(Capítulo VII: Paseando al perro, segunda parte)
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Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se dio por terminada la reunión.
Al terminar el director me dijo que le acompañara a su despacho, cosa que hice.
Me cedió el paso y tras decir a la secretaria que me miraba con cara de envidia, que no le molestara nadie, cerró la puerta tras nosotros.
Me indico un como tresillo para sentarme:
"Póngase cómoda... quiere beber algo?"
"No gracias" contesté mientras me sentaba displicente y observaba como la mirada de mi jefe iba de mis piernas a mis pechos y viceversa.
"Vera…" comenzó, "en esta empresa estamos muy contentas con su trabajo.
"En menos de un mes ha logrado Ud. El mismo número de cuentas que el resto de ejecutivos juntos, y la verdad es que estamos sorprendidos. No me negara que esto puede provocar algunas envidias dentro del departamento, por lo cual, manteniéndola su sueldo evolutivo, y sus comisiones en función de las ventas que se hagan desde este momento, quiero proponerla jefe de ejecutivos y subdirectora de zona, en estrecha colaboración conmigo y con don Manuel Valiente, que será su inmediato superior después de mi...que me contesta?"
Me quede alucinada pues no sabía a donde quería llegar, pero el reto, metida en mis otras historias me gustaba. Seguro que ya no podría llevarme tantos clientes a la cama, pero podría ser interesante ascender..."tengo que pensarlo", le conteste.
"Por supuesto...por supuesto...", me respondió sentándose junto a mí en el sofá, por lo cual mi escotada, y ahora por la postura, ahuecada blusa le permitía una "bonita" panorámica de mi pecho derecho.
"Quiero que sepa que han llegado hasta mi rumores de que su trabajo no sigue unas líneas tan ortodoxas como las que ha expuesto hoy en la reunión, pero mientras no impliquen a la empresa directamente y tengan ese nivel de contratación, no me importa saber sus tácticas de venta."
Que cabrón, pensaba yo para mí, no quiere saber si me acuesto o no con los clientes, pero quiere que lo siga haciendo.
"En su nuevo cargo tendrá Ud. acceso a personajes muy importantes e influyentes, por ello le advierto de la discreción, y tacto que deberá mantener en sus relaciones...", dudo un momento mientras miraba con más interés mis pechos,"...profesionales, y por tanto pensar en su propia imagen y la de la empresa."
"Ya lo creo don José", conteste, "no se preocupe que si acepto seré consciente de ello."
"Quiere Ud. decirme algo o hacerme alguna pregunta", me respondió.
"No don José", le conteste.
"Bien, pues entonces voy a pasar a explicarle un delicado asunto", y mientras me decía esto se revolvió inquieto en el sillón.
Ya esta!, pensé yo, quiere acostarse conmigo...
"Ud. dirá don José", le alenté.
"Hay una importante empresa de cosméticos, cuya cuenta seria de gran nombre y reputación para esta empresa.", y me miro detenidamente, "y hemos pensado que quizá debido a sus brillantes logros, deberíamos dejársela a Ud. con el fin de captarnos dicha cuenta"., volvió a hacer una pausa, mientras yo me preguntaba dónde estaba el truco, "pero sucede que hemos comprobado que todas sus nuevas cuentas de un mes a esta parte, son de empresas dirigidas por hombres...
"Y bien..." le interrumpí.
"Que esta cuenta que quiero que nos consiga es de una empresa dirigida por una mujer...me entiende?", y me miro de forma picara.
¡Acabáramos!...esa era la trampa, si no podía sacar esa cuenta, por no poder usar mis encantos, seguro que caería en desgracia y adiós subdirección...pero este tipo no me conoce a mi cuando me pongo persuasiva sean hombres o mujeres..."bueno don José, eso no será ningún problema...Ud. míreme"...
El pobre se puso colorado...
"que ve?", le inquirí inclinándome hacia el...seguro que ahora veía mis dos pechos y quizá hasta el tanga a través del escote de mi blusa...insistí, "que ve!"...
Respiro confundido..."...pues no se a que se refiere..."
"Pues que soy una mujer moderna, que usa cosméticos y vive al día, por tanto sé muy bien cómo abordar a esa señora...Ud. no se preocupe, déjelo de mi cuenta, y pronto la contaremos entre nuestros clientes...algo más?..."
Ante esta última pregunta dio un respingo...y advertí que si pudiera me pediría a gritos que me desnudara allí mismo, pero se controlo..."...bueno, pues...nada más, que tenga suerte y cuando se decida por la otra proposición que le he hecho, me da Ud. una respuesta..."
"...que proposición, don José..?", le dije maliciosamente mientras me ponía en pie, inclinándome ante él, con lo cual esta vez seguro que a través de mi escote vio hasta la punta de mis zapatos...
"...mujer como es Ud.,... la de la subdirección, evidentemente..."
"evidentemente", respondí yo sonriendo.
"Bien señorita...", me dijo levantándose también, "...espero pronto tenerla directamente bajo mis órdenes...", se paro al darse cuenta del sentido doble de la frase,"...profesionales...", añadió rápidamente, estrechándome la mano mientras su vista se perdía en mi escote.
"...estaré encantada de poderle satisfacer plenamente...", le respondí burlonamente.
Se dio cuenta y se revolvió incómodo..."que tenga un buen día", me despidió sin más quizá para no verse pillado en el divertido juego de palabras al que le estaba llevando...
"Yo siempre lo tengo...", apostille y salí del despacho.
Decidí tomarme el día libre, hasta las siete en que debía cumplir mis obligaciones de "perrita guardiana".
Estuve de compras y luego me fui a un restaurante de la plaza mayor.
El día era espléndido y decidí hacerme pasar por turista.
Tras chapurrearle en un fingido castellano al joven camarero que quería comer algo típico, me trajo una ración de jamón, una botella de vino y una tortilla de patatas.
Mientras me servía sonreía y pensando que no le entendía, se asomaba a mi escote mascullando burradas. "vaya par de tetas!...pero hija como puedes andar por ahí sin que alguien te tumbe...!, o seguro que ya te han tumbado unos cuantos...!
"Gustoso te arreglaba yo el cuerpo...y habrá que verla entera en pelotas...para que luego digan...si es que estas tías se merecen que las follen constantemente...mira por donde voy a tener que ir a pelármela al servicio...con lo a gusto que se la metería ahora mismo hasta los cojones!..."
Tras pagar divertida y escuchar algunas burradas más a lo largo de la comida, decidí pasar por mi piso de Madrid, para recoger el correo, y ver como estaba todo.
Al llegar me encontré a unos albañiles que estaban trabajando en otro piso, al lado del mío.
Subí con ellos en el ascensor y el olor de sudor y tabaco de aquellos hombres, que diré de paso que no cumplían ya los cuarenta, me excito muchísimo, pero no podía insinuarme, pues bastante tendría con mi turno de guardias y mi ronda canina.
Llegue y me quite el vestido, tumbándome sobre un sillón aun cubierto de sábanas, mientras repasaba el abundante correo que se había amontonado, y tras prepararme un baño.
Vi un sobre dirigido a mi marido sin más señas ni remite, escrito a mano, sin duda por una mujer, pero no estaba para celos así que no lo abrí y lo puse en una bandeja con muchos más para cuando regresara dentro de unos días mi marido.
De pronto sonó el timbre de la puerta.
"quien será ?", pensé, mientras me ponía una toalla por encima de mi desnudo cuerpo.
Mire por la mirilla y vi a los dos albañiles con los que había subido en el ascensor, me quede sorprendida.
Abrí expectante.
"Buenas tardes, que desean?", pregunte mientras observaba sus caras de sorpresa.
"Vera señorita, es que estamos aquí al lado trabajando y se nos ha caído una herramienta en su terraza..."se quedaron dudando un momento, "podemos pasar a buscarla?".
Les mire divertida, "por supuesto!", y les franquee el paso, mientras sujetaba mi toalla de forma que pudieran verse parte de mis morenas carnes.
Cerré la puerta y les vi titubear en el hall.
"Esperen yo paso delante y les enseño… " he hice una maliciosa pausa…" …el camino", les dije mientras pasaba delante de ellos con lo cual la toalla que me cubría por delante apenas lo hacía por detrás y así aquellos hombres podían disfrutar de una buena vista de mi desnudo culito.
Me volví de pronto y les sorprendí absortos en mis redondeces, "en que terraza ha caído?"
Se vieron sorprendidos..."pues no sé", dijo uno de ellos, "cuantas terrazas tiene?", pregunto el otro ambos sin mirar más arriba de mi cuello.
"Veamos", respondí yo divertida, "empezaremos por el dormitorio", dije mientras ellos me seguían.
Entramos en el, y aun sobre la cama mi vestido y mi ropa interior, de la que no perdieron detalle.
Se asomaron a la terraza.
"No aquí no está", dijo uno de ellos.
Después fuimos al salón y allí estaba lo que buscaban, aunque sin duda lo que ellos buscaban era verme desnuda.
"Bien... es todo lo que querían?", les pregunte en tono pícaro.
"Si...si..., muchas gracias señorita y perdone las molestias"
Nos dirigimos hacia la puerta yo delante de ellos, y tras abrirles y ya a punto de cerrar, deje caer la toalla, con lo cual durante unos segundos pudieron verme desnuda antes de darles con la puerta en las narices.
Mire por la mirilla y les vi discutir:
"!seguro que quería marcha...!, decía el más joven de los dos, de unos cuarenta y pico.
"Tu siempre estas salido..., y si nos metemos en un lío?", le contestaba el otro.
"Bueno al menos tuvo el detalle de quitarse la toalla...y como esta de buena!...y que culito...", respondió el primero.
Se perdieron por el pasillo, y yo decidí tumbarme un rato.
Y me quede dormida...
Continuará...
UN LUGAR PARA LEER... APRENDER... ...Y DISFRUTAR... ...CADA UNO A SU MANERA. A PLACE TO READ... TO LEARN... AND TO ENJOY... EACH ONE TO THEIR WAY
BIENVENIDOS
Al placer y la lectura... la imaginacion la pones tu. To the pleasure and the reading... the imagination puts it your. (Nota: Busco dibujantes para convetir a dibujos o comics mis relatos, sin animo de lucro.) (Notice: I look for designers for convert to drawings, 3D or comics my stories, for free distribution) Visita, http://x3dstoriesvideos.blogspot.com/ Actualización de relatos y videos cada dos días, aproximadamente. Upload, stories and videos, every two days aproxymately
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lunes, 29 de marzo de 2010
DE FIEL CASADA A... (VII-II)
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sábado, 20 de marzo de 2010
AL SALIR DEL CURRO
Al salir del "curro" (25-09-2001)
Hacia meses que no veía a Fidel, aunque si habíamos hablado por teléfono, ya que trabajamos en el mismo proyecto.
Por eso esta tarde cuando me llamó para comentar unos temas del trabajo no me sorprendió.
Tenía previsto marcharme pronto a casa, pues tras la noche del viernes con mi marido y con Ralf y el sábado que tuvimos amigos a cenar y estuvimos de cháchara hasta las tantas, tenia sueño y ganas de acostarme pronto.
Cuando estabamos terminando de hablar me pregunto que si estaba aún en el despacho, ya que trabajamos en edificios diferentes a pesar de ser la misma empresa, a lo que le dije que sí y entonces me dijo de pasar a buscarme y tomarnos una copa juntos.
Acepté y media hora despues me esperaba en la puerta del trabajo con su coche.
"Donde vamos" me preguntó, "No sé " respondí.
El caso es que enfiló hacia mi casa, y ya próximos a llegar nos detuvimos en un bar en la castellana.
Entramos y yo me tomé una tónica y el una cerveza, hablamos de cosas del trabajo y pasado un rato me tomo las manos y me dijo cuanto se acordaba de nuestras dos aventuras, la del restaurante, que dijo no le importaría repetir allí mismo, y sobre todo el congreso en León.
Yo le dije que lo dejara y que no me tentara, medio en broma medio en serio, pero en unos segundos se acercó y nos besamos con cierta pasión.
"Ves como lo estas desando" me dijo sonriendo.
"Déjalo Fidel, una debilidad la tiene cualquiera.." dije tratando de soltarme las manos. "Anda llévame a casa..." le dije.
Ya en el coche volvió a pedirme un beso y se lo dí, pero corto y suave, mientras me ponía una mano en la rodilla.
Llevaba yo un traje de chaqueta marrón con una blusa azul celeste. La falda no es muy larga, suficiente par que al sentarme deje ver un poco mis muslos.
Le aparte la mano "Fidel, déjalo y llévame a casa..." le dije separándome de él.
Arrancó y no dejaba de decirme lo mucho que me deseaba, que quería volver a vivir algo conmigo, etc.
De pronto me miró de frente "Te voy a secuestrar..." me dijo, mientras enfilaba hacia la carretera de Barcelona.
"Que haces?" le pregunté, pero noté que ya había tomado la decisión en su rostro.
"Llévame a casa por favor... "le dije aunque sin mucho convencimiento
"No, te voy a llevar a un motel..." me dijo con decisión y mirando al frente sin inmutarse. "Por favor, llévame a casa..." volví a pedirle, pero su decisión era definitiva.
Llegamos a un motel que hay en la carretera de Barcelona, y mientras me dejaba dentro del coche, fue a pedir la llave de uno de los bungalows.
Yo me di cuenta entonces de que estaba deseando volver a disfrutar con él, pero por otro lado, despues de lo del viernes, me aprecia una traición... a Ralf el estar con él.
Volvió sin decir nada y tras poner el coche en marcha aparcamos en el parking del motel.
Bajo del coche y dando la vuelta me abrió la puerta. Estaba serio pero había un extraño brillo en sus ojos "Señora..." dijo ayudándome a salir del coche.
Llegamos al bungalow y tras abrir la puerta y encender la luz, me invitó a pasar.
Cerro la puerta detrás de mí y de inmediato note desde atrás sus manos posarse con dulce firmeza en mis tetas, mientras su cuerpo se pegaba a mi espalda "Es una locura..." le dije mientras besaba mi cuello y notaba su ya duro aparato contra mis nalgas.
Me empujo suavemente hacia la cama.
"No digas nada solo disfruta..." me dijo al oído mientras desabrochaba mi chaqueta y me la quitaba. Hice intención de volverme "No, quédate así..." me dijo mientras iba desgranando uno a uno los botones de mi blusa y con cada uno besaba mi cuello. La deslizó de mis hombros y aún de espaldas a él, buscó la cremallera de mi falda, la bajo y me la quitó.
Entonces me volvió suavemente hacia el y retirándome unos pasos hacia atrás me dijo "Estas deliciosa, francamente es difícil resistirse a no hacer el amor contigo cada vez que te veo..." avanzo y me abrazó con fuerza mientras nuestras bocas se devoraban buscando cada una ocupar la otra.
Me aparté un poco y mientras él seguía acariciando mis pechos y mis costados, le quité la chaqueta, la corbata y la camisa.
Luego me fui deslizando ante él, hasta quedar de rodillas y le quité el cinturón bajándole los pantalones.
Aquella polla que ya conocían todos mis agujeros trataba de salir de su cárcel de algodón. Baje sus calzoncillos y en un segundo su aparato estaba dentro de mi boca.
Me detuvo haciéndome sentar en el borde de la cama y ahora con el de pie ante mí, me indico que podía seguir mamando aquel vástago que cada vez crecía más.
En un momento determinado, me quitó el sujetador y acaricio con fruición mis tetas, luego me empujo suavemente sobre la cama y fue besando desde mi cuello, mis tetas, mi vientre, hasta llegar a mi coño en el que, tras retirara mis bragas, se detuvo comenzando a besarlo y chuparlo con fruición.
Mi calentura era tal que en breves momentos alcancé mi primer orgasmo, pero la sensación de que era tarde me hizo pedirle que me follara ya.
Fue subiendo otra vez deshaciendo el camino andado. Se incorporó dejándome anhelante y en unos segundos volvió con un preservativo. Volvió a inclinarse sobre mí y noté como su miembro iba conquistando mi sexo con suaves movimientos de entrada y salida.
Fue largo pero intenso, mientras besaba mi boca y sus manos magreaban mis pechos, yo apretaba sus nalgas hacia mí para que cada centímetro de su miembro penetrara en mi interior.
Al final con un fuerte empujón de riñones note que se corría dentro de mí mientras gemía en mi oído y yo llegaba a un nuevo orgasmo.
Nos quedamos así un rato. Luego me dijo "Gracias, ha sido maravilloso... me quedaría aquí contigo toda la noche, pero sé que tu no puedes por tu marido y tus hijos...". Se levantó y fue al baño.
Tras unos minutos le seguí y tras asearnos nos vestimos y salimos.
Yo le esperé en el coche mientras devolvía la llave.
En el camino de vuelta solo me acariciaba las piernas y el hombro y no dijo nada, pero existía una comunicación interna entre ambos. Me dejo en la puerta de casa, donde me despedí con un par d besos "de amistad" por aquello del que dirán.
"Mañana te llamare... por el trabajo y para oír esa maravillosa voz... " me dijo mientras cerraba yo la puerta del coche. Esperó hasta que entre en el portal y me volví para hacerle una señal con la mano. Arranco y se perdió en el tráfico.
Yo estaba flotando mientras subía en el ascensor.
Al llegar a casa le dije a mi marido que había estado con él y que despues de cenar se lo contaría con detalle.
Sabia que mi relato tendría consecuencias inmediatas, como a sí fue, pues despues de mi fiesta con Fidel, una nueva "fiesta" con mi marido me esperaba.
Hacia meses que no veía a Fidel, aunque si habíamos hablado por teléfono, ya que trabajamos en el mismo proyecto.
Por eso esta tarde cuando me llamó para comentar unos temas del trabajo no me sorprendió.
Tenía previsto marcharme pronto a casa, pues tras la noche del viernes con mi marido y con Ralf y el sábado que tuvimos amigos a cenar y estuvimos de cháchara hasta las tantas, tenia sueño y ganas de acostarme pronto.
Cuando estabamos terminando de hablar me pregunto que si estaba aún en el despacho, ya que trabajamos en edificios diferentes a pesar de ser la misma empresa, a lo que le dije que sí y entonces me dijo de pasar a buscarme y tomarnos una copa juntos.
Acepté y media hora despues me esperaba en la puerta del trabajo con su coche.
"Donde vamos" me preguntó, "No sé " respondí.
El caso es que enfiló hacia mi casa, y ya próximos a llegar nos detuvimos en un bar en la castellana.
Entramos y yo me tomé una tónica y el una cerveza, hablamos de cosas del trabajo y pasado un rato me tomo las manos y me dijo cuanto se acordaba de nuestras dos aventuras, la del restaurante, que dijo no le importaría repetir allí mismo, y sobre todo el congreso en León.
Yo le dije que lo dejara y que no me tentara, medio en broma medio en serio, pero en unos segundos se acercó y nos besamos con cierta pasión.
"Ves como lo estas desando" me dijo sonriendo.
"Déjalo Fidel, una debilidad la tiene cualquiera.." dije tratando de soltarme las manos. "Anda llévame a casa..." le dije.
Ya en el coche volvió a pedirme un beso y se lo dí, pero corto y suave, mientras me ponía una mano en la rodilla.
Llevaba yo un traje de chaqueta marrón con una blusa azul celeste. La falda no es muy larga, suficiente par que al sentarme deje ver un poco mis muslos.
Le aparte la mano "Fidel, déjalo y llévame a casa..." le dije separándome de él.
Arrancó y no dejaba de decirme lo mucho que me deseaba, que quería volver a vivir algo conmigo, etc.
De pronto me miró de frente "Te voy a secuestrar..." me dijo, mientras enfilaba hacia la carretera de Barcelona.
"Que haces?" le pregunté, pero noté que ya había tomado la decisión en su rostro.
"Llévame a casa por favor... "le dije aunque sin mucho convencimiento
"No, te voy a llevar a un motel..." me dijo con decisión y mirando al frente sin inmutarse. "Por favor, llévame a casa..." volví a pedirle, pero su decisión era definitiva.
Llegamos a un motel que hay en la carretera de Barcelona, y mientras me dejaba dentro del coche, fue a pedir la llave de uno de los bungalows.
Yo me di cuenta entonces de que estaba deseando volver a disfrutar con él, pero por otro lado, despues de lo del viernes, me aprecia una traición... a Ralf el estar con él.
Volvió sin decir nada y tras poner el coche en marcha aparcamos en el parking del motel.
Bajo del coche y dando la vuelta me abrió la puerta. Estaba serio pero había un extraño brillo en sus ojos "Señora..." dijo ayudándome a salir del coche.
Llegamos al bungalow y tras abrir la puerta y encender la luz, me invitó a pasar.
Cerro la puerta detrás de mí y de inmediato note desde atrás sus manos posarse con dulce firmeza en mis tetas, mientras su cuerpo se pegaba a mi espalda "Es una locura..." le dije mientras besaba mi cuello y notaba su ya duro aparato contra mis nalgas.
Me empujo suavemente hacia la cama.
"No digas nada solo disfruta..." me dijo al oído mientras desabrochaba mi chaqueta y me la quitaba. Hice intención de volverme "No, quédate así..." me dijo mientras iba desgranando uno a uno los botones de mi blusa y con cada uno besaba mi cuello. La deslizó de mis hombros y aún de espaldas a él, buscó la cremallera de mi falda, la bajo y me la quitó.
Entonces me volvió suavemente hacia el y retirándome unos pasos hacia atrás me dijo "Estas deliciosa, francamente es difícil resistirse a no hacer el amor contigo cada vez que te veo..." avanzo y me abrazó con fuerza mientras nuestras bocas se devoraban buscando cada una ocupar la otra.
Me aparté un poco y mientras él seguía acariciando mis pechos y mis costados, le quité la chaqueta, la corbata y la camisa.
Luego me fui deslizando ante él, hasta quedar de rodillas y le quité el cinturón bajándole los pantalones.
Aquella polla que ya conocían todos mis agujeros trataba de salir de su cárcel de algodón. Baje sus calzoncillos y en un segundo su aparato estaba dentro de mi boca.
Me detuvo haciéndome sentar en el borde de la cama y ahora con el de pie ante mí, me indico que podía seguir mamando aquel vástago que cada vez crecía más.
En un momento determinado, me quitó el sujetador y acaricio con fruición mis tetas, luego me empujo suavemente sobre la cama y fue besando desde mi cuello, mis tetas, mi vientre, hasta llegar a mi coño en el que, tras retirara mis bragas, se detuvo comenzando a besarlo y chuparlo con fruición.
Mi calentura era tal que en breves momentos alcancé mi primer orgasmo, pero la sensación de que era tarde me hizo pedirle que me follara ya.
Fue subiendo otra vez deshaciendo el camino andado. Se incorporó dejándome anhelante y en unos segundos volvió con un preservativo. Volvió a inclinarse sobre mí y noté como su miembro iba conquistando mi sexo con suaves movimientos de entrada y salida.
Fue largo pero intenso, mientras besaba mi boca y sus manos magreaban mis pechos, yo apretaba sus nalgas hacia mí para que cada centímetro de su miembro penetrara en mi interior.
Al final con un fuerte empujón de riñones note que se corría dentro de mí mientras gemía en mi oído y yo llegaba a un nuevo orgasmo.
Nos quedamos así un rato. Luego me dijo "Gracias, ha sido maravilloso... me quedaría aquí contigo toda la noche, pero sé que tu no puedes por tu marido y tus hijos...". Se levantó y fue al baño.
Tras unos minutos le seguí y tras asearnos nos vestimos y salimos.
Yo le esperé en el coche mientras devolvía la llave.
En el camino de vuelta solo me acariciaba las piernas y el hombro y no dijo nada, pero existía una comunicación interna entre ambos. Me dejo en la puerta de casa, donde me despedí con un par d besos "de amistad" por aquello del que dirán.
"Mañana te llamare... por el trabajo y para oír esa maravillosa voz... " me dijo mientras cerraba yo la puerta del coche. Esperó hasta que entre en el portal y me volví para hacerle una señal con la mano. Arranco y se perdió en el tráfico.
Yo estaba flotando mientras subía en el ascensor.
Al llegar a casa le dije a mi marido que había estado con él y que despues de cenar se lo contaría con detalle.
Sabia que mi relato tendría consecuencias inmediatas, como a sí fue, pues despues de mi fiesta con Fidel, una nueva "fiesta" con mi marido me esperaba.
martes, 2 de marzo de 2010
ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (V)
ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA V
Nuevas sensaciones
El tiempo se hace eterno cuando esperas algo, pero pasados unos minutos, un hombre entró en la choza y volvió a encender las antorchas que rodeaban la misma. Sentía frío, mi piel estaba aterida.
Cuando termino de encenderlas todas salio y al instante entro el capataz con un largo látigo. Fue acercándose uno por uno a la docena de esclavos que allí estábamos y preguntaba algo a cada uno y según la respuesta le abofeteaba o le tiraba de los pezones en el caso de las mujeres o de los huevos en el caso de los hombres. Se acercaba a mí.
Al llegar a mi lado me cogió por el pelo y me levantó la cara "¿Está cómoda la zorra blanca?" preguntó en ingles, quizá pensando que yo no contestaría, "pronto serás usada como una buena esclava, tu amo ha pagado mucho por ese cuerpo blanco y caliente..." siguió antes de que yo pudiera contestar… me miro despacio "please…" sólo pude decir.
Me dio un bofetón que puso mi cara muy caliente, y tras retorcerme los pezones y palmearme las tetas se separo de mi "Así que vienes de lejos para jugar? ¡¡Pues juguemos¡¡" dijo y haciendo restallar el látigo sentí una laceración que me cruzo ambos pechos. Mire y una línea roja empezaba a formarse justo en el centro de mis pechos cruzando los pezones… no tuve tiempo de reaccionar cuando un nuevo restallido termino con una nueva marca entre mis caderas cruzando mi vientre y un tercero marco mis dos muslos. Se detuvo y me miró…
"Yo creo que lo pasaremos bien contigo zorra, por lo que me han dicho tienes madera de esclava y un cuerpo para torturarlo a placer" se acercó otra vez y tras pasar sus dedos con fuerza sobre las señales de mis pechos me cogió la cara y me escupió en la boca, entonces se volvió y riendo a carcajadas siguió la inspección de los otros esclavos.
Me dolían las marcas de aquel látigo, empezaba a tener miedo la aventura empezaba a ser peligrosa. No había visto no obstante como Hans observaba y grababa todo lo sucedido como después me mostraría.
A unos esclavos jóvenes que había un poco mas allá les dio algún latigazo y luego les metió el mango del látigo por el ano entre los gritos de dolor de los hombres, y a una de las mujeres la azoto durante varios minutos sin piedad por todo el cuerpo dejándole grandes señales e ignorando los gritos de dolor de la mujer.
Terminada la inspección el capataz salio. Entonces entraron varios hombres que fueron desatando a algunos esclavos y se los llevaron a rastras.
Pasados unos minutos el propio capataz vino a buscarme, me desato los tobillos y las muñecas, pero me puso unos grilletes en ellas y un collar de cuero con una traílla que sujeto e su mano. Llevaba una fusta en la mano y con ella me empezó a azotar las nalgas mientras me decía en ingles que me moviera.
" ¡Vamos puta zorra, muévete ¡¡¡ "
Salimos de la choza. Era ya de noche. A lo lejos vi una enorme casa con muchas luces y antorchas que la rodeaban. Caminamos por un sendero hacia la mansión, el me seguía azotando la espalda y las nalgas y me gritaba que acelerara el paso.
" hurry, dirty white slut!"
Cuando llegamos a la casa, había mucha gente, era como una especie de fiesta, pero el capataz rodeo la entrada y me llevo por una puerta trasera. Llegamos a un portalón y allí había una mujer negra grande y gorda esperando. El hombre me empujó hacia ella.
" ! empieza la fiesta, furcia!"
La mujer me agarró por los pelos y me introdujo dentro. Era como una especie de establo. Me llevo al centro y me hizo meterme en una especie de tina llena de agua y espuma. Dos mujeres mas se acercaron con unos grandes cepillos y entre las tres empezaron a frotarme todo el cuerpo. Me escocia al frotar y las señales de los latigazos me dolían de gran manera. Tras unos minutos me sacaron de la tina y la mujerona me enchufo con una manguera de agua a presión. Después me secaron el pelo y me pusieron unas coletas con abalorios. La mujer miro mi sexo peludo y les dijo algo a las otras dos. Estas cogieron unos cepillos más pequeños y me cepillaron el sexo hasta dejármelo casi en carne viva.
Entonces la vieja me hizo sentar con las piernas abiertas sobre un banco de piedra, las otras dos me sujetaron las piernas y aquella mujer sin pensárselo dos veces me metió casi toda la mano en el coño con una especie de guante de crin. Gemí y grite de dolor y vergüenza, pero ella siguió su faena rebuscando dentro de mi coño. Pasados unos momentos una de las mujeres le dio una especie de vasija con un ungüento azul que distribuyo por mis sexo externo e interno, luego con una especie de cánula lo lleno de agua varias veces hasta que se dio por satisfecha. Sin duda me había hecho una buena limpieza vaginal.
Después observó detenidamente mi sexo, pensé que me iban a depilar pero no lo hicieron. Después me pusieron una túnica blanca, con unos orificios que dejaban salir mis tetas cuyos pezones habían coloreado con unas pinturas, en rojo y marrón, y una abertura a la altura de mi sexo y culo, después me pusieron unas sandalias atadas a los tobillos.
Me miraron y se felicitaron riendo entre ellas.
Una salio y al rato volvió con el capataz.
"buen trabajo! " dijo el hombre cogiéndome de un brazo y riéndose añadió "...aunque poco le durara la limpieza a esta cerda". Me llevo hacia donde se oían las voces.
Entramos en un gran salón iluminado por antorchas donde una gran cantidad de personas de varias razas charlaban y bebían. Un hombre vestido de criado me puso un collar y una cadena al cuello y tras atar mis brazos a la espalda a la altura de los codos con dos correas, me llevo hasta el centro del salón, por la postura mis pechos se elevaban y salían hacia fuera.
La música se detuvo y todos se volvieron a mirarme lo que me causo una gran vergüenza. El hombre me había puesto unos grilletes en los tobillos unidos con una pequeña cadena para evitar que huyera, así que debía andar a pequeños saltos haciendo moverse a mis pechos.
El hombre que había pagado por mí en el mercado se acercó, de pie era mucho más alto y fuerte. Me acaricio la cabeza y me presento como su última adquisición en el mercado de esclavos aquella mañana. Y añadió que en cuanto me prepararan estaría a disposición de los invitados.
Hizo un gesto a sus hombres y estos me llevaron en volandas colocándome sobre una especie de silla con soportes para las piernas. Me ataron las manos por detrás de la nuca y me abrieron bien de piernas.
Entonces mi amo se acercó con una vasija de loza y una navaja muy afilada que brillaba, me mojaron el coño y el hombre con una maestría que me sorprendió empezó a depilarme mi sexo después de ponerse unos guantes de cirujano.
El silencio era total. Cuando hubo terminado un hombre se acercó y vertió un liquido color ópalo brillante sobre mi coño recién depilado… creí morir del dolor, del escozor, un alarido salio de mi boca, y uno de los hombres trató de tapármela.
"Déjala que grite" le dijo mi amo, "me gusta oír bramar a las esclavas y aún mas si son blancas como esta, he pagado una buena cantidad por disfrutarla, gozarla y… hacerla sufrir", dijo sonriendo con una extraña mirada que me asustó. Seguí gimiendo de dolor. Me desataron de la silla y volvieron a unir mis tobillos y atar mis brazos a la espalda.
Dos jóvenes que había visto también es la choza al llegar, que llevaban una faldita de tiras de piel y un tocado de colores en la cabeza se acercaron y me acompañaron tras una puerta. Apenas podía andar de la molestia en mi coño que me ardía como fuego y mi patoso andar entre los grilletes y el dolor hizo reír a los presentes.
Entramos en una sala iluminada con antorchas, había alfombras por el suelo y en el centro unas cadenas que colgaban del techo. Las chicas me quitaron la túnica y me soltaron el pelo. Después me hicieron sentar sobre un banco de piedra, dos hombres se acercaron y me inclinaron doblada sobre mi vientre, quitaron la cadena que unía mis tobillos y la sustituyeron por una barra de un metro que me hacia tener las piernas separadas. Después ataron mis muñecas con grilletes a los de los tobillos y me colocaron un collar rígido que me obligaba a tener la cabeza levantada.
Pasaron unas cintas de cuero por mi cintura y bajo mis muslos, y colocaron una cinta de cuero bajo mis brazos entre la cabeza y el pecho con un gancho en la espalda. De la cinta de cuero que ataba mi cuerpo a mis muslos también colocaron un gancho que unieron a una cadena. A su vez esa cadena la engancharon a las que colgaban del techo, al fondo un negro fornido tiro del otro extremo y empezó a levantarme.
Quede suspendida en el aire a medio metro del suelo. Uno de los hombres me hizo chupar un consolador negro que llevaba unas crines de caballo en la punta y después me lo metió por el culo de un solo golpe, fijándolo por delante de mi vientre con una correa de cuero.
Todos parecieron satisfechos del trabajo. Me dolía el cuello de no poder doblar la cabeza, pues también habían unido el collar a los ganchos que me suspendían del techo.
Me habían colocado de frente a una puerta. Por ella desaparecieron y minutos después varios hombres de la fiesta entraron en la sala bebiendo y riendo. Me miraron sorprendidos, tras ellos entro el anfitrión, aquel hombre negro que era mi amo desde hacia unas horas.
Todos me rodearon y empezaron a acariciarme. Mi amo se coloco frente a mí y me levanto más la cabeza, me miro a los ojos y me sonrió. Llevaba una fusta de cuero rígida terminada en una especie de hilo más flexible. Me rodeo despacio y me miro detenidamente ante la expectación de los presentes. Se colocó tras de mi y sin previo aviso descargo su fusta entre mis muslos, con varios movimientos rápidos que yo oía silbar, en mis muslos, sexo y nalgas notaba como si me cortaran con hojas de afeitar y el dolor era agudo. Empecé a gemir y acabe gritando. Entonces se detuvo y se coloco frente a mí.
"Solo quería saber de que color era la sangre de una esclava blanca" Después se abrió el pantalón y sacando su polla de un buen tamaño, que yo ya conocía, me la metió en la boca. Me sujetaba por la cabeza mientras me follaba hasta la garganta a un ritmo suave al principio pero que iba aumentando poco a poco. A cada empujón entraba más dentro y yo creía ahogarme. Los presentes todos hombres le jaleaban y el subía el ritmo llegando casi a asfixiarme en algún momento. Yo me balanceaba conforme él me empujaba y todos coreaban el ritmo.
Pasados unos minutos, salio de mi boca y vi aquel enorme miembro grande y duro brillar con mi saliva. Me hizo girar y colocándose tras de mi, me lo endosó por el coño, ya que en el culo tenia el rabo de caballo, que precisamente con sus envites se clavaba aun más profundamente en mi culo provocándome unos calambres como eléctricos que cortaban el placer de la follada. Siguió con sus envites a veces dejándome salir y balancearme para volver a insertarme hasta bien dentro con aquella polla, me dolía en cada penetración, imagino que por los cortes de la fusta, pero aunque yo gritaba el seguía a su ritmo. Por fin se corrió abundantemente y tras darme unas palmaditas en las nalgas, se puede decir que había inaugurado la diversión de los demás hombres para el resto de la noche.
Note las miradas de aquellos hombres clavadas en mi cuerpo e incluso me miraban a los ojos llorosos como queriendo entrar dentro de mi, aunque eso lo harían enseguida. Yo me sentía avergonzada y humillada mientras notaba el semen de mi amo, chorrear entre mis piernas.
Durante las siguientes horas mame varias pollas y fui ensartada varias veces, algunos hombres mientras les mamaba me obligaban a mirarles mientras me insultaban y abofeteaban. Aunque hubo ratos de descanso en los que las dos esclavas me daban bebidas, yo creo que afrodisíacas, pues cada vez estaba yo mas caliente y como flotando y me limpiaban mi coño con unas esponjas con espuma y lo dejaban listo para el siguiente invitado,
Me dolía la espalda por la postura y la suspensión cuando los dos hombres que me habían preparado decidieron bajarme y desatarme. Ellos mismos frotaron mis entumecidos miembros y tras frotarme con unas esponjas con espuma todo el cuerpo, me llevaron a una especie de choza de pocos metros con el suelo cubierto de paja donde me ataron las muñecas y tobillos con grilletes al suelo, dejándome allí tumbada.
Tenia hambre y debieron suponerlo, pues pasados unos minutos, una de las esclavas llego con una bandeja en la que había fruta y trozos de pescado y carne semicrudos, junto con cerveza fría o algo parecido.
La joven me desato del suelo las muñecas, pero tuve que comer sentada en el suelo, allí desnuda. La esclava salio de la celda y me quede comiendo. Tras terminarme casi todo, no porque estuviera bueno sino por el hambre que tenia decidí apartar la bandeja y tumbarme sobre la paja, una manta raída que había allí me sirvió para taparme y dormir.
Mi esclavitud continuaba, ¿Cuál sería mi siguiente experiencia?
Nuevas sensaciones
El tiempo se hace eterno cuando esperas algo, pero pasados unos minutos, un hombre entró en la choza y volvió a encender las antorchas que rodeaban la misma. Sentía frío, mi piel estaba aterida.
Cuando termino de encenderlas todas salio y al instante entro el capataz con un largo látigo. Fue acercándose uno por uno a la docena de esclavos que allí estábamos y preguntaba algo a cada uno y según la respuesta le abofeteaba o le tiraba de los pezones en el caso de las mujeres o de los huevos en el caso de los hombres. Se acercaba a mí.
Al llegar a mi lado me cogió por el pelo y me levantó la cara "¿Está cómoda la zorra blanca?" preguntó en ingles, quizá pensando que yo no contestaría, "pronto serás usada como una buena esclava, tu amo ha pagado mucho por ese cuerpo blanco y caliente..." siguió antes de que yo pudiera contestar… me miro despacio "please…" sólo pude decir.
Me dio un bofetón que puso mi cara muy caliente, y tras retorcerme los pezones y palmearme las tetas se separo de mi "Así que vienes de lejos para jugar? ¡¡Pues juguemos¡¡" dijo y haciendo restallar el látigo sentí una laceración que me cruzo ambos pechos. Mire y una línea roja empezaba a formarse justo en el centro de mis pechos cruzando los pezones… no tuve tiempo de reaccionar cuando un nuevo restallido termino con una nueva marca entre mis caderas cruzando mi vientre y un tercero marco mis dos muslos. Se detuvo y me miró…
"Yo creo que lo pasaremos bien contigo zorra, por lo que me han dicho tienes madera de esclava y un cuerpo para torturarlo a placer" se acercó otra vez y tras pasar sus dedos con fuerza sobre las señales de mis pechos me cogió la cara y me escupió en la boca, entonces se volvió y riendo a carcajadas siguió la inspección de los otros esclavos.
Me dolían las marcas de aquel látigo, empezaba a tener miedo la aventura empezaba a ser peligrosa. No había visto no obstante como Hans observaba y grababa todo lo sucedido como después me mostraría.
A unos esclavos jóvenes que había un poco mas allá les dio algún latigazo y luego les metió el mango del látigo por el ano entre los gritos de dolor de los hombres, y a una de las mujeres la azoto durante varios minutos sin piedad por todo el cuerpo dejándole grandes señales e ignorando los gritos de dolor de la mujer.
Terminada la inspección el capataz salio. Entonces entraron varios hombres que fueron desatando a algunos esclavos y se los llevaron a rastras.
Pasados unos minutos el propio capataz vino a buscarme, me desato los tobillos y las muñecas, pero me puso unos grilletes en ellas y un collar de cuero con una traílla que sujeto e su mano. Llevaba una fusta en la mano y con ella me empezó a azotar las nalgas mientras me decía en ingles que me moviera.
" ¡Vamos puta zorra, muévete ¡¡¡ "
Salimos de la choza. Era ya de noche. A lo lejos vi una enorme casa con muchas luces y antorchas que la rodeaban. Caminamos por un sendero hacia la mansión, el me seguía azotando la espalda y las nalgas y me gritaba que acelerara el paso.
" hurry, dirty white slut!"
Cuando llegamos a la casa, había mucha gente, era como una especie de fiesta, pero el capataz rodeo la entrada y me llevo por una puerta trasera. Llegamos a un portalón y allí había una mujer negra grande y gorda esperando. El hombre me empujó hacia ella.
" ! empieza la fiesta, furcia!"
La mujer me agarró por los pelos y me introdujo dentro. Era como una especie de establo. Me llevo al centro y me hizo meterme en una especie de tina llena de agua y espuma. Dos mujeres mas se acercaron con unos grandes cepillos y entre las tres empezaron a frotarme todo el cuerpo. Me escocia al frotar y las señales de los latigazos me dolían de gran manera. Tras unos minutos me sacaron de la tina y la mujerona me enchufo con una manguera de agua a presión. Después me secaron el pelo y me pusieron unas coletas con abalorios. La mujer miro mi sexo peludo y les dijo algo a las otras dos. Estas cogieron unos cepillos más pequeños y me cepillaron el sexo hasta dejármelo casi en carne viva.
Entonces la vieja me hizo sentar con las piernas abiertas sobre un banco de piedra, las otras dos me sujetaron las piernas y aquella mujer sin pensárselo dos veces me metió casi toda la mano en el coño con una especie de guante de crin. Gemí y grite de dolor y vergüenza, pero ella siguió su faena rebuscando dentro de mi coño. Pasados unos momentos una de las mujeres le dio una especie de vasija con un ungüento azul que distribuyo por mis sexo externo e interno, luego con una especie de cánula lo lleno de agua varias veces hasta que se dio por satisfecha. Sin duda me había hecho una buena limpieza vaginal.
Después observó detenidamente mi sexo, pensé que me iban a depilar pero no lo hicieron. Después me pusieron una túnica blanca, con unos orificios que dejaban salir mis tetas cuyos pezones habían coloreado con unas pinturas, en rojo y marrón, y una abertura a la altura de mi sexo y culo, después me pusieron unas sandalias atadas a los tobillos.
Me miraron y se felicitaron riendo entre ellas.
Una salio y al rato volvió con el capataz.
"buen trabajo! " dijo el hombre cogiéndome de un brazo y riéndose añadió "...aunque poco le durara la limpieza a esta cerda". Me llevo hacia donde se oían las voces.
Entramos en un gran salón iluminado por antorchas donde una gran cantidad de personas de varias razas charlaban y bebían. Un hombre vestido de criado me puso un collar y una cadena al cuello y tras atar mis brazos a la espalda a la altura de los codos con dos correas, me llevo hasta el centro del salón, por la postura mis pechos se elevaban y salían hacia fuera.
La música se detuvo y todos se volvieron a mirarme lo que me causo una gran vergüenza. El hombre me había puesto unos grilletes en los tobillos unidos con una pequeña cadena para evitar que huyera, así que debía andar a pequeños saltos haciendo moverse a mis pechos.
El hombre que había pagado por mí en el mercado se acercó, de pie era mucho más alto y fuerte. Me acaricio la cabeza y me presento como su última adquisición en el mercado de esclavos aquella mañana. Y añadió que en cuanto me prepararan estaría a disposición de los invitados.
Hizo un gesto a sus hombres y estos me llevaron en volandas colocándome sobre una especie de silla con soportes para las piernas. Me ataron las manos por detrás de la nuca y me abrieron bien de piernas.
Entonces mi amo se acercó con una vasija de loza y una navaja muy afilada que brillaba, me mojaron el coño y el hombre con una maestría que me sorprendió empezó a depilarme mi sexo después de ponerse unos guantes de cirujano.
El silencio era total. Cuando hubo terminado un hombre se acercó y vertió un liquido color ópalo brillante sobre mi coño recién depilado… creí morir del dolor, del escozor, un alarido salio de mi boca, y uno de los hombres trató de tapármela.
"Déjala que grite" le dijo mi amo, "me gusta oír bramar a las esclavas y aún mas si son blancas como esta, he pagado una buena cantidad por disfrutarla, gozarla y… hacerla sufrir", dijo sonriendo con una extraña mirada que me asustó. Seguí gimiendo de dolor. Me desataron de la silla y volvieron a unir mis tobillos y atar mis brazos a la espalda.
Dos jóvenes que había visto también es la choza al llegar, que llevaban una faldita de tiras de piel y un tocado de colores en la cabeza se acercaron y me acompañaron tras una puerta. Apenas podía andar de la molestia en mi coño que me ardía como fuego y mi patoso andar entre los grilletes y el dolor hizo reír a los presentes.
Entramos en una sala iluminada con antorchas, había alfombras por el suelo y en el centro unas cadenas que colgaban del techo. Las chicas me quitaron la túnica y me soltaron el pelo. Después me hicieron sentar sobre un banco de piedra, dos hombres se acercaron y me inclinaron doblada sobre mi vientre, quitaron la cadena que unía mis tobillos y la sustituyeron por una barra de un metro que me hacia tener las piernas separadas. Después ataron mis muñecas con grilletes a los de los tobillos y me colocaron un collar rígido que me obligaba a tener la cabeza levantada.
Pasaron unas cintas de cuero por mi cintura y bajo mis muslos, y colocaron una cinta de cuero bajo mis brazos entre la cabeza y el pecho con un gancho en la espalda. De la cinta de cuero que ataba mi cuerpo a mis muslos también colocaron un gancho que unieron a una cadena. A su vez esa cadena la engancharon a las que colgaban del techo, al fondo un negro fornido tiro del otro extremo y empezó a levantarme.
Quede suspendida en el aire a medio metro del suelo. Uno de los hombres me hizo chupar un consolador negro que llevaba unas crines de caballo en la punta y después me lo metió por el culo de un solo golpe, fijándolo por delante de mi vientre con una correa de cuero.
Todos parecieron satisfechos del trabajo. Me dolía el cuello de no poder doblar la cabeza, pues también habían unido el collar a los ganchos que me suspendían del techo.
Me habían colocado de frente a una puerta. Por ella desaparecieron y minutos después varios hombres de la fiesta entraron en la sala bebiendo y riendo. Me miraron sorprendidos, tras ellos entro el anfitrión, aquel hombre negro que era mi amo desde hacia unas horas.
Todos me rodearon y empezaron a acariciarme. Mi amo se coloco frente a mí y me levanto más la cabeza, me miro a los ojos y me sonrió. Llevaba una fusta de cuero rígida terminada en una especie de hilo más flexible. Me rodeo despacio y me miro detenidamente ante la expectación de los presentes. Se colocó tras de mi y sin previo aviso descargo su fusta entre mis muslos, con varios movimientos rápidos que yo oía silbar, en mis muslos, sexo y nalgas notaba como si me cortaran con hojas de afeitar y el dolor era agudo. Empecé a gemir y acabe gritando. Entonces se detuvo y se coloco frente a mí.
"Solo quería saber de que color era la sangre de una esclava blanca" Después se abrió el pantalón y sacando su polla de un buen tamaño, que yo ya conocía, me la metió en la boca. Me sujetaba por la cabeza mientras me follaba hasta la garganta a un ritmo suave al principio pero que iba aumentando poco a poco. A cada empujón entraba más dentro y yo creía ahogarme. Los presentes todos hombres le jaleaban y el subía el ritmo llegando casi a asfixiarme en algún momento. Yo me balanceaba conforme él me empujaba y todos coreaban el ritmo.
Pasados unos minutos, salio de mi boca y vi aquel enorme miembro grande y duro brillar con mi saliva. Me hizo girar y colocándose tras de mi, me lo endosó por el coño, ya que en el culo tenia el rabo de caballo, que precisamente con sus envites se clavaba aun más profundamente en mi culo provocándome unos calambres como eléctricos que cortaban el placer de la follada. Siguió con sus envites a veces dejándome salir y balancearme para volver a insertarme hasta bien dentro con aquella polla, me dolía en cada penetración, imagino que por los cortes de la fusta, pero aunque yo gritaba el seguía a su ritmo. Por fin se corrió abundantemente y tras darme unas palmaditas en las nalgas, se puede decir que había inaugurado la diversión de los demás hombres para el resto de la noche.
Note las miradas de aquellos hombres clavadas en mi cuerpo e incluso me miraban a los ojos llorosos como queriendo entrar dentro de mi, aunque eso lo harían enseguida. Yo me sentía avergonzada y humillada mientras notaba el semen de mi amo, chorrear entre mis piernas.
Durante las siguientes horas mame varias pollas y fui ensartada varias veces, algunos hombres mientras les mamaba me obligaban a mirarles mientras me insultaban y abofeteaban. Aunque hubo ratos de descanso en los que las dos esclavas me daban bebidas, yo creo que afrodisíacas, pues cada vez estaba yo mas caliente y como flotando y me limpiaban mi coño con unas esponjas con espuma y lo dejaban listo para el siguiente invitado,
Me dolía la espalda por la postura y la suspensión cuando los dos hombres que me habían preparado decidieron bajarme y desatarme. Ellos mismos frotaron mis entumecidos miembros y tras frotarme con unas esponjas con espuma todo el cuerpo, me llevaron a una especie de choza de pocos metros con el suelo cubierto de paja donde me ataron las muñecas y tobillos con grilletes al suelo, dejándome allí tumbada.
Tenia hambre y debieron suponerlo, pues pasados unos minutos, una de las esclavas llego con una bandeja en la que había fruta y trozos de pescado y carne semicrudos, junto con cerveza fría o algo parecido.
La joven me desato del suelo las muñecas, pero tuve que comer sentada en el suelo, allí desnuda. La esclava salio de la celda y me quede comiendo. Tras terminarme casi todo, no porque estuviera bueno sino por el hambre que tenia decidí apartar la bandeja y tumbarme sobre la paja, una manta raída que había allí me sirvió para taparme y dormir.
Mi esclavitud continuaba, ¿Cuál sería mi siguiente experiencia?
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