luego con unos grilletes mis tobillos a la misma.

Así fue haciendo con los que llegaban en el nuevo grupo, aunque había ya allí otros hombres y mujeres, todos negros, atados en la misma posición.

Cuando hubo atado a todos los nuevos, se acerco al centro de la choza donde había una especie de tubo grueso. Dio a un interruptor y el tubo empezó a girar mostrando unos tubos mas pequeños horizontales, de los que empezó a salir un chorro de agua que con gran fuerza nos enchufaba a todos los que estábamos allí atados.

El primer chorro de agua me hizo estremecer, estaba fría, pero después de recibir varios de ellos mi cuerpo se templo.

Al mismo tiempo el capataz con una manguera con agua a presión se detenía en cada uno en determinadas partes de su cuerpo en busca de una limpieza a fondo. Cuando me tocó el turno se aplico sobre todo en mis pechos, provocándome un gran dolor en los pezones cuando los enchufaba el agua y después en mi sexo, donde se mezclaba una sensación d dolor por el impacto del agua y de placer cuando enchufaba a mi clítoris.

Pasados unos minutos, el hombre detuvo la maquina de riego y se retiro sin más, apagando las antorchas y dejándonos me penumbra. Los demás esclavos empezaron a hablar y gemir en voz baja entre ellos, pero en un idioma que yo no conocía, trate de saber si alguien hablaba al menos ingles, pero nadie contesto a mis palabras.

Llevaba ya 48 horas de aventura, estaba cansada, dolorida, asustada, nerviosa…

Quedaban 4 días antes de volver a la civilización… o al menos eso pensaba yo.

miércoles, 17 de febrero de 2010

OBJETO DE CAMBIO (I)

(Capitulo 1)


La Iniciaciòn (I)

La verdad es que aquella noche lo habíamos pasado bien en casa de unos amigos a cuya fiesta de aniversario habíamos asistido.

Pero devuelta a casa en el coche mientras observaba a mi marido, poco podia pensar que los proximos minutos cambiarian casi radicalmente mi vida…

Me distrajo de mis pensamientos un coche con cuatro personas que nos adelanto a gran velocidad, y comenté con mi marido lo peligroso que es conducir a esas horas…

Mi marido estaba muy apuesto con su elegante smoking, tiene 45 años pero bien podría decir que tiene 10 menos...

Yo tengo 35 y procuro cuidarme, por lo cual nuestros amigos dicen que hacemos una pareja muy atractiva...

Aquella noche yo llevaba un vestido blanco muy ajustado y con generoso escote, que resaltaba el moreno de mi piel y había sido la admiración de la fiesta, aunque este mal decirlo...

Eran las cuatro de la madrugada cuando nos dirijiamos a nuestro chalet en las afueras...

Estábamos ya cerca en una zona solitaria próxima a la urbanización, cuando de pronto surgió un hombre al lado de la carretera haciendonos señas...

Yo no me había dado cuenta, de que el vehículo que adelantamos nos había vuelto a sobrepasar…

“Me parece que es el coche que nos pasó…” comentó mi marido…”puede que hayan tenido un accidente…” añadió señalándome un coche metido en el campo un poco más allá...

“Paramos...?”, preguntó mi marido... yo asentí con la cabeza...

Redujo la velocidad y nos aparcamos en el arcén...

Cuando estábamos bajando del coche nos vimos rodeados por cuatro individuos jóvenes de unos 25 ò 30 años….

De pronto uno de ellos cogió a mi marido por el cuello y colocandole una navaja le pidió dinero….

Mi marido le dijo que llevaba apenas unos billetes…y les diò la cartera…

El que parecía el jefe, saco el dinero y tiró la cartera…

“Esto es todo…” dijo como enfadado blandiendo los billetes, ante mi marido….

“Meterlos en el coche...!”, dijo a los otros...

Nos metieron en su coche, mientras otro de ellos se ponía al volante del nuestro...

Hicimos unos pocos kilómetros antes de desviarnos por un camino secundario, para llegar a una especie de granja abandonada...

Nos bajaron del coche…

La noche era casi cerrada… pero colocaron los coches de forma que pudieran verse con los faros…

“Que hacemos…” preguntó uno de los hombres…

El que parecía el jefe, volvió a decirle a mi marido que donde estaba el dinero...

Mi marido le dijo que no tenia màs...

“Vaya mierda!!!…” respondió el sujeto…” te daremos una lección…”

Entonces hizo amago de cortarle en la cara con la navaja, ante lo cual yo le grité que por favor no lo hiciera...

El hombre se volvió sorprendido y se me quedo mirando y los cuatro hombres repararon en mi.

Mientras otro de los hombres sujetaba a mi marido, el se dirigió hacia mi...

“ Se me ocurre algo mejor,...” dijo sujetandome por un brazo...” vamos a disfrutar de esta hermosa hembra en tu presencia…” y mirando a mi marido preguntó..” no será precisamente tu esposa…?” a lo que mi marido asintió con la cabeza, entonces sonriendo se volvió hacia mi…” mucho mejor!!!… así según como te portes, en tus habilidades estará que hacemos con tu marido ya que no tiene dinero...”

Esposaron a mi marido al espejo retrovisor de la puerta del coche... pero de forma que pudiera ver bien todo lo que ocurría....

A mi me pusieron en medio de los cuatro, en el haz de luz de los faros de los dos coches…y entre dos me sujetaron por los brazos...

Entonces me arrastraron hacia un árbol y con unas cuerdas que sacaron de su coche me ataron a el…

“No se te ocurra gritar…pues aquí no te oirá nadie…” me dijo uno de ellos…

“Veamos que tal se porta esta mujercita...”, dijo el que parecía el jefe, mientras con la punta de la navaja me levantó el vestido por debajo...,”bien...bien...que tenemos aquí...” continuo, comprobando que llevaba unos panties calados blancos, abiertos con un liguero del mismo color, además de un minúsculo tanga, también blanco, el cual arrancó cortandolo con la navaja sin ningún miramiento...

“Mira la perrita que bien preparada viene...” y le lanzo el tanga roto a la cara a mi marido...” sabias que ibamos a venir a visitarte...?,” me susurró al oído mientras me desgarraba el vestido por el escote dejando a la vista ademas mi escueto sujetador de encaje... que apenas podía contener mis senos...

“Vamos a tener una pequeña fiesta privada, tu y nosotros cuatro, zorra...así tu maridito sabrá que con nosotros no se juega...” y mientras decía esto me cortó el sujetador dejando mis dos tetas al aire... cuyos pezones estaban ya erizados y duros... mezcla de la excitación y el miedo...

Y comenzò a magrear mis tetas y meterme las manos entre las piernas, mientras mi marido se retorcía tratando de soltarse y gritaba que no me hicieran nada...

“No…” dijo el jefe volviendose a mi marido mientras me sobaba las tetas…” no le haremos nada malo…al reves!!!” y riò a carcajadas…”algo que le gustarà mucho…” y apretandome las tetas continuò…” nos la vamos a follar los cuatro!!!…”

Todos rieron…

De pronto el jefe se detuvo…

“Oye dijo…no hay una finca abandonada aquí cerca…?” pregunto.

Los otro asintieron…

“Volvamos a los coches…”

Me destaron y me metieron , semi desnuda como estaba, en nuestro coche, mientras le hacían conducir a mi marido…

En el corto trayecto el jefe me sobó todo lo que quiso…

“ Si tratas de gritar…” me dijo mirandome fijamente…” te doy tal hostia que te salto los dientes…”

Cuando llegamos a la finca, se detuvieron delante de una especie de establo…

Entramos y mientras esposaban a mi marido con las manos a la espalda, a mi me ataron a la pared a unas argollas, de esas que se usan para atar los caballos...

Todos empezaron a magrearme, y a meterme las manos por todas partes: las tetas, el culo, el coño...

Yo traté de resitirme al principio, pero el miedo y la excitación que aquellas ocho manos ejercían sobre mi, ya caliente cuerpo, me hicieron pensar en que era mejor dejarse hacer....

Me cogieron casi en volandas y me llevaron cerca de mi marido junto al coche...

Me dieron la vuelta y colocandome con las tetas contra el coche, me ataron las manos a ambos extremos de la baca del mismo, separadas lo suficiente como para que mis brazos estuvieran firmemente extendidos...

Luego hicieron lo mismo con mis tobillos a los bajos del coche… me sentía como un animal expuesto en un mercado…

En esta postura con las piernas separadas, formando una perfecta “X” el jefe comenzò a pasearme la navaja por la espalda mientras le decia a mi marido que aquello no sòlo no evitaba que se fueran a ir sin cobrarle algo de pasta a mi marido, sino que le debería algunos miles màs, pues estaban iniciandome como puta y eso costaba dinero...

“Pero no tendràs problema para pagarnos, pues despues de esta noche si la pones a trabajar, en poco tiempo sacaras buen dinero, ya que es un buen ejemplar... y caliente... ”, y añadio...” incluso estoy dispuesto a asociarme contigo para ello, con la condiciòn de poder follarmela siempre que quiera, “ y mientras decia eso me pasaba las manos por el culo y el coño, “ sin duda conmigo no podrà negarse...”

“A que no zorrita...?” y mientras decia esto me cogiò del pelo acercandome muy cerca de su cara...

Me planto un beso en la boca que yo tratè de repudiar, pero me sujeto con fuerza la cabeza y su lengua acabò por romper la resistencia de mis labios...

Yo trataba de que mi marido no pensara que me lo estaba pasando bien, pero la verdad es que a esas alturas mi cuerpo estaba muy caliente y aquel hombre sabía manejar su lengua...

Se colocó detrás de mí, y oí como se desabrochaba el cinturón y se bajaba la cremallera del pantalón...

Sentì como su duro aparato buscaba el orificio de mi culo entre mis redondas nalgas, abiertas sin pudor por la postura de mis piernas...

Suavemente al principio, pero enseguida con gran fuerza, fue rompiendo la resistencia de mi esfinter, produciendome un gran dolor mientras golpeba salvajemente con su cuerpo contra mi, aplastandome contra el coche...

“Asi...!... Asì...! zorra... disfruta que muy pronto tendràs que hacer esto a menudo... y no por placer...puta...!!!”, me decia, mientras me enculaba con fuerza, empujandome contra el coche...

(continuará)

sábado, 30 de enero de 2010

MUJER BLANCA CASADA, ESCLAVA EN AFRICA (II)

Capitulo 2: Polvo de altura



Al llegar al aeropuerto no vi a Hans, aunque mis guardaespaldas sabían bien que hacer y tras pasar el control de pasaportes subimos a un avión un poco más pequeño de lo normal, un jet privado según me dijeron, entramos por la zona trasera a un pequeño compartimento en el que había un asiento triple, colocándome a mí en medio.

Pregunte por Hans y me dijeron que el iba en la otra cabina con unos clientes y que nos veríamos en Johannesburgo. Nos esperaban 12 horas de vuelo.

Una vez despegamos nos trajeron la comida y mis acompañantes aprovecharon para contarme un poco de que conocían a Hans, que habían hecho algunos reportajes para él y conocían gente influyente tanto en África del Sur como en Botswana, eran también angoleños. Me preguntaron que tal lo había pasado con ellos y alabaron mi cuerpo y mis cualidades como amante. “Aún podremos conocerte mejor a lo largo del viaje” añadió el más joven.

Después de retirarnos la comida, pusieron una película y yo me quede dormida, mis amigos me dejaron sus asientos para que pudiera tumbarme a dormir.

Llevaba unas horas durmiendo cuando uno de mis amigos me despertó susurrando: “princesa, te requieren en primera clase” me dijo. Me levante. El avión estaba en semipenumbra y fuera atardecía. Habia un documental en la tele sobre África y su fauna, avancé descalza siguiendo a mi amigo y pase a la zona delantera del avion, habia dos puertas y mi vigilante llamo a una, esta se abrío..

El compartimiento rodeado por cortinas era amplio, con una mesa central y cuatro sillones reclinables.

Allí estaba Hans con dos hombres negros uno ya mayor, casi 60 y otro de unos cuarenta y tantos, hablaban en inglés pero al llegar yo cambiaron a un idioma africano.

Hans me hizo sentar en uno de los amplios sillones. “Vete desnudando preciosa” me dijo guiñándome un ojo. Ellos siguieron hablado mientas yo me despojaba de la blusa, no llevaba sujetador, y de la falda, quedándome en tanga. Los africanos me miraban con interés, fuera del compartimiento se oían conversaciones y risas de otros pasajeros de primera.

Hans le hizo un gesto al negro joven y este se acercó y me quito el tanga, después me cogió de la mano y me hizo levantar, llevándome hacia el hombre mayor que seguía sentado en su asiento con un whisky en la mano.

Me hizo un gesto de que me sentara sobre él y al hacerlo note un miembro grande y duro que me hizo sobresaltar, el sonrió y me hizo levantar, me miro de arriba a bajo y me hizo un gesto para que le sacara la polla del pantalón. Me arrodille ante él y se la saque. Impresionante tranca que lleve a mis labios, pero el me hizo un gesto con la mano, quería que me sentara sobre ella, y así lo hice. La cabina estaba tenuemente iluminada lo que le daba un tono misterioso a la situación. Empecé a cabalgar sobre el mientras el me sujetaba por las caderas o manoseaba mis desnudos pechos. El joven negro se colocó ante mí y sacando su aparato que tampoco era desdeñable, me lo puso en la boca, mientras Hans hacia fotos de la situación y mi guardaespaldas vigilaba que nadie se incorporara a la fiesta. Durante casi media hora ambos hombres me follaron en esa postura hasta que ambos se corrieron en mis dos agujeros. Tuve que tragar toda la leche de mi boca.

Después Hans me acercó al lavabo para que me aseara y entonces saco de su maletín un arnés, con dos consoladores, tipo tanga y me lo hizo poner con los dos penes de caucho dentro de mis agujeros del coño y el culo. “Hasta que lleguemos a Johannesburgo dentro de 6 horas, no te lo quitare”. Cerró el tanga con un candado y me hizo vestir y volver a mi asiento.

Regrese a mi asiento y me tumbe de lado, tratando de dormir, pero empezando ya a sentir los primeros efectos de mi viaje al mundo del sexo africano.

Casi no me había dormido cuando nos despertaron para darnos la cena. Me senté sobre mis consoladores y sentí una extraña sensación. Mis amigos volvieron a mi lado para cenar y hablaban en un idioma africano entre ellos mientras me miraban y me sonreían.

Ellos mismos me sirvieron la cena, me dieron vino blanco para beber e incluso me hicieron alguna caricia extra bajo mi falda mientras cenábamos.

Terminada al cena, nueva película y yo decidí volver a dormirme, quien sabe cuando podría volver a conciliar el sueño varias horas seguidas, el ritmo que había cogido el viaje me hacia pensar que mi cuerpo no descansaría mucho en los próximos 6 días.

Me despertaron mi amigos: “Princesa, en breve vamos a aterrizar, querrás arreglarte” me dijeron. Me levante y me fui descalza al baño, pero no podía mear, con el consolador metido. Me arregle el pelo, me lave los dientes y me perfume un poco, volví a mi asiento y le dije a uno de mis guardaespaldas que no podía mear con eso ahí dentro. Sonrió “Ya mearas cuando aterricemos, queda apenas media hora”

Efectivamente los indicadores de cinturones estaban encendidos y mis amigos se acomodaron junto a mí, “ya queda menos” me susurraron al oído.

El aterrizaje se me hizo eterno con la sensación de mear y el consolador dentro, esa sensación de plenitud, de angustia por no poder mear, dolor de aguantar….

Baje del avión sonriendo pero meandome a rabiar, mis amigos me acompañaron a la Terminal “estaremos tres horas aquí” me dijeron.

Pasamos el control de pasaportes, los policías me miraban con interés, blanca, rubia, sin sujetador con tetas bamboleantes, botas vaqueras, minifalda… ¡¡¡ y si supieran lo que llevaba debajo puesto¡¡¡.

Salimos de la Terminal y nos esperaba un coche negro. Era de noche cerrada. Subimos a el y nos metimos en la autopista hacia la ciudad. Tras veinte minutos de viaje paramos en una zona de casas bajas aún fuera de la ciudad, no se veía un alma. Me baje del coche y mis amigos me acompañaron al interior. Estaba parcamente amueblada con enseres de madera de varios y llamativos colores. Una mujer grande negra, me dio la mano al entrar. Dentro estaba Hans con los dos hombres del avión.

jueves, 28 de enero de 2010

jueves, 21 de enero de 2010

EL SOTANO (II)

DOBLE


Me quede medio dormida por los efectos del cava, el calor y el whisky… oí como el cierre metálico se abría allí arriba y pocos momentos después los pasos de al menos dos personas que bajaban por la escalera… comencé a temblar, no tanto de frío por la humedad del lugar, sino por el miedo que me daba lo que podía ocurrir a continuación.

La puerta se abrió y creí sentir unos pasos...

"Hola putita..." me dijo él, "me has echado de menos... ?"

Yo no sabia que decir...

"Veo que sigues en la misma postura, aún no has recibido bastante por el culo... verdad?", me dijo pellizcándome las nalgas...

De sobra sabia que tal como me había sujetado, no podía cambiar de postura muy a mi pesar…

Me estremecí ante su contacto, pero seguía sintiendo que había alguien más en la habitación...

"Bueno... bueno..." dijo dando vueltas a mí alrededor, "pues no habrá mas remedio que reabrir ese canal trasero tuyo..."

Sentí que se colocaba detrás de mí...

Se hizo el silencio, y tras unos segundos, noté unas manos, para mi no eran las suyas, que me tomaban por las caderas... esperaba que me dijera algo, pero tras notar como me limpiaba con una toalla o un trapo, sentí como otra vez algo trataba de abrirse paso a través del orificio de mi culo... gemí...

"No por favor... otra vez no... puedes follarme, puedes pegarme si quieres, pero darme por el culo otra vez no..."

"No te preocupes zorra, que te haré todo eso que me pides y mas...", la voz sonó frente a mi¡¡¡¡, luego quien trataba de poseerme por el culo... ?

"Quien es el... ?" casi le grite...

"Cállate Puta y aguanta... ¡¡¡" me grito, mientras aquel inmenso aparato, para mí aún más grande que el de mi dueño, me horadaba sin compasión el culo...

"Dale duro, que hoy debe aprender a sufrir y gozar en manos del primero que llegue... ¡¡¡¡" le oí decir...

El otro la verdad es que se estaba empleando a fondo, y su miembro era mucho más grueso y largo que el suyo.

Lo sentía batir contra mis intestinos como queriendo entrar hasta mi garganta...

"Que tal…?" pregunto, no se si a mi o a el…

Yo trate de decir algo, pero en ese momento, noté como me desataba el cuello…

"Veremos que tal está tu segundo orificio…" dijo mientras me cogía la cara con las manos…

"Por que me haces esto…"le dije suplicante…

"Sencillo… " dijo él, "tu querías una noche inolvidable y la tendrás, seguro que el cabrón de tu marido, nunca te ha hecho lo que te haremos esta noche…"

Entonces oí la cremallera de su pantalón… no me dio tiempo a pensar…

"Toma y demuestra que eres una buena mamona… o tampoco se lo haces a tu maridito…?" dijo riéndose, mientras me metía su ya enorme miembro en la boca.

Por detrás su amigo se empleaba a fondo y cada vez con más violencia y fuerza, lo que me incrustaba literalmente en cada empujón, en la polla de mi dueño…

Si, dueño, porque estaba convencida que desde aquella noche seria su esclava…

"No la mamas mal…¡¡¡" dijo sorprendido de mi recorrido por su glande…

"He chico…" le oí decir, sin duda dirigiéndose a su silencioso amigo que tan sólo gruñía en cada envite sobre mi culo… "luego te la tiene que mamar… es una maestra¡¡¡"

Recordé lo que me dice mi marido cuando se la chupo, y es que muchos hombres pagarían una fortuna porque se la mamara, pues a base de obligarme, ya que inicialmente no me gustaba, me ha hecho una experta en mamadas…

"Guuuauuu… como la mamas cabrona… apuesto a que esto si se lo haces a menudo a tu maridito… que suerte tiene el muy cabrón…" dijo complacido resoplando por el placer, "me gustaría conocerle para decirle el Putón que tiene por esposa…" dijo riendo desaforadamente…

!Como si el no lo supiera…¡¡¡ pensé yo.

Su amigo estaba a punto de correrse y noté que mi amo también, así que me dispuse a ser inundada por mis dos extremos… parece que se pusieron de acuerdo y mientras un cálido chorro inundaba mis entrañas, mi boca se veía incapaz de absorber tanta leche... sobre todo teniendo en cuenta que era la primera vez que se me corrían en la boca…

Traté de zafarme, pues no resisto el semen en mi boca…

"Aguanta putona, zorra, trágate mi leche…" me dijo sujetándome la cabeza con fuerza…" tampoco te tragas la de tu marido…?" dijo riendo, " lo dicho, tenemos que invitarle a una sesión contigo, para que vea como hay que domarte…¡¡¡" y se rió a grandes carcajadas…

"Mi niña…" de pronto escuché la voz del otro" que bien me he quedado… que culo mas agradecido… " decía con un acento sudamericano, que me sorprendió…

"Te ha gustado Jeremy..." le preguntó mi amo…

"Seguro…" respondió dulcemente extasiado el otro, " creo que este culo promete, chevere…" terminó, mientras salía de mis entrañas…

Yo no obstante estaba en la labor de tragarme el semen de mi amo…

"Espera tío…" le oí decir, "cuando acabe conmigo te limpiará a fondo tu polla…", y cogiéndome del pelo continuo "verdad que si Puta zorrona…?"

Yo a duras penas asentí con la cabeza, y tras tragarme todo su semen y pasarle la lengua por el pene, noté como se acercaba su amigo…

"Anda mamita…" me dijo

" límpiamela y dame una mamadita como la de mí amigo…. Tengo mucha mas leche para ti, mi cielo…"

Llevaba dos violentas enculadas e iba a realizar mi segunda mamada de la noche… sin duda como él me prometió seria la noche más inolvidable de mi vida…

martes, 5 de enero de 2010

MANUAL DEL MARIDO (Cornudo) FIEL (III)

Costumbres y experiencias

Es interesante documentarte bien cuando vas a viajar al extranjero sobre las costumbres y rituales sexuales de los países que visites.

Su estricto seguimiento ira enriqueciendo al máximo la experiencia de tu querida esposa y te permitirá quedar de puta madre con tus amigos más salidos al invitarles para ver las fotos del viaje…

… no solo verán las fotos sino que tu mujercita podrá hacerles sentí lo que ella vivió durante vuestro viaje, en vivo y en directo.

En los harenes de algunos países árabes hay una sana tradición y es que cuando los visita un extranjero occidental casado, la mujer es invitada a ser protagonista central de la visita, para lo cual las mujeres de tu anfitrión la vestirán con sedas y gasas y tras darle un baño de perfumadas esencias la colocaran en el centro de la habitación a cuatro patas, con una bandeja atada a su espalda sobre la que el anfitrión depositara las bebidas y manjares que te ofrezca y siempre ella ofreciéndole el trasero al señor de la casa, para que tú puedas comunicarte con ella, con gestos, puesto que a las mujeres no les está permitido hablar.

Dependiendo de la confianza con el anfitrión él en algún momento decidirá pasar a la acción y tras solicitarte permiso gentilmente, mejor que se lo des si quieres conservar la cabeza, se levantara la túnica para endiñarle su más que generoso aparato por la retaguardia, ya sea por el coño o el culo, mientras tú sigues la conversación sin inmutarte.

En el transcurso de la velada él podrá invitarte a que le metas tu tranca por la boca, pero si no te invita ni se te ocurra, sería considerado una afrenta a su hospitalidad.

Tu mujer debe procurar que sus orgasmos no afecten a la estabilidad de la bandeja para evitar el derramamiento de las bebidas.

Después de la velada el anfitrión regalara profusamente a tu esposa, collares y alhajas para agradecer su comportamiento, es otra forma elegante de pagar a una puta sus servicios.

No te extrañe si en el trascurso de vuestra estancia, algún amigo de él, o varios, os invitan varias veces a su casa, será que tu mujer goza de buena prensa en dicha ciudad.

En Asia hay una costumbre similar, pero más populista, en la que el anfitrión os invitara a ambos, pero al tiempo a una decena de amigos suyos.

El primer ritual de la cena será fumar una pipa de bienvenida en la que tu mujer deberá fumar después de cada hombre. Después de la primera ronda estará enormemente motivada y risueña, será cuando debes sugerirla que vaya desprendiéndose de la ropa al ritmo de la música.

Una vez desnuda la invitaras a subirse a la mesa, dónde bailara hasta que alguno de los presentes decida tumbarla sobre ella, desde ese momento mientras cenáis ella será divertimento de los presentes.

Sería interesante que filmaras en video la velada, para que ella vea que es capaz de tener muchos orgasmos seguidos, después de dos docenas de polvos, varias decenas de mamadas y no menos de 40 enculadas. A la mañana siguiente estará tan destrozada que no podrá recordarlo, y es una lástima que no disfrute de una noche así… aunque sea en el video.

La invitación suele repetirse cada siete días, así que si le gusto quedaros unos días más, sino mejor que cambies de ciudad.

Por último en Japón existe la ceremonia de la bienvenida natural, en la que el anfitrión os invitara a recibir, sólo tu mujer claro, un baño de productos naturales nutritivos, para lo que ella deberá desnudarse por completo y esperar que el dueño de la casa y sus invitados se masturben sobre ella bañándola en leche, es la llamada “Bienvenida Bukake” que recuerda a algo así como un pastel japonés “de crema”.

Para la piel de ella es fantástica así que seguro que querrá repetirla a vuestra vuelta a casa, ocasión de que tus amigos además de las fotos puedan ver como se practica.

En algunos países del centro de Asía, cuando una pareja occidental joven llega a su aeropuerto hay unos jóvenes con unos colgantes de corazones de plomo, que suelen elegir a las mujeres más atractivas como objeto de su regalo.

Si lo acepta tu esposa, debes saber que significa que debe lucirlo por la calle y responder sin demora a los requerimientos de los ancianos del lugar de 70 años para arriba que se le acerquen, sino tu puedes ser encarcelado y ella encerrada en una mansión con varios salidos y ninfómanas que la enseñaran nuevas técnicas y experiencias sexuales…

… parecidas a las que tendrás tu en la cárcel… pero solo con hombres¡¡¡