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martes, 30 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VII)

Esclava en África VII



Follada en el desierto.

Desperté toda dolorida y magullada sobre mi celda de suelo de paja. Se oía fuera el rumor de los nativos, pero no sabía que hora era.

Mire mi cuerpo atado sobre el suelo con grilletes en postura fetal y comprobé sobre mis muslos las señales del látigo, algunas con sangre seca tras la laceración, mi espalda me escocía y dolía a rabiar por lo cual imagine esas mismas marcas y heridas en ella y en mis también ardientes nalgas.

Mis pechos estaban abrasados por el sol y yo toda estaba como enfebrecida por el castigo y a la exposición al sol.

De pronto se abrió la puerta de la celda y mis conocidos vigilantes llegaron con unas esponjas y agua, mientras hablaban entre ellos y tras ponerme una mordaza para mitigar mis gritos, empezaron a limpiarme con las esponjas y el agua, sin hacer caso de mis gemidos de dolor.

Me desataron y levantaron y me pusieron una especie de corset, que levantaba mis pechos, pero con una especie de asa en ambos costados.

Me hicieron calzar unas babuchas de tacón alto y taparon mi cabeza con una especie de capucha que solo dejaba mi nariz y mi boca libres.

Me colocaron unos grilletes en tobillos y muñecas que unieron con cadenas entre si y una especie de cinturón también hecho con cadenas que cubría mi sexo y ano, así como un collar de hierro, que comprimía mi garganta.

Me sacaron al exterior. Olía bien el aire y aunque no podía ver me dio sensación de ya anochecido, al menos la temperatura no era tan alta y no notaba el abraso del sol, y corría una suave brisa. Oí el ruido de un motor en marcha y los hombres me hicieron subir a la parte de atrás de una especie de camioneta que se puso en marcha.

Yo iba arrodillada y apoyada sobre uno de los laterales de la caja del camión. El vehiculo se puso en marcha y durante varios minutos circulamos bastante rápido por un suelo desigual que me hacia tambalearme, dar tumbos y golpearme contra el suelo del coche entre las risas de mis captores.

De pronto en la lejanía se oyeron risas y música de tambores, como una gran fiesta.

Nos acercamos hasta que el ruido se hizo cercano, oí una explosión de jubilo y grandes gritos todos de hombres.

El coche se detuvo y unos brazos fuertes me levantaron en volandas y me depositaron en el suelo, note un tirón de la cadena que se unía al collar de mi cuello y seguí su tirón.

Casi de inmediato sentí muchas manos sobando mi cuerpo y gritos de hombres que no entendía y que me daban azotes en las nalgas o me tiraban de los pezones y el pelo, o tanteaban mi sexo encadenado.

Uno de los hombres que me llevaban les hizo callar y tiro de mi cadena, me hizo inclinar sobre una especie de mesa o tabla y note como ataban mis brazos y mis piernas bien abiertos a las posibles patas de aquella mesa.

Se hizo el silencio, después uno de los hombres hablo con autoridad y la música y los gritos y risas volvieron a sonar con fuerza, aunque yo imaginaba que la parte fuerte de la fiesta sería yo.

Efectivamente en unos minutos note como me levantaban la cabeza y una polla entraba en mi boca que era follada literalmente por aquel miembro, al tiempo otra polla entraba en mi coño, y para completar la fiesta alguien se encargaba de forma irregular de azotar mi culo y espalda con un látigo.

Fue cuando descubrí para que sirvieran las especies de asas de mi corset, en ellas se agarraban los hombres para poder clavarme con más fuerza.

“La fiesta” duro largo tiempo, yo deje de disfrutar del placer al segundo polvo y mi boca pastosa de babas y semen, estaba como acorchada, me dolía la espalda y las nalgas de los latigazos, pero si pude diferenciar que algunos hombres me follaban con preservativo y otros no, aunque a partir del sexto o séptimo perdí toda sensación en mi sexo.

Cuando estaba medio aturdida y parece que ya se habían divertido, me rociaron con varios cubos de agua y me desataron de la mesa.

Me pusieron en pie y ataron mis tobillos entre si y mis muñecas por detrás de un árbol. Yo seguía con la cabeza tapada y solo mi nariz y boca al aire. Mi boca era una pasta de semen y saliva, tenia la lengua como dormida.

El hombre volvió a mandarles callar y les dijo algo, todos gritaron y unos segundos después mi cuerpo empezó a recibir latigazos desde varios puntos distintos que laceraron mi vientre, mis pechos, mis costados, la intensidad era diferente pero el dolor se hacia cada vez más agudo, no se el tiempo que estuvieron haciéndolo pues había perdido la noción del tiempo.

Cuando se cansaron de azotarme, yo sentía mi piel muy lastimada y caliente, me desataron del tronco, pero con los tobillos aún atados entre si, me pusieron una cuerda a modo de collar al cuello, no recuerdo cuando me habían quitado el collar que llevaba, y empezaron a tirar de mi. Trate de andar a saltitos y ellos se reían y me daban palmadas en el culo, pero cada dos por tres tropezaba y caía al suelo, arañándome todo el cuerpo con la tierra y las ramas, pues al caer el que tiraba de mi me arrastraba unos metros por el suelo.

Pasado un rato deje quizá de interesarles como diversión, así que me sacaron arrastrando de allí, pues note alejarse las voces de los hombres y solo un par de ellos me acompañaban.

Me pusieron en pie y me desataron los tobillos, pero era para torturarme una vez más.

Esta vez me ataron con la espalda pegada a un grueso tronco, y supe que era grueso pues ataron mis brazos por detrás del mismo abrazándolo y no lo abarcaba con el consiguiente dolor al estirarlos.

Hicieron igual operación con mis piernas doblándomelas hacia arriba a ambos lados del tronco y uniendo mis tobillos con mis muñecas, como si estuviera arrodillada en el aire, quedando así atada al árbol. Pero no habían acabado, pues después de un rato, regresaron para atarme los pechos entre si con una cuerda y colocaron unas pinzas con una cadena sobre mis pezones. La cadena la unieron a una pinza que habían colocado en mi boca. También colocaron sendas pinzas en los labios de mi sexo y las unieron entre si mediante una cadena que ataron por detrás del árbol, estirando mis labios y dejando mi coño abierto.

Para mantenerme despierta intente sentir cada rincón de mi organismo y es curioso como cuando tienes un sentido, en este caso mi vista, disminuido se potencian los demás.

Una vez terminaron me dieron unos cachetes en mis ya entumecidos pechos y se alejaron.

A pesar de la postura el cansancio me hacia desear dormir. Pero el miedo también se apoderaba de mí. Oía ruidos entre la maleza cercana, como de animales o algo arrastrándose y empecé a pensar en serpientes o reptiles o cualquier animal.

El pánico se apoderó de mí, pero no podía sino gemir, ya que mi lengua estaba pinzada con la cadena que se unía a mis pechos que ya casi no sentía.

No podía ver, pero mi nariz trataba de mantenerme conectada con mi entorno.

Se oían a los hombres en la lejanía, con su música y sus gritos y risas.

El cansancio era muy fuerte, me dolía todo el cuerpo, mi sexo estaba como abotargado, imaginaba mis labios vaginales inflamados y enrojecidos. La postura no era muy cómoda, pero el agotamiento y el sopor iban apoderándose de mi cuerpo. Sabía que si me dejaba llevar me desmayaría o me aletargaría aunque al distenderme las cuerdas se clavaban dolorosamente en mi carne, pero empezaba a estar muy cansada y como mentalmente perdida.

Recordaba medio en sueños que yo tenía una vida en otro país, una familia y que la lujuria y la excitación me habían llevado hasta aquel rincón de África, donde habían abusado de mi sin piedad e incluso podía dejar mi vida.



Con el ruido del bosque alrededor, una nube negra fue invadiendo mis sentidos y me transportó a otro lugar, mi última sensación fue mi cabeza cayendo hacia adelante.

jueves, 25 de marzo de 2010

domingo, 14 de marzo de 2010

OBJETO DE CAMBIO (IV)

Objeto de Cambio



Resumen:

De regreso de una fiesta una pareja son asaltados en la carretera. Trasladados a un establo por sus cuatro asaltantes, el hombre es atado y golpeado y la mujer sometida durante 4 horas…

Una vez de vuelta en su hogar, ambos luchan contra sentimientos encontrados sobre la situación vivida…

Subasta

Cuando él volvió al baño, me quedé allí, desnuda ante el espejo del dormitorio… por un momento, mientras gozaba con él en el salón y me trataba con aquella ternura había olvidado la pesadilla de la noche anterior, y el comportamiento de mi marido me había dado fuerzas, para vencer mis dudas…

Volvía a sentirme feliz y los recuerdos de la noche anterior, me parecían ya muy lejanos, como una pesadilla que se alejaba definitivamente de nuestras vidas.

Lentamente, disfrutando de las sensaciones que me llenaban, fui eligiendo la ropa para aquella noche que imaginaba sensual y feliz…

Recordaba que mi marido me había pedido que me pusiera muy sexy, y eso trataba de hacer…

Elegí una ropa interior de color blanco de encaje, muy ajustada y unas medias del mismo color, con liguero y tanga… frente al espejo fui vistiéndome lentamente, primero las medias… después el liguero… por fin el tanga…

Me contemplaba en el espejo y me sentía la mujer mas sexy del mundo…

Me coloque el sujetador sin tirantes, que apenas podía contener mis pechos, algo que le gustaba mucho a mi marido, y luego una mini combinación de gasa transparente con tirantes blancos muy finos…

Después me observe en el espejo… "Sin duda…" pensé cuanto hombres esta noche desearan poseerme…!!!"

En ese momento entró mi marido…

"Guuaauuu… estás fabulosa…" dijo con un brillo de deseo en sus ojos… "sigue poniéndote lo más sexy que puedas… yo vuelvo enseguida.."

Salió y tras contemplarme denuevo en el espejo, decidí ponerme un traje de raso azul con media falta abierta por un lateral, que con un buen escote realzaba mis curvas…

Me puse encima una torera de terciopelo negra a juego con mis joyas…

Miré el reloj, eran cerca de las seis y cuarto de la tarde…

Entró denuevo mi marido…

"Tengo otra sorpresa para ti… he contratado una limousina…" dijo dándome un beso, " vendrá a las seis y media… "miró el reloj," se hace tarde… voy a vestirme, espérame si quieres en el salón…"

Me perfumé y peiné con detenido esmero, y me puse unos pendientes de perlas azabache, junto con un collar a juego, luego le di un beso a mi marido y me bajé al salón…

Todo era perfecto, notaba una sensación interna de plenitud dentro de mi, tenia el presentimiento de que aquella seria una noche especial…

Pasee por el salón mirando cada rincón, como si no lo recordara, todo me parecía nuevo y maravilloso…

Sonó el timbre de la puerta…

"Buenas tardes…" me dijo un hombre uniformado de chofer, alto y guapo…" el coche ya está aquí…"

"Gracias… un momento… mi marido bajará enseguida…"

El hombre pareció extrañarse, pero en ese momento apareció mi marido elegantemente vestido con un traje gris obscuro y una corbata celeste… me pareció como si volviera a conocerle por primera vez…

"Ah.. bien.." dijo deteniéndose un momento, "ya veo que el coche ha llegado…"y dirijiendose al hombre le dijo "espera Ud. un momento…?"

"Mira cielo… tengo que hacer una llamada que no recordaba… de modo que vete tu en el coche y yo me reuniré contigo más tarde…"

Traté de protestar pero dulcemente me tapo la boca con una mano… "Bien… " dijo dirigiéndose al chofer, " la señora irá con Ud., ya sabe Ud. donde ir…" y le dio una propina…

El hombre me ofreció el brazo, mientras yo lanzaba un ultimo beso a mi marido, que se quedó observándome desde la puerta.

Al llegar al coche, un hermoso mercedes de color negro, el chofer me abrió la puerta trasera.

Me ayudo a entrar. Era amplio y confortable y observé que tenia una mesita con una copa de champagne helado y bombones… "que detalle de mi marido…!!!" pensé emocionada…

El hombre cerro la puerta y se instaló en su asiento, separado de mi por una mampara de cristal…

Me acomodé en el asiento, mientras el me decía con una suave y envolvente voz desde su asiento, que podía disfrutar del champagne y los bombones…

Mientras el vehículo se ponía en marcha oí el ruido de los seguros de las puertas cerrarse y empezó a sonar una melodía como de un vals… cogí un bombón y lentamente me lo metí en la boca… observe que el chofer me miraba por el espejo retrovisor, mientras el coche enfilaba la autopista… le hice un gesto de brindis con la copa de champagne, al que el correspondió con una inclinación de cabeza y bebí un largo trago...

La mezcla del champagne con el bombón, me produjo una agradable sensación en el paladar y una especie de intenso pero sensual calor recorrió mi cuerpo…

Durante un largo espacio de tiempo me relaje disfrutando de aquellas sensaciones, bebí un poco más de champagne e incluso me permití el lujo de algún bombón más…

A través de los cristales veía como el coche corría por el carril de la izquierda camino de la ciudad…

El hombre parecía haberse olvidado de mi y miraba impertérrito al frente, mientras yo disfrutaba de aquella situación…

Pasado un rato, note que tomábamos una desviación , como un cambio de sentido y tras un corto recorrido, entrábamos en una carretera de doble circulación entre arboles… sin duda mi marido había elegido un escondido y romántico lugar…

El coche llegó ante una hermosa verja que se abrió silenciosamente y tras deslizarnos por un amplio paseo se detuvo frente a una hermosa casa…

Desde su asiento el hombre me miro por el retrovisor…

"Señora, ya hemos llegado…" dijo, mientras sus ojos por un momento me parecieron familiares…

"Imaginaciones mías…" pensé mientras me preparaba para bajar del coche…

Me abrió la puerta sonriente, "Ha tenido buen viaje la Señora…?"

Asentí con la cabeza, y al volverme vi una hermosa joven que avanzaba hacia mi… vestía de doncella…

"Bienvenida…" me dijo mientras me hacia un gesto para que la siguiera…

Aquello no tenia pinta de restaurante, pero sin duda mi marido me había preparado una enorme sorpresa…

Subimos las escaleras, estaba atardeciendo y el sol se reflejaba en la fachada del edificio dándole un tono cálido y ardiente…

Traspasamos la puerta y tras pasar por un amplio Hall, la chica me llevo hacia una especie de salón, bastante bien iluminado en el que una enorme mesa de cristal reflejaba las luces del atardecer, que entraban a través de un gran ventanal, ante el que un hombre me esperaba dándome la espalda…

Me quede sorprendida de pie junto a la mesa mientras la chica se retiraba y cerraba la puerta…

Al mismo tiempo el hombre se volvió hacia mi…

"Bienvenida Signora…" dijo dejando el contraluz que me impedía ver su rostro y acercándose a mi…

Me quede petrificada… no podía ser !!!… aquel hombre…!!!, otra vez no…!!!

miércoles, 10 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (VI)

Esclava en África VI



Mi Diversión en el desierto


Una sensación de ahogo me hizo despertar, gran cantidad de agua fría caía sobre mi cara y mi boca y después por todo mi cuerpo. Los dos hombres que me habían “preparado” para la fiesta de la noche anterior, me rociaban con mangueras de agua a presión.


Yo trataba de esquivarlos pero estaba atada otra vez al suelo donde había dormido.

Por fin pararon y entonces me desataron pero me pusieron a cuatro patas sobre el suelo de paja. No sabía que hora era, ni lo que había dormido. La celda no tenía ventanas.

Mientras pensaba esto uno de los hombres se colocó ante mi y me metió su enorme polla negra en la boca, y al tiempo sentí como el otro situado tras de mi, me endosaba también su aparato en mi coño, ya que mi culo seguía ocupado por la cola de caballo que me habían puesto la noche anterior.

Por supuesto que me follaron sin compasión, y con violencia, dándome azotes y bofetadas, hasta que se corrieron dentro de mi boca y mi coño. Además debía mantenerme a cuatro patas, pues si flaqueaba me golpeaban en los riñones o me tiraban del pelo.

Después volvieron a rociarme con las mangueras mientras se reían y salieron de la celda.

Me quede mojada, dolorida y humillada sobre el suelo de paja húmeda hasta que llego una de las jóvenes esclavas.

Sin decir palabra, me hizo poner otra vez a cuatro patas y me quito el tapón con la cola de caballo. Me miro con lastima y me quede un poco sorprendida. Me entraron entonces unas enormes ganas de defecar, así que le pregunté dónde podía hacerlo, por gestos pues ella no entendía nada, me indico una puerta desvencijada en un lado del chamizo. Me desato y me acompaño hasta la puerta, al abrirla me cegó la luz del sol, era ya de día y aquella puerta daba a una especie de cuadra dónde había cabras, vacas y gallinas. Me indico un rincón sobre el suelo donde había más restos de los propios animales. Se me quedo mirando mientras yo trataba de hacerlo, algo que me costo un rato.

Al terminar mire tonta de mi a mi alrededor buscando con que limpiarme y tan solo vi unas hojas secas con las que trate de hacerlo ante la mirada de la joven. Después ella me acompaño y me volvió atar esta vez de pie junto a la pared. Se marcho.

Apenas unos segundos después entro uno de los hombres y me dijo algo en africano. Yo no me entere, pero unos segundos después llego su amigo con un balde y una especie de fuelle. Me desataron y me hicieron poner en el suelo a cuatro patas, entonces comprendí lo que iba a pasar.

Uno de los hombres cargo el fuelle en el balde de agua y me lo metió por el culo a modo de rudimentaria lavativa, yo grite y entonces el otro hombre se puso ante mí y tras darme una bofetada me metió su polla en la boca para que no gritara mientras me sujetaba la cabeza con las manos. Varias veces hizo el de atrás la operación de limpieza de mi intestino y notaba con vergüenza como todo lo que entraba salía de mi culo sobre el suelo, aunque debido a mi postura y mi boca ocupada en tragar aquella polla no podía ver el charco que se estaba haciendo junto a mis rodillas, aunque notaba chorrear mis piernas.

Cunado creyó oportuno el hombre del fuelle lo dejo y haciéndome levantar me llevo otra vez hasta la pared dónde me ato. El otro siguió masturbándose ante mí y me echó su leche por las piernas y el coño. Después me hizo agacharme para limpiarle los restos y se marcharon los dos.

Me sentí muy humillada y deprimida.

Unos minutos mas tarde entro la joven otra vez, como siempre con el torso desnudo y esta vez me fije en sus pechos firmes y levantados y de un tamaño medio, abajo llevaba una falda de ramas. Trato de no pisar en el charco de mierda que se había formado y tras desatarme me hizo gestos de que la acompañara.

Salí con ella por otra puerta hacia el exterior. Fuera había una especie de poblado donde la gente trabajaba, los niños jugaban… yo me sentí avergonzada allí desnuda, sucia, todos me miraban pero la joven me empujo para que me moviera rápido. Yo trataba de taparme al menos el pubis, después pensé en el ridículo pudor de la situación.

Miraba a mí alrededor tratando de situarme, el poblado estaba al resguardo de unas montañas pero al otro lado solo se veía un interminable desierto.

Andamos unos 50 metros hasta una especie de choza de cáñamo. Me empujo tras la cortina.

La choza era un poco más acogedora. Me fije en varios hombres y mujeres vestidos con taparrabos, las mujeres con los pechos al aire, que estaban en el fondo de la choza.

Un negro ya mayor, que reconocí como mi amo y dueño, con el torso denudo y un taparrabos, sentado sobre unas pieles me miro con detalle. Le dijo algo a un hombre alto situado a su derecha. Este se dirigió a mí en inglés.

“Colócate ahí entre las dos columnas”. Mire al centro de la choza donde dos enormes troncos sujetaban la techumbre. Avance despacio y me coloque entre ambos troncos. La esclava que me acompañaba me ato con dos correas de cuero las muñecas muy apretadas a los troncos, por encima de mi cabeza. El hombre se acerco y me hizo abrir las piernas y levantar el culo. Ato mis tobillos al suelo a unas argollas de madera. De reojo vi al negro mayor acercarse a mí. Me acaricio las nalgas y la espalda y sopeso mis tetas con dedicación. Después dio una orden y una de las jóvenes le puso un preservativo en su más que desarrollado pene que sobresalía de su taparrabos y que ya había mamado la noche anterior y me había follado. Se acerco a mí y siguió acariciándome las nalgas mientras su ayudante separaba mis cachetes y buscaba el orificio de mi culo. Desde que había llegado allí nadie había entrado en mi ano, pero eso sin duda iba a cambiar.

De reojo le vi acercarse y en unos segundos su enorme miembro entraba sin pudor ni cuidado en mi culo taladrándomelo como si fuera a partírmelo. Había silencio total en la choza mientras el hombre empujaba y de un solo golpe enterraba aquella estaca en mis entrañas que se estremecieron. Gemí, casi grite, de dolor y el me golpeo con ambas palmas en las nalgas mientras empezaba un ritmo de mete saca coreado por los presentes y subiendo de ritmo, clavándome sin compasión ni miramientos, mientras el dolor se hacia insoportable para mi. El hombre aguantaba a un buen ritmo, mientras me gritaba en inglés “buena esclava, las zorras blancas son las mejores” y seguía empujando sin contemplaciones, mientras también tiraba con fuerza de mis pezones, haciéndome gritar de dolor.

Pasaron muchos minutos antes de que con un gran gemido se derrumbara sobre mi espalda en señal de que había descargado su semen. Cosa que comprobé al instante pues llegando hasta mi cara me hizo mamarle y limpiarle bien la polla una vez le retiraron el preservativo, después me agarro del pelo y me inclino la cabeza hacia atrás y dejo gotear sobre mi boca abierta el contenido del mismo.

Después me desataron y me sacaron fuera. Debía ser ya casi mediodía por la situación del sol. Me ataron a un poste delante de la choza, desde donde podía ver un gran campo donde trabajadores de ambos sexos laboraban. Al verme empezaron a gritar y a reírse. Las mujeres me miraban con desprecio.

Hacia calor y empezaba a sentir los efectos del sol en mi blanca piel, pasados unos minutos salio el ayudante de mi amo y me roció la cabeza con una botella de agua fría que se agradecía, pero mi apariencia desnuda con todo el pelo mojado allí al sol debía ser horrible.

Cuando el sol empezaba a perder su verticalidad y yo sentía mi piel enrojecida por sus rayos, los dos hombres “encargados de mi” me desataron y me llevaron a rastras hacia la parte de atrás de la choza.

Allí había un gran poste en forma de cruz en el centro de una explanada rodeada de un alto seto.

Me colocaron contra el poste y ataron mis brazos a lo largo de los maderos y mis tobillos al poste central.

Taparon mis ojos con una venda elástica translucida y se hizo el silencio. El sol seguía curtiendo mi enrojecida piel, de pronto un chorro de agua fría me recorrió de arriba abajo haciéndome gemir de dolor ante el contacto del agua con mi quemada piel, pero aquello solo era el principio.

Mientras había sido rociada, no había notado la presencia de más personas a mí alrededor, pero pronto las iba a sentir, pues una vez acabado el chorro de agua oí un silbido y un golpe que cruzó mis nalgas de lado a lado me hizo comprender lo que me esperaba.

Un segundo restallido y esta vez desde otro ángulo mi espalda era cruzada de lado a lado, fue el principio pues durante no se cuantos minutos desde varios ángulos los latigazos marcaron con saña mi espalda, mis brazos, mis piernas y mis nalgas.

Yo me retorcía y pedía piedad gritando y llorando de dolor en castellano y en ingles y a cada petición mía una nueva serie de latigazos completaban el mosaico de señales de mi maltrecho cuerpo, desde diferentes ángulos haciéndome imposible esquivarlos.



Perdí la conciencia ante tamaño castigo.

martes, 9 de marzo de 2010

VENGANZA (III)

LA VENGANZA



LA INICIACIÓN III

Introducción

Dos amigos y antiguos compañeros de trabajo se encuentran después de los años, uno Joan está felizmente casado con una hermosa mujer otro Francesc está dos veces separado y su visión de las mujeres pasa por prismas cuando menos extraños y excitantes.

Joan lleva unos meses tratando de introducir a su mujer en el intercambio de parejas y en el sado, y ha conseguido algunos escarceos.

Sincerándose ambos amigos Joan le cuenta esta situación a Francesc que se confiesa un veterano Master en sado y se compromete en domar a la mujer de Joan.

Tras varios intentos y situaciones esto no es posible, y Francesc se obsesiona, puesto que ha sido la primera mujer que no ha podido domar, con conseguir como sea doblegar a aquella hermosa jaca con o sin el consentimiento de su marido y amigo.

Los avatares del destino llevan a Jennifer, la mujer de Joan, a encontrase de nuevo con Francesc en una situación extraña, ella con un amigo en un pub, lo que le permite a este idear una forma de chantaje para `por fin conseguir no sólo domarla sino hacerla la esclava más importante de su cuadra, pues tiene varias mujeres en diversos niveles de adiestramiento, e incluso se propone ofrecerla por Internet sin decirle nada a su amigo hasta que no al haya convertido en una auténtica esclava del sexo a disposición de quien quiera o no pagar cualquier tipo de servicio para el que la está entrenado.


El principio

Francesc abrió la puerta del establo y se deleito con lo que sus ojos veían. Allí estaba con su melena castaña que apenas le rozaba los bien torneados hombros y se mezclaba sobre sus brazos estirados y unidos a la altura de las muñecas con aquellas cintas de cuero, que la sujetaban a la viga tendida sobre el lugar, la cabeza caída hacia adelante en demostración de sumisión, y aquellos voluminosos pero bien formados pechos elevados por el estiramiento de los brazos.

Se acercó a ella y con el mango del látigo recorrió sus caderas y su vientre introduciéndolo suavemente entre sus piernas juntas.

Ella tenía los ojos cerrados y Francesc la rodeo lentamente para ponerse a su espalda.

La separaban tan sólo unos centímetros de la pila de cajones sobre la que la habían subido para atarla después de haber disfrutado sexualmente de ella.

Siguió paseando con lentitud el mando del látigo por su espalda, sus muslos, sus nalgas y sus piernas.

Había vuelto con la intención de darle su primera sesión con el látigo de nueve colas, pero viéndola ahí tan indefensa entregada, después de la exhibición de orgullo que había aguantado durante tantos meses tratando de domarla y hacia apenas unos minutos cunado llegaron a la finca, sus ganas de empezar cuanto antes le empujaban a descargar sin piedad aquellas tiras de cuero sobre su cuerpo suspendido, pero un algo, un calor interno en él le impedía hacerlo.

Volvió a colocarse frente a ella y con el mango del látigo le empujo la barbilla hacia arriba, ella abrió aquellos enormes y hermosos ojos miel y le miró como suplicándole piedad.

Francesc sonrió y mientras seguía dando vueltas a su alrededor, recordó como había caído aquella codiciada presas en sus manos, y con la que no solo no iba a tener piedad pues conocía su capacidad de aguante, sino que la convertiría en la esclava mejor entrenada que había tenido hasta el punto de que al limite de su humillación y sufrimiento seguiría pidiendo más y su propio rechazo a la situación la haga querer ser mas humillada aún: Convertirla en una auténtica bomba sado-sexual.

Hacía poco más de un mes que había recibido un mail de Joan su amigo, interesándose por su vida y como le iban las cosas, pues hacia dos años que nos e veían ni charlaban.

Esos dos años que Francesc había revivido día a día pensando en aquella cena de Julio en casa de Joan donde conoció a Jennifer y como había ideado sus planes de entrenamiento de sumisión a petición de su marido y como había logrado una primera sesión, tras la cual ella se había negado a seguir, pero el destino la había vuelto a poner a su alcance y esta vez llegaría hasta el final...

Joan le había contado que en ese tema se había estancado totalmente y que en lo del intercambio había conseguido, pero siempre sin su presencia que mantuviera relaciones sexuales fuera del hogar con dos compañeros de trabajo, uno de ellos un jefe de ella, y con un amigo de Joan que llevaba 5 años detrás de ella y al que Joan enviaba todas las fotos que le hacia en sus momentos íntimos.

En ese email también venia una foto de la Zorra que ahora se balanceaba suspendida de aquella viga y que le había revuelto a Francesc pues debía reconocer que aquella puta tenía un cuerpo ideal para ser domado y exprimido hasta el limite, pero además una belleza especial no tanto física y sobre todo un estilo de esclava puta que le daría caché entre sus compañeros Masters.

Justo unos días después de recibir el mail, había quedado con una de sus pupilas en un pub del extrarradio para realizar una sesión de exhibicionismo y mientras la chica iba al servicio a Francesc le pareció que la mujer que se morreaba con aquel hombre canoso aunque atractivo en una mesa cercana le sonaba de algo. Hizo memoria y recordó que con el pelo un poco mas largo era sin duda la mujer de su amigo Joan, peo no era su amigo Joan el que le metía la mano por el escote ni la mordisqueaba la oreja.

Cuando su pupila volvió del servicio le dijo que se suspendía la operación y se marchaban, que le esperara en el coche, pues antes iba a saludar a una vieja amiga.

Se dirigió a la mesa:

"¿Jennifer?" preguntó como sorprendido.

Ella dio un respingo y se le quedo mirando sin poder recordar de que le conocía: ¿si...?" dijo sorprendida y ruborizada.

"¿No te acuerdas de mi...?" ella dudo..."Francesc, el amigo de Joan, nos conocimos hace dos años en una cena una noche..."

De pronto a ella se le encendió la luz... el hombre que Joan le había llevado aquella noche para seducirla y que le hizo pasar tan mal rato... "Hola..." dijo levantándose y componiéndose la blusa donde unos momentos antes sE alojaban las manos de su acompañante "claro... " dijo dándole dos besos " como estas..."

"Bien... "respondió el, y volviéndose al acompañante que se había puesto también de pie le dio la mano "soy un amigo de la familia de hace tiempo..." dijo sonriendo burlonamente.

Se volvió de nuevo a ella "sigues trabajando en el mismo sitio... me gustaría llamarte un día y tomarnos un café... tal vez... mañana" dijo mirándola fijamente a los ojos.

Ella se quedo un tanto cortada "... si... vale...tienes mi teléfono?" , "Creo que sí..." contestó Francesc que estaba disfrutando enormemente de la situación "pero no obstante lo apuntaré..." y sacando un bolígrafo del bolsillo apuntó sobre una servilleta del local el número que ella le dictó como una autómata.

Al terminar se dieron un par de besos en los que Francesc se recreo muy cerca de la comisura de los labios de ella y dándose la vuelta salio del local.

Al día siguiente la llamó temprano para quedar a comer. En la comida Jenny, como la llamaba Joan, se mostró muy nerviosa y aunque Francesc era consiente de que Joan estaba al tanto de su aventura estaba claro que si jugaba el papel del confidente que guardaría su secreto, podría por fin lograr alguna ventaja sobre aquella orgullosa hembra.

Efectivamente ella le dijo que no se lo contara, quizá tratando de salvaguardar el honor propio y de su marido, al menos ante él, por lo que Francesc que llevaba años deseando encontrarse en una situación así le dijo que a cambio un par de días después pasaría a recogerla para llevarla a su casa en el Campo para hablar mas a fondo y descubrir, así se lo dijo, el tesoro que aquella noche de verano Joan trato de ofrecerle a su amigo y ella se había negado a darle por las buenas: su cuerpo, aunque el lo había tomado a la fuerza, pero quería hacerla su esclava permanente.

Incluso se dio el gustazo de decirle la ropa que quería que llevara: Medias y sujetador negro con liguero, una blusa sencilla y una falda corta, la más corta que tuviera... y las bragas en el bolso, con zapatos de tacón alto.

Hacía unas tres horas que habían llegado, después de que Francesc pasara a recogerla por su trabajo, eran primeros de mayo y el clima siendo agradable a media tarde empezaba a ser un tanto fresco.

Cuando la recogió y ya en el coche la obligó a subirse la falda para que se le vieran bien los muslos y a desabrocharse algún botón de la blusa, con lo cual la vista desde los autobuses seguro que calentó a mas de uno. Rápidamente cogieron la carretera que llevaba hasta la finca de Francesc a unos 25 kilómetros de la ciudad.

Durante el recorrido la hizo ir totalmente erguida con la espalda tiesa y de vez en cuando acariciarle la polla por encima del pantalón.

Ella al principio se mostró un poco reacia pero Francesc le advirtió que cualquier negativa tendría su castigo al llegar a la finca, por lo cual ella fue entrando en todas las sugerencias, incluso cuando en un stop, la hizo abrirse un poco más la blusa y enseñarle el sujetador al coche parado junto a ellos donde un señor de mediana edad se quedo un poco cortado al verla.

Cuando llegaron la idea de Francesc era forzarla, no quería que ella se entregara voluntariamente por miedo o por lo que fuera, por ello, ya llegando a la finca la hizo abrirle la cremallera del pantalón e iniciar una mamada que el corto dándole un empujón antes de detener el coche.

Había funcionado, pues al entrar en la finca y bajarse del coche, ella se quedó mirándole esperando alguna orden.

"Entra en casa y espérame..." le dijo mientras iba a la casa de los guardeses a buscar a su capataz Rogelio. Le dijo que no les molestaran oyeran lo que oyeran pues había traído una novicia y tendría que enseñarla de cero.

Rogelio, un lugareño sesentón, conocía perfectamente sus andanzas e incluso en algunos casos había participado para dar morbo con algún intento de violación fingido, etc.


Pero esta vez, Francesc quería hacerlo él mismo.

sábado, 6 de marzo de 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

OBJETO DE CAMBIO (III)

Objeto de Cambio (Capitulo III)


Resumen:
De regreso de una fiesta una pareja son asaltados en la carretera. Trasladados a un establo por sus cuatro asaltantes, el hombre es atado y golpeado y la mujer violada y ultrajada durante 4 horas…



En casa

Cuando pude terminar de vestirme, y recuperar un poco mi dignidad, me acerque para ayudar a mi marido que estaba tendido en el suelo, maltrecho por la paliza de aquellos hombres.

Mi cuerpo estaba pegajoso y sucio, y a duras penas podía aguantar mi propio olor.

Le levante y como pude le metí en el coche.

“Perdona cariño…” me decía…” no pude hacer nada…” se lamentaba implorante.

“No te preocupes… fue mejor así, de otra forma quizá nos hubieran matado…”

“Pero tú…” insistía el…”lo has pasado … muy mal…” decía tratando de consolarme…

“No te preocupes… ya pasó…” le dije poniéndome al volante del coche…

Arranqué y en pocos minutos entrábamos en el garaje de nuestro chalet…

El estaba un poco más animado…

“Si no me hubieran atado y golpeado…” se lamentaba no obstante…

Pero mi cabeza empezaba a elucubrar, quizá por el shock recibido y la falta de sueño, extrañas sensaciones…

“Déjalo…vamos a dormir un poco…”


Subimos al dormitorio de nuestra cómoda y confortable casa…

Entre en el baño y me prepare un caliente lecho de agua en la bañera donde pensaba sumergirme al menos durante un par de horas…

El se tumbó sobre la cama… murmurando…”mañana lo denunciaremos a la policía…”

La policía…?, que pintaba allí la policía, aquellos hombres sabían donde vivíamos, y habían prometido volver a cobrar, incluso podrian secuestrarme y venderme por ahí, un escalofrio me recorrio de arriba bajo mezcla de miedo y... ¿excitación?, así que mejor de momento esperábamos su visita y luego…

Mi marido se quedo dormido y yo entré en el cuarto de baño…

Ya frente al espejo mural me contemple detenidamente…

Durante casi 15 años, había sido de un sólo hombre, y hacia apenas unas horas, mi cuerpo había sido el juguete y disfrute de cuatro machos, mas jóvenes que mi marido y por ello quizá mas deseosos de gozar…

Me fui quitando despacio la sucia y destrozada ropa, que tan sólo la noche antes había sido la sensación de la fiesta…

La fiesta…!!!, que fiesta…?, para mi la fiesta quedaba en mi memoria como algo extraño, algo lejano, algo que parecía irreal frente a las cuatro horas vividas intensamente en aquel establo, sola, desnuda, frente a aquellos cuatro hombres insaciables…

Me sumergí despacio en el cálido lecho de agua, y me deje envolver por su fragancia y su reparadora caricia sobre mi maltratada piel…

En el espejo, había visto las señales rojizo pardas de los cinturones de aquellos hombres sobre mis nalgas y parte de mi espalda mientras me parecía volver a oír su restallar en el aire y su agudo dolor sobre mi piel… y aquellas dos “X” que marcaban mis glúteos como las marcas del ganado…

Ahora con el agua y la sales de baño, mis heridas me dolían pero al tiempo se restañaban después de lo vivido…

Poco a poco mi mente se fue quedando en blanco, y mi cuerpo se sumergió en aquel reparador baño…

Me desperté de pronto, con sensación de frío…, trate de incorporarme pero estaba entumecida, dentro de la bañera, que ahora me parecía incomoda debido a que el agua se había enfriado…

Escuche despacio… no se oía ni un ruido en la casa… mire el reloj digital del baño… marcaba las 10 de la mañana…

Salí del baño y alcancé la toalla… me envolví en ella y salí al dormitorio…

Sobre la cama sin desnudarse, mi marido dormía con un gesto de dolor en su cara…

Le contemplé despacio… había hecho lo que había podido, seguro que al revés, yo no hubiera podido hacer nada… incluso mientras aquel tío me follaba sobre el capó del coche y los otros hombres golpeaban a mi marido, no me sentí culpable…

Un momento…!!!, de pronto me di cuenta de que no me había sentido culpable casi desde que me ataron al coche…

La excitación… el miedo… buscaba en mi interior justificación a aquellas horas de sexo forzado, pero no rechazado…

Mi marido se revolvió en la cama… “No…!!!, no lo haga, por favor…!!! No…!!!”, decía una y otra vez…

Me acerqué y le bese en la frente…

martes, 2 de marzo de 2010

ESPOSA BLANCA, ESCLAVA EN AFRICA (V)

ESCLAVA BLANCA EN ÁFRICA V



Nuevas sensaciones


El tiempo se hace eterno cuando esperas algo, pero pasados unos minutos, un hombre entró en la choza y volvió a encender las antorchas que rodeaban la misma. Sentía frío, mi piel estaba aterida.

Cuando termino de encenderlas todas salio y al instante entro el capataz con un largo látigo. Fue acercándose uno por uno a la docena de esclavos que allí estábamos y preguntaba algo a cada uno y según la respuesta le abofeteaba o le tiraba de los pezones en el caso de las mujeres o de los huevos en el caso de los hombres. Se acercaba a mí.

Al llegar a mi lado me cogió por el pelo y me levantó la cara "¿Está cómoda la zorra blanca?" preguntó en ingles, quizá pensando que yo no contestaría, "pronto serás usada como una buena esclava, tu amo ha pagado mucho por ese cuerpo blanco y caliente..." siguió antes de que yo pudiera contestar… me miro despacio "please…" sólo pude decir.

Me dio un bofetón que puso mi cara muy caliente, y tras retorcerme los pezones y palmearme las tetas se separo de mi "Así que vienes de lejos para jugar? ¡¡Pues juguemos¡¡" dijo y haciendo restallar el látigo sentí una laceración que me cruzo ambos pechos. Mire y una línea roja empezaba a formarse justo en el centro de mis pechos cruzando los pezones… no tuve tiempo de reaccionar cuando un nuevo restallido termino con una nueva marca entre mis caderas cruzando mi vientre y un tercero marco mis dos muslos. Se detuvo y me miró…

"Yo creo que lo pasaremos bien contigo zorra, por lo que me han dicho tienes madera de esclava y un cuerpo para torturarlo a placer" se acercó otra vez y tras pasar sus dedos con fuerza sobre las señales de mis pechos me cogió la cara y me escupió en la boca, entonces se volvió y riendo a carcajadas siguió la inspección de los otros esclavos.

Me dolían las marcas de aquel látigo, empezaba a tener miedo la aventura empezaba a ser peligrosa. No había visto no obstante como Hans observaba y grababa todo lo sucedido como después me mostraría.

A unos esclavos jóvenes que había un poco mas allá les dio algún latigazo y luego les metió el mango del látigo por el ano entre los gritos de dolor de los hombres, y a una de las mujeres la azoto durante varios minutos sin piedad por todo el cuerpo dejándole grandes señales e ignorando los gritos de dolor de la mujer.

Terminada la inspección el capataz salio. Entonces entraron varios hombres que fueron desatando a algunos esclavos y se los llevaron a rastras.

Pasados unos minutos el propio capataz vino a buscarme, me desato los tobillos y las muñecas, pero me puso unos grilletes en ellas y un collar de cuero con una traílla que sujeto e su mano. Llevaba una fusta en la mano y con ella me empezó a azotar las nalgas mientras me decía en ingles que me moviera.

" ¡Vamos puta zorra, muévete ¡¡¡ "

Salimos de la choza. Era ya de noche. A lo lejos vi una enorme casa con muchas luces y antorchas que la rodeaban. Caminamos por un sendero hacia la mansión, el me seguía azotando la espalda y las nalgas y me gritaba que acelerara el paso.

" hurry, dirty white slut!"

Cuando llegamos a la casa, había mucha gente, era como una especie de fiesta, pero el capataz rodeo la entrada y me llevo por una puerta trasera. Llegamos a un portalón y allí había una mujer negra grande y gorda esperando. El hombre me empujó hacia ella.

" ! empieza la fiesta, furcia!"

La mujer me agarró por los pelos y me introdujo dentro. Era como una especie de establo. Me llevo al centro y me hizo meterme en una especie de tina llena de agua y espuma. Dos mujeres mas se acercaron con unos grandes cepillos y entre las tres empezaron a frotarme todo el cuerpo. Me escocia al frotar y las señales de los latigazos me dolían de gran manera. Tras unos minutos me sacaron de la tina y la mujerona me enchufo con una manguera de agua a presión. Después me secaron el pelo y me pusieron unas coletas con abalorios. La mujer miro mi sexo peludo y les dijo algo a las otras dos. Estas cogieron unos cepillos más pequeños y me cepillaron el sexo hasta dejármelo casi en carne viva.

Entonces la vieja me hizo sentar con las piernas abiertas sobre un banco de piedra, las otras dos me sujetaron las piernas y aquella mujer sin pensárselo dos veces me metió casi toda la mano en el coño con una especie de guante de crin. Gemí y grite de dolor y vergüenza, pero ella siguió su faena rebuscando dentro de mi coño. Pasados unos momentos una de las mujeres le dio una especie de vasija con un ungüento azul que distribuyo por mis sexo externo e interno, luego con una especie de cánula lo lleno de agua varias veces hasta que se dio por satisfecha. Sin duda me había hecho una buena limpieza vaginal.

Después observó detenidamente mi sexo, pensé que me iban a depilar pero no lo hicieron. Después me pusieron una túnica blanca, con unos orificios que dejaban salir mis tetas cuyos pezones habían coloreado con unas pinturas, en rojo y marrón, y una abertura a la altura de mi sexo y culo, después me pusieron unas sandalias atadas a los tobillos.

Me miraron y se felicitaron riendo entre ellas.

Una salio y al rato volvió con el capataz.

"buen trabajo! " dijo el hombre cogiéndome de un brazo y riéndose añadió "...aunque poco le durara la limpieza a esta cerda". Me llevo hacia donde se oían las voces.

Entramos en un gran salón iluminado por antorchas donde una gran cantidad de personas de varias razas charlaban y bebían. Un hombre vestido de criado me puso un collar y una cadena al cuello y tras atar mis brazos a la espalda a la altura de los codos con dos correas, me llevo hasta el centro del salón, por la postura mis pechos se elevaban y salían hacia fuera.

La música se detuvo y todos se volvieron a mirarme lo que me causo una gran vergüenza. El hombre me había puesto unos grilletes en los tobillos unidos con una pequeña cadena para evitar que huyera, así que debía andar a pequeños saltos haciendo moverse a mis pechos.

El hombre que había pagado por mí en el mercado se acercó, de pie era mucho más alto y fuerte. Me acaricio la cabeza y me presento como su última adquisición en el mercado de esclavos aquella mañana. Y añadió que en cuanto me prepararan estaría a disposición de los invitados.

Hizo un gesto a sus hombres y estos me llevaron en volandas colocándome sobre una especie de silla con soportes para las piernas. Me ataron las manos por detrás de la nuca y me abrieron bien de piernas.

Entonces mi amo se acercó con una vasija de loza y una navaja muy afilada que brillaba, me mojaron el coño y el hombre con una maestría que me sorprendió empezó a depilarme mi sexo después de ponerse unos guantes de cirujano.

El silencio era total. Cuando hubo terminado un hombre se acercó y vertió un liquido color ópalo brillante sobre mi coño recién depilado… creí morir del dolor, del escozor, un alarido salio de mi boca, y uno de los hombres trató de tapármela.

"Déjala que grite" le dijo mi amo, "me gusta oír bramar a las esclavas y aún mas si son blancas como esta, he pagado una buena cantidad por disfrutarla, gozarla y… hacerla sufrir", dijo sonriendo con una extraña mirada que me asustó. Seguí gimiendo de dolor. Me desataron de la silla y volvieron a unir mis tobillos y atar mis brazos a la espalda.

Dos jóvenes que había visto también es la choza al llegar, que llevaban una faldita de tiras de piel y un tocado de colores en la cabeza se acercaron y me acompañaron tras una puerta. Apenas podía andar de la molestia en mi coño que me ardía como fuego y mi patoso andar entre los grilletes y el dolor hizo reír a los presentes.

Entramos en una sala iluminada con antorchas, había alfombras por el suelo y en el centro unas cadenas que colgaban del techo. Las chicas me quitaron la túnica y me soltaron el pelo. Después me hicieron sentar sobre un banco de piedra, dos hombres se acercaron y me inclinaron doblada sobre mi vientre, quitaron la cadena que unía mis tobillos y la sustituyeron por una barra de un metro que me hacia tener las piernas separadas. Después ataron mis muñecas con grilletes a los de los tobillos y me colocaron un collar rígido que me obligaba a tener la cabeza levantada.

Pasaron unas cintas de cuero por mi cintura y bajo mis muslos, y colocaron una cinta de cuero bajo mis brazos entre la cabeza y el pecho con un gancho en la espalda. De la cinta de cuero que ataba mi cuerpo a mis muslos también colocaron un gancho que unieron a una cadena. A su vez esa cadena la engancharon a las que colgaban del techo, al fondo un negro fornido tiro del otro extremo y empezó a levantarme.

Quede suspendida en el aire a medio metro del suelo. Uno de los hombres me hizo chupar un consolador negro que llevaba unas crines de caballo en la punta y después me lo metió por el culo de un solo golpe, fijándolo por delante de mi vientre con una correa de cuero.

Todos parecieron satisfechos del trabajo. Me dolía el cuello de no poder doblar la cabeza, pues también habían unido el collar a los ganchos que me suspendían del techo.

Me habían colocado de frente a una puerta. Por ella desaparecieron y minutos después varios hombres de la fiesta entraron en la sala bebiendo y riendo. Me miraron sorprendidos, tras ellos entro el anfitrión, aquel hombre negro que era mi amo desde hacia unas horas.

Todos me rodearon y empezaron a acariciarme. Mi amo se coloco frente a mí y me levanto más la cabeza, me miro a los ojos y me sonrió. Llevaba una fusta de cuero rígida terminada en una especie de hilo más flexible. Me rodeo despacio y me miro detenidamente ante la expectación de los presentes. Se colocó tras de mi y sin previo aviso descargo su fusta entre mis muslos, con varios movimientos rápidos que yo oía silbar, en mis muslos, sexo y nalgas notaba como si me cortaran con hojas de afeitar y el dolor era agudo. Empecé a gemir y acabe gritando. Entonces se detuvo y se coloco frente a mí.

"Solo quería saber de que color era la sangre de una esclava blanca" Después se abrió el pantalón y sacando su polla de un buen tamaño, que yo ya conocía, me la metió en la boca. Me sujetaba por la cabeza mientras me follaba hasta la garganta a un ritmo suave al principio pero que iba aumentando poco a poco. A cada empujón entraba más dentro y yo creía ahogarme. Los presentes todos hombres le jaleaban y el subía el ritmo llegando casi a asfixiarme en algún momento. Yo me balanceaba conforme él me empujaba y todos coreaban el ritmo.

Pasados unos minutos, salio de mi boca y vi aquel enorme miembro grande y duro brillar con mi saliva. Me hizo girar y colocándose tras de mi, me lo endosó por el coño, ya que en el culo tenia el rabo de caballo, que precisamente con sus envites se clavaba aun más profundamente en mi culo provocándome unos calambres como eléctricos que cortaban el placer de la follada. Siguió con sus envites a veces dejándome salir y balancearme para volver a insertarme hasta bien dentro con aquella polla, me dolía en cada penetración, imagino que por los cortes de la fusta, pero aunque yo gritaba el seguía a su ritmo. Por fin se corrió abundantemente y tras darme unas palmaditas en las nalgas, se puede decir que había inaugurado la diversión de los demás hombres para el resto de la noche.

Note las miradas de aquellos hombres clavadas en mi cuerpo e incluso me miraban a los ojos llorosos como queriendo entrar dentro de mi, aunque eso lo harían enseguida. Yo me sentía avergonzada y humillada mientras notaba el semen de mi amo, chorrear entre mis piernas.

Durante las siguientes horas mame varias pollas y fui ensartada varias veces, algunos hombres mientras les mamaba me obligaban a mirarles mientras me insultaban y abofeteaban. Aunque hubo ratos de descanso en los que las dos esclavas me daban bebidas, yo creo que afrodisíacas, pues cada vez estaba yo mas caliente y como flotando y me limpiaban mi coño con unas esponjas con espuma y lo dejaban listo para el siguiente invitado,

Me dolía la espalda por la postura y la suspensión cuando los dos hombres que me habían preparado decidieron bajarme y desatarme. Ellos mismos frotaron mis entumecidos miembros y tras frotarme con unas esponjas con espuma todo el cuerpo, me llevaron a una especie de choza de pocos metros con el suelo cubierto de paja donde me ataron las muñecas y tobillos con grilletes al suelo, dejándome allí tumbada.

Tenia hambre y debieron suponerlo, pues pasados unos minutos, una de las esclavas llego con una bandeja en la que había fruta y trozos de pescado y carne semicrudos, junto con cerveza fría o algo parecido.

La joven me desato del suelo las muñecas, pero tuve que comer sentada en el suelo, allí desnuda. La esclava salio de la celda y me quede comiendo. Tras terminarme casi todo, no porque estuviera bueno sino por el hambre que tenia decidí apartar la bandeja y tumbarme sobre la paja, una manta raída que había allí me sirvió para taparme y dormir.

Mi esclavitud continuaba, ¿Cuál sería mi siguiente experiencia?

lunes, 22 de febrero de 2010

sábado, 20 de febrero de 2010

DE FIEL CASADA A... (VI-I)

De fiel Casada a.... (Capitulo 6: Videosexo controlado, primera parte)


Me desperté en casa sobre mi cama pero aun con el sabor de la leche de aquellos tíos en la boca y mi cuerpo totalmente dolorido. Por supuesto que el orificio de mi culo, dolorosamente dilatado, y mi coño, como un pimiento morrón.


Me revolví en la cama y al mirar a los pies de la misma, vi a don Jaime sentado en un sillón mirándome.


"Es Ud. Un...", empecé a decir, pero me interrumpió con energía:


"¡cállate puta!...¿no querías marcha?... pues lo de esta tarde solo ha sido una muestra, vas a vivir sensaciones y experiencias que te convertirán en una experta del sexo insaciable, así que ahorra tus fuerzas y duerme, pues mañana vas a necesitar energías...!", y tras decir esto se levanto y se marcho apagándome la luz del dormitorio.


"¡joder con el maestro!", pensé yo.


Y mi marido mientras tanto en Ámsterdam... ¿Ámsterdam?... ¿sería casualidad?...


La verdad es que ahora analizándolo fríamente fue el principio de una serie inimaginable de experiencias que me han hecho una degustadora del sexo hasta extremos insospechados, y me han permitido viajar por todo el mundo y conocer muchos rituales del sexo.


Pero lo que paso al día siguiente y en días sucesivos os lo contaré mas tarde.


Ese fin de semana fue más o menos tranquilo, y digo más o menos porque mis "guarda... ¿espaldas?", me follaron un mínimo de 3 veces cada uno al día.


Y la siguiente semana tan solo alguna jodienda con Javier o Pedro hasta mediados de semana que volví a vivir el sexo intensamente pero esta vez en el trabajo.


Cada vez que había que conseguir alguna cuenta difícil con algún cliente macho, no sé porque, o si lo sé, me la pasaban a mí.


Pero aquel día me sorprendió mi jefe cuando me dijo que desde ese mismo día tendría mi despacho en la planta noble de la oficina, con todos los jefazos, y que conste que he dicho jefazos.


Cuando me trasladé, descubrí que el decorador no era malo y que el despacho no estaba tan mal. Comprobé también que dos puertas me separaban por un lado del despacho del director general, según este porque mis últimos logros en la empresa le habían llevado a pensar en mi como estrecha colaboradora, estrecha no sé hasta qué punto, y por el otro lado otra puerta me comunicaba con el despacho del subdirector de la compañía.


Aquella misma tarde me ocurrió algo curioso.


Mi jefe me había encargado el estudio de unos futuros clientes, tres hombres y una mujer, y este último me sorprendió, pero dado que su negocio era de asesoría fiscal no le di mucha importancia.


El caso es que me tuve que quedar en la oficina tras avisar a Javier, a Pedro y por supuesto...a don Jaime, que eso si respetaba a rajatabla mi trabajo y mi carrera.


Eran cerca de las ocho y estaba sola en mi nuevo despacho cuando llamaron a la puerta, y acto seguido entro el vigilante de noche, un hombre bastante apuesto de unos 35 años, alto y moreno, bueno no estaba mal.


"Buenas noches señorita", me dijo," ¿se quedara hasta muy tarde?", me pregunto, y al responderle que no sabía, añadió, "bien, pues si necesita algo no tiene más que llamar, puesto que entro de guardia y estaré hasta las ocho de la mañana"


"Muchas gracias", le conteste, observando que me miraba mitad con admiración, quizá por mi ascenso, mitad con un cierto morbo, pues debía pensar que estando tan buena algo había en mi progresión laboral.


Seguí trabajando, estábamos próximos al verano, y a pesar de que tenía aire acondicionado en la oficina, la verdad es que me gustaba ir ligerita de ropa.


Aquel día llevaba una minifalda blanca, por supuesto sin bragas, y una camiseta tipo baloncesto negra, también sin sujetador, y sobre ella una chaqueta amarilla.


A eso de las diez cuando estaba a punto de irme, volvió a entrar el vigilante


"Señorita", me dijo, ¿se va a quedar mucho tiempo más en la oficina?, es que ya no queda nadie en el edificio y me gustaría ir a mi oficina a cenar".


"Está bien", respondí, “me quedaré aun un rato mas así que puede irse a cenar si quiere, yo le avisaré cuando vaya a salir".


Se marcho y yo seguí un rato más. Cerca de las once decidí que ya estaba bien así que llame por el teléfono interior al vigilante pues debía abrirme la puerta del edificio.


"Enseguida voy", me respondió.


Efectivamente apenas unos minutos después, llamo a la puerta, ya estaba a punto de salir, y al entrar él en mi despacho le vi titubear, al verme de cuerpo entero, pues solo me había visto tras la mesa.


"Bien, la acompaño al ascensor", me dijo.


"¿cual es su nombre?", le pregunte.


"Miguel", me respondió mientras me cedía el paso en la puerta y aprovechaba para echar un vistazo hacia mi escote. Sentí que al pasar detrás de mí, mi culo era el blanco de su mirada, así que lo contonee un poco.


"Que casualidad...” le dije, “se llama Ud. Como mi marido...."


"¿Esta Ud. Casada...?", pregunto cómo sorprendido sin perder de vista mi trasero...


"Si", le conteste mirándole de reojo...


Se coloco a mi lado y hablamos de cosas triviales hasta llegar al ascensor, mientras lo esperábamos, yo la verdad estaba con ganas de juerga, pero una juerga mía, no programada por don Jaime.


"Miguel", le dije de pronto a punto de entrar en el ascensor, “nunca he estado en un control de seguridad, y puesto que ahora estoy en el staff, ¿le importaría enseñármelo?", y mientras decía esto le mire fijamente la entrepierna. Vi que se quedaba un poco cortado, y reaccionando me contesto que estaría encantado.


Entramos en el ascensor y yo estaba dispuesta a follármelo, pero quería disfrutar de su aparente inocencia o del miedo a liarse con una ejecutiva. En un momento determinado me agache frente a él como si se me hubiera caído algo, dejándole ver a través de mi escote mis hermosas tetas, quedo sorprendido.


"¿se le ha caído algo?", me dijo mientras también se agachaba para ayudarme y nuestras caras quedaron muy cercanas.


"No", respondí, “creí que un pendiente, pero no, lo llevo en el bolso, me lo quite para hablar por teléfono y no me acorde de volvérmelo a poner".


Seguimos hasta el sótano 2 que era donde estaba el control de seguridad.


Vi que estaba un poco nervioso y decidí seguir jugando con él antes de probar su aparato, que empezaba a revolverse inquieto bajo el azul pantalón de reglamento.


Al llegar al control, abrió y volvió a cederme el paso, por lo cual volví a mover suavemente mi culito, para su deleite.


"Está bien esto", dije sonriéndole, mientras el cerraba la puerta, y después echaba la llave, pensé yo que por seguridad.


Un amplio cuarto con una mesa llena de luces y botones y sobre ella una docena de monitores de televisión, que nos mostraban diversas partes del edificio.


Un poco más allá había una puerta, me acerque hasta ella, mientras observe que tras una rápida mirada a los monitores de una forma muy profesional, volvía a fijar sus ojos en mi anatomía.


"¿donde da esta puerta?", la pregunte, mientras la entreabría.


"A un cuarto con un par de camas", sentí que decía a mi espalda.


¡Perfecto! Pensé yo, al menos no me follara en el suelo.


"¿quiere un café, o una bebida fresca?", me pregunto.


Me volví tras ver el estado de dos camastros un tanto cutres, pero que bien podían cumplir su función.


Últimamente a la hora de abrirme de piernas había decidido no ser muy exigente, le daba más morbo al tema, e incluso había leído en algún sitio, que se disfruta más...


"Bueno", conteste, “mejor un café", cerré la puerta del cuarto y volví junto a los monitores mientras él iba hacia una maquina de café.


Me senté distraídamente en el borde de la mesa mirando hacia donde él estaba, entrecruzando la piernas, lo suficiente para que al volverse, viera mi pelado coño sin bragas frente a él.


Efectivamente cuando se volvió con los cafés en la mano, se quedo un momento quieto y le costaba apartar los ojos de mi rajita que de forma entrevelada se veía entre mis muslos.


Se acerco titubeante, "tenga su café".


"Miguel", dije recreándome en el nombre, "¿no tendría Ud., algo con lo que bautizar este café?".


"¡por supuesto que no señorita!", me dijo como si hubiera tratado de pillarle, ya que el alcohol, está prohibido en seguridad durante el servicio.


"Es una lástima", dije bajándome de la mesa, mientras me quitaba la chaqueta y la dejaba sobre una silla, “puesto que yo con un poco de alcohol me pongo muy cariñosa".


Vi que dudaba y comencé a pasearme por la habitación. Observe sobre una mesa auxiliar unas revistas para hombres y pensé que el tema pues podía salir mucho mejor.


"Vera...", le oí decir desde el otro extremo de la habitación,"...si no dice Ud. Nada le diré que siempre llevo una pequeña petaca de whisky, más que nada porque aquí son muchas horas solo y a veces apetece echar un traguito"


"¡estupendo!", dije volviéndome rápidamente de forma que mis pechos bailaran un poco, y acercándome a él,"¡venga esa copa!", le dije tendiéndole la mano.


Cogí la pequeña botella y le di un largo trago. El me miraba mitad sorprendido, mitad incrédulo y bastante excitado.


Se la devolví y volví a sentarme sobre la mesa, esta vez con las piernas bien abiertas, para que pudiera ver mi coño.


"Perdone señorita...", empezó a decir mientras trataba en vano de apartar su vista de mi entrepierna,"...pero no sé muy bien lo que pretende"


"¡yo no pretendo nada, caballero!", respondí yo como muy ofendida, bajándome de la mesa y sentándome en una silla en plan modosito," tan solo ver como es este control y tomarme un café y una copa con Ud. Para que no se sienta solo esta noche".


"Perdone", me dijo volviendo a cortarse.


Guardando la botella, se estiro la chaqueta del uniforme y acercándose a donde yo estaba sentada, posiblemente su sitio para controlar los monitores, volvió a disculparse


"Si me permite, seguiré con mi trabajo", me dijo mientras trataba, debido a su posición de pie junto a mí, de no mirar mi escote, "si quiere la acompaño fuera del edificio".


"No por dios", dije yo, “no se moleste, conozco el camino", y me incline a recoger mi chaqueta, dejándole ver mi desnudo culito, durante unos segundos.


Hacía rato que estaba buscando la forma de prender la mecha de aquel hombre cuyo paquete estaba a punto de reventar, y creí haberlo conseguido, pues en cuestión de unos segundos oí un rudo a mi espalda, de una silla al caer y me sentí empujada brutalmente sobre el sillón donde estaba mi chaqueta.


"¡no puedo más...", decía Miguel jadeante,"...tú te lo has buscado zorrona, ya sé cómo has llegado arriba y ahora vas a ver como las gastamos aquí en el sótano...", y mientras decía esto se quitaba las esposas de la parte trasera del cinturón y sujetándome las manos a la espalda me las ponía con un clic, que a mí me sonó a música celestial,"...te voy a follar cuanto quiera y no vale que grites, primero porque no hay nadie en el edificio, y luego porque este cuarto esta insonorizado, así que prepárate...", siguió vociferando mientras dándome la vuelta me tiraba de espaldas sobre el sillón.


Le vi allí todo enfurecido y excitado, mientras se quitaba primero la porra del cinturón y la dejaba sobre la mesa, después se desprendía de la pistola y hacia lo propio y por último se desabrochaba los pantalones, quitándoselos con rapidez, por lo cual pude ver un hermoso y voluminoso paquete que apenas podía mantenerse dentro de unos calzoncillos de un sugerente color negro.


Yo quería provocarle mas así que me hice la estrecha,"¡no por favor!, no me violes, solo trataba de ser un poco amable y de hacerte compañía...", gemía yo tratando de enfardarle aun mas.


"¡cállate hija de zorra!... ¡te voy a dar sexo!... ¿no era eso lo que buscabas?", y mientras decía esto se quitaba la chaqueta y la camisa dejando ver un musculoso cuerpo y un fuerte torso, que me presagiaban una noche estimulante.


Pero yo estaba sedienta de violencia.


Cuanto más enfadado le veía más me apetecía picarle, por ello me deslice al suelo, tratando de hacerle creer que quería escapar...


"¡donde crees que vas puta!", me dijo cogiéndome del pelo y haciéndome levantar...


Trate de zafarme opero aquel hombre estaba realmente enfadado.


Luego después de pasado todo, pensé lo que arriesgue, pues aquel hombre enfurecido no solo estaba bien armado entre las piernas, sino que tenía a su alcance un arma de fuego.


Me levante y de pronto sentí un fuerte golpe en la cara, y vi una especie de relámpago a mi alrededor, ¡me había soltado una bofetada!, y lo peor es que me gustaba. Me tambalee mientras me insultaba y cogiéndome por los brazos me tumbaba sobre el sillón...


"¡te la voy a meter hasta la garganta por el coño!...o mejor...", dijo volviéndose rápidamente hacia la mesa,"...mejor por el culo..."


Entonces comprobé, por primera vez horrorizada de verdad, que no se refería a su todavía no liberada polla, sino a su larga y gruesa porra reglamentaria que blandía en el aire...


Esta vez sí suplicaba de verdad,"¡no por favor...eso...no!", le dije gimiendo desesperada, recordando entonces que quien juega con fuego se quema...


Me cogió otra vez por los pelos y me llevo sobre la mesa de control,"¡apoya las tetas sobre la mesa...y ábrete de piernas...quiero ver bien el agujero de tu jodido culo!...


Yo trataba de levantarme de la mesa pero su poderoso brazo sobre mi espalda me apretaba las tetas contra la fría madera, mientras por el reflejo de los monitores podía ver como se disponía a ensartarme como una aceituna...

miércoles, 3 de febrero de 2010

EL SOTANO (III)

Llevaba dos violentas enculadas e iba a realizar mi segunda mamada de la noche… sin duda como él me prometió seria la noche más inolvidable de mi vida…


Me dispuse pues a mamar aquella polla que unos segundos antes había destrozado mi culo…

"Espera un momento…" le oí decir, acercándose…"vamos a quitarle la venda para que aprecie el aparato que la ha taladrado y que debe mamar…" y mientras tanto desanudo el pañuelo… quede cegada por la luz unos momentos después de tanto tiempo " a obscuras", pero cuando comencé a adaptarme a la luz, quede aterrada al ver el calibre de la pieza del negrito, lo había supuesto desde mi obscuridad forzada, que se mostraba ante mi…

"Todita para ti, mamita,,," me dijo en tono burlón su dueño… "y no está aún a tope" y rió a carcajadas…

"En eso he de reconocer…" intervino mi amo mirándome fijamente…" que a vosotras las pollas de los negros os tienen que volver locas… o no Putón…" y mientras decía esto me tiro del pelo…

"Pues ala…" dijo empujándome la cabeza sobre el aparato de Jeremy…" al trabajo… y esmérate pues te aguardan muchas sorpresa aún…"

Comencé a chupar aquel aparato, que olía y sabia distinto al que acababa de degustar…

Comencé como siempre hago chupando suavemente con la lengua alrededor del glande tras empujar con los labios hacia abajo la piel del prepucio… trataba de disfrutar el momento cuando oí un chasquido seco y un dolor lacerante recorrió mis nalgas…

"Bien zorra…" le oí decir tras de mi…" te dije que disfrutaríamos al limite de tu culo, y en ello estamos… como vas Jeremy…" le preguntó a su amigo…" te la está mamando bien…?" el asintió con la cabeza…"Hay chico… como una autentica mamona… que gusto…" decía, con una mueca de satisfacción y poniendo los ojos en blanco…

"Mas le vale, .." insistió mi amo…" pues voy a empezar a azotarla con este cinturón sin miramientos…" y volvió a golpear mis nalgas…" y si flaquea en su trabajo dímelo y aumentaré el ritmo de mis latigazos…" ambos rieron con ganas…"Pero…" dijo el haciendo una pausa…" voy a seguir azotándola mientras te la mama hasta que te corras…" y volvió a reírse.. "Así que zorrita házselo bien para que se corra pronto o…"otro latigazo sacudió mis nalgas que ya notaba arder…"Entendiste…?"

Empezó a azotarme primero con firmeza pero con intensidad el culo, mientras yo trataba de concentrarme en la mamada que estaba haciéndole al negro… él seguía hablando… "veremos el aguante de ese culo… se está poniendo coloradito, como a mí me gusta…" y fue subiendo el ritmo de los azotes y su intensidad…

"Ah y cuando termines con Jeremy, nos dedicaremos a esos pechos tan suculentos y que tenemos olvidados…" dijo riéndose y acercándose a mi, me desabrocho el sujetador que aún conservaba, liberando mis tetas que se apoyaron sobre el banco…

Ante las perspectivas de lo que se avecinaba, me entretuve un segundo en mi mamada con lo que Jeremy protestó… "No mamita no… sigue a ese ritmo, no te distraigas…" casi no tuve tiempo de imaginar lo que ese comentario significaría, cuando un fortísimo latigazo con el cinturón arranco de mis grandes lagrimas acompañadas de un fuerte grito, con lo que deje de chupar, y eso llevó a un nuevo latigazo, seguido de un nuevo grito…

"Por favor no me des más…" le grite a mi amo… "Tú calla y mama…" me dijo volviendo a golpear con saña esta vez entre mis muslos abiertos y casi rozando mi sexo…"Antes me dijiste que preferías que te zurrara a que te dieran por culo…" y volvió a golpear mis ya ardientes nalgas…"pues cumplo tus deseos… te dimos por culo y ahora te zurro… sigue mamando…"

No me quedaba otra alternativa, pues mientras no lograra que Jeremy se corriera, seguiría recibiendo cinturonazos sobre mi ardiente culo, que debía estar lleno ya de verdugones…

De pronto sonó un móvil…

"Me cago en la Puta… "dijo mi amo contrariado sacando el teléfono del bolsillo…"Quien coño será a estas… " se interrumpió al leer el teléfono…"Bieeennn…" dijo como complacido…" alguien a quien le gustará unirse a la fiesta…" y sonriendo contestó… "Hertha… chica como me llamas a estas horas, pareces adivina… que que hago… pues escucha…" y poniendo el móvil cerca de mi me largo un nuevo latigazo que me hizo gritar…" Si claro… una novicia… ya… de unos treinta y pico… ah, como las que a ti te gustan…" y mirándome sonrió…" pues aquí te esperamos…" y colgó… "Tienes suerte, pues la mas depravada mistress que existe viene hacia aquí e imagino que bien pertrechada de artilugios…" y cogiendo denuevo el cinturón empezó una serie de golpes sobre mis ya mas que doloridas nalgas, y el interior y exterior de mis muslos, que al estar en tensión por las ataduras, acusaban aún mas los golpes que mis casi desolladas pero mullidas nalgas, mientras yo notaba como la enorme polla de Jeremy crecía y crecía en mi boca a punto de estallar…

"Venga Jeremy jodido… córrete de una vez, que quiero dedicarme a sus tetas antes de que llegue Hertha…" dijo mientras seguía golpeando mi culo…" la verdad es que aguanta un montón este jodido culo de la Puta…"

De pronto Jeremy explotó y casi me ahogo tratando de tragar aquel enorme chorro de semen calienta y denso…

"Deeejjjjaaaallla yaaaa,,," dijo extasiado por la corrida…"nooo la zzurres mmmasss… cccommmpaiiinnn… quee yaaa meee llo ha hechho… y cccooooooommmmoooooo¡¡¡ " decía mientras sujetaba mi cabeza para que no se me escapara ni una gota de su zumo…

"Bien hecho zorrita…" dijo mi amo golpeándome suavemente con el cinturón en los costados y los riñones…

"Mientras pensamos que hacer con tus tetas y nos tomamos unos tragos… descansa un poco…" y me retiró los cojines, dejándome derrumbar sobre el banco, pero aún atada y con la cara pringada del semen de aquellos dos machos…

Cuando salieron bromeando sobre lo buena que estaba y lo que me pensaban hacer después… traté de relajarme e intenté apartar al menos unos minutos lo que me esperaba…

Pensaba en mi marido cuatro días fuera y que seguro que a esas horas no me llamaría… no tenia reloj pero debían ser las dos de la mañana, era jueves, ósea ya era viernes y debería ir a trabajar al día siguiente… pero como…

Por primera vez trate de ver donde estaba, un sótano de techo alto, frío, con fluorescentes como iluminación y lleno de cajas de bebidas y otros cachivaches… le había oído a mi amo, que hasta las 7 de la tarde del viernes no iban a abrir, así que me esperaba un largo recorrido… y como seria la Hertha esa… y mis tetas… sólo de pensarlo me estremecí, aunque recordé que una vez un amigo de mi marido maestro en sado, le dijo tras ver unas fotos mías, que tenia cuerpo de esclava y que mis nalgas y mis pechos parecían preparados para sufrir el castigo y aguantar bien… o Dios, que significaría aguantar bien…¡¡¡

Allí tumbada boca abajo atadas mis muñecas por dos esposas por debajo del banco, y mis piernas abiertas sujetas a unas cajas de bebidas también con grilletes, estaba claro que era carne de cañón…