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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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viernes, 19 de marzo de 2010

UNA ZORRA PARA DOS (I)

UNA ZORRA PARA DOS (I)


Estaba claro que sin duda a aquella puta la situación le gustaba.

Tumbada sobre la cama, su propia cama de matrimonio donde sólo unos minutos antes había estado follando con su marido, esperaba ser penetrada hasta la extenuación.

En ese momento Marco entró en la habitación, miró su cuerpo sobre la cama y se dispuso a disfrutar de aquel peludo coño que tanto había deseado y que trataba de salir de la opresión de la braguita que lo cubría a duras penas.

El sabía que unos segundos antes su marido había estado sobre ella y eso le excitaba más aún. Hacia tiempo que pensaba en los minutos en los que pudiera tener su cuerpo bajo él y no iba dejar pasar la ocasión.

Mientras la miraba pensaba en lo que la iba a hacer disfrutar. Sus blancas tetas, apenas cubiertas por el minúsculo sujetador azul que dejaba ver aquellos pezones grandes y duros, se movían rítmicamente al compás de su respiración y sin duda esperaban que en cualquier momento las manos de un hombre, de aquel hombre, se posaran sobre ellas y empezarán a magrearlas.

Tenía los ojos cerrados, sin duda esperando ese gran momento.

Todo comenzó unos días antes cuando Marco y Joan se habían encontrado en un viejo café entonces Marco le contó a Joan el sueño que había tenido la noche anterior. En él, Marco sorprendía en su casa a Roxana la mujer de Joan con el pretexto de llevarle unos libros a su marido.

Marco y Joan se habían conocido unos años antes a través de las listas de noticias de Internet, donde congeniaran e intercambiaban fotos de sus respectivas en bolas. Con el tiempo Marco se obsesiono con poder algún día tirarse a la mujer de su amigo, mientras por contra su mujer no estaba ni mucho menos por la labor de hacérselo con Joan aunque apuntó estuvo de ello.

Después de muchos avatares por fin parecía que llegaba el momento en el que Marco hiciera posible el sueño de retozar con Roxana, sueño doble que compartía Joan deseoso de que un buen amigo también disfrutará de ella.

Puesto que hasta ese momento tan sólo podía saber de las aventuras de su mujer, que eran bastantes, con otros hombres por lo que ella le contaba.

Esta vez sería el propio hombre que se la tirara el que se lo contara en primera persona y con todo lujo de detalles.

Volviendo al sueño que Marco le contaba a Joan, ella solicita le ofreció un café que lógicamente Marco aceptó encantado, por fin tenía la oportunidad e iba a disponer del cuerpo de Roxana a su antojo sin que nadie se lo impidiera.

Ella se fue a la cocina a preparar el café momento que aprovechó Marco para llegando por detrás y preguntándole cuándo volvería Joan empezará a acariciarle la espalda.

En principio ella se revolvió pero Marco no estaba dispuesto a dejar escapar su presa por algo su amigo Joan le llamaba EL CAZADOR.

Con habilidad Marco la sujetó por los hombros justo contra la pila mientras con una mano le levantaba la falda, ella trataba de separarse pero Marco estaba dispuesto a cobrar su pieza.

“No Marco por favor, Joan vendrá en cualquier momento " dijo sollozando.

“Estoy convencido de que a Joan le encantará vernos así " dijo Marco mientras le bajaba las bragas.

" No puedo creerlo " dijo Roxana rompiendo a llorar," estabais de acuerde " y volviéndose ella misma se bajo la falda con rabia " puesto que quiere que me folles, no me opondré " y empujando suavemente a Marco se dirigió al dormitorio.

El se quedó sorprendido y la siguió hasta la alcoba.

Roxana acabó de desnudarse y se tendió sobre la cama, cerró los ojos y con voz suave dijo": Estoy a tu disposición... ".

Marco no podía creerlo después de tanto tiempo de haber visto una y otra vez las fotos que su amigo Joan le había mandado de su mujer desnuda durante los últimos años, por fin la tenía frente a él y a su disposición, había deseado tanto ese momento....

La observó mientras lentamente se quitaba la chaqueta, y mientras se aproximaba a la cama fue desabrochándose la camisa mirándola una vez más pensando en cuando sus cuerpos se juntasen sobre la cama, ella respiraba al principio lentamente. Seguía con los ojos cerrados y su respiración se hacía cada vez más rápido mientras intuía como se desnudaba Marco y se acercaba la cama.

Se quitó despacio la camisa y por momentos se detuvo a contemplar aquel blanco cuerpo sobre la cama. Aquella grandes y atractivas tetas, aquel suave vientre, y lo que más le excitaba aquella mata de pelo negro entre las piernas que sin duda ocultaba la entrada a la cueva del máximo placer.

Despacio fue desabrochando la hebilla de su cinturón, después mientras sus ojos recorrían aquel templo de placer, también abrió el botón de su pantalón. Luego lentamente lo dejó caer.

Entonces se acercó a la cama, tomó las manos de Roxana y la hizo sentar sobre ella. Muy despacio llevó sus manos hacia su pene y la obligó a acariciarlo.

Ella continuaba con los ojos cerrados, pero obediente empezó a acariciarlo primero sobre el calzoncillo y luego, con más decisión no exenta de rabia, sacó aquel ya crecido miembro y muy despacio se lo introdujo en la boca.

Marco no esperaba esa reacción, pero recordó con satisfacción cuántas veces Joan le había hablado de las cualidades de mamona de su mujer y cuántas noches mientras contemplaba, las fotos que Joan le había mandado, imaginaba aquella sensual boca posándose sobre su polla.

Y ahora estaba allí, en el dormitorio de su querido amigo, donde tantas veces Marco sabía que Joan se había tirado a su mujer para después contárselo con detalle, y estaba de pie junto al lecho nupcial, con su pene al fin dentro de la boca de la mujer de su amigo, esa boca que tanto había deseado sentir.

Una enorme sensación de placer, le sacó de sus pensamientos, era producida por aquella experta boca que recorría con su lengua cada palmo de su miembro.

Verdaderamente Joan tenía razón aquella puta mamona por la que muchos hombres pagarían una fortuna para que les mamara sus miembros, le estaba haciendo llegar al cielo.

Decidió, que era momento de tomar la iniciativa.

La retiró suavemente y cogiéndola de los hombros la hizo levantar. Recordó entonces que Joan le había contados, que a veces le tapaba los ojos con un antifaz que había en el primer cajón de la mesilla.

La dejó allí de pie, desnuda, junto a la cama de matrimonio, y rodeando está busco el antifaz en el lugar que su amigo le indicara. Allí estaba, lo cogió y se detuvo unos momentos para contemplar a aquella mujer totalmente dispuesta a ser un juguete en sus manos.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

DE FIEL CASADA A... (I)

Historia sucedida en 2001


(Capítulo 1: Mujer para dos...en principio)


Mi marido, Miguel no me había contado nada hasta justo 24 horas antes de irse de
viaje. el se marchaba un domingo por la mañana y el viernes por la noche cuando
estábamos cenando me pregunto que me perecer a que mientras el estaba fuera para
que no estuviera sola en casa viniera un amigo suyo para hacerme compañía.


Yo le dije que no hacía falta puesto que yo trabajo por la mañana y durante la
semana vivimos en Madrid y desde 30 kilómetros de Madrid donde vivimos los fines
de semana no era necesario que nadie me acompañara pero el insistió así que le
dije que bueno.


Entonces me dijo que este amigo se mudaría a nuestra casa durante los dos meses
que el estaría fuera y que en ese tiempo me ayudaría y satisfaría en cuanto yo
necesitara.


Yo me quede un poco perpleja pues en mi época de soltera si simultanee de vez en
cuando varias camas al mismo tiempo pero desde que me case nunca lo había hecho.

Así mismo me indicó que varias veces por semana vendría una señora a ayudarme en
las faenas de la casa y a nivel personal.


Esa noche hicimos el amor como nunca y Miguel me trato de varias formas con
cariño con rudeza como a una mujer experimentada o como a una mujer inexperta,
lo cual me dio que pensar.


Al día siguiente habíamos quedado con este amigo suyo, luego supe que contactado
a través de una revista de esas de contactos, llamado Javier.
Cuando se presentó en casa me sentí como muy conturbada puesto que no paraba de
observarme de arriba a abajo.


Se mostró muy cariñoso desde el principio.
Era apuesto y atractivo y durante la comida no paro de preguntarme cosas acerca
de mi vida, de mis gustos y de mis relaciones con Miguel.


Estábamos comiendo en la casa de madrid pues mi marido había trabajado ese
sábado por la mañana así que después de comer decidimos trasladarnos a la casa
de la sierra.


Ya en el coche Miguel que conducía nos dijo que nos pusiéramos los dos atrás
pues así podríamos hablar y conocernos mejor durante el camino.
(Miguel): yo le había dicho a Javier que durante el camino tratara de hacer
algún acercamiento de tipo físico.


(Ana) y la verdad es que me sentí incómoda sentada en la parte trasera del coche
que conducía mi marido con un hombre joven y atractivo que acababan de
presentarme y que sin duda parecía muy interesado por mi además pensaba que
durante los próximos dos meses conviviría en mi casa casi 12 horas al día« para
entonces Miguel tampoco me había dicho que serían dos hombres los que se
alternarían en "cuidarme".


En el recorrido hasta la casa de campo que tenemos fuera de Madrid Javier trató
de cogerme las manos en dos ocasiones y se sentí muy cerca de mi mientras a
través del retrovisor Miguel controlaba todas nuestras reacciones.
Al llegar a la finca Miguel me dijo que le enseñara el cuarto de invitados a
Javier, mientras el sacaba algunas cosas del coche.


Cuando llegamos a su cuarto Javier me dijo lo encantado que estaba de estar allí
y que trataría de complacerme en todo aunque añadió que esperaba verse
correspondido lo cual me hizo poner colorada, diciéndome que él entendía mi
situación.


Le dejé instalándose y me reuní con Miguel en el salón.
Nos pusimos unas copas mientras esperábamos a Javier y Miguel me dijo que según
se diera la cena tal vez esa noche tuviera que dormir con Javier, lo cual me
dejo atónita.


(Miguel) yo le explique a Ana que cuanto antes empezaran a conocerse mas
íntimamente mejor que era importante que lo hicieran antes de marcharme yo por
si la cosa no funcionaba.
(Alicia) ¿y como no iba a funcionar? si Javier estaba buenísimo! era cariñoso y
agradable y además yo ya me estaba poniendo cachonda.


Al cabo de unos segundos apareció él en el salón recién duchado con una camiseta
ajustada y unos pantalones de tenis que marcaban un importante volumen en su
entrepierna y por su corto tamaño, del pantalón me refiero, dejaban ver unos
poderosos y musculosos muslos.


Antes de seguir diré que mi marido también dispone de un gran aparato y que en
ese sentido nunca he tenido ninguna queja mas bien todo lo contrario.


Tras su aparición decidí subir yo a cambiarme para ponerme a tono y dejar a los
dos hombres a solas.


(Miguel) Javier me dijo que estaba encantado y que mi mujer estaba mucho mas
buena que en la foto que le había enseñado y que estaba deseando acostarse con
ella a lo que le indique que si jugaba bien sus cartas, podría pasar toda
aquella noche con ella.


Esto le iluminó los ojos aun mas cuando apareció Ana en el salón vistiendo un
sort negro muy ajustado sin duda no llevaba bragas y una blusa de encaje negro
semitransparente que marcaba sus redondeados y bien formados pechos apenas
cubiertos por un sujetador tipo balconette.


(Alicia) Me excito ver como me miraban ambos al entrar en el salón. Miguel sonrió y
me guiñó un ojo y ví como Javier me desnudaba literalmente con la mirada.


"Bueno" les dije "que os parece si jugamos un rato a algo antes de tomar un café
y luego salimos a dar una vuelta por el campo?".


Los dos parecían estar dispuestos a complacerme en todo así que jugamos un rato
a las cartas donde por supuesto gané yo pues Javier bastante tenía con jugar a
poseerme mentalmente, y Miguel con observar las reacciones de este.


Tras el café hablamos de muchas cosas y llegó la hora de salir a dar una vuelta.
Justo antes de hacerlo Miguel se disculpó unos minutos para ponerse algo mas
cómodo por lo cual nos quedamos Javier y yo a solas en el salón.


Nada mas marcharse Miguel, Javier se me acercó y me dijo que estaba estupenda y
que se moría de ganas de acariciarme y besarme a lo que yo me hice la estrecha
en principio diciéndole que ya tendríamos tiempo de conocernos mas íntimamente
cuando se marchara Miguel a lo cual me contestó que no sabía si podría esperar.
Seguimos charlando mientras cogía mis manos y no nos percatamos de la llegada de
Miguel que parecía satisfecho de nuestro comportamiento y que nos dijo como si
tal cosa que cuando quisiéramos podíamos irnos.


Salimos los tres a dar un paseo por los jardines de la finca ya al atardecer yo
llevaba agarrado por la cintura a Miguel este me llevaba cogida por el hombro
mientras a mi izquierda, Javier, al principio se distanció un poco pero,
recorridos unos metros se acercó y disimuladamente comenzó a acariciarme el
muslo izquierdo y la nalga de ese lado.


Me sentía halagada y en la gloria pero un poco turbada: dos hombres dispuestos a
hacerme el amor en cuanto se lo pidiera, allí mismo si era preciso, y uno de
ellos para mí un perfecto desconocido hasta hacía apenas una horas y que me
estaba cortejando en las propias barbas de mi marido, sin duda algo que
quisieran muchas mujeres.


Regresamos a la casa y dije de ir a preparar la cena lo cual significó una buena
excusa para que ellos dos volvieran a quedarse a solas.


Javier subió a ponerse algo y entonces le dije a Miguel las caricias que él me
había hecho a lo cual mi marido contestó que se había dado cuenta y le parecía
perfecto.


Volvió Javier y yo me marche a la cocina.


(Miguel) hablamos Javier y yo de cosas relacionadas con aquella situación y le
indique que durante la cena le daría a los dos unos sobres cerrados en los que
les explicaba la norma básica de convivencia en mi ausencia. luego dije que se
pusiera un whisky pues yo tenía que subir a mi despacho a resolver unos asuntos
antes de marcharme.


(Alicia) No se lo que hablarían los dos durante ese tiempo unos 20 minutos en que
yo no estuve en el salón pero pasada media hora Javier vino a la cocina con el
pretexto de ayudarme a algo.


Le dije que no hacía falta y tras hablar de diversos temas estaba yo frente al
horno cuando le noté detrás de mí.


Apenas tuve tiempo de reaccionar cuando noté sus dos poderosas manos que
agarraron con fuerza primero, luego mas suavemente, por debajo de mis brazos,
mis pechos que de paso diré que son de un buen tamaño aunque no exagerados y que
desde muy joven causaban admiración y deseo en los hombres.


Con esta maniobra aparte de llenar sus manos a placer con ellos, evitaba que yo
bajara los brazos para un posible, inimaginable por mi parte, gesto de defensa.
Traté de volverme pero él empujándome suavemente sobre el fogón lo impidió
mientras me murmuraba al oído:


"Voy a poseerte aquí y ahora...", decía mientras trataba de quitarme la blusa
con habilidad, " y te pienso follar en este mismo instante".


"Por favor", le suplique sin mucho entusiasmo, "déjame que puede venir Miguel"


"Y qué", respondí vehemente," así verá como te follo y lo bien que lo hago..."


Hice unos iniciales intentos de zafarme pero tampoco estaba por la labor de
perder aquella sensación: follada en la cocina, "contra mi voluntad", es un
decir y con mi marido a tan solo unos metros de allí. además su firme forma de
sujetarme me impedía cualquier movimiento que no fuera retorcer mi culo
brindándole aun una mayor abertura del mismo, mientras con sus rodillas,
separaba mis muslos con increíble habilidad y firmeza, haciéndome sentir entre
las nalgas, un enorme bulto que luchaba por salir de su opresión.


Con calma, y una pasmosa habilidad, mientras me empujaba contra el fogón y
apretaba mis tetas con una sola mano, ya introducida en mi blusa, fue bajándose
la cremallera del chandal que se había puesto bajo el cual, según comprobé
después, llevaba un minúsculo tanga, del que rápidamente salió una enorme verga
que, mientras con la misma mano el desabrochaba mi short y me lo bajaba hasta
los pies, busco ávidamente los orificios de mi cuerpo.


Pero mi sorpresa fue aun mayor cuando pasando por el orificio de mi culo
llegando hasta mi coño, notando yo entre mis húmedos muslos y enredada en el
vello de mi pubis aquel vástago de placer, de pronto su ya durísima polla volvió
atrás y empezó a horadar mi pequeño esfínter anal.


Traté de protestar pero él me tapó la boca con una mano mientras con la otra me
hacía separar las piernas mientras me decía al oído:


"Escucha bonita, primero te daré por el culo... te han enculado alguna vez?", me
preguntó, a lo que con un movimiento de cabeza, pues tenía tapada la boca con su
mano, traté de contestarle que mi marido un par de veces... algo que quizá no
comprendió, puesto que me contesto:


"Pues ahora sabrás lo que es bueno..." dijo mientras parte de su duro miembro se
introducía con gran dolor por mi parte, entre mis nalgas... "en los próximos
meses..." me dijo al oído mientras iba horadando como un autentico barreno mi
virginal trasero, "al menos una vez al día te encularé... hasta dejarte tu lindo
culito preparado para admitir cualquier tamaño de polla..."


"Primero quiero entrarte por detrás" me decía mientras seguía envistiéndome con
fuerza y yo me notaba totalmente empalada por aquel duro aparato, "puesto que
metertela por el coño merecerá otro momento y otra preparación."


Lo que sin duda no sabía era, que efectivamente iba a preparar una excelente
culera, puesto que no sería el único en utilizar mi vía trasera.


Mientras tanto y con un fuerte dolor por mi parte su enorme y dura polla fue
abriéndose paso a través de mi culo y conforme los envites se hacían más
rítmicos y seguidos la mezcla de dolor y placer eran indefinibles haciéndome
gemir no se bien si por una cosa o por la otra.


Cuando estaba a punto de llegar me inclinó aún más sobre el fogón, aplastando
mis ya desnudos pechos sobre el frío mármol, y de un potente empellón me alojó
sus casi 20 cm de carne, hasta los cojones que noté golpear entre mis muslos, en
mi pobre agujero, haciéndolo estremecer con la enorme descarga de aquella
poderosa manguera.


Mientras tanto como sabría después Miguel estuvo asistiendo desde la puerta de
la cocina a mi primera sodomización postmatrimonial.


(Miguel) Era una imagen sorprendente y al tiempo excitante, ver a aquel hombre
inclinado sobre la espalda de mi mujer, con los pantalones bajados, bombeando,
con un rítmico golpe de riñones adelante y atrás, que hacía pensar en un
completo y perfecto efecto mete-saca, embistiendo golpeando frenéticamente una y
otra vez la nalgas de mi esposa, que inclinada sobre el fogón y casi desnuda,
ofrecida entre gemidos totalmente, entregaba su tentadora y lasciva retaguardia
a aquel hombre, que la hacia suya sin miramientos ni contemplaciones,
penetrándola salvajemente.


Yo no sabía que la estaba enculando pues me enteraría después en palabras del
propio Javier.


Antes de que se dieran cuenta de mi furtiva presencia y disfrute, abandoné la
cocina y me dirigí al salón donde me serví una copa.


Aun estaba repasando, mentalmente, aquellas lúdicas imágenes, que recomiendo a
aquellos maridos que quieran sentir emociones fuertes, mientras saboreaba un
whisky, cuando apareció Javier con gesto de satisfacción, y después de lo que yo
había visto no era para menos.


Se sentó frente a mi y me dijo: "Acabo de dar por el mismísimo culo a tu mujer
en la cocina."


Se me quedó mirando esperando mi reacción a lo que yo conteste:


"¡Ah la estabas enculando, creí que te la estabas tirando, pero estilo perro".


A lo que el me respondió:


"No, eso será mas tarde."


Me interesé por la experiencia y el me contó lo excitante y sensacional que
había sido.


Unos minutos después entró mi mujer con cara de un cierto cargo de conciencia.
Momento en el que Javier se levantó y haciéndole un gesto de complicidad salió
del salón con el pretexto de ir al servicio.


(Alicia) Tras la experiencia vivida en la cocina Javier se marchó sin decirme nada
ni un gesto... nada, con lo cual me sentí como una perra follada y abandonada, a
la espera de que otro perro se me chingara por detrás.


Tardé unos minutos en reaccionar. después me recompuse y traté de seguir
haciendo la cena pero era imposible, no podía apartar de mi la excitante
sensación que acababa de vivir y aun notaba el dolor en mi culo y su cálido
semen en el interior del mismo.


Decidí volver al salón y proponer salir fuera a cenar.


Cuando entré en el salón los dos hablaban animádamente imagino que de mí, y se
quedaron en silencio al verme entrar.


Javier me miró con cara de complicidad y Miguel me observaba como tratando de
adivinar mis sensaciones. yo no sabía que estaba al corriente de lo ocurrido en
la cocina.



Entonces se levantó y salió.


Yo fui incapaz de decirle nada a mi marido, lo cual imagino sería parte del
juego que estábamos empezando a practicar. además tampoco tuve mucho tiempo pues
Javier volvió a entrar y se sentó displicente en el sillón.


Me senté en el brazo del sillón justo al lado de Javier y les sugerí el salir a
cenar al pueblo a lo que los dos accedieron.


"Bien voy a vestirme" les dije levantándome y notando como fugazmente Javier me
manoseaba el muslo hasta la nalga.


Sabiendo las pasiones que estaba levantando salí lentamente.


(Miguel) Fuimos a cenar a un restaurante de carretera bastante escondido a unos
kilómetros por una carretera comarcal de nuestra finca. para la ocasión a Javier
le dejé un smokin ya que aun no se había traído ropa suficiente y yo me puse
también de etiqueta.


Ana nos sorprendió con un traje de seda azul muy ajustado y escotado bajo el
cual se había puesto ropa interior de encaje negra y su correspondiente liguero
con medias también negras. estaba preciosa.


En el coche en el trayecto de ida ella vino delante conmigo mientras Javier se
colocaba justo en el asiento trasero tras el de Alicia.


(Ana) Ya durante el corto trayecto de ida Javier no dejó de meterme mano por los
muslos y el pecho desde el asiento de atrás discretamente por el lado próximo a
la puerta aunque creo que Miguel era consciente de ello y le gustaba.


Al llegar al restaurante había gente de todo tipo pero llamamos la atención por
nuestro atuendo de fiesta y más de uno rumoreaba debido a las atenciones que me
prestaban Miguel y Javier sobre nuestra relación lo cual me puso muy cachonda y
a ellos les llenó de orgullo.


Fue una cena tranquila en la que hablamos de muchos temas y en la que ambos pero
sobre todo Javier no pararon de meterme mano por debajo de la mesa en cuanto
podían.


Bebimos bastante y al terminar Javier sugirió ir a tomar una copa a un local de
un pueblo cercano a unos 40 kilómetros ofreciéndose a conducir a lo que Miguel
se negó argumentando que no le gustaba dejar a nadie el coche.


Bromeó:" Ni el coche, ni la pluma... ni la mujer... " dudó un instante, nos miró
y sonrió..." con lo último no estoy de acuerdo y aquí esta la prueba..."


Al salir del restaurante y ante las miradas expectantes de los presentes ambos
me enlazaron por la cintura mientras yo hacía lo propio.


Cuando llegamos al coche Miguel me indicó que me sentara detrás con Javier con
lo cual imaginé que en esos 40 kilómetros algo tendría que suceder.


Al principio hablamos de coches de velocidad y otras cosas. en un momento
determinado Miguel se colocó en el carril de la izquierda de la autopista y
comenzó a acelerar a fondo casi en ese mismo instante noté la mano de Javier
deslizándose por debajo de mi falda hasta alcanzar mi húmedo clítoris que tras
apartar delicadamente mis bragas comenzó a masajear.


Casi simultúneamente me atrajo con el otro brazo hacia el y me empezó a besar en
el cuello y la oreja deslizándose por mis mejillas hasta mi boca.


Yo me resistí un poco mientras observaba la mirada al frente impreterrita de
Miguel mientras rodábamos a 130 o más kilómetros por hora.


En pocos minutos la cosa se desató.


Javier estaba bajando la cremallera trasera de mi vestido mientras yo hacia lo
propio con la de su pantalón.


Me bajó el vestido hasta quitármelo del todo dejándome en ropa interior y
después el se desprendió del pantalón y los calzoncillos.


Me reclino sobre el asiento hacia atrás y comenzó a acariciarme los pechos a
través del sujetador de encaje hasta sacar una de mis tetas que comenzó a chupar
desde el pezón con fruición con la otra mano magreaba ya sin consideración mi
otra teta mientras subiendo por mi cuello besaba mi barbilla y mi boca.


Yo estaba alucinada me estaban metiendo mano en el coche de mi marido mientras
el conducía como si tal cosa a 160 por la autopista.


La sensación era de frenesí.


De pronto Javier colocó una de sus manos en mi nuca y suavemente me fue
inclinando hacia su entrepierna donde como el asta de una bandera su polla se
alzaba dura y fuerte.


Mis labios se entreabrieron engullendo aquel vástago de carne y músculo, que me
llenó la boca hasta la garganta.


(Miguel) A juzgar por los jadeos y susurros detrás de mi se lo debían estar
pasando de miedo. yo miraba de vez en cuando por el retrovisor pero en la
obscuridad no ve a nada. era una sensación difícil de describir: pisando el
acelerador a mas de 140 mientras un tipo se estaba tirando a mi mujer en el
asiento de atrás.


(Alicia) Tras unos momentos en los que pensé que me asfixiaría con aquella estaca
dentro de mi boca Javier me retiró suavemente la cabeza de sus cojones y me
sentó encima de el dándole la espalda y mirando al frente me acomodó de la forma
adecuada y me hizo sentarme de repente sobre aquel tieso palo que me perforo el
coño de abajo arriba como un ariete mientras una corriente eléctrica recorría
las paredes de mi vagina y el placer me hacía perder la visión.


Al principio lentamente luego con un ritmo mas vivo empezó a moverme hacia
arriba y hacia abajo mientras yo notaba como su polla entraba y salía de mi coño
que estaba chorreado. Fueron unos minutos en los que logre correrme tres o
cuatro veces mientras el me decía cosas como zorra o puta y yo le gritaba que
era un chulo putas y un cabrón pero que me estaba jodiendo de maravilla.


(Miguel): De pronto un grito de placer de Ana me sobresaltó casi inmediatamente
empezó a gemir como una loca mientras Javier la llamaba puta, zorra miré por el
retrovisor y vi a mi mujer como subía y bajaba en una clara muestra de que
Javier se la estaba follando sentada mientras sus pechos bailaban una delirante
danza arriba y abajo, arriba y abajo...


Ella le gritaba también y le pedía que la jodiera más y más.


Se corrieron varias veces hasta que escuché como Javier gemía de puro éxtasis
quizá corriéndose también de forma bestial.


Nos acercábamos ya al lugar donde tomaríamos la copa por lo cual les indiqué que
volvieran a vestirse que ya tendrían tiempo de sobra para volver a follar.


(Alicia): Tras unos minutos magníficos Javier también se corrió y cuando estábamos
intentándolo de nuevo Miguel, mirándonos por el retrovisor nos indicó que
estábamos a punto de llegar y que nos vistiéramos, que ya tendríamos tiempo de
follar mas adelante.


Al bajar del coche me quedé alucinada cuando al salir del mismo Miguel, mi
marido, apareció con una gorra puesta tipo chofer y comenzó a llamarnos "los
señores primero me sorprendí luego me hizo gracia y Javier se quedó unos
segundos parado pero ante un gesto de Miguel y un tirón mío siguió la broma
diciéndole: "Gracias Miguel estaremos unos minutos dentro tomando unas copas, y
morreandonos un poco, espérenos aquí",


"Claro señor", contestó mi marido y se quedo apoyado en el coche.


El portero del local no nos perdía de vista y miraba con avidez mi escotado
vestido, sin duda deseando meterse dentro de el...y de mí.


Javier me cogió por la cintura y mientras me besaba apasionadamente en la boca
me llevó casi en voladas al interior del local.


Era una especie de club de carretera, de esos de putas, a media luz aunque muy
elegantemente puesto.


El metre al vernos entrar sonrió y se dirigió a Javier:
"buenas noches señor,¿la mesa de siempre?" a lo que Javier contesto que si.


Nos llevó hacia un rincón bastante obscuro del local donde pocos segundos
después un camarero trajo una botella de champan.


Poco después ví como Miguel sin que Javier se diera cuenta entraba en el local y
se colocaba en una mesa detrás de nosotros.


"Así que la mesa de siempre?, le solté a Javier mientras nos sentábamos, "con
quien vienes tu aquí habitualmente?"


"Con putas como tu, zorruna!", me contestó mientras se disponía a gozar de mi.


Pero...",intenté protestar.."el metre me tomara por una furcia y...".."


Acaso no lo eres?", me dijo mirándome con picardía...


"Esta bien," reconocí sentándome con descaro cruzando las piernas de forma que
el camarero próximo pudiera ver mis muslos, "así es como se hace?", le increpe a
Javier que rió divertido.


Distrajo mi atención la mano de Javier que comenzaba una nueva excursión por mi
entrepierna que por cierto se había dejado las bragas en el coche por lo cual
sus dedos sin impedimentos empezaron a explorar mi gruta una vez mas.


En pocos minutos tenía la falda subida hasta el ombligo y Javier acariciaba mi
coño con las dos manos mientras llevaba una de las mías hasta su polla atrapada
en el pantalón y me susurraba al oído que se la sacara.


Le miré sorprendida y me hizo un gesto afirmativo con la cabeza.


Miré a mi alrededor y la verdad es que lo poco que se veía no permitía hacerse
idea de lo que estaba ocurriendo en las otras mesas así que le baje la
cremallera y saqué su nuevamente erguido instrumento.


El seguía susurrandome al oído, lindezas como ¡puta te la voy a meter aquí
mismo!, zorra mamámela bien, y cosas por el estilo, lo cual me ponía a mi a cien
mientras yo chupaba lamía y succionaba su enorme polla hasta que empezó a
convulsionarse y un salado liquido tibio inundó mi boca.


A punto de atragantarme el me decía: ¡Trágate mi leche!...¡trágatela toda!...
¡no desperdicies ni una gota!...


Yo la verdad es que nunca me había tragado el líquido seminal pues cuando se la
chupo a Miguel o al menos hasta aquel día, nunca me lo tragaba, no podía. pero
no se que estaba ocurriendo que tras el primer bombeo en mi boca aquella calida
y pastosa leche me supo divina y me tragué hasta la última gota.


Después el me masturbó varias veces haciéndome llegar tres o cuatro veces, tras
lo cual y después de tomar unas copas de champan salimos del local.


No se cuando salió Miguel del club, lo que se es que cuando llegamos al coche
estaba con su gorra puesta diligente. abrió la puerta trasera y antes de hacerme
pasar me cogió por la cintura y me plantó un beso retorcido que sorprendió no
sólo a Javier sino al portero del club que se quedo alucinado.


Se metió dentro del coche conmigo y bajando la ventanilla le tiro las llaves a
Javier mientras le gritaba: ¡ahora conduce u.d.« señor, pues a esta zorrona me
la voy a tirar yo!...


El portero del club no daba crédito a sus oídos y a sus ojos cuando Javier se
puso al volante y arrancamos en dirección a casa a toda velocidad.


Por supuesto que en el trayecto de vuelta Miguel me folló como nunca dándose el
caso de que jamás lo habíamos hecho en un coche, y yo en unas horas lo había
hecho...¡dos veces!...


Sin duda para mi aquel fin de semana sería inolvidable.


Al llegar a casa Miguel nos reunió en el salón para darnos el sobre que nos
había prometido.


Al abrirlo me di cuenta de que los próximos dos meses iba a ser un objeto de uso
sexual, algo novedoso para mí, pero la experiencia por lo vivido en las últimas
horas, prometía ser excitante por lo cual no me importaba, más bien lo
contrario: estaba abierta, de piernas y nalgas, a lo o los que vinieran.


En el papel Miguel me pedía que diera rienda suelta a mis instintos en cada
momento y estuviera donde estuviera y que debía someterme a las normas de la
casa que eran básicamente que cada vez que un macho presente quisiera follarme o
encularme no solo debía dejarme hacer sino que debía darles el máximo placer
posible además de disfrutar al máximo.


De igual forma me indicaba que cuando llegara la "señora o ama de llaves como el
decía yo pasaría a ser la criada de la casa y por lo tanto debía obediencia
absoluta, pasara lo que pasara.


Dicho esto Miguel me ordenó desnudarme totalmente en medio del salón en
presencia de Javier lo cual a pesar de todo lo vivido me ruborizó y me hizo
sentirme avergonzada.


"Aquí te la entrego para que la goces y la disfrutes sin límite, hazla gozar
pero también sufrir, pues el placer con el sufrimiento es mucho mas excitante",
y dirigiéndose a mi me dijo" y tú sométete a el en todos sus caprichos, deberás
obedecerle sea cual sea lo que te ordene y estarás dispuesta siempre a hacerle
gozar a el y a quien el te ofrezca".


Después le dijo a Javier que me cogiera en brazos y me llevara a su dormitorio.
Este no lo dudo ni un minuto y rodeándome con sus fuertes brazos me levantó en
volandas y se dirigió hacia la escalera, Miguel se acercó y me besó en la boca,
"disfruta y goza el placer", tras lo cual desapareció en dirección al cuarto de
estar.


Javier mientras subíamos por la escalera comenzó a besarme y me decía al oído
como me iba a follar que me jodería durante toda la noche, y cosas por el
estilo.


Efectivamente durante unas horas fuí un auténtico juguete en sus manos me follo
un par de veces y me dió por culo otras tantas en un derroche de energía que me
alucinó.


Nos quedamos dormidos.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

DIARIO DE UNA MUJER CASADA (I)

Diario de una mujer casada (I)
Relato verídico de una mujer cuya vida sexual ha ido cambiando y hoy felizmente casada, es cuando sus aventuras son más que estando soltera.
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Junio del 93

Mi nombre es Laura, estoy casada desde los 28, y tengo dos niños, un marido fantástico, y un buen trabajo, lo que nos permite, junto con el de mi marido, llevar una vida sin agobios...

Mi historia es la de una mujer casada mas que descubre que el sexo es algo que debió practicar antes de casarse, pero la educación recibida, así como un extraño deseo de llegar impoluta al lecho nupcial no me lo permitieron.

Cuando empizo este diario, tengo 35 años y la verdad es que estoy muy bien, muy buena, piensan los hombres... y son muchos los que trato a diario por mi trabajo.

La historia que os voy a contar es cierta al 100%.

Cuando me case hace casi 12 años yo llegaba virgen al matrimonio y no por falta de oportunidades sino por convicción: yo pensaba, y no me arrepiento de ello aunque ahora creo que debí probarlo antes, que debía llegar virgen al altar, y eso que mi novio el segundo formal que tuve y que hoy es mi marido hizo todo lo posible por desvirgarme, no solo él, sino incluso poniéndome en los brazos de algún amigo o compañero para que trataran de romper mi virginal estado, antes de casarnos.

"Ya que yo no puedo abrir la gruta...", pensaba él, según me confesó mas tarde, "si otros me logran despejar el agujero, yo podré catarlo antes de casarme".

Pero yo soy bastante cabezota y no lo lograron.

Luego una vez casada pensé, al igual que mi marido antes de casados, que, una vez abierto el pozo, no necesariamente debía liberar solo la carga del potente miembro de mi marido, sino como buena samaritana, la de todas aquellas mangueras que hasta el se acercaran, aunque eso si, necesito algo mas que puro sexo para ponerlo a disposición de otros hombres.

Aunque a quien le amarga un dulce... y una buena y potente polla, una vez metidos en faena, es a veces bastante más convincente que cualquier otro argumento, pero insisto que el paso inicial para mí es de sensibilidad o de atracción sensual...
No obstante durante mi época de soltera, alguna aventurilla si que me corrí, en el pleno significado de la palabra, pero sin llegar al final, como con aquel compañero de trabajo, acababa de conocer a mi novio y tenia entonces 22 añitos y aún no había terminado la carrera, era mi primer curro, con el que estuve saliendo todas las tardes, durante 30 días, excepto los fines de semana que salía con mi novio o iba al pub a ayudarle a servir copas, y me llevaba al campo en su flamante deportivo, a retozar mientras mi novio trabajaba en el pub, el pobre, para sacarse unas pelas, y que me magreó bien..., me metió mano a placer... pero no logro romper mi telilla.

Se llamaba Sergio, tenia 6 años más que yo, y estaba recién separado, a mí me daba pena y siempre le veía muy triste, empezamos a hablar y me comento su situación, que se sentía muy sólo. La verdad es que estaba para hacerle un favor, alto rubio ojos azules y además con dinero por parte de su familia, era hijo único, y una tarde me invitó a merendar al Pardo. Como dije en esa época mi novio trabajaba en un Pub de 6 de la tarde a 3 de la mañana, para sacarse algunas pelas mientras terminaba la carrera por las mañanas. Estuvimos charlando y me dijo lo mucho que le gustaba y como echaba de menos una mano de mujer a la que agarrase y unos ojos como los míos que le miraran... el caso es que de vuelta en el coche en un momento aparco en el arcén y me dio un beso en la mejilla mientras me abrazaba. Me pillo tan de sorpresa que no pude reaccionar y cuando me di cuenta me estaba morreando con él. Me sentí como electrizada, pues no había sentido antes nada igual y la sensación de estar haciendo algo prohibido me puso aún mucho mas cachonda, el caso es que después de un rato, le dije que me dejara y que me llevara al pub de mi novio pues me estaría esperando para cenar. El morbo fue que se ofreció a acompañarme y se lo presente a mi novio. El se marchó y yo después de cenar con mi novio me fui a mi casa. Me sentía excitada y a la mañana siguiente decidí decirle a Sergio que no volveríamos a vernos, pero cuando le vi, triste como siempre en el trabajo y tras haberle conocido de otra forma el día anterior no tuve valor para decírselo y cuando a la salida me invito a salir por la tarde le dije que si. Fue la primera vez en aquella época que una tarde me presenté sin ropa interior con una minifalda naranja y un jersey de generoso escote de punto. Se quedo flipado. Me llevó por la carretera de Burgos y en una especie de campo me metió mano cuanto quiso a mis tetas y me acarició el coño hasta hacerme correrme. Yo le hice una paja y volvimos a Madrid. Mi novio se lo imaginaba, pues cuando llegaba de estar con él llegaba muy sofocada y muy caliente. Recuerdo que esa tarde tenia una pinta de putón que cuando entré en el Pub el Jefe de mi novio, un señor mayor ya de cerca de 60 años con el pretexto de enseñarme no se que, me llevó a la trastienda y me acarició disimuladamente el culo mientras me decía lo buena que estaba en plan de "broma" pues la verdad es que teníamos una buena amistad, hasta que le paré diciéndole "Antonio no te pases..." y me dejó. La verdad es que los sábados que iba a ayudarles en el pub, no paraba de tratar de meterme mano o de asomarse a mi escote, etc.
Al cabo de unas semanas, de magreos en el campo casi a diario, mi aventura con Sergio terminó una tarde que quiso hacer el amor conmigo en su casa donde me había invitado a la piscina, y le dije que no, y no por que no estuviera caliente como una mona, sino por que seguía pensado en mi virginidad para el matrimonio...

O en aquel viaje con mis padres al norte de África, donde todas las noches, durante los 15 días que duro, me acostaba con el guía árabe del grupo, que de lo bueno que estaba tenía cola, aparte de la suya, en la puerta de la habitación siendo yo la única del grupo que lo cato.
La historia había empezado en el autobús cuando él me miró, por eso cuando veo "La pasión Turca" de Ana Belén, la entiendo perfectamente. Tienen un atractivo especial.
Al segundo día con el pretexto de pedirle unos folletos, tras una excursión subí a su habitación. Me abrió en bañador y se quedó sorprendido al verme, fue a buscar una camisa mientras yo entraba en su cuarto. Le pedí los folletos y le miré tiernamente a los ojos, él me dijo que se había fijado en mi en el autobús, que era la más hermosa del grupo y no se como fue el caso es que le planté un beso en la boca. Entonces me rodeo con sus brazos y tras desnudarnos me beso y acarició por todo el cuerpo. Me acarició hasta arrancarme literalmente un par de orgasmos y yo le hice una paja, la verdad es que tenia un buen aparato. Luego me dijo de hacerme el amor y yo le pedí que no, a lo que fue muy comprensivo.
Todas las tardes cuando volvíamos de excursión, o antes de cenar, me subía, a ducharme a su habitación y se la machacaba o él me chupaba a mí y me masturbaba, mientras me decía con ese dulce acento de los norteafricanos "Me gustaría sacar hasta la última gota de leche de esos hermosos pechos y de tu cueva..." Varios idas me propuso follar aunque no consentí, a pesar de que para compensarle, eso sí, le propuse alguna vez, darme por el culo... lo que hubiera supuesto también mi desvirgue trasero... pero parece ser que su religión se lo impedía...
En el autobús otras chicas que lo habían intentado, parece que sin éxito, me miraban con envidia y mas de una vez las ví espiando en el pasillo cuando yo llamaba a su puerta.

Así liberaba yo algo de mi tensión sexual, siempre eso sí, con el visto bueno de mi novio, que se cabreaba cuando le contaba que de follar... ni por delante ni por detrás... nada.

Recuerdo también que estando de monitora en un campamento de verano uno de los padres se me insinuó y decidí aceptar el reto: el tío se vino una noche desde 90 kilómetros de distancia sólo a buscarme, con la "sana" intención de follarme.
La situación era excitante, pues era amigo de mis jefes y tras sorprenderles su visita entre semana estuvimos cenando juntos mis jefes él y yo. Luego dijo que se marchaba y quedamos a las doce en la carretera que llevaba al campamento a un par de kilómetros mas o menos. Salí del campamento excitadísima y ahora pienso en el peligro que corrí andando aquellos casi dos kilómetros a oscuras por una carretera casi de tierra hasta llegar a un pequeño bosque donde me esperaba. Recuerdo que llevaba un sort verde y una camisa scout, sin sujetador, por lo que al andar mis pechos subían y bajaban. Cuando me vio llegar se abalanzó sobre mí y me abrazo llevándome contra un árbol donde apoyada me desabrocho la blusa y me beso y acarició los pechos como un poseso. También hacia poco que se había separado y sus hijos eran de mis preferidos en el Campamento pues eran majísimos. Tras un largo rato, se fue deslizando hasta bajarme los pantalones y las bragas y comenzó a chuparme y sobarme el coño haciéndome correr tres o cuatro veces. Luego me pidió que se la chupara, pero le dije que no, pues la verdad es que la primera vez que se la he chupado a aun hombre ha sido a mi marido y después de casados. Pero le hice una buena paja dejándole correrse sobre mis tetas y mi vientre, y tras un rato charlando y fumando en el coche, donde también me morreó y tras quitarme otra vez la camisa, me magreó los pechos a placer mientras con la otra mano me masturbaba haciéndome llegar un par de veces, se ofreció a llevarme de vuelta, pero le dije que no pues podían verle y mi inconsciencia me hizo volver sola los dos kilómetros al campamento cerca de las 4 de la mañana.
Pero de follar nada de nada.
Cuando se entero mi novio se cogió tal cabreo que me hizo llamarle para brindarle el desquite lo cual no pude concretar, con el consiguiente nuevo enfado de mi novio, que un día por sorpresa me llevo a su casa y todo... pero el no estaba.
Casi seguro que aquel día con mi novio delante si que me hubieran follado entre los dos, pues creo que era tal mi excitación por la situación planteada, que iba dispuesta a que me follaran, no solo los dos, sino todos los tíos que llamaran a la puerta.

Uno de los intentos claros de mi novio por lograr su objetivo, fue cuando nos encontramos por huertas con un ex-compañero de mili, al que le hice tilín, y unos días después, me arreglo una cita en casa del tío este.
Recuerdo que tenia yo un traje color malva sin hombros que me obligaba a ir sin sujetador y que me quedaba muy bien, así que mi novio se empeño en que me lo pusiera, según me dijo más tarde, porque se bajaba muy bien en caso de necesidad y se quitaba con facilidad. Cuando llegamos a su casa nos esperaba con un batín corto y tras llevarnos al salón nos ofreció bebida, yo como siempre pedí tónica lo que a mi novio no le hizo ninguna gracia. Ellos se pusieron cervezas y empezamos a hablar no recuerdo bien de que. Mi novio no hacia mas que levantarse al baño, a la terraza, tratando de dejarnos solos y su amigo se insinuaba con frases como, "si tienes calor," creo que era Agosto, "puedes ponerte mas cómoda", o "que te parece el top-less" en vista de que la cosa no cuajaba, decidieron ponerme una película porno, pero a mi entonces no me gustaban, así que les dije que no. Luego me sacaron a bailar y trataban de pegarse lo más posible lo cual a su amigo no se lo permitía, con lo que tras un par de horas de estira y afloja, le pedí que nos fuéramos...
Y no porque el tío no estuviera bien sino porque me faltaba decisión en el momento de la verdad quizá porque seguía convencida de mi virginidad para el matrimonio y solo una excitación como la comentada anteriormente, en casa del padre del chaval del campamento, podía acabar con mi virginal estado.
De hecho, era mi sino, unos días después estando en le parque cerca de la casa de su amigo, me puse tan calentorra que cuando me sugirió subir a su casa para hacer algo, le dije que sí... y cuando llegamos !!! no estaba ¡¡¡.

No sé si se me olvida alguna otra situación pero si me acuerdo la contaré a lo largo de esta narración.

Como decía llegue virgen al matrimonio e insisto que no por falta de oportunidades.

Siempre he sido una buena estudiante, así que termine la carrera con 24 años y desde los 22 ya tenía trabajo en mi especialidad en una gran empresa.

Durante el cursillo de formación para entrar en la empresa, varios compañeros me tiraron los tejos, pero yo seguí erre que erre.

Incluso un día una compañera un par de años mayor que yo al salir del cursillo, y sin cortarse un pelo me dijo:

"Oye estas un rato buena, el otro día vino mi marido a buscarme y cuando te vio, me dijo que le gustaría acostarse contigo..."

Me quede patidifusa y le respondí: "¿ y tu que le dijiste... ?"

"¡Que a mi también me gustaría carajo... !, así que si quieres nos lo podemos pasar muy bien los tres...".

Por supuesto le dije que no, y mientras duro el curso todos los días trataba de convencerme para que nos metiéramos los tres en la cama, con el consiguiente disgusto de mi novio por no aceptar, brindándose incluso a acompañarme, y seguramente a participar también... ¡el muy cabroncete!...

Incluso un par de compañeros, con el pretexto de estudiar el curso, me invitaron a su apartamento, entonces estaban los dos solteros como yo, pero no lograron convencerme de acostarme con ellos, aunque debo decir que nunca lo dijeron directamente y fueron super correctos, sin tratar de forzarme ni pasarse, aunque a veces pienso la cantidad de veces en las que estuve en peligro de algo más incluso a lo mejor contra mi voluntad.
Ambos se casaron después y al cabo del tiempo, me he vuelto a encontrar con uno de ellos... separado que anda detrás de acostarse conmigo... pero eso ya os lo contaré.

Incluso una noche mi novio me llevó a un club privado donde sentí el deseo y las miradas de algunos machos imponentes... pero el pobre no logro vencer mi reticencia ni por esas.

Por cierto que recuerdo otro día que mi novio me llevo a tomar una copa a casa de una pareja de amigos.

Resulta que él los conoció en un viaje y un día nos encontramos por la calle, y por lo visto se quedaron prendados de mí.

Pues bien fuimos a su casa y en un momento determinado ella se sentó junto a mí y me dijo": ¿Que opinas de la relación física mujer‑mujer?", a lo que le contesté que no me parecía mal, entonces trato de acariciarme, pero la corte en seco, pues no me apetecía, entonces su marido me dijo que porque no me acostaba con él, y que podíamos hacer una cama redonda los cuatro, que me podían hacer disfrutar como nunca y sin necesidad de desvirgarme físicamente, ante lo cual le dije a mi novio que nos fuéramos de allí, con su consecuente cabreo.

Soy dura de pelar... a veces.
(continuará)