(IV)
Roxana aguantaba los envites cada vez más fuertes de Marco sobre su coño. Pero estaba segura de que si el no se corría pronto, no podría aguantar mucho más.
Marco seguía empujando cada vez con más fuerza mientras tumbado sobre la espalda de ella, masajéaba, amasaba, e incluso a veces apretaba hasta hacerse el mismo daño aquellas bamboleantes tetas, haciéndola gritar cuando la presión de sus manos sobre los pechos de ella era tan fuerte que parecía que la carne se escaparía entre sus dedos, y aquellos calientes globos estallarían.
Él recordaba que Joan le había comentado alguna vez que Roxana habría estado un fin de semana con un amigo que había empezado a entrenarla en las técnicas del sado, por ello seguía apretando aquellas tetas sin piedad mientras bombeaba sobre el coño de la mujer de su amigo.
Cuando por fin se corrió en sus entrañas siguió envistiendo con la intención de hacerla caer, para así poder azotarla. Cuando parecía que no lo conseguiría, ella fruto del cansancio, de aguantar los empujones y el peso de aquel macho se dejó caer de bruces sobre la cama.
Entonces Marco no quiso cometer errores recordó donde guardaba su amigo el látigo, pero prefirió coger su propio cinturón y sin darle tiempo a reaccionar comenzó a golpearle con él las nalgas.
Roxana dio un respingo con el primer correazo... " que haces estás loco " e intentó levantarse, pero Marco la volvió a empujar sobre la cama... " te dije que si no aguantabas te castigaría... Y es lo que voy a hacer... " y diciendo esto comenzó a descargar su cinto sin contemplaciones sobre la espalda y las y nalgas de ella.
Roxana se revolvió... " espera un momento... Sí vas a castigarme hazlo con algo que no deje huellas... " y volviéndose sobre un costado la señaló el armario... " ahí en un rincón hay un látigo de siete colas con el que Joan me azota algunas veces... Y en el cajón de la mesilla unas esposas con las que me ata a la cama... " dicho esto volvió a tumbarse boca abajo sobre la cama pero esta vez con las piernas y brazos en cruz esperando ser atada.
Marco no podía creerlo su sueño se estaba cumpliendo pero incluso ella se prestaba a ser su esclava.
Sacó el látigo del armario y lo dejó sobre la cama luego sacó las esposas del cajón y ato sus muñecas al cabecero de la cama, después hizo lo mismo con los tobillos atándolos a las patas traseras de la cama.
Observó aquel cuerpo totalmente estirado en cruz ofreciéndole sumisión.
Tomo el látigo con la mano derecha y comenzó suavemente a golpear la espalda, las nalgas, y los costados de aquella mujer, hace unos minutos orgullosa y rebelde y que ahora se brindaba a él.
Conforme el látigo caía sobre aquella blanca piel está iba tomando tonos primero rojizos y luego púrpura. La piel parecida en el límite de su aguante. Cuando creyó que el castigo era suficiente, Marco dejó el látigo sobre la cama y se fue al baño. Mientras se duchaba pensó que por hoy era suficiente y que muy pronto la tendría totalmente a su disposición incluso para aquellas orgías con las que soñaba Joan.
Una vez regresó al dormitorio ella continuaba en la misma posición.
Se fue vistiendo lentamente mientras contemplaba aquel templo de placer y deseo. Rememorando su sueño y antes de ponerse la chaqueta, le dio dos fuertes azotes con la mano abierta en ambas rojizas y doloridas nalgas arrancando un gemido de su garganta.
La contemplo despacio, las marcas de su espalda y su culo que sin duda Joan vería y le excitarían. No había escatimado en la fuerza y sucesión de los latigazos, que ella al principio había tratado de esquivar en oro excitante ejercicio físico de aquella espectacular mujer, y que al final acabo, por cansancio y quizá por el propio placer, aceptando solo gimiendo en cada impacto sobre su piel.
Luego se acercó a ella y retirando el antifaz, dejó junto a su cara un billete de 5000 pesetas mientras sonriendo le decía": este es tu precio, dáselas a tu marido, por haberme permitido disfrutar de ti ".
Unos minutos después Marco conducía su coche devuelta a su oficina cuando de pronto sonó su móvil.
Aparcó a un lado y miró quien le llamaba su amigo Joan": lo has pasado bien cabroncete, al menos podrías haberla desatado, el fin luego quedamos y me lo cuentas. Ahí sigue y parece que ella también lo ha pasado bien. AHORA LE VOY A DAR YO UN REPASITO, ENHORABUENA CAZADOR " y colgó.
Aquella noche los dos amigos cenaron juntos celebrando la realización de su sueño.
La mujer de Joan durmió atada a la cama y desde aquel día un par de días por semana Marco la visitaba en su casa y otro día la hacía acudir vestida como una puta, en pleno día, a su oficina en plena castellana de Madrid disfrutando de ella cuanto quiere mientras ella piensa que su marido no lo sabe, hasta que un fin de semana y desde entonces un par de ellos al mes ambos, Marco y Joan, la comparten durante horas mientras la preparan para el gran sueño de los amigos: una gran orgía con tres o cuatro hombres más todos contra ella, y por sorpresa.
Pero como fue el primer fin de semana con los dos y su gran sueño será otra historia que os contaré en otro momento.
UN LUGAR PARA LEER... APRENDER... ...Y DISFRUTAR... ...CADA UNO A SU MANERA. A PLACE TO READ... TO LEARN... AND TO ENJOY... EACH ONE TO THEIR WAY
BIENVENIDOS
Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately
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jueves, 19 de agosto de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
UNA ZORRA PARA DOS (II)
UNA ZORRA PARA DOS (II)
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
Se acercó por detrás de ella, y muy despacio le colocó el antifaz mientras apretaba su pene contra las nalgas de ella, tras bajarle las bragas. Luego la hizo inclinarse hacia adelante sobre el borde de la cama, y suavemente con sus manos separó sus muslos. Le encantaba verla así, dispuesta a recibirle en sus entrañas, sin protestar, entregada y sumisa.
Se inclinó sobre ella y mientras con una mano atrapaba una de sus tetas sacándola del sujetador, con la otra tiró suavemente pero con firmeza de su pelo haciéndola levantar la cabeza.
" No sabes cuánto he deseado tenerte así " le dijo al oído para después deslizar sus labios por su cuello y su espalda mientras su polla se acomodaba entre sus nalgas, deslizándose entre sus muslos para por fin alcanzar la entrada de aquella maravillosa gruta.
Se inclinó sobre su espalda y mientras la obligaba a mantener los brazos extendidos sobre la cama fue poco a poco, centímetro a centímetro, palmo a palmo, introduciendo su aparato entre aquellos labios totalmente mojados que lo engullían como si hiciera mucho tiempo, aunque él sabía que hacia apenas unos minutos, que no disfrutaban de un buen rabo.
" Aguanta como una buena puta" le decía al oído mientras la embestía," y aguanta sin derrumbarte hasta que te llene de leche, sino tendré que castigarte”.
Cada envite le costaba más a aquella zorra, mantenerse erguida, pero estaba segura de que él cumpliría su amenaza. Roxana recordaba la época en la que Joan la ataba a la cama y la azotaba sin piedad. A ella al principio no le gustaba, pero poco a poco ella misma provocaba sus castigos diciéndole que se había portado mal y merecía ser azotada.
Marco seguía aumentando el ritmo, mientras recordaba aquella vez que Joan le contó que le había prestado su mujer a un master sado durante un fin de semana para que la entrenara como esclava puta.
La imagen de ella atada y azotada provocó tal excitación que acabó conrriéndose dentro de su coño.
Aún así siguió empujando deseando que ella se derrumbara. Joan le había dicho dónde guardaba un látigo de siete colas, por si ella le desobedecía. Por fin lo consiguió, ella se dejó caer sobre la cama, de bruces, con los brazos y las piernas abiertas. Marco vio su oportunidad: además de follada, azotada.
Rápidamente rodeó la cama y allí en el armario que su buen amigo Joan le había dicho, encontró el látigo.
No se lo pensó dos veces, y empezó a descargar sobre la espalda y las nalgas de aquella zorra, uno tras otro varios latigazos que ella al principio acusó, pero que luego encajó casi sin oposición.
Mientras la azotaba, Marco miró el reloj de la mesilla, su buen amigo había tenido el detalle, en retrasarse en la vuelta del trabajo, dándole mayor margen para que pudiera disfrutar de aquella furcia a su entero gusto y sin prisas. Cuando la espalda y las nalgas empezaban a tomar un bonito color púrpura, decidió dejar de azotarla.
Mientras ella sollozaba en silencio él salió del dormitorio, se dirigió al baño donde se ducho y regreso a la alcoba donde aún la mujer de su amigo seguía tumbada boca abajo sobre la cama. Se vistió en silencio y dándola dos sonoros azotes con la mano abierta, en ambas nalgas aún enrojecidas por los latigazos, le dejó un billete de 5000 pesetas junto a la cara," Esto es para que se lo des a tu marido, por el tiempo que he disfrutado contigo. Y pronto volveré a disfrutarte " luego terminó de vestirse y se puso la chaqueta," se me olvidaba " le dijo mientras cogiéndola de pelo, la obligaba a levantar la cabeza " dile a Joan que el truco de los libros fue muy efectivo " y soltando la cabeza, salió del dormitorio y pocos segundos después de la casa.
Hoy por el fin era aquel día y por fin iba a disfrutar de verdad de aquella zorra. Cuando llamó a la puerta y aunque esperaba encontrarla le sorprendió lo hermosa que estaba con aquella blusa azul que realzaba sus hermosos pechos y aquel pantalón de flores ajustado que hacía sus muslos francamente apetecibles.
" Que haces tú aquí " preguntó ella nerviosa," Joan puede llegar en cualquier momento... Y si te encuentras aquí... ".
" No dices que el te da libertad para follar con quien quieras... Además he venido a traer los libros que él te pidió... ".
" Si pero no en nuestra casa... Además, como justificaría que tu estés aquí ".
" Venga no seas tonta y ofréceme al menos un café... ".
Marco la empujó suavemente hacia el interior de la casa y cerro la puerta. Ella a regañadientes llegó hasta la cocina," Vale un café pero enseguida y... enseguida te marchas... ".
"De acuerdo... venga ese café..." contestó él mientras la achuchaba hacia la cocina.
La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.
Se acercó por detrás de ella, y muy despacio le colocó el antifaz mientras apretaba su pene contra las nalgas de ella, tras bajarle las bragas. Luego la hizo inclinarse hacia adelante sobre el borde de la cama, y suavemente con sus manos separó sus muslos. Le encantaba verla así, dispuesta a recibirle en sus entrañas, sin protestar, entregada y sumisa.
Se inclinó sobre ella y mientras con una mano atrapaba una de sus tetas sacándola del sujetador, con la otra tiró suavemente pero con firmeza de su pelo haciéndola levantar la cabeza.
" No sabes cuánto he deseado tenerte así " le dijo al oído para después deslizar sus labios por su cuello y su espalda mientras su polla se acomodaba entre sus nalgas, deslizándose entre sus muslos para por fin alcanzar la entrada de aquella maravillosa gruta.
Se inclinó sobre su espalda y mientras la obligaba a mantener los brazos extendidos sobre la cama fue poco a poco, centímetro a centímetro, palmo a palmo, introduciendo su aparato entre aquellos labios totalmente mojados que lo engullían como si hiciera mucho tiempo, aunque él sabía que hacia apenas unos minutos, que no disfrutaban de un buen rabo.
" Aguanta como una buena puta" le decía al oído mientras la embestía," y aguanta sin derrumbarte hasta que te llene de leche, sino tendré que castigarte”.
Cada envite le costaba más a aquella zorra, mantenerse erguida, pero estaba segura de que él cumpliría su amenaza. Roxana recordaba la época en la que Joan la ataba a la cama y la azotaba sin piedad. A ella al principio no le gustaba, pero poco a poco ella misma provocaba sus castigos diciéndole que se había portado mal y merecía ser azotada.
Marco seguía aumentando el ritmo, mientras recordaba aquella vez que Joan le contó que le había prestado su mujer a un master sado durante un fin de semana para que la entrenara como esclava puta.
La imagen de ella atada y azotada provocó tal excitación que acabó conrriéndose dentro de su coño.
Aún así siguió empujando deseando que ella se derrumbara. Joan le había dicho dónde guardaba un látigo de siete colas, por si ella le desobedecía. Por fin lo consiguió, ella se dejó caer sobre la cama, de bruces, con los brazos y las piernas abiertas. Marco vio su oportunidad: además de follada, azotada.
Rápidamente rodeó la cama y allí en el armario que su buen amigo Joan le había dicho, encontró el látigo.
No se lo pensó dos veces, y empezó a descargar sobre la espalda y las nalgas de aquella zorra, uno tras otro varios latigazos que ella al principio acusó, pero que luego encajó casi sin oposición.
Mientras la azotaba, Marco miró el reloj de la mesilla, su buen amigo había tenido el detalle, en retrasarse en la vuelta del trabajo, dándole mayor margen para que pudiera disfrutar de aquella furcia a su entero gusto y sin prisas. Cuando la espalda y las nalgas empezaban a tomar un bonito color púrpura, decidió dejar de azotarla.
Mientras ella sollozaba en silencio él salió del dormitorio, se dirigió al baño donde se ducho y regreso a la alcoba donde aún la mujer de su amigo seguía tumbada boca abajo sobre la cama. Se vistió en silencio y dándola dos sonoros azotes con la mano abierta, en ambas nalgas aún enrojecidas por los latigazos, le dejó un billete de 5000 pesetas junto a la cara," Esto es para que se lo des a tu marido, por el tiempo que he disfrutado contigo. Y pronto volveré a disfrutarte " luego terminó de vestirse y se puso la chaqueta," se me olvidaba " le dijo mientras cogiéndola de pelo, la obligaba a levantar la cabeza " dile a Joan que el truco de los libros fue muy efectivo " y soltando la cabeza, salió del dormitorio y pocos segundos después de la casa.
Hoy por el fin era aquel día y por fin iba a disfrutar de verdad de aquella zorra. Cuando llamó a la puerta y aunque esperaba encontrarla le sorprendió lo hermosa que estaba con aquella blusa azul que realzaba sus hermosos pechos y aquel pantalón de flores ajustado que hacía sus muslos francamente apetecibles.
" Que haces tú aquí " preguntó ella nerviosa," Joan puede llegar en cualquier momento... Y si te encuentras aquí... ".
" No dices que el te da libertad para follar con quien quieras... Además he venido a traer los libros que él te pidió... ".
" Si pero no en nuestra casa... Además, como justificaría que tu estés aquí ".
" Venga no seas tonta y ofréceme al menos un café... ".
Marco la empujó suavemente hacia el interior de la casa y cerro la puerta. Ella a regañadientes llegó hasta la cocina," Vale un café pero enseguida y... enseguida te marchas... ".
"De acuerdo... venga ese café..." contestó él mientras la achuchaba hacia la cocina.
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