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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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jueves, 13 de mayo de 2010

ESTIMADO ALEX

Introducción: Un amigo escribe a otro ofreciendole a la mujer de un tercero.

Estimado Alex, como quedamos, te envíe las fotografías solicitadas por ti, espero que te gustaran y te explico mas sobre ella.


Pero como supongo que también disfrutaras de las características intrínsecas de ella, te las empiezo a relatar.

Es una Mujer casada de 43 años, con tres hijos, que no se le nota nada que los haya parido, y un marido que comparte con ella una actitud liberal en temas de la práctica del sexo fuera del matrimonio.

Con la única característica fundamental de la sinceridad total por ambas partes.

Es una mujer elegante que no le gusta aparentar cosas que no son, pero que su cuerpo y en especial su espíritu emanan sensualidad y erotismo a raudales.

Le gusta vestir con ropa interior elegante y excitante a la vez, esto no solo de debe a su manera de ser sino a su trabajo, (Es ejecutiva en una multinacional publicitaria), y suele hacer uso de ese tipo de ropa y lencería todos los días, para poder asistir a la inmensa

mayoría de las reuniones que dirige, coordina o asiste.

Habla Inglés, Francés, Alemán y Portugués en lo referente a idiomas, pero le gusta mucho el griego y el francés, jajajaja, en los que está “doctorada”…

Le encanta bailar en especial ritmos latinos, salsa, merengue, lambada,...etc., que domina muy bien…(Ya que encima fue a una academia a aprender a bailar estos ritmos).

Ha hecho natación, tenis, baloncesto, es deportista nata, por ello su cuerpo esta proporcionado y es fuerte y bastante atlético, casi todos los días se machaca en el gimnasio, con lo cual su resistencia física es enorme, no sólo para el deporte….

Como pudiste comprobar por las fotografías que te envié las medidas de ella son 100-85-95, pelo de color castaño oscuro, corto y una altura de 168 cm.

Sus pezones son de color rosa claro cuando esta en situación normal, pero cuando se excita se transforman en canicas de grandes que se ponen y se oscurecen un poco, haciéndosele súper sensibles.

Precisamente la llave de su cuerpo son sus pechos adecuadamente amasados y magreados te dan paso a lo que quieras de ella y su segundo escalón sexual es que el coman adecuadamente el coño.

Por su carácter le gusta que la traten como una dama;(como lo que es), osea que la acaricien y la traten con mimo.

Esto puede parecerte negativo, pero es que cuando ella se ha calentado es una fiera y no hay manera de pararla;(La semejanza que se me ocurre es que es como un motor

Diesel).

Entonces se transforma y la gusta que la traten duro con rudeza y como una puta.

Como te decía, si le "comes" el coño con delicadeza y la llevas al orgasmo, ella te

recompensara con varias mamadas de polla de campeonato;(Es como las cuentas

de alto interes bancario, por 1 euro te da 100 euros).

Cuando esta "encendida", le encanta posar con ropa o sin ropa para que la

fotografíen;(Esto sí que es un lujo).

También si la has encendido correctamente, y le mantienes la dependencia de la calentura es incapaz de negarte nada y puedes proponerle lo que quieras;(como es tu gusto), ella se dejara dar por el culo, hacer exhibicionismo, follarte en la terraza del hotel, salir sin ropa interior a la calle,...etc.



Por ella se que fue su marido quien la desvirgo el coño;(en la noche

de bodas, aunque tuvo muchos pretendientes en la universidad y algunas aventuras sin finalizar en la cama, pues por aquella época ella quería llegar virgen al matrimonio, aunque luego ha confesado arrepentirse y esta tratando de ganar el tiempo perdido), y el culo a los pocos días de casados;(que por cierto tienen un vídeo del evento del desvirgue

del CULO, todo un lujo).

Ha sido desde una época para acá, con el nuevo siglo, que ha "despegado" y ha descubierto esa sexualidad que tenia escondida.

Hace unas semanas estuvo con cinco tíos uno cada día, y se está perfeccionando en el tema de mamadas (le encanta mamarla), con sus amantes;(Sí en plural, como ya te mencione varios, pero siempre con conocimiento de su marido),

Y lo ultimo que esta practicando y creo que te encantara son los sándwich a dos, puede que llegue a tres;(Creo recordar que era una de tus fantasías).

Pero quiero mencionarte que esto no es llegar y besar el Santo.

O sea, fuera de la cama la que domina la situación es ella y si quiere adelante,

pero sino quiere... "Date por jodido", pero una vez en pelotas es una instintiva esclava sexual disponible.

Un morboso ejemplar de “casada decente” y “furcia irrefrenable”…

O sea creo que todo un lujo de mujer que estabas buscando y creo que a ti te encantaría poder conocer personalmente cuando vengas.

Su marido me la ha ofrecido varias veces pero aún no he podido catarla, todo lo que te he descrito es el “informe detallado de producto” de su marido, corroborado por alguno de sus amantes, así que cuando vengas podríamos organizar una cena con la pareja, a ver qué pasa… a lo mejor culminamos su fantasía… tres contra una…



Saludos,

Javier

jueves, 24 de diciembre de 2009

MUJER BLANCA CASADA... ESCLAVA EN AFRICA (I)

Verano de 2006





DIA 1: Un viaje excitante.

Salimos el lunes día 2 sobre las 10 de la mañana, una hora nos esperaba de vuelo hasta Lisboa donde tomaríamos después un avión hacia Johannesburgo y de allí nuevo vuelo hasta Gaborone la capital de Botswana: Más de 24 horas de viaje.

Hans me recogió en casa donde me despedí de mi marido diciéndole que le tendría al tanto cuando pudiera de mi viaje y su desarrollo.

Hans se mostró amable y solicito, me había pedido que me vistiera elegante, aunque con ropa interior sexy, para el viaje, pero que el me iría dando también un vestuario una vez que fuéramos cubriendo nuestras etapas y escalas… ¡ah! Y que no me depilara durante un par de semanas me había dicho.

ES un hombre al que le gusta mucho la parafernalia y la puesta en escena.

Para la primera etapa, Madrid-Lisboa me había puesto ropa interior negra de encaje con liguero y sujetador de tirantes estrechos ajustado que levantaba y comprimía mi pecho haciéndolo parecer más voluminoso de lo que es en realidad, ya de por si bastante abundante aunque firme y bien colocado.

Una falda corta negra, a Hans no le gustan los pantalones salvo si son necesarios, una blusa blanca que transparentaba mi ropa interior, una chaqueta negra y una gabardina beige, eran mi vestimenta. Me hizo abrirme la blusa para que se vieran mis pechos, y ponerme unas gafas negras durante todo el vuelo.

A el le gusta saber que soy de su propiedad y uso cuando estoy con él y poder manejarme y utilizarme a su antojo.

En avión estaba completo y viajábamos en turista en la parte central del Airbus, para una hora y pico de vuelo. Ya me avisó que estaríamos unas tres horas en Lisboa hasta enlazar con el siguiente vuelo para Johannesburgo y que nos recogería un coche en el aeropuerto para visitar a unos amigos suyos en Lisboa.

El vuelo fue normal, un ligero desayuno y casi no hablamos, aunque me pidió el móvil de mi marido y el teléfono del trabajo, por si había algún inconveniente o problema, pero me aseguro que sería un viaje inolvidable y sin contratiempos si yo colaboraba en todo momento.

Yo me sentía excitada, pero también un poco expectante e intranquila, después de que el sabia que una vez volviéramos del viaje, tal vez lo nuestro quedara en suspenso durante algún tiempo.

Al llegar a Lisboa una azafata nos indico que esperáramos a que se vaciara el avión y después nos acompaño al pie del mismo donde un coche 4x4 nos esperaba.
En el transcurso del viaje Hans me dijo que él iría a recoger material que necesitaba para el reportaje y mientras yo iría a casa de unos amigos suyos que luego me llevarían al aeropuerto.

El coche le dejo a la entrada de Lisboa y yo seguí con el chofer, un joven negro, según me dijo angoleño llamado Antoine, que me llevo hasta una zona residencial a las afueras de Lisboa.
Llegamos a una casa de dos plantas con jardín donde me recibieron un matrimonio joven también de color y un hombre de unos treinta y tantos, que hablando perfectamente castellano me saludaron e invitaron a entrar invitándome a desayunar.

Me preguntaron por Hans y el viaje, si había estado en África alguna vez y pasados unos minutos la mujer se sentó junto a mí y empezó a decirme lo atractiva que era y que no le extrañaba que Hans me tuviera a su servicio.

Me quede un poco sorprendida ante tal afirmación, pero para cuando quise reaccionar la mujer había desabrochado mi blusa y acariciaba mis pechos, mientras su marido se colocaba detrás de mi y echándome la cabeza hacia atrás me plantaba un buen morreo y notaba como el hombre de treintaitantos metía sus manos entre mis piernas.

Empezaba la fiesta y aún no había llegado a África.

En un santiamén estaba desnuda sobre el sillón con la mujer comiéndome los pechos mientras su marido me colocaba su polla ya desarrollada en la boca y el otro hombre me comía el coño.

Por supuesto que ambos me follaban a continuación y la mujer me morreaba y acariciaba mientras los hombres entraban en mis agujeros a discreción.

Tras una hora de juegos mas o menos en que me echaron dos buenos polvos, uno cada uno, ambos por el coño y a pelo, la mujer me llevo a al ducha y se metió en ella conmigo, dándome otro repasito mientras me enjabonaba y comía mis pechos y mi coño.

Después al salir de la ducha me asombro no encontrar mi ropa, en cambio me dieron un tanga, una minifalda vaquera, unas botas cortas vaqueras, una blusa tipo polo, pero sin botones arriba y una chaqueta vaquera. La mujer me hizo un moño y me dio bastante maquillaje camino de la cara de un putón, pero dándome un aspecto juvenil que me gusto.

Los dos hombres vestían también en plan jeans y llevaban sendas bolsas de viaje.

“Desde ahora seremos tus guardaespaldas hasta Paris”, me dijo el mas joven. ¿Paris? Pensé yo sorprendida, seguían las sorpresas.

Subimos al coche camino al Aeropuerto. En el camino le envíe un sms a mi marido: “viaje excitante, te iré contando si puedo, besos.”

Al llegar al aeropuerto no vi a Hans, aunque mis guardaespaldas sabían bien que hacer y tras pasar el control de pasaportes subimos al avión en la zona trasera de turista, en un asiento triple, colocándome a mí en medio

Pregunte por Hans y me dijeron que el iba en primera con unos clientes y que nos veríamos en Johannesburgo. Nos esperaban 12 horas de vuelo.

Una vez despegamos nos trajeron la comida y mis acompañantes aprovecharon para contarme un poco de que conocían a Hans, que habían hecho algunos reportajes para él y conocían gente influyente tanto en África del Sur como en Botswana, eran también angoleños. Me preguntaron que tal lo había pasado con ellos y alabaron mi cuerpo y mis cualidades como amante. “Aún podremos conocerte mejor a lo largo del viaje” añadió el más joven.

Después de retirarnos la comida, pusieron una película y yo me quede dormida.

El avión la verdad es que no iba lleno del todo así que mis amigos me dejaron sus asientos para que pudiera tumbarme a dormir.

Llevaba unas horas durmiendo cuando uno de mis amigos me despertó susurrando: “princesa, te requieren en primera clase” me dijo. Me levante. El avión estaba en semipenumbra y fuera atardecía. La gente veía un documental en la tele sobre África y su fauna, avancé descalza siguiendo a mi amigo y pase a la zona de bussines.

El compartimiento rodeado por cortinas era amplio, con una mesa central y cuatro sillones reclinables.

Allí estaba Hans con dos hombres negros uno ya mayor, casi 60 y otro de unos cuarenta y tantos, hablaban en inglés pero al llegar yo cambiaron a un idioma africano.

Hans me hizo sentar en uno de los amplios sillones. “Vete desnudando preciosa” me dijo guiñándome un ojo. Ellos siguieron hablado mientas yo me despojaba de la blusa, no llevaba sujetador, y de la falda, quedándome en tanga. Los africanos me miraban con interés, fuera del compartimiento se oían conversaciones y risas de otros pasajeros de primera.

Hans le hizo un gesto al negro joven y este se acercó y me quito el tanga, después me cogió de la mano y me hizo levantar, llevándome hacia el hombre mayor que seguía sentado en su asiento con un whisky en la mano. Me hizo un gesto de que me sentara sobre él y al hacerlo note un miembro grande y duro que me hizo sobresaltar, el sonrió y me hizo levantar, me miro de arriba a bajo y me hizo un gesto para que le sacara la polla del pantalón. Me arrodille ante él y se la saque. Impresionante tranca que lleve a mis labios, pero el me hizo un gesto con la mano, quería que me sentara sobre ella, y así lo hice. La cabina estaba tenuemente iluminada lo que le daba un tono misterioso a la situación. Empecé a cabalgar sobre el mientras el me sujetaba por las caderas o manoseaba mis desnudos pechos. El joven negro se colocó ante mí y sacando su aparato que tampoco era desdeñable, me lo puso en la boca, mientras Hans hacia fotos de la situación y mi guardaespaldas vigilaba que nadie se incorporara a la fiesta. Durante casi media hora ambos hombres me follaron en esa postura hasta que ambos se corrieron en mis dos agujeros. Tuve que tragar toda la leche de mi boca. Después Hans me acercó al lavabo para que me aseara y entonces saco de su maletín un arnés, con dos consoladores, tipo tanga y me lo hizo poner con los dos penes de caucho dentro de mis agujeros del coño y el culo. “Hasta que lleguemos a Johannesburgo dentro de 6 horas, no te lo quitare”. Cerró el tanga con un candado y me hizo vestir y volver a mi asiento.

Regrese a mi asiento y me tumbe de lado, tratando de dormir, pero empezando ya a sentir los primeros efectos de mi viaje al mundo del sexo africano.
Casi no me había dormido cuando nos despertaron para darnos la cena. Me senté sobre mis consoladores y sentí una extraña sensación. Mis amigos volvieron a mi lado para cenar y hablaban en un idioma africano entre ellos mientras me miraban y me sonreían.

Ellos mismos me sirvieron la cena, me dieron vino blanco para beber e incluso me hicieron alguna caricia extra bajo mi falda mientras cenábamos.

Terminada al cena, nueva película y yo decidí volver a dormirme, quien sabe cuando podría volver a conciliar el sueño varias horas seguidas, el ritmo que había cogido el viaje me hacia pensar que mi cuerpo no descansaría mucho en los próximos 6 días.

Me despertaron mi amigos: “Princesa, en breve vamos a aterrizar, querrás arreglarte” me dijeron. Me levante y me fui descalza al baño, pero no podía mear, con el consolador metido. Me arregle el pelo, me lave los dientes y me perfume un poco, volví a mi asiento y le dije a uno de mis guardaespaldas que no podía mear con eso ahí dentro. Sonrió “Ya mearas cuando aterricemos, queda apenas media hora”

Efectivamente los indicadores de cinturones estaban encendidos y mis amigos se acomodaron junto a mí, “ya queda menos” me susurraron al oído.

El aterrizaje se me hizo eterno con la sensación de mear y el consolador dentro, esa sensación de plenitud, de angustia por no poder mear, dolor de aguantar….

Baje del avión sonriendo pero menadote a rabiar, mis amigos me acompañaron a la Terminal “estaremos tres horas aquí” me dijeron.

Pasamos el control de pasaportes, los policías me miraban con interés, blanca, rubia, sin sujetador con tetas bamboleantes, botas vaqueras, minifalda… ¡¡¡ y si supieran lo que llevaba debajo puesto¡¡¡.

Salimos de la Terminal y nos esperaba un coche negro. Era de noche cerrada. Subimos a el y nos metimos en la autopista hacia la ciudad. Tras veinte minutos de viaje paramos en una zona de casas bajas aún fuera de la ciudad, no se veía un alma. Me baje del coche y mis amigos me acompañaron al interior. Estaba parcamente amueblada con enseres de madera de varios y llamativos colores. Una mujer grande negra, me dio la mano al entrar. Dentro estaba Hans con los dos hombres del avión.

“Hola pequeña, ¿Cómo va el vuelo?” Le dije que bien pero que quería mear. Le dio las llaves del cierre del cinturón a la negra grande que me hizo un gesto de que la siguiera.
Entramos en una especie de cuadra donde había unos caballos, varios cerdos y vacas, detrás de la casa, me quito la falda y la blusa y después me quito el cinturón con los consoladores y mientras yo meaba allí en medio desnuda en cuclillas ante su atenta mirada empecé a sentirme incomoda, “¿tal vez así se sentían los esclavos?” pensé.

“Let us go white slut!” me grito mientras con una manguera limpiaba el cinturón de los consoladores y me lo tendía para ponérmelo. No me pude ni limpiar, ella misma cerró el cinturón y tomándome del pelo me arrastro hacia el interior de la casa.

Al entrar en el salón los cinco hombres me miraron divertidos. Allí estaba, descalza y desnuda con el cinturón de los dildos puesto y chorreándome aún los restos de mi orina y el agua por las piernas.

“¡Arrodíllate puta!” me grito Hans. Me sorprendió, pero sin duda mi esclavitud empezaba ya a ser efectiva. Vi como el hombre mayor del avión la daba un fajo de billetes a Hans y su acompañante me empujaba a arrodillarme ante su jefe. Un gesto me indico que debía sacarle otra vez la polla del pantalón y mamársela. Estaba en ello cuando vi a Hans que haciéndome un gesto de un beso con los labios, salía con mis guardaespaldas de la casa. Oí ruido a mi espalda y antes de reaccionar un seco golpe sobre mis nalgas me hizo sentir un látigo que levantaba un ardor inesperado en mi piel.

Trate de esquivarlo y deje de mamar, lo que me supuso un enorme bofetón del negro mayor “¡sigue mamando zorra¡” grito en un perfecto castellano. Seguí mamando mientras el látigo seguía golpeando mis nalgas, mis costados y mi espalda.

La zurra siguió hasta que el hombre se corrió abundantemente en mi boca haciéndome tragar toda su leche.

Después la negra me cogió por los pelos y volvió a llevarme a la cuadra. Con una cuerda que colgaba de una viga me ato las muñecas y me suspendió del techo. Después con la manguera que había utilizado anteriormente me dio una ducha de agua fría por todos los rincones de mi cuerpo.

Cuando acabo mi ducha, salio de allí. Me quede suspendida del techo, y algunos animales se acercaron a husmearme, unas cabras, unos cerdos, alguna cabra me lamió los muslos y me olisqueaban el coño tapado con el cinturón de cuero que mantenía mis agujeros ocupados.

Pasado un tiempo, la negra volvió, me desato y cogiéndome nuevamente del pelo me llevo al salón. Allí me limpio a fondo con una esponja de piedra pómez y una toalla grande y áspera, con lo que mis marcas de los latigazos me dolían al contacto con la toalla.

Una vez bien seca, me hizo poner una túnica de colores, unas sandalias y un tocado tipo turbante de lana en la cabeza recogiendo mi pelo. Me roció con una especie de perfume muy penetrante y me unto al cara con una sustancia negra, después me llevo junto a a la puerta y me hizo arrodillarme con la espalda bien recta en un rincón.

Al cabo de un rato oí un coche que se detenía. Seguía siendo de noche aunque parecía empezar a amanecer. Oí voces fuera y se abrió la puerta, dos hombres fuertes negros entraron en la sala, me miraron y hablaron con la negra, esta asintió y acercándose me ato las muñecas a la espalda. Uno de los hombres me cogió en volandas y me saco de la casa. Me deposito sin miramientos en la parte trasera de una pick up, junto con varias jaulas de animales y cajas de comida. Subió a la furgoneta y arranco.
Media hora nos separaba del aeropuerto.

Al llegar a la Terminal, el conductor del camión me dio una bolsa de mano con mi documentación y poco más y con gestos me indico que entrara en el aeropuerto. El volvió al camión y se alejó.

Me sentí extraña, con la cara sucia, aquella vestimenta “africana” y sobre todo sola en aquel aeropuerto y con el cinturón de los consoladores puesto y cerrado. Noté que la gente me miraba sorprendida al ver una mujer blanca, con esas pintas. Al menos olía bien tras la limpieza que aquella mujer negra me hiciera.

Entre en el aeropuerto y mire los vuelos, el mío, de South African Airways, SA 1763 salía a las 5,30 y eran casi las 5 de la mañana, fui hacia el control de pasaportes. Para pasarlo no había mucha gente y debí esperar unos minutos.

En la cabina un guardia negro que me miro con sorpresa: “¿Vuela a Gaborone?” me pregunto en inglés sin quitarme ojo. “Sí” contesté yo tímidamente. “¿Y su equipaje?” pregunto él, “Lo facture desde Lisboa” me miró detenidamente “¿A que va a Gaborone?” me quede petrificada, no sabía que decirle, ¿placer?, ¿trabajo? ¿Le contaba que sería explotada sexualmente para un reportaje de TV?... “Voy con un equipo de TV para unos reportajes sobre la fauna del país, pero me despisté y he perdido a mis compañeros, espero encontrarlos en el avión. “¿El nombre de sus compañeros?” me pregunto mientras yo miraba el reloj del aeropuerto y la hora de embarcar se acababa.

Le di el nombre de Hans, consulto sus papeles y llamó a una policía negra que estaba fuera de la cabina. Habló algo en africano con ella y se marchó. La mujer me miró “Esta bien…desnúdate” me dijo en inglés. “¿Cómo?” pregunté sorprendida. “Qué te desnudes” casi me grito. “Perderé el avión” dije compungida. “No lo perderás tranquila, debemos asegurar tu entrega…¿te desnudas o te desnudo yo?” me dijo acercándose. Me quite lentamente la túnica y ella me miro con gesto sorprendido el cinturón de los consoladores “¿Y eso?” pregunto. No supe que responder. Se colocó detrás de mi y me cacheo de arriba abajo, los pechos los costados, las nalgas. Toco despacio las señales de los latigazos y murmuro “buen trabajo para empezar”.

Note que le gustaba sobarme. Tras unos minutos me hizo vestir otra vez. “¿Sígueme?” me dijo. Así lo hice y me llevó por un pasillo interior. La hora de despegar se acercaba y yo seguía allí. Estaba asustada, nerviosa y cabreada. Entramos en una sala donde había dos policías. La mujer se volvió hacia mi “desnúdate” me dijo. Intente negarme, pero me dio una bofetada “desnúdate zorra” me grito. Me desnude y los guardias me miraron sorprendidos y sonrientes, se acercaron y tras sobarme bien, se detuvieron en mi cinturón. “¿es cómodo?” me pregunto uno de ellos.”Lastima que lleves eso puesto guarra, pus si no ya habrías probado unas buenas varas negras” dijeron dándome unos cachetes en las nalgas. Después la mujer les indico las señales de mi cuerpo “ya ha sido azotada, así que ira a alguna granja de esclavos” dijo sonriendo.

La mujer me hizo un gesto de que me vistiera y me hizo seguirla.

Me dejo al borde de la pista y me indicó un avión pequeño, de hélice. “ese s tu avión puta. Que disfrutes tu experiencia africana zorra blanca” me dijo empujándome hacia el avión.

Ví gente que subía aún por la escalerilla y como pude corrí hacia el avión. Al llegar una azafata me pidió mi billete. Se lo enseñe y me hizo subir al avión. Me llevo hacia una parte trasera, separada por una especie de reja del resto de la cabina. La gente me miraba sorprendida. En aquella especie de jaula había tres asientos y algunas cajas y utensilios. Me indico un asiento con los ojos. Me senté y me puse en cinturón de seguridad. Unos minutos después subieron dos hombres de mediana edad mal vestidos que entraron dentro de la jaula conmigo y no paraban de mirarme. La azafata echó una cortina que nos separaba definitivamente del resto de la cabina. Observe de reojo a mis compañeros de asiento. Me miraban con descaro.

Oí que el avión iba a despegar pero no había visto a Hans ni a mis amigos. Estaba asustada.

Ya había amanecido y recordaba que en el plan de vuelo, teníamos una hora de viaje hasta Gaborone. El final de la primera etapa de mi viaje se acercaba, llevaba casi 24 horas en danza. Trate de relajarme y dormir.

Me despertaron unas manos sobre mis muslos. Abrí los ojos y fui a gritar, cuando unas manos me taparon la boca. Mis dos acompañantes trataban de pasarse un buen rato conmigo. No sabían que mis entradas estaban tapadas, pero tras descubrirlo, mientras uno me tapaba la boca el otro sobaba mis tetas. Se turnaron en ambas tareas mientras hablaban en algún dialecto que yo no entendía y reían divertidos. Uno me cogió la cabeza y me obligo a meterme la polla de su amigo en la boca. No estaba muy limpia pero era grande y dura, hasta ahora las polla negras que había ido conociendo hacían justicia a la leyenda. Ni que decir tiene que tuve que comerme ambas pollas con el tiempo justo para aterrizar.

Cuando estábamos llegando se corrió la cortina, los hombres le guiñaron un ojo a la azafata. Esta me miro “Cuando aterricemos espera aquí, vendrán a buscarte” me dijo en tono muy seco. Y salio.

Al detenerse el avión, los hombres me guiñaron un ojo y salieron. Yo me quede sentada.

Pasados unos minutos dos hombres negros de fuerte complexión entraron ene le compartimento. Sin decir una palabra me taparon los ojos y me ataron las manos a la espalda. Uno de ellos me cogió en brazos y sentí el fresco del aire en mi cara al salir del avión.

En unos minutos estaba dentro de un coche, camino de una nueva experiencia.

jueves, 17 de diciembre de 2009

PROFESOR DE IDIOMAS

El profesor:

Un "teacher" da clases "particulares" a la esposa de su alumno, al salir esta del trabajo.

INTRODUCCION (ÉL)

Cuando empezó la historia yo la verdad es que no estaba al tanto.
En la empresa donde trabajo nos obligaron a todos a perfeccionar nuestro inglés a nivel directivo.
Por ello nos dejaron libertad para elegir las clases, individuales o colectivas, y la academia o centro de estudio, o en último caso recibirlas en la empresa.
Dado mi horario y el de mi mujer decidí darlas al final del día en mi trabajo, con lo cual podría aprovechar mas tiempo.

Conseguí un profesor nativo inglés que venia tres veces por semana, Lunes, Miércoles y Jueves a mi empresa a darme las clases de 7 a 8 de la tarde.

Era un poco más joven que yo, tengo 40 años, el tenia 35, y por tanto congeniamos enseguida. Las clases iban francamente bien y los jueves mi mujer solía venir a buscarme al trabajo y luego nos íbamos a tomar algo antes de volver a casa.

Uno de esos días, cuando llegó aun no se había marchado Mathews, por lo cual se la presenté y fuimos los tres a tomar algo. A mi mujer siempre se le han dado bien los idiomas, de hecho habla 6 perfectamente además del español, por lo que congenió con él, ella tiene 37 años, y alguna tarde de jueves cuando ella venia los tres nos marchábamos a tomar unas copas antes de volver a casa.

Estuvimos así desde Octubre hasta Navidades, y tras las fiestas, Mathews me dijo que le había salido una clase justo después de la mía por lo cual ya no podría quedarse los jueves como hacíamos antes.

Continuamos las clases normalmente y mi nivel de inglés mejoró rápidamente por lo cual le propuse que cambiáramos el horario y me diera las clases en casa por la noche dos veces por semana, martes y jueves de 8 a 9, ya que yo esos días trataba de salir antes y el resto de días llegaba casi a las 10 de la noche a casa, mientras mi mujer salía a las 5 del trabajo, por lo cual ya no venia a buscarme al trabajo.

CONTINUACION (ELLA)

La verdad es que Mathews era muy agradable y congeniamos muy bien desde que nos presentara mi marido, e incluso algún día, como él trabajaba cerca de mi trabajo, quedábamos a comer o desayunar.

No recuerdo bien como empezó todo, pero uno de los días que habíamos quedado con mi marido, él me dijo que tenia que hablar conmigo, y quedamos al día siguiente a comer.

En la comida me comentó que le gustaba mucho, que era una gran mujer y que con todo respeto le gustaría mantener algún tipo de relación conmigo, se contentaba incluso con un romance "de novios", lo que me hizo gracia.

Llegaron la Navidades y la cosa se quedó así.

Al volver de vacaciones mi marido me comentó que había cambiado los días de clases y las horas por temas del trabajo y que Mathews vendría a casa a darle clase dos días de 8 a 9, pues el resto el no salía hasta las 10 de la noche.

El primer día que Mathews tenia que venir a casa a darle la clase, eran cerca de las 7 cuando llamaron a la puerta. Vivimos en un dúplex en una zona residencial en la zona norte de Madrid, por lo cual, me sorprendió la llamada. Al abrir me encontré a Mathews, y sentí una sensación de cosquilleo en el estomago.

"Creo que he llegado un poco pronto, pero como era el primer día no quería retrasarme, ha llegado ya tu marido?" me dijo dándome un fugaz beso en la mejilla como cada vez que nos veíamos.

Yo me sentí inquieta y nerviosa "no aún no ha llegado... y tardará, has venido muy pronto ¿quieres tomar algo?.

"Un whisky " dijo quitándose el abrigo y la chaqueta y sentándose en el sillón del salón...

Yo me volví al amueble bar y saque el whisky, me acerque a dárselo y en ese momento me cogió la mano y me atrajo hacia él. Me incline hacia adelante por su tirón y entonces me beso mientras me sujetaba la cabeza.

Sentí como el estomago se me subía y un enorme calor. No sé lo que duro el beso, pero de pronto me cogió y llevándome junto a el me recostó en el sillón "no sabes cuanto he deseado tenerte así..." me dijo mientras sus manos recorrían mis hombros y mis brazos. Yo llevaba una blusa y una falda y no llevaba medias, tan sólo unos zapatos de medio tacón. Tras mirarme de arriba abajo se inclinó sobre mí y mientras volvía a besarme en los labios noté como sus manos empezaban a desabrocharme la blusa... trate de levantarme, pero el suavemente me retuvo, mientras besaba de nuevo mis labios con una dulce pasión.

Mi corazón se aceleraba por momentos mientras sentía sus manos que ya habían desabrochado totalmente mi blusa, me inclino hacia él y por detrás me saco la blusa dejándome en sujetador, se retiro para mirarme "estas preciosa " y sonrió " y si me lo permites, tan buena como imaginaba..." e inclinándose empezó a besar mis pechos por encima del sujetador. Yo estaba en el cielo y me deje hacer. Era la primera vez que le traicionaba a mi marido aunque oportunidades había tenido muchas, pero nunca quizá con aquellos condicionantes... además él me gustaba: su cuerpo, su acento suave, sus ojos... cerré los míos y note como bajaba su boca por mi vientre, mientras su manos bajaban la cremallera de mi falda y en unos segundos esta se deslizaba hasta el suelo. Abrí los ojos y me vi allí medio desnuda tumbada en el sillón en ropa interior ante aquel hombre que me miraba embelesado... "estoy deseando tener ese cuerpo..." dijo con aquel dulce acento inglés.

Se inclinó sobre mis muslos y empezó a besarlos de fuera hacia dentro, mientras sus manos acariciaban mis pechos, mis hombros...

Estaba convencida de que acabaría follándome aunque quizá sería mejor en el dormitorio.

Me levanté y le cogí de la mano "ven conmigo" le dije suavemente tirando de el hacia la escalera que subía al dormitorio. "Tu delante..." dijo caballeroso, y note como sus ojos me recorrían entera por la espalda de arriba abajo.

Cuando llegamos al dormitorio, nada más entrar entrecerré la puerta mientras me arrodillaba ante él, aun vestido y bajándole la cremallera sacaba de su cárcel aquel miembro que ya estaba bastante duro y apetecible, le miré desde abajo y él asintió con la cabeza, con lo cual introduje su aparato en mi boca y comencé un lento repaso con la lengua mientras con la mano abría totalmente su prepucio tirando desde abajo. A mi marido le encanta como la mamo y sin duda a el le estaba gustando, pues me dijo que parara y se sentó en el borde de la cama para que siguiera chupándosela.

EL FINAL (el prof.)

Me parecía increíble estar allí sentado al borde de la cama y con aquella hembra chupando mi miembro con placer y fruición provocándome unos calambres de placer. Me encantaría follármela, pero su destreza con la boca sin duda era algo que merecía la pena seguir disfrutándose. Miré el reloj, eran cerca de las 7:30 y su marido llegaría sobre las 8, pero me gustaba tanto como me la estaba mamando¡¡¡, decidí que aquel día me correría en su boca y que en próximos días, pues estaba seguro de que abría muchos más, tendría tiempo de poseerla por sus otros agujeros. Efectivamente me corrí, ella hizo un gesto como de retirarse, pero suavemente le sujete la cabeza y parte de mi semen se alojo en su boca chorreándole por las comisuras... me limpie con mi pañuelo y fue cuando ella me pidió "fóllame¡¡¡". Me levanté y fui al baño del dormitorio me lave y cuando salí ella estaba tumbada sobre la cama con las piernas abiertas, esperándome... la miré y por un momento estuve tentado de hacerlo, pero miré el reloj, era peligroso, "lo siento cielo, eso será otro día, pues tu marido está a punto de llegar..." "No me importa¡¡¡ " suplico ella poniéndose de rodillas sobre la cama y sujetándome por las caderas... "pero a mi sí..." le contesté apartándola suavemente... "vístete y bajemos abajo..." casi le ordene.
Obedeció de mala gana y a los cinco minutos salía del baño como si nada hubiera pasado. Se había puesto un chandal sobre aquella maravillosa ropa interior azul de encaje, y parecía la típica María que volvía del Gimnasio. La bese "gracias" le dije, "me he masturbado en el baño..." me dijo como echándomelo en cara. "No te preocupes, ahora tendremos muchas tardes para hacerlo como y donde tu quieras..." y la volví a besar. "De acuerdo..." me contesto. Y bajamos al salón. Unos minutos después llegó su marido. Y dimos la clase como si nada hubiera pasado. Cuando nos despedimos ella alegó estar en la cocina y tan sólo se despidió desde la lejanía con un "hasta el próximo día"

Durante los siguientes días de "clase" yo llegaba casi una hora y media antes y follábamos por toda la casa y en todas las posiciones de imaginar.

EPILOGO (el marido)

Efectivamente yo no sospeché nada de las "clases de sexo" que Mathews le daba a mi mujer, no sólo una hora antes de llegar yo los martes y jueves sino alguna clase extra más de larga duración, hasta 3 horas entre semana, aprovechando que yo llegaba mas tarde del trabajo.

Terminó el curso y la verdad es que mis conocimientos de inglés aumentaron, pero también es cierto que mi mujer lejos de llegar cansada a la cama despues de sus largas sesiones con Mathews por contra solía sugerirme que folláramos casi a diario, encontrándola yo muy caliente sobre todo entre semana, con lo que cuando me enteré pensé que despues de todo las clases habían sido muy útiles para los tres.

No fué hasta pasado el verano de ese curso que supe todo el asunto, por lo que decidí repetir clases al curso siguiente pero en este caso y previo acuerdo con Mathews, las dábamos los tres en la cama y mi mujer saco muchas veces matricula de honor en difíciles pruebas a dos bandas.

Actualmente solemos reunirnos un sábado al mes para salir a cenar los tres y luego Mathews viene a dormir a casa, con lo que tanto ella como yo podemos seguir practicando el inglés... y ella el francés y el griego por partida doble.