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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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lunes, 22 de agosto de 2011

ACOSO Y DERRIBO (I)

Aquella zorra pensaba que se iba a ir de rositas, pero había llegado el momento de hacérselo pagar.

Yameu no podía creérselo cuando su amigo Jorge le había enseñado orgulloso las fotos de aquella puta cuyo marido le había ofrecido por Internet: ¡Era ella!

No le dijo nada a su amigo, pero su mente despechada empezó a tramar la venganza, por fin aquella guarra seria de su propiedad, la tenia pillada y ahora que vivía en el extranjero podría por fin llevársela y hacer con ella lo que quisiera, sin problemas.

Todo estaba a favor, su nuevo puesto de consejero de la empresa donde la puta trabajaba, su nuevo destino en la delegación en Sudamérica, la necesidad de personal “cualificado” (en este caso “perfectamente cualificado”) que necesitaban en la delegación sudamericana…

Lo primero que hizo fue mandarle un mensaje sms “Cariño después de tanto tiempo, no te he olvidado…” al que no recibió respuesta. Pero no le importaba, seguro que ella estaba otra vez pensando en él y de momento eso le bastaba.

Mientras conducía, recordó cómo empezó todo.


En la empresa le habían destinado de su ciudad a la capital a la sede central de la empresa y en su situación, a punto de divorciarse ese traslado supuso una liberación.

A los pocos días de llegar la conoció: Una mujer atractiva, que irradiaba sensualidad, “incluso” pensó entonces él, “tiene pinta de ser decente pero susceptible de hacerla cambiar”. Aquellos pechos, aquellas caderas, aquel culito, sus ojos verdes, sus labios gruesos pero bien formados y que por un momento soñó sobre su pene, que curiosamente al verla se revolvió inquieto en su bragueta.

Era buen síntoma, cuando su pene se revolvía ante una mujer, era seguro que antes o después acabaría dentro de ella.

40 años esplendidos, le sacaba 7, pero esas eran las que le gustaban a él, maduras, con experiencia matrimonial y, seguro, accesibles a ser seducidas… y emputecidas.



La abordo un día en el desayuno “Hola mi nombre es Yameu, y el tuyo”, ella se sorprendió por su atrevimiento, “el mío es Anna” y recalco fuerte la “n”, “es de origen italiano, aunque soy española”.

“Le va de vicio el nombre” pensó él, mientras le estrechaba la mano con fuerza y notaba que ella también lo hacía con fuerza, “genial una mujer con carácter, será un reto seducirla” pensó.

Tomaron un café junto a la maquina y ella el conto el tiempo que llevaba en la empresa, lo que hacía, etc. Y fue entonces cuando se le encendió la luz: con sus contactos y dada la falta de espacio, podría pedir que le dejaran compartir el despacho de aquella belleza y así tenerla cerca cada día y “casi a solas”.

Pasados unos días logro su objetivo, dado el trabajo similar que desarrollaban en la empresa aunque en diferentes áreas, pareció normal que le situaran en el despacho de ella.

Desde el primer día se mostro amistoso y galante, ya la primera mañana en que compartieron despacho, la obsequio con un ramo de rosas rojas, que a ella la sorprendieron, pro el notó que la halagaban.

Era su forma de ser, “puño de hierro en guante de seda”.

Casi no podía a veces contenerse al verla allí trabajando a escasos metros de él y sobre todo por su buen gusto vistiendo, con blusas algo escotadas” lo justo para una mujer casada y decente”, faldas ajustadas, medias negras a veces que el imaginaba sujetas bajo la falda con un liguero, o al menos así sería cuando empezara a ser de su propiedad… y aquellos escotes serían más generosos, para que sus compañeros de trabajo supieran quien mandaba en su relación y pudieran casi intuir lo que el disfrutaba de aquella mujer.

Algunos proyectos conjuntos, que él se había encargado de buscar, pronto les hicieron compartir algún viaje de trabajo, de momento en el mismo día, o comidas de trabajo, “las cenas de trabajo ya vendrán…” pensó el sonriendo.

Poco a poco sus salidas a comer “por trabajo” eran casi continuas, se quedaban tarde por la noche, y ella empezó a sentir una atracción por Yameu que no sabía bien como explicar, quizá su dominante forma de decir las cosas, a ella le molestaba pero se sentía dulcemente intranquila con esa forma de ser.

Y sin darse cuenta llego el primer beso robado una noche antes de salir de la oficina, se dejo, y aunque su marido sabia de sus esporádicas aventuras fuera de casa, esa noche no se lo contó, esta vez no sentía lo mismo que cuando le contaba sus escarceos con algún hombre e incluso sus esporádicas relaciones sexuales con algún compañero, o algún amigo, incluso de su marido.

Aunque en el trabajo no se notaba esa incipiente relación, él la controlaba y a ella le gustaba pero la inquietaba y de los besos pasaron a las caricias en el coche de él cuando la llevaba a casa e incluso alguna parada en algún ligar obscuro en la autopista o algún parque y juegos eróticos pero sin penetración, lo maximo habián sido sendas masturbaciones manuales.

Un viernes por la tarde él la sorprendió con dos billetes de avión para el fin de semana en Paris, pero a ella le entro el pánico, no sabía bien porque, y además llevaba meses con aquel juego sin decírselo a su marido y le dijo a Yameu que no.

Nada volvió a ser igual, él le mandaba mails diciéndola lo que la necesitaba, que sabría esperar para el sexo si ella no estaba decidida, pero en ella empezó el resquemor y el temor a aquel hombre.

Pidió el traslado de departamento lo que a Yameu le enfureció y juró que algún día se lo haría pagar, y ese día estaba muy cerca.

Habían pasado 4 años, pero mereció la pena esperar.

(Capitulo II, 28 de Agosto)

martes, 19 de abril de 2011

Memorias de una esposa infiel (Dreams), 1977, Eduardo

Con Eduardo seguro que hubiera tenido un sexo muy completo para mi experiencia de aquellos años, a estrenar, pues era un tio morboso pero sensible y muy romantico, aunque tambien se le notaba muy dominante, y a mi a la larga he descubierto que me gustan los hombres que me dominan.



With Eduardo for sure he/she had had a very complete sex for my experience of those years, to use for the first time, because he/she was a morbid but sensitive and very romantic uncle, although he/she was also noticed very dominant, and to my to the long one have discovered that I like the men that dominate me.

miércoles, 7 de abril de 2010

EL POLVO DE HOY

Miércoles 26 de septiembre 2001. 20:30 horas.

Acabo de terminar una jornada muy dura en el trabajo. Muchos problemas, reuniones, no he podido ni ir a comer.

Había quedado con Marcos a las 19 horas y tuve que mandarle varios mensajes al móvil diciéndole que no sabía si al fin podríamos quedar.

Hace unos minutos al terminar la reunión le he manado uno citándonos en la plaza de Castilla a las 20:50.

20:55. Tras un paseo en Metro he llegado a mi destino. Hay mucha gente pues había futbol creo y el metro venia abarrotado, pero por fin he llegado. Le he visto esperándome en su BMW rojo. Me ha saludado con la mano y me ha invitado a subir. Le he dado un beso en la mejilla y hemos charlado de como estaba, etc. Me ha dicho lo bonita y bien que estaba y hemos pensado en ir a una cafetería próxima a su oficina a pocos pasos de aquí.

21:00. Al llegar a la cafetería no había sitio donde aparcar, pues sigue estando en Castellana y con el futbol. Entonces me ha sugerido salir de Madrid. Hemos cogido la carretera de Burgos y tras unos kilómetros hemos salido por la vía de servicio no sé bien hacia donde. El caso es que poco después estábamos casi en pleno campo. Parece mentira que en Madrid aún queden sitios así. Ha aparcado cerca de unos árboles y hemos estado charlando. Le he contado que estoy indecisa con su relación, sin comentarle que contando a mi marido, en cuatro días he estado con tres hombres. El me ha dicho que le sigo gustando y que le apetece mucho estar conmigo y acariciarme y sentirme y que desde hace un mes que estuvimos juntos en la cama por última vez, estaba deseando volver a verme. Ha estado fuera por temas de trabajo y de ahí que no hayamos podido vernos antes.

Me ha cogido las manos y ha querido besarme, pero yo estaba muy nerviosa y confundida, a veces me siento una autentica puta, devoradora de hombres y pienso si tal vez he llegado a un nivel en que cualquier hombre que se acerque a mí y me proponga una relación física lo aceptaré sin más. Le he rechazado un poco y le he notado sorprendido y triste.

Me ha dicho que me pasaba pero no podía contárselo con detalle. Ha insistido un poco más y... he sucumbido. Nuestras bocas se han devorado mientras su manos han desabrochado mi chaqueta y mi blusa apoderándose de mis tetas en un abrir y cerrar de ojos, ha echado mi asiento para atrás y una mano levantado mi corta falda dejando mis piernas y sexo al aire tras apartar el diminuto tanga que me había puesto hoy, entonces su cabeza ha bajado hasta my sexo y ha empezado a comérmelo mientras mis gemidos agarrada al asiento llenaban todo el coche.

Cuando me he corrido le he empujado hacia atrás y he sacado su polla del pantalón y sin pensarlo me la he metido en la boca mientras él seguía magreando mis tetas y mi culo que dice que le encantan.

Tras una larga mamada se ha corrido sobre mi cara aunque algo he tragado pues no me dio tiempo de sacármela de la boca cuando llegaba.

Después hemos seguido besándonos, yo casi desnuda dentro del coche por lo que mi sensación de puta ha aumentado, y de pronto el me ha dicho que no podía aguantarse más y que me iba a follar. Le he dicho que no, al menos en el coche que buscáramos otro sitio.

Se ha recompuesto mientras yo me vestía y hemos vuelto a Madrid. Había poco tráfico de entrada y hemos llegado a su oficina cerca de la plaza de Castilla, ha dejado el coche en el parking y hemos subido. Ya en el ascensor ha vuelto a meterme mano y besarme como un loco. Nada más entrar en la oficina, me ha llevado a la sala de reuniones y me ha tumbado sobre la mesa con las piernas colgando.

Me ha subido la falda y quitado las bragas. Luego me ha abierto la chaqueta y la blusa y ha empezado a comerme las tetas.

Yo estaba súper caliente y deseando que me la metiera ya. Entonces se ha puesto un preservativo y de un solo golpe me la ha metido hasta los cojones haciéndome dar un grito de dolor. Estaba realmente frenético y en cada empujón yo pensaba que me la sacaría por la boca, mientras me agarraba de las tetas para que con sus envites no saliera disparada de la mesa y me decía lo puta que era y lo bien que se lo estaba pasando conmigo.

Yo le gritaba que me diera más duro, me apetecía sentirle así de salvaje.

Ha sido de escándalo mientras yo me ayudaba con la mano, pues tenía ya el clítoris muy irritado. Nos hemos corrido casi al tiempo y se ha derrumbado sobre mí.

Le he notado como muy dominante, pues tras unos segundos se ha levantado y sin decirme nada se ha ido al baño.

Yo me he quedado tumbada sobre la mesa mientras me entraban unos escalofríos de excitación y pensaba que en 6 días, contando a mí marido me habían follado 4 hombres y había tenido al menos dos por día el de turno y/o mi marido.

Nunca había tenido una semana igual y me sentía muy puta.

Cuando ha vuelto le he dicho que, me sentía extraña, como una puta ninfómana y se ha sonreído.

Me ha dado un beso y me ha dicho que mañana hablaríamos, que era tarde, cerca de las once, y debíamos volver cada uno a nuestra casa.

Me ha llevado y en el coche casi no hemos hablado, le he notado serio y pensativo. Al despedirnos nos hemos dado un fugaz beso en los labios y al subir a casa me sentía como flotando.

Mi marido sabía que había quedado con él así que al llegar me ha peguntado que tal. Le he dicho que muy bien pero que me sentía extraña.

Hemos cenado casi en silencio y luego nos hemos sentado en el salón. Le he dicho que estoy un poco desorientada, 4 hombres en seis días, y que además cada vez me gusta más el sexo y los plazos desde que conozco a un hombre y las ganas de acostarme con él, son más cortos, que me siento como una puta ninfómana, una devoradora de hombres y no estoy segura de no aceptar al primero que llegue y me proponga irme con él a la cama.

En las reuniones con frecuencia miro a los hombres presentes y me imagino con ellos en la cama. Mi marido me ha dicho que no me preocupara y que debía quizá tomarme un respiro estos días y lo vería todo de otra manera en unos días.

Luego con mucho cariño y sensibilidad me ha desnudado me ha tumbado sobre la mesa del salón y tras comerme el coño y hacerme llegar un par de veces, me ha follado con mucha ternura provocándome algún orgasmo más.

Luego nos hemos duchado y nos hemos ido a dormir. Mañana será otro día.

Y el viernes he quedado a comer con Mathews. No sé si me propondrá reanudar nuestra relación, pero no estoy segura de poder resistir si decide atacar de nuevo.

domingo, 4 de abril de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... (VII)

"Unos cuernos, bien puestos... y disfrutados" (capitulo 7Siete. 7)



26 de MARZO... ¡¡¡¡FELICIDADES CORNUDO!!!!

Aquella noche en víspera de mi cumpleaños, me las prometía muy felices cuando ella llegó a casa cerca de las nueve. Tras su fiesta del fin de semana, ni el domingo por la noche la pude tocar pues estaba dolorida por todas partes, tan sólo había logrado el viernes por la noche tras su sesión con su amante, que me hiciera una mamada, eso si bestial y correrme en su boca... aunque no se la trago... y el sábado por la noche otra mamada, esta un poco mas floja pero tampoco con tragado final...

Aunque me jodio que no se la tragara, pues la leche de su amante no la rechazaba, debia conformarme con que hubiera dedicado uno minutos a liberar su calentura conmigo.

Por eso esperaba esa noche despues de dejarla descansar el domingo con idea de echarle un par de polvos y que me obsequiara con una de sus magnificas mamadas... que por cierto han mejorado desde que está con él...

Se había cambiado de ropa e íbamos a cenar cuando sonó su móvil...

"Si..." la oí decir iluminándosele los ojos..." estaré esperándote" y colgó.

"Lo siento papi, pero era él, despega en este momento hacia aquí, estará en el aeropuerto a las 11 de la noche... y le he prometido ir a buscar".

Me quedé helado... llevaba desde el día 14 de marzo, despues de estar en la Casa de campo, sin follarla, solo con caricias y mamadas pues tenia el coño y el culo super sensibles... pero en cuanto él llegaba...

Se vistió como un rayo y dándomne un fugaz beso en los labios salió como un torbellino "te llamaré desde el aeropuerto cuando sepamos que vamos ha hacer..." me dijo.

Estaba claro lo que iban ha hacer: Follar sin parar toda la noche, pues me llamó poco despues para decirme que pasaría la noche con él.

Creo recordar que desde que estamos casados era la tercera noche completa que pasaría fuera de casa con otro tío.

Al día siguiente, él me contaba como lo pasaron... incluso interrumpió su relato para hablar con ella y quedar a comer, de lo que me enteré luego por la noche...


El Lunes llegué al aeropuerto tarde, eran ya las 12 menos veinte o así. Nos fuimos directamente al hotel teníamos muchas ganas de estar juntos. La idea inicial era dejar mis cosas e irnos a cenar pero cuando llegamos pensamos que era tarde para irnos por ahí así que saqué unos frutos secos, unas olivas y una botellita de cava de la nevera.

Estuvimos hablando tranquilamente y yo me empezaba a poner muy tenso a medida que ella se quitaba la ropa. Me dijo que estaba dolorida y solo quería que habláramos, acariciarnos y dormir...

A estas alturas ya te había llamado para decirte que pasaría la noche conmigo...y te habíamos felicitado el cumpleaños.

Cuando se quedó en ropa interior y camiseta y vi esas bragas que se le clavaban en la rajita, cuando vi esas piernas que son mi vicio yo creo que ella notó que aquello no iba a acabar en solo palabras.

La empecé a acariciar, a tocar su piel, a besarla. Era la una y cuarto cuando le quité el sujetador y vi el reloj por última vez.

Empecé a acariciarla lentamente, a comerle despacio el coño que estaba hirviendo, a meterle uno y despues dos dedos mientras ella se retorcía de placer pero intentando contenerse pero no pudo y le llegó un orgasmo, el primero, brutal, intenso, para disfrutarlo.

Pero no la dejé descansar y seguí comiéndoselo, sin pausa. En un momento dado me pidió hacer un 69 y lo hicimos, ella se puso encima mío y se puso a comerme la polla de manera frenética mientras yo seguía metido entre sus piernas, abriéndoselas a tope y metiendo mi lengua como si fuese una pequeña polla.

No se cuanto duró aquello, creo que muchísimo y cualquier estimación de tiempo que te diera sería exagerada porque era como una competición de aguante.

Finalmente ella tuvo un segundo orgasmo y al minuto yo le llené la boca con mi semen. Esta vez no se lo tragó pero me dijo luego que lo iría haciendo “poco a poco”.

Nos tumbamos en la cama a tomar aliento pero yo seguía muy caliente así que me puse un preservativo y la puse a cuatro patas. Ella estaba totalmente entregada y levantó el culo mientras yo se la metía a fondo en el coño y la clavaba mientras la atraía por las caderas.

Era una pasada ver desde arriba como la iba ensartando mientras contemplaba también ese otro agujero que ya tragaba tan bien aunque esa noche fue el que me faltó.

En un momento determinado ella empezó a acariciarse el clítoris con una mano mientras se apoyaba en la otra. La dejé que se pusiera a punto pero no la dejé acabar.

Cuando vi que le tocaba me salí y la hice sentar encima mío y en esa postura le dije que continuara y así lo hizo mientras me cabalgaba. Estaba tan ensimismada que creo que tuvo más de un orgasmo en ese rato porque se le notaba en la cara y en esas paradas momentáneas que yo interrumpía volviéndosela a meter hasta el fondo y ella reaccionaba y volvía.

Luego la puse boca arriba, me quité el preservativo, ella ni lo vió, y la ensarté con intención de correrme de nuevo porque ya es que casi me dolía de tanto aguantar y mientras la clavaba sentía como se le humedecía a ella de nuevo y resbalaba mas y mas, pensé en aguantar hasta que ella se corriera de nuevo pero me fue imposible y me corrí enseguida,ella al sentir la leche en su interior puso cara de sorpresa peo siguio gimiendo.

Vi que la había dejado a medias y lo que hice fue empezar a masturbarla primero lentamente y luego mas rápido y subía y bajaba la intensidad durante tanto rato que me dolía ya el brazo...ella estaba absolutamente absorta y entregada mientras le besaba y mordía los pezones...de repente me miró, abrió los ojos y se convulsionó en una corrida impresionante....

Luego sigo pues me llama por el teléfono... luego sigo...

Estuvimos hablando un buen rato y yo la acariciaba lentamente hasta que me volví a empalmar y la puse de nuevo encima mío.

Ella se dejaba hacer, muy dócil y sumisa.

Se la clavé hasta el fondo y ella se empezó a mover, fui acentuando los movimientos y en un momento dado la atraje hacia mí, le mantuve la cabeza en mi hombro y le sujetaba con la otra mano la cadera para que no se moviera y empecé a empujar hacia arriba mas y mas fuerte, aquello sonaba a latigazos, en cada empujón su cuerpo se levantaba convulso mientras yo la sujetaba, era impresionante el "castigo" que le estaba dando a aquel coño y ella estaba totalmente alucinada y le gustaba como le daba.

Recordaba ls peliculas en las que un hombre golepa de abajo arriba a su rival y me vino a la memoria lo que me dijiste que a veces le gusta que le den duro sin contemplaciones y sin miramientos y eso me hizo seguir dándole sin compasión mientras ella encajaba perfectamente "el castigo", sus gemidos, su entrega y sumision me enardecian y al tiempo me hacian aguanta sin correrme mientras ella con los ojos muy abiertos y la boca jadeante me incitaba a seguir "castigandola" fueron unos momentos que te hubiera gustado vivir en persona.

Al cabo de un rato la dejé que se levantara y se moviera y le iba dando pequeños azotes con las manos en las nalgas para que apretara el ritmo y ella lo entendía y se movía más y más.

Le empecé a acariciar el clítoris y tuvo un orgasmo larguísimo, creo que era más de uno.

Cuando acabó se fue al lavabo y al cabo de unos segundos yo la seguí y la empecé a acariciar en frente del espejo y a coger las tetas, es algo que le encanta y me confesó más tarde: verse en un espejo mientras la follan o la mama.

El contraste entre su piel de mármol y mis manos morenas era alucinante y muy excitante pero ella ya estaba agotada.

Yo necesitaba seguir y no pensaba detenerme por nada, ni su cansancio, me sentia su amo y ella mi sumisa exclav y por tanto la usaría cuanto quisiera.

Así que la senté en el mármol del lavabo, le abrí las piernas y me metí de nuevo a fondo en ella, sin preservativo esta vez, a pelo.

Ella me atrajo con sus piernas y empecé a entrar y salir.

Estaba un poco seca de todo lo que llevábamos encima, le dolia, gruñia, gemia, pero yo seguia dandole duro.

Al cabo de unos minutos ya resbalaba como en una crema caliente, ella no se movía pero aguantaba mis embestidas con las manos en el mármol del lavabo, le abrí mas las piernas y me las puse en mis manos como en la mesa de los ginecólogos mientras se la iba ensartando cada vez mas rápido, con fuerza, casi con violencia mientras ella se dejaba hacer y gemía en cada embestida mía que hacia bailar sus hermosas tetas....

Ahí tuvimos una buena corrida los dos a la vez y nos quedamos un rato sin movernos.

Luego volvimos a la cama, bebimos agua (el cava se había acabado hacía horas) y nos volvimos a acariciar y besar un rato.

Hablamos un poco mas pero estabamos físicamente cansados.

Al cabo de una media hora decidí dar el resto y estando ella boca arriba se la clavé de nuevo sin preservativo despues de haberla calentado un buen rato con los dedos, ella estaba muy relajada y creo que se propuso exprimirme.

Me apretaba, me atraía, se movía como una batidora, yo le mordía los pezones y le levantaba las caderas con ambas manos.

Finalmente le di la vuelta, la puse encima mío y a los 10 minutos más o menos de tenerla ahí sentí que me iba a correr y ella lo notó, se empezó a tocar el clítoris y estallamos como si nos hubiese caído un rayo.

De hecho ella cayó fulminada encima mío. Debían ser ya las seis de la mañana y la acomodé en la cama mientras la acariciaba. No se movió en media hora. Era como si estuviese desmayada pero respiraba bien.

Luego se despertó y estuvimos abrazados hasta que sonó el despertador y nos cambiamos.

Lo más sorprendente es que sin haber dormido ni un rato me encontraba eufórico, tuve un día agotador y terminé relajado, tranquilo, sin sueño. Muy bien.