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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately
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miércoles, 13 de julio de 2011
jueves, 13 de mayo de 2010
ESTIMADO ALEX
Introducción: Un amigo escribe a otro ofreciendole a la mujer de un tercero.
Estimado Alex, como quedamos, te envíe las fotografías solicitadas por ti, espero que te gustaran y te explico mas sobre ella.
Pero como supongo que también disfrutaras de las características intrínsecas de ella, te las empiezo a relatar.
Es una Mujer casada de 43 años, con tres hijos, que no se le nota nada que los haya parido, y un marido que comparte con ella una actitud liberal en temas de la práctica del sexo fuera del matrimonio.
Con la única característica fundamental de la sinceridad total por ambas partes.
Es una mujer elegante que no le gusta aparentar cosas que no son, pero que su cuerpo y en especial su espíritu emanan sensualidad y erotismo a raudales.
Le gusta vestir con ropa interior elegante y excitante a la vez, esto no solo de debe a su manera de ser sino a su trabajo, (Es ejecutiva en una multinacional publicitaria), y suele hacer uso de ese tipo de ropa y lencería todos los días, para poder asistir a la inmensa
mayoría de las reuniones que dirige, coordina o asiste.
Habla Inglés, Francés, Alemán y Portugués en lo referente a idiomas, pero le gusta mucho el griego y el francés, jajajaja, en los que está “doctorada”…
Le encanta bailar en especial ritmos latinos, salsa, merengue, lambada,...etc., que domina muy bien…(Ya que encima fue a una academia a aprender a bailar estos ritmos).
Ha hecho natación, tenis, baloncesto, es deportista nata, por ello su cuerpo esta proporcionado y es fuerte y bastante atlético, casi todos los días se machaca en el gimnasio, con lo cual su resistencia física es enorme, no sólo para el deporte….
Como pudiste comprobar por las fotografías que te envié las medidas de ella son 100-85-95, pelo de color castaño oscuro, corto y una altura de 168 cm.
Sus pezones son de color rosa claro cuando esta en situación normal, pero cuando se excita se transforman en canicas de grandes que se ponen y se oscurecen un poco, haciéndosele súper sensibles.
Precisamente la llave de su cuerpo son sus pechos adecuadamente amasados y magreados te dan paso a lo que quieras de ella y su segundo escalón sexual es que el coman adecuadamente el coño.
Por su carácter le gusta que la traten como una dama;(como lo que es), osea que la acaricien y la traten con mimo.
Esto puede parecerte negativo, pero es que cuando ella se ha calentado es una fiera y no hay manera de pararla;(La semejanza que se me ocurre es que es como un motor
Diesel).
Entonces se transforma y la gusta que la traten duro con rudeza y como una puta.
Como te decía, si le "comes" el coño con delicadeza y la llevas al orgasmo, ella te
recompensara con varias mamadas de polla de campeonato;(Es como las cuentas
de alto interes bancario, por 1 euro te da 100 euros).
Cuando esta "encendida", le encanta posar con ropa o sin ropa para que la
fotografíen;(Esto sí que es un lujo).
También si la has encendido correctamente, y le mantienes la dependencia de la calentura es incapaz de negarte nada y puedes proponerle lo que quieras;(como es tu gusto), ella se dejara dar por el culo, hacer exhibicionismo, follarte en la terraza del hotel, salir sin ropa interior a la calle,...etc.
Por ella se que fue su marido quien la desvirgo el coño;(en la noche
de bodas, aunque tuvo muchos pretendientes en la universidad y algunas aventuras sin finalizar en la cama, pues por aquella época ella quería llegar virgen al matrimonio, aunque luego ha confesado arrepentirse y esta tratando de ganar el tiempo perdido), y el culo a los pocos días de casados;(que por cierto tienen un vídeo del evento del desvirgue
del CULO, todo un lujo).
Ha sido desde una época para acá, con el nuevo siglo, que ha "despegado" y ha descubierto esa sexualidad que tenia escondida.
Hace unas semanas estuvo con cinco tíos uno cada día, y se está perfeccionando en el tema de mamadas (le encanta mamarla), con sus amantes;(Sí en plural, como ya te mencione varios, pero siempre con conocimiento de su marido),
Y lo ultimo que esta practicando y creo que te encantara son los sándwich a dos, puede que llegue a tres;(Creo recordar que era una de tus fantasías).
Pero quiero mencionarte que esto no es llegar y besar el Santo.
O sea, fuera de la cama la que domina la situación es ella y si quiere adelante,
pero sino quiere... "Date por jodido", pero una vez en pelotas es una instintiva esclava sexual disponible.
Un morboso ejemplar de “casada decente” y “furcia irrefrenable”…
O sea creo que todo un lujo de mujer que estabas buscando y creo que a ti te encantaría poder conocer personalmente cuando vengas.
Su marido me la ha ofrecido varias veces pero aún no he podido catarla, todo lo que te he descrito es el “informe detallado de producto” de su marido, corroborado por alguno de sus amantes, así que cuando vengas podríamos organizar una cena con la pareja, a ver qué pasa… a lo mejor culminamos su fantasía… tres contra una…
Saludos,
Javier
Estimado Alex, como quedamos, te envíe las fotografías solicitadas por ti, espero que te gustaran y te explico mas sobre ella.
Pero como supongo que también disfrutaras de las características intrínsecas de ella, te las empiezo a relatar.
Es una Mujer casada de 43 años, con tres hijos, que no se le nota nada que los haya parido, y un marido que comparte con ella una actitud liberal en temas de la práctica del sexo fuera del matrimonio.
Con la única característica fundamental de la sinceridad total por ambas partes.
Es una mujer elegante que no le gusta aparentar cosas que no son, pero que su cuerpo y en especial su espíritu emanan sensualidad y erotismo a raudales.
Le gusta vestir con ropa interior elegante y excitante a la vez, esto no solo de debe a su manera de ser sino a su trabajo, (Es ejecutiva en una multinacional publicitaria), y suele hacer uso de ese tipo de ropa y lencería todos los días, para poder asistir a la inmensa
mayoría de las reuniones que dirige, coordina o asiste.
Habla Inglés, Francés, Alemán y Portugués en lo referente a idiomas, pero le gusta mucho el griego y el francés, jajajaja, en los que está “doctorada”…
Le encanta bailar en especial ritmos latinos, salsa, merengue, lambada,...etc., que domina muy bien…(Ya que encima fue a una academia a aprender a bailar estos ritmos).
Ha hecho natación, tenis, baloncesto, es deportista nata, por ello su cuerpo esta proporcionado y es fuerte y bastante atlético, casi todos los días se machaca en el gimnasio, con lo cual su resistencia física es enorme, no sólo para el deporte….
Como pudiste comprobar por las fotografías que te envié las medidas de ella son 100-85-95, pelo de color castaño oscuro, corto y una altura de 168 cm.
Sus pezones son de color rosa claro cuando esta en situación normal, pero cuando se excita se transforman en canicas de grandes que se ponen y se oscurecen un poco, haciéndosele súper sensibles.
Precisamente la llave de su cuerpo son sus pechos adecuadamente amasados y magreados te dan paso a lo que quieras de ella y su segundo escalón sexual es que el coman adecuadamente el coño.
Por su carácter le gusta que la traten como una dama;(como lo que es), osea que la acaricien y la traten con mimo.
Esto puede parecerte negativo, pero es que cuando ella se ha calentado es una fiera y no hay manera de pararla;(La semejanza que se me ocurre es que es como un motor
Diesel).
Entonces se transforma y la gusta que la traten duro con rudeza y como una puta.
Como te decía, si le "comes" el coño con delicadeza y la llevas al orgasmo, ella te
recompensara con varias mamadas de polla de campeonato;(Es como las cuentas
de alto interes bancario, por 1 euro te da 100 euros).
Cuando esta "encendida", le encanta posar con ropa o sin ropa para que la
fotografíen;(Esto sí que es un lujo).
También si la has encendido correctamente, y le mantienes la dependencia de la calentura es incapaz de negarte nada y puedes proponerle lo que quieras;(como es tu gusto), ella se dejara dar por el culo, hacer exhibicionismo, follarte en la terraza del hotel, salir sin ropa interior a la calle,...etc.
Por ella se que fue su marido quien la desvirgo el coño;(en la noche
de bodas, aunque tuvo muchos pretendientes en la universidad y algunas aventuras sin finalizar en la cama, pues por aquella época ella quería llegar virgen al matrimonio, aunque luego ha confesado arrepentirse y esta tratando de ganar el tiempo perdido), y el culo a los pocos días de casados;(que por cierto tienen un vídeo del evento del desvirgue
del CULO, todo un lujo).
Ha sido desde una época para acá, con el nuevo siglo, que ha "despegado" y ha descubierto esa sexualidad que tenia escondida.
Hace unas semanas estuvo con cinco tíos uno cada día, y se está perfeccionando en el tema de mamadas (le encanta mamarla), con sus amantes;(Sí en plural, como ya te mencione varios, pero siempre con conocimiento de su marido),
Y lo ultimo que esta practicando y creo que te encantara son los sándwich a dos, puede que llegue a tres;(Creo recordar que era una de tus fantasías).
Pero quiero mencionarte que esto no es llegar y besar el Santo.
O sea, fuera de la cama la que domina la situación es ella y si quiere adelante,
pero sino quiere... "Date por jodido", pero una vez en pelotas es una instintiva esclava sexual disponible.
Un morboso ejemplar de “casada decente” y “furcia irrefrenable”…
O sea creo que todo un lujo de mujer que estabas buscando y creo que a ti te encantaría poder conocer personalmente cuando vengas.
Su marido me la ha ofrecido varias veces pero aún no he podido catarla, todo lo que te he descrito es el “informe detallado de producto” de su marido, corroborado por alguno de sus amantes, así que cuando vengas podríamos organizar una cena con la pareja, a ver qué pasa… a lo mejor culminamos su fantasía… tres contra una…
Saludos,
Javier
sábado, 20 de marzo de 2010
AL SALIR DEL CURRO
Al salir del "curro" (25-09-2001)
Hacia meses que no veía a Fidel, aunque si habíamos hablado por teléfono, ya que trabajamos en el mismo proyecto.
Por eso esta tarde cuando me llamó para comentar unos temas del trabajo no me sorprendió.
Tenía previsto marcharme pronto a casa, pues tras la noche del viernes con mi marido y con Ralf y el sábado que tuvimos amigos a cenar y estuvimos de cháchara hasta las tantas, tenia sueño y ganas de acostarme pronto.
Cuando estabamos terminando de hablar me pregunto que si estaba aún en el despacho, ya que trabajamos en edificios diferentes a pesar de ser la misma empresa, a lo que le dije que sí y entonces me dijo de pasar a buscarme y tomarnos una copa juntos.
Acepté y media hora despues me esperaba en la puerta del trabajo con su coche.
"Donde vamos" me preguntó, "No sé " respondí.
El caso es que enfiló hacia mi casa, y ya próximos a llegar nos detuvimos en un bar en la castellana.
Entramos y yo me tomé una tónica y el una cerveza, hablamos de cosas del trabajo y pasado un rato me tomo las manos y me dijo cuanto se acordaba de nuestras dos aventuras, la del restaurante, que dijo no le importaría repetir allí mismo, y sobre todo el congreso en León.
Yo le dije que lo dejara y que no me tentara, medio en broma medio en serio, pero en unos segundos se acercó y nos besamos con cierta pasión.
"Ves como lo estas desando" me dijo sonriendo.
"Déjalo Fidel, una debilidad la tiene cualquiera.." dije tratando de soltarme las manos. "Anda llévame a casa..." le dije.
Ya en el coche volvió a pedirme un beso y se lo dí, pero corto y suave, mientras me ponía una mano en la rodilla.
Llevaba yo un traje de chaqueta marrón con una blusa azul celeste. La falda no es muy larga, suficiente par que al sentarme deje ver un poco mis muslos.
Le aparte la mano "Fidel, déjalo y llévame a casa..." le dije separándome de él.
Arrancó y no dejaba de decirme lo mucho que me deseaba, que quería volver a vivir algo conmigo, etc.
De pronto me miró de frente "Te voy a secuestrar..." me dijo, mientras enfilaba hacia la carretera de Barcelona.
"Que haces?" le pregunté, pero noté que ya había tomado la decisión en su rostro.
"Llévame a casa por favor... "le dije aunque sin mucho convencimiento
"No, te voy a llevar a un motel..." me dijo con decisión y mirando al frente sin inmutarse. "Por favor, llévame a casa..." volví a pedirle, pero su decisión era definitiva.
Llegamos a un motel que hay en la carretera de Barcelona, y mientras me dejaba dentro del coche, fue a pedir la llave de uno de los bungalows.
Yo me di cuenta entonces de que estaba deseando volver a disfrutar con él, pero por otro lado, despues de lo del viernes, me aprecia una traición... a Ralf el estar con él.
Volvió sin decir nada y tras poner el coche en marcha aparcamos en el parking del motel.
Bajo del coche y dando la vuelta me abrió la puerta. Estaba serio pero había un extraño brillo en sus ojos "Señora..." dijo ayudándome a salir del coche.
Llegamos al bungalow y tras abrir la puerta y encender la luz, me invitó a pasar.
Cerro la puerta detrás de mí y de inmediato note desde atrás sus manos posarse con dulce firmeza en mis tetas, mientras su cuerpo se pegaba a mi espalda "Es una locura..." le dije mientras besaba mi cuello y notaba su ya duro aparato contra mis nalgas.
Me empujo suavemente hacia la cama.
"No digas nada solo disfruta..." me dijo al oído mientras desabrochaba mi chaqueta y me la quitaba. Hice intención de volverme "No, quédate así..." me dijo mientras iba desgranando uno a uno los botones de mi blusa y con cada uno besaba mi cuello. La deslizó de mis hombros y aún de espaldas a él, buscó la cremallera de mi falda, la bajo y me la quitó.
Entonces me volvió suavemente hacia el y retirándome unos pasos hacia atrás me dijo "Estas deliciosa, francamente es difícil resistirse a no hacer el amor contigo cada vez que te veo..." avanzo y me abrazó con fuerza mientras nuestras bocas se devoraban buscando cada una ocupar la otra.
Me aparté un poco y mientras él seguía acariciando mis pechos y mis costados, le quité la chaqueta, la corbata y la camisa.
Luego me fui deslizando ante él, hasta quedar de rodillas y le quité el cinturón bajándole los pantalones.
Aquella polla que ya conocían todos mis agujeros trataba de salir de su cárcel de algodón. Baje sus calzoncillos y en un segundo su aparato estaba dentro de mi boca.
Me detuvo haciéndome sentar en el borde de la cama y ahora con el de pie ante mí, me indico que podía seguir mamando aquel vástago que cada vez crecía más.
En un momento determinado, me quitó el sujetador y acaricio con fruición mis tetas, luego me empujo suavemente sobre la cama y fue besando desde mi cuello, mis tetas, mi vientre, hasta llegar a mi coño en el que, tras retirara mis bragas, se detuvo comenzando a besarlo y chuparlo con fruición.
Mi calentura era tal que en breves momentos alcancé mi primer orgasmo, pero la sensación de que era tarde me hizo pedirle que me follara ya.
Fue subiendo otra vez deshaciendo el camino andado. Se incorporó dejándome anhelante y en unos segundos volvió con un preservativo. Volvió a inclinarse sobre mí y noté como su miembro iba conquistando mi sexo con suaves movimientos de entrada y salida.
Fue largo pero intenso, mientras besaba mi boca y sus manos magreaban mis pechos, yo apretaba sus nalgas hacia mí para que cada centímetro de su miembro penetrara en mi interior.
Al final con un fuerte empujón de riñones note que se corría dentro de mí mientras gemía en mi oído y yo llegaba a un nuevo orgasmo.
Nos quedamos así un rato. Luego me dijo "Gracias, ha sido maravilloso... me quedaría aquí contigo toda la noche, pero sé que tu no puedes por tu marido y tus hijos...". Se levantó y fue al baño.
Tras unos minutos le seguí y tras asearnos nos vestimos y salimos.
Yo le esperé en el coche mientras devolvía la llave.
En el camino de vuelta solo me acariciaba las piernas y el hombro y no dijo nada, pero existía una comunicación interna entre ambos. Me dejo en la puerta de casa, donde me despedí con un par d besos "de amistad" por aquello del que dirán.
"Mañana te llamare... por el trabajo y para oír esa maravillosa voz... " me dijo mientras cerraba yo la puerta del coche. Esperó hasta que entre en el portal y me volví para hacerle una señal con la mano. Arranco y se perdió en el tráfico.
Yo estaba flotando mientras subía en el ascensor.
Al llegar a casa le dije a mi marido que había estado con él y que despues de cenar se lo contaría con detalle.
Sabia que mi relato tendría consecuencias inmediatas, como a sí fue, pues despues de mi fiesta con Fidel, una nueva "fiesta" con mi marido me esperaba.
Hacia meses que no veía a Fidel, aunque si habíamos hablado por teléfono, ya que trabajamos en el mismo proyecto.
Por eso esta tarde cuando me llamó para comentar unos temas del trabajo no me sorprendió.
Tenía previsto marcharme pronto a casa, pues tras la noche del viernes con mi marido y con Ralf y el sábado que tuvimos amigos a cenar y estuvimos de cháchara hasta las tantas, tenia sueño y ganas de acostarme pronto.
Cuando estabamos terminando de hablar me pregunto que si estaba aún en el despacho, ya que trabajamos en edificios diferentes a pesar de ser la misma empresa, a lo que le dije que sí y entonces me dijo de pasar a buscarme y tomarnos una copa juntos.
Acepté y media hora despues me esperaba en la puerta del trabajo con su coche.
"Donde vamos" me preguntó, "No sé " respondí.
El caso es que enfiló hacia mi casa, y ya próximos a llegar nos detuvimos en un bar en la castellana.
Entramos y yo me tomé una tónica y el una cerveza, hablamos de cosas del trabajo y pasado un rato me tomo las manos y me dijo cuanto se acordaba de nuestras dos aventuras, la del restaurante, que dijo no le importaría repetir allí mismo, y sobre todo el congreso en León.
Yo le dije que lo dejara y que no me tentara, medio en broma medio en serio, pero en unos segundos se acercó y nos besamos con cierta pasión.
"Ves como lo estas desando" me dijo sonriendo.
"Déjalo Fidel, una debilidad la tiene cualquiera.." dije tratando de soltarme las manos. "Anda llévame a casa..." le dije.
Ya en el coche volvió a pedirme un beso y se lo dí, pero corto y suave, mientras me ponía una mano en la rodilla.
Llevaba yo un traje de chaqueta marrón con una blusa azul celeste. La falda no es muy larga, suficiente par que al sentarme deje ver un poco mis muslos.
Le aparte la mano "Fidel, déjalo y llévame a casa..." le dije separándome de él.
Arrancó y no dejaba de decirme lo mucho que me deseaba, que quería volver a vivir algo conmigo, etc.
De pronto me miró de frente "Te voy a secuestrar..." me dijo, mientras enfilaba hacia la carretera de Barcelona.
"Que haces?" le pregunté, pero noté que ya había tomado la decisión en su rostro.
"Llévame a casa por favor... "le dije aunque sin mucho convencimiento
"No, te voy a llevar a un motel..." me dijo con decisión y mirando al frente sin inmutarse. "Por favor, llévame a casa..." volví a pedirle, pero su decisión era definitiva.
Llegamos a un motel que hay en la carretera de Barcelona, y mientras me dejaba dentro del coche, fue a pedir la llave de uno de los bungalows.
Yo me di cuenta entonces de que estaba deseando volver a disfrutar con él, pero por otro lado, despues de lo del viernes, me aprecia una traición... a Ralf el estar con él.
Volvió sin decir nada y tras poner el coche en marcha aparcamos en el parking del motel.
Bajo del coche y dando la vuelta me abrió la puerta. Estaba serio pero había un extraño brillo en sus ojos "Señora..." dijo ayudándome a salir del coche.
Llegamos al bungalow y tras abrir la puerta y encender la luz, me invitó a pasar.
Cerro la puerta detrás de mí y de inmediato note desde atrás sus manos posarse con dulce firmeza en mis tetas, mientras su cuerpo se pegaba a mi espalda "Es una locura..." le dije mientras besaba mi cuello y notaba su ya duro aparato contra mis nalgas.
Me empujo suavemente hacia la cama.
"No digas nada solo disfruta..." me dijo al oído mientras desabrochaba mi chaqueta y me la quitaba. Hice intención de volverme "No, quédate así..." me dijo mientras iba desgranando uno a uno los botones de mi blusa y con cada uno besaba mi cuello. La deslizó de mis hombros y aún de espaldas a él, buscó la cremallera de mi falda, la bajo y me la quitó.
Entonces me volvió suavemente hacia el y retirándome unos pasos hacia atrás me dijo "Estas deliciosa, francamente es difícil resistirse a no hacer el amor contigo cada vez que te veo..." avanzo y me abrazó con fuerza mientras nuestras bocas se devoraban buscando cada una ocupar la otra.
Me aparté un poco y mientras él seguía acariciando mis pechos y mis costados, le quité la chaqueta, la corbata y la camisa.
Luego me fui deslizando ante él, hasta quedar de rodillas y le quité el cinturón bajándole los pantalones.
Aquella polla que ya conocían todos mis agujeros trataba de salir de su cárcel de algodón. Baje sus calzoncillos y en un segundo su aparato estaba dentro de mi boca.
Me detuvo haciéndome sentar en el borde de la cama y ahora con el de pie ante mí, me indico que podía seguir mamando aquel vástago que cada vez crecía más.
En un momento determinado, me quitó el sujetador y acaricio con fruición mis tetas, luego me empujo suavemente sobre la cama y fue besando desde mi cuello, mis tetas, mi vientre, hasta llegar a mi coño en el que, tras retirara mis bragas, se detuvo comenzando a besarlo y chuparlo con fruición.
Mi calentura era tal que en breves momentos alcancé mi primer orgasmo, pero la sensación de que era tarde me hizo pedirle que me follara ya.
Fue subiendo otra vez deshaciendo el camino andado. Se incorporó dejándome anhelante y en unos segundos volvió con un preservativo. Volvió a inclinarse sobre mí y noté como su miembro iba conquistando mi sexo con suaves movimientos de entrada y salida.
Fue largo pero intenso, mientras besaba mi boca y sus manos magreaban mis pechos, yo apretaba sus nalgas hacia mí para que cada centímetro de su miembro penetrara en mi interior.
Al final con un fuerte empujón de riñones note que se corría dentro de mí mientras gemía en mi oído y yo llegaba a un nuevo orgasmo.
Nos quedamos así un rato. Luego me dijo "Gracias, ha sido maravilloso... me quedaría aquí contigo toda la noche, pero sé que tu no puedes por tu marido y tus hijos...". Se levantó y fue al baño.
Tras unos minutos le seguí y tras asearnos nos vestimos y salimos.
Yo le esperé en el coche mientras devolvía la llave.
En el camino de vuelta solo me acariciaba las piernas y el hombro y no dijo nada, pero existía una comunicación interna entre ambos. Me dejo en la puerta de casa, donde me despedí con un par d besos "de amistad" por aquello del que dirán.
"Mañana te llamare... por el trabajo y para oír esa maravillosa voz... " me dijo mientras cerraba yo la puerta del coche. Esperó hasta que entre en el portal y me volví para hacerle una señal con la mano. Arranco y se perdió en el tráfico.
Yo estaba flotando mientras subía en el ascensor.
Al llegar a casa le dije a mi marido que había estado con él y que despues de cenar se lo contaría con detalle.
Sabia que mi relato tendría consecuencias inmediatas, como a sí fue, pues despues de mi fiesta con Fidel, una nueva "fiesta" con mi marido me esperaba.
martes, 2 de marzo de 2010
ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (V)
ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA V
Nuevas sensaciones
El tiempo se hace eterno cuando esperas algo, pero pasados unos minutos, un hombre entró en la choza y volvió a encender las antorchas que rodeaban la misma. Sentía frío, mi piel estaba aterida.
Cuando termino de encenderlas todas salio y al instante entro el capataz con un largo látigo. Fue acercándose uno por uno a la docena de esclavos que allí estábamos y preguntaba algo a cada uno y según la respuesta le abofeteaba o le tiraba de los pezones en el caso de las mujeres o de los huevos en el caso de los hombres. Se acercaba a mí.
Al llegar a mi lado me cogió por el pelo y me levantó la cara "¿Está cómoda la zorra blanca?" preguntó en ingles, quizá pensando que yo no contestaría, "pronto serás usada como una buena esclava, tu amo ha pagado mucho por ese cuerpo blanco y caliente..." siguió antes de que yo pudiera contestar… me miro despacio "please…" sólo pude decir.
Me dio un bofetón que puso mi cara muy caliente, y tras retorcerme los pezones y palmearme las tetas se separo de mi "Así que vienes de lejos para jugar? ¡¡Pues juguemos¡¡" dijo y haciendo restallar el látigo sentí una laceración que me cruzo ambos pechos. Mire y una línea roja empezaba a formarse justo en el centro de mis pechos cruzando los pezones… no tuve tiempo de reaccionar cuando un nuevo restallido termino con una nueva marca entre mis caderas cruzando mi vientre y un tercero marco mis dos muslos. Se detuvo y me miró…
"Yo creo que lo pasaremos bien contigo zorra, por lo que me han dicho tienes madera de esclava y un cuerpo para torturarlo a placer" se acercó otra vez y tras pasar sus dedos con fuerza sobre las señales de mis pechos me cogió la cara y me escupió en la boca, entonces se volvió y riendo a carcajadas siguió la inspección de los otros esclavos.
Me dolían las marcas de aquel látigo, empezaba a tener miedo la aventura empezaba a ser peligrosa. No había visto no obstante como Hans observaba y grababa todo lo sucedido como después me mostraría.
A unos esclavos jóvenes que había un poco mas allá les dio algún latigazo y luego les metió el mango del látigo por el ano entre los gritos de dolor de los hombres, y a una de las mujeres la azoto durante varios minutos sin piedad por todo el cuerpo dejándole grandes señales e ignorando los gritos de dolor de la mujer.
Terminada la inspección el capataz salio. Entonces entraron varios hombres que fueron desatando a algunos esclavos y se los llevaron a rastras.
Pasados unos minutos el propio capataz vino a buscarme, me desato los tobillos y las muñecas, pero me puso unos grilletes en ellas y un collar de cuero con una traílla que sujeto e su mano. Llevaba una fusta en la mano y con ella me empezó a azotar las nalgas mientras me decía en ingles que me moviera.
" ¡Vamos puta zorra, muévete ¡¡¡ "
Salimos de la choza. Era ya de noche. A lo lejos vi una enorme casa con muchas luces y antorchas que la rodeaban. Caminamos por un sendero hacia la mansión, el me seguía azotando la espalda y las nalgas y me gritaba que acelerara el paso.
" hurry, dirty white slut!"
Cuando llegamos a la casa, había mucha gente, era como una especie de fiesta, pero el capataz rodeo la entrada y me llevo por una puerta trasera. Llegamos a un portalón y allí había una mujer negra grande y gorda esperando. El hombre me empujó hacia ella.
" ! empieza la fiesta, furcia!"
La mujer me agarró por los pelos y me introdujo dentro. Era como una especie de establo. Me llevo al centro y me hizo meterme en una especie de tina llena de agua y espuma. Dos mujeres mas se acercaron con unos grandes cepillos y entre las tres empezaron a frotarme todo el cuerpo. Me escocia al frotar y las señales de los latigazos me dolían de gran manera. Tras unos minutos me sacaron de la tina y la mujerona me enchufo con una manguera de agua a presión. Después me secaron el pelo y me pusieron unas coletas con abalorios. La mujer miro mi sexo peludo y les dijo algo a las otras dos. Estas cogieron unos cepillos más pequeños y me cepillaron el sexo hasta dejármelo casi en carne viva.
Entonces la vieja me hizo sentar con las piernas abiertas sobre un banco de piedra, las otras dos me sujetaron las piernas y aquella mujer sin pensárselo dos veces me metió casi toda la mano en el coño con una especie de guante de crin. Gemí y grite de dolor y vergüenza, pero ella siguió su faena rebuscando dentro de mi coño. Pasados unos momentos una de las mujeres le dio una especie de vasija con un ungüento azul que distribuyo por mis sexo externo e interno, luego con una especie de cánula lo lleno de agua varias veces hasta que se dio por satisfecha. Sin duda me había hecho una buena limpieza vaginal.
Después observó detenidamente mi sexo, pensé que me iban a depilar pero no lo hicieron. Después me pusieron una túnica blanca, con unos orificios que dejaban salir mis tetas cuyos pezones habían coloreado con unas pinturas, en rojo y marrón, y una abertura a la altura de mi sexo y culo, después me pusieron unas sandalias atadas a los tobillos.
Me miraron y se felicitaron riendo entre ellas.
Una salio y al rato volvió con el capataz.
"buen trabajo! " dijo el hombre cogiéndome de un brazo y riéndose añadió "...aunque poco le durara la limpieza a esta cerda". Me llevo hacia donde se oían las voces.
Entramos en un gran salón iluminado por antorchas donde una gran cantidad de personas de varias razas charlaban y bebían. Un hombre vestido de criado me puso un collar y una cadena al cuello y tras atar mis brazos a la espalda a la altura de los codos con dos correas, me llevo hasta el centro del salón, por la postura mis pechos se elevaban y salían hacia fuera.
La música se detuvo y todos se volvieron a mirarme lo que me causo una gran vergüenza. El hombre me había puesto unos grilletes en los tobillos unidos con una pequeña cadena para evitar que huyera, así que debía andar a pequeños saltos haciendo moverse a mis pechos.
El hombre que había pagado por mí en el mercado se acercó, de pie era mucho más alto y fuerte. Me acaricio la cabeza y me presento como su última adquisición en el mercado de esclavos aquella mañana. Y añadió que en cuanto me prepararan estaría a disposición de los invitados.
Hizo un gesto a sus hombres y estos me llevaron en volandas colocándome sobre una especie de silla con soportes para las piernas. Me ataron las manos por detrás de la nuca y me abrieron bien de piernas.
Entonces mi amo se acercó con una vasija de loza y una navaja muy afilada que brillaba, me mojaron el coño y el hombre con una maestría que me sorprendió empezó a depilarme mi sexo después de ponerse unos guantes de cirujano.
El silencio era total. Cuando hubo terminado un hombre se acercó y vertió un liquido color ópalo brillante sobre mi coño recién depilado… creí morir del dolor, del escozor, un alarido salio de mi boca, y uno de los hombres trató de tapármela.
"Déjala que grite" le dijo mi amo, "me gusta oír bramar a las esclavas y aún mas si son blancas como esta, he pagado una buena cantidad por disfrutarla, gozarla y… hacerla sufrir", dijo sonriendo con una extraña mirada que me asustó. Seguí gimiendo de dolor. Me desataron de la silla y volvieron a unir mis tobillos y atar mis brazos a la espalda.
Dos jóvenes que había visto también es la choza al llegar, que llevaban una faldita de tiras de piel y un tocado de colores en la cabeza se acercaron y me acompañaron tras una puerta. Apenas podía andar de la molestia en mi coño que me ardía como fuego y mi patoso andar entre los grilletes y el dolor hizo reír a los presentes.
Entramos en una sala iluminada con antorchas, había alfombras por el suelo y en el centro unas cadenas que colgaban del techo. Las chicas me quitaron la túnica y me soltaron el pelo. Después me hicieron sentar sobre un banco de piedra, dos hombres se acercaron y me inclinaron doblada sobre mi vientre, quitaron la cadena que unía mis tobillos y la sustituyeron por una barra de un metro que me hacia tener las piernas separadas. Después ataron mis muñecas con grilletes a los de los tobillos y me colocaron un collar rígido que me obligaba a tener la cabeza levantada.
Pasaron unas cintas de cuero por mi cintura y bajo mis muslos, y colocaron una cinta de cuero bajo mis brazos entre la cabeza y el pecho con un gancho en la espalda. De la cinta de cuero que ataba mi cuerpo a mis muslos también colocaron un gancho que unieron a una cadena. A su vez esa cadena la engancharon a las que colgaban del techo, al fondo un negro fornido tiro del otro extremo y empezó a levantarme.
Quede suspendida en el aire a medio metro del suelo. Uno de los hombres me hizo chupar un consolador negro que llevaba unas crines de caballo en la punta y después me lo metió por el culo de un solo golpe, fijándolo por delante de mi vientre con una correa de cuero.
Todos parecieron satisfechos del trabajo. Me dolía el cuello de no poder doblar la cabeza, pues también habían unido el collar a los ganchos que me suspendían del techo.
Me habían colocado de frente a una puerta. Por ella desaparecieron y minutos después varios hombres de la fiesta entraron en la sala bebiendo y riendo. Me miraron sorprendidos, tras ellos entro el anfitrión, aquel hombre negro que era mi amo desde hacia unas horas.
Todos me rodearon y empezaron a acariciarme. Mi amo se coloco frente a mí y me levanto más la cabeza, me miro a los ojos y me sonrió. Llevaba una fusta de cuero rígida terminada en una especie de hilo más flexible. Me rodeo despacio y me miro detenidamente ante la expectación de los presentes. Se colocó tras de mi y sin previo aviso descargo su fusta entre mis muslos, con varios movimientos rápidos que yo oía silbar, en mis muslos, sexo y nalgas notaba como si me cortaran con hojas de afeitar y el dolor era agudo. Empecé a gemir y acabe gritando. Entonces se detuvo y se coloco frente a mí.
"Solo quería saber de que color era la sangre de una esclava blanca" Después se abrió el pantalón y sacando su polla de un buen tamaño, que yo ya conocía, me la metió en la boca. Me sujetaba por la cabeza mientras me follaba hasta la garganta a un ritmo suave al principio pero que iba aumentando poco a poco. A cada empujón entraba más dentro y yo creía ahogarme. Los presentes todos hombres le jaleaban y el subía el ritmo llegando casi a asfixiarme en algún momento. Yo me balanceaba conforme él me empujaba y todos coreaban el ritmo.
Pasados unos minutos, salio de mi boca y vi aquel enorme miembro grande y duro brillar con mi saliva. Me hizo girar y colocándose tras de mi, me lo endosó por el coño, ya que en el culo tenia el rabo de caballo, que precisamente con sus envites se clavaba aun más profundamente en mi culo provocándome unos calambres como eléctricos que cortaban el placer de la follada. Siguió con sus envites a veces dejándome salir y balancearme para volver a insertarme hasta bien dentro con aquella polla, me dolía en cada penetración, imagino que por los cortes de la fusta, pero aunque yo gritaba el seguía a su ritmo. Por fin se corrió abundantemente y tras darme unas palmaditas en las nalgas, se puede decir que había inaugurado la diversión de los demás hombres para el resto de la noche.
Note las miradas de aquellos hombres clavadas en mi cuerpo e incluso me miraban a los ojos llorosos como queriendo entrar dentro de mi, aunque eso lo harían enseguida. Yo me sentía avergonzada y humillada mientras notaba el semen de mi amo, chorrear entre mis piernas.
Durante las siguientes horas mame varias pollas y fui ensartada varias veces, algunos hombres mientras les mamaba me obligaban a mirarles mientras me insultaban y abofeteaban. Aunque hubo ratos de descanso en los que las dos esclavas me daban bebidas, yo creo que afrodisíacas, pues cada vez estaba yo mas caliente y como flotando y me limpiaban mi coño con unas esponjas con espuma y lo dejaban listo para el siguiente invitado,
Me dolía la espalda por la postura y la suspensión cuando los dos hombres que me habían preparado decidieron bajarme y desatarme. Ellos mismos frotaron mis entumecidos miembros y tras frotarme con unas esponjas con espuma todo el cuerpo, me llevaron a una especie de choza de pocos metros con el suelo cubierto de paja donde me ataron las muñecas y tobillos con grilletes al suelo, dejándome allí tumbada.
Tenia hambre y debieron suponerlo, pues pasados unos minutos, una de las esclavas llego con una bandeja en la que había fruta y trozos de pescado y carne semicrudos, junto con cerveza fría o algo parecido.
La joven me desato del suelo las muñecas, pero tuve que comer sentada en el suelo, allí desnuda. La esclava salio de la celda y me quede comiendo. Tras terminarme casi todo, no porque estuviera bueno sino por el hambre que tenia decidí apartar la bandeja y tumbarme sobre la paja, una manta raída que había allí me sirvió para taparme y dormir.
Mi esclavitud continuaba, ¿Cuál sería mi siguiente experiencia?
Nuevas sensaciones
El tiempo se hace eterno cuando esperas algo, pero pasados unos minutos, un hombre entró en la choza y volvió a encender las antorchas que rodeaban la misma. Sentía frío, mi piel estaba aterida.
Cuando termino de encenderlas todas salio y al instante entro el capataz con un largo látigo. Fue acercándose uno por uno a la docena de esclavos que allí estábamos y preguntaba algo a cada uno y según la respuesta le abofeteaba o le tiraba de los pezones en el caso de las mujeres o de los huevos en el caso de los hombres. Se acercaba a mí.
Al llegar a mi lado me cogió por el pelo y me levantó la cara "¿Está cómoda la zorra blanca?" preguntó en ingles, quizá pensando que yo no contestaría, "pronto serás usada como una buena esclava, tu amo ha pagado mucho por ese cuerpo blanco y caliente..." siguió antes de que yo pudiera contestar… me miro despacio "please…" sólo pude decir.
Me dio un bofetón que puso mi cara muy caliente, y tras retorcerme los pezones y palmearme las tetas se separo de mi "Así que vienes de lejos para jugar? ¡¡Pues juguemos¡¡" dijo y haciendo restallar el látigo sentí una laceración que me cruzo ambos pechos. Mire y una línea roja empezaba a formarse justo en el centro de mis pechos cruzando los pezones… no tuve tiempo de reaccionar cuando un nuevo restallido termino con una nueva marca entre mis caderas cruzando mi vientre y un tercero marco mis dos muslos. Se detuvo y me miró…
"Yo creo que lo pasaremos bien contigo zorra, por lo que me han dicho tienes madera de esclava y un cuerpo para torturarlo a placer" se acercó otra vez y tras pasar sus dedos con fuerza sobre las señales de mis pechos me cogió la cara y me escupió en la boca, entonces se volvió y riendo a carcajadas siguió la inspección de los otros esclavos.
Me dolían las marcas de aquel látigo, empezaba a tener miedo la aventura empezaba a ser peligrosa. No había visto no obstante como Hans observaba y grababa todo lo sucedido como después me mostraría.
A unos esclavos jóvenes que había un poco mas allá les dio algún latigazo y luego les metió el mango del látigo por el ano entre los gritos de dolor de los hombres, y a una de las mujeres la azoto durante varios minutos sin piedad por todo el cuerpo dejándole grandes señales e ignorando los gritos de dolor de la mujer.
Terminada la inspección el capataz salio. Entonces entraron varios hombres que fueron desatando a algunos esclavos y se los llevaron a rastras.
Pasados unos minutos el propio capataz vino a buscarme, me desato los tobillos y las muñecas, pero me puso unos grilletes en ellas y un collar de cuero con una traílla que sujeto e su mano. Llevaba una fusta en la mano y con ella me empezó a azotar las nalgas mientras me decía en ingles que me moviera.
" ¡Vamos puta zorra, muévete ¡¡¡ "
Salimos de la choza. Era ya de noche. A lo lejos vi una enorme casa con muchas luces y antorchas que la rodeaban. Caminamos por un sendero hacia la mansión, el me seguía azotando la espalda y las nalgas y me gritaba que acelerara el paso.
" hurry, dirty white slut!"
Cuando llegamos a la casa, había mucha gente, era como una especie de fiesta, pero el capataz rodeo la entrada y me llevo por una puerta trasera. Llegamos a un portalón y allí había una mujer negra grande y gorda esperando. El hombre me empujó hacia ella.
" ! empieza la fiesta, furcia!"
La mujer me agarró por los pelos y me introdujo dentro. Era como una especie de establo. Me llevo al centro y me hizo meterme en una especie de tina llena de agua y espuma. Dos mujeres mas se acercaron con unos grandes cepillos y entre las tres empezaron a frotarme todo el cuerpo. Me escocia al frotar y las señales de los latigazos me dolían de gran manera. Tras unos minutos me sacaron de la tina y la mujerona me enchufo con una manguera de agua a presión. Después me secaron el pelo y me pusieron unas coletas con abalorios. La mujer miro mi sexo peludo y les dijo algo a las otras dos. Estas cogieron unos cepillos más pequeños y me cepillaron el sexo hasta dejármelo casi en carne viva.
Entonces la vieja me hizo sentar con las piernas abiertas sobre un banco de piedra, las otras dos me sujetaron las piernas y aquella mujer sin pensárselo dos veces me metió casi toda la mano en el coño con una especie de guante de crin. Gemí y grite de dolor y vergüenza, pero ella siguió su faena rebuscando dentro de mi coño. Pasados unos momentos una de las mujeres le dio una especie de vasija con un ungüento azul que distribuyo por mis sexo externo e interno, luego con una especie de cánula lo lleno de agua varias veces hasta que se dio por satisfecha. Sin duda me había hecho una buena limpieza vaginal.
Después observó detenidamente mi sexo, pensé que me iban a depilar pero no lo hicieron. Después me pusieron una túnica blanca, con unos orificios que dejaban salir mis tetas cuyos pezones habían coloreado con unas pinturas, en rojo y marrón, y una abertura a la altura de mi sexo y culo, después me pusieron unas sandalias atadas a los tobillos.
Me miraron y se felicitaron riendo entre ellas.
Una salio y al rato volvió con el capataz.
"buen trabajo! " dijo el hombre cogiéndome de un brazo y riéndose añadió "...aunque poco le durara la limpieza a esta cerda". Me llevo hacia donde se oían las voces.
Entramos en un gran salón iluminado por antorchas donde una gran cantidad de personas de varias razas charlaban y bebían. Un hombre vestido de criado me puso un collar y una cadena al cuello y tras atar mis brazos a la espalda a la altura de los codos con dos correas, me llevo hasta el centro del salón, por la postura mis pechos se elevaban y salían hacia fuera.
La música se detuvo y todos se volvieron a mirarme lo que me causo una gran vergüenza. El hombre me había puesto unos grilletes en los tobillos unidos con una pequeña cadena para evitar que huyera, así que debía andar a pequeños saltos haciendo moverse a mis pechos.
El hombre que había pagado por mí en el mercado se acercó, de pie era mucho más alto y fuerte. Me acaricio la cabeza y me presento como su última adquisición en el mercado de esclavos aquella mañana. Y añadió que en cuanto me prepararan estaría a disposición de los invitados.
Hizo un gesto a sus hombres y estos me llevaron en volandas colocándome sobre una especie de silla con soportes para las piernas. Me ataron las manos por detrás de la nuca y me abrieron bien de piernas.
Entonces mi amo se acercó con una vasija de loza y una navaja muy afilada que brillaba, me mojaron el coño y el hombre con una maestría que me sorprendió empezó a depilarme mi sexo después de ponerse unos guantes de cirujano.
El silencio era total. Cuando hubo terminado un hombre se acercó y vertió un liquido color ópalo brillante sobre mi coño recién depilado… creí morir del dolor, del escozor, un alarido salio de mi boca, y uno de los hombres trató de tapármela.
"Déjala que grite" le dijo mi amo, "me gusta oír bramar a las esclavas y aún mas si son blancas como esta, he pagado una buena cantidad por disfrutarla, gozarla y… hacerla sufrir", dijo sonriendo con una extraña mirada que me asustó. Seguí gimiendo de dolor. Me desataron de la silla y volvieron a unir mis tobillos y atar mis brazos a la espalda.
Dos jóvenes que había visto también es la choza al llegar, que llevaban una faldita de tiras de piel y un tocado de colores en la cabeza se acercaron y me acompañaron tras una puerta. Apenas podía andar de la molestia en mi coño que me ardía como fuego y mi patoso andar entre los grilletes y el dolor hizo reír a los presentes.
Entramos en una sala iluminada con antorchas, había alfombras por el suelo y en el centro unas cadenas que colgaban del techo. Las chicas me quitaron la túnica y me soltaron el pelo. Después me hicieron sentar sobre un banco de piedra, dos hombres se acercaron y me inclinaron doblada sobre mi vientre, quitaron la cadena que unía mis tobillos y la sustituyeron por una barra de un metro que me hacia tener las piernas separadas. Después ataron mis muñecas con grilletes a los de los tobillos y me colocaron un collar rígido que me obligaba a tener la cabeza levantada.
Pasaron unas cintas de cuero por mi cintura y bajo mis muslos, y colocaron una cinta de cuero bajo mis brazos entre la cabeza y el pecho con un gancho en la espalda. De la cinta de cuero que ataba mi cuerpo a mis muslos también colocaron un gancho que unieron a una cadena. A su vez esa cadena la engancharon a las que colgaban del techo, al fondo un negro fornido tiro del otro extremo y empezó a levantarme.
Quede suspendida en el aire a medio metro del suelo. Uno de los hombres me hizo chupar un consolador negro que llevaba unas crines de caballo en la punta y después me lo metió por el culo de un solo golpe, fijándolo por delante de mi vientre con una correa de cuero.
Todos parecieron satisfechos del trabajo. Me dolía el cuello de no poder doblar la cabeza, pues también habían unido el collar a los ganchos que me suspendían del techo.
Me habían colocado de frente a una puerta. Por ella desaparecieron y minutos después varios hombres de la fiesta entraron en la sala bebiendo y riendo. Me miraron sorprendidos, tras ellos entro el anfitrión, aquel hombre negro que era mi amo desde hacia unas horas.
Todos me rodearon y empezaron a acariciarme. Mi amo se coloco frente a mí y me levanto más la cabeza, me miro a los ojos y me sonrió. Llevaba una fusta de cuero rígida terminada en una especie de hilo más flexible. Me rodeo despacio y me miro detenidamente ante la expectación de los presentes. Se colocó tras de mi y sin previo aviso descargo su fusta entre mis muslos, con varios movimientos rápidos que yo oía silbar, en mis muslos, sexo y nalgas notaba como si me cortaran con hojas de afeitar y el dolor era agudo. Empecé a gemir y acabe gritando. Entonces se detuvo y se coloco frente a mí.
"Solo quería saber de que color era la sangre de una esclava blanca" Después se abrió el pantalón y sacando su polla de un buen tamaño, que yo ya conocía, me la metió en la boca. Me sujetaba por la cabeza mientras me follaba hasta la garganta a un ritmo suave al principio pero que iba aumentando poco a poco. A cada empujón entraba más dentro y yo creía ahogarme. Los presentes todos hombres le jaleaban y el subía el ritmo llegando casi a asfixiarme en algún momento. Yo me balanceaba conforme él me empujaba y todos coreaban el ritmo.
Pasados unos minutos, salio de mi boca y vi aquel enorme miembro grande y duro brillar con mi saliva. Me hizo girar y colocándose tras de mi, me lo endosó por el coño, ya que en el culo tenia el rabo de caballo, que precisamente con sus envites se clavaba aun más profundamente en mi culo provocándome unos calambres como eléctricos que cortaban el placer de la follada. Siguió con sus envites a veces dejándome salir y balancearme para volver a insertarme hasta bien dentro con aquella polla, me dolía en cada penetración, imagino que por los cortes de la fusta, pero aunque yo gritaba el seguía a su ritmo. Por fin se corrió abundantemente y tras darme unas palmaditas en las nalgas, se puede decir que había inaugurado la diversión de los demás hombres para el resto de la noche.
Note las miradas de aquellos hombres clavadas en mi cuerpo e incluso me miraban a los ojos llorosos como queriendo entrar dentro de mi, aunque eso lo harían enseguida. Yo me sentía avergonzada y humillada mientras notaba el semen de mi amo, chorrear entre mis piernas.
Durante las siguientes horas mame varias pollas y fui ensartada varias veces, algunos hombres mientras les mamaba me obligaban a mirarles mientras me insultaban y abofeteaban. Aunque hubo ratos de descanso en los que las dos esclavas me daban bebidas, yo creo que afrodisíacas, pues cada vez estaba yo mas caliente y como flotando y me limpiaban mi coño con unas esponjas con espuma y lo dejaban listo para el siguiente invitado,
Me dolía la espalda por la postura y la suspensión cuando los dos hombres que me habían preparado decidieron bajarme y desatarme. Ellos mismos frotaron mis entumecidos miembros y tras frotarme con unas esponjas con espuma todo el cuerpo, me llevaron a una especie de choza de pocos metros con el suelo cubierto de paja donde me ataron las muñecas y tobillos con grilletes al suelo, dejándome allí tumbada.
Tenia hambre y debieron suponerlo, pues pasados unos minutos, una de las esclavas llego con una bandeja en la que había fruta y trozos de pescado y carne semicrudos, junto con cerveza fría o algo parecido.
La joven me desato del suelo las muñecas, pero tuve que comer sentada en el suelo, allí desnuda. La esclava salio de la celda y me quede comiendo. Tras terminarme casi todo, no porque estuviera bueno sino por el hambre que tenia decidí apartar la bandeja y tumbarme sobre la paja, una manta raída que había allí me sirvió para taparme y dormir.
Mi esclavitud continuaba, ¿Cuál sería mi siguiente experiencia?
martes, 26 de enero de 2010
CAZADOR NEGRO,PIEZA BLANCA (II)
LA CAZA
Y llegó el momento. El germen estaba sembrado, yo estaba deseando que aquel misterioso hombre disfrutara e hiciera disfrutar a mi mujer... y tal vez disfrutara de mí...
Me llamó para irle a buscar al aeropuerto y así lo hice, pero también me dio mi primera orden: que me metiera el consolador de mi mujer en el culo y sin sacarlo me pusiera unas bragas suyas y fuese de esa guisa a buscarle. Lo intenté pero tuve que decirle que me era imposible y muy incómodo, que prefería dejarle mi virginidad anal a él. No dijo nada y no supe si eso era buen o mal presagio...
Cuando le vi, me gustó como amante para mi mujer. Daba sensación de serenidad y misterio, pero también de experiencia en el terreno sexual, quizá lograra dominar sexualmente a mi mujer, ese dominio que yo tenía, hasta cierto punto, sobre ella, pero que ninguno de sus amantes había logrado, quería verla deseando que pasaran los 15 días para que él viniera a follarla y dejarse hacer por él lo que él quisiera... literalmente...
Le llevé al hotel y por el camino fuimos charlando.
Pero quizá sea mejor, que el mismo lo cuente...
Cuando llegué al aeropuerto era una hora más tarde de la hora en que había quedado con el cornudo pero él se había ofrecido muy sumiso a ser mi criado siempre que estuviese en Madrid así que no tenía importancia, incluso me gustó ver sus ojos nerviosos cuando le vi en la terminal.
Estaba absolutamente perdido y sin saber si largarse o esperarme pero haría lo segundo, seguro. Pensé: “éste cornudo es muy sumiso y obediente y puede ser un criado excelente...” me planté delante de él y le dije que nos íbamos y él casi sin saludar me llevó a su coche y una vez allí empezamos a hablar de ella. Me dijo que se había preparado muy bien cuando se había vestido por la mañana aunque seguía insistiendo en que no se dejaría tocar. Es un juego muy delicado porque en cualquier momento se puede perder a la presa si ella mentalmente se había preparado para no caer y más cuando el marido me comentó que el día anterior ella había estado follando un buen rato con uno de sus amantes... si era el caso probablemente estaría aún menos asequible, pero lo de la ropa interior prometía...
Llegamos al hotel y le dije al cornudo que aparcase el coche. Me fui a la habitación y le mandé un mensaje al móvil dándole el número. Cuando él subió le hice desnudar y duchar porque olía a sudor y a miedo, le ordené que se cepillara los dientes con estos cepillos de promoción del hotel... le dije que mi polla requería un trato especial y me encantó ver su cara cuando se lo decía... era algo que quería pero no pensaba que llegase tan pronto y le cogió de sorpresa. Luego no dejé que se vistiera excepto por las bragas negras y con unas tirillas a los lados, tipo tanga. A mí los hombres realmente no me excitan nada pero le debía a este cornudo una propina por sus esfuerzos y además pienso que de ahí puede nacer una relación que dará muchas satisfacciones y mucho morbo.
Me bajé bragueta y le di mi polla a chupar mientras cerraba los ojos y pensaba en su mujer, en lo que pensaría si supiese que a esas horas su marido estaba comiendo la polla al hombre al que soñaba con ver como amante de su esposa mientras llevaba sus bragas y ese pensamiento hizo que la polla tuviese de inmediato una erección de caballo y aquello pareció gustar al cornudo porque se afanó más en su labor tragando y tragando. Tuve que pararle porque no quería correrme en su boca... debía reservarme para el coño de su mujer porque si algo tenía claro era que si ella entraba en el juego habría que dejarle un muy buen sabor de boca para hacerla entrar en situaciones morbosas en el futuro.
Le despedí y me duché a mi vez. Quedaban cuatro horas para la cita a cenar puesto que ella había querido que fuese pronto con la excusa que no podía llegar muy tarde a casa y que no pensaba aceptar copas ni paseo después de cenar. Conecté el ordenador portátil en la habitación y me puse a trabajar pero con la cabeza puesta en lo que acababa de pasar y en lo que se avecinaba.... y se me puso como una piedra al pensarlo.
Llegué al restaurante a las 20.15 h y habíamos quedado a las 20.30. El restaurante es uno muy íntimo no lejos del hotel, no quería tiempos muertos esa noche, y tiene una especie de bodeguita de vino a la entrada para ir bebiendo mientras se espera. Lo que me gusta es que es muy enfocado al buen vino y por experiencia sé que la bebida de Baco siempre ayuda a ablandar las barreras que las mujeres se construyen cuando no quieren caer a la primera, por lo que se pueda pensar de su respetabilidad... sinceramente yo nunca pienso nada al respecto, no es lo que busco, al revés cuanto menos respetable es la dama en cuestión, sobre todo siendo casada, mucho mejor, aunque el juego de la virtud añade morbo a una conquista.
Ella entró a las 20.40 h, llevaba una blusa beige oscura, una falda negra hasta las rodillas, medias negras y una chaqueta negra. Es delgada, rasgos finos, morena, con ojos color verde oscuro, pechos rotundos y caderas contundentes....todo un manjar, una pieza que todo buen cazador, gustaría cobrar.
Nos pusimos a hablar del tema de las “coincidencias” y creo que se quedó tranquila al respecto, luego la conversación derivó por muchos derroteros mientras yo contemplaba sus labios y esos pechos se adivinaban. Le dejé caer que podríamos tomar una copa al salir, se negó. La invité a dar un paseo, nueva negativa. El tema se empezaba a enquistar y me quedé pensativo mirando sus pechos descaradamente... ella me preguntó que pensaba y le dije que si quería oírlo era para mayores de 18 años... le gustó y aunque cambió de tema vi que el vino empezaba a calentar el ambiente... y a ella.
Al salir sin embargo decidió que se iba a casa y tomó el taxi despidiéndose casi demasiado bruscamente, como si temiera quedarse más. Yo subí a otro taxi en dirección al hotel y le mandé un mensaje por el móvil “Las noches tan intensas como esta deben tener un final más cálido”. Ella replicó bastante cortante “Lo siento, es lo que hay”. Insistí: “habitación 454” y no hubo respuesta.
Llegué a la habitación y me desnudé. Me di otra ducha para relajarme y porque me encanta el olor de la limpieza, es como cambiar de escenario. Me tumbé en la cama a ver la tele y a pensar en ella y en el día tan extraño. En ello estaba cuando llegó un mensaje al móvil “abre la puerta sin preguntas”. Así lo hice y allí estaba ella, sus ojos verdes muy oscuros y entrecerrados y algo nerviosa.
La hice pasar, le quité el bolso y la chaqueta y le besé el cuello. Ni una palabra habíamos cruzado y no hacía falta. Aquella intensa erección volvía a mí y se notaba porque solo tenía una camiseta y unos calzoncillos tipo bóxer...
Aún con su espalda apoyada en mi pecho puse las manos en sus tetas hermosas y apreté mientras clavaba mi polla erecta en su falda. Ella cerraba los ojos y se dejaba hacer. Le quité la blusa poco a poco y desabroché la falda. Todo un espectáculo para los sentidos, cualquier hombre por marica que fuese tenía que notar un bulto en sus pantalones viéndola: Sujetador negro de encaje que le cubría lo justo hasta la areola de los pezones, tanga a juego con una tirita que se hundía en su culo, un body negro transparente y unos panties negros completos...a partir de ese momento fue un torbellino, la tumbé en la cama mientras que la besaba en la boca solo hubo una petición en un susurro “haz lo que quieras y por donde quieras, pero no te corras en la boca o lo estropeamos todo..” Le empecé a mordisquear los pezones mientras mis dedos se hundían por debajo de la braga hasta alcanzar un coño absolutamente mojado, chorreando sin parar y cuando metí dos dedos se contrajo desesperado en torno a ellos succionándolos, ¡¡era un volcán en erupción!! Le empecé a comer el clítoris y la rajita sin parar y la puse encima para que me fuese comiendo la polla mientras me deleitaba mojando además los dedos y metiéndole uno en el culo que ya había lubricado bastante bien con sus propios jugos. Ella estaba como loca comiendo y se retorcía encima de mí. Yo bajé la mano y aguanté su cabeza mientras le follaba bien la boca, hasta el fondo aunque teniendo cuidado de no correrme ahí para no cortarle el entusiasmo. La hice levantar y la llevé al lavabo, encendí la luz e hice que se apoyara en el mármol mirándose al espejo y así, con el culo tieso, le bajé las bragas y volví a meter tres dedos en su humedad, estaba a punto de estallar así que reemplacé los dedos con mi polla y aquello fue como una corriente eléctrica, se corrió en cuestión de segundos mientras yo le abría las nalgas con mis manos y seguía embistiendo mas y mas fuerte hasta que en uno de esos empujones la saqué y se la clavé en el culo directamente...ella se puso rígida, creo que le hizo daño al entrar pero no hizo más gestos hasta que estuvo bien enfundada hasta el fondo y entonces empezó a moverse mas y mas rápido, mas y mas violentamente y bajó la mano y se empezó a masajear el clítoris como una posesa. Era indescriptible y yo estaba a punto para la corrida de mi vida y me agarré fuerte a sus tetas, no me importo si le dolía, las estruje con violencia mientras la atraía hacia mí, tratando de metérsela lo más hondo posible de traspasarla… la atraje hacia mí al hacer la embestida final que le llegó realmente al fondo del culo, ella se corría un segundo después.
La saqué y me metí en la ducha para limpiarme un poco antes de seguir y ella entró conmigo y me cogió la polla con una mano y le pasó el chorro de la ducha. Le puso algo de gel y empezó a hacerme una paja mientras aquello se llenaba de espuma y cuando luego cuando la vio de nuevo a punto le pasó la manguera y se agachó hasta metérsela de nuevo en la boca. Empezó a mamar despacio al principio y yo notaba aquella boca caliente succionando y lamiendo con mucha calma. Notaba hasta la última vena de mi polla a punto de reventar y me senté en la ducha e hice que ella se sentase encima empalándose hasta el fondo en su coño que volvía a estar chorreando. Apenas había espacio y lo que hizo fue moverse en círculos mientras yo me agarraba de nuevo a sus tetas y empujaba. Aquella postura era la que mejor me iba porque podía retrasar mucho mi corrida y no tuve prisa en salir de ahí... ella tampoco. Estaba realmente haciendo lo que le apetecía. Descubriendo su vocación de puta.
Como pude llegué a la manguera de la ducha y abrí el grifo a tope y lo enfoqué hacia su clítoris. Aquello le gustó y empezó a hacerse una paja de nuevo mientras aquel chorro fuerte le masajeaba y yo empujaba mi polla lo más dentro posible en su interior. No sé cuanto duro pero tuvo una corrida realmente buena, intentó salir de encima de mí pero la retuve unos minutos más. Luego nos levantamos y me la llevé al borde de la cama. Se arrodilló con los brazos y el tronco apoyados en el colchón en el mismo sitio donde el cornudo de su marido me la estuvo comiendo unas horas antes y allí se la volví a meter en ese coño tragón. Otra vez lo hice fuerte, empujaba y me gustaba oír el sonido de su culo golpeando en mis caderas mientras la enfundaba sin cesar. Estaba en mi mejor momento y ella estaba a punto de correrse de nuevo. Impedí que bajase la mano y empujé más fuerte. Le dije que se corriera y la agarré de los hombros hacía mí apretando mucho. Ella estaba a punto. Le dije que me lo tenía que decir para hacerlo a la vez y cuando pensé que no iba a aguantar más y que volvería hacerlo antes que ella la oí diciéndome “ya, ya viene!!” y fue una explosión conjunta. Acabamos derrengados y nos acostamos en la cama a reponer fuerzas.
Ella estaba con ganas de seguir inmediatamente y empezó a besarme el pecho, pasó la lengua por los pezones y bajó hasta meterse la polla en la boca de nuevo con mas ansia que antes, empezó a ponerla dura de nuevo en cuestión de segundos y en ese momento se me pasó por la cabeza una locura. Mientras ella comía de una forma cada vez más acelerada le solté de sopetón: “lo del teléfono no fue una casualidad”. Ella paró de golpe y me miró a los ojos. Estaba encendida de furia: “¿De dónde lo sacaste?¿Quién te lo dio?”. “Alguien que desea saberte gozando, que disfruta cuando tú disfrutas”. Se quedó en silencio y aproveché para ponerme encima suyo y mientras le frotaba la polla le fui contando la historia del montaje y cómo su marido disfrutaba con ella aunque sin contarle las fantasías de sumiso de él, eso tenía que llegar por su propio peso. Cuando vi que empezaba a corresponder a mis movimientos le dije al oído: “¿Quieres que le llamemos y le das al sorpresa de oír como te lo estás pasando?” A ella le brillaron los ojos y asintió. La puse de lado, le pasé mi móvil y mientras ella marcaba yo la ensarté desde atrás aunque por el coño. Supe que él había contestado cuando ella le espetó de golpe “Lo sé todo. Me lo ha contado”. Le agarré las tetas y soltó un gemido “¿Oyes eso?” dijo mientras acercaba el teléfono a su coño y se masajeaba con él. “Es como suena cuando un hombre se folla a tu mujer, ¿te gusta oírlo?, pues escucha bien” y dejó el teléfono a un lado, me tumbó de espaldas y se sentó encima mientras gemía. Estaba teniendo un orgasmo intensísimo. Me apretaba la polla con su vulva de una manera brutal mientras yo la cogía de las caderas y la retenía bien adentro.
Y llegó el momento. El germen estaba sembrado, yo estaba deseando que aquel misterioso hombre disfrutara e hiciera disfrutar a mi mujer... y tal vez disfrutara de mí...
Me llamó para irle a buscar al aeropuerto y así lo hice, pero también me dio mi primera orden: que me metiera el consolador de mi mujer en el culo y sin sacarlo me pusiera unas bragas suyas y fuese de esa guisa a buscarle. Lo intenté pero tuve que decirle que me era imposible y muy incómodo, que prefería dejarle mi virginidad anal a él. No dijo nada y no supe si eso era buen o mal presagio...
Cuando le vi, me gustó como amante para mi mujer. Daba sensación de serenidad y misterio, pero también de experiencia en el terreno sexual, quizá lograra dominar sexualmente a mi mujer, ese dominio que yo tenía, hasta cierto punto, sobre ella, pero que ninguno de sus amantes había logrado, quería verla deseando que pasaran los 15 días para que él viniera a follarla y dejarse hacer por él lo que él quisiera... literalmente...
Le llevé al hotel y por el camino fuimos charlando.
Pero quizá sea mejor, que el mismo lo cuente...
Cuando llegué al aeropuerto era una hora más tarde de la hora en que había quedado con el cornudo pero él se había ofrecido muy sumiso a ser mi criado siempre que estuviese en Madrid así que no tenía importancia, incluso me gustó ver sus ojos nerviosos cuando le vi en la terminal.
Estaba absolutamente perdido y sin saber si largarse o esperarme pero haría lo segundo, seguro. Pensé: “éste cornudo es muy sumiso y obediente y puede ser un criado excelente...” me planté delante de él y le dije que nos íbamos y él casi sin saludar me llevó a su coche y una vez allí empezamos a hablar de ella. Me dijo que se había preparado muy bien cuando se había vestido por la mañana aunque seguía insistiendo en que no se dejaría tocar. Es un juego muy delicado porque en cualquier momento se puede perder a la presa si ella mentalmente se había preparado para no caer y más cuando el marido me comentó que el día anterior ella había estado follando un buen rato con uno de sus amantes... si era el caso probablemente estaría aún menos asequible, pero lo de la ropa interior prometía...
Llegamos al hotel y le dije al cornudo que aparcase el coche. Me fui a la habitación y le mandé un mensaje al móvil dándole el número. Cuando él subió le hice desnudar y duchar porque olía a sudor y a miedo, le ordené que se cepillara los dientes con estos cepillos de promoción del hotel... le dije que mi polla requería un trato especial y me encantó ver su cara cuando se lo decía... era algo que quería pero no pensaba que llegase tan pronto y le cogió de sorpresa. Luego no dejé que se vistiera excepto por las bragas negras y con unas tirillas a los lados, tipo tanga. A mí los hombres realmente no me excitan nada pero le debía a este cornudo una propina por sus esfuerzos y además pienso que de ahí puede nacer una relación que dará muchas satisfacciones y mucho morbo.
Me bajé bragueta y le di mi polla a chupar mientras cerraba los ojos y pensaba en su mujer, en lo que pensaría si supiese que a esas horas su marido estaba comiendo la polla al hombre al que soñaba con ver como amante de su esposa mientras llevaba sus bragas y ese pensamiento hizo que la polla tuviese de inmediato una erección de caballo y aquello pareció gustar al cornudo porque se afanó más en su labor tragando y tragando. Tuve que pararle porque no quería correrme en su boca... debía reservarme para el coño de su mujer porque si algo tenía claro era que si ella entraba en el juego habría que dejarle un muy buen sabor de boca para hacerla entrar en situaciones morbosas en el futuro.
Le despedí y me duché a mi vez. Quedaban cuatro horas para la cita a cenar puesto que ella había querido que fuese pronto con la excusa que no podía llegar muy tarde a casa y que no pensaba aceptar copas ni paseo después de cenar. Conecté el ordenador portátil en la habitación y me puse a trabajar pero con la cabeza puesta en lo que acababa de pasar y en lo que se avecinaba.... y se me puso como una piedra al pensarlo.
Llegué al restaurante a las 20.15 h y habíamos quedado a las 20.30. El restaurante es uno muy íntimo no lejos del hotel, no quería tiempos muertos esa noche, y tiene una especie de bodeguita de vino a la entrada para ir bebiendo mientras se espera. Lo que me gusta es que es muy enfocado al buen vino y por experiencia sé que la bebida de Baco siempre ayuda a ablandar las barreras que las mujeres se construyen cuando no quieren caer a la primera, por lo que se pueda pensar de su respetabilidad... sinceramente yo nunca pienso nada al respecto, no es lo que busco, al revés cuanto menos respetable es la dama en cuestión, sobre todo siendo casada, mucho mejor, aunque el juego de la virtud añade morbo a una conquista.
Ella entró a las 20.40 h, llevaba una blusa beige oscura, una falda negra hasta las rodillas, medias negras y una chaqueta negra. Es delgada, rasgos finos, morena, con ojos color verde oscuro, pechos rotundos y caderas contundentes....todo un manjar, una pieza que todo buen cazador, gustaría cobrar.
Nos pusimos a hablar del tema de las “coincidencias” y creo que se quedó tranquila al respecto, luego la conversación derivó por muchos derroteros mientras yo contemplaba sus labios y esos pechos se adivinaban. Le dejé caer que podríamos tomar una copa al salir, se negó. La invité a dar un paseo, nueva negativa. El tema se empezaba a enquistar y me quedé pensativo mirando sus pechos descaradamente... ella me preguntó que pensaba y le dije que si quería oírlo era para mayores de 18 años... le gustó y aunque cambió de tema vi que el vino empezaba a calentar el ambiente... y a ella.
Al salir sin embargo decidió que se iba a casa y tomó el taxi despidiéndose casi demasiado bruscamente, como si temiera quedarse más. Yo subí a otro taxi en dirección al hotel y le mandé un mensaje por el móvil “Las noches tan intensas como esta deben tener un final más cálido”. Ella replicó bastante cortante “Lo siento, es lo que hay”. Insistí: “habitación 454” y no hubo respuesta.
Llegué a la habitación y me desnudé. Me di otra ducha para relajarme y porque me encanta el olor de la limpieza, es como cambiar de escenario. Me tumbé en la cama a ver la tele y a pensar en ella y en el día tan extraño. En ello estaba cuando llegó un mensaje al móvil “abre la puerta sin preguntas”. Así lo hice y allí estaba ella, sus ojos verdes muy oscuros y entrecerrados y algo nerviosa.
La hice pasar, le quité el bolso y la chaqueta y le besé el cuello. Ni una palabra habíamos cruzado y no hacía falta. Aquella intensa erección volvía a mí y se notaba porque solo tenía una camiseta y unos calzoncillos tipo bóxer...
Aún con su espalda apoyada en mi pecho puse las manos en sus tetas hermosas y apreté mientras clavaba mi polla erecta en su falda. Ella cerraba los ojos y se dejaba hacer. Le quité la blusa poco a poco y desabroché la falda. Todo un espectáculo para los sentidos, cualquier hombre por marica que fuese tenía que notar un bulto en sus pantalones viéndola: Sujetador negro de encaje que le cubría lo justo hasta la areola de los pezones, tanga a juego con una tirita que se hundía en su culo, un body negro transparente y unos panties negros completos...a partir de ese momento fue un torbellino, la tumbé en la cama mientras que la besaba en la boca solo hubo una petición en un susurro “haz lo que quieras y por donde quieras, pero no te corras en la boca o lo estropeamos todo..” Le empecé a mordisquear los pezones mientras mis dedos se hundían por debajo de la braga hasta alcanzar un coño absolutamente mojado, chorreando sin parar y cuando metí dos dedos se contrajo desesperado en torno a ellos succionándolos, ¡¡era un volcán en erupción!! Le empecé a comer el clítoris y la rajita sin parar y la puse encima para que me fuese comiendo la polla mientras me deleitaba mojando además los dedos y metiéndole uno en el culo que ya había lubricado bastante bien con sus propios jugos. Ella estaba como loca comiendo y se retorcía encima de mí. Yo bajé la mano y aguanté su cabeza mientras le follaba bien la boca, hasta el fondo aunque teniendo cuidado de no correrme ahí para no cortarle el entusiasmo. La hice levantar y la llevé al lavabo, encendí la luz e hice que se apoyara en el mármol mirándose al espejo y así, con el culo tieso, le bajé las bragas y volví a meter tres dedos en su humedad, estaba a punto de estallar así que reemplacé los dedos con mi polla y aquello fue como una corriente eléctrica, se corrió en cuestión de segundos mientras yo le abría las nalgas con mis manos y seguía embistiendo mas y mas fuerte hasta que en uno de esos empujones la saqué y se la clavé en el culo directamente...ella se puso rígida, creo que le hizo daño al entrar pero no hizo más gestos hasta que estuvo bien enfundada hasta el fondo y entonces empezó a moverse mas y mas rápido, mas y mas violentamente y bajó la mano y se empezó a masajear el clítoris como una posesa. Era indescriptible y yo estaba a punto para la corrida de mi vida y me agarré fuerte a sus tetas, no me importo si le dolía, las estruje con violencia mientras la atraía hacia mí, tratando de metérsela lo más hondo posible de traspasarla… la atraje hacia mí al hacer la embestida final que le llegó realmente al fondo del culo, ella se corría un segundo después.
La saqué y me metí en la ducha para limpiarme un poco antes de seguir y ella entró conmigo y me cogió la polla con una mano y le pasó el chorro de la ducha. Le puso algo de gel y empezó a hacerme una paja mientras aquello se llenaba de espuma y cuando luego cuando la vio de nuevo a punto le pasó la manguera y se agachó hasta metérsela de nuevo en la boca. Empezó a mamar despacio al principio y yo notaba aquella boca caliente succionando y lamiendo con mucha calma. Notaba hasta la última vena de mi polla a punto de reventar y me senté en la ducha e hice que ella se sentase encima empalándose hasta el fondo en su coño que volvía a estar chorreando. Apenas había espacio y lo que hizo fue moverse en círculos mientras yo me agarraba de nuevo a sus tetas y empujaba. Aquella postura era la que mejor me iba porque podía retrasar mucho mi corrida y no tuve prisa en salir de ahí... ella tampoco. Estaba realmente haciendo lo que le apetecía. Descubriendo su vocación de puta.
Como pude llegué a la manguera de la ducha y abrí el grifo a tope y lo enfoqué hacia su clítoris. Aquello le gustó y empezó a hacerse una paja de nuevo mientras aquel chorro fuerte le masajeaba y yo empujaba mi polla lo más dentro posible en su interior. No sé cuanto duro pero tuvo una corrida realmente buena, intentó salir de encima de mí pero la retuve unos minutos más. Luego nos levantamos y me la llevé al borde de la cama. Se arrodilló con los brazos y el tronco apoyados en el colchón en el mismo sitio donde el cornudo de su marido me la estuvo comiendo unas horas antes y allí se la volví a meter en ese coño tragón. Otra vez lo hice fuerte, empujaba y me gustaba oír el sonido de su culo golpeando en mis caderas mientras la enfundaba sin cesar. Estaba en mi mejor momento y ella estaba a punto de correrse de nuevo. Impedí que bajase la mano y empujé más fuerte. Le dije que se corriera y la agarré de los hombros hacía mí apretando mucho. Ella estaba a punto. Le dije que me lo tenía que decir para hacerlo a la vez y cuando pensé que no iba a aguantar más y que volvería hacerlo antes que ella la oí diciéndome “ya, ya viene!!” y fue una explosión conjunta. Acabamos derrengados y nos acostamos en la cama a reponer fuerzas.
Ella estaba con ganas de seguir inmediatamente y empezó a besarme el pecho, pasó la lengua por los pezones y bajó hasta meterse la polla en la boca de nuevo con mas ansia que antes, empezó a ponerla dura de nuevo en cuestión de segundos y en ese momento se me pasó por la cabeza una locura. Mientras ella comía de una forma cada vez más acelerada le solté de sopetón: “lo del teléfono no fue una casualidad”. Ella paró de golpe y me miró a los ojos. Estaba encendida de furia: “¿De dónde lo sacaste?¿Quién te lo dio?”. “Alguien que desea saberte gozando, que disfruta cuando tú disfrutas”. Se quedó en silencio y aproveché para ponerme encima suyo y mientras le frotaba la polla le fui contando la historia del montaje y cómo su marido disfrutaba con ella aunque sin contarle las fantasías de sumiso de él, eso tenía que llegar por su propio peso. Cuando vi que empezaba a corresponder a mis movimientos le dije al oído: “¿Quieres que le llamemos y le das al sorpresa de oír como te lo estás pasando?” A ella le brillaron los ojos y asintió. La puse de lado, le pasé mi móvil y mientras ella marcaba yo la ensarté desde atrás aunque por el coño. Supe que él había contestado cuando ella le espetó de golpe “Lo sé todo. Me lo ha contado”. Le agarré las tetas y soltó un gemido “¿Oyes eso?” dijo mientras acercaba el teléfono a su coño y se masajeaba con él. “Es como suena cuando un hombre se folla a tu mujer, ¿te gusta oírlo?, pues escucha bien” y dejó el teléfono a un lado, me tumbó de espaldas y se sentó encima mientras gemía. Estaba teniendo un orgasmo intensísimo. Me apretaba la polla con su vulva de una manera brutal mientras yo la cogía de las caderas y la retenía bien adentro.
sábado, 2 de enero de 2010
UNA GOLFA EN TU CAMA
Una golfa en tu cama
Hola Juan, como me pediste te mando la narración de lo que hicimos ese día.
Creo que ella cuando te lo contó se quedó corta, quizá por propia vergüenza
de ser tan puta, y perdona la expresión, o por no herirte, en cualquier
caso, gracias por dejarme disfrutar de ella y un abrazo.
Estaremos en contacto.
Angel.
(continuación del relato "UN BUEN PRINCIPIO DE AÑO" publicado el 2/01/02)
Hola Juan:
Me vas a perdonar la expresión, pero nunca llegue a pensar que ella sería tan puta. Lo sospechaba pues irradiaba una sensualidad especial cuando veníais a vernos a Málaga.
Recuerdas aquella fiesta nocturna en nuestro chale en el jardín en que se puso una túnica, azul celeste, seguro que sin ropa interior, y que casi todos los hombres la estuvieron mirando toda la noche? Tu tocayo Juan, recuerdas, me dijo un par de veces que si no hubieras estado tu se la hubiera llevado a la playa y se la hubiera tirado hasta cansarse de darle, pues seguro que le iba la marcha, ya sabes lo bruto que es..
No sé lo que ella te habrá contado de nuestra tarde-noche de gozo, pero yo trataré de ponerte al corriente de la golfa que tienes en la cama. Ya sé que el año pasado ha estado con 7 tíos distintos, pero no me extraña pues una vez que empieza no tiene limite.
La historia del otro día me costó 10 euros para sobornar al de la recepción para que la dejara subir. Ya le había avisado de que vendría y cuando preguntó por mi, pues no quise darle el numero de habitación a propósito para que tuviera que preguntar en recepción, según me dijo el tío despues, la tomo por una autentica puta.
No sé si tu tuviste algo que ver en su vestimenta, pero ya al verla entrar en la habitación con aquella falda corta negra de terciopelo, las medias negras, los zapatos de tacón, y la blusa gránate ajustada, imagine que la tarde prometía.
Luego cuando le quité la blusa y la falda volví a extasiarme con su cuerpo y con aquel liguero negro, el tanga blanco, un buen contraste, y el sujetador negro, me arrepentí de no haberla tanteado cuando bajabais por aquí.
La recibí con Champan, a lo tonto me ha costado una pasta tu zorrita, y nada mas darle el primer beso, casi me devora, luego la fui desnudando lentamente, pues yo estaba solo con el pantalón del pijama y tras quitarle la falda y la blusa, fue ella la que se arrodillo ante mí y tras quitarme el pantalón empezó a mamarme la polla que estaba ya bastante tiesa de una forma increíble. Me encantaba verla allí a mis pies mamándomela, de vez en cuando levantaba los ojos como pidiendo mi aprobación a lo que estaba haciendo, lo cual me hacia sentir muy bien con ella allí a mis pies mamando y pidiendo mi aprobación.
Antes de llegar, la lleve a la cama y la tumbé sobre ella, despues me puse sobre ella y empecé a besarle y acariciarle toda la piel, mientras ella gemía de placer. La fui despojando primero del sujetador... ¡tío que tetas tiene, y que pezones, estaban como bolas y duros como piedras!... luego del tanga, y me detuve a saborear su coño, por cierto creo que debías depilárselo un poco mas, pues con el tamaño de sus labios, sin tanto pelo, seguro que solo de verlos mas de uno se corre de gusto. La deje las medias y el liguero e incluso ella hizo ademán de quitarse los zapatos y no la deje, me daba morbo.
Despues la voltee a mi antojo sobre la cama de un lado y de otro, la sobe entera pensando en las veces que me había perdido de tenerla en otras épocas y en las ganas que tenia de poder disfrutarla.
Tras un largo rato en que la amasé y magreé las tetas poniéndole los pezones como piedras, pensé en follarla por primer vez, me tumbé sobre ella y tras besarla en la boca largo rato y jugar con su lengua, ¡cómo la mete la muy cabrona!, le coloque mi durísima polla en la entrada, entonces se incorporó y me pidió un preservativo...
"Ayer te follé a pelo y hoy pienso seguir haciéndolo, por mi no tienes que tener cuidado y estoy seguro de ti, así que disfruta mi leche" y levantándole ambas piernas a ambos lados de mi cabeza, se la metí de un solo golpe.
Dio un grito, que primero me asusto, pero luego al ver su cara con los ojos cerrados gimiendo de placer, seguí dándole duro, durante bastante tiempo, hasta que la llené toda de leche. Ella me decía que así le gustaban las pollas, grandes y duras y que le diera duro pues quería sentirme bien dentro.
Despues de correrme, ella se masturbó aprovechando mi leche y sus jugos gritando como una loca, tuve que ponerle la almohada en la cabeza pues la iban a oír en todo el hotel.
Luego que llegó el dije que si quería que nos ducháramos y nos fuimos al baño.
Nos metimos en la ducha y tras un jugueteo con el agua y el jabón, volvió a arrodillarse ante mí para mamármela. Se ve que la tienes bien enseñada de lo que nos gusta primero a los hombres. Cuando me la volvió a poner dura llegó el momento de encularla. Jugué un rato con sus tetas que con el agua parecían aún más grandes y la acaricie todo el cuerpo, luego suavemente la puse contra la pared inclinada hacia mí mostrándome el culo y tras darle bien de gel en el culo, empecé a metérsela primero despacio, pues noté resistencia y ella me dijo que lo hacia pocas veces por ahí, y luego con mas fuerza, mientras le pellizcaba los pezones y le apretaba los pechos hasta hacerme yo daño en las manos y ella gemía y pedía que le diera mas duro.
Volví a correrme en su culo, la verdad es que toda la leche de estos tres meses y pico a dieta, se la ha llevado tu zorra esposa, bien colmadita por todos los agujeros.
Nada más llegar de viaje a casa, tuve que irme al baño para cascármela en su recuerdo, pues vine muy caliente en el viaje y estaba desando llegar para poder hacerme una buena paja a vuestra salud.
Despues de lavarnos en el baño, le dije que si quería tomar algo y con el pretexto, llame la servicio de habitaciones. La deje tumbada desnuda en la cama y la verdad es que estaba para volver sobre ella una y otra vez. Mientras hablaba por teléfono me hacia gestos obscenos pidiendo volver a la cama. Cuando termine, me puse sobre ella y mi polla empezó a crecer otra vez, pero ahora le costaba un poco más así que le dije así a las claras que me la mamara, me tumbé boca arriba y ella se colocó a cuatro patas sobre mí metiéndosela toda en la boca. Estaba en plena faena cuando llamaron a la puerta, hizo ademán de dejarlo y levantarse, pero mientras le sujetaba la cabeza contra mi polla grite ¡adelante!.
Imagina la cara del botones o camarero al verla dándole una impresionante visión del culo e imaginando lo que me estaba haciendo, le dije que lo dejara sobre la mesa y que cogiera el dinero que antes había dejado para el, 5 euros.
Le costó al hombre apartar la mirada del culo de tu mujer, y salió muy despacio, mientras yo le decía a Ana "No te preocupes y sigue zorra¡"
Ella siguió hasta que a punto de llegar empecé a gemir y ella me apartó para correrme en su cara y pechos.
Nos levantamos y mientras ella iba a lavarse, preparé nuevas copas.
He notado que cuando bebe se inhibe un poco e incluso me confeso después que se sintió avergonzada ante el camarero "menos mal que no me ha visto la cara" me dijo "pero ha tenido una magnifica visión de tu culo" le dije yo riendo, pero que luego le dio morbo hacérmelo mientras el hombre miraba "se habrá ido muy caliente" me dijo, "si quieres le llamamos y le haces una demostración" le dije, y se echó a reír.
Descansamos un poco y me contó todas las relaciones que había tenido el año anterior, que y tú la habías empujado a ello, pero que no se arrepentía aunque tenia miedo de perder el control "no te preocupes, cuando estés así, llámame y charlamos" le dije " creo que Juan ha descubierto en ti una faceta que no podía perderse y debes agradecérselo... y sobre todo aprovechar todo lo que te venga y que te apetezca" asentía con la cabeza y me miraba con esos ojazos marron-vede fangosos, como me contó que le decía su jamaicano este verano.
Había llegado a las seis y eran cerca de las 10 de la noche cuando estabamos en esas cosas y le dije que si quería que bajáramos a cenar algo. Me dijo que bueno, y tras ducharnos otra vez con toqueteos y un amago de mamada y otro de follada, nos vestimos y bajamos a comer al restaurante.
El hombre de recepción me guiño un ojo e hizo un gesto de o.k. con la mano, y al entrar en el comedor bastante concurrido, ella me dijo que sentía como si todos la miraran, es cierto que algunos hombres lo hicieron, y la estuvieran catalogando de puta, lo que es posible que efectivamente pensaran.
Como ella no había visto al camarero, no supo que estaba en el comedor y que la miraba con cara de salido, aunque no nos sirvió en nuestra mesa.
Después de cenar nos bajamos a la discoteca del hotel a bailar. Había poca gente y bailamos sobre todo lo lento, aunque en salsa y ritmo se mueve como una anguila, me contó que bailando se había encaprichado del jamaicano y que bailando se dio cuenta de que quería follar con el tío de Sevilla.
Tras un rato y tomar ella un gin tonic y yo un cubata, decidimos volver a la habitación.
Al llegar a recepción le dije que pidiera la llave. El del nuevo turno se la quedo mirando sorprendido y entonces yo tercié: "es mi esposa que ha venido para volvernos mañana a Málaga" le dije guiñándole un ojo. El hombre de unos 30 años asintió y sonrío cómplice.
Al entrar en el ascensor, estabamos en el cuarto piso, empecé a morrearla mientras le metía mano por debajo de la falda.
Nada mas llegar a la habitación, la tiré literalmente boca abajo con las piernas apoyadas en el suelo, sobre la cama y bajándole las bragas sin ni siquiera desnudarnos, la deje esperando a mi polla mientras yo me bajaba el pantalón y los calzoncillos, Era increíble su visión con las bragas a media pierna, las piernas abiertas la falda subida y con el cuerpo sobre la cama y las manos estiradas sobre la colcha de la cama, pues en nuestra ausencia habían vuelto a hacer la cama.
La contemplé un rato mientras ella me decía "¿me vas a dar otra vez por el culo?" le dije que sí y poco a poco me puse sobre ella y comencé a meterle la polla, estaba muy seco, por lo que ella misma metió una mano por debajo y tras mojarse en los jugos de su coño, los paso por el culo para facilitarme el trabajo.
No obstante esta vez debió ser más doloroso pues me decía "me haces daño. Despacio, me duele" yo empecé despacio pero sus suplicas me enardecieron y decidí que un poco de dolor tampoco le venia mal, así que sin hacerle mucho caso se la metí casi de golpe. Se retorció, grito y gimió, pero al final cogimos el ritmo y acabe corriéndome denuevo en su hermoso culo.
La deje en esa postura y cuando volví del baño allí seguía mientras el semen salía de su ano en buena cantidad...
"Vete a lavar ¿no?" le dije mientras acababa de desnudarme y me tumbé sobre la cama.
Oí la ducha y al rato apareció solo con el liguero y las medias y los zapatos.
"Aprendes rápido eh zorrilla" le dije. "Sé que a ti te gusta así y quiero que te lleves un buen recuerdo" se arrodillo junto a al cama y comenzó otra vez a mamármela como si nunca hubiera tenido una polla en la boca.
Cuando la tuve bien dura, trepó sobre la cama y se sentó sobre mi polla frente a mí, empezando un baile de contoneo de caderas y un ligero subir y bajar mientas me pedía que le amasara las tetas. Ni que decir tiene que su visión así era impresionante y que le deje las tetas rojas como tomates, mientras ella se masturbaba varias veces y yo por fin volvía a correrme en su coño.
Cuando ambos llegamos, se dejo caer sobre mí y empezó a besarme el pelo y las orejas con besitos cortos, luego me dio un beso largo y profundo en la boca.
"Me lo estoy pasando de puta madre" me dijo mientras seguía acariciándome y besándome.
Me confesó entonces que alguna vez cuando veníais había pensado o soñado en follar conmigo, pero que no se atrevió por mi mujer, no por ti, pues sabía que tú lo hubieras aprobado.
Luego nos sentamos tras lavarnos y estuvimos charlando mucho tiempo de muchas cosas.
Ya cerca de las tres le dije que si la acompañaba a casa y me dijo que no. Se agacho ante mí que estaba sentado en un sillón y volvió a meterse mi polla en la boca hasta ponérmela en condiciones, despues se sentó sobre ella en el sillón dándome la espalda y pidiéndome que le apretara bien las tetas, empezó a subir y bajar mientras se masturbaba con las dos manos para acabar haciéndome llegar otra vez dentro de ella. Se levantó me dio un beso en los labios y se fue el baño.
Mientras la pedí un taxi, lo que dejo alucinado al de recepción.
Salió ya del baño vestida me volvió a besar y me dijo "hasta cuando quieras, allí o aquí"
Le di un azote en el culo y cerré la puerta. Me duché y me metí en la cama.
No me llamó al día siguiente para despedirme, así que dile que me debe una.
Espero que hayas disfrutado leyéndolo tanto como yo disfrute haciéndolo con tu mujercita.
Es un autentico volcán y no descarto que volvamos a repetirlo aquí o ahí.
Tengo pensado invitarla un fin de semana ¿cómo lo ves?.
Gracias Juan, me has devuelto la ilusión a través de ella.
Un abrazo del que será desde hoy tu más agradecido amigo.
Angel.
Hola Juan, como me pediste te mando la narración de lo que hicimos ese día.
Creo que ella cuando te lo contó se quedó corta, quizá por propia vergüenza
de ser tan puta, y perdona la expresión, o por no herirte, en cualquier
caso, gracias por dejarme disfrutar de ella y un abrazo.
Estaremos en contacto.
Angel.
(continuación del relato "UN BUEN PRINCIPIO DE AÑO" publicado el 2/01/02)
Hola Juan:
Me vas a perdonar la expresión, pero nunca llegue a pensar que ella sería tan puta. Lo sospechaba pues irradiaba una sensualidad especial cuando veníais a vernos a Málaga.
Recuerdas aquella fiesta nocturna en nuestro chale en el jardín en que se puso una túnica, azul celeste, seguro que sin ropa interior, y que casi todos los hombres la estuvieron mirando toda la noche? Tu tocayo Juan, recuerdas, me dijo un par de veces que si no hubieras estado tu se la hubiera llevado a la playa y se la hubiera tirado hasta cansarse de darle, pues seguro que le iba la marcha, ya sabes lo bruto que es..
No sé lo que ella te habrá contado de nuestra tarde-noche de gozo, pero yo trataré de ponerte al corriente de la golfa que tienes en la cama. Ya sé que el año pasado ha estado con 7 tíos distintos, pero no me extraña pues una vez que empieza no tiene limite.
La historia del otro día me costó 10 euros para sobornar al de la recepción para que la dejara subir. Ya le había avisado de que vendría y cuando preguntó por mi, pues no quise darle el numero de habitación a propósito para que tuviera que preguntar en recepción, según me dijo el tío despues, la tomo por una autentica puta.
No sé si tu tuviste algo que ver en su vestimenta, pero ya al verla entrar en la habitación con aquella falda corta negra de terciopelo, las medias negras, los zapatos de tacón, y la blusa gránate ajustada, imagine que la tarde prometía.
Luego cuando le quité la blusa y la falda volví a extasiarme con su cuerpo y con aquel liguero negro, el tanga blanco, un buen contraste, y el sujetador negro, me arrepentí de no haberla tanteado cuando bajabais por aquí.
La recibí con Champan, a lo tonto me ha costado una pasta tu zorrita, y nada mas darle el primer beso, casi me devora, luego la fui desnudando lentamente, pues yo estaba solo con el pantalón del pijama y tras quitarle la falda y la blusa, fue ella la que se arrodillo ante mí y tras quitarme el pantalón empezó a mamarme la polla que estaba ya bastante tiesa de una forma increíble. Me encantaba verla allí a mis pies mamándomela, de vez en cuando levantaba los ojos como pidiendo mi aprobación a lo que estaba haciendo, lo cual me hacia sentir muy bien con ella allí a mis pies mamando y pidiendo mi aprobación.
Antes de llegar, la lleve a la cama y la tumbé sobre ella, despues me puse sobre ella y empecé a besarle y acariciarle toda la piel, mientras ella gemía de placer. La fui despojando primero del sujetador... ¡tío que tetas tiene, y que pezones, estaban como bolas y duros como piedras!... luego del tanga, y me detuve a saborear su coño, por cierto creo que debías depilárselo un poco mas, pues con el tamaño de sus labios, sin tanto pelo, seguro que solo de verlos mas de uno se corre de gusto. La deje las medias y el liguero e incluso ella hizo ademán de quitarse los zapatos y no la deje, me daba morbo.
Despues la voltee a mi antojo sobre la cama de un lado y de otro, la sobe entera pensando en las veces que me había perdido de tenerla en otras épocas y en las ganas que tenia de poder disfrutarla.
Tras un largo rato en que la amasé y magreé las tetas poniéndole los pezones como piedras, pensé en follarla por primer vez, me tumbé sobre ella y tras besarla en la boca largo rato y jugar con su lengua, ¡cómo la mete la muy cabrona!, le coloque mi durísima polla en la entrada, entonces se incorporó y me pidió un preservativo...
"Ayer te follé a pelo y hoy pienso seguir haciéndolo, por mi no tienes que tener cuidado y estoy seguro de ti, así que disfruta mi leche" y levantándole ambas piernas a ambos lados de mi cabeza, se la metí de un solo golpe.
Dio un grito, que primero me asusto, pero luego al ver su cara con los ojos cerrados gimiendo de placer, seguí dándole duro, durante bastante tiempo, hasta que la llené toda de leche. Ella me decía que así le gustaban las pollas, grandes y duras y que le diera duro pues quería sentirme bien dentro.
Despues de correrme, ella se masturbó aprovechando mi leche y sus jugos gritando como una loca, tuve que ponerle la almohada en la cabeza pues la iban a oír en todo el hotel.
Luego que llegó el dije que si quería que nos ducháramos y nos fuimos al baño.
Nos metimos en la ducha y tras un jugueteo con el agua y el jabón, volvió a arrodillarse ante mí para mamármela. Se ve que la tienes bien enseñada de lo que nos gusta primero a los hombres. Cuando me la volvió a poner dura llegó el momento de encularla. Jugué un rato con sus tetas que con el agua parecían aún más grandes y la acaricie todo el cuerpo, luego suavemente la puse contra la pared inclinada hacia mí mostrándome el culo y tras darle bien de gel en el culo, empecé a metérsela primero despacio, pues noté resistencia y ella me dijo que lo hacia pocas veces por ahí, y luego con mas fuerza, mientras le pellizcaba los pezones y le apretaba los pechos hasta hacerme yo daño en las manos y ella gemía y pedía que le diera mas duro.
Volví a correrme en su culo, la verdad es que toda la leche de estos tres meses y pico a dieta, se la ha llevado tu zorra esposa, bien colmadita por todos los agujeros.
Nada más llegar de viaje a casa, tuve que irme al baño para cascármela en su recuerdo, pues vine muy caliente en el viaje y estaba desando llegar para poder hacerme una buena paja a vuestra salud.
Despues de lavarnos en el baño, le dije que si quería tomar algo y con el pretexto, llame la servicio de habitaciones. La deje tumbada desnuda en la cama y la verdad es que estaba para volver sobre ella una y otra vez. Mientras hablaba por teléfono me hacia gestos obscenos pidiendo volver a la cama. Cuando termine, me puse sobre ella y mi polla empezó a crecer otra vez, pero ahora le costaba un poco más así que le dije así a las claras que me la mamara, me tumbé boca arriba y ella se colocó a cuatro patas sobre mí metiéndosela toda en la boca. Estaba en plena faena cuando llamaron a la puerta, hizo ademán de dejarlo y levantarse, pero mientras le sujetaba la cabeza contra mi polla grite ¡adelante!.
Imagina la cara del botones o camarero al verla dándole una impresionante visión del culo e imaginando lo que me estaba haciendo, le dije que lo dejara sobre la mesa y que cogiera el dinero que antes había dejado para el, 5 euros.
Le costó al hombre apartar la mirada del culo de tu mujer, y salió muy despacio, mientras yo le decía a Ana "No te preocupes y sigue zorra¡"
Ella siguió hasta que a punto de llegar empecé a gemir y ella me apartó para correrme en su cara y pechos.
Nos levantamos y mientras ella iba a lavarse, preparé nuevas copas.
He notado que cuando bebe se inhibe un poco e incluso me confeso después que se sintió avergonzada ante el camarero "menos mal que no me ha visto la cara" me dijo "pero ha tenido una magnifica visión de tu culo" le dije yo riendo, pero que luego le dio morbo hacérmelo mientras el hombre miraba "se habrá ido muy caliente" me dijo, "si quieres le llamamos y le haces una demostración" le dije, y se echó a reír.
Descansamos un poco y me contó todas las relaciones que había tenido el año anterior, que y tú la habías empujado a ello, pero que no se arrepentía aunque tenia miedo de perder el control "no te preocupes, cuando estés así, llámame y charlamos" le dije " creo que Juan ha descubierto en ti una faceta que no podía perderse y debes agradecérselo... y sobre todo aprovechar todo lo que te venga y que te apetezca" asentía con la cabeza y me miraba con esos ojazos marron-vede fangosos, como me contó que le decía su jamaicano este verano.
Había llegado a las seis y eran cerca de las 10 de la noche cuando estabamos en esas cosas y le dije que si quería que bajáramos a cenar algo. Me dijo que bueno, y tras ducharnos otra vez con toqueteos y un amago de mamada y otro de follada, nos vestimos y bajamos a comer al restaurante.
El hombre de recepción me guiño un ojo e hizo un gesto de o.k. con la mano, y al entrar en el comedor bastante concurrido, ella me dijo que sentía como si todos la miraran, es cierto que algunos hombres lo hicieron, y la estuvieran catalogando de puta, lo que es posible que efectivamente pensaran.
Como ella no había visto al camarero, no supo que estaba en el comedor y que la miraba con cara de salido, aunque no nos sirvió en nuestra mesa.
Después de cenar nos bajamos a la discoteca del hotel a bailar. Había poca gente y bailamos sobre todo lo lento, aunque en salsa y ritmo se mueve como una anguila, me contó que bailando se había encaprichado del jamaicano y que bailando se dio cuenta de que quería follar con el tío de Sevilla.
Tras un rato y tomar ella un gin tonic y yo un cubata, decidimos volver a la habitación.
Al llegar a recepción le dije que pidiera la llave. El del nuevo turno se la quedo mirando sorprendido y entonces yo tercié: "es mi esposa que ha venido para volvernos mañana a Málaga" le dije guiñándole un ojo. El hombre de unos 30 años asintió y sonrío cómplice.
Al entrar en el ascensor, estabamos en el cuarto piso, empecé a morrearla mientras le metía mano por debajo de la falda.
Nada mas llegar a la habitación, la tiré literalmente boca abajo con las piernas apoyadas en el suelo, sobre la cama y bajándole las bragas sin ni siquiera desnudarnos, la deje esperando a mi polla mientras yo me bajaba el pantalón y los calzoncillos, Era increíble su visión con las bragas a media pierna, las piernas abiertas la falda subida y con el cuerpo sobre la cama y las manos estiradas sobre la colcha de la cama, pues en nuestra ausencia habían vuelto a hacer la cama.
La contemplé un rato mientras ella me decía "¿me vas a dar otra vez por el culo?" le dije que sí y poco a poco me puse sobre ella y comencé a meterle la polla, estaba muy seco, por lo que ella misma metió una mano por debajo y tras mojarse en los jugos de su coño, los paso por el culo para facilitarme el trabajo.
No obstante esta vez debió ser más doloroso pues me decía "me haces daño. Despacio, me duele" yo empecé despacio pero sus suplicas me enardecieron y decidí que un poco de dolor tampoco le venia mal, así que sin hacerle mucho caso se la metí casi de golpe. Se retorció, grito y gimió, pero al final cogimos el ritmo y acabe corriéndome denuevo en su hermoso culo.
La deje en esa postura y cuando volví del baño allí seguía mientras el semen salía de su ano en buena cantidad...
"Vete a lavar ¿no?" le dije mientras acababa de desnudarme y me tumbé sobre la cama.
Oí la ducha y al rato apareció solo con el liguero y las medias y los zapatos.
"Aprendes rápido eh zorrilla" le dije. "Sé que a ti te gusta así y quiero que te lleves un buen recuerdo" se arrodillo junto a al cama y comenzó otra vez a mamármela como si nunca hubiera tenido una polla en la boca.
Cuando la tuve bien dura, trepó sobre la cama y se sentó sobre mi polla frente a mí, empezando un baile de contoneo de caderas y un ligero subir y bajar mientas me pedía que le amasara las tetas. Ni que decir tiene que su visión así era impresionante y que le deje las tetas rojas como tomates, mientras ella se masturbaba varias veces y yo por fin volvía a correrme en su coño.
Cuando ambos llegamos, se dejo caer sobre mí y empezó a besarme el pelo y las orejas con besitos cortos, luego me dio un beso largo y profundo en la boca.
"Me lo estoy pasando de puta madre" me dijo mientras seguía acariciándome y besándome.
Me confesó entonces que alguna vez cuando veníais había pensado o soñado en follar conmigo, pero que no se atrevió por mi mujer, no por ti, pues sabía que tú lo hubieras aprobado.
Luego nos sentamos tras lavarnos y estuvimos charlando mucho tiempo de muchas cosas.
Ya cerca de las tres le dije que si la acompañaba a casa y me dijo que no. Se agacho ante mí que estaba sentado en un sillón y volvió a meterse mi polla en la boca hasta ponérmela en condiciones, despues se sentó sobre ella en el sillón dándome la espalda y pidiéndome que le apretara bien las tetas, empezó a subir y bajar mientras se masturbaba con las dos manos para acabar haciéndome llegar otra vez dentro de ella. Se levantó me dio un beso en los labios y se fue el baño.
Mientras la pedí un taxi, lo que dejo alucinado al de recepción.
Salió ya del baño vestida me volvió a besar y me dijo "hasta cuando quieras, allí o aquí"
Le di un azote en el culo y cerré la puerta. Me duché y me metí en la cama.
No me llamó al día siguiente para despedirme, así que dile que me debe una.
Espero que hayas disfrutado leyéndolo tanto como yo disfrute haciéndolo con tu mujercita.
Es un autentico volcán y no descarto que volvamos a repetirlo aquí o ahí.
Tengo pensado invitarla un fin de semana ¿cómo lo ves?.
Gracias Juan, me has devuelto la ilusión a través de ella.
Un abrazo del que será desde hoy tu más agradecido amigo.
Angel.
jueves, 24 de diciembre de 2009
MUJER BLANCA CASADA... ESCLAVA EN AFRICA (I)
Verano de 2006
DIA 1: Un viaje excitante.
Salimos el lunes día 2 sobre las 10 de la mañana, una hora nos esperaba de vuelo hasta Lisboa donde tomaríamos después un avión hacia Johannesburgo y de allí nuevo vuelo hasta Gaborone la capital de Botswana: Más de 24 horas de viaje.
Hans me recogió en casa donde me despedí de mi marido diciéndole que le tendría al tanto cuando pudiera de mi viaje y su desarrollo.
Hans se mostró amable y solicito, me había pedido que me vistiera elegante, aunque con ropa interior sexy, para el viaje, pero que el me iría dando también un vestuario una vez que fuéramos cubriendo nuestras etapas y escalas… ¡ah! Y que no me depilara durante un par de semanas me había dicho.
ES un hombre al que le gusta mucho la parafernalia y la puesta en escena.
Para la primera etapa, Madrid-Lisboa me había puesto ropa interior negra de encaje con liguero y sujetador de tirantes estrechos ajustado que levantaba y comprimía mi pecho haciéndolo parecer más voluminoso de lo que es en realidad, ya de por si bastante abundante aunque firme y bien colocado.
Una falda corta negra, a Hans no le gustan los pantalones salvo si son necesarios, una blusa blanca que transparentaba mi ropa interior, una chaqueta negra y una gabardina beige, eran mi vestimenta. Me hizo abrirme la blusa para que se vieran mis pechos, y ponerme unas gafas negras durante todo el vuelo.
A el le gusta saber que soy de su propiedad y uso cuando estoy con él y poder manejarme y utilizarme a su antojo.
En avión estaba completo y viajábamos en turista en la parte central del Airbus, para una hora y pico de vuelo. Ya me avisó que estaríamos unas tres horas en Lisboa hasta enlazar con el siguiente vuelo para Johannesburgo y que nos recogería un coche en el aeropuerto para visitar a unos amigos suyos en Lisboa.
El vuelo fue normal, un ligero desayuno y casi no hablamos, aunque me pidió el móvil de mi marido y el teléfono del trabajo, por si había algún inconveniente o problema, pero me aseguro que sería un viaje inolvidable y sin contratiempos si yo colaboraba en todo momento.
Yo me sentía excitada, pero también un poco expectante e intranquila, después de que el sabia que una vez volviéramos del viaje, tal vez lo nuestro quedara en suspenso durante algún tiempo.
Al llegar a Lisboa una azafata nos indico que esperáramos a que se vaciara el avión y después nos acompaño al pie del mismo donde un coche 4x4 nos esperaba.
En el transcurso del viaje Hans me dijo que él iría a recoger material que necesitaba para el reportaje y mientras yo iría a casa de unos amigos suyos que luego me llevarían al aeropuerto.
El coche le dejo a la entrada de Lisboa y yo seguí con el chofer, un joven negro, según me dijo angoleño llamado Antoine, que me llevo hasta una zona residencial a las afueras de Lisboa.
Llegamos a una casa de dos plantas con jardín donde me recibieron un matrimonio joven también de color y un hombre de unos treinta y tantos, que hablando perfectamente castellano me saludaron e invitaron a entrar invitándome a desayunar.
Me preguntaron por Hans y el viaje, si había estado en África alguna vez y pasados unos minutos la mujer se sentó junto a mí y empezó a decirme lo atractiva que era y que no le extrañaba que Hans me tuviera a su servicio.
Me quede un poco sorprendida ante tal afirmación, pero para cuando quise reaccionar la mujer había desabrochado mi blusa y acariciaba mis pechos, mientras su marido se colocaba detrás de mi y echándome la cabeza hacia atrás me plantaba un buen morreo y notaba como el hombre de treintaitantos metía sus manos entre mis piernas.
Empezaba la fiesta y aún no había llegado a África.
En un santiamén estaba desnuda sobre el sillón con la mujer comiéndome los pechos mientras su marido me colocaba su polla ya desarrollada en la boca y el otro hombre me comía el coño.
Por supuesto que ambos me follaban a continuación y la mujer me morreaba y acariciaba mientras los hombres entraban en mis agujeros a discreción.
Tras una hora de juegos mas o menos en que me echaron dos buenos polvos, uno cada uno, ambos por el coño y a pelo, la mujer me llevo a al ducha y se metió en ella conmigo, dándome otro repasito mientras me enjabonaba y comía mis pechos y mi coño.
Después al salir de la ducha me asombro no encontrar mi ropa, en cambio me dieron un tanga, una minifalda vaquera, unas botas cortas vaqueras, una blusa tipo polo, pero sin botones arriba y una chaqueta vaquera. La mujer me hizo un moño y me dio bastante maquillaje camino de la cara de un putón, pero dándome un aspecto juvenil que me gusto.
Los dos hombres vestían también en plan jeans y llevaban sendas bolsas de viaje.
“Desde ahora seremos tus guardaespaldas hasta Paris”, me dijo el mas joven. ¿Paris? Pensé yo sorprendida, seguían las sorpresas.
Subimos al coche camino al Aeropuerto. En el camino le envíe un sms a mi marido: “viaje excitante, te iré contando si puedo, besos.”
Al llegar al aeropuerto no vi a Hans, aunque mis guardaespaldas sabían bien que hacer y tras pasar el control de pasaportes subimos al avión en la zona trasera de turista, en un asiento triple, colocándome a mí en medio
Pregunte por Hans y me dijeron que el iba en primera con unos clientes y que nos veríamos en Johannesburgo. Nos esperaban 12 horas de vuelo.
Una vez despegamos nos trajeron la comida y mis acompañantes aprovecharon para contarme un poco de que conocían a Hans, que habían hecho algunos reportajes para él y conocían gente influyente tanto en África del Sur como en Botswana, eran también angoleños. Me preguntaron que tal lo había pasado con ellos y alabaron mi cuerpo y mis cualidades como amante. “Aún podremos conocerte mejor a lo largo del viaje” añadió el más joven.
Después de retirarnos la comida, pusieron una película y yo me quede dormida.
El avión la verdad es que no iba lleno del todo así que mis amigos me dejaron sus asientos para que pudiera tumbarme a dormir.
Llevaba unas horas durmiendo cuando uno de mis amigos me despertó susurrando: “princesa, te requieren en primera clase” me dijo. Me levante. El avión estaba en semipenumbra y fuera atardecía. La gente veía un documental en la tele sobre África y su fauna, avancé descalza siguiendo a mi amigo y pase a la zona de bussines.
El compartimiento rodeado por cortinas era amplio, con una mesa central y cuatro sillones reclinables.
Allí estaba Hans con dos hombres negros uno ya mayor, casi 60 y otro de unos cuarenta y tantos, hablaban en inglés pero al llegar yo cambiaron a un idioma africano.
Hans me hizo sentar en uno de los amplios sillones. “Vete desnudando preciosa” me dijo guiñándome un ojo. Ellos siguieron hablado mientas yo me despojaba de la blusa, no llevaba sujetador, y de la falda, quedándome en tanga. Los africanos me miraban con interés, fuera del compartimiento se oían conversaciones y risas de otros pasajeros de primera.
Hans le hizo un gesto al negro joven y este se acercó y me quito el tanga, después me cogió de la mano y me hizo levantar, llevándome hacia el hombre mayor que seguía sentado en su asiento con un whisky en la mano. Me hizo un gesto de que me sentara sobre él y al hacerlo note un miembro grande y duro que me hizo sobresaltar, el sonrió y me hizo levantar, me miro de arriba a bajo y me hizo un gesto para que le sacara la polla del pantalón. Me arrodille ante él y se la saque. Impresionante tranca que lleve a mis labios, pero el me hizo un gesto con la mano, quería que me sentara sobre ella, y así lo hice. La cabina estaba tenuemente iluminada lo que le daba un tono misterioso a la situación. Empecé a cabalgar sobre el mientras el me sujetaba por las caderas o manoseaba mis desnudos pechos. El joven negro se colocó ante mí y sacando su aparato que tampoco era desdeñable, me lo puso en la boca, mientras Hans hacia fotos de la situación y mi guardaespaldas vigilaba que nadie se incorporara a la fiesta. Durante casi media hora ambos hombres me follaron en esa postura hasta que ambos se corrieron en mis dos agujeros. Tuve que tragar toda la leche de mi boca. Después Hans me acercó al lavabo para que me aseara y entonces saco de su maletín un arnés, con dos consoladores, tipo tanga y me lo hizo poner con los dos penes de caucho dentro de mis agujeros del coño y el culo. “Hasta que lleguemos a Johannesburgo dentro de 6 horas, no te lo quitare”. Cerró el tanga con un candado y me hizo vestir y volver a mi asiento.
Regrese a mi asiento y me tumbe de lado, tratando de dormir, pero empezando ya a sentir los primeros efectos de mi viaje al mundo del sexo africano.
Casi no me había dormido cuando nos despertaron para darnos la cena. Me senté sobre mis consoladores y sentí una extraña sensación. Mis amigos volvieron a mi lado para cenar y hablaban en un idioma africano entre ellos mientras me miraban y me sonreían.
Ellos mismos me sirvieron la cena, me dieron vino blanco para beber e incluso me hicieron alguna caricia extra bajo mi falda mientras cenábamos.
Terminada al cena, nueva película y yo decidí volver a dormirme, quien sabe cuando podría volver a conciliar el sueño varias horas seguidas, el ritmo que había cogido el viaje me hacia pensar que mi cuerpo no descansaría mucho en los próximos 6 días.
Me despertaron mi amigos: “Princesa, en breve vamos a aterrizar, querrás arreglarte” me dijeron. Me levante y me fui descalza al baño, pero no podía mear, con el consolador metido. Me arregle el pelo, me lave los dientes y me perfume un poco, volví a mi asiento y le dije a uno de mis guardaespaldas que no podía mear con eso ahí dentro. Sonrió “Ya mearas cuando aterricemos, queda apenas media hora”
Efectivamente los indicadores de cinturones estaban encendidos y mis amigos se acomodaron junto a mí, “ya queda menos” me susurraron al oído.
El aterrizaje se me hizo eterno con la sensación de mear y el consolador dentro, esa sensación de plenitud, de angustia por no poder mear, dolor de aguantar….
Baje del avión sonriendo pero menadote a rabiar, mis amigos me acompañaron a la Terminal “estaremos tres horas aquí” me dijeron.
Pasamos el control de pasaportes, los policías me miraban con interés, blanca, rubia, sin sujetador con tetas bamboleantes, botas vaqueras, minifalda… ¡¡¡ y si supieran lo que llevaba debajo puesto¡¡¡.
Salimos de la Terminal y nos esperaba un coche negro. Era de noche cerrada. Subimos a el y nos metimos en la autopista hacia la ciudad. Tras veinte minutos de viaje paramos en una zona de casas bajas aún fuera de la ciudad, no se veía un alma. Me baje del coche y mis amigos me acompañaron al interior. Estaba parcamente amueblada con enseres de madera de varios y llamativos colores. Una mujer grande negra, me dio la mano al entrar. Dentro estaba Hans con los dos hombres del avión.
“Hola pequeña, ¿Cómo va el vuelo?” Le dije que bien pero que quería mear. Le dio las llaves del cierre del cinturón a la negra grande que me hizo un gesto de que la siguiera.
Entramos en una especie de cuadra donde había unos caballos, varios cerdos y vacas, detrás de la casa, me quito la falda y la blusa y después me quito el cinturón con los consoladores y mientras yo meaba allí en medio desnuda en cuclillas ante su atenta mirada empecé a sentirme incomoda, “¿tal vez así se sentían los esclavos?” pensé.
“Let us go white slut!” me grito mientras con una manguera limpiaba el cinturón de los consoladores y me lo tendía para ponérmelo. No me pude ni limpiar, ella misma cerró el cinturón y tomándome del pelo me arrastro hacia el interior de la casa.
Al entrar en el salón los cinco hombres me miraron divertidos. Allí estaba, descalza y desnuda con el cinturón de los dildos puesto y chorreándome aún los restos de mi orina y el agua por las piernas.
“¡Arrodíllate puta!” me grito Hans. Me sorprendió, pero sin duda mi esclavitud empezaba ya a ser efectiva. Vi como el hombre mayor del avión la daba un fajo de billetes a Hans y su acompañante me empujaba a arrodillarme ante su jefe. Un gesto me indico que debía sacarle otra vez la polla del pantalón y mamársela. Estaba en ello cuando vi a Hans que haciéndome un gesto de un beso con los labios, salía con mis guardaespaldas de la casa. Oí ruido a mi espalda y antes de reaccionar un seco golpe sobre mis nalgas me hizo sentir un látigo que levantaba un ardor inesperado en mi piel.
Trate de esquivarlo y deje de mamar, lo que me supuso un enorme bofetón del negro mayor “¡sigue mamando zorra¡” grito en un perfecto castellano. Seguí mamando mientras el látigo seguía golpeando mis nalgas, mis costados y mi espalda.
La zurra siguió hasta que el hombre se corrió abundantemente en mi boca haciéndome tragar toda su leche.
Después la negra me cogió por los pelos y volvió a llevarme a la cuadra. Con una cuerda que colgaba de una viga me ato las muñecas y me suspendió del techo. Después con la manguera que había utilizado anteriormente me dio una ducha de agua fría por todos los rincones de mi cuerpo.
Cuando acabo mi ducha, salio de allí. Me quede suspendida del techo, y algunos animales se acercaron a husmearme, unas cabras, unos cerdos, alguna cabra me lamió los muslos y me olisqueaban el coño tapado con el cinturón de cuero que mantenía mis agujeros ocupados.
Pasado un tiempo, la negra volvió, me desato y cogiéndome nuevamente del pelo me llevo al salón. Allí me limpio a fondo con una esponja de piedra pómez y una toalla grande y áspera, con lo que mis marcas de los latigazos me dolían al contacto con la toalla.
Una vez bien seca, me hizo poner una túnica de colores, unas sandalias y un tocado tipo turbante de lana en la cabeza recogiendo mi pelo. Me roció con una especie de perfume muy penetrante y me unto al cara con una sustancia negra, después me llevo junto a a la puerta y me hizo arrodillarme con la espalda bien recta en un rincón.
Al cabo de un rato oí un coche que se detenía. Seguía siendo de noche aunque parecía empezar a amanecer. Oí voces fuera y se abrió la puerta, dos hombres fuertes negros entraron en la sala, me miraron y hablaron con la negra, esta asintió y acercándose me ato las muñecas a la espalda. Uno de los hombres me cogió en volandas y me saco de la casa. Me deposito sin miramientos en la parte trasera de una pick up, junto con varias jaulas de animales y cajas de comida. Subió a la furgoneta y arranco.
Media hora nos separaba del aeropuerto.
Al llegar a la Terminal, el conductor del camión me dio una bolsa de mano con mi documentación y poco más y con gestos me indico que entrara en el aeropuerto. El volvió al camión y se alejó.
Me sentí extraña, con la cara sucia, aquella vestimenta “africana” y sobre todo sola en aquel aeropuerto y con el cinturón de los consoladores puesto y cerrado. Noté que la gente me miraba sorprendida al ver una mujer blanca, con esas pintas. Al menos olía bien tras la limpieza que aquella mujer negra me hiciera.
Entre en el aeropuerto y mire los vuelos, el mío, de South African Airways, SA 1763 salía a las 5,30 y eran casi las 5 de la mañana, fui hacia el control de pasaportes. Para pasarlo no había mucha gente y debí esperar unos minutos.
En la cabina un guardia negro que me miro con sorpresa: “¿Vuela a Gaborone?” me pregunto en inglés sin quitarme ojo. “Sí” contesté yo tímidamente. “¿Y su equipaje?” pregunto él, “Lo facture desde Lisboa” me miró detenidamente “¿A que va a Gaborone?” me quede petrificada, no sabía que decirle, ¿placer?, ¿trabajo? ¿Le contaba que sería explotada sexualmente para un reportaje de TV?... “Voy con un equipo de TV para unos reportajes sobre la fauna del país, pero me despisté y he perdido a mis compañeros, espero encontrarlos en el avión. “¿El nombre de sus compañeros?” me pregunto mientras yo miraba el reloj del aeropuerto y la hora de embarcar se acababa.
Le di el nombre de Hans, consulto sus papeles y llamó a una policía negra que estaba fuera de la cabina. Habló algo en africano con ella y se marchó. La mujer me miró “Esta bien…desnúdate” me dijo en inglés. “¿Cómo?” pregunté sorprendida. “Qué te desnudes” casi me grito. “Perderé el avión” dije compungida. “No lo perderás tranquila, debemos asegurar tu entrega…¿te desnudas o te desnudo yo?” me dijo acercándose. Me quite lentamente la túnica y ella me miro con gesto sorprendido el cinturón de los consoladores “¿Y eso?” pregunto. No supe que responder. Se colocó detrás de mi y me cacheo de arriba abajo, los pechos los costados, las nalgas. Toco despacio las señales de los latigazos y murmuro “buen trabajo para empezar”.
Note que le gustaba sobarme. Tras unos minutos me hizo vestir otra vez. “¿Sígueme?” me dijo. Así lo hice y me llevó por un pasillo interior. La hora de despegar se acercaba y yo seguía allí. Estaba asustada, nerviosa y cabreada. Entramos en una sala donde había dos policías. La mujer se volvió hacia mi “desnúdate” me dijo. Intente negarme, pero me dio una bofetada “desnúdate zorra” me grito. Me desnude y los guardias me miraron sorprendidos y sonrientes, se acercaron y tras sobarme bien, se detuvieron en mi cinturón. “¿es cómodo?” me pregunto uno de ellos.”Lastima que lleves eso puesto guarra, pus si no ya habrías probado unas buenas varas negras” dijeron dándome unos cachetes en las nalgas. Después la mujer les indico las señales de mi cuerpo “ya ha sido azotada, así que ira a alguna granja de esclavos” dijo sonriendo.
La mujer me hizo un gesto de que me vistiera y me hizo seguirla.
Me dejo al borde de la pista y me indicó un avión pequeño, de hélice. “ese s tu avión puta. Que disfrutes tu experiencia africana zorra blanca” me dijo empujándome hacia el avión.
Ví gente que subía aún por la escalerilla y como pude corrí hacia el avión. Al llegar una azafata me pidió mi billete. Se lo enseñe y me hizo subir al avión. Me llevo hacia una parte trasera, separada por una especie de reja del resto de la cabina. La gente me miraba sorprendida. En aquella especie de jaula había tres asientos y algunas cajas y utensilios. Me indico un asiento con los ojos. Me senté y me puse en cinturón de seguridad. Unos minutos después subieron dos hombres de mediana edad mal vestidos que entraron dentro de la jaula conmigo y no paraban de mirarme. La azafata echó una cortina que nos separaba definitivamente del resto de la cabina. Observe de reojo a mis compañeros de asiento. Me miraban con descaro.
Oí que el avión iba a despegar pero no había visto a Hans ni a mis amigos. Estaba asustada.
Ya había amanecido y recordaba que en el plan de vuelo, teníamos una hora de viaje hasta Gaborone. El final de la primera etapa de mi viaje se acercaba, llevaba casi 24 horas en danza. Trate de relajarme y dormir.
Me despertaron unas manos sobre mis muslos. Abrí los ojos y fui a gritar, cuando unas manos me taparon la boca. Mis dos acompañantes trataban de pasarse un buen rato conmigo. No sabían que mis entradas estaban tapadas, pero tras descubrirlo, mientras uno me tapaba la boca el otro sobaba mis tetas. Se turnaron en ambas tareas mientras hablaban en algún dialecto que yo no entendía y reían divertidos. Uno me cogió la cabeza y me obligo a meterme la polla de su amigo en la boca. No estaba muy limpia pero era grande y dura, hasta ahora las polla negras que había ido conociendo hacían justicia a la leyenda. Ni que decir tiene que tuve que comerme ambas pollas con el tiempo justo para aterrizar.
Cuando estábamos llegando se corrió la cortina, los hombres le guiñaron un ojo a la azafata. Esta me miro “Cuando aterricemos espera aquí, vendrán a buscarte” me dijo en tono muy seco. Y salio.
Al detenerse el avión, los hombres me guiñaron un ojo y salieron. Yo me quede sentada.
Pasados unos minutos dos hombres negros de fuerte complexión entraron ene le compartimento. Sin decir una palabra me taparon los ojos y me ataron las manos a la espalda. Uno de ellos me cogió en brazos y sentí el fresco del aire en mi cara al salir del avión.
En unos minutos estaba dentro de un coche, camino de una nueva experiencia.
DIA 1: Un viaje excitante.
Salimos el lunes día 2 sobre las 10 de la mañana, una hora nos esperaba de vuelo hasta Lisboa donde tomaríamos después un avión hacia Johannesburgo y de allí nuevo vuelo hasta Gaborone la capital de Botswana: Más de 24 horas de viaje.
Hans me recogió en casa donde me despedí de mi marido diciéndole que le tendría al tanto cuando pudiera de mi viaje y su desarrollo.
Hans se mostró amable y solicito, me había pedido que me vistiera elegante, aunque con ropa interior sexy, para el viaje, pero que el me iría dando también un vestuario una vez que fuéramos cubriendo nuestras etapas y escalas… ¡ah! Y que no me depilara durante un par de semanas me había dicho.
ES un hombre al que le gusta mucho la parafernalia y la puesta en escena.
Para la primera etapa, Madrid-Lisboa me había puesto ropa interior negra de encaje con liguero y sujetador de tirantes estrechos ajustado que levantaba y comprimía mi pecho haciéndolo parecer más voluminoso de lo que es en realidad, ya de por si bastante abundante aunque firme y bien colocado.
Una falda corta negra, a Hans no le gustan los pantalones salvo si son necesarios, una blusa blanca que transparentaba mi ropa interior, una chaqueta negra y una gabardina beige, eran mi vestimenta. Me hizo abrirme la blusa para que se vieran mis pechos, y ponerme unas gafas negras durante todo el vuelo.
A el le gusta saber que soy de su propiedad y uso cuando estoy con él y poder manejarme y utilizarme a su antojo.
En avión estaba completo y viajábamos en turista en la parte central del Airbus, para una hora y pico de vuelo. Ya me avisó que estaríamos unas tres horas en Lisboa hasta enlazar con el siguiente vuelo para Johannesburgo y que nos recogería un coche en el aeropuerto para visitar a unos amigos suyos en Lisboa.
El vuelo fue normal, un ligero desayuno y casi no hablamos, aunque me pidió el móvil de mi marido y el teléfono del trabajo, por si había algún inconveniente o problema, pero me aseguro que sería un viaje inolvidable y sin contratiempos si yo colaboraba en todo momento.
Yo me sentía excitada, pero también un poco expectante e intranquila, después de que el sabia que una vez volviéramos del viaje, tal vez lo nuestro quedara en suspenso durante algún tiempo.
Al llegar a Lisboa una azafata nos indico que esperáramos a que se vaciara el avión y después nos acompaño al pie del mismo donde un coche 4x4 nos esperaba.
En el transcurso del viaje Hans me dijo que él iría a recoger material que necesitaba para el reportaje y mientras yo iría a casa de unos amigos suyos que luego me llevarían al aeropuerto.
El coche le dejo a la entrada de Lisboa y yo seguí con el chofer, un joven negro, según me dijo angoleño llamado Antoine, que me llevo hasta una zona residencial a las afueras de Lisboa.
Llegamos a una casa de dos plantas con jardín donde me recibieron un matrimonio joven también de color y un hombre de unos treinta y tantos, que hablando perfectamente castellano me saludaron e invitaron a entrar invitándome a desayunar.
Me preguntaron por Hans y el viaje, si había estado en África alguna vez y pasados unos minutos la mujer se sentó junto a mí y empezó a decirme lo atractiva que era y que no le extrañaba que Hans me tuviera a su servicio.
Me quede un poco sorprendida ante tal afirmación, pero para cuando quise reaccionar la mujer había desabrochado mi blusa y acariciaba mis pechos, mientras su marido se colocaba detrás de mi y echándome la cabeza hacia atrás me plantaba un buen morreo y notaba como el hombre de treintaitantos metía sus manos entre mis piernas.
Empezaba la fiesta y aún no había llegado a África.
En un santiamén estaba desnuda sobre el sillón con la mujer comiéndome los pechos mientras su marido me colocaba su polla ya desarrollada en la boca y el otro hombre me comía el coño.
Por supuesto que ambos me follaban a continuación y la mujer me morreaba y acariciaba mientras los hombres entraban en mis agujeros a discreción.
Tras una hora de juegos mas o menos en que me echaron dos buenos polvos, uno cada uno, ambos por el coño y a pelo, la mujer me llevo a al ducha y se metió en ella conmigo, dándome otro repasito mientras me enjabonaba y comía mis pechos y mi coño.
Después al salir de la ducha me asombro no encontrar mi ropa, en cambio me dieron un tanga, una minifalda vaquera, unas botas cortas vaqueras, una blusa tipo polo, pero sin botones arriba y una chaqueta vaquera. La mujer me hizo un moño y me dio bastante maquillaje camino de la cara de un putón, pero dándome un aspecto juvenil que me gusto.
Los dos hombres vestían también en plan jeans y llevaban sendas bolsas de viaje.
“Desde ahora seremos tus guardaespaldas hasta Paris”, me dijo el mas joven. ¿Paris? Pensé yo sorprendida, seguían las sorpresas.
Subimos al coche camino al Aeropuerto. En el camino le envíe un sms a mi marido: “viaje excitante, te iré contando si puedo, besos.”
Al llegar al aeropuerto no vi a Hans, aunque mis guardaespaldas sabían bien que hacer y tras pasar el control de pasaportes subimos al avión en la zona trasera de turista, en un asiento triple, colocándome a mí en medio
Pregunte por Hans y me dijeron que el iba en primera con unos clientes y que nos veríamos en Johannesburgo. Nos esperaban 12 horas de vuelo.
Una vez despegamos nos trajeron la comida y mis acompañantes aprovecharon para contarme un poco de que conocían a Hans, que habían hecho algunos reportajes para él y conocían gente influyente tanto en África del Sur como en Botswana, eran también angoleños. Me preguntaron que tal lo había pasado con ellos y alabaron mi cuerpo y mis cualidades como amante. “Aún podremos conocerte mejor a lo largo del viaje” añadió el más joven.
Después de retirarnos la comida, pusieron una película y yo me quede dormida.
El avión la verdad es que no iba lleno del todo así que mis amigos me dejaron sus asientos para que pudiera tumbarme a dormir.
Llevaba unas horas durmiendo cuando uno de mis amigos me despertó susurrando: “princesa, te requieren en primera clase” me dijo. Me levante. El avión estaba en semipenumbra y fuera atardecía. La gente veía un documental en la tele sobre África y su fauna, avancé descalza siguiendo a mi amigo y pase a la zona de bussines.
El compartimiento rodeado por cortinas era amplio, con una mesa central y cuatro sillones reclinables.
Allí estaba Hans con dos hombres negros uno ya mayor, casi 60 y otro de unos cuarenta y tantos, hablaban en inglés pero al llegar yo cambiaron a un idioma africano.
Hans me hizo sentar en uno de los amplios sillones. “Vete desnudando preciosa” me dijo guiñándome un ojo. Ellos siguieron hablado mientas yo me despojaba de la blusa, no llevaba sujetador, y de la falda, quedándome en tanga. Los africanos me miraban con interés, fuera del compartimiento se oían conversaciones y risas de otros pasajeros de primera.
Hans le hizo un gesto al negro joven y este se acercó y me quito el tanga, después me cogió de la mano y me hizo levantar, llevándome hacia el hombre mayor que seguía sentado en su asiento con un whisky en la mano. Me hizo un gesto de que me sentara sobre él y al hacerlo note un miembro grande y duro que me hizo sobresaltar, el sonrió y me hizo levantar, me miro de arriba a bajo y me hizo un gesto para que le sacara la polla del pantalón. Me arrodille ante él y se la saque. Impresionante tranca que lleve a mis labios, pero el me hizo un gesto con la mano, quería que me sentara sobre ella, y así lo hice. La cabina estaba tenuemente iluminada lo que le daba un tono misterioso a la situación. Empecé a cabalgar sobre el mientras el me sujetaba por las caderas o manoseaba mis desnudos pechos. El joven negro se colocó ante mí y sacando su aparato que tampoco era desdeñable, me lo puso en la boca, mientras Hans hacia fotos de la situación y mi guardaespaldas vigilaba que nadie se incorporara a la fiesta. Durante casi media hora ambos hombres me follaron en esa postura hasta que ambos se corrieron en mis dos agujeros. Tuve que tragar toda la leche de mi boca. Después Hans me acercó al lavabo para que me aseara y entonces saco de su maletín un arnés, con dos consoladores, tipo tanga y me lo hizo poner con los dos penes de caucho dentro de mis agujeros del coño y el culo. “Hasta que lleguemos a Johannesburgo dentro de 6 horas, no te lo quitare”. Cerró el tanga con un candado y me hizo vestir y volver a mi asiento.
Regrese a mi asiento y me tumbe de lado, tratando de dormir, pero empezando ya a sentir los primeros efectos de mi viaje al mundo del sexo africano.
Casi no me había dormido cuando nos despertaron para darnos la cena. Me senté sobre mis consoladores y sentí una extraña sensación. Mis amigos volvieron a mi lado para cenar y hablaban en un idioma africano entre ellos mientras me miraban y me sonreían.
Ellos mismos me sirvieron la cena, me dieron vino blanco para beber e incluso me hicieron alguna caricia extra bajo mi falda mientras cenábamos.
Terminada al cena, nueva película y yo decidí volver a dormirme, quien sabe cuando podría volver a conciliar el sueño varias horas seguidas, el ritmo que había cogido el viaje me hacia pensar que mi cuerpo no descansaría mucho en los próximos 6 días.
Me despertaron mi amigos: “Princesa, en breve vamos a aterrizar, querrás arreglarte” me dijeron. Me levante y me fui descalza al baño, pero no podía mear, con el consolador metido. Me arregle el pelo, me lave los dientes y me perfume un poco, volví a mi asiento y le dije a uno de mis guardaespaldas que no podía mear con eso ahí dentro. Sonrió “Ya mearas cuando aterricemos, queda apenas media hora”
Efectivamente los indicadores de cinturones estaban encendidos y mis amigos se acomodaron junto a mí, “ya queda menos” me susurraron al oído.
El aterrizaje se me hizo eterno con la sensación de mear y el consolador dentro, esa sensación de plenitud, de angustia por no poder mear, dolor de aguantar….
Baje del avión sonriendo pero menadote a rabiar, mis amigos me acompañaron a la Terminal “estaremos tres horas aquí” me dijeron.
Pasamos el control de pasaportes, los policías me miraban con interés, blanca, rubia, sin sujetador con tetas bamboleantes, botas vaqueras, minifalda… ¡¡¡ y si supieran lo que llevaba debajo puesto¡¡¡.
Salimos de la Terminal y nos esperaba un coche negro. Era de noche cerrada. Subimos a el y nos metimos en la autopista hacia la ciudad. Tras veinte minutos de viaje paramos en una zona de casas bajas aún fuera de la ciudad, no se veía un alma. Me baje del coche y mis amigos me acompañaron al interior. Estaba parcamente amueblada con enseres de madera de varios y llamativos colores. Una mujer grande negra, me dio la mano al entrar. Dentro estaba Hans con los dos hombres del avión.
“Hola pequeña, ¿Cómo va el vuelo?” Le dije que bien pero que quería mear. Le dio las llaves del cierre del cinturón a la negra grande que me hizo un gesto de que la siguiera.
Entramos en una especie de cuadra donde había unos caballos, varios cerdos y vacas, detrás de la casa, me quito la falda y la blusa y después me quito el cinturón con los consoladores y mientras yo meaba allí en medio desnuda en cuclillas ante su atenta mirada empecé a sentirme incomoda, “¿tal vez así se sentían los esclavos?” pensé.
“Let us go white slut!” me grito mientras con una manguera limpiaba el cinturón de los consoladores y me lo tendía para ponérmelo. No me pude ni limpiar, ella misma cerró el cinturón y tomándome del pelo me arrastro hacia el interior de la casa.
Al entrar en el salón los cinco hombres me miraron divertidos. Allí estaba, descalza y desnuda con el cinturón de los dildos puesto y chorreándome aún los restos de mi orina y el agua por las piernas.
“¡Arrodíllate puta!” me grito Hans. Me sorprendió, pero sin duda mi esclavitud empezaba ya a ser efectiva. Vi como el hombre mayor del avión la daba un fajo de billetes a Hans y su acompañante me empujaba a arrodillarme ante su jefe. Un gesto me indico que debía sacarle otra vez la polla del pantalón y mamársela. Estaba en ello cuando vi a Hans que haciéndome un gesto de un beso con los labios, salía con mis guardaespaldas de la casa. Oí ruido a mi espalda y antes de reaccionar un seco golpe sobre mis nalgas me hizo sentir un látigo que levantaba un ardor inesperado en mi piel.
Trate de esquivarlo y deje de mamar, lo que me supuso un enorme bofetón del negro mayor “¡sigue mamando zorra¡” grito en un perfecto castellano. Seguí mamando mientras el látigo seguía golpeando mis nalgas, mis costados y mi espalda.
La zurra siguió hasta que el hombre se corrió abundantemente en mi boca haciéndome tragar toda su leche.
Después la negra me cogió por los pelos y volvió a llevarme a la cuadra. Con una cuerda que colgaba de una viga me ato las muñecas y me suspendió del techo. Después con la manguera que había utilizado anteriormente me dio una ducha de agua fría por todos los rincones de mi cuerpo.
Cuando acabo mi ducha, salio de allí. Me quede suspendida del techo, y algunos animales se acercaron a husmearme, unas cabras, unos cerdos, alguna cabra me lamió los muslos y me olisqueaban el coño tapado con el cinturón de cuero que mantenía mis agujeros ocupados.
Pasado un tiempo, la negra volvió, me desato y cogiéndome nuevamente del pelo me llevo al salón. Allí me limpio a fondo con una esponja de piedra pómez y una toalla grande y áspera, con lo que mis marcas de los latigazos me dolían al contacto con la toalla.
Una vez bien seca, me hizo poner una túnica de colores, unas sandalias y un tocado tipo turbante de lana en la cabeza recogiendo mi pelo. Me roció con una especie de perfume muy penetrante y me unto al cara con una sustancia negra, después me llevo junto a a la puerta y me hizo arrodillarme con la espalda bien recta en un rincón.
Al cabo de un rato oí un coche que se detenía. Seguía siendo de noche aunque parecía empezar a amanecer. Oí voces fuera y se abrió la puerta, dos hombres fuertes negros entraron en la sala, me miraron y hablaron con la negra, esta asintió y acercándose me ato las muñecas a la espalda. Uno de los hombres me cogió en volandas y me saco de la casa. Me deposito sin miramientos en la parte trasera de una pick up, junto con varias jaulas de animales y cajas de comida. Subió a la furgoneta y arranco.
Media hora nos separaba del aeropuerto.
Al llegar a la Terminal, el conductor del camión me dio una bolsa de mano con mi documentación y poco más y con gestos me indico que entrara en el aeropuerto. El volvió al camión y se alejó.
Me sentí extraña, con la cara sucia, aquella vestimenta “africana” y sobre todo sola en aquel aeropuerto y con el cinturón de los consoladores puesto y cerrado. Noté que la gente me miraba sorprendida al ver una mujer blanca, con esas pintas. Al menos olía bien tras la limpieza que aquella mujer negra me hiciera.
Entre en el aeropuerto y mire los vuelos, el mío, de South African Airways, SA 1763 salía a las 5,30 y eran casi las 5 de la mañana, fui hacia el control de pasaportes. Para pasarlo no había mucha gente y debí esperar unos minutos.
En la cabina un guardia negro que me miro con sorpresa: “¿Vuela a Gaborone?” me pregunto en inglés sin quitarme ojo. “Sí” contesté yo tímidamente. “¿Y su equipaje?” pregunto él, “Lo facture desde Lisboa” me miró detenidamente “¿A que va a Gaborone?” me quede petrificada, no sabía que decirle, ¿placer?, ¿trabajo? ¿Le contaba que sería explotada sexualmente para un reportaje de TV?... “Voy con un equipo de TV para unos reportajes sobre la fauna del país, pero me despisté y he perdido a mis compañeros, espero encontrarlos en el avión. “¿El nombre de sus compañeros?” me pregunto mientras yo miraba el reloj del aeropuerto y la hora de embarcar se acababa.
Le di el nombre de Hans, consulto sus papeles y llamó a una policía negra que estaba fuera de la cabina. Habló algo en africano con ella y se marchó. La mujer me miró “Esta bien…desnúdate” me dijo en inglés. “¿Cómo?” pregunté sorprendida. “Qué te desnudes” casi me grito. “Perderé el avión” dije compungida. “No lo perderás tranquila, debemos asegurar tu entrega…¿te desnudas o te desnudo yo?” me dijo acercándose. Me quite lentamente la túnica y ella me miro con gesto sorprendido el cinturón de los consoladores “¿Y eso?” pregunto. No supe que responder. Se colocó detrás de mi y me cacheo de arriba abajo, los pechos los costados, las nalgas. Toco despacio las señales de los latigazos y murmuro “buen trabajo para empezar”.
Note que le gustaba sobarme. Tras unos minutos me hizo vestir otra vez. “¿Sígueme?” me dijo. Así lo hice y me llevó por un pasillo interior. La hora de despegar se acercaba y yo seguía allí. Estaba asustada, nerviosa y cabreada. Entramos en una sala donde había dos policías. La mujer se volvió hacia mi “desnúdate” me dijo. Intente negarme, pero me dio una bofetada “desnúdate zorra” me grito. Me desnude y los guardias me miraron sorprendidos y sonrientes, se acercaron y tras sobarme bien, se detuvieron en mi cinturón. “¿es cómodo?” me pregunto uno de ellos.”Lastima que lleves eso puesto guarra, pus si no ya habrías probado unas buenas varas negras” dijeron dándome unos cachetes en las nalgas. Después la mujer les indico las señales de mi cuerpo “ya ha sido azotada, así que ira a alguna granja de esclavos” dijo sonriendo.
La mujer me hizo un gesto de que me vistiera y me hizo seguirla.
Me dejo al borde de la pista y me indicó un avión pequeño, de hélice. “ese s tu avión puta. Que disfrutes tu experiencia africana zorra blanca” me dijo empujándome hacia el avión.
Ví gente que subía aún por la escalerilla y como pude corrí hacia el avión. Al llegar una azafata me pidió mi billete. Se lo enseñe y me hizo subir al avión. Me llevo hacia una parte trasera, separada por una especie de reja del resto de la cabina. La gente me miraba sorprendida. En aquella especie de jaula había tres asientos y algunas cajas y utensilios. Me indico un asiento con los ojos. Me senté y me puse en cinturón de seguridad. Unos minutos después subieron dos hombres de mediana edad mal vestidos que entraron dentro de la jaula conmigo y no paraban de mirarme. La azafata echó una cortina que nos separaba definitivamente del resto de la cabina. Observe de reojo a mis compañeros de asiento. Me miraban con descaro.
Oí que el avión iba a despegar pero no había visto a Hans ni a mis amigos. Estaba asustada.
Ya había amanecido y recordaba que en el plan de vuelo, teníamos una hora de viaje hasta Gaborone. El final de la primera etapa de mi viaje se acercaba, llevaba casi 24 horas en danza. Trate de relajarme y dormir.
Me despertaron unas manos sobre mis muslos. Abrí los ojos y fui a gritar, cuando unas manos me taparon la boca. Mis dos acompañantes trataban de pasarse un buen rato conmigo. No sabían que mis entradas estaban tapadas, pero tras descubrirlo, mientras uno me tapaba la boca el otro sobaba mis tetas. Se turnaron en ambas tareas mientras hablaban en algún dialecto que yo no entendía y reían divertidos. Uno me cogió la cabeza y me obligo a meterme la polla de su amigo en la boca. No estaba muy limpia pero era grande y dura, hasta ahora las polla negras que había ido conociendo hacían justicia a la leyenda. Ni que decir tiene que tuve que comerme ambas pollas con el tiempo justo para aterrizar.
Cuando estábamos llegando se corrió la cortina, los hombres le guiñaron un ojo a la azafata. Esta me miro “Cuando aterricemos espera aquí, vendrán a buscarte” me dijo en tono muy seco. Y salio.
Al detenerse el avión, los hombres me guiñaron un ojo y salieron. Yo me quede sentada.
Pasados unos minutos dos hombres negros de fuerte complexión entraron ene le compartimento. Sin decir una palabra me taparon los ojos y me ataron las manos a la espalda. Uno de ellos me cogió en brazos y sentí el fresco del aire en mi cara al salir del avión.
En unos minutos estaba dentro de un coche, camino de una nueva experiencia.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
DE FIEL CASADA A... (I)
Historia sucedida en 2001
(Capítulo 1: Mujer para dos...en principio)
Mi marido, Miguel no me había contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de
viaje. el se marchaba un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando
estábamos cenando me pregunto que me perecer a que mientras el estaba fuera para
que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.
Yo le dije que no hacía falta puesto que yo trabajo por la mañana y durante la
semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid donde vivimos los fines
de semana no era necesario que nadie me acompañara pero el insistió así que le
dije que bueno.
Entonces me dijo que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses
que el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría en cuanto yo
necesitara.
Yo me quede un poco perpleja pues en mi época de soltera si simultanee de vez en
cuando varias camas al mismo tiempo pero desde que me case nunca lo había hecho.
Así mismo me indicó que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme en
las faenas de la casa y a nivel personal.
Esa noche hicimos el amor como nunca y Miguel me trato de varias formas con
cariño con rudeza como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta,
lo cual me dio que pensar.
Al día siguiente habíamos quedado con este amigo suyo, luego supe que contactado
a través de una revista de esas de contactos, llamado Javier.
Cuando se presentó en casa me sentí como muy conturbada puesto que no paraba de
observarme de arriba a abajo.
Se mostró muy cariñoso desde el principio.
Era apuesto y atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca
de mi vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel.
Estábamos comiendo en la casa de madrid pues mi marido había trabajado ese
sábado por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos a la casa
de la sierra.
Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo que nos pusiéramos los dos atrás
pues así podríamos hablar y conocernos mejor durante el camino.
(Miguel): yo le había dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer
algún acercamiento de tipo físico.
(Ana) y la verdad es que me sentí incómoda sentada en la parte trasera del coche
que conducía mi marido con un hombre joven y atractivo que acababan de
presentarme y que sin duda parecía muy interesado por mi además pensaba que
durante los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas al día« para
entonces Miguel tampoco me había dicho que serían dos hombres los que se
alternarían en "cuidarme".
En el recorrido hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trató
de cogerme las manos en dos ocasiones y se sentí muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de invitados a
Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche.
Cuando llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió que esperaba verse
correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome que él entendía mi
situación.
Le dejé instalándose y me reuní con Miguel en el salón.
Nos pusimos unas copas mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual me
dejo atónita.
(Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes empezaran a conocerse mas
íntimamente mejor que era importante que lo hicieran antes de marcharme yo por
si la cosa no funcionaba.
(Alicia) ¿y como no iba a funcionar? si Javier estaba buenísimo! era cariñoso y
agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda.
Al cabo de unos segundos apareció él en el salón recién duchado con una camiseta
ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante volumen en su
entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón me refiero, dejaban ver unos
poderosos y musculosos muslos.
Antes de seguir diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que en
ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.
Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme a tono y dejar a los
dos hombres a solas.
(Miguel) Javier me dijo que estaba encantado y que mi mujer estaba mucho mas
buena que en la foto que le había enseñado y que estaba deseando acostarse con
ella a lo que le indique que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda
aquella noche con ella.
Esto le iluminó los ojos aun mas cuando apareció Ana en el salón vistiendo un
sort negro muy ajustado sin duda no llevaba bragas y una blusa de encaje negro
semitransparente que marcaba sus redondeados y bien formados pechos apenas
cubiertos por un sujetador tipo balconette.
(Alicia) Me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón. Miguel sonrió y
me guiñó un ojo y ví como Javier me desnudaba literalmente con la mirada.
"Bueno" les dije "que os parece si jugamos un rato a algo antes de tomar un café
y luego salimos a dar una vuelta por el campo?".
Los dos parecían estar dispuestos a complacerme en todo así que jugamos un rato
a las cartas donde por supuesto gané yo pues Javier bastante tenía con jugar a
poseerme mentalmente, y Miguel con observar las reacciones de este.
Tras el café hablamos de muchas cosas y llegó la hora de salir a dar una vuelta.
Justo antes de hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas
cómodo por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón.
Nada mas marcharse Miguel, Javier se me acercó y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice la estrecha
en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo de conocernos mas íntimamente
cuando se marchara Miguel a lo cual me contestó que no sabía si podría esperar.
Seguimos charlando mientras cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de
Miguel que parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como si
tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos.
Salimos los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el hombro
mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distanció un poco pero,
recorridos unos metros se acercó y disimuladamente comenzó a acariciarme el
muslo izquierdo y la nalga de ese lado.
Me sentía halagada y en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a
hacerme el amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mí un perfecto desconocido hasta hacía apenas una horas y que me
estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo que
quisieran muchas mujeres.
Regresamos a la casa y dije de ir a preparar la cena lo cual significó una buena
excusa para que ellos dos volvieran a quedarse a solas.
Javier subió a ponerse algo y entonces le dije a Miguel las caricias que él me
había hecho a lo cual mi marido contestó que se había dado cuenta y le parecía
perfecto.
Volvió Javier y yo me marche a la cocina.
(Miguel) hablamos Javier y yo de cosas relacionadas con aquella situación y le
indique que durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. luego dije que se
pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho a resolver unos asuntos
antes de marcharme.
(Alicia) No se lo que hablarían los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que
yo no estuve en el salón pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el
pretexto de ayudarme a algo.
Le dije que no hacía falta y tras hablar de diversos temas estaba yo frente al
horno cuando le noté detrás de mí.
Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando noté sus dos poderosas manos que
agarraron con fuerza primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos,
mis pechos que de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados y que
desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.
Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba que yo
bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto de defensa.
Traté de volverme pero él empujándome suavemente sobre el fogón lo impidió
mientras me murmuraba al oído:
"Voy a poseerte aquí y ahora...", decía mientras trataba de quitarme la blusa
con habilidad, " y te pienso follar en este mismo instante".
"Por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame que puede venir Miguel"
"Y qué", respondí vehemente," así verá como te follo y lo bien que lo hago..."
Hice unos iniciales intentos de zafarme pero tampoco estaba por la labor de
perder aquella sensación: follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un
decir y con mi marido a tan solo unos metros de allí. además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer mi culo
brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con sus rodillas,
separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza, haciéndome sentir entre
las nalgas, un enorme bulto que luchaba por salir de su opresión.
Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras me empujaba contra el fogón y
apretaba mis tetas con una sola mano, ya introducida en mi blusa, fue bajándose
la cremallera del chandal que se había puesto bajo el cual, según comprobé
después, llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió una enorme verga
que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short y me lo bajaba hasta
los pies, busco ávidamente los orificios de mi cuerpo.
Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio de mi culo
llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos muslos y enredada en el
vello de mi pubis aquel vástago de placer, de pronto su ya durísima polla volvió
atrás y empezó a horadar mi pequeño esfínter anal.
Traté de protestar pero él me tapó la boca con una mano mientras con la otra me
hacía separar las piernas mientras me decía al oído:
"Escucha bonita, primero te daré por el culo... te han enculado alguna vez?", me
preguntó, a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca con su
mano, traté de contestarle que mi marido un par de veces... algo que quizá no
comprendió, puesto que me contesto:
"Pues ahora sabrás lo que es bueno..." dijo mientras parte de su duro miembro se
introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en los próximos
meses..." me dijo al oído mientras iba horadando como un autentico barreno mi
virginal trasero, "al menos una vez al día te encularé... hasta dejarte tu lindo
culito preparado para admitir cualquier tamaño de polla..."
"Primero quiero entrarte por detrás" me decía mientras seguía envistiéndome con
fuerza y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metertela por el coño merecerá otro momento y otra preparación."
Lo que sin duda no sabía era, que efectivamente iba a preparar una excelente
culera, puesto que no sería el único en utilizar mi vía trasera.
Mientras tanto y con un fuerte dolor por mi parte su enorme y dura polla fue
abriéndose paso a través de mi culo y conforme los envites se hacían más
rítmicos y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra.
Cuando estaba a punto de llegar me inclinó aún más sobre el fogón, aplastando
mis ya desnudos pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón me alojó
sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que noté golpear entre mis muslos, en
mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con la enorme descarga de aquella
poderosa manguera.
Mientras tanto como sabría después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de
la cocina a mi primera sodomización postmatrimonial.
(Miguel) Era una imagen sorprendente y al tiempo excitante, ver a aquel hombre
inclinado sobre la espalda de mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando,
con un rítmico golpe de riñones adelante y atrás, que hacía pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente una y
otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón y casi desnuda,
ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora y lasciva retaguardia
a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos ni contemplaciones,
penetrándola salvajemente.
Yo no sabía que la estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier.
Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y disfrute, abandoné la
cocina y me dirigí al salón donde me serví una copa.
Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas lúdicas imágenes, que recomiendo a
aquellos maridos que quieran sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un
whisky, cuando apareció Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos.
Se sentó frente a mi y me dijo: "Acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer
en la cocina."
Se me quedó mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste:
"¡Ah la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo perro".
A lo que el me respondió:
"No, eso será mas tarde."
Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante y sensacional que
había sido.
Unos minutos después entró mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia.
Momento en el que Javier se levantó y haciéndole un gesto de complicidad salió
del salón con el pretexto de ir al servicio.
(Alicia) Tras la experiencia vivida en la cocina Javier se marchó sin decirme nada
ni un gesto... nada, con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a
la espera de que otro perro se me chingara por detrás.
Tardé unos minutos en reaccionar. después me recompuse y traté de seguir
haciendo la cena pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante
sensación que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo.
Decidí volver al salón y proponer salir fuera a cenar.
Cuando entré en el salón los dos hablaban animádamente imagino que de mí, y se
quedaron en silencio al verme entrar.
Javier me miró con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando de
adivinar mis sensaciones. yo no sabía que estaba al corriente de lo ocurrido en
la cocina.
Entonces se levantó y salió.
Yo fui incapaz de decirle nada a mi marido, lo cual imagino sería parte del
juego que estábamos empezando a practicar. además tampoco tuve mucho tiempo pues
Javier volvió a entrar y se sentó displicente en el sillón.
Me senté en el brazo del sillón justo al lado de Javier y les sugerí el salir a
cenar al pueblo a lo que los dos accedieron.
"Bien voy a vestirme" les dije levantándome y notando como fugazmente Javier me
manoseaba el muslo hasta la nalga.
Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente.
(Miguel) Fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. para la ocasión a Javier
le dejé un smokin ya que aun no se había traído ropa suficiente y yo me puse
también de etiqueta.
Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado bajo el
cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su correspondiente liguero
con medias también negras. estaba preciosa.
En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier se
colocaba justo en el asiento trasero tras el de Alicia.
(Ana) Ya durante el corto trayecto de ida Javier no dejó de meterme mano por los
muslos y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo a
la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.
Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos la atención por
nuestro atuendo de fiesta y más de uno rumoreaba debido a las atenciones que me
prestaban Miguel y Javier sobre nuestra relación lo cual me puso muy cachonda y
a ellos les llenó de orgullo.
Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos pero
sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa en cuanto
podían.
Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió ir a tomar una copa a un local de
un pueblo cercano a unos 40 kilómetros ofreciéndose a conducir a lo que Miguel
se negó argumentando que no le gustaba dejar a nadie el coche.
Bromeó:" Ni el coche, ni la pluma... ni la mujer... " dudó un instante, nos miró
y sonrió..." con lo último no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..."
Al salir del restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos
me enlazaron por la cintura mientras yo hacía lo propio.
Cuando llegamos al coche Miguel me indicó que me sentara detrás con Javier con
lo cual imaginé que en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder.
Al principio hablamos de coches de velocidad y otras cosas. en un momento
determinado Miguel se colocó en el carril de la izquierda de la autopista y
comenzó a acelerar a fondo casi en ese mismo instante noté la mano de Javier
deslizándose por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris que tras
apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear.
Casi simultúneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó a besar en
el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta mi boca.
Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente impreterrita de
Miguel mientras rodábamos a 130 o más kilómetros por hora.
En pocos minutos la cosa se desató.
Javier estaba bajando la cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo
propio con la de su pantalón.
Me bajó el vestido hasta quitármelo del todo dejándome en ropa interior y
después el se desprendió del pantalón y los calzoncillos.
Me reclino sobre el asiento hacia atrás y comenzó a acariciarme los pechos a
través del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó a chupar
desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba ya sin consideración mi
otra teta mientras subiendo por mi cuello besaba mi barbilla y mi boca.
Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano en el coche de mi marido mientras
el conducía como si tal cosa a 160 por la autopista.
La sensación era de frenesí.
De pronto Javier colocó una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue
inclinando hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se
alzaba dura y fuerte.
Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago de carne y músculo, que me
llenó la boca hasta la garganta.
(Miguel) A juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían estar
pasando de miedo. yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero en la
obscuridad no ve a nada. era una sensación difícil de describir: pisando el
acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba tirando a mi mujer en el
asiento de atrás.
(Alicia) Tras unos momentos en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca
dentro de mi boca Javier me retiró suavemente la cabeza de sus cojones y me
sentó encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodó de la forma
adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo que me perforo el
coño de abajo arriba como un ariete mientras una corriente eléctrica recorría
las paredes de mi vagina y el placer me hacía perder la visión.
Al principio lentamente luego con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia
arriba y hacia abajo mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres o
cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo le gritaba que
era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba jodiendo de maravilla.
(Miguel): De pronto un grito de placer de Ana me sobresaltó casi inmediatamente
empezó a gemir como una loca mientras Javier la llamaba puta, zorra miré por el
retrovisor y vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que
Javier se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo...
Ella le gritaba también y le pedía que la jodiera más y más.
Se corrieron varias veces hasta que escuché como Javier gemía de puro éxtasis
quizá corriéndose también de forma bestial.
Nos acercábamos ya al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué que
volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver a follar.
(Alicia): Tras unos minutos magníficos Javier también se corrió y cuando estábamos
intentándolo de nuevo Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indicó que
estábamos a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos tiempo de
follar mas adelante.
Al bajar del coche me quedé alucinada cuando al salir del mismo Miguel, mi
marido, apareció con una gorra puesta tipo chofer y comenzó a llamarnos "los
señores primero me sorprendí luego me hizo gracia y Javier se quedó unos
segundos parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió la broma
diciéndole: "Gracias Miguel estaremos unos minutos dentro tomando unas copas, y
morreandonos un poco, espérenos aquí",
"Claro señor", contestó mi marido y se quedo apoyado en el coche.
El portero del local no nos perdía de vista y miraba con avidez mi escotado
vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y de mí.
Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente en la boca
me llevó casi en voladas al interior del local.
Era una especie de club de carretera, de esos de putas, a media luz aunque muy
elegantemente puesto.
El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,¿la mesa de siempre?" a lo que Javier contesto que si.
Nos llevó hacia un rincón bastante obscuro del local donde pocos segundos
después un camarero trajo una botella de champan.
Poco después ví como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba en el local y
se colocaba en una mesa detrás de nosotros.
"Así que la mesa de siempre?, le solté a Javier mientras nos sentábamos, "con
quien vienes tu aquí habitualmente?"
"Con putas como tu, zorruna!", me contestó mientras se disponía a gozar de mi.
Pero...",intenté protestar.."el metre me tomara por una furcia y...".."
Acaso no lo eres?", me dijo mirándome con picardía...
"Esta bien," reconocí sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que
el camarero próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", le increpe a
Javier que rió divertido.
Distrajo mi atención la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi
entrepierna que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas.
En pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba mi
coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías hasta su polla atrapada
en el pantalón y me susurraba al oído que se la sacara.
Le miré sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Miré a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía no permitía hacerse
idea de lo que estaba ocurriendo en las otras mesas así que le baje la
cremallera y saqué su nuevamente erguido instrumento.
El seguía susurrandome al oído, lindezas como ¡puta te la voy a meter aquí
mismo!, zorra mamámela bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien
mientras yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó a
convulsionarse y un salado liquido tibio inundó mi boca.
A punto de atragantarme el me decía: ¡Trágate mi leche!...¡trágatela toda!...
¡no desperdicies ni una gota!...
Yo la verdad es que nunca me había tragado el líquido seminal pues cuando se la
chupo a Miguel o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía. pero
no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella calida
y pastosa leche me supo divina y me tragué hasta la última gota.
Después el me masturbó varias veces haciéndome llegar tres o cuatro veces, tras
lo cual y después de tomar unas copas de champan salimos del local.
No se cuando salió Miguel del club, lo que se es que cuando llegamos al coche
estaba con su gorra puesta diligente. abrió la puerta trasera y antes de hacerme
pasar me cogió por la cintura y me plantó un beso retorcido que sorprendió no
sólo a Javier sino al portero del club que se quedo alucinado.
Se metió dentro del coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a
Javier mientras le gritaba: ¡ahora conduce u.d.« señor, pues a esta zorrona me
la voy a tirar yo!...
El portero del club no daba crédito a sus oídos y a sus ojos cuando Javier se
puso al volante y arrancamos en dirección a casa a toda velocidad.
Por supuesto que en el trayecto de vuelta Miguel me folló como nunca dándose el
caso de que jamás lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...¡dos veces!...
Sin duda para mi aquel fin de semana sería inolvidable.
Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos el sobre que nos
había prometido.
Al abrirlo me di cuenta de que los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso
sexual, algo novedoso para mí, pero la experiencia por lo vivido en las últimas
horas, prometía ser excitante por lo cual no me importaba, más bien lo
contrario: estaba abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran.
En el papel Miguel me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada
momento y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de la
casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente quisiera follarme o
encularme no solo debía dejarme hacer sino que debía darles el máximo placer
posible además de disfrutar al máximo.
De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora o ama de llaves como el
decía yo pasaría a ser la criada de la casa y por lo tanto debía obediencia
absoluta, pasara lo que pasara.
Dicho esto Miguel me ordenó desnudarme totalmente en medio del salón en
presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me ruborizó y me hizo
sentirme avergonzada.
"Aquí te la entrego para que la goces y la disfrutes sin límite, hazla gozar
pero también sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante",
y dirigiéndose a mi me dijo" y tú sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre a hacerle
gozar a el y a quien el te ofrezca".
Después le dijo a Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio.
Este no lo dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levantó en
volandas y se dirigió hacia la escalera, Miguel se acercó y me besó en la boca,
"disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció en dirección al cuarto de
estar.
Javier mientras subíamos por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas por el
estilo.
Efectivamente durante unas horas fuí un auténtico juguete en sus manos me follo
un par de veces y me dió por culo otras tantas en un derroche de energía que me
alucinó.
Nos quedamos dormidos.
(Capítulo 1: Mujer para dos...en principio)
Mi marido, Miguel no me había contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de
viaje. el se marchaba un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando
estábamos cenando me pregunto que me perecer a que mientras el estaba fuera para
que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.
Yo le dije que no hacía falta puesto que yo trabajo por la mañana y durante la
semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid donde vivimos los fines
de semana no era necesario que nadie me acompañara pero el insistió así que le
dije que bueno.
Entonces me dijo que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses
que el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría en cuanto yo
necesitara.
Yo me quede un poco perpleja pues en mi época de soltera si simultanee de vez en
cuando varias camas al mismo tiempo pero desde que me case nunca lo había hecho.
Así mismo me indicó que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme en
las faenas de la casa y a nivel personal.
Esa noche hicimos el amor como nunca y Miguel me trato de varias formas con
cariño con rudeza como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta,
lo cual me dio que pensar.
Al día siguiente habíamos quedado con este amigo suyo, luego supe que contactado
a través de una revista de esas de contactos, llamado Javier.
Cuando se presentó en casa me sentí como muy conturbada puesto que no paraba de
observarme de arriba a abajo.
Se mostró muy cariñoso desde el principio.
Era apuesto y atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca
de mi vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel.
Estábamos comiendo en la casa de madrid pues mi marido había trabajado ese
sábado por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos a la casa
de la sierra.
Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo que nos pusiéramos los dos atrás
pues así podríamos hablar y conocernos mejor durante el camino.
(Miguel): yo le había dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer
algún acercamiento de tipo físico.
(Ana) y la verdad es que me sentí incómoda sentada en la parte trasera del coche
que conducía mi marido con un hombre joven y atractivo que acababan de
presentarme y que sin duda parecía muy interesado por mi además pensaba que
durante los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas al día« para
entonces Miguel tampoco me había dicho que serían dos hombres los que se
alternarían en "cuidarme".
En el recorrido hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trató
de cogerme las manos en dos ocasiones y se sentí muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de invitados a
Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche.
Cuando llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió que esperaba verse
correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome que él entendía mi
situación.
Le dejé instalándose y me reuní con Miguel en el salón.
Nos pusimos unas copas mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual me
dejo atónita.
(Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes empezaran a conocerse mas
íntimamente mejor que era importante que lo hicieran antes de marcharme yo por
si la cosa no funcionaba.
(Alicia) ¿y como no iba a funcionar? si Javier estaba buenísimo! era cariñoso y
agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda.
Al cabo de unos segundos apareció él en el salón recién duchado con una camiseta
ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante volumen en su
entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón me refiero, dejaban ver unos
poderosos y musculosos muslos.
Antes de seguir diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que en
ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.
Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme a tono y dejar a los
dos hombres a solas.
(Miguel) Javier me dijo que estaba encantado y que mi mujer estaba mucho mas
buena que en la foto que le había enseñado y que estaba deseando acostarse con
ella a lo que le indique que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda
aquella noche con ella.
Esto le iluminó los ojos aun mas cuando apareció Ana en el salón vistiendo un
sort negro muy ajustado sin duda no llevaba bragas y una blusa de encaje negro
semitransparente que marcaba sus redondeados y bien formados pechos apenas
cubiertos por un sujetador tipo balconette.
(Alicia) Me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón. Miguel sonrió y
me guiñó un ojo y ví como Javier me desnudaba literalmente con la mirada.
"Bueno" les dije "que os parece si jugamos un rato a algo antes de tomar un café
y luego salimos a dar una vuelta por el campo?".
Los dos parecían estar dispuestos a complacerme en todo así que jugamos un rato
a las cartas donde por supuesto gané yo pues Javier bastante tenía con jugar a
poseerme mentalmente, y Miguel con observar las reacciones de este.
Tras el café hablamos de muchas cosas y llegó la hora de salir a dar una vuelta.
Justo antes de hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas
cómodo por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón.
Nada mas marcharse Miguel, Javier se me acercó y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice la estrecha
en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo de conocernos mas íntimamente
cuando se marchara Miguel a lo cual me contestó que no sabía si podría esperar.
Seguimos charlando mientras cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de
Miguel que parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como si
tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos.
Salimos los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el hombro
mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distanció un poco pero,
recorridos unos metros se acercó y disimuladamente comenzó a acariciarme el
muslo izquierdo y la nalga de ese lado.
Me sentía halagada y en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a
hacerme el amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mí un perfecto desconocido hasta hacía apenas una horas y que me
estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo que
quisieran muchas mujeres.
Regresamos a la casa y dije de ir a preparar la cena lo cual significó una buena
excusa para que ellos dos volvieran a quedarse a solas.
Javier subió a ponerse algo y entonces le dije a Miguel las caricias que él me
había hecho a lo cual mi marido contestó que se había dado cuenta y le parecía
perfecto.
Volvió Javier y yo me marche a la cocina.
(Miguel) hablamos Javier y yo de cosas relacionadas con aquella situación y le
indique que durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. luego dije que se
pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho a resolver unos asuntos
antes de marcharme.
(Alicia) No se lo que hablarían los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que
yo no estuve en el salón pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el
pretexto de ayudarme a algo.
Le dije que no hacía falta y tras hablar de diversos temas estaba yo frente al
horno cuando le noté detrás de mí.
Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando noté sus dos poderosas manos que
agarraron con fuerza primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos,
mis pechos que de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados y que
desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.
Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba que yo
bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto de defensa.
Traté de volverme pero él empujándome suavemente sobre el fogón lo impidió
mientras me murmuraba al oído:
"Voy a poseerte aquí y ahora...", decía mientras trataba de quitarme la blusa
con habilidad, " y te pienso follar en este mismo instante".
"Por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame que puede venir Miguel"
"Y qué", respondí vehemente," así verá como te follo y lo bien que lo hago..."
Hice unos iniciales intentos de zafarme pero tampoco estaba por la labor de
perder aquella sensación: follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un
decir y con mi marido a tan solo unos metros de allí. además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer mi culo
brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con sus rodillas,
separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza, haciéndome sentir entre
las nalgas, un enorme bulto que luchaba por salir de su opresión.
Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras me empujaba contra el fogón y
apretaba mis tetas con una sola mano, ya introducida en mi blusa, fue bajándose
la cremallera del chandal que se había puesto bajo el cual, según comprobé
después, llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió una enorme verga
que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short y me lo bajaba hasta
los pies, busco ávidamente los orificios de mi cuerpo.
Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio de mi culo
llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos muslos y enredada en el
vello de mi pubis aquel vástago de placer, de pronto su ya durísima polla volvió
atrás y empezó a horadar mi pequeño esfínter anal.
Traté de protestar pero él me tapó la boca con una mano mientras con la otra me
hacía separar las piernas mientras me decía al oído:
"Escucha bonita, primero te daré por el culo... te han enculado alguna vez?", me
preguntó, a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca con su
mano, traté de contestarle que mi marido un par de veces... algo que quizá no
comprendió, puesto que me contesto:
"Pues ahora sabrás lo que es bueno..." dijo mientras parte de su duro miembro se
introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en los próximos
meses..." me dijo al oído mientras iba horadando como un autentico barreno mi
virginal trasero, "al menos una vez al día te encularé... hasta dejarte tu lindo
culito preparado para admitir cualquier tamaño de polla..."
"Primero quiero entrarte por detrás" me decía mientras seguía envistiéndome con
fuerza y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metertela por el coño merecerá otro momento y otra preparación."
Lo que sin duda no sabía era, que efectivamente iba a preparar una excelente
culera, puesto que no sería el único en utilizar mi vía trasera.
Mientras tanto y con un fuerte dolor por mi parte su enorme y dura polla fue
abriéndose paso a través de mi culo y conforme los envites se hacían más
rítmicos y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra.
Cuando estaba a punto de llegar me inclinó aún más sobre el fogón, aplastando
mis ya desnudos pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón me alojó
sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que noté golpear entre mis muslos, en
mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con la enorme descarga de aquella
poderosa manguera.
Mientras tanto como sabría después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de
la cocina a mi primera sodomización postmatrimonial.
(Miguel) Era una imagen sorprendente y al tiempo excitante, ver a aquel hombre
inclinado sobre la espalda de mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando,
con un rítmico golpe de riñones adelante y atrás, que hacía pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente una y
otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón y casi desnuda,
ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora y lasciva retaguardia
a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos ni contemplaciones,
penetrándola salvajemente.
Yo no sabía que la estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier.
Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y disfrute, abandoné la
cocina y me dirigí al salón donde me serví una copa.
Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas lúdicas imágenes, que recomiendo a
aquellos maridos que quieran sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un
whisky, cuando apareció Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos.
Se sentó frente a mi y me dijo: "Acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer
en la cocina."
Se me quedó mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste:
"¡Ah la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo perro".
A lo que el me respondió:
"No, eso será mas tarde."
Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante y sensacional que
había sido.
Unos minutos después entró mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia.
Momento en el que Javier se levantó y haciéndole un gesto de complicidad salió
del salón con el pretexto de ir al servicio.
(Alicia) Tras la experiencia vivida en la cocina Javier se marchó sin decirme nada
ni un gesto... nada, con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a
la espera de que otro perro se me chingara por detrás.
Tardé unos minutos en reaccionar. después me recompuse y traté de seguir
haciendo la cena pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante
sensación que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo.
Decidí volver al salón y proponer salir fuera a cenar.
Cuando entré en el salón los dos hablaban animádamente imagino que de mí, y se
quedaron en silencio al verme entrar.
Javier me miró con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando de
adivinar mis sensaciones. yo no sabía que estaba al corriente de lo ocurrido en
la cocina.
Entonces se levantó y salió.
Yo fui incapaz de decirle nada a mi marido, lo cual imagino sería parte del
juego que estábamos empezando a practicar. además tampoco tuve mucho tiempo pues
Javier volvió a entrar y se sentó displicente en el sillón.
Me senté en el brazo del sillón justo al lado de Javier y les sugerí el salir a
cenar al pueblo a lo que los dos accedieron.
"Bien voy a vestirme" les dije levantándome y notando como fugazmente Javier me
manoseaba el muslo hasta la nalga.
Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente.
(Miguel) Fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. para la ocasión a Javier
le dejé un smokin ya que aun no se había traído ropa suficiente y yo me puse
también de etiqueta.
Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado bajo el
cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su correspondiente liguero
con medias también negras. estaba preciosa.
En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier se
colocaba justo en el asiento trasero tras el de Alicia.
(Ana) Ya durante el corto trayecto de ida Javier no dejó de meterme mano por los
muslos y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo a
la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.
Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos la atención por
nuestro atuendo de fiesta y más de uno rumoreaba debido a las atenciones que me
prestaban Miguel y Javier sobre nuestra relación lo cual me puso muy cachonda y
a ellos les llenó de orgullo.
Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos pero
sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa en cuanto
podían.
Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió ir a tomar una copa a un local de
un pueblo cercano a unos 40 kilómetros ofreciéndose a conducir a lo que Miguel
se negó argumentando que no le gustaba dejar a nadie el coche.
Bromeó:" Ni el coche, ni la pluma... ni la mujer... " dudó un instante, nos miró
y sonrió..." con lo último no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..."
Al salir del restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos
me enlazaron por la cintura mientras yo hacía lo propio.
Cuando llegamos al coche Miguel me indicó que me sentara detrás con Javier con
lo cual imaginé que en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder.
Al principio hablamos de coches de velocidad y otras cosas. en un momento
determinado Miguel se colocó en el carril de la izquierda de la autopista y
comenzó a acelerar a fondo casi en ese mismo instante noté la mano de Javier
deslizándose por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris que tras
apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear.
Casi simultúneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó a besar en
el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta mi boca.
Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente impreterrita de
Miguel mientras rodábamos a 130 o más kilómetros por hora.
En pocos minutos la cosa se desató.
Javier estaba bajando la cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo
propio con la de su pantalón.
Me bajó el vestido hasta quitármelo del todo dejándome en ropa interior y
después el se desprendió del pantalón y los calzoncillos.
Me reclino sobre el asiento hacia atrás y comenzó a acariciarme los pechos a
través del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó a chupar
desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba ya sin consideración mi
otra teta mientras subiendo por mi cuello besaba mi barbilla y mi boca.
Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano en el coche de mi marido mientras
el conducía como si tal cosa a 160 por la autopista.
La sensación era de frenesí.
De pronto Javier colocó una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue
inclinando hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se
alzaba dura y fuerte.
Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago de carne y músculo, que me
llenó la boca hasta la garganta.
(Miguel) A juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían estar
pasando de miedo. yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero en la
obscuridad no ve a nada. era una sensación difícil de describir: pisando el
acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba tirando a mi mujer en el
asiento de atrás.
(Alicia) Tras unos momentos en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca
dentro de mi boca Javier me retiró suavemente la cabeza de sus cojones y me
sentó encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodó de la forma
adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo que me perforo el
coño de abajo arriba como un ariete mientras una corriente eléctrica recorría
las paredes de mi vagina y el placer me hacía perder la visión.
Al principio lentamente luego con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia
arriba y hacia abajo mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres o
cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo le gritaba que
era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba jodiendo de maravilla.
(Miguel): De pronto un grito de placer de Ana me sobresaltó casi inmediatamente
empezó a gemir como una loca mientras Javier la llamaba puta, zorra miré por el
retrovisor y vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que
Javier se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo...
Ella le gritaba también y le pedía que la jodiera más y más.
Se corrieron varias veces hasta que escuché como Javier gemía de puro éxtasis
quizá corriéndose también de forma bestial.
Nos acercábamos ya al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué que
volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver a follar.
(Alicia): Tras unos minutos magníficos Javier también se corrió y cuando estábamos
intentándolo de nuevo Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indicó que
estábamos a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos tiempo de
follar mas adelante.
Al bajar del coche me quedé alucinada cuando al salir del mismo Miguel, mi
marido, apareció con una gorra puesta tipo chofer y comenzó a llamarnos "los
señores primero me sorprendí luego me hizo gracia y Javier se quedó unos
segundos parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió la broma
diciéndole: "Gracias Miguel estaremos unos minutos dentro tomando unas copas, y
morreandonos un poco, espérenos aquí",
"Claro señor", contestó mi marido y se quedo apoyado en el coche.
El portero del local no nos perdía de vista y miraba con avidez mi escotado
vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y de mí.
Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente en la boca
me llevó casi en voladas al interior del local.
Era una especie de club de carretera, de esos de putas, a media luz aunque muy
elegantemente puesto.
El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,¿la mesa de siempre?" a lo que Javier contesto que si.
Nos llevó hacia un rincón bastante obscuro del local donde pocos segundos
después un camarero trajo una botella de champan.
Poco después ví como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba en el local y
se colocaba en una mesa detrás de nosotros.
"Así que la mesa de siempre?, le solté a Javier mientras nos sentábamos, "con
quien vienes tu aquí habitualmente?"
"Con putas como tu, zorruna!", me contestó mientras se disponía a gozar de mi.
Pero...",intenté protestar.."el metre me tomara por una furcia y...".."
Acaso no lo eres?", me dijo mirándome con picardía...
"Esta bien," reconocí sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que
el camarero próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", le increpe a
Javier que rió divertido.
Distrajo mi atención la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi
entrepierna que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas.
En pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba mi
coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías hasta su polla atrapada
en el pantalón y me susurraba al oído que se la sacara.
Le miré sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Miré a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía no permitía hacerse
idea de lo que estaba ocurriendo en las otras mesas así que le baje la
cremallera y saqué su nuevamente erguido instrumento.
El seguía susurrandome al oído, lindezas como ¡puta te la voy a meter aquí
mismo!, zorra mamámela bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien
mientras yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó a
convulsionarse y un salado liquido tibio inundó mi boca.
A punto de atragantarme el me decía: ¡Trágate mi leche!...¡trágatela toda!...
¡no desperdicies ni una gota!...
Yo la verdad es que nunca me había tragado el líquido seminal pues cuando se la
chupo a Miguel o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía. pero
no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella calida
y pastosa leche me supo divina y me tragué hasta la última gota.
Después el me masturbó varias veces haciéndome llegar tres o cuatro veces, tras
lo cual y después de tomar unas copas de champan salimos del local.
No se cuando salió Miguel del club, lo que se es que cuando llegamos al coche
estaba con su gorra puesta diligente. abrió la puerta trasera y antes de hacerme
pasar me cogió por la cintura y me plantó un beso retorcido que sorprendió no
sólo a Javier sino al portero del club que se quedo alucinado.
Se metió dentro del coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a
Javier mientras le gritaba: ¡ahora conduce u.d.« señor, pues a esta zorrona me
la voy a tirar yo!...
El portero del club no daba crédito a sus oídos y a sus ojos cuando Javier se
puso al volante y arrancamos en dirección a casa a toda velocidad.
Por supuesto que en el trayecto de vuelta Miguel me folló como nunca dándose el
caso de que jamás lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...¡dos veces!...
Sin duda para mi aquel fin de semana sería inolvidable.
Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos el sobre que nos
había prometido.
Al abrirlo me di cuenta de que los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso
sexual, algo novedoso para mí, pero la experiencia por lo vivido en las últimas
horas, prometía ser excitante por lo cual no me importaba, más bien lo
contrario: estaba abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran.
En el papel Miguel me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada
momento y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de la
casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente quisiera follarme o
encularme no solo debía dejarme hacer sino que debía darles el máximo placer
posible además de disfrutar al máximo.
De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora o ama de llaves como el
decía yo pasaría a ser la criada de la casa y por lo tanto debía obediencia
absoluta, pasara lo que pasara.
Dicho esto Miguel me ordenó desnudarme totalmente en medio del salón en
presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me ruborizó y me hizo
sentirme avergonzada.
"Aquí te la entrego para que la goces y la disfrutes sin límite, hazla gozar
pero también sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante",
y dirigiéndose a mi me dijo" y tú sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre a hacerle
gozar a el y a quien el te ofrezca".
Después le dijo a Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio.
Este no lo dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levantó en
volandas y se dirigió hacia la escalera, Miguel se acercó y me besó en la boca,
"disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció en dirección al cuarto de
estar.
Javier mientras subíamos por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas por el
estilo.
Efectivamente durante unas horas fuí un auténtico juguete en sus manos me follo
un par de veces y me dió por culo otras tantas en un derroche de energía que me
alucinó.
Nos quedamos dormidos.
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