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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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miércoles, 24 de agosto de 2011

Summer Sex Week 2011 (XIII)

Mientras John se ha ido a pasear a la playa donde tiene un encuentro especial. Delilah 


 
While John will have gone for a walk to the beach where he has a special encounter. Delilah


lunes, 25 de julio de 2011

Summer Sex Week 2011 (I)

Dia 1:


John y Marie Ann conocen a un policia austriaco de vacaciones, Malcolm, en la playa nudista a la que John ha llevado a Marie Ann este verano.

Marie Ann se impresiona por el apuesto hombre y surge la atraccion mutua.

John participa al principio, pero despues deja a Marie Ann gozar a solas con su primer hombre del verano.
 
 
 
Day 1:


John and Marie Ann knows an Austrian policeman of vacations, Malcolm, in the beach nudist to which John has taken Marie Ann this summer.

Marie Ann is impressed by the comely man and the mutual attraction arises.

John participates at the beginning, but later he leaves Marie Ann to enjoy to alone with his first man of the summer.

martes, 14 de junio de 2011

El regreso (I) The return

La historia (1)




En el año 1998, Marie Ann conoció a Carlos tras presentárselo su marido John, que lo había conocido por temas de trabajo.

El se encapricho de ella, y se propuso conquistarla, sabiendo que John no tendría inconveniente en dejársela.

Para ello la invito una noche a cenar, y le propuso mantener una relación, a lo que Marie Ann se negó, pero el germen ya estaba sembrado.

Una serie de mensajes de móvil, algún correo, citas literarias, alguna rosa y 15 días después una nueva cena.

Y tras esa cena... ¡por fin!..la cama.

A sus 40 años, y a pesar de su múltiples aventuras anteriores, y después de sus dos embarazos, en los siguientes cinco años, iba a tener más sexo fuera de casa, sobre todo, más que en casa, y más que en sus 14 años de casada.



Al principio Carlos viajaba desde su ciudad casi todas las semanas por trabajo y los dos o tres días que estaba en la ciudad, follaba a discreción y sin limite a Marie Ann, que no tenía tiempo de satisfacer a su marido ante la caña que Carlos le daba.

A sus 25 años Carlos poseía juventud, sexualidad a tope, aguante, resistencia... todo lo que un semental puede dar y una mujer madura puede querer.

El siempre había estado orgulloso de su capacidad y resistencia, podía echarle a Marie Ann hasta cinco polvos, incluso alguna noche seis, casi seguidos en apenas 4 horas, por lo que ella también fue cogiendo esa resistencia y su cualidad de multiorgásmica, la hacían la pareja ideal de sexo para Carlos.

Fueron dos años de sexo en los hoteles donde él se hospedaba, le gustaba cambiar de hotel, y algunos recepcionistas conocían su historia con esa mujer casada.

Con el traslado a la ciudad de Marie Ann, al tercer año, el sexo entre ambos se convirtió de lunes a viernes en algo diario, con lo que su marido John casi no podía disfrutarla, y la capacidad sexual de Marie Ann, promovida y entrenada por Carlos pronto les hizo necesitar terceros que pudieran añadir excitación, pero con sus mismas cualidades de resistencia y multiplicidad, algo a lo que John no llegaba ni de lejos.



Los tres años siguientes por tanto hasta el 2002 fueron de sexo delirante de ambos, con alguna participación esporádica de John, pero con muchos otros hombres invitados a disfrutar de Marie Ann y su capacidad de encajar sexo sin límites...

Fueron cinco años espectaculares, que esta noche Carlos trataba de recuperar, al menos en intensidad en su corta vista por trabajo a la ciudad, aunque si al entrevista laboral del día siguiente cuajaba, quizá muy pronto volvería a tener el magnífico cuerpo de Marie Ann, a pesar de sus 50 años, a su entera disposición.

lunes, 30 de mayo de 2011

domingo, 24 de abril de 2011

Happy Birthday Darling (I)

Una larga fiesta de cumpleaños.


John quería celebrar los 30 años de relaciones extramaritales, y el 50 cumpleaños, de su mujer y para ello le preparo una fiesta, a la que invito a algunos amigos y los antiguos amantes de ella.

En un yate por el Mediterráneo, casi 72 horas de placer para ella… y para él viéndola disfrutar como nunca.

Un largo fin de semana a bordo del Yate "Delight" de Marie Ann y sus amantes, concentrados por su comprensivo marido John.

Un vestido de fiesta recordando su juventud, un "interior" mucho mas escitante, para adornar un cuerpo, que desnudo, a sus 50 años no tiene nada que envidiar a 30 años antes.
 
Un baile en la cubierta del Yate, mientras se prepara una cálida visita y presentación.

A long birthday party.


John wanted to take place the 30 years of relationships outside of the marriage, and the 50 birthday, of his wife and for he get ready her a party, to which he invite some friends and the old lovers of her.

In a yacht for the Mediterranean, almost 72 hours of pleasure for her… and for him seeing it enjoy never.

A long weekend on board of the Yacht Delight of Marie Ann and her lovers, concentrated by her understanding husband John.

A party dress remembering her youth, a " interior " a lot but exciting, to adorn a body that undress, to its 50 years doesn't have anything to envy before to 30 years.
 
A dance in the covered with the Yacht, while it gets ready a warm visit and presentation. 

sábado, 9 de abril de 2011

Memorias de una esposa infiel (Dreams), 1976, Julio

Ya lo expuse brevemente con Luis mi primer novio, pero creo que el resto han dejado alguna huella y para cada uno tengo un recuerdo y un deseo de cómo me hubiera gustado que me follaran.


Mi segundo sueño es para Julio, a pesar de su prepotencia, me hubiera gustado que me hubiera forzado y poseído con dominación.

Lo he soñado así.

 
 
I already exposed shortly it with Luis my first boyfriend, but I believe that the rest has left some print and it stops each one I have a memory and a desire of how I had liked that fucked me.


My second dream is for Julio, in spite of his prepotency, I had liked that he had forced me and possessed with dominance.

I have dreamt this way him.

martes, 5 de abril de 2011

Memorias de una esposa infiel (IV-III) 1977, Eduardo, Mis tardes con él.

Mis tardes con Eduardo al volver yo de la universidad




es cierto que siempre he tenido un gran poder de persuasion, pero aún hoy me asombro de haber logrado mantenerme virgen hasta el matrimonio, con la cantidad de hombres que disfrutaron mi cuerpo antes de casarme.

quiza mis habilidades bucales suplieron sus deseos de violarme.

 
 
My afternoons with Eduardo when I returning of the university




it is certain that I have always had a great power of persuasion, but today I am still surprised of having been able to stay virgin until the marriage, with the quantity of men that they enjoyed my body before marrying.



my buccal abilities maybe replaced their desires to fuck me.

lunes, 29 de marzo de 2010

DE FIEL CASADA A... (VII-II)

(Capítulo VII: Paseando al perro, segunda parte)


________________________________________

Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se dio por terminada la reunión.

Al terminar el director me dijo que le acompañara a su despacho, cosa que hice.

Me cedió el paso y tras decir a la secretaria que me miraba con cara de envidia, que no le molestara nadie, cerró la puerta tras nosotros.

Me indico un como tresillo para sentarme:

"Póngase cómoda... quiere beber algo?"

"No gracias" contesté mientras me sentaba displicente y observaba como la mirada de mi jefe iba de mis piernas a mis pechos y viceversa.

"Vera…" comenzó, "en esta empresa estamos muy contentas con su trabajo.

"En menos de un mes ha logrado Ud. El mismo número de cuentas que el resto de ejecutivos juntos, y la verdad es que estamos sorprendidos. No me negara que esto puede provocar algunas envidias dentro del departamento, por lo cual, manteniéndola su sueldo evolutivo, y sus comisiones en función de las ventas que se hagan desde este momento, quiero proponerla jefe de ejecutivos y subdirectora de zona, en estrecha colaboración conmigo y con don Manuel Valiente, que será su inmediato superior después de mi...que me contesta?"

Me quede alucinada pues no sabía a donde quería llegar, pero el reto, metida en mis otras historias me gustaba. Seguro que ya no podría llevarme tantos clientes a la cama, pero podría ser interesante ascender..."tengo que pensarlo", le conteste.

"Por supuesto...por supuesto...", me respondió sentándose junto a mí en el sofá, por lo cual mi escotada, y ahora por la postura, ahuecada blusa le permitía una "bonita" panorámica de mi pecho derecho.

"Quiero que sepa que han llegado hasta mi rumores de que su trabajo no sigue unas líneas tan ortodoxas como las que ha expuesto hoy en la reunión, pero mientras no impliquen a la empresa directamente y tengan ese nivel de contratación, no me importa saber sus tácticas de venta."

Que cabrón, pensaba yo para mí, no quiere saber si me acuesto o no con los clientes, pero quiere que lo siga haciendo.

"En su nuevo cargo tendrá Ud. acceso a personajes muy importantes e influyentes, por ello le advierto de la discreción, y tacto que deberá mantener en sus relaciones...", dudo un momento mientras miraba con más interés mis pechos,"...profesionales, y por tanto pensar en su propia imagen y la de la empresa."

"Ya lo creo don José", conteste, "no se preocupe que si acepto seré consciente de ello."

"Quiere Ud. decirme algo o hacerme alguna pregunta", me respondió.

"No don José", le conteste.

"Bien, pues entonces voy a pasar a explicarle un delicado asunto", y mientras me decía esto se revolvió inquieto en el sillón.

Ya esta!, pensé yo, quiere acostarse conmigo...

"Ud. dirá don José", le alenté.

"Hay una importante empresa de cosméticos, cuya cuenta seria de gran nombre y reputación para esta empresa.", y me miro detenidamente, "y hemos pensado que quizá debido a sus brillantes logros, deberíamos dejársela a Ud. con el fin de captarnos dicha cuenta"., volvió a hacer una pausa, mientras yo me preguntaba dónde estaba el truco, "pero sucede que hemos comprobado que todas sus nuevas cuentas de un mes a esta parte, son de empresas dirigidas por hombres...

"Y bien..." le interrumpí.

"Que esta cuenta que quiero que nos consiga es de una empresa dirigida por una mujer...me entiende?", y me miro de forma picara.

¡Acabáramos!...esa era la trampa, si no podía sacar esa cuenta, por no poder usar mis encantos, seguro que caería en desgracia y adiós subdirección...pero este tipo no me conoce a mi cuando me pongo persuasiva sean hombres o mujeres..."bueno don José, eso no será ningún problema...Ud. míreme"...

El pobre se puso colorado...

"que ve?", le inquirí inclinándome hacia el...seguro que ahora veía mis dos pechos y quizá hasta el tanga a través del escote de mi blusa...insistí, "que ve!"...

Respiro confundido..."...pues no se a que se refiere..."

"Pues que soy una mujer moderna, que usa cosméticos y vive al día, por tanto sé muy bien cómo abordar a esa señora...Ud. no se preocupe, déjelo de mi cuenta, y pronto la contaremos entre nuestros clientes...algo más?..."

Ante esta última pregunta dio un respingo...y advertí que si pudiera me pediría a gritos que me desnudara allí mismo, pero se controlo..."...bueno, pues...nada más, que tenga suerte y cuando se decida por la otra proposición que le he hecho, me da Ud. una respuesta..."

"...que proposición, don José..?", le dije maliciosamente mientras me ponía en pie, inclinándome ante él, con lo cual esta vez seguro que a través de mi escote vio hasta la punta de mis zapatos...

"...mujer como es Ud.,... la de la subdirección, evidentemente..."

"evidentemente", respondí yo sonriendo.

"Bien señorita...", me dijo levantándose también, "...espero pronto tenerla directamente bajo mis órdenes...", se paro al darse cuenta del sentido doble de la frase,"...profesionales...", añadió rápidamente, estrechándome la mano mientras su vista se perdía en mi escote.

"...estaré encantada de poderle satisfacer plenamente...", le respondí burlonamente.

Se dio cuenta y se revolvió incómodo..."que tenga un buen día", me despidió sin más quizá para no verse pillado en el divertido juego de palabras al que le estaba llevando...

"Yo siempre lo tengo...", apostille y salí del despacho.

Decidí tomarme el día libre, hasta las siete en que debía cumplir mis obligaciones de "perrita guardiana".

Estuve de compras y luego me fui a un restaurante de la plaza mayor.

El día era espléndido y decidí hacerme pasar por turista.

Tras chapurrearle en un fingido castellano al joven camarero que quería comer algo típico, me trajo una ración de jamón, una botella de vino y una tortilla de patatas.

Mientras me servía sonreía y pensando que no le entendía, se asomaba a mi escote mascullando burradas. "vaya par de tetas!...pero hija como puedes andar por ahí sin que alguien te tumbe...!, o seguro que ya te han tumbado unos cuantos...!

"Gustoso te arreglaba yo el cuerpo...y habrá que verla entera en pelotas...para que luego digan...si es que estas tías se merecen que las follen constantemente...mira por donde voy a tener que ir a pelármela al servicio...con lo a gusto que se la metería ahora mismo hasta los cojones!..."

Tras pagar divertida y escuchar algunas burradas más a lo largo de la comida, decidí pasar por mi piso de Madrid, para recoger el correo, y ver como estaba todo.

Al llegar me encontré a unos albañiles que estaban trabajando en otro piso, al lado del mío.

Subí con ellos en el ascensor y el olor de sudor y tabaco de aquellos hombres, que diré de paso que no cumplían ya los cuarenta, me excito muchísimo, pero no podía insinuarme, pues bastante tendría con mi turno de guardias y mi ronda canina.

Llegue y me quite el vestido, tumbándome sobre un sillón aun cubierto de sábanas, mientras repasaba el abundante correo que se había amontonado, y tras prepararme un baño.

Vi un sobre dirigido a mi marido sin más señas ni remite, escrito a mano, sin duda por una mujer, pero no estaba para celos así que no lo abrí y lo puse en una bandeja con muchos más para cuando regresara dentro de unos días mi marido.

De pronto sonó el timbre de la puerta.

"quien será ?", pensé, mientras me ponía una toalla por encima de mi desnudo cuerpo.

Mire por la mirilla y vi a los dos albañiles con los que había subido en el ascensor, me quede sorprendida.

Abrí expectante.

"Buenas tardes, que desean?", pregunte mientras observaba sus caras de sorpresa.

"Vera señorita, es que estamos aquí al lado trabajando y se nos ha caído una herramienta en su terraza..."se quedaron dudando un momento, "podemos pasar a buscarla?".

Les mire divertida, "por supuesto!", y les franquee el paso, mientras sujetaba mi toalla de forma que pudieran verse parte de mis morenas carnes.

Cerré la puerta y les vi titubear en el hall.

"Esperen yo paso delante y les enseño… " he hice una maliciosa pausa…" …el camino", les dije mientras pasaba delante de ellos con lo cual la toalla que me cubría por delante apenas lo hacía por detrás y así aquellos hombres podían disfrutar de una buena vista de mi desnudo culito.

Me volví de pronto y les sorprendí absortos en mis redondeces, "en que terraza ha caído?"

Se vieron sorprendidos..."pues no sé", dijo uno de ellos, "cuantas terrazas tiene?", pregunto el otro ambos sin mirar más arriba de mi cuello.

"Veamos", respondí yo divertida, "empezaremos por el dormitorio", dije mientras ellos me seguían.

Entramos en el, y aun sobre la cama mi vestido y mi ropa interior, de la que no perdieron detalle.

Se asomaron a la terraza.

"No aquí no está", dijo uno de ellos.

Después fuimos al salón y allí estaba lo que buscaban, aunque sin duda lo que ellos buscaban era verme desnuda.

"Bien... es todo lo que querían?", les pregunte en tono pícaro.

"Si...si..., muchas gracias señorita y perdone las molestias"

Nos dirigimos hacia la puerta yo delante de ellos, y tras abrirles y ya a punto de cerrar, deje caer la toalla, con lo cual durante unos segundos pudieron verme desnuda antes de darles con la puerta en las narices.

Mire por la mirilla y les vi discutir:

"!seguro que quería marcha...!, decía el más joven de los dos, de unos cuarenta y pico.

"Tu siempre estas salido..., y si nos metemos en un lío?", le contestaba el otro.

"Bueno al menos tuvo el detalle de quitarse la toalla...y como esta de buena!...y que culito...", respondió el primero.

Se perdieron por el pasillo, y yo decidí tumbarme un rato.

Y me quede dormida...

Continuará...

sábado, 20 de marzo de 2010

AL SALIR DEL CURRO

Al salir del "curro" (25-09-2001)



Hacia meses que no veía a Fidel, aunque si habíamos hablado por teléfono, ya que trabajamos en el mismo proyecto.

Por eso esta tarde cuando me llamó para comentar unos temas del trabajo no me sorprendió.

Tenía previsto marcharme pronto a casa, pues tras la noche del viernes con mi marido y con Ralf y el sábado que tuvimos amigos a cenar y estuvimos de cháchara hasta las tantas, tenia sueño y ganas de acostarme pronto.

Cuando estabamos terminando de hablar me pregunto que si estaba aún en el despacho, ya que trabajamos en edificios diferentes a pesar de ser la misma empresa, a lo que le dije que sí y entonces me dijo de pasar a buscarme y tomarnos una copa juntos.

Acepté y media hora despues me esperaba en la puerta del trabajo con su coche.

"Donde vamos" me preguntó, "No sé " respondí.

El caso es que enfiló hacia mi casa, y ya próximos a llegar nos detuvimos en un bar en la castellana.

Entramos y yo me tomé una tónica y el una cerveza, hablamos de cosas del trabajo y pasado un rato me tomo las manos y me dijo cuanto se acordaba de nuestras dos aventuras, la del restaurante, que dijo no le importaría repetir allí mismo, y sobre todo el congreso en León.

Yo le dije que lo dejara y que no me tentara, medio en broma medio en serio, pero en unos segundos se acercó y nos besamos con cierta pasión.

"Ves como lo estas desando" me dijo sonriendo.

"Déjalo Fidel, una debilidad la tiene cualquiera.." dije tratando de soltarme las manos. "Anda llévame a casa..." le dije.

Ya en el coche volvió a pedirme un beso y se lo dí, pero corto y suave, mientras me ponía una mano en la rodilla.

Llevaba yo un traje de chaqueta marrón con una blusa azul celeste. La falda no es muy larga, suficiente par que al sentarme deje ver un poco mis muslos.

Le aparte la mano "Fidel, déjalo y llévame a casa..." le dije separándome de él.

Arrancó y no dejaba de decirme lo mucho que me deseaba, que quería volver a vivir algo conmigo, etc.

De pronto me miró de frente "Te voy a secuestrar..." me dijo, mientras enfilaba hacia la carretera de Barcelona.

"Que haces?" le pregunté, pero noté que ya había tomado la decisión en su rostro.

"Llévame a casa por favor... "le dije aunque sin mucho convencimiento

"No, te voy a llevar a un motel..." me dijo con decisión y mirando al frente sin inmutarse. "Por favor, llévame a casa..." volví a pedirle, pero su decisión era definitiva.

Llegamos a un motel que hay en la carretera de Barcelona, y mientras me dejaba dentro del coche, fue a pedir la llave de uno de los bungalows.

Yo me di cuenta entonces de que estaba deseando volver a disfrutar con él, pero por otro lado, despues de lo del viernes, me aprecia una traición... a Ralf el estar con él.

Volvió sin decir nada y tras poner el coche en marcha aparcamos en el parking del motel.

Bajo del coche y dando la vuelta me abrió la puerta. Estaba serio pero había un extraño brillo en sus ojos "Señora..." dijo ayudándome a salir del coche.

Llegamos al bungalow y tras abrir la puerta y encender la luz, me invitó a pasar.

Cerro la puerta detrás de mí y de inmediato note desde atrás sus manos posarse con dulce firmeza en mis tetas, mientras su cuerpo se pegaba a mi espalda "Es una locura..." le dije mientras besaba mi cuello y notaba su ya duro aparato contra mis nalgas.

Me empujo suavemente hacia la cama.

"No digas nada solo disfruta..." me dijo al oído mientras desabrochaba mi chaqueta y me la quitaba. Hice intención de volverme "No, quédate así..." me dijo mientras iba desgranando uno a uno los botones de mi blusa y con cada uno besaba mi cuello. La deslizó de mis hombros y aún de espaldas a él, buscó la cremallera de mi falda, la bajo y me la quitó.

Entonces me volvió suavemente hacia el y retirándome unos pasos hacia atrás me dijo "Estas deliciosa, francamente es difícil resistirse a no hacer el amor contigo cada vez que te veo..." avanzo y me abrazó con fuerza mientras nuestras bocas se devoraban buscando cada una ocupar la otra.

Me aparté un poco y mientras él seguía acariciando mis pechos y mis costados, le quité la chaqueta, la corbata y la camisa.

Luego me fui deslizando ante él, hasta quedar de rodillas y le quité el cinturón bajándole los pantalones.

Aquella polla que ya conocían todos mis agujeros trataba de salir de su cárcel de algodón. Baje sus calzoncillos y en un segundo su aparato estaba dentro de mi boca.

Me detuvo haciéndome sentar en el borde de la cama y ahora con el de pie ante mí, me indico que podía seguir mamando aquel vástago que cada vez crecía más.

En un momento determinado, me quitó el sujetador y acaricio con fruición mis tetas, luego me empujo suavemente sobre la cama y fue besando desde mi cuello, mis tetas, mi vientre, hasta llegar a mi coño en el que, tras retirara mis bragas, se detuvo comenzando a besarlo y chuparlo con fruición.

Mi calentura era tal que en breves momentos alcancé mi primer orgasmo, pero la sensación de que era tarde me hizo pedirle que me follara ya.

Fue subiendo otra vez deshaciendo el camino andado. Se incorporó dejándome anhelante y en unos segundos volvió con un preservativo. Volvió a inclinarse sobre mí y noté como su miembro iba conquistando mi sexo con suaves movimientos de entrada y salida.

Fue largo pero intenso, mientras besaba mi boca y sus manos magreaban mis pechos, yo apretaba sus nalgas hacia mí para que cada centímetro de su miembro penetrara en mi interior.

Al final con un fuerte empujón de riñones note que se corría dentro de mí mientras gemía en mi oído y yo llegaba a un nuevo orgasmo.

Nos quedamos así un rato. Luego me dijo "Gracias, ha sido maravilloso... me quedaría aquí contigo toda la noche, pero sé que tu no puedes por tu marido y tus hijos...". Se levantó y fue al baño.

Tras unos minutos le seguí y tras asearnos nos vestimos y salimos.

Yo le esperé en el coche mientras devolvía la llave.

En el camino de vuelta solo me acariciaba las piernas y el hombro y no dijo nada, pero existía una comunicación interna entre ambos. Me dejo en la puerta de casa, donde me despedí con un par d besos "de amistad" por aquello del que dirán.

"Mañana te llamare... por el trabajo y para oír esa maravillosa voz... " me dijo mientras cerraba yo la puerta del coche. Esperó hasta que entre en el portal y me volví para hacerle una señal con la mano. Arranco y se perdió en el tráfico.

Yo estaba flotando mientras subía en el ascensor.

Al llegar a casa le dije a mi marido que había estado con él y que despues de cenar se lo contaría con detalle.

Sabia que mi relato tendría consecuencias inmediatas, como a sí fue, pues despues de mi fiesta con Fidel, una nueva "fiesta" con mi marido me esperaba.

martes, 16 de febrero de 2010

SOY UNA PUTA (I)

PUTA: La que practica sexo por placer sin remunerar; PROSTITUTA: La que practica sexo a cambio de dinero.


Hola me llamo Alicia, tengo 44 años, y llevo casada desde hace 24 con un tío que al principio era muy cariñoso conmigo, pero el tiempo lo ha ido convirtiendo en un poco déspota, y lleva la casa como un cuartel.

Tengo 2 hijos uno de 25 años, y otro de 22, y yo trabajo como gerente en una multinacional de cosméticos.

Desde que empezó a pasar lo que os relataré a continuación, hace unos 8 meses, he tratado de justificarme, de buscar alguna forma de definir lo que llevo haciendo en esos meses y he llegado a la conclusión de que simplemente SOY UNA PUTA, que además lo hace gratis, casi siempre, pero a fin de cuentas una PUTA y además con suerte.

Hace unos ocho meses un compañero del trabajo del departamento de marketing me dijo que si quería asistir a un casting de unas modelos para una crema que íbamos a lanzar al mercado.

El casting debía ser en Barcelona, por lo cual nos desplazamos un fin de semana hasta allí y en céntrico hotel teníamos reservada una sala para dicho casting.

Me sorprendió que las modelos eran todas de treintaitantos par arriba... pero que treintaitantos¡¡¡¡

El casting consistía en una serie de fotos, las chicas ataviadas con una túnica blanca con bordes dorados, y luego unas tomas de vídeo, con el frasco de la crema junto a sus ojos o labios, para dar con la mujer adecuada a la imagen del producto.

Después de una serie de pruebas durante todo el sábado, nos reunimos por fin a cenar con el fotógrafo y el cámara que habían hecho las pruebas.

Durante la cena, note como el fotógrafo, un chaval de unos veintitantos años, no paraba de mirarme y comentar algo con el cámara.

Ya casi al final de la cena me dijo: "Mira Alicia, me vas a perdonar, pero te he estado observando todo el día y creo que la mujer que estamos buscando para el anuncio eres tú..."

Rafa mi compañero de marketing, se quedo sorprendido pero tras mirarme fijamente asintió con la cabeza, mientras el cámara hacia lo mismo.

"No puede ser Carles" le dije cortadisima, "buscamos una mujer de treintaitantos y yo tengo cuarenta y muchos..." dije ruborizada.

Se levanto y acercándose empezó a moverme con suavidad la cara hacia uno y otro lado... "Estoy convencido..." y sentándose continuó "Que os parece chicos...?, hemos visto a 15 o 20 chicas hoy y mañana nos esperan otras tantas, pero yo creo que tú eres la adecuada..."sonrió y mirándome fijamente sentenció " vamos a la sala y te haremos unas fotos y unas tomas y tras verlas tu misma decidirás..."

Me sentía halagada, pero al tiempo ruborizada, pues nunca imaginé que a mis años terminaría de modelo...

Estaba muy nerviosa, mientras me cambiaba tras el biombo y les escuchaba comentar mi fotogenia y preparar luces y focos...

Debía ponerme la túnica sin nada debajo, pues debían transparentarse ligeramente los senos y el pubis, por lo cual me sentía aún mas cortada.

Os diré que a pesar de mi edad no estoy mal, mido 1,75 y tengo unos pechos no muy grandes pero los suficiente para no pasar desapercibidos y un cuerpo que he cuidado con natación y aeróbic desde muy joven...

"Cuando estés lista sales..." oí a Carles rompiendo mis pensamientos...

"Ya estoy..." dije nerviosa y asustada... y salí del biombo.

Los tres hombres silbaron, en lo que supuse un intento de animarme, pero trate de ser lo más natural posible y obedecer las indicaciones de Carles.

Rafa me miraba con gran admiración, algo que no había notado yo anteriormente a esa noche, y tras casi una hora de fotos y tomas, Carles dio por terminada la sesión.

"Me voy a descansar..." les dije tratando de salir de allí lo antes posible...

"Muy bien Alis, que descanses" me dijeron casi a coro, "nosotros veremos las tomas y mañana a primera hora te las enseñaremos..."

Casi no pude dormir y a mitad de la noche me desperté con una sensación de excitación que me hizo buscar el relax en una automasturbación que me provocó un orgasmo increíble hasta el punto de lanzar unos gemidos, que después comprobé mi compañero Rafa, en la habitación de al lado había escuchado.

Cuando baje a desayunar allí estaban los tres.

"Descansaste bien...?" me preguntó Carles con un extraño brillo en los ojos.

"Si..." respondí.

"Bien desayuna y luego vamos a la habitación de Joan," que era el cámara, "para que veas las fotos y el vídeo... te vas a sorprender..." me dijo muy entusiasmado.

A duras penas pude desayunar y poco después estaba en la habitación de Joan con los tres visionando en un monitor las fotos y el vídeo... y la verdad es que me sorprendió lo que vi de mí.

Al principio me ruborizó pues la túnica trasparentaba bastante más de lo que imaginaba yo, y en las tomas de vídeo, me vi demasiado seductora, pero los chicos estaban pletóricos...

"Tu misma..." dijo Carles mirándome y poniéndome una mano en el hombro que me hizo estremecer.

"Bien... " apenas pude balbucir "pero debemos seguir las pruebas de hoy y será Madrid quien decida..." y volviéndome a Rafa le recordé " Sabes que mañana tenemos una reunión de staf para ver todas las pruebas... como lo haréis?"

"Mira para no forzar el tema y estando tan seguros, seleccionáremos las seis o siete mejores del fin de semana y las tuyas las dejaremos para las últimas sin decir nada antes... "y me volvió a mira con ese extraño brillo " y que ellos decidan..."

"De acuerdo..." contesté, "vamos al trabajo¡¡¡"

Durante el resto del día ellos se afanaron en sacar lo mejor de aquellas chicas y yo no paraba de darle vueltas al tema...

Seguro que a mi marido no le hacia gracia el asunto... y luego los directivos, cierto que llevaba casi 15 años en la empresa, y conocía a casi todos, pero de ahí a que ellos aprobaran mi salto... me parecía una locura, pero la sensación vivida mientras me hacían las tomas y el verme allí como una top model, me hizo pensar que que caray¡¡¡, no tenia nada que perder, aunque aquellas transparencias aún me daba un poco de rubor.

Durante todo el vuelo de vuelta a Madrid, note como me mimaban y me miraban los tres y me sentí como una princesa.

Al llegar a casa no le dije nada a mi marido, como casi siempre últimamente, e incluso cuando traté de ser un poco cariñosa con él, buscando que me follara esa noche, pues necesitaba sentir un hombre dentro de mí, no conseguí casi reacción, por lo cual decidí acostarme pronto para afrontar el lunes que podía ser decisivo en mi vida.

Mientras trataba de conciliar el sueño, pensé en todo lo sucedido el fin de semana, en como me miraban los tres hombres y sobre todo que al llegar a casa necesitaba que me follara un hombre y por primera vez en veintitantos años, me hubiera dado lo mismo que fuera o no mi marido.

Una frase asaltó mi mente antes de quedarme dormida: “Alicia vuelves a estar en el mercado… aprovechalo”.

lunes, 15 de febrero de 2010

LA ESPOSA DE MI EMPLEADO

LA ESPOSA PUTA DE MI EMPLEADO.


Todo comenzó cuando la empresa de la cual soy vicepresidente, en USA, decidió mandarme a unas jornadas de “confraternización” en España, en concreto en una urbanización de la sierra de Madrid.

Dicha confraternización consistía en compartir durante tres días, un fin de semana con los empleados de nivel intermedio y ejecutivos de la empresa en España y sus esposas o maridos, con el fin de conocer un poco más la vida de dichos empleados.

Nada más entrar en la sala de recepción del hotel me llamo la atención: no muy alta, rubia castaña, ojos verdes, cuerpo bien cuidado, seguro que con gimnasio, piernas fuertes aunque no muy atractivas y un algo especial, sensual y sexual, que emanaba en cada movimiento.

Vestía un traje morado con ribetes blancos con escote lateral, falda corta sobre la rodilla y medias blancas muy tenues, con unos zapatos plateados de tacón no muy fino, pero que le daba un toque sexy.

Con más detenimiento me fije en su busto, proporcionado pero abundante, algo que a mí me vuelve loco en las mujeres y en un momento en que se giro, me acabo de encandilar un atractivo culo que se adivinaba primero bajo al tersa tela del vestido.

Me acerque a mi asistente y le dije que tratara de averiguar antes de la comida todo lo que pudiera sobre aquella belleza y su relación con la empresa, trabajadora o cónyuge.

Además no se la razón pero aquella mujer me daba la sensación de ser una puta en bruto, me explico, una zorra aún sin estrenar pero con muchas posibilidades de cara al futuro no sólo para mi propio uso.

Durante unos minutos mientras nos dirigíamos al comedor para el desayuno de bienvenida la desnude literalmente con la vista e imagine como me gustaría verla en aquel momento, tan solo con unas sandalias de tacón fino de tirantes y un minúsculo tanga, y si aquellos pechos que parecían firmes bajo la ropa lo eran, verlos desnudos y erguidos pidiendo guerra.

Estaba absorto en mis pensamientos cuando note que ella se fijaba en mi inquisitiva mirada y se ruborizaba lo cual me excitó aun más.

Me vino a la mente la mujer de mi asistente, una latina de piel blanca, como aquella mujer, a la que en poco tiempo había seducido sin saberlo él, y a la que obligaba a llevar solo zapatos de fino tacón como única vestimenta cuando acudía a su casa a follármela o la citaba en un hotel.

La seguí con la mirada hasta su mesa donde beso a un hombre de unos cincuentaitantos años pelo canoso, barba, bigote y gafas con un aire de cornudo ignorante de los que a mí me gustaban.

Seria él el marido y ella la empleada o al revés, pronto saldría de dudas.

Me distrajo de pronto mi asistente indicándome que debía ir a la mesa presidencial y al pasar junto a la mesa donde él estaría con su mujer, mi amante, me excite pensando en un sabroso trío con aquellas dos hembras.

Le indique por la bajo que quería toda la información sobre aquella mujer y me indico que a lo largo de la mañana me la daría.

Por fortuna mi ubicación en la sala me permitía ver de frente a aquella mujer, situada en la zona de mandos intermedios por lo cual o ella era una ejecutiva o su marido un alto cargo, pero me daba igual pues aquella hembra pronto debería estar a mi servicio total fuera como fuera.

Cuando coincidían nuestras miradas se ruborizaba mientras nuestro director general nos daba la bienvenida.

Dada su timidez aparente aproveche para provocarla contemplándola detallada y descaradamente.

La estudié mejor. Aparentaba unos 45 años, un rostro de muñeca de porcelana que parecía preservado a pesar del tiempo y su supuesta edad con un aire de juventud que incitaba a su descubrimiento y ahora pude observar mejor aquellos senos de un tamaño algo mayor de lo normal pero bien proporcionados y levantados que invitaban a perderse en ellos.

Yo tenía entonces 33 años y había preferido acudir solo a la convención excusando a mi mujer, pero justificándola con sus obligaciones con los niños y dada mi posición en la empresa el director había aceptado sin problemas mi decisión.

Por lo cual aparte de mi fin de semana con la mujer de mi asistente tenía abierta la veda de caza, y aquella misteriosa hembra era mi primer objetivo.

La observaba con descaro provocando su incomodidad mientras imaginaba mil formas de follarla, e incluso allí mismo delante de su muy pronto, sino lo era ya, cornudo marido.

Contemple despacio esa boca de un tamaño y labios ideal para una buena mamada y mi polla casi sentía ya aquellos labios mientras disfrutaba verla revolverse inquieta en el asiento imaginando que la estaba desnudando mentalmente.

Por un momento y muy a mi pesar deje de observarla para fijarme en su marido, pues hay que analizar todos los factores de una buena caza.

Le compare conmigo y sin duda saldría perdiendo, era de corta estatura, fuerte, pero con barriguita, gafas, sin duda honrado y trabajador, pero en el terreno sexual yo era muy superior a él y su mujer si sabía lo que le convenía pronto estaría en mi cama.

Tanto si él era empleado como si lo era ella, mi objetivo era claro, o ella cedía voluntariamente a mis deseos o su trabajo dependería de ello.

Mi condición de hombre de color, atractivo, bien parecido, piel de color chocolate, fuerte y musculoso a base de gimnasio, inteligente y además ejecutivo por encima de la posición de ellos, y mis dotes de seducción ya probadas y nunca fallidas durante muchos años, jugaban descaradamente a mi favor.

Volví rápidamente a fijarme en ella, pues la alocución del Presidente llegaba a su fin y yo como responsable de recursos humanos debería hablar a continuación, y comprobé que su rubor había dado paso a un gesto como de curiosidad, su cara irradiaba una sensualidad que me hacía pensar que aquella zorra tenía un enorme potencial y mucho sexo que regalar al que supiera sacárselo.

Tenía mucho estilo vistiendo, pero para mi gusto demasiado tradicional, aquel cuerpo merecía exhibirse mejor y con mas provocación y yo me encargaría de ello.

De pronto escuche mi nombre, “el señor Charles Slaughter, director general de Recursos humanos de la compañía”…

Los aplausos me arrancaron de mi ensoñamiento con aquella mujer y me levante.

“Simplemente, darles las gracias por su presencia” dije en un correcto español, pues a pesar de mi origen americano, sangre latina también corre por mis venas y mi mujer es de origen hispánico, así que conozco bien la lengua,” Espero que durante estos 3 o 4 días, logremos conocernos bien a fondo, tanto los trabajadores de la empresa como sus cónyuges…” hice una pausa y la mire fijamente a los ojos, “y que de ello saquemos un profundo conocimiento de nuestras capacidades humanas, laborales y también de disfrute y de ocio” la mire de arriba abajo “sin duda muchos de los presentes no conocen su verdadero potencial a todos los niveles y espero que cuando terminen estas jornadas todos hayamos descubierto algo dentro de nosotros que nos ayude a potenciar nuestra vida y conocer nuevas facetas para un futuro inmediato”

Mi mensaje pareció llegar a su objetivo pues su mirada brillo unos instantes y note que su pecho se agitaba algo más de lo normal aunque quizá imperceptiblemente para los demás.

Los aplausos me indicaron que la presentación había terminado y que debíamos bajar a saludar a los presentes.

Me gusta, como buen cazador jugar con mis presas, así que una vez levantada la expectación, decido dirigirme al otro extremo de la sala para empezara a saludar a los presentes. Ella me siguió con los ojos un tanto frustrada pues sin duda esperaba que me acercara a ella.

Mi juego funcionaba.

Mi asistente llego y me deslizo una nota en la mano.

Me retire a un lado discretamente y rápidamente pude leer el mensaje: “Su nombre es Anna, su marido es el responsable de relaciones públicas y comunicación de la zona centro, ella tiene 48 años (solo me había equivocado en 3) tienen tres niños, están en la habitación 609 (un seis y un nueve, 69, sería una señal?)”.

Mi asistente era muy eficiente sin duda y más aún cuando su mujer le ponía los cuernos conmigo y me daba el placer que a él le negaba.

Seguí en la zona opuesta a ella y en un momento mire hacia su mesa, allí estaba de pie, parecía más alta, una buena hembra y charlaba distraída con varias personas incluido su marido pero sin perderme de vista.

Trajeron de pronto unas grandes bandejas de pastas y pasteles y las colocaron en mesas grandes en medio de las otras con unas enormes cafeteras metálicas y jarras de leche para que los presentes fueran con su taza a servirse.

Cualquier detalle me excitaba con ella pues al ver las jarras de leche dos imágenes vinieron a mi mente, yo amamantado por aquellos deseables pechos y ella a mis pies tragando la leche de mi polla.

Por fin ella se dirigió a una de esas mesas y yo dando un rodeo hice lo propio de forma que ella no me viera llegar, y así fue, pues al no verme se volvió como buscándome… y casi chocamos.

“Perdón Señora” dije inclinándome ligeramente.

Ella ruborizada contesto “No ocurre nada, fui un poco atolondrada…” y me sonrió.

“Disculpe mi atrevimiento” dije estrechándole la mano “su nombre es?”

“Anna” contesto estrechando cálidamente mi mano. En es momento llego su marido.

“Veo que ya se han presentado” dijo tendiéndome la mano.

“De TU por favor” conteste yo sonriendo y me volví a ella “Tu marido es uno de nuestros mejores activos aquí”

Ella sonrió y su marido pareció cortado.

“Y lo entiendo pues con una mujer así no puede ser una persona mediocre”. El se quedo como cortado, a veces soy así de pronto mi lado de cazador me obliga a lanzar algún ataque a un posible rival en la caza de una pieza, y aunque sin duda el llevaba las de perder, humillarle y mostrar quien manda nunca esta demás.

“Gracias…” y se paro dudando si tutearme o llamarme por mi nombre.

“Charles…” dije sonriendo, “no te cortes…” y mire desafiante a los ojos de su mujer.

Ella me rehuyó la mirada y se puso un café, mientras su marido se excusaba, muy cortado para saludar a no sé quién.

“La leche te gusta caliente o fría” le dije a ella tendiéndole una jarra del blanco liquido…

Se ruborizo “depende de la situación…” dijo como entrando en el juego.

Me salvo la campana pues nuestro director general llego con un tío de otra delegación para presentármelo… “luego nos vemos” casi le susurre mirándola a los ojos. Sonrió turbada.

De todas formas mientras entablaba una conversación con aquel hombre que me había presentado mi jefe, un tal Joseph, así me lo recalco él, mis ojos y mi imaginación volaban detrás de aquellas curvas y mi mente detecto una contradicción en sus reacciones, pues por un lado su candorosa turbación y por otro aquel brillo en la mirada que había sorprendido un par de veces me decían, y pocas veces me equivoco, que bajo aquella apariencia de mujer decente había una autentica puta.

Me saco de mis pensamientos la voz de organización indicando que pasaríamos al siguiente evento, una presentación individual de cada uno de los presentes.

Estaba deseando verla desenvolverse en público mientras yo imaginaba como la follaría antes de acabar el día, no podía perder tiempo pues mi instinto me decía que aquella zorrita guardaba en su cuerpo la esencia del sexo puro y salvaje.

En el transcurso de la sesión mi asistente añadió más morbo al pasarme una escueta nota: “No se la conoce más hombre que su marido y es una fiel esposa y madre”. A veces Tom me sorprendía por sus informes, pero tampoco me interesaban sus fuentes.

DE FIEL CASADA A... (V)

(Capitulo V: cine "X"...en vivo)



El viernes empezó como todos los días desde que Miguel se marchó. Después de trabajar vino Pedro a buscarme y me llevo a casa.

Allí recogimos a Javier y ambos me dijeron que nos íbamos al cine.

Me agrado la idea pues quería volver a salir por las tardes, así que nos fuimos a Madrid.

Les pregunte que íbamos a ver y me dijeron que era una sorpresa. Llegamos al centro y tras dejar el coche en un parking fuimos andando por la zona de carretas y por ahí, hasta llegar a un cine en una calle estrecha.

Era...¡una película x!...

Me dijeron entonces que debía entrar sola y que ellos luego me esperarían a la salida.

La verdad es que no me hacia mucha gracia, pero me dijeron que eran ordenes de don Jaime así que me arme de valor y entre.

El portero se quedo un poco sorprendido al verme y murmuro algo así como "...que hace una chica como tu, en un sitio como este".

El acomodador maliciosamente me pregunto si prefería por "delante", por "detrás", o en medio, "es donde hay mas hombres", me dijo mientras me desnudaba con la mirada.

Le dije que me daba igual, y el hombre me hizo sitio justo en el centro del patio de butacas, que ya estaba obscuro, puesto que estaban poniendo un corto sobre no se que pueblo de la sierra.

Pase sorteando espectadores hasta el asiento que me iluminaba la linterna del acomodador.

Cuando mis ojos se acostumbraron a la obscuridad, vi que efectivamente estaba rodeada de hombres que directamente o de reojo me miraban curiosos.

Empezó la película que trataba de unas campesinas alemanas que iban de recolección de "nabos", y ademas de los del campo encontraban alguno mas.

Estaba entretenida en la película cuando note una mano que se posaba en mi muslo derecho.

No quise mirar pero hacia un rato ese asiento estaba libre.

Seguí mirando la película, mientras mi corazón se ponía a cien y la mano empezaba a deslizarse entre mis piernas, lo hacia con lentitud pero con firmeza y la verdad es que me estaba poniendo cachonda, por un lado quería que fuera mas deprisa pero por otro la sensación de estar siendo "metida mano" a cámara lenta me excitaba mucho mas.

Por fin alcanzo su objetivo y comenzó por debajo de la braguita, que curiosamente me había puesto por primera vez en toda la semana, a manosearme el ya endurecido clítoris, hasta arrancarme un par de orgasmos contenidos, por aquello del escándalo, que son precisamente los peores. Cuando hubo terminado volvió a salir suavemente y yo no me atreví a mirar a aquel intruso de mi intimidad que me había añadido una nueva experiencia a mi semana del sexo.

Cuando llego el descanso, era programa doble, mire a mi lado y no había nadie. Tan solo un joven con barba y gafas un poco mas allá, pero parecía ensimismado en la pantalla donde estaban pasando unos anuncios, que por cierto reclamaron lógicamente mi atención.

Volvieron a apagarse las luces, y al poco de iniciarse la segunda película que trataba de unas americanas que se lo montaban con un grupo de jugadores de baloncesto, todos negros ademas, para mayor excitación, quien estaba detrás de mi empezó a jadearme en el cuelo y de pronto sus manos como dos garras se aferraron a mis pechos apretandome contra el asiento. Estuvo así durante varios minutos manoseándome los pechos y al cabo de un rato me dijo algo del servicio de caballeros.

Me quede parada, pensando si me había citado en el servicio de caballeros, lo cual me pareció aun mas excitante. espere unos minutos y salí, no sin molestar a un par de tíos de mi fila que en el momento de pasar me metieron mano al culo por debajo de la falda... sin duda me confundieron con una puta de la zona.."¡coño!", pensé, "¡debo llevar un cartel luminoso que diga: metame mano esta usted en su sexo, joder con los tíos!".

Salí al hall del cine totalmente desierto y vi una flecha que decía a los servicios, bajando una escalera. La baje despacio, y al fondo vi la puerta de caballeros y a la derecha la de señoras. Mire hacia atrás y alrededor y me deslice por la puerta del de hombres.

Era bastante lúgubre y ver todas aquellas tazas de pared alineadas me hizo pensar en la de pollas que habrían pasado por allí.

Entonces note unos pasos que se acercaban a la puerta. Me escondí en un recodo del servicio y escuche abrirse y cerrarse la puerta. Trate de ver por el espejo quien había entrado, pero en ese momento se apago la luz y al instante dos brazos me sujetaron por los hombros y me taparon la poca. Trate de desasirme y gritar pero fue inútil, me llevaron arrastrando y salimos a través de una puerta que no era la del servicio. Tras unos metros y escuchar cerrarse esa puerta, quien fuera me lanzo aun a oscuras sobre una especie de camastro, me quede un momento quieta, mientras oía ruido de ropas cerca de mi, y parecían mas de una persona. Intente levantarme y alguien me sujeto, mientras unas manos me desnudaban rápidamente: la blusa, la falda, y me dejaban con el sujetador y las bragas.

Una boca empezó a besarme el cuello, los hombros la espalda, mientras seguía inmovilizada, luego note como esas manos que me desnudaron, empezaban a acariciar mis pechos por encima del sujetador, para acabar sacándolos de el, sin quitármelo. Lo que si me quitaron fueron las bragas, por lo cual imagine que me iban a follar allí a obscuras.

No podía ni gritar, estaba inmovilizada,...¡esperaba que don Jaime estuviera de verdad detrás de todo esto, pues empezaba a tener verdadero miedo!.

Efectivamente un hombre se puso sobre mi y comenzó a restregarse con mi cuerpo, el olor era extraño, diferente, un cierto olor a una esencia extraña, no era desagradable, pero si dulzón y envolvente. no se el tiempo que estuvo restregandose, pero se me hizo eterno, estaba deseando que me follaran y me dejaran en paz.

De pronto algo como una porra, penetro violentamente por mi coño. Parecía mas grande y largo de lo que mi vagina podía aguantar, y la sensación de placer y dolor con una serie de descargas eléctricas a través de las paredes de mi coño, me hacían retorcerme y orgasmar una y otra vez. Tras unos instantes de angustio comprobé que era un pene, pues era caliente y musculoso, pero...¡vaya pedazo de polla!.

Cuando se corrió, casi me inunda por dentro. El hombre se levanto y me dio la vuelta colocándome bocabajo en aquel camastro, ¡ y seguíamos a obscuras!. ¡con lo que me hubiera gustado ver aquel pollòn!.

Estaba pensándolo, cuando note que volvía a colocarse sobre mi, me separaba las piernas y me embutía de nuevo su miembro a través del culo...¡un momento!, este no era tan grande por lo cual pensé que era el otro hombre el que me enculaba, suposición acertada pues de pronto el otro hombre me metió su enorme pene por la boca hasta la garganta.

Allí estaba yo como una sardina ensartada por delante y por detrás y a obscuras...

En un momento determinado se corrió en mi boca, con lo cual casi me asfixio al tratar de gemir, por el placer que me estaba dando mi enculador cuyo tamaño de porra era lo de menos, pues me hizo reventar de gusto cuando se corrió en mis entrañas.

De pronto sentí como si me pasaran un pañuelo perfumado por el rostro, quizá para limpiarme el sudor, pensé... pero no me dio tiempo a más pues me empezó a entrar una especie de soñolencia... y me quede totalmente dormida.

No se cuanto tiempo había pasado, cuando me desperté, seguía a obscuras sobre aquel camastro y el silencio era mortal.

Mis ojos se fueron acostumbrando a la obscuridad ahora que estaba mas tranquila y pude ver por una tenue luz que se filtraba por debajo de una puerta que el suelo era de moqueta, como si aquello hubiera sido la planta baja de un bar, pues las paredes enmoquetadas también tenían aun restos de apliques de luz y marcas de cuadros, y había algunos muebles, pero tenía la extraña sensación de que aunque el camastro era el mismo, el lugar no era exactamente el mismo.

De pronto se abrió la puerta y la luz del exterior me cegó, tras un momento de sorpresa vi como se recortaban contra la luz tres siluetas, dos hombres y una mujer, que avanzaron y tras encender una luz ambiental, cerraron la puerta.

Los tres eran negros y era la primera vez en mi vida que los veía.

Me di cuenta entonces de que estaba completamente desnuda y mis ropas no estaban en la habitación.

La chica vestía ropa de cuero con tachuelas y unos collares de cadenas plateadas y ellos ropa de sport.

Me medio incorpore sobre el camastro y les pregunte con un hilo de voz que querían.

No me respondieron pero la chica se quito los pantalones y la camiseta, bajo los cuales llevaba un body de cuero. Sin duda me iba a zurrar, puesto que saco un látigo como de piel y vino hacia mi.

Me levante y trate de salir corriendo, pero entonces comprendí por que las paredes y el suelo estaban como enmoquetados, puesto que realmente estaban acolchados, la habitación pues estaba insonorizada...¡el cabrón de don Jaime me estaba dando una autentica sesión de sexo en todas sus variantes!... primero violada, ahora disciplinada, ¿que vendría después?.

Los dos maromos de casi dos metros y fuertes como toros, me sujetaron por los brazos y me llevaron sin decir palabra en volandas ante la tía, que se paseaba el látigo por el cuerpo, al ponerme ante ella me cogió por el pelo y acercándose a mi cara me dijo en un castellano bastante chapucero:

"Mira blanquita...lo vamos a pasar muy bien juntas si colaboras, sino lo vas a pasar muy mal y yo muy bien, y si eres buena luego estos chicos te pueden enseñar como se follan a una blanca dos machos negros...¿estamos pequeña?"

"La leche", pensé yo, me iban a dar una sesión sado y encima aquellos dos bestias cuyos paquetes adivinaba pondrían el fin de fiesta.

No me dio tiempo a pensar mas, pues mientras los dos hombretones me esposaban las manos a la espalda y me colocaban un pañuelo a modo de mordaza, oí restallar el látigo en el aire y un acerado dolor en mi nalga derecha, otro restallar y ahora era mi nalga izquierda, y así varias veces mientras notaba cada latigazo marcando, o al menos eso creía yo, mi culo y mi espalda.

Fueron unos segundos tras los cuales me untaron todo el cuerpo de aceite y de reojo pude ver como la tía tras quitarse el body, se quedo solo con un tanga también de cuero, mostrando un espléndido cuerpo de color negro azabache, rematado por dos voluminosos aunque bien formados y proporcionados pechos, se acerco a la cama...

"¿nunca te lo has montado con una tía?", me pregunto, y sin duda al leer en mis ojos que no, continuo,"pues tu y yo nos lo vamos a montar un rato bien".

La mujer en cuestión se sentó a caballo sobre mi espalda aceitosa, a pesar de lo cual note la sensación sobre mi piel, del tanga de cuero que cubría su coño, o al menos eso creía yo, restregandose contra mi dolorida espalda, lo cual me daba una sensación mitad agradable mitad dolorosa, pues el cuero me tiraba pellizcos sobre la piel.

Luego comenzó a masajearme la espalda, el culo y las caderas, mientras canturreaba algo.

Así estuvo durante un rato para acabar tumbandose sobre mi, y apretando sus duros pechos contra mi espalda empezó a besarme el cuello, se arqueo sobre mi espalda para quitarse el tanga y mientras tanto los dos tíos, que empezaban a dar síntomas de ponerse cachondos, me levantaron por la cintura poniéndome a cuatro patas.

De pronto un duro y palpitante instrumento entro como un rayo ardiente a través de mi culo...¡no podía ser!, los dos tíos estaban a ambos lados y yo podía verlos...luego...¡debía ser un consolador!...pero era como humano...estaba en estas dudas cuando el rítmico ir y venir sobre mi espalda de la tía, empezó a sacarme de dudas, empezaba a sentir aquel olor dulzón en el ambiente, y aquel aparato iba creciendo y creciendo dentro de mi culo...¡aquella negra era un negrazo, era un travestí!...

Cuando por fin me di cuenta, ella o el, estaba corriendose dentro de mi culo, mientras frente a mi, uno de los negros se despojaba de la ropa, y me quede petrificada al ver aquel enorme aparato, no soy una experta en pollas, pero aquello debía medir unos 25 cm de largo, como mínimo, por unos 7 u 8 de ancho.

Se quedo cimbreando su armamento frente a mi, mientras entre la tía y el otro, que aun permanecía vestido, me quitaban las esposas y me dejaban sobre la cama.

Se apartaron a un lado y vi avanzar aquella mole hacia mi, de pronto oí a la tía gritarme:

"¡yo que tu no le dejaba blanquita, o te hará un agujero nuevo!", y se reía la muy cabrona.

La verdad es que debía tratar de zafarme, así que mire a mi alrededor tratando de encontrar una salida o un sitio donde esconderme...tan solo un desvencijado armario y una especie de barra de bar junto con el camastro componían todo el mobiliario de la habitación.

Salte de la cama y corrí hacia el armario, mientras el negrote avanzaba hacia mi y los otros dos se reían a carcajadas.

!pero el armario estaba cerrado!, así que trate de esconderme detrás de la barra del bar.

Era solo prolongar la jugada pues antes o después aquel tío me iba a follar con aquel cacho de polla, y lo que estaba consiguiendo con mis carreras era solo escitarle aun mas.

Estaba en estos pensamientos mientras trataba de esconderme tras la barra, cuando el se paro en el centro de la habitación y me grito:

"¡no podrás escapar...cazador negro se follara a la zorra blanca!".

La verdad es que estaba a punto de desistir, cuando al pasar tras la barra, vi como una especie de puerta de almacén, trate de abrirla...¡y lo conseguí!, entrando en una habitación a obscuras.

Cerré la puerta rápidamente, pero aquello había sido el canto del cisne.

Tras un breve forcejeo, mi cazador derribo la puerta, y tras agarrarme por los brazos y obligarme a arrodillarme ante su instrumento me la endoso de un solo golpe en la boca hasta la garganta. Creí que moriría asfixiada, pero aquel tío debió darse cuenta y sacando parte de su polla de mi dilatada boca me hizo mamarsela casi sin respiro, mientras a mi espalda, la tía, o lo que fuera, me levantaba las piernas estilo carretilla, y el otro tío se ponía detrás de mi y mientras me sujetaba las piernas levantadas, me endosaba desde atrás, pero esta vez por mi pelado coño, otra monumental vara.

Cuando mi cazador se corrió, mi garganta no daba a basto a tragar tanta leche, algo parecido a lo que le ocurría a mi coño, mientras el travestí colocado ya debajo de mí, chupaba y magreaba mis tetas.

Pero aun no habían acabado conmigo.

Tras hacerme orgasmar media docena de veces, mi cazador paso a chuparme y morderme las tetas, y su ayudante me coloco su semiflacida verga de nuevo en la boca, mientras me decía:

"Tu ponérmela otra vez gorda y beber mi leche".

"Caray estos tipos", pensé, "que pronto aprenden el castellano que les interesa".

Estaba en estas reflexiones cuando note que el travestí me ponía una especie de cinturón de castidad, y al mirar de reojo vi con sorpresa sobresalir de mi pelado coño, un pene artificial.

"Tu, darme a mi por culo blanquita", me dijo y se coloco a cuatro patas.

Yo me mostré sorprendida, pero no tarde mucho en introducirle aquel aparato en su pardo esfínter, puesto que mi cazador, que había recuperado parte de su potencia, me inclino sobre el travestí, mientras seguía con la polla del tercero en la boca.

En encular a aquel maricón estaba, cuando note como la polla de mi cazador, empezaba a buscar el orificio de mi culo. Trate de zafarme pero estaba sentenciada.

Sus poderosas manos me sujetaban por los brazos, y mientras el tercer hombre me introducía su ya engordada polla mas aun en la boca para que no gritara, el gran cazador negro, me coloco en el culo, con un dolor atroz por mi parte, casi toda su escopeta, comenzando ritmicamente a embestirme hasta que ya exhausta mezclando placer y dolor perdí el conocimiento.

Aquello había sido demasiado.