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jueves, 18 de marzo de 2010

DE FIEL CASADA A... (VII-I)

De fiel Casada a....


(Capitulo VII: Paseando al perro, primera parte)

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A la semana siguiente, yo seguía con mi horario de jefe, ósea iba tarde por la mañana y salía tarde por la noche, mas que nada porque tenía que cumplir mi horario sexual con el equipo de guardia de la empresa, ya que tras dedicarme a Miguel exclusivamente durante unos días, este dijo, que era un "romantico" y que le gustaba mas follarme con sus compañeros del curro, que le gustaba compartir, y algunas sutilezas mas...

Luego me entere que les cobraba a dos mil pelas la jodienda, y bien que les rentaba pues alguno me follaba dos veces en un par de horas.

La verdad es que los chicos se lo pasaban bien conmigo: me tenían desnuda por el control y de vez en cuando me pellizcaban o me pedían que se la chupara un rato y luego me jodian o me daban por el culo.

Una tarde estabamos en esas cuando Miguel, el supervisor jefe, me cogió por detrás y me tiro literalmente sobre la mesa de control boca abajo.

Mientras me follaba por detrás y me levantaba la cabeza agarràndome del pelo me contó su "nuevo servicio":

"Mira rica, he pensado que voy a ponerte a disposición de toda la plantilla de seguridad, unos 15 tíos, pero no solo en esta oficina," me dijo mientras me follaba, "asì que presta atención a lo que te voy a contar, y empezaras mañana".

"Por supuesto", añadió, "que no lo harás gratis..., Pues ellos me pagaran a mi una cantidad y si rindes bien yo te daré un 10 por ciento de lo que saquemos cada semana... )te parece? " y sonrió.

¿me podía yo negar?, Por supuesto que no, así que asentí con la cabeza.

Al dia siguiente al llegar al control, Miguel me sorprendió con uno de sus uniformes:

"Quítate toda la ropa y póntelo", me dijo.

Después baje con el al garaje de la empresa y me hizo subir al furgón de seguridad que iría recogiendo a las patrullas de los diferentes edificios.

La historia estaba en que en la parte trasera del furgón debían follarme los que salían de guardia, así que posiblemente durante las dos siguientes horas, me joderian unos cuatro o cinco tíos.

Eso si tuvo el detalle de habilitarme una cámara acorazada dentro del blindado para que pudiera tener intimidad... En un habitáculo de 2x2 donde debían follarme de pie o contra la pared.

Así fue, y ya a punto de terminar la ruta mi coño estaba hasta el iden, cuando al llegar al ultimo relevo, en una especie de casa de campo en las afueras de Madrid, me sorprendió ver allí a Miguel.

"Hola perra te lo has pasado bien", me dijo maliciosamente, "pues ahora viene lo mejor… sìgueme!".

Fui con el hasta el garaje de la casa donde me hizo quitarme el uniforme, bastante estropeado de tanto quitármelo y ponérmelo, pues por mi hubiera estado desnuda todo el recorrido pero mas de uno quería desnudarme..., Y me dio unas braguitas tanga negras transparentes y un sujetador de cuero muy escueto.

"Ponte esto", me dijo, y alargándome unas botas que me llegaban hasta medio muslo añadió, "y estas botas".

La verdad es que debía tener una pinta increíble pues el propio Miguel harto de jugar conmigo, parecía excitado.

Salimos fuera y mientras nos dirigíamos a un lugar del jardín de aquella finca, yo notaba como una especie de gemidos o algo así.

Al doblar la esquina de un cobertizo, vi una enorme perrera con casi una docena de doberman, que empezaron a rebullir inquietos.

Me quede petrificada, pero Miguel me tranquilizo:

"No te preocupes que no te harán nada," dijo mientras me echaba un spray por el cuerpo, y añadió "pues vas conmigo, espera aquí", me dijo.

Entro en la perrera y saco tres enormes perros que le seguían dócilmente y que al verme se acercaron a olisquearme.

"No hagas ninguno movimiento brusco y no te harán nada", me indico. Me alargo un collar como los que llevaban los perros y tras colocarmelo, saco una traílla para cuatro perros y se la engancho a los tres que estaban allí, se volvió hacia mi:

"Arrodíllate", me dijo.

Así lo hice y el cuarto enganche lo unió a mi collar.

"Ponte a cuatro patas como ellos", me dijo.

Me coloque en esa posición y entonces Miguel me dijo que me moviera muy despacio entre los perros, que ya me chupaban por todas partes, sin abandonar la posición canina.

El situado detrás iba avanzando controlando la traílla.

Las botas que me había dado, me protegían las rodillas, pero al verme poner las manos sobre el suelo, me dio unos guantes para protegérmelas.

De esa guisa y rodeada por los tres doberman, di con ellos una vuelta al edificio, haciendo la ronda, unida a la traílla.

Miguel hablaba con los perros y les decía cosas:

"Venga zurro no seas vago, muévete,...tranquilo boby no pasa nada,...chaka sigue, sigue,..."

Se dirigió entonces a mi:

"Y tu perra...)como vas?...(no hables!, Solo asiente con la cabeza si estas bien... O como mucho gruñe y gime como ellos pero suavemente...""

Asentí...

eso esta bien!...

Estuvimos como una hora dando la vuelta, volvimos pasado ese tiempo a la perrera y tras desengarcharnos de la traílla, Miguel volvió a guardar a los perros en la perrera, yo me iba a levantar, cuando me dijo:

"Sigue así, a cuatro patas..."

Le mire para protestar...

"Y no hables o te meto dentro con ellos..."

Me obligo a engancharme a una cadena y comenzó a tirar de mi camino de la casa:

"A cuatro patas hasta que yo te diga, eh..."

Cuando llegamos al garaje, me hizo chuparsela a cuatro patas, y luego me enculò. Después me hizo vestir y en el furgón de seguridad volvimos a la oficina.

Durante tres días esa fue la historia, hasta que llego el fin de semana.

El sábado y el domingo perdía de vista todo aquello. A veces estaba cansada y mi coño era ya como un túnel, al igual que mi culo. En el ultimo mes y pico había sido follada mas que en toda mi vida.

Ese fin de semana fue mucho mas tranquilo, pues Javier y Pedro estuvieron fuera y Don Jaime vino un par de veces tan solo a ver el estado de sus "posesiones" y por supuesto a disfrutarlas.

Pero salvo eso, dormir y comer como una cerda, aprovechando para mantener mi moreno en la piscina del chalet, ya que debía exhibirme desnuda por una finca...de vaya Ud. a saber quien...aunque pronto lo sabría.

Mientras tanto en mi trabajo todo iba viento en popa. Seguía ganando cuentas, con el sudor de mi cuerpo y los jugos de mi conejillo, y por tanto mi sueldo y comisiones seguían subiendo.

Aquel lunes, me llamo el director de la empresa, para decirme que presidiría la reunión de ejecutivos de cuentas de esa semana, y que esperaba que les diera un discurso sobre el trabajo, mis métodos de captaciòn, la forma de contacto, etc. ..., Seguro que el hombre no estaba al tanto de mis "métodos"... O si?.

Así que el martes llego la reunión.

Yo le había dicho a Miguel que el lunes no podríamos seguir nuestro habitual "trabajo extra" con lo que fue comprensivo, por tanto dormí como una niña, traviesa pero niña al fin de alcabo, para estar radiante para la reunión.

Cuando llegue a la sala de juntas, alrededor de la mesa siete jóvenes hombres con su traje y su corbata y tres chicas, arregladitas pero un poco grises, me esperaban.

Pedro, que se encargaba de elegirme la ropa, me había sacado un vestido de una pieza con una falda de vuelo, bastante vaporosa, y ligeramente entallada en la cintura, aunque no transparente, que se completaba en la parte de arriba con un cuerpo suelto bastante escotado, de color amarillo limón, que era lo único que junto a un tanga blanco minúsculo, componían toda mi vestimenta.

Pude notar los gestos de admiración de los hombres y las caras de envidia de las tres jovencitas, cuando entre en la sala de reuniones.

El director me presento y durante treinta minutos les hable de la captaciòn de clientes y de las armas "ortodoxas" por supuesto, que deben usarse en dicha captaciòn.

Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se dio por terminada la reunión.

lunes, 15 de febrero de 2010

LA ESPOSA DE MI EMPLEADO

LA ESPOSA PUTA DE MI EMPLEADO.


Todo comenzó cuando la empresa de la cual soy vicepresidente, en USA, decidió mandarme a unas jornadas de “confraternización” en España, en concreto en una urbanización de la sierra de Madrid.

Dicha confraternización consistía en compartir durante tres días, un fin de semana con los empleados de nivel intermedio y ejecutivos de la empresa en España y sus esposas o maridos, con el fin de conocer un poco más la vida de dichos empleados.

Nada más entrar en la sala de recepción del hotel me llamo la atención: no muy alta, rubia castaña, ojos verdes, cuerpo bien cuidado, seguro que con gimnasio, piernas fuertes aunque no muy atractivas y un algo especial, sensual y sexual, que emanaba en cada movimiento.

Vestía un traje morado con ribetes blancos con escote lateral, falda corta sobre la rodilla y medias blancas muy tenues, con unos zapatos plateados de tacón no muy fino, pero que le daba un toque sexy.

Con más detenimiento me fije en su busto, proporcionado pero abundante, algo que a mí me vuelve loco en las mujeres y en un momento en que se giro, me acabo de encandilar un atractivo culo que se adivinaba primero bajo al tersa tela del vestido.

Me acerque a mi asistente y le dije que tratara de averiguar antes de la comida todo lo que pudiera sobre aquella belleza y su relación con la empresa, trabajadora o cónyuge.

Además no se la razón pero aquella mujer me daba la sensación de ser una puta en bruto, me explico, una zorra aún sin estrenar pero con muchas posibilidades de cara al futuro no sólo para mi propio uso.

Durante unos minutos mientras nos dirigíamos al comedor para el desayuno de bienvenida la desnude literalmente con la vista e imagine como me gustaría verla en aquel momento, tan solo con unas sandalias de tacón fino de tirantes y un minúsculo tanga, y si aquellos pechos que parecían firmes bajo la ropa lo eran, verlos desnudos y erguidos pidiendo guerra.

Estaba absorto en mis pensamientos cuando note que ella se fijaba en mi inquisitiva mirada y se ruborizaba lo cual me excitó aun más.

Me vino a la mente la mujer de mi asistente, una latina de piel blanca, como aquella mujer, a la que en poco tiempo había seducido sin saberlo él, y a la que obligaba a llevar solo zapatos de fino tacón como única vestimenta cuando acudía a su casa a follármela o la citaba en un hotel.

La seguí con la mirada hasta su mesa donde beso a un hombre de unos cincuentaitantos años pelo canoso, barba, bigote y gafas con un aire de cornudo ignorante de los que a mí me gustaban.

Seria él el marido y ella la empleada o al revés, pronto saldría de dudas.

Me distrajo de pronto mi asistente indicándome que debía ir a la mesa presidencial y al pasar junto a la mesa donde él estaría con su mujer, mi amante, me excite pensando en un sabroso trío con aquellas dos hembras.

Le indique por la bajo que quería toda la información sobre aquella mujer y me indico que a lo largo de la mañana me la daría.

Por fortuna mi ubicación en la sala me permitía ver de frente a aquella mujer, situada en la zona de mandos intermedios por lo cual o ella era una ejecutiva o su marido un alto cargo, pero me daba igual pues aquella hembra pronto debería estar a mi servicio total fuera como fuera.

Cuando coincidían nuestras miradas se ruborizaba mientras nuestro director general nos daba la bienvenida.

Dada su timidez aparente aproveche para provocarla contemplándola detallada y descaradamente.

La estudié mejor. Aparentaba unos 45 años, un rostro de muñeca de porcelana que parecía preservado a pesar del tiempo y su supuesta edad con un aire de juventud que incitaba a su descubrimiento y ahora pude observar mejor aquellos senos de un tamaño algo mayor de lo normal pero bien proporcionados y levantados que invitaban a perderse en ellos.

Yo tenía entonces 33 años y había preferido acudir solo a la convención excusando a mi mujer, pero justificándola con sus obligaciones con los niños y dada mi posición en la empresa el director había aceptado sin problemas mi decisión.

Por lo cual aparte de mi fin de semana con la mujer de mi asistente tenía abierta la veda de caza, y aquella misteriosa hembra era mi primer objetivo.

La observaba con descaro provocando su incomodidad mientras imaginaba mil formas de follarla, e incluso allí mismo delante de su muy pronto, sino lo era ya, cornudo marido.

Contemple despacio esa boca de un tamaño y labios ideal para una buena mamada y mi polla casi sentía ya aquellos labios mientras disfrutaba verla revolverse inquieta en el asiento imaginando que la estaba desnudando mentalmente.

Por un momento y muy a mi pesar deje de observarla para fijarme en su marido, pues hay que analizar todos los factores de una buena caza.

Le compare conmigo y sin duda saldría perdiendo, era de corta estatura, fuerte, pero con barriguita, gafas, sin duda honrado y trabajador, pero en el terreno sexual yo era muy superior a él y su mujer si sabía lo que le convenía pronto estaría en mi cama.

Tanto si él era empleado como si lo era ella, mi objetivo era claro, o ella cedía voluntariamente a mis deseos o su trabajo dependería de ello.

Mi condición de hombre de color, atractivo, bien parecido, piel de color chocolate, fuerte y musculoso a base de gimnasio, inteligente y además ejecutivo por encima de la posición de ellos, y mis dotes de seducción ya probadas y nunca fallidas durante muchos años, jugaban descaradamente a mi favor.

Volví rápidamente a fijarme en ella, pues la alocución del Presidente llegaba a su fin y yo como responsable de recursos humanos debería hablar a continuación, y comprobé que su rubor había dado paso a un gesto como de curiosidad, su cara irradiaba una sensualidad que me hacía pensar que aquella zorra tenía un enorme potencial y mucho sexo que regalar al que supiera sacárselo.

Tenía mucho estilo vistiendo, pero para mi gusto demasiado tradicional, aquel cuerpo merecía exhibirse mejor y con mas provocación y yo me encargaría de ello.

De pronto escuche mi nombre, “el señor Charles Slaughter, director general de Recursos humanos de la compañía”…

Los aplausos me arrancaron de mi ensoñamiento con aquella mujer y me levante.

“Simplemente, darles las gracias por su presencia” dije en un correcto español, pues a pesar de mi origen americano, sangre latina también corre por mis venas y mi mujer es de origen hispánico, así que conozco bien la lengua,” Espero que durante estos 3 o 4 días, logremos conocernos bien a fondo, tanto los trabajadores de la empresa como sus cónyuges…” hice una pausa y la mire fijamente a los ojos, “y que de ello saquemos un profundo conocimiento de nuestras capacidades humanas, laborales y también de disfrute y de ocio” la mire de arriba abajo “sin duda muchos de los presentes no conocen su verdadero potencial a todos los niveles y espero que cuando terminen estas jornadas todos hayamos descubierto algo dentro de nosotros que nos ayude a potenciar nuestra vida y conocer nuevas facetas para un futuro inmediato”

Mi mensaje pareció llegar a su objetivo pues su mirada brillo unos instantes y note que su pecho se agitaba algo más de lo normal aunque quizá imperceptiblemente para los demás.

Los aplausos me indicaron que la presentación había terminado y que debíamos bajar a saludar a los presentes.

Me gusta, como buen cazador jugar con mis presas, así que una vez levantada la expectación, decido dirigirme al otro extremo de la sala para empezara a saludar a los presentes. Ella me siguió con los ojos un tanto frustrada pues sin duda esperaba que me acercara a ella.

Mi juego funcionaba.

Mi asistente llego y me deslizo una nota en la mano.

Me retire a un lado discretamente y rápidamente pude leer el mensaje: “Su nombre es Anna, su marido es el responsable de relaciones públicas y comunicación de la zona centro, ella tiene 48 años (solo me había equivocado en 3) tienen tres niños, están en la habitación 609 (un seis y un nueve, 69, sería una señal?)”.

Mi asistente era muy eficiente sin duda y más aún cuando su mujer le ponía los cuernos conmigo y me daba el placer que a él le negaba.

Seguí en la zona opuesta a ella y en un momento mire hacia su mesa, allí estaba de pie, parecía más alta, una buena hembra y charlaba distraída con varias personas incluido su marido pero sin perderme de vista.

Trajeron de pronto unas grandes bandejas de pastas y pasteles y las colocaron en mesas grandes en medio de las otras con unas enormes cafeteras metálicas y jarras de leche para que los presentes fueran con su taza a servirse.

Cualquier detalle me excitaba con ella pues al ver las jarras de leche dos imágenes vinieron a mi mente, yo amamantado por aquellos deseables pechos y ella a mis pies tragando la leche de mi polla.

Por fin ella se dirigió a una de esas mesas y yo dando un rodeo hice lo propio de forma que ella no me viera llegar, y así fue, pues al no verme se volvió como buscándome… y casi chocamos.

“Perdón Señora” dije inclinándome ligeramente.

Ella ruborizada contesto “No ocurre nada, fui un poco atolondrada…” y me sonrió.

“Disculpe mi atrevimiento” dije estrechándole la mano “su nombre es?”

“Anna” contesto estrechando cálidamente mi mano. En es momento llego su marido.

“Veo que ya se han presentado” dijo tendiéndome la mano.

“De TU por favor” conteste yo sonriendo y me volví a ella “Tu marido es uno de nuestros mejores activos aquí”

Ella sonrió y su marido pareció cortado.

“Y lo entiendo pues con una mujer así no puede ser una persona mediocre”. El se quedo como cortado, a veces soy así de pronto mi lado de cazador me obliga a lanzar algún ataque a un posible rival en la caza de una pieza, y aunque sin duda el llevaba las de perder, humillarle y mostrar quien manda nunca esta demás.

“Gracias…” y se paro dudando si tutearme o llamarme por mi nombre.

“Charles…” dije sonriendo, “no te cortes…” y mire desafiante a los ojos de su mujer.

Ella me rehuyó la mirada y se puso un café, mientras su marido se excusaba, muy cortado para saludar a no sé quién.

“La leche te gusta caliente o fría” le dije a ella tendiéndole una jarra del blanco liquido…

Se ruborizo “depende de la situación…” dijo como entrando en el juego.

Me salvo la campana pues nuestro director general llego con un tío de otra delegación para presentármelo… “luego nos vemos” casi le susurre mirándola a los ojos. Sonrió turbada.

De todas formas mientras entablaba una conversación con aquel hombre que me había presentado mi jefe, un tal Joseph, así me lo recalco él, mis ojos y mi imaginación volaban detrás de aquellas curvas y mi mente detecto una contradicción en sus reacciones, pues por un lado su candorosa turbación y por otro aquel brillo en la mirada que había sorprendido un par de veces me decían, y pocas veces me equivoco, que bajo aquella apariencia de mujer decente había una autentica puta.

Me saco de mis pensamientos la voz de organización indicando que pasaríamos al siguiente evento, una presentación individual de cada uno de los presentes.

Estaba deseando verla desenvolverse en público mientras yo imaginaba como la follaría antes de acabar el día, no podía perder tiempo pues mi instinto me decía que aquella zorrita guardaba en su cuerpo la esencia del sexo puro y salvaje.

En el transcurso de la sesión mi asistente añadió más morbo al pasarme una escueta nota: “No se la conoce más hombre que su marido y es una fiel esposa y madre”. A veces Tom me sorprendía por sus informes, pero tampoco me interesaban sus fuentes.