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Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately

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miércoles, 12 de mayo de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (VIII-2)

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... Y DISFRUTADOS (capitulo 8, 2ª parte) (5)



4 de Abril "UNA NOCHE INTERMINABLE..."

Nos enjabonamos y entre besos y caricias nos duchamos bajo el agua tibia. Despues de secarnos volvimos a la habitación. En ella había mucho deseo, como si fuera la primera vez que estaba con un hombre, o al menso con un hombre que la estaba dando todo el placer que ella necesitaba.

Me tumbé boca arriba en la cama y le hice un gesto de acomodarse a mi lado. Estaba exhausto.

Me encanta cuando se siente tan exclava buscando el premio del sexo a su sumisión.

Ella se acomodó a mis pies y mientras me acariciaba los muslos comenzó a besarme las piernas y a reptar sobre mi, mirándome fijamente con aquellos ojos verdes llenos de deseo. Decididamente estaba dispuesta a exprimir hasta la última gota de mis testículos. Solo de verla así mi polla a pesar del esfuerzo empezó a recuperarse ante mi propia sorpresa.

En unos minutos mientras ella acariciaba mis caderas y mis muslos con dulzura, su boca se apoderó de mi miembro y comenzó a mamarlo con dedicación, con fruición, recreándose en cada paso por mi glande, lamiendo por fuera hasta la raíz de mi culo y subiendo y bajando por todo su contorno, como una auténtica profesional. De vez en cuando lo ensalivaba bien para poder deslizarse y como le había dicho y enseñado, sus dientes en ningún momento llegaron a tocar mi polla que se afianzaba en su tamaño y rigidez.

Cuando estuvo a punto de caramelo, la cogí de las muñecas y tiré de ella hacia arriba de forma que en un momento determinado su coño estuvo a ala altura de mi pene, entonces la levante a pulso y ella sola se ensartó de un solo golpe hasta mis huevos aplastando sus nalgas sobre ellos y frotando su chorreante coño sobre mi pubis. Lo que sucedió a partir de ese momento fue puro placer, vicio y deseo. Yo no tenia que hacer nada, ella subía y bajaba, se movía en círculos, salía totalmente tras ponerse en cuclillas y se volvía a ensartar dejándose caer sobre mi polla mientras gemía y me decía como le gustaba sentirse llena de polla, de "mi polla" y que le llegara muy adentro. Yo estaba desquiciado con aquel espectáculo, sus pechos danzaban arriba y abajo a derecha e izquierda en una danza lujuriosa que a veces interrumpían mis manos magreándolos y apretándolos sin compasión hasta dolerme las manos mientras ella gemía y sus pezones se ponían grandes como canicas y duros como piedras. Empecé a pellizcárselos y casi me dolía a mi cada vez que los retorcía, pero ella seguía embelesada clavándose ella sola cada vez mas hondo sobre mi pene. Con sus manos acariciaba mis caderas y a veces se masturbaba de forma frenética. Yo estaba concentrado en correrme lo mas tarde posible, despues de que ella alcanzara dos terroríficos orgasmos acompañados de los ojos en blanco y movimientos convulsivos de su pelvis sobre la mía, en el segundo de los cuales decidí soltar mi nueva ración de leche dentro de aquel insaciable coño gimiendo los dos como dos desesperados. (6)

Se derrumbo sobre mi, mientras me decía cuanto le gustaba cabalgar sobre su amo y señor y que esperaba que aquella noche fuera interminable e inolvidable para mi, que quería ser mi puta, mi mujer, mi hembra, mi esclava sin condiciones.

La hice tumbar en la cama a mi lado y luego me levanté acercándome a la nevera. Saqué una botella de vino que había guardado en ella junto a unos sándwichs y la invité asentarse junto a mi en el suelo al lado del sillón. Así lo hizo y directamente de la botella le vertí unas gotas de vino sobre su boca entreabierta, mientras sus ojos me miraban con deseo y admiración.

Casi no hablamos, no necesitábamos hablar para darnos cuenta de que ella estaba entregándose sin reservas a su amo y señor en una noche que acababa de empezar y que tenia un largo camino por recorrer.

Comió algo, no le apetecía mucho "solo quiero comerme tu polla" me dijo una vez que le dije si quería otro sándwich.

Seguí degustando el vino que a veces vertía muy despacio sobre su boca inclinada hacia mi, mientras ella acurrucada a mis pies me besaba los muslos y acariciaba por todas partes. Mientras yo seguía bebiendo en la copa, ella empezó de nuevo a juguetear con mi pene. Creí que después de los seis polvos que le había echado en apenas 5 horas, acababa de mirar el reloj y era lago mas de las dos de la madrugada, no podría volver a levantárseme esa noche, aunque ya la primera noche no sé si fueron 7 o más los que le había echado. Y cuando menos lo pensaba denuevo su boca hacia viguerías sobre mi aparato que en pocos minutos volvía a estar dispuesto ara la lucha. Sin duda sus habilidades como mamona podrían levantársela hasta a un muerto.

Retiré la mesa con los restos de la comida y mientras apuraba mi copa de vino ella adivino que quería y se volvió a clavar, esta vez por el culo de un solo golpe sentada sobre mi dándome la espalda. Le cogí desde atrás las tetas apretándoselas y magreándoselas bien mientras ella volvía a cabalgar y entonces vi las señales que le había dejado en la espalda al principio de la noche, y volví a morderle la espalda y arañársela mientras alternaba con besos y lengüetazos sobre las marcas que le había dejado hacia unas horas. Ella me decía que nadie le había trabajado nunca el culo como yo se lo había hecho y que nunca podría ser enculada por otro tío que no fuera yo, después empezó a fantasear sobre su violación por un grupo de hombres que la saltaban en la calle y le daban por todas partes mientras se movía como una batidora y yo seguía magreándole la tetas y dándole azotes en las nalgas ya sin miramientos. Volvió a correrse al menos un par de veces y tras una larga cabalgada como de 20 minutos por fin yo también vacíe mi carga justo cuando ella alcanzaba su segundo orgasmo, y se derrumbaba sobre mi mientras yo seguía amasando y ordeñando aquellas tetas que estaban enrojecidas de mis manoseos. (7)

Se dejó deslizar lentamente al suelo, mientras mi leche fluía de su culo dilatadísimo y que bien podía recibir un par mas de pollas sin problemas al mismo tiempo.

La levanté y tras darnos una nueva ducha, esta vez sin follar, nos tumbamos a descansar en la cama. Ella se tumbó boca abajo dispuesta a recuperar fuerzas y yo pinché la tele para distraerme un poco...

Me quedé dormido y cuando de pronto un sexto sentido me hizo despertar me quede alucinado. Allí estaba ella al borde de la cama a cuatro patas vestida con la ropa de esclava lamiendo mis pies. "No vas a castigarme un poco más...?" me dijo mientras seguía lamiendo mis pies.

Casi como un resorte mi pene de un salto se puso tieso como un palo, lo que la hizo sonreír. Miré el reloj eran cerca de las tres y media de la mañana. Me levanté y acercándome se la metí sin más en la boca.

Ella comenzó otra vez a mamármela como una loca, con deseo contenido, desesperada por tener aquel palo negro entre sus labios.

(Continuará)

lunes, 15 de marzo de 2010

UNOS CUERNOS BIEN PUESTOS... (IV)

7 DE MARZO... CUARTO DIA...



Ayer estabamos ambos cansados, el día anterior había sido fantástico.

Ella llegó con unos ojos que apenas se veían.

Empezamos despacio a tontear en la cama y la desnudé, me encanta desnudar ese cuerpo, tenerlo todo desnudo con esas tetas y ese culo, y con el conejito pelado... es una delicia verlo y acariciarlo... nos tocábamos y besábamos pero nada mas hasta que la puse acostada sobre mi pecho mientras la besaba y noté lo caliente que estaba, ¡cómo quemaba ese coño! Se revolvía, me estaba pidiendo sin decirlo que la volviera a hacer vibrar.

La verdad es que aquello me puso a 10,000 y a pulso la hice sentar en mi pecho y luego con las piernas bien abiertas la hice sentar con el coño en mi boca.

Le empecé a meter la lengua como si fuese una polla pequeña y húmeda y ella se retorcía, se puso como nunca, totalmente ida, la tuve así un buen rato y luego me dejé caer hacia abajo mientras ella seguía apoyada en el cabezal de la cama y en esa postura le taladré el coño sin compasión, mientras ella empujaba y se mob via buscando tenerme muy dentro.

Fue inmenso, se movía como una batidora, aquellas caderas de un lado a otro, en círculos, mientras se clavaba cada vez mas hondo mi polla en su coño... ella quería que yo me corriera y yo buscaba lo mismo de ella.

Pero estaba muy cansada y al final se dejó caer un poco mientras le llegaba un orgasmo de infarto, y yo le llenaba de leche el coño, le temblaban las piernas.

Luego me quedé un rato encima de ella y descansamos.

Bebió cava y charlamos un poco.

La intenté tocar y al final me dijo que no podía, que estaba dolorida y que es que le hacía daño.

Al cabo de un momento me volví a subir a su espalda y con la polla empecé a jugar en su culo, ella lo notaba y en un momento determinado me dijo que la penetrase cuando quisiera y como quisiera que era absolutamnete mia y estaba a mi disposición..

Se puso boca arriba y cuando la enfilaba de lado me abrió el culo y por ahí le dí.

Al principio estaba solo receptiva pero a medida que le daba mas fuerte se fue animando hasta que de repente se empezó a masturbar y se corrió de una manera bestial, mientras yo también dejaba mi semen en su culo.

Esta vez estabamos los dos para el arrastre y necesitaba que ella me la comiera pero he decidido no tomar la iniciativa en eso, voy a esperar que salga de ella si es que sale.... y saldrá, seguro...

La enculé aún dos veces mas.

La primera de las dos en la misma postura pues ella quería seguir follando pero casi no tenia fuerzas ni para levantarse, ella tumbada boca abajo totalmente en la cama y apretando el esfínter ya bastante dolorido para que mi entrada costara mas, yo me dejaba caer con todo el peso sobre ella y notaba como se la clavaba hasta el último milímetro, tocando mis testículos entre sus suaves y duras nalgas, luego volvía a levantarme unos centímetros y me dejaba caer de nuevo provocándole en cada clavada un espasmo de placer y como eso la ponía a punto de estallar, seguí haciéndolo durante un largo rato con ella dispuesta a mas corridas que, por supuesto, tuvo en un número indeterminado, hasta que en una de mis "caídas" decidí correrme dentro de aquel culo acogedor y generosamente tragón, derramando mi semen en sus entrañas.

La siguiente vez, casi de inmediato a la anterior, para que no se moviera mucho la desplacé hasta el borde de la cama y allí la separé binen las piernas con el culo sobre la cama y me arrodille tras ella.

Ella boca abajo con la manos extendidas sobre la cama y el culo en pompa.

Jugué con sus nalgas dándole unos azotes suaves pero firmes que le dieron un ligero color a aquellos blancos cachetes, mientras mi polla se hundía dentro de su culo hasta los testículos.

Seguí dándole azotes mientras entraba rítmicamente y salía de aquella estrecha cueva anal, provocándole un par de orgasmos que la hicieron gritar como una loca, mientras ella me decía como le gustaba que la diera por detrás, hasta que decidí correrme una vez más.

Intenté dejarle varias marcas en el culo y mordiscos pero supongo que no apreté demasiado, quería marcarla, para que supieras quien es su señor.

Busca las marcas.



Un saludo.

viernes, 29 de enero de 2010

VENGANZA (II)

VENGANZA POR DESPECHO

La iniciación (II)


A cada golpe había un estremecimiento por mi parte que hacia tensarse las cadenas y mis pezones parecían a punto de arrancarse de sus areolas. Fue un tormento breve pero muy doloroso que me hizo llorar y gemir como una loca ante su impasividad.

Después se sentó a contemplarme saboreando su copa.

Cuando termino la bebida, me desató de pies y manos, me coloco un collar de perro y me llevó hasta una especie de potro, plano por arriba y que me llegaba desde la parte inferior del cuello hasta el ombligo. Me obligó a colocarme sobre ella boca abajo con las piernas abiertas y me ato los tobillos y las muñecas a las cuatro patas de la borriqueta después de quitarme la ropa interior y acariciarme a discreción las tetas y el coño, retorciendo mi vello púbico que a veces arrancaba sin compasion a mechones y tirando de sus labios brutalmente hasta hacerme gritar.

Mi cabeza quedaba fuera colgando y mi culo y sexo también fuera de la borriqueta y totalmente accesibles.

Una vez atada le vi coger un largo látigo y dirigirse hacia mí "voy a darte otra sesión de latigazos así que deberás aguantar" dijo haciendo restallar el látigo en el aire, luego metódicamente despacio fue descargándolo sobre mi espalda y mis nalgas.

Me obligo a cantr en alta voz los casi 20 azotes que arrancaban gemidos de mi enardeciéndole más todavía.

Cuando creyó haberme marcado bastante dejo el látigo. "Creo que llegó el momento de devolverte a casa" dijo mientras se acercaba a mi. En la postura que tenía mi culo y mi sexo quedaba totalmente expuesto así que imagine lo que iba a suceder. Unos segundos después su aparato empezaba a oradar mi culo, despacio pero sin detenerse produciéndome un gran dolor, ante su regocijo. Cuando lo hubo enterrado entero en mi ano, volvió a sacarlo, para repetir varias veces la situación. Por último tras dar unos sorbos de su whisky decidió encularme definitivamente así que volvió a colocarse frente a mi ano, y esta vez de un solo y doloroso golpe me enterró su polla, luego no haciendo caso de mis gemidos y lagrimas marco un frenético ritmo de entrada y salida hasta que sentí que se corría abundantemente en mis entrañas. Después se limpio con un trapo y dándome un par de azotes con la mano abierta en ambas nalgas, se marchó.

A los pocos minutos volvió con un vibrador unido a un cinturón, poco a poco lo fue introduciendo en mi ano, hasta enterrarlo totalmente y lo puso en marcha. Me sentía explotar de placer ante las vibraciones, pero esa sensación dio paso a otra diferente cuando se acercó a mi cabeza y sujetándola con ambas manos me obligo a meterme su polla en la boca. El me follaba, dirigía sus movimientos de riñones y el movimiento de mi cabeza.

Pero no le gustaba mi forma de mamar así que cada vez que mis dientes rozaban su glande, la sacaba de mi boca y me daba una bofetada “Haré de ti una buena mamona, pero cada error llevara ese castigo”.

Volvía a metérmela en la boca y la operación se repetía, yo lloraba pero el seguía abofeteándome a discreción, la cara me ardía y las lagrimas no me dejaban ver, solo sentía su polla llenando mi boca a veces llegando hasta mi garganta lo que me hacia dar arcadas que eran “premiadas” con nuevas bofetadas.

Cunado estuvo a punto de correrse la saco de mi boca y dándome una ultima bofetada mientras me agradecía la mamada ("acabaras mamándola como una buena puta, como mi mejor puta...") se dirigió otra vez a mi retaguardia que seguía enardecida por el vibrador. Sin detenerlo noté como su polla empezaba a penetrar mi coño, primero muy despacio, pero luego con más ritmo y fuerza y en cada empujón mis tetas y mi pecho se rozaban dolorosamente con la madera, para en el siguiente momento al tirar de mis caderas hacia atrás, volver a su posición inicial. No se corrió en mi interior como yo esperaba sino que lo hizo sobre mis nalgas y mi espalda. Entonces volviendo a ponerse delante de mi me obligó a limpiarle la polla, algo que nunca había hecho ni a mi marido. Volvió a colocarme el bocado “Así deberías estar siempre mientras no te usa un macho” dijo sonriendo. Después sin decir nada salió.

Pasaron bastantes minutos antes de su regreso, me desato y me dio mi ropa."Vístete" dijo mientras el me contemplaba desde el sillón apurando su bebida. Hasta el último momento no me retiro el bocado, Y tras darme un beso en la boca hizo sonar una campana. Apareció una chica de unos 30 años que me agarró por el brazo sin decirme nada. Salí como en volandas del chalé y cuando empecé a reaccionar estábamos camino de Madrid. Unos minutos después llegaba a casa.

Mi marido me preguntó que donde había estado y le mentí diciéndole que por ahí de copas con Francis y unos amigos que me había presentado. Trate de que no viera mi rostro aún caliente por las bofetadas, le dije que estaba muy cansada y pasé al baño donde me duche durante casi una hora, quería quitar de mi cualquier rastro de aquella tarde que empezaba a sembrar dudas en mi cabeza. No me gustaba lo ocurrido pero pude marcharme y no lo hice, aunque me consolaba diciéndome a mi misma que él no me hubiera dejado. Quedó en llamarme a la semana siguiente. Pero no lo hizo.

Luego el verano y las vacaciones me hicieron olvidar aquella historia.





NOTA DEL MARIDO: Nunca me ha contado ella aquella tarde, la reconstrucción es por un completo informe de mi amigo Francisc, aún hoy él no la ha vuelto a llamar, aunque me escribe de vez en cuando para saber como está y para decirme que algún día se la llevara unos días para disfrutar otra vez con ella. Yo le tengo al tanto de sus avances en sexo y el dice que el momento se acerca. A ella nunca le he preguntado pero se que la experiencia le ha dejado una huella y en su momento le gustó, aunque es como si la hubiera borrado de su memoria real.

Pero la historia tendría continuacion...

jueves, 17 de diciembre de 2009

ESTRENANDO UNA CASADA (I)

ESTRENANDO UNA PUTA CASADA

Bien, la situación prometía, pues aunque en otras circunstancias con parejas, había realizado funciones de corneador con el cornudo de turno en presencia de su esposa, dadas las circunstancias esta vez el cornudo me ofrecía la posibilidad de disfrutarlo a solas sin su mujer, mientras le contaba como me la había follado hacia apenas unas horas en la misma habitación del hotel, e incluso con su olor todavía flotando en la habitación.

Pero primero tenía que tirarme a la puta de su mujer para lo que la había invitado a cenar en un restaurante exótico, algo que parece excitaba mucho al putón de turno según me había confesado su cornudo marido.

Aunque mi debilidad son las mujeres, no sé si me excitaba mas tener a aquella zorrita debajo durante toda la noche o hacérmela mamar unas horas después por su cornudo esposo e incluso romperle a él aquel culito virgen que en las fotos con un cierto toque femenino prometía un momento de sumo placer, dado por descontado que a la puta de su esposa se lo pensaba romper también, y más de una vez aquella noche, puesto que para mí una buena follada es la que utiliza todos los orificios de la zorra al menos una vez completa en la misma sesión.

Aunque como ya le había dicho a él por mail, hubiera preferido romperle el culo mientras ella le mamaba la polla y él le comía el coño a aquella zorra que se prometía como una autentica guarra en la cama según me habían contado.

La verdad es que las fotos no la hacían justicia aún siendo excitantes. Llegaba vestida totalmente de negro, con una blusa cerrada de terciopelo que resaltaban sus grandes y deliciosos pechos, que yo ya conocía por fotos de su complaciente marido, con unos pantalones negros ajustados que realzaban sus imponentes caderas y sobre todo hacían muy apetecible aquel culo bien formado con unas duras nalgas, tensas bajo la tela.

Estaba pues mucho mas buena y apetecible al natural que en las fotos y mis expectativas de una autentica noche de orgía con aquella dama se me hacían cada minuto más atractivas.

La cena transcurría con algunas insinuaciones por mi parte y un inicial comportamiento un tanto defensivo d la zorrita. Cada minuto que pasaba mas deseaba que aquella cena terminara y poder disfrutar de aquellos pechos, aún cubiertos por la ropa pero que me apuntaban descarados, o aquel cuello que besado debía romper todas sus defensas, o aquellos ojos profundos de color vede fangoso que completaban una mirada de dama egipcia misteriosa o aquella boca que mientras hablaba yo sentía devorando mi polla con avidez...

Antes de terminar se excuso para ir al servicio, lo que aproveché para contemplar sus caderas y su apetitoso culo mientras se levantaba de la mesa, haciéndome soñar en perderme en sus nalgas para luego encularla bien a gusto...

Aboné la cuenta mientras la esperaba y pude disfrutar de su cuerpo viniendo hacia mí, mientras la esperaba en la mesa...

¿Nos vamos? - le dije, mientras la ayudaba a ponerse el abrigo.
¿Dónde me llevas? - me dijo sonriendo con aquella boca que de solo verla mi polla se estremecía y mirándome con aquella profunda mirada...
¿Me acompañas a mi hotel? - le contesté mirándola fijamente a los ojos
Antes mejor tomamos una copa- respondió pasando delante de mí al llegar a la puerta del restaurante.

Yo rabiaba por tenerla en mis brazos, pero entendí que la noche era larga y había tiempo suficiente para disfrutarla. El cornudo de su marido me había dicho que no tuviera prisa que él se ocupaba de todo en casa y que con tal de que llegara a las cinco o seis de la mañana, era suficiente.

De acuerdo -le dije cogiéndola del brazo y dirigiendo nuestros pasos hacia un bar cercano.

Me sentía a gusto, un hombre negro como yo, atractivo, del brazo de una mujercita blanca, una zorrita blanca casada que iba a disfrutar en unos minutos del sexo sofisticadamente dominante que me gusta aplicarles en estos casos.

Ella que apenas había bebido en la cena pidió una tónica y yo un coñac.

Charlamos durante una media hora sobre diversos temas, literatura, música, y... sexo.

El haber ido a cenar pronto nos daba un magnifico margen, pues eran apenas las diez de la noche cuando salíamos del bar.

¿Cogemos un taxi?- le dije.

No, mejor vamos dando un paseo - me contesto enganchándose a mi brazo. La proximidad de su cuerpo me estaba poniendo a cien y cada vez que la miraba a los ojos notaba un pequeño estremecimiento en ella.

Tras un larguísimo paseo de apenas 15 minutos llegamos al hotel.

Fuimos directamente al bar, más que nada porque desde el era fácil acceder discretamente a las habitaciones y aunque me hubiera gustado lucir a aquella zorra casada ante el personal del hotel, ella misma me pidió discreción.

Yo pase por recepción a buscar la llave y me reuní de nuevo en el bar con ella, un último café... con canela para ella, y un cortado para mi, fue nuestra última consumición antes de que ella se consumiera de pasión entre mis brazos.

Mire el reloj, "solo las once menos cuarto" pensé recordando que la "tenia para mi hasta las seis de la mañana, por lo tanto nos quedaban más de seis horas de placer".

En el ascensor traté de besarla "Espera no seas impaciente, hay tiempo" me dijo apartándome suavemente.

El ascensor por fin se detuvo en la planta cuarta, le cedí el paso al abrirse la puerta no tanto por caballerosidad como por poder verla de espaldas nuevamente. Como adivinando mi deseo se quitó el abrigo lo que me permitió recrearme en sus prietas nalgas y sus largas piernas y aquellas caderas que muy pronto estaría acariciando.

Se detuvo un momento para preguntarme el número de la habitación "454" le dije y continuo andando. Al llegar a la puerta se paró a esperarme. Introduje la llave y tras encender la luz le cedí nuevamente el paso. Observó detenidamente la habitación mientras yo cerraba la puerta. Permaneció de pie de espaldas a mí y dejó el abrigo y el bolso sobre una silla.

Me acerqué despacio y suavemente empecé a acariciarle la espalda y el pelo, que retiré para empezar a besar su cuello. Ella se estremeció pero permaneció de pie. Entonces la fui volviendo despacio dejando mis manos deslizarse por sus brazos hasta alcanzar sus pechos y la coloque frente a mí. Ella fue a besarme pero mi intención era otra. La sujete con suave firmeza por los hombros y la hice arrodillarse ante mí. Debió pensar que quería lo primero que me sacara la polla y me la mamara, pero mi intención era subliminalmente hacerla entender quien mandaría a partir de ese momento y verla ante mí de rodillas, humillada y sumisa era mi primer objetivo. Hizo además de bajarme la cremallera del pantalón, pero con firmeza sujete sus manos y la hice volver a levantarse.

La hice ponerse de espaldas a mí y mientras volvía a besarle el cuello mis manos apretaron sin contemplaciones su tetas desde atrás atrayéndola hacia mí. Creo que podía ya sentir mi duro miembro en su culo, pero quería recrearme en aquellos momentos e sumisión y dominio.

Ella estaba ya jadeante y respiraba de forma entrecortada mientras yo seguía apretando mi polla contra su culo y amasando con fuerza sus tetas mientras mis labios besaban su cuello. La fui empujando poco a poco hacia la cama haciéndola inclinarse sobre ella.

Ella seguía aguantado mis decisiones, y me retiré unos pasos para contemplarla allí inclinada con el culo en pompa expectante y sumisa esperando mi siguiente paso. Me acerque y abarque sus nalgas con mis manos mientras con los pies le separaba las piernas. Una de mis manos se deslizo a su entrepierna que a pesar de la ropa se notaba ya caliente y húmeda, mientas ella seguía en aquella posición. Le acaricie a través de la ropa el coño y las nalgas despacio, recreándome, quería que ella se calentara hasta el extremo, quería tenerla dependiendo de mis caricias y maniobras, y quitarle muy despacio cada pieza de ropa, quería disfrutarla vestida y desnudándola poco a poco para después ya desnuda sentirla entregada a mí.

Suavemente mis manos corrieron por sus caderas y cogiéndola de los brazos la levante aún de espaldas a mí...

¿Te gusta? Le susurré al oído mientras volvía a besar su cuello...
Solo gimió y ronroneo.

Despacio le di la vuelta y posé con descaro mis manos en sus pechos mientras la miraba a los ojos, unos ojos profundos y brillantes de pasión y deseo, me acerqué despacio a su boca y empecé a mordisquearla mientras ella con los labios entre abiertos se dejaba hacer. La atraje hacia mí y al tiempo que empezaba a meter mi lengua en su boca, mis manos pasaron a magrearle las nalgas, mientras apretaba su pubis contra mi polla.

La hice inclinarse de nuevo ante mí de rodillas, mientras se deslizaba al suelo me miraba desde su posición sumisa como pidiéndome autorización para sacar mi aparto.

Estaba bien enseñada pues sabía lo que primero nos gusta a los hombres que nos haga una buena puta: una mamada.