BIENVENIDOS

Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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viernes, 18 de marzo de 2011

Memorias de una esposa infiel (II) 1976, Video 5, Soñando

La ficción permite imaginar como habrían terminado esas sesiones, si yo no hubiera guardado mi virginidad para la noche de bodas.


Siempre, después, he pensado como hubiera sido follar con todos mis hombres.



The fiction allows to imagine like they would have finished those sessions, if I had not kept my virginity for the night of weddings.

Always, later, I have thought as it had been fucked with all my men.

domingo, 31 de enero de 2010

DIARIO DE UNA MUJER CASADA (IV)

Navidad 96

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Y por fin llegó Papa Noel con su bastón...

La verdad es que he tenido un Otoño super movido, puesto que en temas de trabajo ha sido bastante duro, pero como cada año al llegar Diciembre la gente se reúne a comer y tomar copas.

Este año mi marido volvió a decirme que si me iba a comer que luego lo celebrara con Jose...

"no sé si lo veré..." le dije, "pues ahora que está en otro departamento coincidimos poco"

No volvimos a hablar del tema, hasta el día 24. Como cada año, ese día trabajo hasta el mediodía, pues a las 12 nos dejan salir, y como siempre quedamos a tomar algo, mi marido se hace cargo de los niños y los lleva por ahí a comer y ver los adornos.

El día 23 me llamó Jose para decirme que si después de tomar las copas con todos podíamos vernos, pues hacia mucho que no charlábamos... le dije que bueno.

El 24 por la mañana mientras me vestía, pensé en que quizá podía ser el día definitivo, así que traté de ponerme la ropa más sexy, por dentro y por fuera, que pude.

Mi marido estaba durmiendo cuando salí muy temprano para el trabajo.

A media mañana le llamé para decirle que después de las copas había quedado con Jose "Suerte¡¡¡" me dijo al colgar.

Tomamos las copas de rigor y yo no sé si por la tensión el caso es que nunca bebo alcohol, pero me tomé dos finitos... y me puse un poco contenta... los compañeros alucinaban pues es la primera vez que me veían así y lo celebraron.

Cuando ya terminamos cerca de las 3 de la tarde, José como siempre se brindo de cara a los demás a llevarme a casa.

Subimos al coche y al poco de arrancar me miro: "Estas guapísima y te brillan los ojos..." me dijo acariciándome disimuladamente el muslo. Yo le sujete la mano y se la lleve entre mis piernas, me miró sonriendo, pero no dijo nada.

Yo estaba empapada y un poco mareada, pero me di cuenta de que no íbamos hacia casa, "Donde me llevas... ?" le dije melosa... "A un sitio especial para una mujer especial..." dijo acariciándome con la mano derecha la espalda y los hombros.

Salimos a la carretera y al poco tiempo nos paramos en un edificio

Era un edificio de apartamentos en las afueras de Madrid. Tenía un jardín delante uy un pequeño parque, con una piscina que sin duda en verano estaría llena de gente. Un cartel "se alquilan apartamentos" me llamó la atención.

"Quédate un momento en el coche, ahora vuelvo" me dijo Jose. Unos minutos después volvía con una llave del parking "ya está" dijo, poniendo el coche en marcha. Metió la llave en la cerradura del parking y al puerta electrónica se abrió, "plaza 23" le oí murmurara. Después de recorrer un rato el parking dimos con la plaza y aparcó. Se bajo del coche y fué solicito para abrirme la puerta yo me baje como anonadada. Nos dirigimos a un ascensor, el siempre delante, y tras entrar en él marcó un piso, el 2.

En breves minutos estabamos ante un largo pasillo lleno de puertas, avanzamos por él, hasta llegar a una puerta, la 23. Introdujo la llave y me hizo pasar. Estaba obscuro, pero tras encender la luz y cerrar la puerta comprobamos que el apartamento era amplio, impersonal, pero acogedor. Yo soy muy curiosa, así que de inmediato fui a subir la persiana correr las cortinas y ver el cuarto de baño. "Tiene minibar y TV" le oí decir desde el salón. Salí del baño y vi una puerta que daba al salón, la abrí y allí estaba el dormitorio, con una amplia cama de matrimonio, dos mesillas de noche, y unas sillas. El llegó por detrás y me cogió en volandas llevándome hasta la cama donde me depositó suavemente..

Me quedé allí, mirándole, mientras cerraba la puerta del dormitorio. Nos miramos a los ojos, y el vino hacia mí.

Yo llevaba aún el abrigo puesto, me levantó suavemente con una mano de la cama y me quito el abrigo situándose tras de mí. Luego fue quitándome la chaqueta, dejándome tan sólo con la blusa y la falda negra de terciopelo, bastante corta por cierto. El se quitó la chaqueta y la corbata, mientras yo de pie frente a la cama pensaba en que había llegado el momento. Me volví y le desabroché la camisa despacio, mientras él hacia lo mismo con mi blusa mirándonos a los ojos. Me beso largamente metiendo su lengua en mi boca, mientras acabábamos de quitarnos las camisas, y me vi allí en sujetador, por cierto uno negro de encaje, bastante justito que me había regalado mi marido hacia unos meses y que iba a juego con un liguero, las medias negras y un diminuto tanga. Empece a desabrocharle el pantalón, mientras él bajaba la cremallera de mi falda, para entonces yo estaba ya totalmente empapada y al deslizar el pantalón al suelo puede ver que su polla luchaba por salir del calzoncillo. Me cogió en brazos y me depositó suavemente sobre la cama, mientras yo admiraba su polla aún dentro del slip.

Me miro tiernamente y entonces fue cuando yo me incorporé y bajándole el slip me metí su verga en la boca.

Él empezó a acariciarme los hombros y fue bajando inclinado sobre mi hasta liberar el cierre del sujetador y dejar mis tetas al aire, que de inmediato comenzó a besar y a sobar con autentica fruición. Para entonces su polla crecía y crecía dentro de mi boca. Paré un momento y le hice retirarse de la cama, luego me puse de rodillas ante él y mientras me acariciaba la cabeza seguí chupando aquella hermosa polla que en unos minutos estaría ¡por fin! Dentro de mi coño. Me hizo levantar y fue bajándome el tanga dejándome sólo el liguero y las medias. Me miré en el espejo que había detrás de la puerta y me sentí una autentica puta, pero no me importaba. Le empuje suavemente sobre la cama y volví a meterme su polla en la boca, ahora el tumbado boca arriba y yo totalmente tumbada sobre el pero con su polla en la boca. Estuve así bastante tiempo mientras el convulsionaba de place a cada lametazo mío, hasta que me dijo "para que no aguanto más y te voy a follar"

"Soy toda tuya..." le dije tumbándome boca arriba en la cama a su lado, entonces se colocó sobre mí, y aquel super lubrificado aparato fue suavemente entrando centímetro a centímetro en mi coño chorreante.

Cuando estuvo todo dentro comenzó un rítmico mete saca, llegando a sacarla suavemente del todo, para tras una pausa que a mi se me hacia terna, volver a metérmela hasta dentro con fuerza y volviendo cada vez con mas fuerzo a enterrarla toda dentro de mi, sintiendo yo que me llegaba muy dentro. Así estuvimos un rato, hasta que decidió parar y me hizo volvérsela a chupar, pero esta vez sentada en la cama y el de rodillas sobre la misma ante mí. Pasados unos minutos aquel aparato, que era muy diferente al de mi marido, estaba cada vez más duro. Fue entonces cuando me hizo poner a cuatro patas y agarrándome de las tetas, volvió a sepultar su polla en mi coño, empezando un lento ir y venir, que en cada envite era mas fuerte, mientras yo me acariciaba el clítoris tratando de llegar a mi primer orgasmo.

Tuve un par de ellos antes de que él golpeando cada vez con más fuerza, se corriera dentro de mi coño, para acabar aplastándome contra la cama con su dulce peso, mientras me mordisqueaba las orejas y me decía que efectivamente follar conmigo era maravilloso.

Después de un momento unidos por nuestros sexos, nos separamos y nos quedamos tendidos sobre la cama. Luego él fue al minibar y trajo una botella de Benjamin con dos copas, la abrió y tras repartirla me dio una copa. Me semiincorporé y le bese largo rato en la boca mientras nuestras lenguas trataban de ganar la garganta del otro. Luego nos bebimos en silencio el cava. "Ha sido fantástico..." me dijo. "Para mí también Jose" le dije, "no sabes cuanto he deseado este momento en los últimos mese a pesar de nuestra distancia, y más sabiendo que estabamos destinados antes o después a follar". Se quedó sorprendido por esa palabra en mi boca. Luego me dió otro largo beso. "Vamos a la ducha?", "Si" le respondí. Me quité el liguero y las medias, mientras oía como abría la ducha, en unos segundos estuve junto a él. Nos enjabonamos en silencio y luego el agua fue deslizándose por nuestros cuerpos.

Pero estar tan cerca y no enredarse es difícil, así que unos minutos después note como su aparato volvía a empinarse, así que bajo la ducha me agache y volví a introducírmelo en la boca, hasta notarlo nuevamente dispuesto para perforarme. No dijimos nada, simplemente me volví me apoyé contra la pared de la ducha y abriéndome de piernas le ofrecí mi culo. Tardó en reaccionar, luego me dijo que nunca había pensado en darme por el culo, ni siquiera pedírmelo, pero que ante mi ofrecimiento decidió complacerme. Al principio me dolió un poco, siempre me duele incluso haciéndolo a menudo con mi marido, pero luego fui sintiendo su polla atravesar mis entrañas y con cada nuevo empuje el dolor y el placer bajo la ducha se mezclaban, mientras él tiraba fuerte de mis riñones hacia atrás en cada envestida y mis manos sobaban con desesperación mi clítoris en busca de nuevos orgasmos.

Creo que tuve un par de ellos más antes de sentir su caliente liquido atravesar mi ano, para acabar aplastada contra la pared, con las tetas supercomprimidas y un grito de placer unísono de ambos. Nos volvimos a duchar y nos vestimos en silencio, Tras unos minutos, apuramos el champan y salimos del apartamento recorriendo el camino de vuelta inverso. Vi que en la mesa de la entrada dejaba unos billetes, y la llave del apartamento y del parking, cerrando desde fuera.

Bajamos al parking y no cruzamos ni una palabra en todo el viaje de regreso a casa. Tan sólo me acariciaba la cabeza y la espalda y yo a él. Me dejo a un par de manzanas de casa, pues le dije que quería caminar y en la despedida nos dimos un suave beso muy dulce.

Caminé hacia casa, y hasta por la noche, cuando estabamos en la cama, no le conté a mi marido, todo lo sucedido. Como imaginaba cuando termine de contárselo, se puso sobre mi y me folló tiernamente "ves como no es tan malo follar fuera de casa?" fué lo único que me dijo cuando terminamos.

martes, 19 de enero de 2010

BREVE HISTORIA DE MIS CUERNOS

Cornudo convencido

La historia se remonta a muchos años atrás, ella estaba en la Universidad y yo trabajaba ya, la llevo 8 años.

La conocí en un viaje de vacaciones, en la playa.

Ella era una chica muy moderna externamente pero clásica en su educación y
convicciones hasta que llegué yo...

La verdad es que tenía, y tiene un cuerpo para el vicio,, un antiguo amante decía que ese cuerpo habi nacido para dar placer y nada mas y todo lo demás que hiciera era perder el tiempo y por eso aparte de desvirgarla, pues había tenido varios novios pero de esos que se quedan en besitos y caricias, gilipollas ellos, y como mucho meterle mano en el cine, mi intención era disfrutarla a tope e incluso con otros tíos, me gustaba pero era mas fuerte su atraccion sexual que irradia hacia culaquier tio que se la acerca.

Yo en aquellos años tenia un grupo de amigos/as que hacíamos alguna que otra orgía y de hecho algún amigo mío le tiró los tejos a lo que ella se asustó al principio, pero luego se dejaba querer.

Un compañero suyo de facultad la cameló con un supuesto amor, pero su objetivo era
llevarla a la cama, lo cual consiguió pero sin rematar la faena.

Entonces comprendí que con un poco de trabajo conseguiría mí
objetivo.

Tuvo varios flirteos con caricias, masturbaciones, etc., con varios tíos durante el tiempo en que fuimos novios, y esas aventuras yo se las potenciaba y alentaba, con lo cual la fui
haciendo muy caliente, pero ella quería reservar su virginidad, luego se ha arrepentido varias veces de ello por lo que dice que se ha perdido de sexo cuando era más joven, para nuestro matrimonio.

Matrimonio que por fin llegó, y que tras la apertura de su agujerito delantero, supuso el pistoletazo de salida de sus aventuras y correrías, esta vez ya si disfrutando del sexo completo y satisfaciendo su cuerpo a tope.

La primera...la misma noche de bodas con un amigo nuestro brasileño, un negrazo músico de un grupo y que tras desvirgarla yo por delante en nuestra casa, habíamos quedado en un
club de jazz con unos amigos hacia la una de la noche, entre ellos este amigo, y al poco de llegar al club ella desapareció, “creo que está con Serginho”, me dijo uno del grupo, “le iba a enseñar no se que”, me dijo. Y ya lo creo que le enseño, se la llevó a su camerino,
ellos actuaban allí, y le inauguró el culo, pues ella no quiso que se lo hiciera por delante, me lo contó radiante y feliz un rato después, mientras el grupo actuaba en el escenario y Serginho la miraba sonriente y a mí con cara de guasa.


Lo habían planeado hacia unos días, ella le había prometido su desvirgue anal sin saberlo yo...


En el viaje de bodas en Cuba y México, tuvo un rollito, con sexo oral, fue su primera mamada, y anal sólo, con otro morenito cubano, un par de noches.

Como veis y comprobareis le encantan los tíos de color, no por nada sino porque dice que le dan morbo, y la verdad es que hasta ahora los 5 ó 6 negros que ha tenido estaban muy bien armados hay que reconocerlo y le han dado más caña y juego que los blancos con los que ha estado y han sido varios.

De vuelta a casa la cosa se desmadró y se volvió muy caliente ("una puta" decía ella") y rara era la semana que no se la tiraba algún compañero o amigo, suyo y/o mío.

Después del furor inicial ella ya estaba trabajando en una multinacional y viaja a menudo, la cosa se estabilizó con un par de tíos al mes, alguno medio fijo, y cuando salía de viaje, donde fuera algún hombre afortunado se la tiraba al menos una vez.

No llegaba a nivel de ninfómana, aunque tuvo algunos hitos importantes como estar en un solo día con 4 tíos incluido yo, pero el gusto por el sexo formaba parte de sus prioridades.


Paralelamente nuestra vida sexual era superactiva, con lo cual eso a ella la animaba a eguir fuera, pues en casa estaba satisfecha y así me mantenía mi morbo, pues salvo un par de aventuras que me ocultó y me ha contado después (dice que quería saber que se siente engañando al marido sin que él lo sepa y me dijo que es muy excitante ponerle los cuernos sabiéndolo los demás y no el interesado) me contaba todas y con pelos y señales.

Más adelante me ha dejado participar alguna vez, aunque son las menos, pero me consigue fotos y videos con sus amigos para que lo disfrute.

Desde que nos casamos, hace 21 años, habrá estado con una treintena de tíos, pero en cualquier caso, ahora tiene un amante fijo, un negro que vive fuera, y de vez en cuando, hace unos días por ejemplo en un viaje de trabajo al extranjero se la ha follado un tío
un par de noches de las 4 que estuvo fuera, alguna aventura que ella encuentra accidentalmente.

Ha pasado de la época en que yo le conseguía las aventuras, por ejemplo el negro que se la tira ahora se lo busque yo, o que piensa que todos los hombres se la tienen que tirar y es más le gusta jugar a esposa y madre fiel ante los demás y ser ella la que elija esas aventuras y no porque se las fuercen.

Por eso os cuento que el tema de sexo para ella es tabú ante los demás, y más los desconocidos, y sólo si hay feeling puede haber un cierto contacto que puede o no acabar en la cama.

Incluso ahora, ella rechaza de plano cualquier intención mía de presentarle tíos para la cama.

Podéis preguntarme detalles y lo que queráis sin restricciones.

Como veis soy un cornudo incorregible incluso por email.



jueves, 17 de diciembre de 2009

PROFESOR DE IDIOMAS

El profesor:

Un "teacher" da clases "particulares" a la esposa de su alumno, al salir esta del trabajo.

INTRODUCCION (ÉL)

Cuando empezó la historia yo la verdad es que no estaba al tanto.
En la empresa donde trabajo nos obligaron a todos a perfeccionar nuestro inglés a nivel directivo.
Por ello nos dejaron libertad para elegir las clases, individuales o colectivas, y la academia o centro de estudio, o en último caso recibirlas en la empresa.
Dado mi horario y el de mi mujer decidí darlas al final del día en mi trabajo, con lo cual podría aprovechar mas tiempo.

Conseguí un profesor nativo inglés que venia tres veces por semana, Lunes, Miércoles y Jueves a mi empresa a darme las clases de 7 a 8 de la tarde.

Era un poco más joven que yo, tengo 40 años, el tenia 35, y por tanto congeniamos enseguida. Las clases iban francamente bien y los jueves mi mujer solía venir a buscarme al trabajo y luego nos íbamos a tomar algo antes de volver a casa.

Uno de esos días, cuando llegó aun no se había marchado Mathews, por lo cual se la presenté y fuimos los tres a tomar algo. A mi mujer siempre se le han dado bien los idiomas, de hecho habla 6 perfectamente además del español, por lo que congenió con él, ella tiene 37 años, y alguna tarde de jueves cuando ella venia los tres nos marchábamos a tomar unas copas antes de volver a casa.

Estuvimos así desde Octubre hasta Navidades, y tras las fiestas, Mathews me dijo que le había salido una clase justo después de la mía por lo cual ya no podría quedarse los jueves como hacíamos antes.

Continuamos las clases normalmente y mi nivel de inglés mejoró rápidamente por lo cual le propuse que cambiáramos el horario y me diera las clases en casa por la noche dos veces por semana, martes y jueves de 8 a 9, ya que yo esos días trataba de salir antes y el resto de días llegaba casi a las 10 de la noche a casa, mientras mi mujer salía a las 5 del trabajo, por lo cual ya no venia a buscarme al trabajo.

CONTINUACION (ELLA)

La verdad es que Mathews era muy agradable y congeniamos muy bien desde que nos presentara mi marido, e incluso algún día, como él trabajaba cerca de mi trabajo, quedábamos a comer o desayunar.

No recuerdo bien como empezó todo, pero uno de los días que habíamos quedado con mi marido, él me dijo que tenia que hablar conmigo, y quedamos al día siguiente a comer.

En la comida me comentó que le gustaba mucho, que era una gran mujer y que con todo respeto le gustaría mantener algún tipo de relación conmigo, se contentaba incluso con un romance "de novios", lo que me hizo gracia.

Llegaron la Navidades y la cosa se quedó así.

Al volver de vacaciones mi marido me comentó que había cambiado los días de clases y las horas por temas del trabajo y que Mathews vendría a casa a darle clase dos días de 8 a 9, pues el resto el no salía hasta las 10 de la noche.

El primer día que Mathews tenia que venir a casa a darle la clase, eran cerca de las 7 cuando llamaron a la puerta. Vivimos en un dúplex en una zona residencial en la zona norte de Madrid, por lo cual, me sorprendió la llamada. Al abrir me encontré a Mathews, y sentí una sensación de cosquilleo en el estomago.

"Creo que he llegado un poco pronto, pero como era el primer día no quería retrasarme, ha llegado ya tu marido?" me dijo dándome un fugaz beso en la mejilla como cada vez que nos veíamos.

Yo me sentí inquieta y nerviosa "no aún no ha llegado... y tardará, has venido muy pronto ¿quieres tomar algo?.

"Un whisky " dijo quitándose el abrigo y la chaqueta y sentándose en el sillón del salón...

Yo me volví al amueble bar y saque el whisky, me acerque a dárselo y en ese momento me cogió la mano y me atrajo hacia él. Me incline hacia adelante por su tirón y entonces me beso mientras me sujetaba la cabeza.

Sentí como el estomago se me subía y un enorme calor. No sé lo que duro el beso, pero de pronto me cogió y llevándome junto a el me recostó en el sillón "no sabes cuanto he deseado tenerte así..." me dijo mientras sus manos recorrían mis hombros y mis brazos. Yo llevaba una blusa y una falda y no llevaba medias, tan sólo unos zapatos de medio tacón. Tras mirarme de arriba abajo se inclinó sobre mí y mientras volvía a besarme en los labios noté como sus manos empezaban a desabrocharme la blusa... trate de levantarme, pero el suavemente me retuvo, mientras besaba de nuevo mis labios con una dulce pasión.

Mi corazón se aceleraba por momentos mientras sentía sus manos que ya habían desabrochado totalmente mi blusa, me inclino hacia él y por detrás me saco la blusa dejándome en sujetador, se retiro para mirarme "estas preciosa " y sonrió " y si me lo permites, tan buena como imaginaba..." e inclinándose empezó a besar mis pechos por encima del sujetador. Yo estaba en el cielo y me deje hacer. Era la primera vez que le traicionaba a mi marido aunque oportunidades había tenido muchas, pero nunca quizá con aquellos condicionantes... además él me gustaba: su cuerpo, su acento suave, sus ojos... cerré los míos y note como bajaba su boca por mi vientre, mientras su manos bajaban la cremallera de mi falda y en unos segundos esta se deslizaba hasta el suelo. Abrí los ojos y me vi allí medio desnuda tumbada en el sillón en ropa interior ante aquel hombre que me miraba embelesado... "estoy deseando tener ese cuerpo..." dijo con aquel dulce acento inglés.

Se inclinó sobre mis muslos y empezó a besarlos de fuera hacia dentro, mientras sus manos acariciaban mis pechos, mis hombros...

Estaba convencida de que acabaría follándome aunque quizá sería mejor en el dormitorio.

Me levanté y le cogí de la mano "ven conmigo" le dije suavemente tirando de el hacia la escalera que subía al dormitorio. "Tu delante..." dijo caballeroso, y note como sus ojos me recorrían entera por la espalda de arriba abajo.

Cuando llegamos al dormitorio, nada más entrar entrecerré la puerta mientras me arrodillaba ante él, aun vestido y bajándole la cremallera sacaba de su cárcel aquel miembro que ya estaba bastante duro y apetecible, le miré desde abajo y él asintió con la cabeza, con lo cual introduje su aparato en mi boca y comencé un lento repaso con la lengua mientras con la mano abría totalmente su prepucio tirando desde abajo. A mi marido le encanta como la mamo y sin duda a el le estaba gustando, pues me dijo que parara y se sentó en el borde de la cama para que siguiera chupándosela.

EL FINAL (el prof.)

Me parecía increíble estar allí sentado al borde de la cama y con aquella hembra chupando mi miembro con placer y fruición provocándome unos calambres de placer. Me encantaría follármela, pero su destreza con la boca sin duda era algo que merecía la pena seguir disfrutándose. Miré el reloj, eran cerca de las 7:30 y su marido llegaría sobre las 8, pero me gustaba tanto como me la estaba mamando¡¡¡, decidí que aquel día me correría en su boca y que en próximos días, pues estaba seguro de que abría muchos más, tendría tiempo de poseerla por sus otros agujeros. Efectivamente me corrí, ella hizo un gesto como de retirarse, pero suavemente le sujete la cabeza y parte de mi semen se alojo en su boca chorreándole por las comisuras... me limpie con mi pañuelo y fue cuando ella me pidió "fóllame¡¡¡". Me levanté y fui al baño del dormitorio me lave y cuando salí ella estaba tumbada sobre la cama con las piernas abiertas, esperándome... la miré y por un momento estuve tentado de hacerlo, pero miré el reloj, era peligroso, "lo siento cielo, eso será otro día, pues tu marido está a punto de llegar..." "No me importa¡¡¡ " suplico ella poniéndose de rodillas sobre la cama y sujetándome por las caderas... "pero a mi sí..." le contesté apartándola suavemente... "vístete y bajemos abajo..." casi le ordene.
Obedeció de mala gana y a los cinco minutos salía del baño como si nada hubiera pasado. Se había puesto un chandal sobre aquella maravillosa ropa interior azul de encaje, y parecía la típica María que volvía del Gimnasio. La bese "gracias" le dije, "me he masturbado en el baño..." me dijo como echándomelo en cara. "No te preocupes, ahora tendremos muchas tardes para hacerlo como y donde tu quieras..." y la volví a besar. "De acuerdo..." me contesto. Y bajamos al salón. Unos minutos después llegó su marido. Y dimos la clase como si nada hubiera pasado. Cuando nos despedimos ella alegó estar en la cocina y tan sólo se despidió desde la lejanía con un "hasta el próximo día"

Durante los siguientes días de "clase" yo llegaba casi una hora y media antes y follábamos por toda la casa y en todas las posiciones de imaginar.

EPILOGO (el marido)

Efectivamente yo no sospeché nada de las "clases de sexo" que Mathews le daba a mi mujer, no sólo una hora antes de llegar yo los martes y jueves sino alguna clase extra más de larga duración, hasta 3 horas entre semana, aprovechando que yo llegaba mas tarde del trabajo.

Terminó el curso y la verdad es que mis conocimientos de inglés aumentaron, pero también es cierto que mi mujer lejos de llegar cansada a la cama despues de sus largas sesiones con Mathews por contra solía sugerirme que folláramos casi a diario, encontrándola yo muy caliente sobre todo entre semana, con lo que cuando me enteré pensé que despues de todo las clases habían sido muy útiles para los tres.

No fué hasta pasado el verano de ese curso que supe todo el asunto, por lo que decidí repetir clases al curso siguiente pero en este caso y previo acuerdo con Mathews, las dábamos los tres en la cama y mi mujer saco muchas veces matricula de honor en difíciles pruebas a dos bandas.

Actualmente solemos reunirnos un sábado al mes para salir a cenar los tres y luego Mathews viene a dormir a casa, con lo que tanto ella como yo podemos seguir practicando el inglés... y ella el francés y el griego por partida doble.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Manual del Marido (Cornudo) "fiel"

Manual de un Marido "fiel" (I)

Hace algunos años, en concreto en 2001, conocí a un corneador Roger del Corn, del que me hice gran amigo tras varios intercambios epistolares y que escribió el divertido manual que iré reproduciendo parcialmente en este blog y que puede ayudar a muchos maridos, novios y demás a descubrir su camino como CORNUDOS.

Su filosofía era que un buen cornudo, era el que ya desde novios sabía que su mujer sería un buen manjar e instrumento de juegos para "gourmets" del sexo y profesionales del juego erótico... e incluso de aquellos que simplemente quisieran follarse a dicha mujer... sin más historias, pero siempre tutelada, preparada y cedida por él, sin cuyo requisito el juego no tenía sentido... como factor añadido e indispensable, el hombre, el cornudo, debería estar enamorado hasta las trancas de dicha mujer, para que el efecto corneador cumpliera así todos los requisitos necesarios para otorgar unos más que merecidos cuernos.

Este manual se escribió en 2003, y me he permitido la licencia de actualizar algunas frases e instrucciones sobre el original.

Empezaremos por:
CAPITULO I: EL NOVIAZGO
"Donde se dan los preceptos para la relación del novio modélico con su novia y los amigos de ambos"

COMO SENTAR LAS BASES PARA UN BUEN NOVIAZGO

A tu chica le regalaras siempre bikinis diminutos, en verano y en cualquier época del año le compraras camisas muy abiertas o de amplio escote, faldas cortas y botas o zapatos altos, ropa ceñida, y escueta ropa interior negra que sea fácilmente perceptible bajo prendas claras.

Cuando ella se vista con la ropa que tu le has regalado, cosa que no podrá rechazar y de tu vehemencia dependerá que lo haga, deberá convertirse en un reclamo sexual capaz de levantársela al mismísimo caballo de Esparteros.

Con estudiada frecuencia, pasaras temporadas sin ver a tu novia, aunque siguiendo su evolución y desarrollo a todos los niveles, y en tus ausencias procuraras que una legión de tus amigos más libertinos se encarguen de entretenerla, haciéndole tu ver a ella, que es tu forma de cuidarla y quererla en tu ausencia, y que ellos la trataran ni más ni menos que como tú lo harías.

Si a tu regreso ella te susurra cabizbaja, que debe confesarte algo, será la prueba inequívoca de que tu plan ha funcionado con éxito y tú ya eres un novio coronado y feliz. Deberás quitarle de la cabeza sentirse culpable y animarla a que en tu próxima ausencia aun disfrute mas de esas compañías y "actividades" para no sentirse sola (*).

Así mismo la animaras a compartir sus posibles dudas con sus amigas y amigos, dejándoles clara tu permisividad a su conducta, un buen cornudo es el que es valorado como tal por los demás.

(*) Con la excusa de saber lo que le gusta, le pedirás alguna prueba grafica de sus momentos de diversión o en su defecto la solicitaras a tus amigos.

VENGANZA POR DESPECHO

VENGANZA

Julio del 98… La iniciación

Este fin de semana ha sido movidito. Resulta que hace unos días mi marido me habló de un antiguo compañero de trabajo que se había encontrado en un congreso aquí en Madrid, y estuvieron recordando viejos tiempos, hace unos 10 años que no se veían. Me dijo que aún recordaba las maravillas que hablaba él de mi entonces y que se había quedado con ganass de conocerme. El vivía entonces en Galicia y se conocieron por el trabajo, trabajaban en la misma empresa cuando mi marido debía viajar allí. Ahora había dejado el trabajo y estaba trabajando en otra cosa en Madrid. El caso es que me dijo si podía invitarle a cenar alguna noche, a lo cual le dije que de acuerdo.

Por cierto que me llamó un día entre semana para agradecerme la invitación y charlar conmigo y me impactó e intrigó su suave tono de voz, sus modales, etc.

Por fin llegó la fecha, el pasado sábado por la noche y tras dejar a los niños con unos primos, montamos todo para cenar en la terraza de casa.

El llamó para decir que llegaría un poco mas tarde pues le habían dado un golpe en el coche.

Llegó cerca de las 10 de la noche y me gustó. Con traje, alto, rubio, ojos azules, seguramente un poco mayor que mi marido, pero con muy buenos modales. Me dio dos besos con dedicación en ambas mejillas, pasando muy cerca de mi boca, que me pusieron la carne de gallina y alabo mi belleza. Yo llevaba un vestido con pantalón corto tipo Safari de una sola pieza.

Empezamos a cenar y hablamos de sus antiguos trabajos, de sus andanzas, etc. Yo noté que él me miraba con detenimiento, lo cual me empezó a poner nerviosa.

En un momento determinado me dijo lo hermosa que era y seguro que tenía encantos ocultos que le gustaría conocer. Yo me quedé muy cortada y le pedí con los ojos a mi marido ayuda. Mi marido se hizo el loco, pero quizá porque no lo entendió. El caso es que él siguió alabándome y sugiriendo lo de mis encantos ocultos, aunque suavizándolo con temas espirituales de educación, etc. Me sentía como desnuda delante de él. Me dijo que si poníamos un poco de música y bailábamos. Yo le dije que bueno, como anfitriona no podía negarme, así que después de recoger la mesa mientras ellos hablaban y traerles el café y un whisky, pusimos música y me pidió bailar.

Lo hizo con delicadeza pero con firmeza y me apretaba suavemente contra él, mientras mi marido bebía y nos miraba. Pasados unos minutos empecé a estar muy excitada, pero además contrariada y molesta, pues no me gustaba la situación. Le dije que dejáramos de bailar y charlamos los tres de muchas cosas incluido el sexo y las relaciones entre las personas hasta altas horas de la madrugada.

Al marcharse me agradeció la hospitalidad y al despedirse volvió a besarme en las mejillas, esta vez cerca de la comisura de los labios con detenimiento, mientras me cogía por la cintura y me acercaba hacia el, rozándonos ligeramente pero lo suficiente como para sentirme electrificada. "Nos veremos..." me dijo mirándome fijo a los ojos.

Yo estuve algo nerviosa al acostarnos pero no hicimos nada pues estábamos cansados.

Unos días después me llamó al trabajo para agradecerme la hospitalidad y el trato diciéndome estar muy impresionado con mi belleza y mi actitud de la cena. Me invitó a desayunar al día siguiente, el jueves. Volví a sentirme inquieta el resto del día e incluso por la mañana cuando pasó a buscarme por el trabajo. Fuimos a un lugar cercano y charlamos de varios temas, pero yo notaba la penetrante mirada que me desnudaba mientras me hablaba. En un momento determinado mirándome fijamente me dijo que si me gustaría que me recogiera al salir del trabajo el viernes por la tarde e irnos por ahí a dar una vuelta. Yo aunque me sentía extraña le dije que sí, y el resto del día estuve inquieta. Al despedirse volvió a besarme como en casa.

El viernes me levanté muy extraña, le dije a mi marido que no vendría a comer y luego tenía una reunión. Era una de las pocas veces que le mentía a mi marido, pero el cuerpo no me pedía contárselo. Le llamé y le dije que mejor quedábamos a comer y luego íbamos a algún sitio. A las 3 en punto estaba esperándome en la puerta y me dijo si nos íbamos a comer al Escorial. Yo le dije que bueno y enfilamos la carretera de la Coruña. Me sentía extraña, con una dulce inquietud mientras su melodiosa voz me envolvía. Comimos animadamente en un restaurante en el mismo San Lorenzo y aunque mi sensación había casi desaparecido me encontraba a gusto. Era muy culto e interesante en sus razonamientos e idas. Ya cerca de las cinco me dijo que si tenía prisa. Le dije que en cierto modo, pues aunque los niños estaban en casa de un familiar hasta finales de la semana siguiente, mi marido estaría ya en casa. "llámale y dile que iras un poco mas tarde" me dijo suavemente autoritario. Así lo hice, comentándole a mi marido con quien estaba, lo cual le tranquilizó... a él, pues yo me sentía como flotando.

Ya de vuelta en Madrid, tomo la M30 y mientras ya empezaba a anochecer enfiló hacia una urbanización cerca de la Dehesa de la villa. "Dónde vamos?" le pregunte algo inquieta. "Voy a enseñarte una cosa" me dijo sin mirarme mientras conducía. En unos minutos estábamos entrando en el garaje de un chale.

Yo me sentía incomoda, pero en cualquier caso confiaba en él, pues era amigo de mi marido. Entramos en la casa, entonces fue cuando me dijo que iba a poner música, que si quería tomar algo "agua" le dije yo, "Una tónica?" me contestó él. "vale" dije yo. Era un chale de dos plantas y desván. Le oí trastear en la cocina mientras me sentaba en el sofá el salón. Yo llevaba una falda corta roja que tengo con una camiseta sin mangas marrón ajustada que me realza bastante mis pechos.
Salio al salón y me tendió la tónica mientras el daba un sorbo a un whisky."Te enseño la casa?" me dijo. El estaba separado y tiene dos hijos mayores de 18 ó 20, chico y chica, pero que estaban de vacaciones con unos amigos. Me enseñó el chale y el jardín trasero donde tenía una piscina no muy grande pero atractiva, sabiendo lo que me gusta nadar me dijo "no quieres darte un baño?, seguro que te encuentro algún abañador o bikini de mi hija que te sirva, pues tienes un tipo y un cuerpo que seguro que te sirve". Yo le dije que no. Seguimos viendo los cuartos de arriba, sus colecciones de cuadros y de objetos antiguos y llegamos al desván. Yo estaba muy nerviosa, no sé, el era muy correcto en modales, hablando, etc., pero yo notaba algo extraño en el aire.

Me hizo pasar a obscuras, cerró la puerta y encendió la luz. Me quede helada, en un acogedor espacio abuhardillado, varias mesas de tamaños y alturas distintas y una colección de cachivaches de sado y tortura colgados de las paredes con una serie de luces rojas y azules, daban al recinto un toque misterioso.

"Mira Francis déjame ir... " le dije. "Solo quería que lo viras y me dijeras que te parece..." su melodiosa voz me envolvía mientras me sujetaba del brazo suavemente. "Nunca has pensado en juegos de este tipo?" Entonces recodé que hacía unos meses mi marido había estado durante una temporada atándome y azotándome con cinturones y demás, y a mi al principio no me gusto nada, pero luego a veces me daba morbo y me ponía cachonda, incluso hubo unos días que durante el día le decía que me había portado mal y debía castigarme por la noche. Pero esa fase había pasado. De pronto sentí un inmenso calor interno y se me puso la carne de gallina. Por un lado quería salir de allí, pero por otro me imaginaba atada allí a aquellas mesas o borriquetas, al poste central de la habitación y a Francis azotándome... me dio un escalofrío y el lo noto.

Casi sin decir nada me llevó al medio de la habitación, junto al poste metálico que unía techo y suelo. Me colocó junto a él. Yo estaba asustada pero excitada. Cogió unas muñequeras de una estantería y estirándome suavemente pero con firmeza, los brazos hacia arriba me ató por las muñecas al poste. Yo le miraba como hipnotizada mientras con sendas tobilleras me ataba las piernas ligeramente abiertas a dos pequeñas argollas que salían del suelo. Luego me miro de arriba abajo. "Creo que te esta gustando... verdad?" y acercándose a mi, me beso en la boca. Traté de contestar y rechazar su beso, pero me sujeto con fuerza y su boca busco la mía que en pocos segundos correspondía a su apasionado beso. Yo en aquella época tenía el pelo largo. Me sentía incomoda, el empezó a girara a mi alrededor, me miraba sin decir nada. Entonces cogió una especie d cincha de un a pared y me ato la cintura al poste, de forma que mis tetas quedaban una a cada lado del poste. Traté de protestar, pero unos segundos mas tarde me colocaba una bola de caucho roja con un bozal fuertemente atado a mi nuca "Así no podrás gritar, aunque gemir si... y es excitante cuando una mujer gime con la boca tapada..." Me colocó un collar que sujetaba también mi cuello al poste. Estaba casi inmovilizada. La saliva se agolpaba en mi boca, me costaba tragar y se me salía por las comisuras de los labios. Fue entonces cuando me quitó la falda y la dejo caer al suelo. Un tanga rojo que mi marido me había regalado unos días antes de hilo dental quedo a su vista, lo cual le hizo silbar de admiración... "Suerte tiene tu marido de tener una hembra así en casa... y además le gusta la ropa sexy, seguro que el sujetador es a juego" y mientras decía eso subió mi camiseta hasta el cuello, dejándola enrollada a su alrededor. Efectivamente el sujetador era rojo de encaje, a juego, y una talla mas pequeño de lo que debiera pero así le gustaba a mi marido, pareció adivinarme el pensamiento "y a mi también me gusta este tipo de ropa, me alegro que te lo pusieras precisamente hoy... lastima que el tiempo no invite a llevar medias y liguero..." me cogió del pelo y me levanto la cabeza "porque seguro que lo tienes también a juego... ¿verdad?" asentí con la cabeza, había sido uno de los regalos de mi marido por mi cumpleaños, hacia unas semanas.

"Creo que nos vamos a divertir..." dijo dando vueltas a mi alrededor "eres mucho mas hermosa desnuda de lo que imaginaba o me había comentado tu marido" y acariciándome la espalda " y tienes una fuerte espalda, se ve que haces natación, es ideal para azotarla" un escalofrió me recorrió de arriba abajo, se dio cuenta "no tiembles... ni llores" las primeras lagrimas asomaban a mis ojos " aunque pensándolo mejor... llora cuanto quieras...." dijo sujetándome la cara y mirándome a los ojos "nada me excita más que una mujer llorando y en tu caso tus ojos cambian a un bonito color gris con las lagrimas..."
Se separó de mi "voy a hacer unas llamadas y a buscar las bebidas y ahora vuelvo" dijo saliendo del desván. Le oí bajar por la escalera de madera y escuche el rumor de sus llamadas en la distancia.

Volvió a los pocos minutos y me mojó los labios con un trozo de hielo. El bebía de un whisky que dejó sobre una mesa. Volvió hacia mí y me empezó a pasar el hielo por los labios, la cara, bajando por mis pechos. Entonces ahuecándome el sujetador, me colocó dos trozos e hielo, uno en cada pezón, sujetos por el sujetador. Sonrió al ver mi gesto de escalofrío. "Por cierto... " dijo como disimuladamente, "acabo de hablar con tu marido y le he dicho que no te espere hasta muy tarde..." hizo una pausa para beber " y le ha parecido bien, solo me ha dicho que te cuide... " y sonrió "algo que voy a hacer con detenimiento". Se volvió y encendiendo un cigarrillo, hasta entonces no le había visto fumar, se sentó en un sillón de grandes brazos de madera. A su lado un tocadiscos antiguo en el que puso un disco de música clásica y me miraba detenidamente de arriba abajo. No sé lo que estaría pasando por su cabeza, pero a veces sonreía, otras parecía excitado y sobre todo fumaba pausadamente, mientras me miraba detenidamente como estudiando como utilizar cada parte de mi cuerpo.

Tras apagar el cigarro y dar el último sorbo de whisky se acercó a mí. "Como estas pequeña zorra?, imagino que impaciente pensando por donde empezaré a disfrutar de tu cuerpo..." y me besó suavemente en ambas mejillas, luego lo hizo junto a la comisura de mi boca, adormecida por el bozal.

Se agacho ante mi, y me desató los tobillos, trate de colocarme mejor, pero el motivo era retirar la falda y dejar mis piernas desnudas. Volvió a sujetarme ambos tobillos a las argollas. Igual operación hizo con el collar del cuello para retirar la camiseta, con lo cual quedé sólo con la ropa interior. Se volvió hacia la pared y observó algunos artilugios colgados en ella, por fin se decidió por una especie de látigo corto de varias ramas. Me estremecí y mis ojos se humedecieron. "No te haré daño... al principio..." dijo sonriendo y cogiéndome la cara "puedes gemir cuanto quieras... quiero ver el aguante de esas nalgas y esa espalda".

Le sentí colocarse tras de mi. Noté un suave golpe en mi espalda en la paletilla derecha, luego uno un poco mas fuerte en la izquierda, con un ritmo constante iba alternado diferentes partes de mi espalda mientras la intensidad del golpe iba subiendo. Efectivamente al principio eran como golpes sordos, pero conforme su intensidad subía, empecé a notar un enorme calor en mi espalda y cada nuevo azote, era como si mil agujitas se clavaran en mi piel. No quería gemir, pero el dolor empezaba a ser significativo., De pronto se detuvo y respiré un momento, pero el siguiente golpe no lo esperaba. Con una enorme fuerza el látigo golpeo mi nalga derecha arrancándome un gemido de dolor acallado por un segundo azote si cabe con mayor fuerza en mi nalga izquierda. Sus azotes ahora con más intensidad y casi seguidos se sucedían ahogando mis gemidos de dolor que también se enlazaban. No sé cuanto duró pero el ardor de mis nalgas y mi espalda iba en aumento, ya que una vez calentadas mis nalgas volvió a mi espalda y de esta a las nalgas así sucesivamente. Cuando paró se colocó frente a mi "lastima que no puedas ver el bonito color púrpura de tu espalda y tu culo a juego con tu ropa interior. Te dejaré descansar un poco mientras busco otra bebida". Salio de la habitación y yo rompí a llorara en silencio. El calor de mi espalda era enorme unido a un dolor sordo y a la sensación aún de millones de agujitas clavadas en mi piel. Por fin regreso con un nuevo Whisky y una cubitera. Se colocó detrás de mí y lo que al principio parecía un alivio: unos cubitos de hielo resbalando por mi piel, se iba convirtiendo en un nuevo suplicio, pues pasado el primer momento el escozor de mi espalda y nalgas era insoportable, aumentado por los restos de whisky del hielo que hacían hervir mi caliente piel. Me retorcía y gemía tratando de implorar compasión, pero el siguió con el juego durante algunos minutos. Podía sentir como el hielo casi se fundía instantáneamente al contacto de mi ardorosa piel. Cuando acabó con los cubitos, volvió a su sillón mirándome despacio y saboreando su whisky.

Pasados unos minutos volvió a levantarse y de un cajón saco unas piezas redondas metálicas unidas por una cadena. Se acercó a mí y me desabrochó el sujetador. Mis pechos aún estaban húmedos del agua del hielo y mis pezones por el frío completamente planos. Entonces comenzó a masajeármelos con el índice y el pulgar. Note como iban entrando en calor y creciendo de forma alarmante mientras un inmenso placer me recorría de arriba a abajo y se concentraba en mi sexo. El siguió su maniobra hasta que estuvieron bien grandes y duros.
“!Caray que ejemplares¡” dijo sonriendo “será magnifico anillarlos en su momento como prueba de tu sometimiento a mi” y mirándome a los ojos añadió “ y suelo hacerlo sin anestesia”. Yo me estremecí imaginando mis pezones atravesados, pero casi no me dio tiempo a seguir pensándolo.
Entonces tomo los aros y abriendo uno de sus extremos los colocó a ambos lados de mis pezones. Después los fue ajustando hasta que presionando mis pezones fueron quedando pendientes. Cuido bien que la cadena quedara del lado de fuera del poste al unir mis pezones entre si. Al principio no noté la punzada de los aros al cerrase pues había calentado mis pezones con sus dedos pero en unos segundos comprobé que mis pezones no bajaban y su endurecimiento incluso me dolía unido al dolor que la presión de los aros realizaba sobre ellos. Mi gesto de dolor le hizo sonreír "te duelen zorrita, pues es solo el principio" y añadió” te asombrara tu capacidad de aguante y lo que tus pezones pueden llegar a soportar”.
Se volvió hacia la mesa y saco una larga cadena de plata. La unió al centro de la que unía mis pezones mediante una pequeña argolla y el otro extremo lo paso por una anilla sujeta al techo. Comenzó a tirar de ella hasta que la cadena que unía mis pezones comenzó a tensarse y a tirar de estos hacia arriba. El agudo dolor me hacia gemir y nuevas lagrimas aparecían en mis ojos. Cuando creyó oportuno la dejo fija al poste en una postura, pero mis pezones apuntaban al cielo. Entonces me desato las muñecas. Al bajar mis brazos, mis pechos también lo hicieron y mis pezones tiraron de la cadena fijada por lo cual su estiramiento me produjo un gran dolor. Aprovecho mientras tanto para retirar el sujetador y dejarme completamente desnuda. Ató mis manos a mi espalda. Engancho una cadena a mi cuello y fue tirando hacia atrás unida a una anilla en el techo. Según me inclinaba hacia atrás en un duro equilibrio, la cadena de mis pezones se tensaba estirándomelos cada vez más con gran dolor por mi parte y logrando una increíble elongación de los mismos.
El parecía complacido de mis gemidos y mis lágrimas, mientras seguía manipulando aquellas cadenas. Seguía unida al poste por mi cintura pero mi tronco estaba escorado hacia atrás en una dolorosa postura mientras aquellas anillas mordisqueaban pis pezones haciéndome sentir un agudo pinchazo. Fue entonces cuando cogió una fusta y colocándose tras de mi empezó a golpear mis costados y mi culo, primero con suavidad como calibrando la resistencia de mi piel, pero la intensidad del castigo iba en aumento. A cada golpe había un estremecimiento por mi parte que hacia tensarse las cadenas y mis pezones parecían a punto de arrancarse de sus areolas. Fue un tormento breve pero muy doloroso que me hizo llorar y gemir como una loca ante su impasividad.

(Continuará)